Puerto Iguazú

Goerling apoyó el rumbo pero encendió una alerta: “Si la gente no siente beneficios, el riesgo de volver atrás siempre va a estar”

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El senador por Misiones Martín Goerling ratificó su respaldo al programa económico del Gobierno de Javier Milei, pero introdujo una advertencia que atravesó buena parte de los debates del encuentro del Instituto Argentino de Ejecutivos de Finanzas en Puerto Iguazú: la estabilidad macroeconómica no alcanzará para consolidar el cambio si sus resultados no llegan a la economía cotidiana.

Hay muchos sectores de la economía que la están pasando muy mal. Hay sectores que realmente no arrancan”, señaló el legislador durante un panel en el que se analizaron las reformas pendientes y la capacidad política de la Argentina para sostenerlas en el tiempo.

Goerling consideró que el país eligió un rumbo que debe mantenerse, aunque advirtió que el deterioro social puede alimentar otro giro del histórico péndulo argentino.

“Si la economía del día a día de la gente no empieza a sentir los beneficios, el riesgo de volver siempre va a estar, y es lo peor que nos puede pasar”, afirmó. 

Para el senador, todavía existe margen para desarrollar incentivos y políticas que permitan reactivar las actividades rezagadas antes de que el malestar se transforme en una demanda de regreso al esquema anterior.

Goerling también explicó su posición en el Senado frente al proyecto conocido como “super RIGI”, luego de que su negativa a firmar el dictamen fuera interpretada como un rechazo a la iniciativa.

“No dije que no al super RIGI. Venimos apoyando todas las reformas del RIGI”, aclaró. Según explicó, su decisión respondió a que todavía no estaban dadas las condiciones políticas para emitir dictamen y llevar el proyecto al recinto con posibilidades reales de aprobación.

El senador sostuvo que varios integrantes de la Cámara alta pretendían introducir modificaciones y que avanzar sin consensos suficientes podía conducir al rechazo de la propuesta. Eso, planteó, habría representado un retroceso mayor que continuar negociando.

“Lo peor que podía pasar era ir al recinto y que se rechazara el proyecto”, remarcó. Además, cualquier modificación obligaría a devolver la iniciativa a la Cámara de Diputados para una nueva revisión.

Entre los puntos en discusión mencionó la incorporación de un porcentaje de Compre Argentino, orientado a dar participación a la industria nacional dentro de los grandes proyectos de inversión. La propuesta evaluada contemplaba un piso del 20 por ciento, aunque persistían diferencias sobre la forma de calcularlo.

El debate consiste en evitar que ese porcentaje quede absorbido exclusivamente por la obra civil y garantizar que incluya bienes transables fabricados en el país. El objetivo es que los megaproyectos no funcionen como enclaves aislados, sino que permitan desarrollar una cadena argentina de proveedores.

Goerling aseguró que el tratamiento continuará y que su intención es construir una mayoría capaz de aprobar la iniciativa. En ese proceso, destacó los aportes realizados por entidades empresariales como la Confederación Argentina de la Mediana Empresa y la Unión Industrial Argentina.

El senador defendió la necesidad de que los cambios estructurales sean aprobados mediante leyes respaldadas por diferentes sectores políticos. Consideró que ese consenso constituye una garantía para las inversiones y reduce la posibilidad de que las reformas sean derogadas ante un cambio de gobierno.

“Cuando se fuerza una ley, después queda a tiro de que, si cambia el gobierno, lo primero que haga sea derogarla porque no le gustó en su momento”, explicó.

Para Goerling, una norma discutida, enriquecida con aportes y sostenida por una mayoría amplia ofrece mayor previsibilidad que una victoria parlamentaria ajustada. Esa lógica, afirmó, debería aplicarse tanto a las reformas económicas como a los cambios institucionales pendientes.

El senador señaló que la reforma del Banco Central será girada a la Comisión de Economía Nacional e Inversión, que preside. Indicó que todavía espera que la Presidencia del Senado remita formalmente el expediente, pero anticipó su acompañamiento.

“Compartimos absolutamente la ley. Va a ser un antes y un después en la Argentina”, aseguró. También incluyó a la reforma previsional entre los grandes debates que deberá afrontar el Congreso, aunque reconoció la dificultad de alcanzar acuerdos en una materia con fuertes consecuencias fiscales y sociales.

