producción yerbatera Misiones

El eje económico

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Entramos en un proceso virtuoso en el cual los próximos 18 meses van a ser los mejores que Argentina haya visto en las últimas décadas”, aseguró hace poco más de diez días el ministro de Economía, Luis Caputo. El Instituto Nacional de Estadística y Censos, aún con una evidente intervención oficial, no comparte los mismos datos: el estimador mensual de la actividad económica echó un balde de agua fría sobre el optimismo del ministro reincidente. Una caída de 2,1 por ciento interanual y de 2,6 por ciento en comparación con enero, que había marcado una efímera ilusión de reactivación. 

 La industria manufacturera se desplomó 8,7% y el comercio mayorista, minorista y reparaciones cayó 7,0%. Entre ambos sectores, que son los que más empleo contienen -y drenan- restaron 2,2 puntos porcentuales a la variación interanual del EMAE, más de lo que aportaron los pocos sectores en expansión.

La industria pasó de crecer 5,1% interanual en febrero de 2025 a caer 8,7% un año después. El comercio recorrió un sendero similar: de una suba de 6,3% en febrero de 2025 a una baja de 7,0% en febrero de 2026. Ese cambio de signo no es menor. Habla de una economía que perdió tracción en sus actividades más ligadas al ingreso disponible, al crédito comercial y al consumo.El argumento de Caputo para la enésima explicación del fallido de sus pronósticos, fue que “en 2026, febrero contó con dos días hábiles menos que en 2025, además de haberse registrado un paro general”. Escasa solidez argumentativa para alguien a quien Marcos Peña definió alguna vez como el “Messi” de las finanzas. 

Lo cierto es que la economía no da señales homogéneas de reactivación y, por el contrario, la inflación sigue siendo un problema crónico, lejos de los pronósticos de desaparición mágica. La de marzo fue de 3,4 por ciento, lo que aleja la promesa de inflación cero en agosto, septiembre u octubre, aunque el Gobierno se aferra a la fe de que ahora sí, bajará cuando pase el efecto alcista de la carne, de la guerra y de los útiles escolares. 

La inflación convive con una caída constante del consumo incluso entre segundas marcas, con menores precios. En Misiones las ventas en supermercados cayeron 13,9% en comparación con febrero de 2025, lo que marcó la décima baja consecutiva y el descenso más profundo desde diciembre de 2024. El acumulado del primer bimestre cerró para Misiones con ventas por $ 48.729 millones con una merma del 10,7% respecto a igual período de 2025, además de quedar por debajo también de los primeros bimestres del 2024 (-10,7%) y 2023 (-35,9%).

Ese deterioro constante se hace sentir también en los recursos provinciales. La coparticipación no deja de caer y los recursos propios atraviesan un declive idéntico al de otras provincias. 

No es casual que el foco del tiempo político inaugurado con la presentación en sociedad de Encuentro Misionero esté puesto en la economía y la necesidad que tiene la provincia de ser considerada de forma distinta por la Nación. Es el único espacio político que está pensando en “soluciones a la misionera”, mientras que la Libertad Avanza es apenas un apéndice de Buenos Aires -como los viejos partidos tradicionales- y el PJ y la UCR se desangran en sus internas cada vez menos convocantes.

Por eso la presentación en sociedad de Encuentro Misionero puso sobre la mesa el viejo anhelo de una zona libre de impuestos para Misiones, en medio de la negociación que se abrirá para aprobar la reforma fiscal que quiere el Gobierno nacional. 

Misiones vuelve a blandir un reclamo histórico: condiciones fiscales diferenciadas para poder competir en igualdad con Paraguay y Brasil. La iniciativa busca instalar en la agenda nacional un régimen especial de exenciones impositivas y beneficios aduaneros que permita corregir las distorsiones estructurales que enfrenta la provincia por su condición de frontera.

El planteo no es nuevo, pero sí el contexto. La discusión se reabre ahora en el marco de la reforma fiscal que impulsa el Gobierno de Javier Milei, donde la provincia intenta colar un esquema propio que combine alivio tributario, incentivos a la inversión y reducción de costos logísticos. En esencia, es retomar el espíritu de la Zona Aduanera Especial aprobada por el Congreso, pero vetada por el anodino Alberto Fernández.

