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La industria sigue sin encontrar piso: falta de demanda y empleo en alerta crítica

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La industria argentina encara el tercer trimestre con pocas señales de recuperación. La confianza empresarial mejoró levemente en junio, pero continúa profundamente en terreno negativo, en un escenario marcado por la falta de pedidos, la debilidad del consumo interno y expectativas contractivas para la producción y el empleo.

El Indicador de Confianza Empresarial de la industria manufacturera se ubicó en -17,8%, después de haber caído a -19,6% en mayo. La recuperación mensual fue insuficiente para modificar el diagnóstico de fondo: desde que comenzó la serie, en enero de 2025, el indicador nunca consiguió ingresar en terreno positivo.

El índice combina las expectativas de producción para los próximos tres meses, la situación actual de la cartera de pedidos y el nivel de stocks de productos terminados.

La mitad de las fábricas tiene pocos pedidos

La señal más preocupante aparece en la cartera de pedidos. El 49,7% de las industrias afirmó que su volumen de encargos se encontraba por debajo de lo normal, mientras que solo el 2,7% lo consideró superior. El balance fue de -47 puntos porcentuales.

En otras palabras, por cada empresa con pedidos superiores a los habituales existen más de 18 con una demanda insuficiente. El dato revela que el problema industrial no es principalmente la falta de capacidad productiva, sino la ausencia de compradores.

La demanda externa tampoco ofrece un contrapeso suficiente. Un 33,4% de las firmas declaró exportaciones por debajo de lo normal y apenas el 5,5% informó niveles superiores, con un balance negativo de 27,9 puntos.

La evaluación general de los negocios acompaña ese deterioro: solo el 6,2% de los empresarios calificó como buena la situación actual, frente al 29,2% que la consideró mala. El 64,7% respondió que era normal.

El mercado interno es el principal freno

El 52,1% de las empresas identificó a la demanda interna insuficiente como el principal factor que limita la posibilidad de aumentar la producción. Es, por amplio margen, el mayor obstáculo para el sector.

En segundo lugar aparece la competencia de productos importados, mencionada por el 10% de las firmas. Le siguen la incertidumbre económica, con el 7%; la escasez de materias primas, insumos o componentes, con el 4,8%; y la falta de demanda externa, con el 4,7%.

Los problemas financieros fueron señalados por el 3,9%, mientras que solo el 7,3% respondió que no enfrenta ninguna restricción para ampliar su actividad.

El resultado dibuja una industria condicionada por dos fuerzas simultáneas: un mercado interno que no logra recuperar volumen y una mayor presión competitiva de los bienes importados. La combinación reduce ventas, desalienta inversiones y obliga a las empresas a administrar cuidadosamente sus niveles de producción.

Producción y empleo, con perspectivas negativas

Las expectativas para julio-septiembre tampoco anticipan un giro expansivo. El 17,1% de las empresas prevé reducir su producción, frente al 14,1% que espera aumentarla. El 68,8% considera que permanecerá sin cambios, lo que arroja un balance de -2,9 puntos.

La previsión sobre los pedidos internos es todavía más negativa: el 21,6% espera una disminución y el 14,6% proyecta una mejora. El balance se ubicó en -7 puntos porcentuales.

Ese escenario comienza a trasladarse al mercado laboral. El 18,2% de las industrias anticipa reducir las horas trabajadas, mientras solo el 5,6% planea aumentarlas. En cuanto al personal, el 15,1% prevé disminuir su dotación y apenas el 3,8% espera incorporar trabajadores.

Aunque el 81% proyecta mantener sin cambios el número de empleados, el balance laboral fue negativo en 11,3 puntos. Por cada empresa que piensa contratar, casi cuatro anticipan recortes.

Las exportaciones, la única señal favorable

El frente externo presenta una moderada expectativa positiva. El 16% de las firmas espera aumentar sus exportaciones durante el tercer trimestre, contra el 12,4% que prevé una disminución. El balance fue favorable en 3,6 puntos.