Goerling planteó que las condiciones tributarias previstas para las grandes inversiones deberían convertirse, a largo plazo, en la regla general de la economía argentina.

“El RIGI es un régimen especial, pero eso debería ser toda la economía de la Argentina”, sostuvo. Mencionó como referencias una alícuota del 25 por ciento en el impuesto a las Ganancias y menores aranceles para importar bienes destinados a la producción.

Sin embargo, admitió que avanzar hacia ese escenario demandará tiempo después de años de desequilibrios fiscales, inflación y distorsiones acumuladas. En ese camino, insistió en que la reducción de impuestos debe estar respaldada por una disminución del gasto público.

El planteo no quedó limitado a la administración nacional. Goerling sostuvo que las provincias y los municipios también deben revisar sus estructuras y acompañar el esfuerzo fiscal.

En su provincia, el senador puso el foco sobre Ingresos Brutos, los anticipos fiscales y el sistema de pagos a cuenta que se aplica al ingreso de mercaderías. Consideró que ese entramado aumenta los costos, desalienta proyectos y coloca a Misiones en desventaja frente a otras jurisdicciones.

“Tenemos una de las presiones tributarias más altas del país. Ingresos Brutos es totalmente asfixiante y lo único que hace es expulsar la inversión”, cuestionó.

Goerling calificó el pago anticipado de Ingresos Brutos como una “aduana paralela” y afirmó que numerosas inversiones terminan radicándose en Corrientes debido a las diferencias impositivas. Frente a ese cuadro, reclamó que el Gobierno provincial reduzca estructuras y gastos para generar condiciones más competitivas.

“Nadie quiere venir a invertir a Misiones. El Gobierno debería incentivar la inversión para que vengan a invertir a la provincia más linda de la Argentina”, lanzó.

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Brito: “Los perdedores hicieron el ajuste más rápido de lo que se están expandiendo los ganadores”

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El presidente de Banco Macro, Jorge Brito, eligió Puerto Iguazú para poner en palabras una mirada que combina respaldo al ordenamiento macroeconómico con una advertencia sobre el punto más sensible que enfrenta ahora el programa económico: la estabilización todavía no consiguió traducirse con suficiente fuerza en actividad, empleo e ingresos.

El nivel de actividad hoy es el tema en Argentina, el nivel de actividad y, en consecuencia, el empleo”, sostuvo Brito en una diálogo con Economis y otros medios, durante su participación en la reunión del Instituto Argentino de Ejecutivos de Finanzas (IAEF) en Iguazú.

No es una observación menor viniendo de uno de los principales banqueros del país. Brito respaldó la necesidad de eliminar el déficit fiscal y consideró inevitable la corrección de buena parte de los subsidios que sostenía el Estado. Pero también marcó una diferencia con uno de los supuestos centrales sobre los que se apoyó el cambio de modelo: la velocidad con la que el mercado podía reordenar la economía.

Para mí es un error de diagnóstico creer que el mercado te iba a resolver muchos temas en el corto plazo”, afirmó.

Para Brito, el nuevo esquema económico produjo sectores ganadores y perdedores, pero ambos reaccionaron a velocidades diferentes.

Claramente lo que está ocurriendo es que los perdedores hicieron el ajuste más rápido de lo que se están expandiendo los ganadores”, explicó. Y allí ubicó una de las tareas pendientes: “Creo que ahí tiene que haber una coordinación”. 

Equilibrio fiscal, pero con matices

Brito no cuestiona el corazón fiscal del programa económico. Por el contrario, sostuvo que la Argentina había llegado a una situación en la que prácticamente no existían alternativas.

Cuando un Estado mantiene déficit y ya no consigue quién lo financie, explicó, quedan dos caminos: ajustar o emitir dinero. La experiencia inflacionaria argentina, planteó, mostró los límites de la segunda alternativa.

Sí puede discutirse, según el empresario, dónde debía recaer el recorte.

En ese sentido, defendió la reducción de los subsidios generalizados a las tarifas. “No hay países en el mundo, ni desarrollados ni subdesarrollados, que tengan subsidios de tarifa de la magnitud que tenía Argentina”, señaló.