La diferencia es que ahora el planteo no se limita a una herramienta aduanera puntual, sino que propone un régimen integral, con impacto directo sobre consumo, producción, inversión y sistema financiero y que va de la mano de una de las promesas de campaña del Gobierno nacional: bajar impuestos. El régimen propuesto busca corregir la asimetría histórica donde Misiones aporta el 31% de la recaudación del NEA pero recibe solo el 21% por coparticipación. La “Amortización Acelerada” permitirá a las industrias locales modernizar su capital físico en la mitad del tiempo contable habitual, fomentando la industrialización de la ruralidad y la tecnología.

El eje del proyecto pasa por el Impuesto al Valor Agregado, el tributo con mayor incidencia directa en la formación de precios.

La propuesta es clara: las ventas desde el resto del país hacia Misiones serían consideradas una “exportación suspensiva”. En la práctica, esto implica que un proveedor de Buenos Aires vendería a Misiones sin IVA. Los análisis técnicos del equipo de Encuentro Misionero detallan que como Misiones representa el 2,07% del PBI nacional, la retención de impuestos nacionales en el territorio provincial inyectaría liquidez masiva al mercado local. Una eliminación o reducción del IVA implicaría que aproximadamente $890.000 millones anuales dejarían de salir de la provincia para quedarse en manos de consumidores y comercios locales.

En tanto, una reducción de la tasa del Impuesto a las Ganancias, del 35% al 15% liberaría cerca de $530.000 millones para reinversión productiva y creación de empleo. También se pretende la eliminación del Impuesto al Cheque (1,2%), lo que permitiría recuperar hasta un 10% del margen neto en sectores estratégicos como el yerbatero, tealero y maderero.

La crisis de las economías regionales es evidente, incluso para aquellos que eligieron la opción libertaria en 2023. La pérdida de rentabilidad atraviesa a las principales actividades misioneras, como la madera, el té o la yerba, afectados por el aumento de los costos de producción, principalmente empujados por las tarifas eléctricas y el combustible.

Esa situación fue uno de los ejes de la cumbre yerbatera convocada por el Gobierno para analizar la situación de la cadena. La producción es la más dañada, pero la industria pudo exponer su situación que no escapa de la palabra crisis, aún en aquellas protagonistas del boom exportador. 

El cuadro de la cadena yerbatera muestra un descalce extremo entre costos y precios que explica el deterioro del sector productivo. Con un costo estimado por el INYM de $423,99 por kilo y un precio teórico con margen del 30% de $551,19, el productor terminó recibiendo en promedio apenas $240 por kilo, lo que implica una pérdida directa de $311,19 por kilo. Proyectado sobre una producción de 889.253.082 kilos de hoja verde en 2025, el resultado es una transferencia negativa de ingresos de $276.726 millones, equivalentes a unos USD 200 millones.

A marzo de 2026, el deterioro de la ecuación económica se profundiza sin freno. El costo de producción, ajustado por una inflación acumulada del 16,8% entre octubre y marzo, pasa de $423,99 a $495,22 por kilo, lo que eleva el precio teórico con margen al $643,79. Sin embargo, el precio efectivamente pagado al productor se mantiene en torno a los $240, lo que eleva la pérdida a $403,79 por kilo

Proyectado sobre el mismo volumen de producción de 2025 (889 millones de kilos), la transferencia negativa de ingresos asciende a $359.071 millones, equivalentes a unos USD 260 millones. Es decir, lejos de corregirse, el descalce entre costos y precios se agrava, consolidando un esquema en el que el productor absorbe cada vez una mayor porción de la crisis de la cadena. 

En paralelo, los datos del sector industrial refuerzan el cuadro de fragilidad. Entre 2023 y 2025, las ventas en el mercado interno pasaron de 285,3 millones de kilos a 266,8 millones, lo que representa una caída acumulada del 7,1%

Sin embargo, en ese mismo período, la deuda bancaria de los principales molinos saltó de $100.170 millones a $153.580 millones, con un incremento del 53,5%. La combinación de caída de ventas y fuerte aumento del endeudamiento contrasta con los autoelogios del ministro de Desregulación, Federico Sturzenegger, quien suele usar a la yerba para celebrar los efectos de la desregulación.

Por eso fue un dato político la participación activa de la industria en la Mesa Yerbatera convocada por el Gobierno. Lejos de un acuerdo -los intereses y las realidades son contrapuestas-, fue un avance haber logrado que se escuchen en un marco de respeto, que incluso dejó fuera de la discusión a los más exaltados libertoyerbateros, que azuzaron con cortes de ruta sin consenso. El Gobierno provincial busca mediar entre las partes, acercar posiciones ante la inactividad del Instituto Nacional de la Yerba Mate. 

