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Blindaje social: Misiones es la primera provincia en contar con el Presupuesto aprobado

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La Cámara de Representantes de Misiones aprobó el Presupuesto 2026, un plan de inversiones que asciende a más de cuatro billones de pesos y que refleja la decisión política de preservar la inversión social, educativa y sanitaria en medio del ajuste y la incertidumbre económica nacional. Con un crecimiento del 25 por ciento, hubo leves modificaciones en los montos finales en comparación con el proyecto presentado por el Poder Ejecutivo, pero se mantuvo intacto el espíritu: priorizar las funciones básicas del Estado provincial y abrir espacio para políticas de innovación y desarrollo. El 70 por ciento de los recursos está destinado a las áreas sociales, con la inclusión del Fondo Provincial de Incentivo Docente, el Boleto Estudiantil Gratuito y otras coberturas a lo que dejó de financiar la Nación. La novedad es la autonomía financiera para la Procuración General de la Provincia. La sesión fue acompañada por el gobernador Hugo Passalacqua, acompañado por el vice Lucas Romero Spinelli y casi todos los ministros.

La cifra global de erogaciones previstas se ubica en torno a los 4,05 billones de pesos, mientras que los recursos estimados alcanzan 3,6 billones. La brecha de casi medio billón de pesos obliga a proyectar financiamiento adicional, aunque el presupuesto se presenta formalmente como equilibrado. Ese equilibrio depende, en los hechos, de la capacidad de acceder a crédito, de sostener la recaudación propia y de la coparticipación federal en un contexto de recortes desde la Casa Rosada -el último mes marcó una caída de casi el diez por ciento.

El reparto funcional del gasto confirma las prioridades. Educación y Cultura se llevan la mayor parte, con poco más de un billón de pesos, seguidas muy de cerca por Salud, que supera también el billón si se incluyen el Parque de la Salud Ramón Madariaga y programas descentralizados. Bienestar social ronda los 800 mil millones, lo que muestra el esfuerzo por mantener políticas de protección en un escenario de inflación persistente. Seguridad se ubica en unos 306 mil millones, en línea con el refuerzo de la infraestructura policial, mientras que el Desarrollo económico suma unos 350 mil millones, donde se encuadran programas de innovación, industria y apoyo a sectores productivos.

El Instituto de Previsión Social, clave para los jubilados provinciales, manejará más de 667 mil millones, mientras que el Parque de la Salud recibirá 440 mil millones. La Dirección General de Rentas contará con 162 mil millones, con el mandato de avanzar en su digitalización y en un esquema más moderno de fiscalización tributaria. Organismos más pequeños, como el Instituto Misionero de Biodiversidad o Infopro, mantienen partidas para sostener agendas estratégicas vinculadas al ambiente y al sector forestal.

El texto aprobado otorga facultades al Poder Ejecutivo para reestructurar partidas hasta un 10% del presupuesto, crear sociedades del Estado o de economía mixta, emitir instrumentos financieros vinculados a créditos de carbono, ajustar alícuotas impositivas y promover la economía del conocimiento con beneficios impositivos y subsidios. Estas cláusulas marcan la impronta de un modelo que busca flexibilidad y capacidad de reacción frente a un escenario económico cambiante.

En la lectura política, el Presupuesto 2026 se presenta como una apuesta a la previsibilidad del “modelo Misiones”. El oficialismo busca garantizar estabilidad y blindar áreas sociales y educativas, justamente las más golpeadas por el ajuste nacional. Paradójicamente, la oposición que en las últimas semanas pretendió mostrarse crítica del ajuste nacional, reiteró críticas al presupuesto provincial, que prioriza la Educación y las áreas sociales. La excepción fue el Partido Agrario y Social, que terminó votando la ley, merced a un trabajo puntilloso del diputado Christian Castro, el único de los legisladores de la oposición que mostró verdadero interés en cada artículo del Presupuesto. 

El neolibertario Javier Mela también acompañó la iniciativa por “responsabilidad”, aunque criticó el diseño y el tratamiento del proyecto, lo mismo que el PRO, que después de tres años de votar en contra, decidió aprobar el proyecto en sintonía con la posición nacional. El radicalismo, en cambio, mantuvo su tradicional voto negativo.

