Política Económica

El BCRA redobla la intervención para contener el dólar y garantizar financiamiento al Tesoro

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En un contexto de alta volatilidad cambiaria y a pocas semanas de las elecciones, el Banco Central desplegó una batería de medidas para sostener el dólar oficial y reducir el costo de endeudamiento del Tesoro. El esquema combina suba de encajes, control de posiciones de divisas en los bancos, intervención en el mercado de futuros y coordinación con Finanzas. La estrategia, que busca “desinflar aunque duela”, garantiza un rollover superior al 100% en la última licitación, pero acrecienta la incertidumbre sobre la sostenibilidad del régimen cambiario tras octubre.

La semana siguió atravesada por el compromiso explícito del Gobierno de contener al dólar oficial, a través de una fuerte intervención en los mercados y la coordinación del Tesoro y el BCRA para dirigir los pesos a la licitación de Finanzas.

En este sentido, el BCRA intervino en el mercado para reducir el costo de endeudamiento de Finanzas y aumentó nuevamente los encajes para que los bancos dirijan su liquidez a una licitación que resultó con un rollover mayor al 100%. Asimismo, la autoridad monetaria habría aumentado sus tenencias de contratos de dólar futuro y, comunicación mediante, limitó a los bancos a aumentar su posición de divisas a finales de mes. Esto busca evitar que los pesos del vencimiento del contrato de dólar futuro de agosto obtenido por las entidades financieras se dirijan al dólar spot, algo que estuvo detrás en el salto del 4,5% diario de la divisa el 31 de julio. En otro orden, los depósitos del Tesoro netos de movimientos con organismos internacionales acumulan una caída de USD 250 M al 26/08, lo que podría indicar cierta presencia del Tesoro vendiendo divisas dentro de la banda para contener al dólar.

En suma, la cuestión es la misma: desinflar, aunque duela. Los incentivos políticos y el esquema se alinearán para contener el dólar oficial de cara a las elecciones, con el foco puesto en mantener la nominalidad a raya lo que aseguraría un buen desempeño electoral. Lamentablemente, para el “día después” de las elecciones las autoridades económicas deberán recoger los dividendos de una estrategia que luce poco sostenible y aumenta la incertidumbre respecto al esquema cambiario-monetario que viene.

La semana siguió atravesada por el compromiso explícito del Gobierno de contener el dólar oficial, a través de una fuerte intervención en los mercados y la coordinación entre el BCRA y el Tesoro para dirigir los pesos a la licitación de Finanzas de la semana, todo mediado por una batería de normativas ad hoc del Central en lo que el cambio de reglas pasó a ser lo habitual.

En este sentido, la flamante “Fase 3” nacida al calor del acuerdo con el FMI se fue replegando hacia una posición de contención y mutando en una nueva fase que podemos redenominar “Llegar a octubre”. Venimos subrayando en las últimas entregas que el objetivo del Gobierno consiste en “desinflar, aunque duela”, haciendo referencia a la lectura de las autoridades de que una inflación baja permitiría un buen desempeño electoral. Esta postura se refuerza debido a los costos que acarrea en materia de política económica y en la medida en que nos acercamos a las elecciones, asociado típicamente con una mayor incertidumbre.

Justamente, el plano político se crispó tras conocerse el dato del Índice de Confianza en el Gobierno (ICG) elaborado por la Universidad Torcuato Di Tella. En agosto, el índice registró una pronunciada baja del 13,6% (-16,5% i.a.) a nivel nacional (-23,3% en GBA) y alcanzó el nivel más bajo durante la actual gestión. Para peor, el relevamiento de opinión se hizo entre el 1 y el 14 de agosto, previo a los presuntos desmanejos en el área de discapacidad. En las puertas de las elecciones de PBA en una semana y a un mes de las nacionales, el dato fue tomado con sumo pesimismo por parte del mercado y disparó la incertidumbre respecto al resultado electoral, traduciéndose en extendidas pérdidas en la renta variable y los bonos soberanos, y un repunte del dólar oficial durante el lunes. Comparando con agosto del 2017 y 2021, momentos donde también se celebraron elecciones legislativas (aunque con PASO en ago-17 y sept-21), el índice se encuentra un 16% por debajo de la gestión de Mauricio Macri y un 15% por encima de Alberto Fernández.

