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Prepagas: no podrán aumentar por encima del índice salarial

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El Gobierno estableció una nueva fórmula de actualización de las cuotas de la medicina prepaga mediante la cual, a partir de febrero y durante 18 meses, tendrá en cuenta la evolución salarial y comenzará a aplicarse desde el mes próximo.

A través del decreto 743/2022, publicado hoy en el Boletín Oficial, la fórmula de actualización de cuotas establecida por la Casa Rosada establece que, a partir de febrero y durante 18 meses, el incremento de las cuotas tendrá como tope máximo el 90% de la evolución salarial, medida a través del Índice de Remuneración Imponible Promedio de los Trabajadores Estables (RIPTE) del mes inmediato anterior publicado.

De todos modos, con un aumento del 13,8% en diciembre, cerrarán 2022 con una suba acumulada del 113,8% en los doce meses, un número que supera la inflación proyectada, en torno al ciento por ciento a nivel general.

Se dispuso además que las prepagas deberán ofrecer en forma obligatoria a sus usuarios y usuarias, a partir del 1° de enero de 2023, “idénticos planes de cobertura al que posean en la actualidad sin copagos, con la inclusión de copagos sobre las prestaciones de primer y segundo nivel, a un precio de, como mínimo, un 25% menor al plan sin copagos”.

El primer nivel comprende a los servicios de atención ambulatoria que se dedican a la atención, prevención y promoción, en tanto en segundo abarca a las instituciones con especialización en servicios básicos (Clínica Médica, Pediatría, Cirugía General, Guardia y Maternidad), además de la infraestructura necesaria para realizar exámenes complementarios y diagnósticos básicos.

En los considerandos, el decreto señala que “resulta necesario establecer criterios normativos que regulen las actividades económicas llevadas a cabo dentro del ámbito de la medicina privada, toda vez que, si bien se establecen como relaciones entre privados, por sus características específicas, su debida prestación es considerada un derecho de los consumidores”.

Asimismo, destaca que “es obligación del Estado implementar políticas que desalienten la inercia inflacionaria que afecta el normal desarrollo de las actividades de las empresas y los ciudadanos, especialmente a los sectores del trabajo y la producción que se intentan proteger”.

Al respecto, por un lado señala que “debe atenderse que el acceso a la salud tenga una razonabilidad económica para quienes opten por una cobertura privada por su capacidad de pago”, pero también que “resulta necesario establecer un mecanismo de actualización que permita a las Empresas de Medicina Prepaga reguladas por la Ley 26.682 afrontar los mayores costos de los insumos y recursos de forma tal que mantengan el giro comercial, sin afectar su desenvolvimiento”.

En cuanto a los aumentos, la medida establece que a partir del 1° de febrero de 2023 y por el plazo de 18 meses, el incremento del valor de las cuotas de las prepagas, incluidas aquellas que acceden al servicio por derivación de sus aportes obligatorios del sistema de obras Sociales, tendrá como tope máximo el 90% del índice Ripte del mes inmediato anterior publicado.

Esto se aplicará “respecto de los y las titulares contratantes que posean ingresos netos inferiores a seis salarios mínimos, vitales y móviles”, aclara la normativa.

El haber mínimo de noviembre es de $ 57.900 por lo que el tope fijado para la aplicación de la norma sería a valores actuales de $ 347.400,

El DNU especifica que la actividad de la medicina prepaga “afecta a más de seis millones de personas usuarias y consumidoras de servicios de salud”, aunque advierte que “dicho universo no resulta homogéneo en su composición”.

En ese sentido, precisa que más de 1.900.000 personas “se encuentran alcanzadas por planes corporativos que sus empleadores o empleadoras suscriben con las empresas de medicina prepaga”.

Mientras que el resto “se divide entre quienes tienen una cobertura directa a partir de contratos de adhesión, más de 1.600.000 personas usuarias” que “carecen de capacidad de negociación por la naturaleza jurídica de estos instrumentos, o bien trabajan en relación de dependencia y, ejerciendo el derecho de opción de cambio de obra social, optaron por derivar sus aportes obligatorios a entidades que suscriben convenios con las empresas “.

En este último caso, explica la medida, en la mayoría de los casos cubren con sus ingresos “las diferencias que resulten del plan de cobertura que suscriban; careciendo también este universo de personas de capacidad de negociación del precio del servicio que contratan”.