La hoja de ruta que se abre para el próximo año refleja una Provincia que intenta sostener su esquema de inversión pública y protección social, con un ojo puesto en la innovación y la diversificación económica, y otro en la fragilidad del contexto nacional. “No son sólo números o estadísticas. Es la vida misma de los misioneros, que todos los días se levantan y hacen que las cosas sucedan”, expresó la diputada Suzel Vaider, presidenta de la comisión de Presupuesto. 

El gasto total previsto asciende a más de 4 billones de pesos (($4,045 billones, un poco menos que lo presentado por el gobernador Hugo Passalacqua). Los recursos estimados rondan $3,6 billones, lo que deja una necesidad de financiamiento cercana a los $490 mil millones, a cubrirse con instrumentos de crédito, financiamiento neto y operaciones financieras específicas.

La asignación por finalidad revela las prioridades de la gestión provincial:

  • Educación y Cultura: cerca de $1,02 billones, consolidándose como la mayor partida del presupuesto.
  • Salud: más de $1 billón, incluyendo al Parque de la Salud Ramón Madariaga y programas descentralizados.
  • Bienestar social: $768-800 mil millones según la versión, reflejando el peso de políticas de protección en un escenario económico adverso.
  • Seguridad: unos $306 mil millones, en línea con el fortalecimiento de fuerzas policiales y servicios de prevención.
  • Desarrollo económico: alrededor de $350 mil millones, donde se incluyen programas productivos, industriales y de innovación.

Organismos descentralizados y políticas sectoriales

Entre los entes con presupuestos específicos figuran:

  • Instituto de Previsión Social (IPS): $667.672 millones.
  • Parque de la Salud: $440.531 millones.
  • Instituto Misionero de Biodiversidad (IMiBio) y Infopro, con montos menores pero estratégicos en la agenda ambiental y forestal.
  • Dirección General de Rentas (DGR): $161.994 millones, con mandato de avanzar en la digitalización fiscal.

Además, se crea un Fondo de Financiamiento Educativo Provincial vinculado a la coparticipación federal, lo que refuerza la autonomía en el sostenimiento del sistema educativo.

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Bosques en riesgo: el Presupuesto de Milei marca el desfinanciamiento más grave desde la sanción de la ley

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 La Ley 26.331 de Presupuestos Mínimos para la Protección Ambiental de los Bosques Nativos, sancionada en 2007, fue creada para equilibrar producción y conservación, y garantizar el uso sustentable de los bosques. Sin embargo, su implementación ha sido sistemáticamente desfinanciada. El proyecto de presupuesto 2026 presentado por el Poder Ejecutivo asigna apenas el 3,5% de lo que correspondería por ley, lo que representa el menor porcentaje desde su sanción. 

Según el artículo 31 de la Ley, el Fondo Nacional para el Enriquecimiento y la Conservación de los Bosques Nativos debería recibir al menos el 0,3% del presupuesto nacional. Para 2026, esto equivaldría a $444.207 millones, pero el proyecto asigna solo $15.843 millones. Además, el Programa Nacional de Protección de los Bosques Nativos recibiría $1.624 millones, un monto muy por debajo de lo necesario para garantizar el control, la restauración y el uso sustentable de estos ecosistemas.

“Argentina cuenta con más de 53 millones de hectáreas de bosques nativos. Con el presupuesto asignado, se destinarían apenas $298 por hectárea al año, es decir, $24 por mes para cuidar cada hectárea. Es imposible proteger nuestros bosques con estos recursos. Las provincias no pueden fiscalizar ni controlar, y los propietarios no reciben estímulos para usar de manera sustentable, conservar ni restaurar”, afirma Manuel Jaramillo, director general de Fundación Vida Silvestre Argentina.