Y utilizó su propio caso para graficar la distorsión: “Acá se subsidiaba la oferta y yo era subsidiado, yo, Jorge Pablo Brito. Entonces eso era algo que estaba claramente mal y había que resolverlo”. 

La corrección tarifaria redujo el ingreso disponible de las familias al mismo tiempo que la economía todavía no generó suficiente empleo e inversión como para compensar ese impacto. Según Brito, el peso de los servicios públicos en el presupuesto familiar pasó de niveles cercanos al 5 por ciento a alrededor del 25 por ciento, en un contexto que además combinó tasas de interés reales excepcionalmente elevadas, pérdida de puestos de trabajo y deterioro de ingresos. 

Uno de los ejes de la jornada del IAEF fue el crecimiento de la morosidad. Brito reconoció el problema, aunque evitó una lectura catastrófica.

En el sistema bancario, explicó, la mora involucra a más de dos millones de clientes, aunque representa menos del 10 por ciento. En Banco Macro, sostuvo, las nuevas generaciones de créditos muestran mejores indicadores de cumplimiento que las anteriores, una señal que alimenta la expectativa de que el deterioro haya comenzado a revertirse. 

No hay nada que nos haga pensar que eso vaya a incrementarse a futuro”, aseguró. “Somos muy optimistas de que esto se va a poder resolver en el corto plazo”. 

Brito aprovechó la entrevista con Economis para enviar además un mensaje directo a los clientes de Macro que atraviesan dificultades financieras.

“Convoco a todos los clientes que están en mora a que vengan. En el caso de mi banco van a encontrar una ayuda para poder refinanciar a tasas ventajosas y plazos convenientes”, afirmó. 

Pero trazó una línea frente a las propuestas políticas que buscan resolver el sobreendeudamiento afectando los derechos de los acreedores.

Para el presidente de Macro, una intervención de ese tipo podría solucionar un problema coyuntural a costa de generar otro mucho más profundo: reducir estructuralmente la oferta de crédito.

“Si violentamos o afectamos los derechos de los acreedores, eso en definitiva termina afectando la capacidad de dar préstamos”, advirtió. 

El argumento de Brito va más allá de la coyuntura de la mora. Su diagnóstico es que una de las debilidades estructurales argentinas es precisamente la escasez del crédito privado en relación con el tamaño de la economía.

“Cuantos menos préstamos tenemos en relación al producto, menos desarrollados somos”, sintetizó.

Pero hizo una distinción sobre la calidad del financiamiento. El desafío no pasa únicamente por multiplicar préstamos al consumo, sino por construir un sistema capaz de prestar a largo plazo.

“El préstamo bueno no es necesariamente el de consumo. Es el préstamo hipotecario, el que permite a un individuo comprarse una vivienda, a una pyme o a una empresa financiar capital de trabajo”. 

Allí aparece otra de las restricciones argentinas: el costo financiero.

Brito señaló que sobre cada préstamo existe una carga impositiva correspondiente a los tres niveles del Estado que puede terminar siendo superior al propio spread financiero de las entidades bancarias.

Para bajar el costo del crédito, planteó, también será necesario revisar esa estructura. 

Ante la pregunta sobre cómo recuperar el poder adquisitivo, Brito volvió sobre una palabra: productividad.

Su secuencia es inversión, productividad, creación de empleo y, finalmente, recuperación del salario real.

“Productividad genera empleo y la competencia del empleo es lo que genera aumento de salarios”, explicó.

Para que aumente el salario real, lo que tenemos que generar es aumento del empleo y el aumento del empleo se genera pura y exclusivamente con inversión”, insistió. 

Desde su rol empresario, aseguró que ésa es precisamente la estrategia que intenta llevar adelante en las compañías que conduce: identificar oportunidades de inversión capaces de generar crecimiento.

Brito mira al interior: “Debe ser el gran ganador”

En Iguazú, el presidente de Banco Macro dejó además una definición especialmente relevante para Misiones y las economías regionales.

El interior es el gran ganador” del nuevo modelo económico, afirmó, aunque inmediatamente introdujo una condición: para que ese potencial pueda convertirse en producción, exportaciones y empleo, la Argentina necesita infraestructura.

El riesgo, según Brito, es repetir viejos desequilibrios territoriales. Si las oportunidades económicas cambian de lugar pero la infraestructura no acompaña, el país puede volver a generar procesos migratorios y cuellos de botella como los ocurridos décadas atrás.

