La empresa Circularis desarrolló durmientes sintéticos para sustituir en las vías del ferrocarril los tradicionales de madera de quebracho. El proyecto cuenta con el apoyo del INTI y la Secretaría de Industria y Desarrollo Productivo, para escalar la producción y realizar ensayos de calidad. Radicada en el parque industrial de Monte Cristo, Córdoba, la PyME familiar Circularis -también conocida como Grupo RFG-, desarrolló con el acompañamiento del INTI y la Secretaría de Industria y Desarrollo Productivo de la Nación, durmientes sintéticos para las vías de ferrocarril. En julio de este año se instalaron las primeras 80 unidades de estos durmientes de plástico reciclado en la estación ferroviaria de Sorrento en Rosario.
La propuesta de reemplazar los tradicionales durmientes de quebracho por otros de material de plástico estuvo en manos de la empresa Trenes Argentinos Cargas (TAC), tras lanzar un concurso de Proyectos Integrales para una mayor capacidad de selección, clasificación, triturado y procesamiento de residuos.
La empresa Circularis, que se dedica a implementar planes de economía circular y reciclajes para industrias, accedió entonces al financiamiento del Programa Nacional de Desarrollo de Proveedores (PRODEPRO) para desarrollar tecnología y escalar su producción. Por su parte, el INTI monitorea y controla su producción de sustitución y reacondicionamiento de durmientes en estaciones ferroviarias, como los 80 (ochenta) ya instalados en Sorrento, cerca de la ciudad de Rosario, Santa Fe.
“Estos durmientes de plástico son una muestra concreta de la articulación virtuosa entre distintos organismos del sector público y el sistema científico y tecnológico con el sector privado para desarrollar un producto 100% nacional y sostenible”, afirmó el secretario de Industria y Desarrollo Productivo de la Nación, José Ignacio de Mendiguren.
Por su parte, la presidenta del INTI, Sandra Mayol, destacó que “buscamos fortalecer este tipo de vínculos entre el sector industrial, los sistemas de financiamiento y los organismos de ciencia y tecnología, a fin de promover productos innovadores a bajo costo que aporten una solución sustentable al reemplazo de los durmientes de madera que está llevando a cabo Ferrocarriles Argentinos”.
En ese sentido, el gerente de Circularis, Franco Frola, expresó que “particularmente ahora estamos trabajando en la recuperación de plásticos para la fabricación de durmientes sintéticos para las vías de ferrocarril” y añadió: “Nuestra empresa articula con el INTI la homologación de nuestros productos y certifica las propiedades que deben cumplir estos durmientes sintéticos, para que luego sean colocados en las vías del tren”.
A lo largo de dos meses, en la estación de Sorrento, Santa Fe, el Centro Nacional de Desarrollo e Innovación Ferroviaria (CENADIF) puso a prueba satisfactoriamente 80 durmientes al paso de las formaciones, hasta comprobar que soportan el peso de 500.000 toneladas. El próximo paso será iniciar la producción de los primeros 100.000 que garanticen seguir acondicionando las vías ferroviarias.
En la actualidad, el 70% de las vías de tren en Argentina son de durmientes de madera quebracho colorado, que requieren mantenimiento permanente. De esta manera, se genera una demanda sostenida de nuevos productos innovadores sujetos a rigurosas normas de calidad.
Esta articulación público-privada para el desarrollo de durmientes de plástico ha tomado como base los estudios del ingeniero Mariano Fernández Soler, gerente de Gestión de Innovación del CENADIF, entidad que apoya el proyecto y es parte de Ferrocarriles Argentinos Sociedad del Estado (FASE).
Acompañan esta iniciativa, además del INTI y la Secretaría de Industria y Desarrollo Productivo de la Nación, el Ministerio de Transporte de la Nación, diversas empresas ferroviarias, cámaras empresarias, la Comisión Nacional de Regulación del Transporte (CNRT), la Comisión Nacional de Energía Atómica (CNEA) y la Universidad Nacional de Córdoba.
El Instituto Nacional de Tecnología Industrial (INTI), junto con la pyme Control Vehicular Argentino (CVA), inauguró el primer laboratorio móvil de verificación técnica vehicular del país que permite realizar pruebas en vehículos eléctricos. La pyme, que diseña, fabrica y comercializa equipos para el diagnóstico de vehículos, tanto tradicionales como híbridos y eléctricos, consolida así un trabajo conjunto estratégico con el instituto que incluye iniciativas para la reconversión vehícular eléctrica y el otorgamiento de cuatro Certificados de Conformidad de Aptitud Técnica, por parte del Organismo de Certificación del INTI, que le permitió a la firma posicionar su marca a nivel global, exportar a 27 países y apuntar a nuevos mercados.
