poder adquisitivo

Misiones mantiene el precio del pan a $2.500 hasta noviembre con el programa “Ahora Pan”

Compartí esta noticia !

El Gobierno de Misiones prorrogó hasta el 15 de noviembre el valor de referencia del kilo de pan, en el marco del programa “Ahora Pan”. La medida busca preservar el poder de compra de los hogares misioneros y mantener uno de los precios más bajos del país.

El ministro de Hacienda de Misiones, Adolfo Safrán, confirmó que el programa Ahora Pan continuará vigente con su precio máximo de referencia de $2.500 por kilo, al menos hasta el 15 de noviembre de 2025, fecha en la que se revisarán nuevamente sus condiciones.

La decisión, oficializada por el titular de Hacienda a través de sus redes sociales, se enmarca en la política provincial de sostenimiento del consumo básico mediante acuerdos con el Centro de Industriales Panaderos de Misiones, entidad que nuclea a las cámaras y comercios del rubro.

“Celebramos el compromiso de las cámaras del sector agrupadas en el Centro de Industriales Panaderos de Misiones, con quienes el Gobierno provincial viene sosteniendo un diálogo permanente”, expresó Safrán.

El programa busca fortalecer la capacidad de compra de los hogares misioneros, garantizando la accesibilidad de un producto esencial en la canasta familiar.

Gracias a este esquema, Misiones mantiene uno de los precios del pan más bajos del país, un diferencial que se sostiene desde hace varios años mediante la articulación entre el Estado provincial y el sector privado.

Política de precios y articulación público-privada

El programa Ahora Pan forma parte del conjunto de programas “Ahora” impulsados por el Gobierno de Misiones para estimular el consumo local, promover la formalización comercial y moderar el impacto inflacionario en productos esenciales.

A diferencia de políticas nacionales de control de precios con escasa continuidad, Misiones ha consolidado un modelo de acuerdos sectoriales voluntarios. En este caso, el Centro de Industriales Panaderos asume el compromiso de mantener los precios dentro del valor de referencia, mientras la Provincia acompaña con instrumentos de alivio fiscal y financiamiento productivo.

El objetivo, según Safrán, es “sostener los incentivos que permitan seguir aplicando las modificaciones necesarias para garantizar la continuidad del programa”, adaptando su estructura a los costos del sector y al contexto económico.

El listado actualizado de panaderías y comercios adheridos puede consultarse en la web oficial del programa: ahora.misiones.gob.ar.

Impacto social y económico

Desde su creación, Ahora Pan ha funcionado como una herramienta de anclaje inflacionario en la economía provincial. Al fijar un precio máximo consensuado y de cumplimiento verificable, el programa logra preservar el poder adquisitivo de los consumidores sin afectar la rentabilidad de las panaderías locales.

El mantenimiento del valor de $2.500 por kilo representa un acto de estabilidad en un contexto nacional de variación constante de precios de insumos básicos como la harina, el gas y la energía.

La continuidad de “Ahora Pan” hasta mediados de noviembre refuerza, además, la política provincial de acuerdos con sectores productivos y comerciales, que incluye otros programas como Ahora Misiones +21, Ahora Gas, Ahora Carne y Ahora Escolar, todos orientados a proteger el consumo interno y sostener la actividad económica local.

Compartí esta noticia !

La pérdida del poder adquisitivo de los argentinos será mucho mayor que la caída del salario

Compartí esta noticia !

El salario real en el sector privado formal podría caer en promedio 6,1% en 2024 pero el ingreso disponible podría reducirse más del doble producto del fuerte reacomodamiento de los precios relativos de las tarifas de gas, luz, agua, transporte público, combustibles, etc, cuyos precios se vienen ajustando muy por encima de la inflación impactando con fuerza en los bolsillos, de acuerdo con un informe realizado por ABECEB y dado a conocer hoy.

Esa pérdida de poder adquisitivo se verá reflejada en una caída del consumo privado que podría rondar el 8% durante este año, según el mismo trabajo. 