En esa lógica se inscribe el reclamo a Nación. En buscar soluciones locales a la retirada del Gobierno federal. El plan impositivo pretende reducir el costo de reposición para comerciantes y empresas. Por el otro, trasladar ese alivio a precios finales más bajos en góndola, mejorando la competitividad frente a las ciudades fronterizas.

El capítulo aduanero retoma directamente la lógica de la Zona Aduanera Especial, pero con mayor nivel de detalle operativo.

Entre las medidas más relevantes se destacan la importación sin aranceles de bienes de capital e insumos destinados a la producción en Misiones, facilidades para reexportación, permitiendo importar componentes, ensamblarlos localmente y exportarlos pagando tributos sólo sobre el valor agregado y eliminación de retenciones para productos misioneros, como yerba mate, té y madera. 

El paquete se completa con medidas sobre otros tributos clave, como la eliminación del ITC en combustibles, buscando equiparar o incluso abaratar el precio de la nafta respecto a Paraguay. Implicaría un ahorro directo para el consumidor, con una rebaja de más de 15 mil pesos por tanque a valores actuales. Asimismo, se plantea la exención de Bienes Personales para activos radicados en la provincia, con el objetivo de retener ahorro local y la reducción de impuestos internos, especialmente en sectores con fuerte impacto en costos logísticos, además de un punto especialmente sensible para la provincia: alícuota cero o exención para servicios básicos como energía eléctrica, conectividad e internet, en un territorio que no cuenta con gas natural y donde la logística encarece fuertemente los costos operativos.

En conjunto, el esquema apunta a atacar uno de los principales problemas estructurales de Misiones: el costo de operar en una economía periférica, sin gas natural, con alta dependencia del transporte y en competencia directa con países con menor carga tributaria.

El trasfondo del debate es más profundo que una serie de exenciones. Lo que está en juego es el modelo de desarrollo para una provincia de frontera.

Misiones compite todos los días con Paraguay y Brasil, donde los precios son más bajos no solo por tipo de cambio, sino por estructuras impositivas mucho más laxas, en el caso guaraní o agresivas, del lado portugués. Esa asimetría se traduce en fuga de consumo, presión sobre el comercio local y menor capacidad de inversión.

El reclamo a la Nación se combina con un “mini Rigi”, que comenzará a ser discutido en la Legislatura una vez que comiencen las sesiones ordinarias, tras el discurso del gobernador Hugo Passalacqua el próximo viernes. Se trata de incentivos fiscales para la inversión. Cinco años de exención total de Ingresos Brutos, más cinco años adicionales con una bonificación del 50%, condicionados al aporte real del proyecto en términos de empleo, proveedores locales y valor agregado en origen. A esto se suman criterios explícitos de evaluación -innovación, sostenibilidad, biodiversidad y transparencia- que refuerzan la idea de un régimen con control efectivo. El plan fija pisos mínimos de inversión diferenciados por sector, lo que permite segmentar el tipo de proyectos a captar: desde USD 200.000 para economía del conocimiento, pasando por USD 600.000 en industrialización y manufactura avanzada, hasta USD 1,5 millones en turismo estratégico y conectividad y USD 2 millones en energías renovables. Esta escala confirma que la provincia no apunta exclusivamente a grandes capitales, sino que busca abrir la puerta a inversiones medianas con capacidad de generar impacto directo en el entramado productivo local.

Passalacqua también hará hincapié en la necesidad de recuperar una visión “federal” del reparto de recursos y la economía. Aunque parezca una discusión de otros tiempos, el debate sigue siendo federales o unitarios, algo que los sucesivos inquilinos de la Casa Rosada no han sabido corregir. 

El Gobernador misionero hará un repaso, casi en modo historiador, de esa tensión y marcará que, pese a la contracción económica, Misiones no deja de hacer. Con recursos propios, con ingeniería financiera. La línea de 132 que unirá Posadas, Alem y Oberá, la ruta en El Soberbio, con nueve mil millones de inversión, son algunas de las acciones de los últimos meses. 

Passalacqua también hará frente a un debate que pretende instalar la Libertad Avanza: el costo fiscal misionero. El Gobernador sostiene que es un mito que se debe combatir: según sus datos, Misiones no es, por lejos, la provincia con mayor presión tributaria

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Exportaciones de yerba: La Cachuera pica en punta en el primer bimestre

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Las industrias de Misiones volvieron a mostrar dinamismo en el comercio exterior en el comienzo de 2026, con el complejo yerbatero encabezando nuevamente las ventas externas de la provincia. Los datos del primer bimestre del año muestran que la yerba mate exportó 7.060 toneladas por más de 13,3 millones de dólares, consolidando su lugar como uno de los pilares de la estructura exportadora misionera.