Por eso planteó la necesidad de “empezar a trabajar diagramando este nuevo modelo de país”, con infraestructura capaz de acompañar el desarrollo productivo de las provincias. 

Misiones, sostuvo, tampoco debería quedar al margen.

Brito identificó a la energía, el petróleo y el gas como motores de buena parte de la Patagonia y a la agricultura como un vector que atraviesa numerosas provincias del centro y del norte. En ese escenario, planteó que las exportaciones deberían adquirir mucho más peso dentro de la economía argentina, pero con una condición adicional: incorporar valor agregado. 

La infraestructura aparece, en su visión, como el puente entre el equilibrio macroeconómico y la recuperación de la economía real.

Argentina, dijo, tiene una infraestructura “totalmente desinvertida y atrasada”. Recuperarla permitiría atacar dos problemas simultáneamente: mejorar la competitividad futura y generar actividad y empleo ahora.

Y no necesariamente mediante obra pública financiada directamente por el Estado.

Brito planteó que el Gobierno puede crear incentivos y marcos regulatorios capaces de movilizar capital privado hacia rutas, ferrocarriles y obras hídricas.

“Todo eso debería generar un plan de infraestructura para generar empleo en el corto plazo”, sostuvo. 

Es, en definitiva, el matiz que Brito introduce al debate económico desde el sector privado. El equilibrio fiscal aparece como una condición que no debería abandonarse. Pero no alcanza.

La segunda etapa necesita inversión. Necesita crédito. Necesita infraestructura. Y, sobre todo, necesita velocidad para que los sectores que pueden crecer comiencen a hacerlo antes de que el ajuste de quienes perdieron termine profundizando el freno de la actividad.

El propio Brito lo resumió desde Iguazú: Argentina necesita empresarios “que se animen, que inviertan”.

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Quema de muñeco y repudio cultural popular en Posadas ante la llegada de Javier Milei a Misiones

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La quema de un muñeco, que simbolizó los daños provocados por las políticas neoliberales y coloniales del Gobierno nacional, coronó la jornada de protesta realizada esta tarde en la plaza 9 de Julio de Posadas, en repudio a la visita de Javier Milei a Misiones.

Convocado por la Multisectorial por la Soberanía de Misiones, el espacio público se transformó en un punto de encuentro, arte y lucha colectiva. A través de bandas de música y diversas expresiones artísticas, el festival reunió a vecinos y militantes para visibilizar la crisis socioeconómica derivada de las medidas impulsadas por el Ejecutivo nacional.

El festival y la vigilia cultural comenzaron a las 18:00 con la presencia de jubilados que exigieron ingresos dignos, trabajadores despedidos atravesados por la incertidumbre y jóvenes precarizados que reclaman un futuro previsible. También se sumaron familias afectadas por los recortes en el área de discapacidad y productores locales golpeados por el impacto del modelo neoliberal en el trabajo de la tierra.

Uno de los momentos centrales de la jornada ocurrió cuando los asistentes encendieron la pira del muñeco. La figura representó el desempleo y la vulneración de derechos básicos, como el acceso a los alimentos, al agua y a la energía, además del deterioro de la salud y la educación pública, el transporte y los emprendimientos provinciales. Asimismo, se denunció el desmantelamiento de instituciones clave para el desarrollo regional y científico, como el INYM, el INTA y el CONICET.

La quema, impulsada por la Multisectorial, recuperó la tradición regional del ritual popular de la Fiesta de San Juan: el fuego como elemento purificador que quema los males para dar paso al renacer y a la esperanza colectiva.

Con la participación de representantes de más de 70 agrupaciones, la jornada de este jueves reafirmó el compromiso de defender el trabajo, la salud, la educación y la producción frente al ajuste del Gobierno nacional.

Las manifestaciones continuarán mañana, viernes 4, con una concentración frente al Campus de la Universidad Nacional de Misiones, otro espacio emblemático de la resistencia social contra las medidas de ajuste.

El presidente Javier Milei participará este viernes 4 de septiembre de 2026 en el cierre de la 47.ª Convención Anual del Instituto Argentino de Ejecutivos de Finanzas (IAEF) en el Hotel Loi Suites de Puerto Iguazú, en lo que será su primera visita oficial a la provincia desde su asunción. Formarán parte de la comitiva oficial ministros y referentes del gabinete económico, como Luis Caputo y Federico Sturzenegger.