“El mundo se está moviendo muy rápido hacia la electrificación del parque automotor, con metas muy estrictas y exigentes para los próximos años, y nosotros no nos podemos quedar atrás. Uno de los objetivos que nos propusimos alcanzar desde el gabinete productivo que lidera el ministro Sergio Massa es impulsar toda la cadena de valor de la electromovilidad para insertar a Argentina en las nuevas tendencias productivas con tecnologías sostenibles”, destacó el secretario de Industria y Desarrollo Productivo de la Nación, José Ignacio de Mendiguren. “Este desarrollo del INTI junto al sector privado es un paso muy importante en esa dirección”.
“Con una visión integral, respaldamos el cambio de paradigma energético, que vincula producción, tecnología y sustentabilidad. La movilidad constituye uno de los capítulos centrales de esta nueva agenda, que ya está en marcha. Desde el instituto estamos orgullosos de acompañar a las pymes en estos desarrollos e impulsar su inserción internacional con productos que identifican al país y que están a la vanguardia del cuidado ambiental”, resaltó la presidenta del INTI, Sandra Mayol.
El laboratorio móvil se encuentra instalado en el playón del Parque Tecnológico Miguelete (PTM) ―sede del instituto en San Martín, provincia de Buenos Aires―, y cuenta con el equipamiento necesario, aportado por CVA, para realizar las pruebas de frenado, amortiguación y medición de gases, tanto en vehículos convencionales como eléctricos, tarea que actualmente no puede realizarse en ninguna planta del país.
La creación de esta cabina de diagnóstico supone una contribución estratégica para el desarrollo de la industria automotriz local, ya que promueve la homogeneización en la circulación de los vehículos con los nuevos tipos de motorización, en los que resulta necesario validar protocolos de trabajo y generar equipamientos para su control.
En el corto plazo, se podrán transferir estos avances en las verificaciones habituales de motos, city-cars, automóviles o camionetas, de fabricación original o reconvertidos post-circulación. La aplicación de normas para este tipo de pruebas, controles e inspecciones de exactitud en los puntos críticos apunta a potenciar la seguridad en la circulación de estos vehículos, lo que favorece tanto a usuarios y peatones, como a los talleres de reparación o conversión y al sector productivo vinculado.
En este marco, el Departamento de Desarrollo para la Industria de la Movilidad del INTI ya viene trabajando en iniciativas concretas de conversión eléctrica automotriz, lo que muchas veces se conoce como el proceso “retrofit”, es decir, la adaptación o reacondicionamiento de unidades. Algunas de estas iniciativas se dieron junto con CVA.
“Estamos frente a una transformación en la forma de movilizarnos, que se vive gradualmente a nivel mundial, y apunta a ir reduciendo las emisiones de dióxido de carbono. Por eso, será más frecuente ver vehículos impulsados a electricidad y, en paralelo, los sistemas de evaluación del funcionamiento de los automóviles irán adaptando su tecnología a esta nueva realidad. Nos acercamos al INTI porque compartimos esta visión de futuro, caracterizada por una movilidad más sustentable y amigable con nuestro ambiente”, subrayó el presidente de CVA, Constantino Abella
CVA es una pyme que funciona desde 1996 y ha logrado exportar su producción a 27 países, como México, Estados Unidos, Canadá, Bélgica, Francia y Alemania, entre otros.
Por segundo mes consecutivo, la industria manufacturera pyme se retrajo. En el mes de julio presentó una variación negativa de 3,2% frente al mismo mes del año anterior, y 2,6% en la comparación con junio. Fue un mes atípico, marcado por la dinámica electoral, que afectó la normalidad de muchas empresas. Por ejemplo, el 54% de las firmas consultadas declararon más problemas para reponer stocks que en el mes de junio.
De todos modos, para los primeros siete meses del año, la industria pyme mantiene un crecimiento de 0,6% en comparación con igual período de 2022.