Los bosques nativos de Argentina siguen perdiéndose en zonas donde está prohibida la deforestación, en las cuales se avanza con el cambio de uso del suelo para actividades agropecuarias, forestales, urbanísticas y viales. A su vez, las áreas deforestadas ilegalmente y las que se han quemado, no están siendo restauradas como indica la ley, y la ausencia de un registro nacional de infractores limita las posibilidades de articular esta información con otros elementos de la política pública, que permita facilitar la disuasión y la sanción de los responsables.

“Desde Fundación Vida Silvestre realizamos este pedido todos los años, porque es algo que se repite en cada presentación del presupuesto nacional. Y aunque el proyecto de ley suele incorporar mejoras en su formulación, el monto asignado siempre termina siendo muy bajo e insuficiente a los fines de una correcta implementación de la ley. Excepto en los inicios de la implementación de la Ley, el presupuesto asignado nunca superó el 10% de lo que realmente correspondería, lo que evidencia una falta de voluntad política para cumplir con esta norma clave para la conservación”, afirma Jaramillo. 

Los bosques nativos son proveedores de servicios ecosistémicos esenciales: contribuyen a la mitigación y adaptación al cambio climático, facilitan la regulación hídrica, son hábitat de miles de especies, dan sustento a la vida de las comunidades locales y contribuyen a la seguridad alimentaria y el desarrollo económico. Son proveedores de materias primas, alimentos, agua potable, medicinas y sirven como reguladores de eventos extremos como inundaciones, la erosión y la calidad del aire. La pérdida de bosques ocasiona graves consecuencias sociales, ambientales y económicas, muchas veces, irreversibles, que atentan contra el bienestar de las personas y de muchas otras especies. 

“Conservar y utilizar sustentablemente los bosques nativos es una obligación legal y una oportunidad para el desarrollo económico y social. Necesitamos voluntad política, capacidad técnica y los fondos adecuados para implementar esta ley como corresponde”, agrega Jaramillo.

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Presupuesto 2026: equilibrio contable a costa del tejido social y las provincias

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El Gobierno nacional presentó el proyecto de Presupuesto 2026 con un relato de solvencia y disciplina que busca mostrarse como un blindaje fiscal frente a los mercados. Sin embargo, detrás de esa arquitectura aparecen supuestos macroeconómicos difíciles de cumplir y un corrimiento del ajuste hacia las provincias, la educación, la ciencia y los programas sociales.

El texto proyecta un crecimiento del producto de 5,4 por ciento en 2025 y de 5,0 en 2026, en abierta contradicción con las estimaciones privadas, que hablan de entre 3,6 y 4,4 por ciento, consigna un análisis del Centro de Economía Política Argentina. También imagina una desinflación vertiginosa: 24,5 por ciento a diciembre de 2025 y apenas 10,1 en 2026. La pieza más delicada está en el tipo de cambio: se prevé un dólar oficial de 1.325 pesos a fin de 2025 y de 1.423 a fines de 2026, lo que implicaría una apreciación en términos reales mientras la balanza comercial muestra un rojo acumulado de más de 16.400 millones de dólares en tres años. Aun con exportaciones récord de 112.695 millones de dólares, el resultado neto es un déficit externo que pone en cuestión la consistencia del plan.

El corazón del Presupuesto está en la regla fiscal, que prohíbe el déficit financiero y obliga a la Jefatura de Gabinete a recortar partidas discrecionales —salud, educación, programas sociales— si la recaudación no alcanza. Se suma la prohibición de gastos extrapresupuestarios y de adelantos del Banco Central para gasto primario, lo que concentra el poder de ajuste en el Ejecutivo. En paralelo, se flexibiliza el régimen de canje de deuda, eliminando la obligación de mejorar condiciones en los rescates, lo que abre margen para operaciones sin beneficio real para el país.

El costo social aparece en cada capítulo. Las transferencias a provincias caen en términos reales 39,1 por ciento frente a 2024 y 36,7 por ciento respecto de 2025, trasladando el peso del equilibrio a los presupuestos locales. La función Educación y Cultura se reduce 46,6 por ciento respecto a 2023; la infraestructura educativa, 86 por ciento; y organismos estratégicos como CONICET, INTA e INTI acumulan recortes de entre 40 y 50 por ciento. En lo social, la Prestación Alimentar retrocede 30 por ciento en dos años, la Agencia de Discapacidad recorta 27 por ciento desde 2023 y los hospitales nacionales exhiben caídas de hasta 6 por ciento interanual.