La retracción del poder de compra se da en el marco de un proceso muy fuerte de corrección de precios relativos que venían muy atrasados y que provoca que la gente deba gastar mucho más de lo que lo hacía anteriormente para afrontar esas facturas, recortando la plata disponible para comprar otros bienes o servicios. 

Por ejemplo, la inflación interanual en marzo (24-23) fue del 290% pero los precios de muchos bienes o servicios claves para la vida cotidiana superaron con creces esta magnitud: electricidad y gas, aumentaron el 300%, bebidas alcohólicas, 302%; alimentos, 306%; azúcar, chocolate y golosinas, 349%; pan y cereales, 352%; combustible y lubricantes, 364%; medicamentos, 379%; transporte público, 385%; aguas minerales, gaseosas y jugos, 386%.

Otros que también tuvieron subas importantes, pero no al nivel del IPC fueron las prepagas (hoy en discusión) con un 289%, restaurantes y hoteles, 266%, educación, 227%; prendas de vestir y calzado, y alquiler de viviendas, 149%. Y todavía muchos deben seguir ajustándose para recomponer los atrasos pasados. 

En definitiva, la caída del salario real del 6,1% mencionada en realidad disfraza una retracción aún mayor de la capacidad de compra porque a esa pérdida hay que sumarle el fuerte impacto de todas las subas mencionadas y que hace que recortemos los gastos. Por ejemplo, un trabajador que en promedio en 2024 va a ganar 1.340.000 pesos y que su salario le creció por debajo de la inflación y le va a caer en términos reales 6,1%, lo que le quede para gastar, después de pagar el alquiler, combustible, transporte, luz, gas (estos componentes que aumentan muy por encima de la inflación) le van a quedar 840.000 pesos, lo que implican una caída de 15,5% respecto del ingreso disponible que tenía el año pasado en términos reales*. 

La plata no alcanza

La pérdida de ingresos se traslada velozmente a las góndolas y al consumo fuera del hogar. Por ejemplo, la caída de ventas en los supermercados se estima podría promediar 11%, en 2024 mientras que en restaurantes será del 7,5% en este año. Sólo en marzo, la caída en los súper llegó al 19%, mientras que los restaurantes registraron una pérdida del 6,7%. 

Ante este contexto, los consumidores optan por los comercios de cercanía (no hacen compras tan grandes) y elijen segundas o terceras marcas, además de estar atentos y aprovechar las promociones y descuentos. 

Por su parte, las empresas buscan adaptarse a estas necesidades optimizando costos, negociando con proveedores y cadenas para mejorar la ecuación de costos y precios, dando mayor relevancia a sus segundas marcas y tratando de idear estrategias de comercialización que apuntan a un consumidor que recorta sus gastos.  

En otro segmento, pero que también revela el impacto de la retracción del poder adquisitivo, están los electrodomésticos quedaron muy relegados en la lista de compras. Se prevé una caída del 25% para 2024 debido a que la predisposición de compra sigue en caída en los primeros tres meses del año, y en marzo, registra una caída del 66.2% el nivel más bajo desde la pandemia. 

Pero el impacto no sólo es en lo que hace a alimentos. En marzo, las ventas minoristas mostraron una caída del 12,6% (según CAME), los patentamientos de autos cayeron 35,1% y los de motos, el 43,3%. 

La estimación de ABECEB es que en 2025 podría recuperarse tanto el ingreso disponible como el consumo. El año próximo las ventas en supermercados podrían crecer un 2,5%, la actividad en restaurantes mostraría un resultado positivo que alcanza al 4,5% y la venta de electrodomésticos crecería el 12,3%.
*Nota técnica: para el ejercicio de Ingreso Disponible se hace una estimación de los gastos que se restan del salario. Se incluyen los siguientes gastos: alquiler promedio de un departamento dos ambientes en CABA abonado entre 2 personas, combustible como gasto promedio mensual de 90 litros de Nafta Súper, Transporte calculado 30 días de viaje ida y vuelta con el uso de tres transportes (colectivos y trenes) aplicando RED SUBE. Tarifas de electricidad y gas promedio ponderado de los 3 niveles de segmentación a un consumo estacional variable promedio de 300 kwh/mes (electricidad) y de 50 m3/mes (gas).