Las empresas arrancaron julio en calma, produciendo a pleno, pero sobre la segunda quincena del mes se comenzaron a tensar los mercados y los proveedores retacearon entregas de insumos por temor a próximos aumentos. Las listas de precios también mostraron ajustes más fuertes, que las industrias debieron trasladar al precio de venta por el bajo margen para continuar absorbiendo incrementos. Los empresarios consultados manifestaron que la variable política fue la que mayor perjuicio les generó, y hay temores sobre las dificultades para mejorar el panorama actual hasta fin de año. Estos resultados surgen del Índice de Producción Industrial Pyme (IPIP) que elabora CAME, con una muestra que alcanzó a 404 industrias pyme a nivel federal. La mejor performance en julio volvió a tenerla el rubro “Alimentos y Bebidas”, con un crecimiento anual de 4,4% en su producción, a precios constantes. La peor, ocurrió en “Papel e Impresiones”, con una caída interanual de 22,9% anual.
Análisis sectorial
En términos de variación interanual acumulada de enero a julio, la situación se repite: “Alimentos y bebidas” se destaca con la mejor performance con una variación positiva del 5,3%, mientras que “Papel e impresiones” sufrió una caída del 14,8%, comparando con el mismo período del año pasado.
Alimentos y bebidas
La producción creció 4,4% anual en julio, a precios constantes, y acumula un aumento de 5,3% en los primeros siete meses del año (frente a igual período de 2022). En la comparación mensual se retrajo 0,8%. Las industrias trabajaron en julio con 74,3% de su capacidad instalada, 1,2 puntos por encima de junio (72,9%). Hubo faltantes de harinas, café, azúcar y tapas plásticas para envases. Los empresarios consultados se mostraron preocupados porque se frenaron los pedidos de presupuestos y suponen que eso estaría denotando problemas de demanda que hasta ahora no se veían. “La producción se vio afectada todo el mes por la falta de repuestos importados. Crecimos, pero muy poco” (Fábrica de golosinas en la ciudad de Santa Fe). “Hubo demasiada incertidumbre en el sector. Los proveedores no vendían insumos importados por más que los tuvieran; o bien, los entregan sin factura. Fue muy difícil la comercialización de nuestros productos en julio, y agosto está siendo peor” (Fábrica de alimentos para animales de Esperanza, en Santa Fe).
Indumentaria y textil
La producción aumentó 1,6% anual en julio, a precios constantes, y acumula un crecimiento de 1,4% en los primeros siete meses del año (frente a igual período de 2022). En la comparación mensual tuvo una baja de 2,9%. Las industrias trabajaron en julio con 74% de su capacidad instalada. Las empresas manifestaron que la demanda se mantuvo firme, pero los problemas para conseguir insumos dificultaron la producción. Adjudicaron esa cuestión a los incrementos del dólar y a las demoras en la aprobación de las SIRA, que provocaron faltantes de elementos esenciales para producir. “Nos quedamos sin repuestos importados para acondicionar las máquinas que van saliendo por desperfectos” (Fábrica de hilados y tejidos en CABA). “Desde hace dos semanas que no tomamos nuevos pedidos porque no tenemos insumos. Las SIRA están trabadas y los proveedores nacionales nos entregan la mitad de las telas que pedimos” (Fábrica de la localidad de San Martín en provincia de Buenos Aires).
Maderas y muebles
La producción descendió 4,8% anual en julio, a precios constantes, y acumula un aumento de 1,5% en los primeros siete meses del año (frente a igual período de 2022). En la comparación mensual, la caída alcanzó al 7,9%. Las industrias trabajaron en julio con 75,5% de sus instalaciones, levemente por encima de junio (75,3%). El sector se movió con altibajos en el mes, en función de los aumentos de precios. Hubo dificultades para conseguir insumos como pegamentos, clavos, barnices y algunas variedades de madera. La mitad de las empresas consultadas tuvieron más problemas para reponer stock que el mes anterior. “Hay mucha incertidumbre para los próximos meses. Las ventas disminuyeron debido al incremento en los precios” (Fábrica de muebles a medida de la ciudad de Córdoba). “Está muy raro el mercado. Hemos tenido altibajos, pero este año esos altibajos se han acentuado más. En julio se vendió casi la mitad que en junio” (Fábrica de la ciudad de Tunuyán, en Mendoza).