El desempeño inicial del año confirma una tendencia que ya se había visto con claridad en 2025, cuando el sector cerró su mejor registro histórico de exportaciones, con más de 60 mil toneladas y una facturación superior a los 116 millones de dólares. En ese contexto, empresas como Grupo Kabour, La Cachuera y Piporé explicaron buena parte del salto exportador que posicionó a Misiones como uno de los polos agroindustriales más dinámicos del país.

El arranque de 2026, sin embargo, muestra un reordenamiento en el liderazgo empresarial del sector.

En el acumulado de enero y febrero, La Cachuera aparece como la principal exportadora de yerba mate, con 2.883 toneladas y cerca del 41 por ciento del total despachado al exterior. En segundo lugar se ubicó Establecimiento Las Marías, con algo más de 1.280 toneladas, seguido por Piporé, con 790 toneladas.

El ranking continúa con Grupo Kabour, que durante 2025 había encabezado el boom exportador, y Grupo Kassab, que completa el pelotón de las empresas con mayor presencia en el comercio exterior.

Este reacomodamiento en el podio no implica necesariamente un cambio estructural en el sector. En realidad, refleja movimientos internos dentro de un mercado altamente concentrado, donde un reducido grupo de compañías explica la mayor parte del volumen exportado.

De hecho, las cinco primeras firmas concentran cerca del 85 por ciento de las ventas externas de yerba mate, lo que confirma la fuerte centralización del negocio.

Ranking Empresa Toneladas exportadas Participación
1 La Cachuera 2.883,52 40,84%
2 Establecimiento Las Marías 1.284,45 18,19%
3 Piporé 790,47 11,20%
4 Grupo Kabour 565,70 8,01%
5 Grupo Kassab 458,18 6,49%
6 Cooperativa Agrícola de la Colonia Liebig 165,00 2,34%
7 Hreñuk 117,05 1,66%
8 Guayakí Latin America 102,85 1,46%
9 Establecimiento Santa Ana 100,54 1,42%
10 Cordeiro y Cía 90,81 1,29%

Siria, el mercado que sostiene el negocio

El análisis de los destinos deja en claro que Siria continúa siendo el principal mercado internacional de la yerba mate argentina.

Durante el primer bimestre del año, ese país absorbió más del 70 por ciento del volumen exportado, lo que equivale a casi cinco mil toneladas.

La dependencia del mercado sirio es una característica histórica del comercio internacional de yerba mate. Allí se concentra una comunidad con fuerte tradición de consumo, lo que ha permitido consolidar un flujo comercial sostenido durante décadas.

Empresas como La Cachuera, Las Marías, Piporé y Kabour mantienen una presencia dominante en ese destino, que funciona como el gran mercado de volumen del sector.

Sin embargo, este esquema también expone una vulnerabilidad: la elevada concentración geográfica de las exportaciones.

Menos volumen, más valor

Mientras Siria domina el mercado de volumen, otros destinos comienzan a ganar relevancia en términos de valor agregado.

Países como Estados Unidos, Alemania, España, República Checa o China compran cantidades menores de yerba mate, pero a precios significativamente más altos por tonelada.

En algunos casos, los valores superan los 3.000 o incluso 4.000 dólares por tonelada, muy por encima del promedio general de exportación.

Este fenómeno revela la existencia de dos modelos de negocio dentro del sector.

Por un lado, el circuito tradicional orientado al mercado sirio, basado en grandes volúmenes y precios más moderados. Por otro, un mercado emergente de nicho, vinculado al consumo saludable, el comercio electrónico y nuevas tendencias de bebidas energéticas naturales en Europa y América del Norte.

Empresas como Guayakí, Liebig o Molinos La Misión se posicionan precisamente en ese segmento, apostando a productos con mayor valor agregado y presencia en mercados premium.

Un motor clave para la economía misionera

Más allá de los cambios en el ranking empresarial o en los destinos, el dato estructural es que la yerba mate continúa siendo una de las principales industrias exportadoras de Misiones.

La actividad no solo genera divisas para la provincia, sino que además sostiene una extensa cadena productiva que involucra a miles de productores, cooperativas, secaderos e industrias elaboradoras.

En un escenario económico nacional marcado por tensiones cambiarias y volatilidad macroeconómica, el dinamismo exportador del sector representa una fuente estratégica de ingreso de dólares. El desafío es sostener los mercados tradicionales y, al mismo tiempo, expandir la presencia en destinos de mayor valor agregado.