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Piporé, la única yerba argentina que llega a las Islas Malvinas

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Mientras el Gobierno nacional anuncia mayores sanciones contra las empresas que operan en las Islas Malvinas y promete utilizar todas las herramientas del Estado para defender la soberanía argentina, una marca profundamente misionera mantiene una presencia singular en el archipiélago: la yerba Piporé, de Santo Pipó.

La revelación la hizo Raúl Karaben, socio de la cooperativa yerbatera, durante el encuentro del Instituto Argentino de Ejecutivos de Finanzas que se realiza en Puerto Iguazú. Allí aseguró que Piporé es la única yerba mate que se comercializa en las islas, aunque no llega directamente desde la Argentina continental.

“Piporé se vende en las Islas Malvinas. Nosotros abastecemos a los chilenos, vendemos muy bien en Chile y Punta Arenas”, explicó Karaben. Desde ese extremo austral, la yerba cruza hacia el archipiélago y encuentra consumidores en un territorio atravesado nuevamente por la tensión diplomática.

El dato apareció en medio de una exposición destinada a explicar el negocio yerbatero, pero adquirió una dimensión política inevitable. En el auditorio estaba Federico Sturzenegger, ministro de Desregulación y Transformación del Estado y uno de los principales impulsores de los cambios que quitaron al Instituto Nacional de la Yerba Mate sus facultades para ordenar el mercado y establecer precios de referencia.

Pero Karaben no se refugió únicamente en el costado exitoso del negocio exportador. Cuando describió la situación interna, eligió una definición brutal: “El precio está para el tujes”. Según el empresario, el productor percibe apenas un tercio de lo que cobraba cuatro años atrás y esos ingresos “no le alcanzan para lo más mínimo”.

Karaben evitó atribuir el derrumbe exclusivamente a las decisiones del Gobierno nacional. “¿Es producto del Gobierno? No. La yerba tiene ciclos”, sostuvo. Explicó que el mercado pasó de una etapa de escasez a otra de sobreoferta: la producción aumentó de unos 800 millones a aproximadamente 980 millones de kilos y, con más materia prima disponible, el precio se desmoronó.

El ajuste, advirtió, recae primero sobre el eslabón más débil. “Pierde el más chiquito”. Son cerca de 12.000 productores y son ellos, especialmente los de menor escala, quienes atraviesan el momento más crítico. Pero el impacto alcanza finalmente a toda la cadena. “Estamos mal porque la yerba está mal. El mal precio es para todos”, resumió.

Su mirada también chocó con la propuesta del Gobierno de Misiones de recuperar un valor obligatorio para la materia prima. “Poner un precio mínimo es una pavada”, lanzó. Argumentó que los precios fijados administrativamente pueden terminar eludiéndose mediante acuerdos informales o notas de crédito posteriores. Desde esa perspectiva, establecer un valor de referencia no resuelve el desequilibrio de fondo ni responde la pregunta central: quién pagará efectivamente el precio mínimo que reclama la Provincia.

Karaben cuestionó, además, el cruce de responsabilidades entre Posadas y Buenos Aires. Consideró que la Provincia “le tira la pelota a la Nación”, aunque el problema no haya sido originado exclusivamente por el Gobierno nacional. Recordó que la yerba atravesó una etapa de precios muy favorables que impulsó nuevas plantaciones y amplió la oferta hasta superar la capacidad de absorción del mercado.

“¿La responsabilidad la tiene el Gobierno? No, pero sí, porque no hace nada para atender la problemática”, planteó. La frase condensó su diagnóstico: el Estado no creó por sí solo la crisis, pero tampoco puede desentenderse de sus consecuencias sobre miles de familias productoras.

La crítica más dura quedó dirigida hacia la política productiva provincial. “Misiones no tiene política agraria”, sentenció Karaben. Para el dirigente cooperativista, la crisis de la yerba mate es apenas la manifestación más visible de una debilidad estructural: la falta de diversificación. “No se puede vivir de un monoproducto”, advirtió.

