PROTECCIONISMO

Ha-Joon Chang: “No hay ningún país que haya tenido éxito con este tipo de políticas liberales de Milei”

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En un contexto global que vuelve a tensionarse hacia el proteccionismo, el economista surcoreano Ha-Joon Chang reaviva un debate central para la Argentina: qué tipo de modelo económico permite crecer de manera sostenida.

Autor de Patear la escalera, uno de los textos más influyentes de la economía heterodoxa, Chang sostiene que las recetas de liberalización extrema no tienen antecedentes exitosos en la historia económica mundial. Y advierte que el país enfrenta problemas mucho más profundos que la inflación.

“La alta inflación es un problema menor ante las debilidades estructurales de la Argentina a largo plazo”, señaló en un reportaje con Alejandro Rebossio de ElDiarioAr.

El mito del libre mercado

El núcleo del planteo de Chang es histórico: las economías desarrolladas no crecieron bajo esquemas de libre mercado, sino mediante políticas activas del Estado.

“Todos los países ricos de hoy se enriquecieron usando políticas que recomendaban a los países en desarrollo no usar”, describe.

Según el economista, potencias como Estados Unidos, Japón o Corea del Sur aplicaron durante décadas altos niveles de proteccionismo, subsidios y regulación para consolidar sus industrias. Recién después, ya consolidadas, promovieron el libre comercio a nivel global.

Esa lógica, sintetizada en la metáfora de “patear la escalera”, vuelve hoy a escena en un mundo que abandona progresivamente el consenso liberal de los años noventa.

Para Chang, el escenario internacional actual confirma su tesis. Las economías centrales están reintroduciendo políticas industriales activas ante el avance de China.

“Los países occidentales están usando proteccionismo y subsidios ellos mismos. Ya ni siquiera pueden ser hipócritas”, explica.

Sin embargo, advierte que el caso estadounidense presenta debilidades estructurales: la falta de inversión productiva y el predominio de la lógica financiera.

“Distribuyeron el 90-95% de sus ganancias a accionistas. Perdieron la capacidad de invertir”, remarca.

“En el caso de Estados Unidos, básicamente no hay una política real. Lo que Estados Unidos está haciendo es explotar su posición como el mercado más grande del mundo para amenazar a otros países con acceso limitado a su mercado mediante barreras arancelarias y forzar a otros países a no competir con empresas americanas o a invertir en Estados Unidos para construir capacidades manufactureras allí. Podría decir que esto es una versión geriátrica de la protección de la industria infantil. La protección de la industria infantil es la idea de que, de la misma manera que necesitamos proteger y nutrir a nuestros hijos hasta que crezcan y puedan competir en el mercado laboral, los gobiernos de países en desarrollo necesitan proteger y nutrir sus industrias jóvenes antes de que puedan desarrollarse y competir en el mercado mundial. No podíamos competir con lo mejor, no sé, las empresas automotrices coreanas en los 70 o las empresas textiles americanas en los 1850, pero teníamos que hacerlo algún día. Y vamos a proteger nuestras industrias para que puedan invertir, aumentar la productividad y eventualmente volverse internacionalmente competitivas. Lo que está haciendo Trump es como tener un hijo de 55 años que fracasó en su negocio porque no estaba invirtiendo, estaba gastando dinero en jets privados, yates y casinos en Las Vegas. Ahora su negocio está en problemas. Entonces su padre llega y dice: “OK, te voy a ayudar porque quiero hacerte grande otra vez. Voy a impedir que empresas extranjeras compitan contigo poniendo muros arancelarios. Y también voy a forzar a algunos de estos tipos, coreanos, japoneses, alemanes, a invertir en tu empresa”. El problema es que este tipo no tiene incentivos para mejorar su desempeño porque no hay condiciones. En los últimos 25, 30 años, las empresas americanas han dejado de invertir. Distribuyeron el 90-95% de sus ganancias a accionistas en forma de dividendos muy altos y recompras de acciones, lo que significa que la empresa compra sus propias acciones para que suban los precios y los accionistas puedan obtener ganancias extra vendiendo sus acciones. Perdieron la capacidad de invertir. Entonces, a menos que hagas que estas empresas vuelvan a invertir, no van a poder revivir su competitividad”, detalla.