Sin embargo, esa mejora potencial no alcanza para compensar la debilidad del mercado interno, que sigue siendo el principal destino de buena parte de la producción manufacturera.

En materia de precios, el 61% de las empresas espera mantenerlos sin cambios, el 30,8% proyecta aumentarlos y el 8,2% anticipa reducciones. Esto sugiere que la industria enfrenta límites cada vez mayores para trasladar sus costos a los compradores.

El informe muestra una economía fabril que evita un deterioro más abrupto, pero permanece atrapada en una meseta baja. Sin recuperación firme del consumo, con pedidos escasos y mayor competencia importada, las empresas optan por contener producción, horas trabajadas y empleo.

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La industria operó al 58,4% de su capacidad en mayo según el Indec

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La utilización de la capacidad instalada de la industria argentina alcanzó el 58,4% en mayo de 2026, un nivel que se ubicó 0,5 puntos porcentuales por debajo del registrado en igual mes del año pasado (58,9%), reflejando una actividad manufacturera que continúa mostrando desempeños muy heterogéneos entre los distintos sectores productivos. El dato, difundido por el INDEC, confirma que, si bien algunos complejos industriales sostienen elevados niveles de operación, buena parte del entramado fabril aún enfrenta dificultades para recuperar el ritmo de producción.

El informe revela una clara segmentación dentro de la industria. Los sectores vinculados a la energía y los insumos básicos continúan operando con elevados niveles de utilización, mientras que las actividades asociadas al consumo durable y a la inversión siguen mostrando importantes márgenes de capacidad ociosa.

La refinación del petróleo volvió a liderar el ranking con una utilización del 88,7%, impulsada por un mayor procesamiento de crudo. Según el índice de producción industrial manufacturero (IPI), la elaboración de gasoil y naftas registró incrementos interanuales del 23,8% y 18,3%, respectivamente. También exhibieron niveles superiores al promedio las industrias metálicas básicas (75,4%), papel y cartón (68,1%), sustancias y productos químicos (65,6%) y productos alimenticios y bebidas (60%).

En el extremo opuesto, la metalmecánica, excluida la industria automotriz, registró el peor desempeño, con apenas 38,7% de utilización de su capacidad instalada, una caída significativa frente al 46% de mayo de 2025. El INDEC atribuyó este retroceso principalmente a la menor producción de maquinaria agropecuaria y de electrodomésticos, actividades que experimentaron bajas interanuales del 29,6% y 34,1%, respectivamente.

La industria automotriz también profundizó su desaceleración. El nivel de utilización descendió hasta 45,5%, frente al 56,8% registrado un año antes, como consecuencia de una menor producción de vehículos por parte de las terminales. Este comportamiento refleja un mercado que aún no logra consolidar una recuperación sostenida, tanto por la demanda interna como por la evolución de las exportaciones.

Otro sector relevante para la economía argentina, el de alimentos y bebidas, operó al 60% de su capacidad, por debajo del 61,7% observado en mayo del año pasado. La reducción estuvo asociada principalmente a la menor producción de carne vacuna y bebidas. En ese sentido, el IPI manufacturero mostró una caída interanual del 7,7% en la producción de carne bovina y del 9,3% en bebidas, mientras que la Cámara Argentina de la Industria de Bebidas sin Alcohol (CADIBSA) informó una contracción del 14,6% en las ventas de gaseosas, aguas, jugos y bebidas energizantes.

Los productos textiles también permanecieron entre los sectores más afectados, con una utilización del 42,2%, por debajo del 47,4% de mayo de 2025, reflejando la persistente debilidad de la producción nacional y del consumo de bienes vinculados al mercado interno.