Metálicos, maquinarias, equipos y material de transporte
La producción se retrajo 4,2% anual en julio, a precios constantes, y se mantiene sin cambios en el acumulado del año. En la comparación mensual se redujo 2,9%. Las industrias trabajaron en julio con 69,9% de su capacidad instalada, 0,6 puntos porcentuales por debajo de junio (70,5%). Continuaron los problemas para conseguir acero, cobre y otros insumos básicos. Los proveedores que cotizan a dólar blue retacearon entregas. Hubo cambios de precios a diario, lo que generó demoras en la presentación de presupuestos, según manifestaron algunas empresas consultadas. “La situación, desde hace varios meses, viene floja. Tuvimos problemas en la reposición de stock por demoras en las entregas de cobre y por falta de trabajadores calificados. Eso generó desfasajes en los tiempos de entrega y la fluidez con la que se trabaja habitualmente” (Fábrica de Rosario, en provincia de Santa Fe). “Se paralizaron las ventas y hubo muchos problemas para conseguir insumos” (Fábrica de maquinaria de Mar del Plata, en provincia de Buenos Aires).
Productos químicos y plásticos
La producción cayó 6,2% anual en julio, a precios constantes, y acumula un aumento de 0,7% en los primeros siete meses del año (frente a igual período de 2022). En la comparación mensual tuvo una retracción de 3,3%. Las industrias trabajaron con 65,8% de su capacidad instalada, 2,3 puntos menos que en junio (68,1%). Las empresas reportaron faltantes de insumos y más dificultades en la cadena de pagos. El 65% de los empresarios manifestó más problemas para reponer stocks que en junio. Los insumos, según señalaron, llegaron con aumentos de hasta 40%. “Atravesamos una situación preocupante de aumentos en impuestos, materia prima, cargas sociales y una baja considerable de ventas” (Empresario de la ciudad de La Banda, en Santiago del Estero). “Nuestras ventas dependen mucho del dólar. Hoy está muy difícil producir y comercializar fuera del país donde tenemos mercados” (Fábrica de la ciudad de Formosa).
Papel, cartón, edición e impresión
La producción tuvo una caída anual de 22,9%, a precios constantes, y en los primeros siete meses del año acumula una baja de 14,8% (frente a igual período de 2022). En la comparación intermensual se observó un incremento de +0,5% respecto al mes anterior. Las industrias trabajaron en julio con 77,5% de su capacidad instalada, un nivel alto, pero 3 puntos menor a junio (80,5%). Se reportaron faltantes de tintas, adhesivos, cartulinas y otros papeles. Pero los incrementos de precios en los insumos fue la principal preocupación de las empresas en el mes, especialmente sobre la última semana. “Estamos muy afectados por las trabas para importar, nos falta materia prima para los trabajos. Es todo un desastre” (Industria de ciudad de La Rioja). “Tuvimos muchos problemas para conseguir productos, hubo cambios en los pagos de importaciones y eso atrasó entregas. Fueron muchos los inconvenientes que afectaron a todas las instancias de nuestra producción” (empresa de la ciudad de Bahía Blanca, en provincia de Buenos Aires).
Reposición de stock
Consultados por la reposición de stock en el mes de julio, comparado con el mes anterior, en promedio el 53,8% de los industriales informaron haber tenido problemas. Por un lado, se destaca el caso del rubro “Químicos y plásticos” que, de acuerdo con el 64,8% de los encuestados, se posicionó como el sector con mayores dificultades para reponer su stock. Por otro lado, el rubro menos afectado por esta problemática fue el Textil, donde el 48% indicó haber tenido dificultades para reponer.
La producción de la industria manufacturera pyme aumentó 4,8% en febrero frente al mismo mes del año pasado, a precios constantes. Comparada con enero, también tuvo una variación positiva, que alcanzó a 1,2%. El uso de la capacidad instalada de las empresas de la muestra se redujo levemente, a 71,7%, es decir 0,9 puntos porcentuales por debajo de enero. Es el segundo mes donde se combinan progresión en la producción con menos uso de instalaciones, un fenómeno que se explica por mayores niveles de inversiones en diferentes sectores industriales, especialmente en Alimentos y Bebidas. Este febrero estuvo muy afectado por las subas de costos. Las demoras en las entregas de insumos por parte de los proveedores y dudas de algunas empresas al momento de aceptar nuevos pedidos de producción, por temor a incumplir con los tiempos de entrega, se ubican entre los patrones observados. También algunas firmas adelantan el stock de fabricación. Para las empresas exportadoras, las exigencias de los clientes sobre plazos y costos generan incertidumbre.