Las razones detrás del voto de las personas son una alquimia difícil de revelar y exceden el espíritu de este informe, pero las últimas encuestas deslizarían que el Gobierno tendría una elección más reñida de lo que se presumía hace unos meses atrás. En el plano económico, se verá en las urnas el resultado de la apuesta del Gobierno por sostener un proceso de desinflación a costa de una recuperación salarial estancada y de tasas reales elevadas con claros indicios de estancamiento en la actividad.

En este sentido, ¿cuáles fueron las novedades en materia económica? 1) Nuevas normativas del BCRA destinadas a aumentar encajes (+3,5 p.p.) y la proporción de estos que se pueden integrar con títulos públicos (+5,5 p.p.) con vencimientos mayor a 60 días adquiridos en las licitaciones primarias; 2) Sumado a esto, intervenciones en el mercado secundario hacia títulos con vencimiento a 2026 para reducir el costo de endeudamiento del Tesoro; y 3) Todo lo que configura una demanda cautiva de los bancos y menor costo para que Finanzas logre un rollover mayor al 100% en la última licitación de agosto.

Además de esto, dos factores resaltaron. Por un lado, al sostenimiento de la cotización con el objetivo puntual de la licitación, se insinúa un Central más activo en el mercado para señalar un corredor de tasas. En concreto, durante la semana la entidad volvió a absorber pesos vía Pases pasivos, con una tasa en torno al 45%-50% TNA y ofreciendo tasas activas descendiendo con el correr de las jornadas a la zona del 60% TNA. Recordemos que, desde el 13 de agosto, el BCRA ofrece REPO a los bancos al cierre de mercado, con una tasa igual a la tasa PP del día + 2% bajo garantía de títulos públicos con vencimiento mayor a 60 días adquiridos en licitaciones primarias.

Por otro lado, el Central profundizó la posición de futuros. El interés abierto negociado en la plaza de futuros tocó un máximo de casi USD 8.000 M durante el jueves, un récord histórico, con las posiciones de septiembre creciendo producto del rolleo de los vencimientos de agosto, y destacando el crecimiento de noviembre (post elecciones) y los contratos de cara a 2026. Precisamente, estas posiciones dejarían entrever una mayor postura del Central, que viene sosteniendo la cotización de plazos más largos en el marco de una mayor incertidumbre sobre el esquema cambiario luego de octubre.

A finales de julio, la posición short del Central marcó un pico bajo la actual administración de USD 3.811 M. Tomando el fuerte supuesto de que gran parte del aumento del interés abierto corresponde a mayores tenencias del BCRA, la posición habría marcado un pico cercano a los USD 6.200 M (al 28/08). La cifra se ubicaría incluso por encima de los USD 5.000 M de finales de julio que señaló el FMI en la reciente revisión.

En este marco, el BCRA limitó las operaciones de los bancos en la jornada de hoy. El nuevo comunicado apunta a que los bancos no puedan aumentar la posición de moneda extranjera el último día hábil del mes, en la búsqueda por evitar lo ocurrido en julio. Esto es, la autoridad monetaria va aumentando sus tenencias del dólar futuro más corto y, a finales de mes, no rollea la totalidad de los vencimientos (último día hábil), reduciendo el volumen de la plaza e “inyectando pesos” que son tomados por los bancos para comprar dólar spot ante la falta de cobertura. Algo de esto estuvo detrás del salto del 4,5% diario del dólar oficial el 31 de julio. Cabe destacar que el BCRA está limitado por A3 a una posición de hasta USD 9.000 M, por lo que mientras más aumente su posición, más obligado se vería a finales de mes a no rollear y oxigenar las tenencias para retomar la postura.

En otras novedades, venimos destacando el menú de herramientas desplegado para contener el dólar oficial: un peso caro (mayores tasas) y escaso (encajes, licitaciones, intervenciones de mercado), posiciones en dólar futuro y, desde la aprobación del FMI, el retiro del Tesoro en el mercado oficial demandando divisas. 