La decisión del Gobierno respecto a las prepagas se da luego de que semanas atrás la vicepresidenta Cristina Fernández de Kirchner cuestionara la autorización de un aumento en las cuotas de medicina prepaga que comenzará a regir en diciembre próximo.

“Resulta francamente inaceptable este nuevo aumento, esta vez de dos dígitos (13,8%), que el Gobierno autorizó a las empresas de medicina prepaga, y que, de esta manera, suman el 114% anual de aumento otorgado. O sea, más de un 20% sobre la inflación anualizada”, había escrito la expresidenta en Twitter.

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El aumento acumulado del 2022 de las cuotas de medicina prepaga alcanzará el 90% en octubre

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Escribe Melisa MurialdoLas cuotas mensuales de las empresas que prestan servicios de salud en el ámbito privado han sufrido variaciones significativas entre el año 2019 a la fecha, ocasionadas por los cambios económicos e inflacionarios producidos en nuestro país potenciadas por el advenimiento de la pandemia por COVID-19.

Entre el año 2019 hasta agosto de este año, el aumento total sufrido en las cuotas mensuales de los servicios de salud privados, abonadas por sus asociados, ha sido de un 343,9%, calculado en base a las Resoluciones provenientes del Ministerio de Salud de la Nación, quien autorizara los aumentos efectuados.

Así, en el año 2019 hubo 8 incrementos, totalizando un aumento anual del 62%. Por otro lado, en el año 2020, a raíz de la pandemia y de la emergencia sanitaria declarada en el país, se mantuvo en una meseta la cuota mensual, y recién en diciembre de dicho año subió un 10%.

El aumento anual durante el 2020 pareciera ser irrisorio, ya que mientras antes de la pandemia las variaciones en las cuotas de las prepagas eran mayores a la inflación anual; durante el 2020 fueron de 26.1 puntos porcentuales (p.p) menor.

Por este motivo, en 2021 el precio de las prepagas se acrecentó, para tratar de compensar “lo perdido” y se estableció un incremento gradual en 6 tramos, lo que acumuló en el año un 47,8%; prácticamente igualando a lo que iba a ser la inflación anual, aunque en un porcentaje inferior al del año 2019.

En lo que va del año 2022, los clientes de las prepagas han sufrido una suba de un 68,5%, desde enero hasta agosto, sin contar febrero, que fue el único mes donde no se produjeron aumentos, lo que da una perspectiva creciente para el segundo semestre del año 2022 y que, a 4 meses de que finalice el año es mayor a la de años anteriores, ya supera el aumento acumulado a agosto del Salario Mínimo Vital y Móvil (SMVM) y el del Índice de Precios (IPC) a la misma fecha, los cuales son de 49,5% y del 56,4%, respectivamente.

Se estima que el SMVM superará a la inflación aunque aún no es suficiente

En el año 2019, el salario mínimo solo tuvo 4 incrementos: en marzo, agosto, septiembre y octubre, con un acumulado del 49, 3%, pasó de ser $11.300 en enero, a la suma de $16.875 en Diciembre; mientras que las prepagas acumularon un incremento anual del 62% y el IPC del 53,8%.

Al año siguiente, la suba del SMVM se vio interrumpida a causa del COVID-19 durante gran parte del año, recién en octubre y diciembre del 2020 se modificó y creció un 22% en total, cerrando el disruptivo año en la suma de $20.588. A pesar de que la inflación fue del 36%, bastante menor a la del año anterior, aún fue escaso comparado con ésta. Lo mismo le ocurrió a la medicina prepaga.

Al comienzo del 2021, claramente el SMVM y las prepagas corrían desde muy atrás en comparación con la inflación. Por esto, hubo 8 incrementos en el año al salario y 6 a las prepagas, permitiendo un desarrollo más fluctuante llegando a fin de ese año a casi un 48% el aumento total de las prepagas y a un 55,4% el del salario (al pasar de $20.588 a la suma de $32.000); superando de esta manera a la inflación.

A agosto del 2022; a pesar de ser notablemente mayor al resuelto en 2019 (expresado en dólares al tipo de cambio oficial: 293 versus 363); notamos que el aumento del Salario Mínimo (49,5%) es insuficiente comparado con el índice de inflación en Argentina que informa el INDEC a la misma fecha (56,4%); mientras que las prepagas llegaron al 68,5% en el mismo lapso de tiempo. 