Estos resultados surgen del Índice de Producción Industrial Pyme (IPIP) que elabora CAME, con una muestra que alcanzó unas 372 industrias pyme a nivel federal.
Análisis sectorial
La mejor performance en la comparación anual, en febrero, estuvo en Maderas y Muebles (+9,2%) y la peor, ocurrió en papel e impresiones (-7%). De los seis sectores medidos, 4 finalizaron con crecimiento y 2 con bajas en la producción.
Alimentos y bebidas
Fuente: Elaboración propia en base a datos de CAME.
La producción tuvo un aumento de 8,1% anual en febrero y de 2,8% mensual a precios constantes. De esa forma, acumula un desarrollo de 6,6% en los primeros dos meses del año. El uso de la capacidad instalada bajó de 80,1% en enero a 73,5% en febrero, siendo uno de los sectores con más inversiones. Hubo buena demanda y las empresas manifestaron no poder tomar todos los pedidos por falta de capacidad de producción y recursos humanos para ampliar la oferta. “Estamos produciendo en un nivel óptimo, esperamos que en los próximos meses continuemos así”, dijo el dueño de una empresa de la ciudad de Malagueños, en Córdoba, dedicada a la elaboración de alfalfa en fardos, megafardos y pellets. “Tenemos más demanda de la que estamos pudiendo cubrir, necesitamos ampliar nuestra capacidad de producción”, fue la respuesta de una empresaria dedicada a la fabricación de panificados industriales de la ciudad de Santiago del Estero.
Indumentaria y textil
Fuente: Elaboración propia en base a datos de CAME.
La actividad no logra repuntar. En febrero la producción cayó otro 5,1% anual y suma una baja de 4,4% en los primeros dos meses del año frente al mismo periodo de 2022. El uso de la capacidad instalada subió 1,4 puntos, a 73%. Dentro de esta rama industrial, les fue muy bien a las empresas dedicadas a la confección de uniformes escolares, que tuvieron mejor demanda que a esta altura del año pasado, cuando el ciclo escolar todavía no estaba del todo normalizado. “Febrero fue muy malo, continuaron las dificultades para acceder a materia prima importada y se sumaron conflictos sindicales en las empresas que nos proveen de insumos”, manifestaron desde un taller de Morón en el Gran Buenos Aires. “La producción está estable, similar al año pasado que no fue muy bueno. Igual estamos incorporando nuevas maquinarias para mejorar la productividad de la empresa”, comentaron desde una fábrica de Las Breñas, en la provincia de Chaco.
Maderas y Muebles
Fuente: Elaboración propia en base a datos de CAME.
La producción subió 9,2% anual en febrero y 3,5% mensual, a precios constantes. En los primeros dos meses del año lleva un crecimiento de 7,4% anual. El uso de la capacidad instalada aumentó 2,6 puntos, a 75%, esperable porque el sector viene realizando inversiones desde meses anteriores y viene de un 2022 muy complejo. Desde las firmas manifiestan que tienen pedidos realizados para los próximos seis meses que, al menos en materia de producción, les aseguran un buen 2023. “Enero fue malo y en febrero se comenzó a mover. Logramos tomar trabajos que duraran varios meses”, relataron desde una fábrica de muebles de San Roque, en Mendoza. “Por suerte febrero fue un buen mes, hubo más pedidos de los habituales, realmente no lo esperábamos y en marzo se está repitiendo”, dijeron desde una fábrica de la ciudad de La Rioja.
Metálicos, maquinarias, equipos y material de transporte
Fuente: Elaboración propia en base a datos de CAME.
El rubro progresó 6,9% anual en febrero a precios constantes y 1,2% mensual. En el primer bimestre del año creció 6,3% frente a igual periodo de 2022. El sector usó 2,4 puntos más de su capacidad instalada que en enero, alcanzando el 69,9%. Las empresas están trabajando bien, con la demanda activa, aunque con muchas dificultades por el encarecimiento de costos de los primeros dos meses del año. Se suman demoras en las entregas de insumos, que algunas empresas adjudican a proveedores que especulan con los precios. El buen desempeño exportador de la industria automotriz de los últimos meses tracciona a algunos proveedores locales. “En esta época del año todavía es baja la venta, en marzo todo vuelve a normalizarse, pero igual fue mejor que en 2022”, transmitieron desde una pyme de la Ciudad de Buenos Aires. “Este año estamos muy activos, participando en rondas de negocios y misiones comerciales para encontrar nuevos clientes”, destacaron desde una fábrica de maquinarias de la ciudad de Santa Fe que tuvo un buen inicio de año.