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El INTA recomienda cosechas cada seis meses para mejorar la mecanización de la yerba mate en Misiones

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Un informe técnico del INTA sobre la evolución de la cosecha de yerba mate hacia la mecanización planteó un cambio estructural en los sistemas productivos de Misiones: realizar cosechas más frecuentes, cada seis meses, para mejorar la eficiencia del corte, proteger la estructura de la planta y elevar los rendimientos por hectárea. La recomendación surge de una investigación que comparó distintos períodos de cosecha y evaluó el desempeño de máquinas, el tamaño de los brotes y el impacto sobre el proceso industrial.

La mecanización como oportunidad: resultados del primer informe del INTA

Durante su presentación en la Fiesta Nacional de la Yerba Mate, el ingeniero Federico Enríquez detalló que el estudio se centró en comparar tres modalidades: cosecha mecanizada anual en verano, cosecha mecanizada anual en invierno y cosecha mecanizada cada seis meses.

“La máquina nos da la oportunidad de cosechar en diferentes épocas porque no requiere mucha mano de obra”, explicó.

El análisis reveló que la cosecha cada seis meses ofrece ventajas operativas y productivas. Los brotes tienen un diámetro promedio de seis milímetros, más del 50% por debajo del límite exigido por los secaderos, que piden brotes superiores a 12 mm. Se obtiene una mejor eficiencia de corte, ya que los brotes más finos y uniformes permiten a la cosechadora trabajar en condiciones óptimas. Se reduce el riesgo de generar material leñoso excesivo, lo que evita la necesidad de despalado manual en planta o en la tolva.

En contraste, las cosechas anuales presentan mayor probabilidad de encontrar tallos gruesos en el centro de la mesa, lo que incrementa costos y tiempos de procesamiento.

Efecto en los rendimientos y respuesta agronómica de la yerba mate

El estudio evidenció que la mayor frecuencia de cosecha no solo mejora la eficiencia mecánica, sino que aumenta los rindes en comparación con la cosecha manual tradicional.

“Encontramos mayores rendimientos en las cosechas estivales y en las mecanizadas cada seis meses. No hay diferencias estadísticas entre ambas, pero sí un aumento respecto de la cosecha manual”, señaló Enríquez.

La explicación técnica está en la arquitectura de la planta. La cosecha manual corta dos a tres ramas gruesas, lo que reduce la cantidad de puntos de crecimiento. La cosechadora, al formar mesa de corte, genera más brotes por unidad de superficie, lo que se traduce en mayor volumen recolectable.

Este incremento se observa con mayor claridad a partir del segundo año, siempre que las condiciones climáticas acompañen. Tras años de sequía, el 2024 —según Enríquez— mostró un comportamiento de lluvias más regular, permitiendo validar los resultados positivos.

Recomendaciones técnicas para productores: cómo transitar hacia la mecanización

El informe del INTA también establece una hoja de ruta para los productores que busquen adoptar el sistema mecanizado. La clave está en la preparación de la mesa de corte, proceso que requiere entre dos y tres años.

“Debemos eliminar progresivamente las ramas más gruesas, sin dañar la planta ni generar mortandad”, afirmó Enríquez.

La recomendación concreta es: Primer año: eliminar el 50% de las ramas gruesas. Segundo año: eliminar el porcentaje restante. Tercer año: ingresar con la máquina y finalizar la formación de la mesa de corte.

Con este esquema, se garantiza un equilibrio entre la estructura fisiológica de la planta y la demanda mecánica de la cosechadora, evitando pérdidas futuras.

Impacto para la cadena yerbatera y proyección de la mecanización

La propuesta de avanzar hacia cosechas semestrales y la adopción progresiva de mecanización tiene implicancias económicas relevantes: Reduce la dependencia de mano de obra estacional. Mejora la uniformidad del producto entregado al secadero. Aumenta la productividad en un contexto de costos crecientes y presión competitiva. Alinea al sector con estándares de eficiencia utilizados en cultivos industriales.

La investigación del INTA se presenta como una herramienta estratégica para modernizar la cadena yerbatera, que enfrenta desafíos vinculados a la disponibilidad de mano de obra, la variabilidad climática y la necesidad de aumentar la rentabilidad de los sistemas productivos.

El informe:

Respuesta de Planta Bajo Diferentes Sistemas de Cosecha Yerba Mate by CristianMilciades

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