Compartí esta noticia !

El 57% de las familias argentinas vive con menos de 207 dólares mensuales

Compartí esta noticia !

57% de las Familias Argentinas viven con menos de US$ 207 Mensuales

 Desde Focus Market elaboramos el siguiente Informe donde mostramos la pérdida del poder adquisitivo que viene sufriendo nuestro peso argentino desde el año de lanzamiento de su curso legal al día de hoy, y como cayó el ingreso en dólares de las familias Argentinas en los últimos 10 años.

“Estamos en un momento histórico en nuestro país. La política le ha pedido año tras año en forma sostenida un esfuerzo más a la sociedad requiriendo más impuestos para cerrar las cuentas de un Estado deficitario que gasta más de lo que le ingresa, con aumento ineficiente de su gasto público. Sin embargo, no sólo no han cerrado las cuentas públicas sino que han deteriorado las cuentas de los privados ya sea empresas y hogares, sumándole el impuesto inflacionario y el deterioro de nuestra moneda”.

Es importante conocer con datos lo que viene sucediendo con el plan distribucionista en Argentina en los últimos 10 años, en el período 2013 a 2023. Para eso tomamos una familia con 4 integrantes, en donde dos de ellos reciben ingresos promedios iguales tomando los 3 principales deciles de distribución del ingreso en nuestro país, que son representativos de las características de nuestra población para ser considerados pobres.

Sumando 2 ingresos por parte de los adultos mayores del Hogar en 2013, en promedio percibían USD 2.932, USD 1.743 y USD 1.096 respectivamente, es decir que si comparamos a la clase más baja, en el 2013 tenía ingresos por USD 1.096 mientras que hoy en el 2023 es de USD 209, representando aproximadamente el 57 % de la población argentina. Esto significa que los ingresos reales en dólares cayeron en un 81% en los últimos 10 años.

El décil más alto tenía ingresos por US$ 2.932 en 2013 y hoy US$ 744 es decir 75% menos. A su vez, el décil siguiente tenía ingresos por US$ 1.743 en 2013, y hoy US$ 358, es decir 81 % menos. 

Al comparar el 2023 con 2022, vemos que el décil más alto tenía un ingreso promedio de US$863 en promedio en 2022, frente a US$744 en 2023, con una caída del 14%. A su vez, el décil siguiente en 2023 tenía un ingreso promedio de US$439, y hoy de US$358 con una caída de 18%, representando al 27% de la población. Por último, el 57% de la población tenía un ingreso promedio de US$272 en 2022, cayendo a US$209 en 2023. El fracaso de nuestra moneda no sólo es evidente sino doloroso. 

La caída de los ingresos reales en estos 10 años se corresponden con el deterioro de las condiciones de vida de las familias argentinas en el mismo período. Veamos 2 casos de diferentes tipos de familias con distintos tipos de ingresos.

En el caso de una familia tipo con 2 integrantes adultos y 2 niños que tienen ingresos promedios por $150.218 de dos adultos (acá tomamos el ingreso del decil 7) cubre el 100% de la Canasta Básica Alimentaria ($111.642), pero no alcanza a cubrir una Canasta Básica Total ($248.962). Es decir, le falta un 39.65% para no continuar bajo la línea de pobreza, y además un 64.66% de ingresos para cubrir la totalidad de la CBT + Alquiler de $ 176.244 = $425.206 y un 70.26% para cubrir la CBT + Alquiler y el mantenimiento del auto (asumimos el valor de la canasta básica anterior sumado $80.000 en mantenimiento del auto = $505.206). 

Ahora bien, para el caso de una familia tipo que cuenta con ingresos por $257.638 ((tomando el ingreso promedio del decil 9 de población es decir el 20 % más rico de nuestro país) pueden cubrir el 100% tanto de la Canasta Básica Alimentaria como la Canasta Básica Total, por lo cual se encontrarían sobre la línea de la pobreza, pero de igual forma con ese ingreso le faltaría un 39.41% para alcanzar a cubrir CBT + Alquiler y un 49% para cubrir CBT + Alquiler + mantenimiento de un Auto. 