La fotografía sectorial evidencia que la recuperación industrial continúa siendo desigual. Mientras las ramas vinculadas a la energía, la refinación y ciertos insumos básicos mantienen niveles elevados de actividad, las industrias más dependientes del consumo y de la inversión siguen operando con una importante capacidad ociosa. Para provincias industriales y agroindustriales como Misiones, este escenario refleja un contexto en el que la evolución de la demanda interna continúa siendo un factor determinante para consolidar una recuperación más homogénea del aparato productivo nacional.

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La construcción volvió a crecer en mayo, pero la industria profundizó su caída y confirma una recuperación desigual

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La economía argentina volvió a exhibir en mayo una marcada heterogeneidad sectorial. Los últimos indicadores publicados por el INDEC muestran que la construcción recuperó impulso luego del retroceso registrado en abril, mientras que la industria manufacturera profundizó su proceso de retracción y continúa sin consolidar una recuperación sostenida. El comportamiento dispar de ambos sectores confirma que la reactivación económica avanza con ritmos diferentes según la actividad y las condiciones de cada mercado.

El Índice de Producción Industrial (IPI) manufacturero registró en mayo una caída interanual del 5,7%, con lo que acumuló una baja de 3,1% en los primeros cinco meses del año. En términos desestacionalizados, sin embargo, mostró una leve mejora de 0,4% respecto de abril, un dato que refleja cierta estabilidad mensual pero todavía insuficiente para revertir la tendencia negativa.

La fotografía industrial sigue siendo preocupante porque apenas dos de las dieciséis divisiones relevadas lograron crecer respecto de igual mes del año pasado. La refinación de petróleo, coque y combustible nuclear encabezó las subas con un incremento de 19,4%, mientras que los productos de tabaco crecieron 14,6%. El resto de la estructura manufacturera permaneció en terreno negativo.

Entre los sectores más afectados sobresalen productos textiles (-26,2%), maquinaria y equipo (-23,4%), vehículos automotores y autopartes (-15,9%), prendas de vestir, cuero y calzado (-14,7%), otros equipos e instrumentos (-12,5%) y productos de caucho y plástico (-10,2%). También registraron retrocesos alimentos y bebidas (-3%), sustancias químicas (-3,1%), industrias metálicas básicas (-4%), productos minerales no metálicos (-2,3%), madera, papel e impresión (-2,9%) y muebles (-7,3%).

La persistencia de estos resultados evidencia que buena parte del entramado manufacturero continúa enfrentando un escenario complejo, condicionado por la debilidad del mercado interno, la mayor competencia derivada de la apertura comercial y un proceso de inversión que todavía no logra traducirse en una recuperación generalizada de la producción.

En contraste, el Indicador Sintético de la Actividad de la Construcción (ISAC) mostró una recuperación interanual de 4,1% en mayo, luego de la caída de 2,8% observada en abril. Con ese resultado, el sector acumula un crecimiento de 2,5% entre enero y mayo y consolida un desempeño positivo sostenido durante buena parte del año.

La mejora también se reflejó en la comparación mensual. Descontados los efectos estacionales, la actividad avanzó 6,3% respecto de abril, uno de los incrementos más significativos del año.

El desempeño del sector estuvo impulsado por el crecimiento de algunos insumos estratégicos. El hormigón elaborado aumentó 10,1%, el hierro redondo y los aceros para construcción crecieron 9,6%, los mosaicos graníticos y calcáreos avanzaron 11,1% y las pinturas para construcción registraron un fuerte incremento de 23,6%. También la categoría “Resto” mostró una expansión de 18,3%.

No obstante, la recuperación continúa siendo parcial. Ocho de los trece insumos relevados todavía exhibieron bajas interanuales, entre ellos pisos y revestimientos cerámicos (-19,6%), asfalto (-8,2%), ladrillos huecos (-8%), placas de yeso (-7,8%), yeso (-7,4%), cales (-6,8%) y cemento portland (-1,3%).