Para corregir dicha discrepancia, la Comisión del Salario acordó aumentos mensuales en tres tramos para los meses de septiembre, octubre y noviembre que sumarían un total acumulado anual del 81% (con una cláusula de revisión a este último mes), ya que el año empezaba con un salario mínimo en $32.000 y en noviembre alcanzará los $57.900.

En 2019 la inflación acumulada fue del 53.8%, en el 2020 del 36.1%; mientras que en el 2021 trepó a los 50.90%. Cabe destacar que actualmente, hasta agosto de 2022 acumula un 56,4%. Si el IPC no supera el 80% acumulado a fin de año, sería el segundo consecutivo en que el salario mínimo le “gana” a la inflación, mientras que, para las prepagas, el incremento acumulado anual se estima aún mayor.

Los índices y la conexión con la realidad

La salud en Argentina está fuertemente ligada a dos sectores, por un lado, la salud pública, cuya principal ventaja está dada por la gratuidad en los servicios brindados por hospitales o centros asistenciales sostenidos por el Estado, pero como contrapartida presenta desventajas como la del tiempo de espera para ser atendido y la de los gastos no cubiertos.

Por otro lado, la salud privada, brindada por las entidades proveedoras de medicina prepaga, que cuentan con la desventaja de ser onerosas, lo que conlleva al desequilibrio en el acceso a los sectores más vulnerables económicamente de la sociedad.

Los números y cifras hablan por sí solos, en estos 3 últimos años, la suba de las cuotas de las prepagas no ha sido producto del azar, al contrario, ha sido el producto de una serie de factores propios de la economía argentina y de factores externos como lo fue la sorpresiva pandemia, que han conllevado grandes variaciones y fluctuaciones del índice inflacionario.

Ahora bien, de acuerdo al índice de costos que elabora la Superintendencia de Servicios de Salud, en octubre vuelven a aumentar (octavo incremento del 2022), acumulando casi un 90% de incremento en sus cuotas, valor unos 18 p.p mayor al del salario mínimo para esa fecha y bastante superior al de la inflación estimada. Llegado ese punto, el usuario de medicina prepaga probablemente se pregunte, ¿hasta cuándo seguirán aumentando para compensar lo “perdido” en 2020?

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Prestadores piden a las Prepagas hacer efectivos los aumentos de agosto

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El Gobierno autorizó el séptimo incremento del año a las empresas de medicina prepaga de un 11,34, con lo que alcanzará un 68,5 por ciento en lo que va del año. Los incrementos anteriores fueron en enero (9 por ciento), marzo (6), abril (6), mayo (8), junio (10) y julio (4). Los prestadores recibirán un total de un 10,2 por ciento.

La medida fue tomada a través de la resolución 1293/2022 del Ministerio de Salud. Este aumento permitirá a los profesionales hacer frente a los aumentos sucesivos en los costos de los precios de medicamentos e insumos y las paritarias del sector salud.

Desde la Cámara de Medicina Oftalmológica (CAMEOF) sostienen que esperan que las prepagas y obras sociales cumplan con lo resuelto para que los prestadores reciban este aumento.

También advierten que algunas entidades no han cumplido aún con los aumentos de las resoluciones anteriores. Ante esta situación afirman que “de no haber retroactividad en los aumentos la Cámara pasará a un esquema de quita de colaboración, hasta que se regularice la situación del pago, lo cual implica que todas las actividades programables serán diferidas o no tendrán prioridad con respecto de los que sí hayan cumplido con lo establecido por el Ministerio de Salud de la Nación y la Superintendencia de Servicios de Salud”.

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Tras el aumento confirmado del 10%, una familia tipo necesitará al menos $6615 para acceder a una Prepaga

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Después de 10 meses sin aumentos, el Gobierno autorizó un incremento del 10% en las cuotas de las Prepagas desde el 1ro de diciembre. Es decir, 5 puntos porcentuales menos que lo anunciado la semana pasada.