La escena concentró varias de las contradicciones que rodean a la actividad. Piporé habló de exportaciones y expansión internacional frente al funcionario que condujo la apertura del mercado interno, mientras los productores misioneros denuncian una fuerte caída del precio de la hoja verde y reclaman nuevas herramientas de regulación.

Karaben describió una actividad con características difíciles de encontrar en otros sectores productivos. La yerba mate no ofrece resultados inmediatos: es un árbol que requiere alrededor de cinco años antes de entregar su primera cosecha comercial, pero luego puede mantenerse productivo durante cuatro décadas.

Esa espera inicial condiciona las decisiones de inversión y limita la capacidad de reaccionar rápidamente ante los movimientos del mercado. Cuando los precios caen, el productor no puede sustituir de inmediato el cultivo. Cuando la demanda aumenta, tampoco es posible multiplicar la oferta de una temporada a otra.

La producción se concentra prácticamente en tres países: la Argentina, Brasil y Paraguay. Dentro del mercado argentino, aproximadamente el 85 por ciento de la yerba mate se cultiva en Misiones.

Brasil, que durante años tuvo un peso mayor dentro del mapa regional, redujo parte de su superficie yerbatera ante el avance de la soja. De ese modo, el grueso de la producción quedó concentrado en la Argentina y, especialmente, en suelo misionero.

Karaben también describió un proceso de concentración productiva. Los primeros ocho establecimientos representan alrededor del 75 por ciento de la producción, mientras que los quince principales reúnen cerca del 90 por ciento.

La yerba mate, además, se mueve dentro de un mercado interno relativamente inelástico. El consumo argentino presenta pocas variaciones estructurales y deja escaso margen para crecer únicamente dentro del país.

“Si alguien sube, le ganó a otro”, resumió Karaben. En otras palabras, cuando una marca aumenta su participación, generalmente lo hace desplazando a un competidor, no porque se haya ampliado considerablemente el consumo total.

Por esa razón, la exportación se convirtió en una pieza estratégica.

El largo viaje hacia el mundo árabe

Piporé construyó una presencia especialmente fuerte en los países árabes. La relación tiene raíces históricas y comenzó a consolidarse después de la Segunda Guerra Mundial, cuando numerosos inmigrantes sirios y libaneses que habían vivido en la Argentina regresaron a sus lugares de origen llevando consigo el hábito de tomar mate.

Ese consumo, nacido de la experiencia migratoria, se transmitió entre generaciones y atravesó fronteras. En la actualidad, la yerba llega a más de 25 países del mundo árabe.

La guerra en Siria produjo nuevos desplazamientos poblacionales y contribuyó a expandir el consumo hacia otros destinos. El mate acompañó a esas comunidades como una marca de identidad, del mismo modo que sucede con los argentinos que viven en el exterior.

Karaben identificó así dos grandes perfiles entre los consumidores internacionales: el argentino nostálgico que busca sostener sus costumbres y el consumidor árabe que incorporó la yerba como parte de su propia tradición familiar.

La cooperativa también exporta a mercados alejados del consumo histórico sudamericano, entre ellos Alemania, Bulgaria, Dinamarca, Noruega y Canadá. Chile ocupa un lugar central dentro de esa estrategia, especialmente el sur del país.

Desde allí se produce la conexión más inesperada: Punta Arenas funciona como puerta de entrada de Piporé hacia las Islas Malvinas.

La presencia de Piporé en las islas aparece justo cuando la cuestión Malvinas volvió al centro de la agenda nacional. El presidente Javier Milei anunció el endurecimiento de las sanciones contra compañías que desarrollen actividades sin autorización argentina y anticipó mayores recursos para avanzar con una base naval en Tierra del Fuego.

En ese contexto, la ruta comercial de la yerba expone una paradoja. Una cooperativa nacida en Misiones, propiedad de productores argentinos y estrechamente ligada a una de las economías regionales más representativas del país, llega al territorio a través del circuito comercial chileno.

No se trata de una operación directa con origen argentino hacia las islas, sino de la expansión regional de una marca que logró instalarse con fuerza en el mercado austral. Desde Punta Arenas, el producto continúa un recorrido que termina colocando yerba misionera en las góndolas malvinenses.

Piporé, próxima a cumplir 96 años de historia, se convirtió así en una inesperada avanzada argentina. No lleva discursos ni documentos diplomáticos. Lleva yerba mate.