Las expectativas empresariales reflejan además un escenario de prudencia para el trimestre junio-agosto. Tanto en las obras privadas como en las públicas predomina la percepción de estabilidad antes que de expansión. El 67,3% de las empresas vinculadas a la construcción privada considera que la actividad permanecerá sin cambios, mientras que en la obra pública esa proporción alcanza el 60,2%. A su vez, son más quienes anticipan una disminución de la actividad que quienes esperan un crecimiento, especialmente en el segmento de infraestructura estatal.

isac_07_26 INDEC by CristianMilciades

El contraste entre ambos indicadores vuelve a poner de manifiesto una de las principales características del actual ciclo económico. Mientras algunas actividades vinculadas a la inversión privada y determinados segmentos de la construcción comienzan a mostrar señales de recuperación, la industria manufacturera continúa sin encontrar un piso firme, con un desempeño muy condicionado por la evolución del consumo, la competitividad y las condiciones macroeconómicas.

Ipi Manufacturero 07 26 INDEC by CristianMilciades

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La economía volvió a crecer en mayo, pero la recuperación pierde fuerza y sigue sin superar el techo de 2025

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La recuperación de la economía argentina continúa, pero a un ritmo cada vez más moderado. Así lo refleja la última medición del Índice Compuesto Coincidente de Actividad Económica de Argentina (ICA-ARG), elaborado por la Bolsa de Comercio de Rosario (BCR), que registró una variación mensual de apenas 0,03% en mayo, acumulando siete meses consecutivos de crecimiento. No obstante, la comparación interanual todavía arroja un resultado negativo de 0,8%, confirmando que la actividad aún no logra superar el máximo relativo alcanzado durante 2025.

El informe describe una economía que continúa avanzando, aunque de forma heterogénea y con crecientes diferencias entre sectores. Mientras el agro volvió a convertirse en el principal sostén de la actividad, la industria, la construcción, el consumo y parte de la inversión comenzaron a mostrar signos de agotamiento, configurando una recuperación que todavía carece de una base suficientemente amplia para consolidarse.

El Índice Compuesto Coincidente de Actividad Económica de Argentina (ICA-ARG) tuvo una variación del 0,03% en mayo, mientras que la comparación contra igual mes del año pasado exhibe una caída del 0,8%.

Este resultado indica un proceso de recuperación de la actividad económica a bajo ritmo, que no logra superar el máximo relativo alcanzado en 2025, a pesar de que el ICA-ARG acumula siete meses consecutivos de variaciones mensuales positivas.

En el quinto mes del año se destaca la recuperación del sector agrícola, que nuevamente alcanzó un máximo histórico, acompañado por buenos datos de recaudación del gobierno nacional y de ventas minoristas. En contraposición, en mayo se observaron deterioros puntuales en el sector industrial y en la construcción, que se suman a la caída de las importaciones de bienes y del patentamiento de vehículos de los últimos dos meses.


1.    Los indicadores del ciclo económico argentino

Al analizar la Tabla 1, se observa que sólo cuatro de los diez indicadores presentaron tasas mensuales positivas, dos con variaciones neutras y las restantes con desempeño negativo. La Tabla 2, por su parte, señala que cuatro de las series componentes del ICA-ARG se ubicaron por encima del registro de igual mes del año pasado/1.

Luego de dos meses de caída, durante mayo las labores agrícolas compensaron el retraso provocado por las lluvias en los meses previos. En efecto, el avance mensual de labores agrícolas tuvo una variación mensual del 2,6%, mientras que los buenos resultados globales de la actual campaña agrícola se reflejan en un incremento del 10,5% en la comparación con igual mes del año pasado. El avance récord en las labores de cosecha de soja registrado en mayo impulsó al indicador a un nuevo máximo histórico.

La producción industrial, por su parte, tuvo un impasse en el quinto mes del año, presentando una caída mensual luego de cinco meses consecutivos de recuperación. En la comparación interanual, por su parte, se advierte una caída del 0,3% frente a igual mes de 2025. Entre las ramas que explican la caída se destaca la industria automotriz, a la par que las exportaciones de Manufactura de Origen Industrial (MOI) tuvieron en mayo una caída mensual desestacionalizada luego de varios meses consecutivos de subas.