Justamente, los depósitos en dólares del Tesoro se vienen reduciendo. Desde la transferencia del desembolso del FMI, los depósitos en USD del Tesoro en el BCRA pasaron de USD 2.025 M a USD 1.671 M. Tomando datos hasta el 26/08, la caída de los depósitos asciende a -USD 327 M. Cuando se cruza con la información correspondiente a las Reservas, dentro de esas fechas se produjeron movimientos netos con OOII por -USD 45 M (pueden existir movimientos solapados en otras líneas, que también fueron negativos) y “otras operaciones” por cerca de -USD 280 M.

De este modo, cuando se netea a los movimientos de depósitos lo correspondiente a OOII, el Tesoro acumula una baja de USD 250 M de los depósitos (al 26/08) que podría corresponderse a ventas en el mercado oficial para contener al dólar. Incluso, en determinadas fechas los depósitos en Pesos valuados en USD crecen casi en la misma magnitud que caen los depósitos en moneda dura (venta de dólares contra pesos), como lo fue en los casos cercanos del 20/08 (+-USD 24 M) y 26/08 (+- USD 50 M).

De ser así, la posición compradora de julio se habría revertido. Según el informe del MULC del BCRA por julio, el Tesoro compró USD 1.229 M en medio de la primera revisión con el FMI. Si bien el esquema implica la intervención del BCRA en el techo de la banda, el acuerdo abre las puertas a que la autoridad monetaria intervenga dentro de las bandas ante shocks exógenos y elevada incertidumbre. Siempre asumiendo que el Tesoro efectivamente vendió divisas, habrá que ver si las razones esgrimidas por el Gobierno son suficientes para el organismo. De todas formas, la revisión tendrá lugar recién a inicios de 2026, aunque siempre pueden existir llamados y reuniones donde eventualmente el tema pueda ponerse sobre la mesa.

En suma, la cuestión es la misma: desinflar, aunque duela. Los incentivos políticos y el esquema se alinearán para contener el dólar oficial de cara a las elecciones, con el foco puesto en mantener la nominalidad a raya lo que aseguraría un buen desempeño electoral. Lamentablemente, para el “día después” de las elecciones las autoridades económicas deberán recoger los dividendos de una estrategia que luce poco sostenible y aumenta la incertidumbre respecto al esquema cambiario-monetario que viene.

El dólar oficial sigue al alza

El dólar spot finalizó en $1.342 (+1,6% respecto al viernes anterior) e hilvanó dos semanas consecutivas al alza. En el marco de un volumen operado estable y una mayor liquidación del agro, el dólar oficial ascendió en medio de un clima político encrispado. Por otro lado, las Reservas Brutas con la caída de depósitos del Tesoro como trasfondo y el movimiento habitual de encajes de finales de mes finalizaron en USD 39.966 M. De esta forma, las Reservas Netas descontando los depósitos del Tesoro, BOPREAL y DEG habrían cerrado en USD 1.400 M (+USD 6.500 M si no se descuentan aquellos ítems).

La brecha cambiaria se mantiene estable

En la semana, los dólares alternativos finalizaron con subas. En números, el dólar minorista subió 1,8% ($1.361) respecto al viernes de la semana anterior, el dólar MEP ascendió 1,7% ($1.350), el dólar CCL medido en CEDEARs se deslizó 1,6% ($1.355) y el blue aumentó 0,4% ($1.350). Como resultado, la brecha cambiaria promedio finalizó en la zona del 2%.

Los futuros de dólar suben

Los contratos a futuro del dólar acompañaron el movimiento del spot. En detalle, los contratos de septiembre a noviembre subieron 1,0%, y aquellos con vencimiento desde diciembre lo hicieron en 0,1%. Respecto a las devaluaciones implícitas, el mercado cerró con una devaluación próxima al 8,8% para el trimestre septiembre-noviembre, y promedia un 16,2% para el trimestre siguiente.

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Las tapas del viernes 1: La política económica, los tarifazos y las inundaciones

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A continuación reproducimos las tapas de los principales diarios del país. La política monetaria del Banco Central en foco, el veranito del dólar generó que se mueva por debajo de la banda de flotación, el BCRA fue cauteloso y solo elevó un poco los montos de compra del billete verde.
Las inundaciones en el litoral comienzan a ser evaluadas y cuantificadas. Preocupación en los sectores agroexportadores. Macri visitó en Santa Fe a afectados que esperan medidas paliativas.
Los nuevos tarifazos de febrero y su impacto en la economía domestica.