Milei y el experimento argentino

El economista es categórico sobre el rumbo adoptado por el gobierno de Javier Milei:

No hay ningún país que haya tenido éxito con este tipo de políticas liberales que está implementando el gobierno del señor Milei”.

Chang ubica este proceso en una secuencia histórica conocida para América Latina, donde la región ha funcionado como laboratorio de reformas de mercado.

“Argentina ya lo intentó, bajo la dictadura militar, con Carlos Menem. No funciona”.

Incluso desarma el caso de economías consideradas “liberales”, como Singapur, al señalar el fuerte rol estatal en su estructura productiva.

Más allá del debate ideológico, Chang identifica un núcleo estructural que explica la recurrencia de crisis en Argentina: la falta de divisas.

Argentina no desarrolló la capacidad de exportar más allá de commodities primarios”.

El problema, según explica, es cíclico: cada vez que la economía crece, aumenta la necesidad de importar insumos, tecnología y bienes de capital, lo que genera tensiones en la balanza de pagos.

“Apenas crecés unos años, tenés crisis de balanza de pagos”.

Este diagnóstico conecta con una de las restricciones históricas del país y explica por qué las soluciones basadas exclusivamente en estabilización macroeconómica resultan insuficientes.

Sobre el rol de sectores como energía y minería, el economista introduce un matiz clave: pueden aportar divisas en el corto plazo, pero no resuelven el problema estructural.

“En el corto plazo puede ayudar. Pero el petróleo va a ser un activo varado”.

Chang advierte sobre la transición energética global y el desarrollo tecnológico, que podrían reducir la demanda de recursos estratégicos como hidrocarburos e incluso litio.

“Los chinos ya están desarrollando baterías de sodio. Cuando eso pase, la demanda de litio va a colapsar”.

Frente a este escenario, el economista plantea que el desarrollo requiere una estrategia activa, focalizada y con condiciones claras.

“La política industrial tiene que ser focalizada. La protección general no funciona”.

El modelo exitoso, según explica, combina protección selectiva, inversión en infraestructura, desarrollo tecnológico y formación de capital humano, con exigencias concretas de desempeño al sector privado.

Chang también describe un cambio profundo en el orden global: el avance de China, el debilitamiento del multilateralismo y la emergencia de un sistema más multipolar.

“Hoy los países en desarrollo tienen diferentes opciones. Si juegan inteligentemente, pueden mejorar sus posiciones”.

Sin embargo, advierte que la Argentina sigue atrapada en debates del pasado.“Me da pena que Argentina esté atrapada en debates de los 80 y 90”, analizó.

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Europa, entre el libre mercado y el proteccionismo

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¿Cómo se le llama a algo o alguien que pregona una cosa pero hace otra? En términos diplomáticos se le diría que es hipócrita y en el barrio se le diría “careta”. Hoy, Europa está en esa encrucijada. Una región que durante décadas ha pregonado la vida de la democracia liberal y el irrestricto respeto al libre mercado, ve en el proteccionismo la única herramienta para aún seguir en pie, mientras su luz se apaga lentamente, cual vela consumida por el calor.

Tractorazo europeo

Cuando las papas queman, la agenda de lucha se da en la calle, o al menos los europeos lo entienden de esa manera, mientras sacaban a relucir sus tractores y  maquinarias en una marcha de protesta sobre el edificio de la sede oficial de la Unión Europea en Bruselas.

El contexto o la crítica principal de los productores de los países que integran la Unión Europea es por un posible acuerdo de libre comercio entre el bloque europeo y el Mercosur. De congratularse en algún futuro, la fragilidad económica a la que están sometidos, principalmente Italia y Francia provocarían un impacto económico negativo en los sectores productivos.