La actividad de la construcción interrumpió el incipiente proceso de recuperación que mostraba con la primera variación mensual negativa en lo que va del año, del -0,7%. En relación con mayo de 2025, en cambio, se observa un incremento del 2,7%, gracias al buen inicio de año en el sector.

Las importaciones totales de bienes continúan alternando breves periodos de caídas y recuperaciones que configuran una evolución negativa desde comienzos de 2025. En el último mes el ingreso de bienes desde el exterior disminuyó un 1,2% mensual, en tanto la variación interanual evidencia una merma del 6,1%. Se destaca que, el entorno recesivo en el que se encuentra el indicador se explica primordialmente por una disminución de importaciones relacionadas con la producción (insumos, bienes de capital y sus piezas y accesorios) y las importaciones energéticas (gracias a mayor producción doméstica), mientras que las asociadas al consumo (bienes de consumo, vehículos automotores y courier) presentan un desempeño positivo.

En las ventas minoristas se estima para mayo una variación mensual del 0,3%, constituyendo el segundo dato mensual positivo, mientras la comparación interanual exhibe una caída del 7,0%. Si bien el indicador continúa en niveles similares al mínimo de 2024, el repunte de los últimos dos meses representa una noticia alentadora, apuntalada por una leve mejora de las ventas en supermercados.

El indicador de patentamientos de vehículos nuevos presenta su segundo mes de contracción mensual significativa, con una merma del 5,2%. En la comparación contra igual mes del año pasado, el nivel de patentamientos del quinto mes del año se ubica un 18,6% por debajo del registrado en mayo de 2025 y ya perdió toda la recuperación acumulada durante los primeros tres meses del año.

La recaudación total del gobierno nacional encadena tres meses consecutivos de recuperación, con una suba en mayo del 1,5%. La tasa de cambio interanual, por su parte, se ubicó en terreno positivo por primera vez desde mediados del 2025, al registrar un incremento del 0,3%. En el quinto mes del 2026, se observa una mejora de la recaudación por impuestos internos (DGI) –impulsada por el impuesto a las ganancias–, aunque continúa en disminución la recaudación por el impuesto al valor agregado (IVA), mientras que la recaudación por impuestos aduaneros (DGA) tuvo una caída mensual por primera vez en 2026.

El número de asalariados privados registrados pone pausa al deterioro que exhibe desde inicios del año pasado, con una recuperación mensual en abril y una tasa de cambio neutral estimada para mayo. La variación mensual el último mes fue de -0,02%, mientras que la variación interanual se ubicó en -1,7%. Ello representa una caída de alrededor de 107 mil trabajadores menos en relación con el mismo mes del año pasado.

Por su parte, la tasa de entrada al mercado laboral presenta seis meses en línea de recuperación, con una variación estimada para mayo del 0,7%. Así, la comparación interanual da cuenta de una suba del 8,5%, que representa un incremento de 0,17 puntos porcentuales en la tasa (fue 1,96 en mayo de 2025 y 2,13 el último mes/2).

Por último, se estima un comportamiento estable en mayo de la remuneración bruta total de los empleados privados registrados, con una tasa de cambio mensual de -0,02%. La comparación con igual mes del año pasado evidencia un deterioro del 1,5%, aunque el balance en los primeros cinco meses del año arroja un saldo levemente positivo con relación a diciembre de 2025.


2.    Síntesis y perspectivas

El buen inicio del 2026 en materia de actividad económica se debilitó en mayo, particularmente por caídas en dos sectores que habían traccionado en los meses previos: la construcción y la industria. Sin embargo, el sector agrícola sostuvo al índice de actividad agregado, mientras que los indicadores del mercado laboral comienzan a exhibir algunas señales positivas, aunque con comportamientos dispares.