Al tomar un ingreso medio familiar de $123.782 (tomamos el promedio de ingresos del 50% de familias), medido por el INDEC, en la distribución del ingreso en Argentina logra cubrir con ese ingreso la totalidad de la Canasta Básica Alimentaria. Sin embargo, para cubrir la CBT le faltaría un 50% en su nivel de ingresos, un 71% para cubrir CBT + Alquiler y un 75% de ingresos para cubrir CBT + Alquiler + Auto. 

“Las políticas de las últimas décadas han tomado el concepto de economía estacionaria donde se supone que no varían los ingresos ni la riqueza de la gente, como si el sistema social y económico no estaría en pleno funcionamiento y en dinámica de cambio permanente. En el caso argentino ese cambio ha sido negativo, se ha deteriorado el ingreso de la gente paralizando el progreso de la población en base a la generación de la riqueza. Se ha detenido el proceso de la función empresarial por el de una economía estacionaria, donde la función estatal aseguraría a la población la incertidumbre del futuro, con ingresos otorgados de antemano e incluso ajustados por la evolución de la inflación”

Compartí esta noticia !

Eterno resplandor de una Nación sin recuerdos

Compartí esta noticia !

El panorama previo al Día del Trabajador de este domingo se da en una situación particular, en algo que nos parece un deja vu, que ya vimos y que de hecho si ya vimos y vivimos.

La imagen es de un país que creció fuerte en 2021 recuperando casi en su totalidad la caída del 2020 provocada por el coronavirus y que sigue creciendo a pesar de una marcada desaceleración, en especial en la industria que cayó con respecto a febrero, aunque en un 3.6% arriba interanual. 

Si bien la reciente corrección al alza de las perspectivas de crecimiento por parte del FMI al 4%,  aunque podría ser más aún, el país aún no logra superar los estragos de la debacle del 2018. El PBI aún no recupera esos niveles y ni soñar con los del 2015. Este país recuerda más al periodo 2001-2003, pero al parecer no se toma nota de la experiencia pasada.

Variación trimestral de la serie desestacionalizada del PIB (porcentaje), 1er trimestre 2018 – 4to trimestre 2021

Fuente: elaboración propia en base al Indec

Este crecimiento reduce el desempleo, llegando a niveles bajos que inclusive hacia el 2019 habían tocado el 10 % en una situación prepandémica y que durante la misma subieron aún más. A no confundir el 7% de desempleo es una buena noticia en sí, pero al hilar más fino, el empleo que se creó es precario para ser elegante en los términos, mucho en negro y disimulado en el montributo cuando alcanza un nivel mayor de formalidad, pero no es el trabajo de calidad que se necesita y eso tiene un correlato en las remuneraciones que se perciben obviamente. Hay más empleo pero mal pago

Tasa de desocupación y evolución de los salarios reales promedio de los trabajadores registrados en el sector privado (porcentaje e índice IV trim.15=100),

IV trimestre 2015 – IV trimestre 2021

*Debido a la falta de información, la tasa de desocupación de 2015 corresponde al tercer trimestre del año.

Fuente: elaboración propia en base a INDEC

Con el dato del 6.7% de inflación del mes pasado y del 7% en alimentos y con perspectivas que no sea menor a 5% para este mes, se consolida la dinámica inflacionaria que se inició durante el 2019 y que llevó la inflación anual al 54%, la mayor en 40 años. En 2020, a fuerza de pandemia, bajó a un 36%- pero con la nueva normalidad volvió a sus niveles previos, aunque dado el dato de marzo podría superar esa marca con tranquilidad.