La ecuación es simple. Si entran productos agropecuarios de países del Mercosur a los países de la Unión Europea, su precio en góndola será menor al de los europeos, por ende, es mucho más probable que los consumidores se vuelquen hacia los precios más accesibles. Esto decantaría en una menor demanda de los productos del viejo continente, conllevando a menor generación de excedentes, lo que se traduciría en decisiones empresariales para mantener el rango de producción y las ganancias, cómo por ejemplo la reducción de la planta laboral o la reconversión a otros modelos de producción, con el fin de abaratar costos y poder competir en las góndolas.

Ante esta situación, los productores italianos y franceses se “pararon de mano” para los políticos europeos con el fin de frenar este proyecto, cosa que lograron en cierta medida. La postergación de esto trae a colación una petición de medidas económicas para salvaguardar a los productores, sumado a multas o sanciones para los productos del Mercosur que no cumplan con los estándares “ambientales”.

Italia y Francia son los más afectados, entendiendo que son las zonas de mayor producción agrícola a gran escala y que se verían imposibilitados de competir con los productos del Mercosur. La contracara es Alemania, con una base productiva en el aparato tecnológico, ve con buenos ojos el arribo inminente en 2026 de los productos sudamericanos a un precio bajo, entendiendo la mejora que puede producir en la competitividad en los mercados más importantes del país.

Esta encrucijada en la que se encuentra Europa era un tanto impensada hace décadas. Evidentemente, estos cimbronazos son producto de la absoluta fragilidad económica y de la burbuja globalizadora que al explotar, se lleva puesto al endeble sistema en el que se encuentra el viejo continente.

Si hay un hecho histórico reciente que demostró el fácilmente corrompible modelo económico de la Unión Europea fue la guerra en Ucrania. Ante el avance de las tropas rusas (ya hace casi 4 años), los europeos tomaron la decisión de ejecutar una serie de sanciones y multas económicas de impacto internacional contra el país de Putin. Hoy, a años de comenzada la guerra, el tiro les salió por la culata. Ese cúmulo de sanciones sólo demostraron una amplia dependencia energética con Moscú, la cual en cada verano e invierno que pasa, lo sienten profundamente con cortes de energía y con una factura cada vez más cara.

Está a las claras que Europa está atravesando un momento clave, en donde su economía agraria depende exclusivamente de que no se apruebe un acuerdo de libre comercio. Ironía pura, si entendemos al viejo continente como el centro cosmopolita del mundo.

Haz lo que digo, no lo que hago

Curiosa situación la de un lugar como Europa, que, al menos desde la posguerra, pregonaron con fuerza el libre mercado. Con matices y altibajos pero siempre fiel capitalismo su Dios y el libre mercado su iglesia, hoy depende, lisa y llanamente de una decisión proteccionista.

El resguardo de un sistema completo parece estar en manos de un grupo de productores franceses e italianos. Si esto es así, ¿de qué se ocuparon los eurodiputados en décadas? Si la discusión sigue siendo libre mercado vs proteccionismo, evidentemente hubo una gran ocupación por cuestiones que no mejoraron el ritmo económico de Europa o que simplemente “no la vieron”. La descomposición social, económica y cultural a la cual está sometido el viejo continente tiene un capítulo más con los productores que piden a gritos que no entren productos del Mercosur ya que no podrían competir con los precios. 

¿Es soberbia? Posiblemente. Nunca quisieron aceptar que esa era de bonanza post caída del muro de Berlín está llegando a su fin. Esa premisa cosmopolita de que Europa es el gran ejemplo ha quedado atrás. La desglobalización se los está llevando por delante.