En el quinto mes del año sólo cuatro de los diez indicadores que conforman el ICA-ARG tuvieron un desempeño positivo, aunque el índice de difusión de series coincidentes/3 se incrementó levemente (3 puntos porcentuales), superando la línea del 50% por primera vez desde comienzos de 2025. Si bien dicho umbral constituye un parámetro relevante para el análisis cíclico, el nivel actual del indicador es muy inferior al que usualmente se observa luego de siete meses de variaciones positivas del ICA-ARG. Ello da cuenta de que la marcha de la actividad continúa de manera heterogénea para los distintos sectores de la economía argentina.

/1 La tonalidad de colores en las tablas se gradúa en base a la mayor tasa de cambio positiva y negativa, respectivamente, que haya presentado cada serie en su último ciclo completo (valle-pico-valle).
/2 La tasa de entrada al mercado laboral es un indicador expresado en tasas porcentuales, por lo cual para la construcción del ICA-ARG la misma se introduce como diferencia, en lugar de tasa de cambio. Sin embargo, en el análisis presentamos sus variaciones como tasas de cambio porcentual, para facilitar su lectura, en lugar de diferencia de puntos porcentuales en su nivel.
/3 Este índice representa el porcentaje de indicadores que tuvieron variaciones positivas durante los últimos seis meses.

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Industria: caídas de cerca del 40% y una economía cada vez más dependiente de la energía

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La industria argentina sigue en alerta naranja. Después de algunos meses en los que parecía consolidarse una recuperación, mayo marcó un punto de inflexión: la producción manufacturera cayó 2% interanual y 0,6% respecto de abril, según el Índice de Producción Industrial (IPI) de FIEL, con cerca del 40% de las ramas industriales continúa en caída.

La baja interrumpió dos meses consecutivos de mejora y dejó al acumulado de los primeros cinco meses del año con una contracción de 0,6%.

Pero detrás del dato general se esconde un fenómeno más profundo: la economía industrial argentina ya no se mueve como un bloque. La recuperación está concentrada en pocos sectores. Mientras energía, petróleo y algunos segmentos agroindustriales avanzan, una porción significativa del entramado manufacturero continúa en retroceso.

La pregunta ya no es si la industria crece o cae. La pregunta es qué industria está creciendo.

Una industria partida en dos

Los datos de FIEL coinciden con las señales que surgen del último informe de Estadísticas de Productos Industriales del INDEC. La fotografía muestra una economía cada vez más dual.

Por un lado, aparecen los sectores vinculados a recursos naturales, energía y exportación. Por otro, las actividades ligadas al consumo interno, la inversión productiva y la fabricación de bienes durables siguen atravesando dificultades.

El caso más evidente es el de la refinación de petróleo.

FIEL identifica a este sector como el principal sostén de la actividad manufacturera nacional. Acumula doce meses consecutivos de expansión y un crecimiento del 9,7% en los primeros cinco meses de 2026. El volumen procesado alcanzó incluso el nivel más alto para este período desde 2008.

Los datos del INDEC refuerzan ese diagnóstico. En el primer trimestre, la extracción de petróleo crudo creció 16,4%, mientras el procesamiento de petróleo aumentó 10%. También avanzaron los combustibles: la producción de gasoil creció 14,5%, la nafta premium 9,9% y la súper 3,6%.

No se trata de una diferencia menor. La energía pasó a ocupar el rol que históricamente desempeñaba la industria alimenticia como principal amortiguador de las crisis manufactureras.

El problema es que la expansión energética no tiene la misma capacidad de derrame sobre empleo, proveedores y cadenas regionales que una recuperación industrial más diversificada.

La contracara de ese fenómeno es la industria automotriz. Según FIEL, el sector registró la peor performance de toda la economía manufacturera. Entre enero y mayo acumuló una caída de 19,6%, afectado por once meses consecutivos de retroceso en la producción de automóviles, menores exportaciones, caída de ventas y elevados stocks en concesionarias.