 

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Retenciones que no son y dólares que tampoco

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Luego de la columna de analista Guillermo Knass, “La inteligencia de las retenciones” el contador Gabriel Muzzachiodi esgrime los siguientes argumentos rebatiendo lo planteado en aquel artículo:
Los derechos de exportación, mal llamadas retenciones agrícolas, son ingresos fiscales de origen aduaneros. Parece una disgregación semántica, pero no.
Dados dos sujetos (pagador/cobrador), al momento del pago de una transacción comercial, el sujeto pagador “retiene” una porción que el sujeto “retenido” computará como pago a cuenta de futuras obligaciones fiscales.
Los derechos de exportación son pagos directos al fisco, que realizan los operadores de comercio exterior al momento de aprobarse la DJVE (Declaración Jurada de Ventas al Exterior).
Sobre esta diferencia sustancial, más que semántica, se tratará de explicar someramente, el uso de los derechos de exportación como herramienta de política económica y el impacto económico en la actividad primaria.

Estructura técnica

Los commodities agrícolas tienen precio internacional en dólares. Cuando el exportador compra mercaderías, detrae del precio pagado al productor, el importe que oblará al fisco al momento de presentar las DJVE. Se deprende entonces, que hay 4 momentos identificables.
M1: Compra-Venta de las mercaderías (Productor/Exportador)
M2: Aprobación de la DJVE y pago de Derechos de Exportación (Exportador/Aduana). Fija precio de exportación.
M3: Exportación/Embarque (periodo variable desde M2 que puede llegar hasta los 180 días)
M4: Liquidación de Exportación (Exportador/MULC). Actualmente sin plazos. Es decir, a voluntad del Exportador.
Los Derechos de Exportación se ingresan en PESOS con la siguiente fórmula: Valor FOB Oficial determinado por el Ministerio de Agroindustria X Alícuota Derechos de Exportación X Cotización u$s BNA Tipo Vendedor. Por lo que no hay recaudación en dólares por parte del fisco.
En momentos de corridas cambiarias y sin variación del precio internacional, vemos el siguiente efecto:
El mayor valor en moneda local de la mercadería es de $ 3.000, de los cuales el Estado captura $ 120 y el Exportador $ 2.880. Se observa nítidamente que los derechos de exportación no capturan rentas extraordinarias por diferencias de cambio.
Esto es así, porque las subas abruptas de tipo de cambio, revalorizan stock y no flujos. Es decir, en moneda local, valen más las mercaderías que el productor no vendió y las liquidaciones de exportaciones que el Exportador todavía no realizó. Va de suyo, que en tiempos de corridas y sin plazos para liquidar sus ventas, los Exportadores retardan liquidaciones, para maximizar ganancias. Y los
productores retrasan ventas. Los flujos tienden a adecuarse paulatinamente a los diferentes tipos de cambios ya que los costos  agrícolas están dolarizados, por lo que las devaluaciones no generan rentas extraordinarias en los flujos futuros. Ingresos y costos, se mueven en el mismo sentido y similar proporción.
Se puede concluir entonces, que los derechos de exportación son ingresados al fisco por los exportadores –sujetos obligados- pero quienes soportan las carga fiscal son los productores primarios.

Equidad

Es muy relevante el impacto que sobre los resultados económicos del productor tiene la aplicación de derechos de exportación; ya que afectan los ingresos brutos, sin tener en cuenta escala productiva, costos, productividad y riesgo climático. Dos productores de similares características productivas pero afectados por inclemencias climáticas diferentes, soportan la misma carga fiscal, afectando el principio de equidad. Por lo mismo, desincentiva la adopción de paquetes tecnológicos más apropiados, no solo para incrementar eficiencia, sino también para la conservación del suelo y la sustentabilidad agronómica.
Puede observarse la altísima regresividad de la carga fiscal. Un productor afectado, con retenciones y visibles pérdidas económicas, soporta una carga fiscal de u$s 120 por hectárea.
Como ya se mencionara, los derechos de exportación no capturan capacidad contributiva ni rentas extraordinarias. Son altamente inequitativos y desproporcionados.