El rearmado geopolítico actual muestra y demanda bloques o países con tendencias nacionalistas, más no el multilateralismo que imperó hasta hace algunos años. Es justamente Europa quien tiene una crisis de identidad política actual al no tener líderes fuertes ni referencias de peso geopolítico dentro del bloque de la UE. La salida de Angela Merkel de Alemania en 2021 significó el fin de la última líder fuerte que tuvo el viejo continente. No es casualidad que Putin haya invadido Ucrania un año después. Personajes como Macron, Scholz o Meloni son simples caras de rutina para los grandes mandamases del mundo: Putin, Trump y Xi Jinping.

Puede pasar. Un movimiento agrario en Europa puede ser el empujón que necesitan sus políticos para dar un giro en el timón político y empezar a ponerse a tono con la nueva era geopolítica.

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El ministerio de Ambiente presentó un plan contra la extinción de especies

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El Plan de Acción Extinción Cero apunta a la conservación y prevención de especies autóctonas en peligro, como el yaguareté, el venado de las pampas, la ranita del Pehuenche, el cardenal amarillo, entre otras.

En la presentación del programa Extinción Cero que busca la conservación de especies autóctonas, el ministro de Ambiente y Desarrollo Sustentable de la Nación, Sergio Bergman, remarcó que “los chicos son promotores y despertadores de conciencia”.

“Los chicos y los jóvenes son los que nos terminan enseñando a los adultos, nos van marcando estas nuevas tendencias, por eso es fundamental apuntar a la educación ambiental en los niveles iniciales y, para ello, es importantísima la articulación de los distintos ministerios y la participación de los gobiernos provinciales y municipales”, dijo Bergman a Télam tras la presentación del Plan de Acción Extinción Cero, que apunta a la conservación y prevención de especies autóctonas en peligro.

Para este programa se “estudiaron las especies argentinas que están en peligro crítico de extinción y se priorizaron siete, a las que se le realizará una tarea de seguimiento y acompañamiento para protegerlas”, explicó el ministro, quien detalló que se apunta a “cuidar el hábitat de cada población, combatir la caza furtiva y el tráfico ilegal de fauna”.

En este sentido, aseguró que es “esencial el trabajo interdisciplinario tanto con el ministerio de Seguridad” para llevar adelante operativos contra este tipo de delitos, como con la cartera de educación “que permite llegar a los más chicos, que son los niños que ya saben identificar estas especies protegidas”.

La primera etapa del programa apuntará a crear un plan de acción enfocado en la conservación y protección del yaguareté, el venado de las pampas, la ranita del Pehuenche, el cauquén colorado, el cardenal amarillo, el macá tobiano y la mojarra desnuda.

Para esta selección se tuvo en cuenta el peligro de extinción crítico que afrontan estas especies y la representación de cada una las ecorregiones del país.

“Si le preguntamos a un ciudadano medio sobre cualquiera de estas especies, es muy probable que no las conozca, por eso consideramos que hay que trabajar desde la escuela, con educación ambiental apuntada a los mas pequeños, en la concientización y el cuidado de todas las especies”, señaló el ministro.

Para Bergman, “estos animales están en peligro, en muchos casos por las actividades que realiza el hombre, malversando y depredando la naturaleza, ya que la consideraba como un bien ilimitado, y estos animales en riesgo son parte del resultado”.

El secretario de Política Ambiental y Cambio Climático, Diego Moreno, señaló que para la confección de este plan se realizó “un primer relevamiento de 15 especies en riesgo critico y, en esta primera etapa vamos a trabajar con estos 7 proyectos, en conjunto con los gobiernos provinciales, municipales y organizaciones de la sociedad civil”.

“Esto es un trabajo de todos, vamos a desarrollar acciones concretas para atacar las amenazas que estas especies tienen”, agregó y explicó que junto al ministerio de Seguridad “apuntaremos al fortalecimiento para detectar el mercado ilegal de fauna silvestre, talleres de capacitación para personal de frontera, donde se harán mayores controles”.

“Otro de los punto conflictivo es la introducción de especies exóticas de otros continentes, que son traídas y luego compiten y desplazan a especies autóctonas”, evaluó Moreno.