Los datos del INDEC muestran la misma tendencia. En los primeros meses del año la producción de automóviles y utilitarios retrocedió 18,6%, confirmando que uno de los sectores históricamente más dinámicos de la industria argentina atraviesa una etapa de ajuste.

La situación resulta particularmente relevante porque el complejo automotor tiene fuertes encadenamientos productivos con metalurgia, plásticos, neumáticos, autopartes y logística. Cuando el sector frena, el impacto se multiplica.

Otro dato preocupante aparece en la maquinaria agrícola. Tradicionalmente, la compra de tractores, sembradoras y cosechadoras funciona como termómetro de expectativas.

Sin embargo, el INDEC registra caídas de 38,5% en tractores, 17,3% en cosechadoras y 8,5% en sembradoras durante el primer trimestre.

La lectura económica es contundente: el agro produce más, exporta más y genera más divisas, pero no está transformando ese excedente en inversión productiva.

La señal coincide con otros indicadores nacionales que muestran una desaceleración en la incorporación de bienes de capital y maquinaria.

La construcción sigue siendo otro de los eslabones débiles. Los despachos de cemento portland retroceden 3,3%, el yeso cae 10,8% y los ladrillos cerámicos muestran una baja de 1,5%.

El consumo aparente de pisos y revestimientos también continúa en terreno negativo.

Aunque existen algunos nichos con recuperación -como sanitarios cerámicos o placas de yeso- el cuadro general sigue reflejando una actividad afectada por la virtual desaparición de la obra pública nacional y por un crédito hipotecario todavía insuficiente para impulsar una expansión sostenida.

Durante gran parte de 2024 y 2025, alimentos y bebidas funcionaron como refugio industrial.

Hoy siguen mostrando mayor estabilidad que otros sectores, pero también exhiben señales de agotamiento.

La producción de aceite de soja cayó 7,5% en el primer cuatrimestre, mientras los subproductos oleaginosos retrocedieron 6,7%.

Las compensaciones aparecen en girasol, cuyos aceites crecieron 36,3% y cuyos subproductos aumentaron más de 50%.

En carnes también aparecen contrastes. La faena vacuna cayó 9,6% y la aviar retrocedió 3%, mientras la porcina creció 11%, reflejando un cambio en los hábitos de consumo impulsado por diferencias de precios.

El informe del INDEC registra una caída de 14,4% en la producción de pastas celulósicas, uno de los indicadores más sensibles para Misiones, donde la cadena forestal constituye uno de los principales complejos industriales.

La baja se suma a un contexto ya complejo para aserraderos y fabricantes de productos de madera, que enfrentan dólar apreciado, pérdida de competitividad externa y menor demanda interna.

Paradójicamente, mientras la Nación celebra el crecimiento exportador de algunos segmentos forestales, muchas empresas del sector advierten que la rentabilidad sigue deteriorándose.

La principal conclusión que surge al cruzar los informes de FIEL e INDEC es que la economía argentina está experimentando una recuperación muy distinta a las observadas en otros ciclos.

No lideran los bienes durables. No lidera la construcción. No lidera el consumo. No lidera la inversión manufacturera.

Los sectores que hoy empujan la actividad son petróleo, refinación, energía y algunos complejos exportadores ligados a recursos naturales.

El dato no es necesariamente negativo. Son actividades capaces de generar divisas y sostener niveles de actividad.

Sin embargo, plantean una pregunta estratégica para los próximos años: si la expansión económica se concentra en sectores con bajo efecto multiplicador sobre el resto del tejido productivo, ¿cuánto podrá crecer el empleo industrial, la inversión manufacturera y las economías regionales?

Por ahora, la respuesta aparece reflejada en una cifra que resume el momento actual: según FIEL, cerca del 40% de las ramas industriales continúa en caída.

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