Desacople 

Se argumenta que los derechos de exportación sirven para desacoplar precios internacionales de los precios internos. Esto podría ser así, temporariamente y en la medida que no afecten groseramente la rentabilidad del cultivo. El trigo es un caso emblemático. La decreciente rentabilidad registrada a partir del año 2009, llevo a que en el año 2013 la producción de trigo cayera a su nivel más bajo de la historia en Argentina. Apenas cubría las necesidades de consumo interno. Entre las 6 y 7 millones de toneladas. Ese año el trigo en el mercado interno cotizó a u$s 700/tn. el doble de la cotización internacional y el más alto históricamente para el mercado
interno.
Por otro lado, la participación del trigo en el pan, es de 8/10%. Un incremento del precio internacional ó tipo de cambio del 50%, afectaría entre un 4/5% de incremento en el precio del producto final (pan).

Enfermedad holandesa 

Sucintamente podemos decir que se conoce como “enfermedad holandesa”, al fenómeno económico caracterizado por el abundante ingreso de divisas a un país provocadas por un único producto ó actividad (vía exportaciones ó inversión extranjera directa) y que estimula significativamente la revaluación de la moneda local, de tal forma que torna poco competitivas otras actividades exportadoras y eventualmente distorsiona el comercio interno de servicios y bienes no transables según la política monetaria adoptada.
La pampa húmeda argentina, lejos esta de contagiarnos el mal holandés. Recordemos que las exportaciones argentinas, representan el 12/15% del PBI y las exportaciones agropecuarias alrededor del 65% de ese total. Países emergentes como Argentina, exportan 30/40% de su PBI, lo que nos deja claramente en una posición desventajosa y desintegrados al flujo del comercio internacional.
Necesitamos en el mediano plazo triplicar nuestras exportaciones. Ese incremento no parece provenir de mayores volúmenes, ni de mayores precios de las materias primas. Muy por el contrario, requiere de un replanteo de la matriz productiva e industrial, asociada o no, a la producción primaria.

Coyuntura 

En la lógica del Gobierno Nacional, el cierre de la brecha fiscal es la madre de todas las batallas. Le asignan al equilibrio fiscal propiedades altruistas, como son la estabilidad de precios y bases para el crecimiento económico. Por lo mismo entonces, no se entiende como han prosperado políticas de reducción de ingresos fiscales, teniendo en cuenta la alta inelasticidad del gasto público. Las consecuencias están a la vista. Veloz crecimiento del endeudamiento.
Asimismo, el desmantelamiento de la política cambiaria, habilito el ingreso capitales golondrinas. Está claro el efecto nocivo que produce el descalce que existe entre el ingreso de recursos financieros de corto plazo con el déficit estructural de la balanza de pagos.

Los derechos de exportación y la política económica 

La política económica utiliza un conjunto de herramientas, en un contexto dado.
El uso de “retenciones” agrícolas, siempre estuvo vinculada al afán recaudatorio del fisco, al supuesto de gravar rentas extraordinarias y al desacople de precios domésticos de los precios internacionales. Sin embargo, hay una característica más importante de la aplicación de este instrumento y es el de correción de las distorsiones que eventualmente puedan darse en una ó más campañas agrícolas.
Si un cultivo (soja) tuviera rentabilidades muy superiores a otro cultivo (maíz) y además compiten por la misma superficie y ventana de siembra, probablemente sería recomendable la aplicación marginal y temporaria de “retenciones”, favoreciendo la diversificación (evitando el monocultivo) y rotación tan necesarias para la sustentabilidad agronómica de nuestro recurso suelo.
C.P Gabriel Muzzachiodi

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Caputo: “Argentina crecerá 3 y 4% en 2017 por primera vez en cinco años”

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El ministro de Finanzas, Luis Caputo afirmó hoy que “por primera vez en cinco años, en el 2017 el país crecerá entre 3 y 4%, con inflación alta pero a la baja”, al participar esta mañana en la Expo EFI. Mientras que el secretario de Política Económica, Sebastián Galiani, sostuvo al disertar en el Argentina Summit 2017 que es preciso mejorar el gasto público en todas sus dimensiones, pero subrayó que la mayoría de las erogaciones las hacen las provincias y no el Estado nacional.