Según un relevamiento de precios a cargo del sitio especializado MiObraSocial.com.ar, una familia tipo (matrimonio de entre 36 y 42 años con dos hijos entre 6 y 12) necesitará desde $6615 para acceder a las opciones de medicina prepaga más económicas (caso Hominis, del Sanatorio Güemes, Premedic, entre otras), que por lo general, brindan coberturas con foco regional.

“Las prepagas económicas son una excelente opción para quienes buscan una cobertura regional. Brindan todo lo que la ley establece para el PMO e incluso prestaciones superadoras por aproximadamente la mitad de precio que opciones de más renombre”, afirma Ignacio Cámpora, socio fundador de MiObraSocial.

Si, en cambio, la familia pensara en una cobertura a nivel nacional en una empresa de segmento medio (como Sancor Salud, Avalian, entre otras), la cuota inicial que pagará desde diciembre será de aproximadamente $11900.

Y si se quiere pensar en alguna de las prepagas de segmento alto las cuotas de los planes más bajos (Osde 210, Galeno 220, etc) parten en los $17000.

“Siempre sugerimos comparar precios de varias empresas y de varias fuentes para contar con información verídica y útil para tomar una mejor decisión”, recomienda Cámpora.

Todos los cálculos consideran que al menos uno de los adultos se encuentre en relación de dependencia, y los importes no consideran descuento de aportes.

Los incrementos suceden en un contexto en el que la inflación acumulada anual a diciembre se estima en el 25% pero el costo de insumos de salud al menos duplicaría ese porcentaje. Por ese motivo, las empresas afirman que este ajuste lejos está de ayudar a paliar la crisis del sector.

La decisión de incrementar un 10% en diciembre lejos está de las versiones de la semana pasada, que hablaban de un 15% en diciembre y un 10% en febrero. Y hasta generó sorpresa en las propias empresas de medicina prepaga, que algunas incluso habían llegado a anunciar esos ajustes a sus asociados.

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Ocho de cada 10 usuarios de medicina prepaga tendrán problemas para mantener el servicio

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La salud privada sigue dando señales de retracción por la pandemia del coronavirus. Entre los usuarios de medicina prepaga, un 82,2% manifestó que ya estaba buscando alternativas o que lo haría inminentemente en caso de prolongarse la crisis.

Los datos se desprenden de una encuesta que realizó el sitio especializado MiObraSocial.com.ar, en la que 589 abonados a un plan privado de salud manifestaron su perspectiva respecto a la continuidad en el servicio.

Profundizando en los motivos, el 54,3% aludió exclusivamente la necesidad de bajar gastos del hogar, mientras que el 33,7% excusó que no estaba dándole uso a la cobertura, por lo que prefería suspender o buscar una opción más económica.

Si tenemos en cuenta que, según los últimos reportes de la Superintendencia de Servicios de Salud, hay más de 7 millones y medio de afiliados a las distintas medicinas prepagas, podemos afirmar que más de 3 millones de personas evaluarán un cambio únicamente para poder reducir su nivel de gastos.

En comparación con periodos anteriores, se destaca un incremento en la intención de cambio, que según otros estudios de MiObraSocial había alcanzado un 79% en agosto 2019 y 68% en 2018, ambos años plagados de incrementos tarifarios.

“Históricamente el factor costo ha sido determinante para una persona a la hora de mantener o no su plan de salud. En 2020 la retracción económica derivada del aislamiento preventivo por el coronavirus impactó con más fuerza de la que habían tenido los aumentos de tarifas en años anteriores”, comenta Mariana Di Franco,

Gerente Comercial de MiObraSocial.

Dentro de los afiliados que buscan reducir costos, un 59% preferiría cambiarse a otra prepaga de precios más bajos y un 32% evaluaría una obra social, mientras que para los que evalúan cambiar por motivos prestacionales, otra prepaga sería la opción elegida en el 83% de los casos.

Para la encuesta MiObraSocial tomó una muestra compuesta por 589 personas adheridas a un servicio de medicina privada, 57% de CABA y GBA y un 43% del interior. Un 46% de hogares unipersonales, 26% familias (3+personas), 14% parejas (2 personas), 14% otros.

Recordemos que semanas atrás la misma plataforma publicó otro análisis sobre el desempleo y la cobertura médica, que proyectaba en 40 mil las personas con prepaga que perderían acceso al servicio por quedar desempleados durante la pandemia.

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