En seguridad social, las prestaciones previsionales apenas crecen 5,3 por ciento interanual, muy por debajo de la inflación esperada, y el complemento de bonos para jubilados se reduce a la mitad en términos reales. Además, el proyecto elimina la movilidad automática de las asignaciones familiares, lo que deja en manos del Ejecutivo la decisión de actualizarlas o congelarlas. Como si fuera poco, un artículo borra del mapa legal los pisos de inversión en educación, ciencia y defensa: el 6 por ciento del PBI para educación, el 1 por ciento en ciencia y tecnología y el FONDEF para equipamiento militar.

La política y la táctica parlamentaria también están contempladas. Si el Congreso aprueba el presupuesto, el Gobierno se garantiza una regla fiscal que legitima los recortes y refuerza la señal de disciplina ante acreedores. Si lo rechaza, la administración podrá manejarse con la prórroga del Presupuesto 2023, disponiendo discrecionalmente de recursos excedentes no ajustados por inflación, con el beneficio político de cargar la culpa a “la casta”.

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El dólar oficial sube a $1.480 y el CCL marca su mayor baja en dos semanas tras el anuncio del Presupuesto 2026

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Los mercados reaccionan al mensaje de Milei y a la estrategia cambiaria del Banco Central en la recta final antes de las legislativas

El dólar volvió a ser protagonista en el inicio de la semana financiera. Este martes 16 de septiembre, el tipo de cambio oficial minorista en el Banco Nación subió a $1.480, mientras que el mayorista avanzó $2 hasta $1.469, quedando apenas a 0,3% del techo de la banda de intervención ($1.473,90). Sin embargo, el dato central de la jornada fue la fuerte baja de los dólares financieros: el MEP retrocedió a $1.474,07 y el Contado con Liquidación (CCL) cayó a $1.483,35, su mayor descenso diario en dos semanas.

El movimiento se produjo tras la cadena nacional en la que el presidente Javier Milei presentó el Presupuesto 2026, en el que ratificó que la política de equilibrio fiscal y superávit primario seguirá siendo la prioridad de su gestión.

El mensaje de Milei, grabado en la tarde del lunes, adoptó un tono más moderado tras la derrota electoral en la provincia de Buenos Aires. El Presidente buscó enviar señales de responsabilidad fiscal a los mercados y a los votantes, asegurando que el programa económico permitirá crecer a un ritmo del 5% anual a partir de 2026.

Sin embargo, en el plano financiero persisten dudas sobre la capacidad del Banco Central (BCRA) para sostener la banda cambiaria hasta las elecciones legislativas. El organismo perdió ayer u$s 461 millones de reservas, que quedaron en u$s 39.048 millones, principalmente por pagos a organismos bilaterales. Además, esta semana el Tesoro deberá enfrentar nuevos compromisos externos, lo que podría tensionar aún más el frente cambiario.

En el mercado de futuros, los contratos para septiembre retrocedieron y quedaron en torno a los $1.467,50, por debajo del techo de la banda. No obstante, las expectativas siguen apuntando a que en octubre el tipo de cambio supere los $1.494,55 y se acerque a los $1.524,50.

Repercusiones y análisis de mercado

El analista cambiario Gustavo Quintana destacó que, aunque el dólar mayorista mantiene una trayectoria alcista, la suba de los primeros días de esta semana fue mucho más moderada que la de la anterior. “La rueda mostró una demanda activa en un entorno de menor nivel de actividad, lo que volvió a aproximar los precios al límite superior de la banda y generó expectativa sobre la respuesta oficial cuando ese nivel sea alcanzado”, señaló.

Desde Adcap Grupo Financiero, Federico Filippini advirtió que el presupuesto mantiene un sesgo “optimista”: “El Gobierno sostiene que este ajuste fiscal sentará las bases para un crecimiento anual del 5%. Sin embargo, sin conocer los detalles del escenario macroeconómico, es razonable asumir que el Presupuesto repite supuestos que ya han sido cuestionados en otras instancias”.