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“Mire a Misiones”: El pedido del PAYS al presidente en su llegada a Puerto Iguazú

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En el marco de la visita del presidente de la Nación, Javier Milei, a nuestra provincia, desde el Partido Agrario y Social (PAYS) expresamos nuestro más enérgico repudio a las políticas económicas y sociales que lleva adelante el Gobierno nacional y que están provocando un profundo deterioro de las condiciones de vida y de producción de miles de familias misioneras.

Misiones no puede permanecer indiferente frente a un modelo económico que profundiza las desigualdades, destruye el mercado interno y abandona a las economías regionales.

El sostenimiento de un tipo de cambio que encarece enormemente nuestra vida cotidiana y nuestra producción, mientras abarata artificialmente el consumo en los países vecinos, está provocando una caída brutal de la actividad comercial y económica en nuestra provincia. Comerciantes, trabajadores, pequeñas empresas y productores padecen diariamente las consecuencias de esta asimetría, sin que el Gobierno nacional implemente políticas concretas para compensarla.

La situación de la yerba mate es particularmente grave. La desregulación impulsada por el Gobierno nacional dejó a miles de productores y trabajadores tareferos librados a la lógica de un supuesto “libre mercado” que, en la práctica, significa precios de miseria para quienes producen y trabajan y concentración de beneficios en los eslabones más poderosos de la cadena. Más de 15.000 familias vinculadas directamente a la actividad yerbatera enfrentan una crisis que amenaza su permanencia en la chacra.

La producción forestal, uno de los pilares de la economía misionera, tampoco escapa a esta realidad. La caída de la actividad, el cierre de empresas y la pérdida de puestos de trabajo muestran las consecuencias de una política nacional que parece desconocer la realidad productiva de las provincias y, particularmente, las características de una economía regional como la nuestra.

A esto se suma una consecuencia dolorosa que no puede ser naturalizada: miles de misioneros que se ven obligados a buscar oportunidades y trabajo al otro lado de nuestras fronteras, provocando desarraigo y debilitando nuestras comunidades. Cuando un trabajador debe abandonar su tierra para poder sobrevivir, no estamos frente a una estadística: estamos frente al fracaso de una política económica.

El presidente Milei llegó al Gobierno prometiendo terminar con privilegios, corrupción y una supuesta “casta”. Sin embargo, buena parte de las decisiones adoptadas han terminado perjudicando a trabajadores, jubilados, productores, comerciantes y pequeños empresarios, mientras se favorecen intereses concentrados y sectores económicos con enorme capacidad de presión.

La mayoría de los argentinos no votó para entregar la soberanía nacional. No votó para destruir la producción argentina. No votó para que nuestras familias se endeuden para llegar a fin de mes. No votó para que nuestros jóvenes deban emigrar en busca de un futuro.

Y tampoco votó para que las provincias productivas sean condenadas al abandono.

Por eso, aprovechando su presencia en Puerto Iguazú, en esta tierra colorada que limita con Paraguay y Brasil, que conoce como pocas regiones del país las consecuencias de las asimetrías fronterizas y que alberga a una de las Siete Maravillas Naturales del Mundo, desde el Partido Agrario y Social le decimos al presidente:

Mire a Misiones. Escuche a sus productores. Escuche a sus trabajadores. Escuche a nuestros comerciantes. Escuche a nuestras familias.

Le exigimos que gobierne para el conjunto del pueblo argentino y no para los intereses de unos pocos.

Que defienda el trabajo nacional, las economías regionales y la producción.

Que respete a quienes todos los días trabajan la tierra y sostienen nuestras comunidades.

Que comprenda que la soberanía también se defiende produciendo, trabajando y viviendo dignamente en nuestra propia tierra.

Desde el Partido Agrario y Social reafirmamos nuestro compromiso con una Argentina federal, productiva, soberana y socialmente justa.

Y frente a cualquier intento de entregar nuestro patrimonio, nuestra producción o nuestra soberanía, lo decimos con absoluta claridad:

LA PATRIA NO SE VENDE.

MISIONES NO SE VENDE.

EL TRABAJO Y LA DIGNIDAD DEL PUEBLO TAMPOCO.

PARTIDO AGRARIO Y SOCIAL – PAYS

ISAAC LENGUAZA

Presidente

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