Como parte de esta iniciativa, que se presentó en el Paseo de la Costa de Vicente López, se actualizarán las “Listas Rojas”, evaluando todas las especies de diferentes grupos que se encuentran en Argentina, y se las categorizará según su nivel de amenaza.

La tarea comenzará con aves y mamíferos, una acción que no se realizaba desde 2010 y 2004, respectivamente.

El programa se realizará en el marco de la Estrategia Nacional de Biodiversidad que lleva adelante el ministerio de Ambiente en articulación con las provincias y municipios y en colaboración con organismos nacionales, de la sociedad civil y el sector académico.

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Hoy se celebra el Día del Animal

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Comenzó a celebrarse en Argentina desde 1927 debido al fallecimiento, en 1926, del doctor Ignacio Lucas Albarracín, presidente de la Sociedad Protectora de Animales.

El doctor Albarracín fue quien propulsó la Ley Nacional de Protección de Animales (N° 2786) en la que se establece, por primera vez en la historia argentina, la obligación de brindar protección a los animales, impidiendo su maltrato y su caza.

El 29 de abril de 1926, Albarracín falleció de un paro cardíaco, a los 75 años. En su homenaje, el Día del Animal comenzó a celebrarse con la fecha actual. En el resto del mundo se celebra el 4 de octubre.

En esta fecha se recuerda la importancia de las otras especies animales con quienes compartimos el planeta y que muchas veces son víctimas de actos de crueldad por parte del humano, como por ejemplo el tráfico de animales que mueve cifras millonarias a nivel mundial.

Cifras

El 78% de los argentinos tienen mascotas y es el país con la mayor cantidad por habitante en América Latina.

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Argentina podría sacar ventaja del proteccionismo de Trump

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El avance del proteccionismo en Estados Unidos está generando rispideces comerciales con México y China. Ante un probable surgimiento de políticas de reciprocidad, que implican “comprar a quien nos compra”, estos dos países lucen como potenciales destinos de nuestras exportaciones.

· Con México, nuestro país mantiene en la actualidad un intercambio bilateral acotado. Sin embargo, en caso de que Estados Unidos adoptara una postura más proteccionista, el país azteca tomaría represalias buscando nuevos mercados para abastecer su economía, lo que puede significar una oportunidad para la Argentina.

· Los envíos argentinos a México alcanzaron US$ 800 millones el año pasado (tan sólo 1,3% del valor exportado en 2016), mientras que las importaciones totales mexicanas superaron los US$ 385.000 millones, es decir casi siete veces las exportaciones totales argentinas (apenas por debajo de los US$ 58.000 millones).

· Por otro lado, los envíos de Estados Unidos a su vecino del sur treparon a US$ 180.000 millones en 2016 (casi la mitad del total importado por México) por lo que, de llevarse adelante la “política de reciprocidad”, nuestro país encontraría allí un elevado potencial exportador.

· Más aún, las importaciones de maíz, trigo, girasol y soja en bruto del país azteca, commodities que fácilmente nuestro país podría proveer, superaron US$ 19.200 millones el año pasado, lo que implica más del doble del total exportado de estos productos por Argentina (US$ 8.300 millones). Por ende, la posible reacción mexicana ante la amenaza proteccionista de Trump, podría generar oportunidades para nuestro país.

· China es hoy el segundo proveedor de mercancías de nuestro país, detrás de Brasil. En 2016, nuestras compras externas procedentes de China superaron US$ 10.000 millones (+30% en los últimos seis años, llegando a representar casi un quinto del total importado), lo que elevó nuestro déficit comercial bilateral a US$ 6.000 millones, creciendo 50% en relación a 2015.

· Si se aplicara la política de “comprar a quien nos compra”, nuestro país contaría con importantes beneficios ya que China importa de Estados Unidos materias primas agropecuarias, como soja, trigo y maíz. Sin embargo, ello podría acarrear una avalancha de importaciones chinas, con sus implicancias sobre la producción local sectores sensibles como juguetes, textiles, electrónicos y calzado.Imágenes integradas 1

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