El ministro de Finanzas, Luis Caputo, afirmó hoy que “por primera vez en cinco años, en el 2017 el país crecerá entre 3 y 4%, con inflación alta pero a la baja”, al participar esta mañana en la Exposición Argentina de Economía, Finanzas e Inversiones (Expo EFI) que se desarrolla en un hotel porteño.

El ministro de Finanzas, Luis Caputo, afirmó este miércoles que en el Gobierno tienen “la convicción de que estamos por el camino correcto” y aseguró que se van a “impulsar condiciones financiera para que haya crédito y crecimiento“.

El ministro Caputo afirmó que “por primera vez en cinco años, en el 2017 el país crecerá entre 3 y 4%, con inflación alta pero a la baja”.

“Queremos que haya crédito a tasas y plazos razonables y lo vamos a impulsar desde la banca pública. Va a haber crédito para la vivienda hasta 30 millones de pesos con plazos a 30 años“, aseguró Caputo al abrir el Congreso Económico Argentino, en el marco de la Expo EFI 2017 que se realiza en el Hotel Hilton del barrio porteño de Puerto Madero.

“Sabemos que nos falta mucho, pero tenemos la convicción de que estamos por el camino correcto”, destacó Caputo, quien sostuvo que desde su cartera se van a “desarrollar las condiciones financiera para impulsar el crecimiento y el crédito”.

Al respecto, reconoció que “hoy se hace difícil para las pymes” acceder al financiamiento, por lo que destacó que “tenemos que eliminar el financiamiento selectivo, para que crédito a plazo y tasas razonables”.

Por otra parte, y tras señalar que el mercado de capitales local “es muy chico”, reclamó que los legisladores “traten con responsabilidad” el proyecto de la nueva ley de mercado de capitales.

“El objetivo no es fomentar la especulación, sino el ahorro interno”, señaló el funcionario, quien recordó que en la actualidad “el crédito hacia el sector privado representa 15 puntos del producto bruto interno (PBI)”.

La mayor parte del gasto público lo hacen las provincias

El secretario de Política Económica, Sebastián Galiani, sostuvo este miércoles que es preciso mejorar el gasto público en todas sus dimensiones, pero subrayó que la mayoría de las erogaciones las hacen las provincias y no el Estado nacional.

“Tenemos que mejorar el gasto público en todas sus dimensiones, pero no es sólo tarea de (el Ministerio) de Hacienda, porque una gran proporción no lo hace ni siquiera el Estado nacional, sino las provincias en educación y en salud”, precisó Galiani al disertar en el Argentina Summit 2017 que la publicación The Economist organizó en el hotel Alvear Palace de esta ciudad.

El viceministro de Hacienda indicó que “se habla del gran crecimiento del empleo público”, pero aseguró que ese aumento “se dio en las provincias”.

Comparó que “el gasto público de la Argentina en 2001 era 30 puntos del PBI (Producto Bruto Interno) y hoy es de 45” puntos, y precisó que “ese aumento está compuesto por 5 puntos en empleo público, otros 5 en transferencias al sector privado, principalmente subsidios, y los restantes 5 puntos en seguridad social”.

“Heredamos un fuerte déficit fiscal, porque no se cobraba por los servicios”, subrayó el funcionario, quien destacó que “ahora hay plan trianual para reducirlos”.

Galiani indicó que “el año pasado hubo una recesión, con una caída del PBI de 2,3%, fuertemente concentrada entre el segundo y tercer trimestre”. Agregó que también hubo “una caída del empleo”, y precisó que “se destruyeron más de 100.000 en el primer semestre”.

Sin embargo, puntualizó que “a partir de agosto (del año pasado) muy lentamente la economía se empezó a recuperar, no se reflejó en el PBI, pero sí se empezó a ver en el empleo”. Explicó que “la recuperación desde agosto hasta fin de enero apenas sirvió para compensar la caída del primer semestre” del año pasado.

El viceministro también se refirió a la situación regional, y afirmó que “la prioridad es fortalecer el Mercosur”. En ese sentido, destacó que “hay conversaciones iniciadas con la Unión Europea para comenzar un proceso gradual de integración”.

Además, indicó que “acelerado por el cambio de política comercial de los Estados Unidos, también hay conversaciones para sumar acuerdos comerciales con el Pacífico y con México”, y remarcó que “para ampliar el desarrollo del sector manufacturero, esos convenios son fundamentales”.

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