En este marco se dio el anuncio del Gobierno de un bono para jubilados, trabajadores informales y monotributistas de las categorías más bajas: por única vez de $18.000 y a pagar en dos veces, una especie de IFE remozado. Además se adelantaron las paritarias para tratar de compensar las pérdidas devenidas de la dinámica conocida en la Argentina… Los precios suben por ascensor y los salarios por escalera.

Para muestra basta un botón: en Comercio -el sector más numeroso de la Argentina-, hasta la reapertura de paritarias el salario de bolsillo de un trabajador registrado en blanco era de $80.000 y la canasta para no caer en la pobreza es de $84.000 para una familia tipo. 

Algunos dentro de la coalición gobernante impulsaban la idea de una suma fija por decreto de forma tal de ubicar a los salarios en un escalón de dignidad  un poco mayor, pero esa reedición de medidas que encaró bajo el mandato del presidente Nestor Kirchner, el ministro Roberto Lavagna, fue descartada de plano por funcionarios del Ejecutivo sin dar muchas razones del porqué

Para financiarlo se mencionó la posibilidad de un [totalmente impreciso, como acostumbra a comunicar el Gobierno nacional],  impuesto a las ganancias extraordinarias, algo similar al windfall profit tax que aplicó Estados Unidos por los años 80 a sus compañías petroleras.

Si en este país las cosas se discutieran sin eslóganes vacíos y a medias verdades, sería interesante en el marco de una reforma tributaria estructural. Pero por algo se empieza, al menos es una fuente más genuina que emitir solamente para cubrir estos bonos que solo compensan temporalmente la pérdida adquisitiva de los salarios y que implican una inversión de $200.000 millones. Solo para que tomemos dimensión es casi el equivalente al presupuesto para el ejercicio 2022 de Misiones ($226.000 millones). 

Pero no todas son malas noticias. El crecimiento sí tuvo ganadores que, dadas las circunstancias y dependiendo del sector, podrían hacer mayores aportes a impulsar la economía mediante mejores salarios y mayores contribuciones. La cerrazón de “ni un impuesto más”, no solo suena a berrinche  sino que además es inconducente y falaz como se intenta instalar. En la Argentina la presión tributaria es menor que la de los ejemplos de siempre, como Uruguay o Brasil y muy menor que la de la OCDE. Además la estructura fiscal es profundamente regresiva: solo cinco impuestos representan el 90% de la recaudación impositiva nacional. Se trata del IVA, que explica el 37%; el Impuesto a las Ganancias que representa el 27%; el Impuesto a los débitos y créditos (8,5%); Combustibles (4%) y los recursos aduaneros (donde están los derechos de exportación e importación), que son el 15%. Es decir que en nuestro país al Estado los sostienen los trabajadores y las Pymes fundamentalmente.

Presión tributaria según datos de la OCDE recopilados por CEPA.

Participación de los asalariados y del excedente bruto de explotación del sector privado en el PBI en % 2016-2021

Fuente: elaboración propia en base a INDEC

A modo de conclusión esta semana se cristalizó una vez más un clásico argentino, la puja distributiva que se expresa en cuatro variables fundamentales, crecimiento, inflación, salarios y desempleo. En mi humilde opinión y en base a los datos que en esta profesión son sagrados -y que siempre encontrarán en mi esa honestidad queridos lectores-, los trabajadores han puesto de más para salir adelante. Nunca en la historia desde que se tiene registro, los trabajadores perdieron poder adquisitivo durante cuatro años consecutivos en la Argentina, y como muestran los gráficos, han perdido en el reparto del crecimiento en forma escandalosa.Es hora que las cosas vuelvan a un reparto equitativo en donde los empresarios ganen una renta adecuada al riesgo y sus capacidades de organizar eficientemente la producción y  que los trabajadores obtengan por su esfuerzo la remuneración que les permita vivir con dignidad a ellos y sus familias. Para menguar estos desequilibrios creamos como sociedad civilizada al Estado, que no puede ni debe mirar para otro lado, debe tomar nota y reaccionar con soluciones de fondo y no parches que no son más que pan para hoy y hambre para mañana.

Compartí esta noticia !

Categorías

Solverwp- WordPress Theme and Plugin