En paralelo, los operadores señalan que si el BCRA utiliza dólares del FMI para intervenir en el mercado y contener la cotización en la franja superior, podría debilitar su capacidad futura de pago de deuda, generando mayor incertidumbre entre los tenedores de bonos.

El Presupuesto 2026 será discutido en el Congreso en las próximas semanas y, de aprobarse, marcará la hoja de ruta fiscal del Gobierno en un año electoral clave. Los mercados seguirán de cerca tanto el nivel de reservas como la capacidad del Ejecutivo de mantener la calma cambiaria sin agotar recursos.

En lo inmediato, el dólar financiero mostró que puede reaccionar a señales políticas, aunque los fundamentos de la economía siguen condicionados por la fragilidad externa y el calendario de vencimientos. El escenario hacia octubre dependerá de la interacción entre intervención oficial, expectativas electorales y el nivel de reservas disponibles.

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Los rectores rechazaron el Presupuesto 2026 y advirtieron que “consolida el ajuste universitario”

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El Presidente adelantó que se les asignará $4,8 billones a las universidades nacionales. Las autoridades universitarias reclaman que se eleve a $7,3 billones.

El Consejo Interuniversitario Nacional (CIN), que representa a los rectores de las universidades públicas de todo el país, rechazó el proyecto de ley de Presupuesto 2026 que presentó el presidente Javier Milei. “Consolida el ajuste sobre el sistema universitario y científico”, sostuvieron.

Milei adelantó que se les asignará $4,8 billones a las casas de altos estudios, pero las autoridades universitarias reclaman que se eleven los fondos para garantizar el funcionamiento de las facultades.

La crítica de los rectores se da en la previa a la marcha federal en rechazo al veto a la ley de Financiamiento Universitario bajo la consigna “Nuestro futuro no se veta”.

Para el CIN, los fondos que contempla el Presupuesto 2026 “implica anualizar lo percibido a diciembre de 2025″. “Queda muy lejos de los 7,3 billones necesarios para que pueda funcionar normalmente el sistema, remarcaron los rectores.

“El mensaje emitido por el presidente Javier Milei sobre el proyecto de presupuesto 2026 es una iniciativa sin novedades que consolida la pérdida y profundiza el ajuste sobre el sistema universitario y científico”, concluyeron.

Las autoridades de la Universidad de Buenos Aires (UBA) sostiene que el Presupuesto presentado por el Gobierno “amenaza con llevar al sistema universitario a un nivel de deterioro sin precedentes”. Y solicitaron que los legisladores ratifiquen la Ley de Financiamiento “para garantizar la continuidad y el funcionamiento de las universidades públicas en 2026″.

Por su parte, este miércoles 17 de septiembre se realizará la tercera Marcha Federal Universitaria. En paralelo, Diputados tratará el rechazo al veto de Javier Milei contra la ley de Financiamiento.

La convocatoria a las 17 frente al Congreso. A las 18 comenzará el acto central. Participará el CIN, la Federación de las Universidades Nacionales (FEDUN), CTERA, FAGUDT, CONADU, CONADU histórica, FATUN y UDA. También contará con la presencia de la CGT.

El reclamo de las universidades: qué le exigen al Gobierno para el 2026

De acuerdo a los cálculos realizados por el Consejo Interuniversitario Nacional (CIN), el monto que necesitan las universidades para el 2026 totaliza en $7,32 billones.

Según las autoridades de las casas de altos estudios, esa cifra “actualiza y anualiza las partidas de la ley de Presupuesto 2023” y contempla gastos de personal, funcionamiento y programas universitarios.

En tanto, la Universidad de Buenos Aires (UBA) comenzó a implementar este lunes un plan de restricción de gastos operativos. Las medidas abarcan desde la prohibición de uso calefacción o aires acondicionados hasta la restricción de programas de extensión universitaria o investigación. Sólo los hospitales universitarios quedan excluidos.

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