Productos químicos y plásticos
Fuente: Elaboración propia en base a datos de CAME.
La producción creció 5,3% anual en febrero, a precios constantes y se retrajo 0,2% en la comparación mensual. En el primer bimestre del año se incrementó 5,4% frente a igual periodo de 2022. El uso de la capacidad instalada se mantuvo prácticamente sin cambios en 68,9%, un nivel relativamente bajo todavía, aunque hay empresas que manifiestan estar trabajando al 100% de sus posibilidades. Al resto le fue entre regular y mal. El ramo sigue muy afectado por las subas de las materias primas y la falta de financiamiento accesible para recambio de maquinaria. “El faltante de materia prima hace que muchas industrias se encuentren paralizadas y despidiendo gente. No entendemos cómo vienen productos importados a las góndolas cuando a muchas empresas no nos aprueban la SIRA, que son fundamentales para mantener la producción”, se quejaron desde una industria de La Tablada, en la Provincia de Buenos Aires. “Se están notando dificultades para finalizar ventas, creemos que esto ocurre por la incertidumbre y la inflación”, contaron desde una fábrica de productos plásticos de la ciudad de Formosa.
Papel, cartón, edición e impresión
Fuente: Elaboración propia en base a datos de CAME.
La actividad se redujo 7% anual en el segundo mes del año (a precios constantes) y bajó 0,7% en la comparación mensual. En el primer bimestre del año acumula una caída de 6,7% frente a igual periodo de 2022. El uso de la capacidad instalada descendió 3,8 puntos porcentuales, a 73,7%. Las empresas esperaban que febrero fuese un buen mes, de la mano del inicio del ciclo lectivo especialmente, pero no ocurrió. Ahora las expectativas están puestas en el impacto del ciclo electoral. “Ya no sabemos con certeza cómo van a evolucionar las ventas, solo esperamos que por lo menos no sigan disminuyendo”, señalaron desde una empresa de la ciudad de Comodoro Rivadavia.
lLa producción de la industria manufacturera pyme subió 0,6% anual en octubre, a precios constantes, pero se retrajo 0,7% en la comparación mensual. En el acumulado enero-octubre, mantiene un aumento de 2,2% frente a los mismos meses del año pasado. lEl uso de la capacidad instalada de las empresas de la muestra se ubicó en 72,5%, 0,3 puntos porcentuales por encima de septiembre, con los niveles más elevados en Papel e Impresiones (77,6%) y los más bajos en Metal, Maquinaria, Equipo y Material de Transporte (70,4%). lLa inflación y la pérdida de poder de compra del ingreso se sienten en el mercado y muchas industrias mostraron preocupación por la caída en los pedidos de producción para 2023. Además, continuaron en octubre los problemas de desabastecimiento de algunos insumos. lLos resultados surgen del Índice de Producción Industrial Pyme (IPIP) que elabora CAME, sobre una muestra de 371 industrias pyme a nivel federal.
Análisis sectorial
La mejor performance en octubre estuvo en Productos químicos y plásticos, con un aumento anual de 7,1%. La peor ocurrió en Indumentaria y textil (-10,3% anual).
lAlimentos y bebidas. La producción tuvo un crecimiento de 0,5% anual y una caída de 5,5% en la comparación mensual. En el acumulado del año mantiene un alza de 2,7% frente a los mismos meses del 2021. Para muchas industrias comienza la temporada alta de ventas, pero hay temor a que, por las subas de precios, los resultados no sean los esperados.
“Las ventas no se están dando como suele ser en esta época del año, y en un mes tenemos las fiestas, estamos preocupados”, observó el dueño de una fábrica de chocolates de la Ciudad de Buenos Aires.
“Estamos teniendo problemas para importar insumos, las aprobaciones del BCRA están demorando más de lo habitual”, contó una productora de la ciudad de Mar del Plata en Provincia de Buenos Aires.
Fuente: Elaboración propia en base a datos de CAME.
lIndumentaria y textil. El ramo registró una caída de 10,3% anual y de 0,5% mensual. En el acumulado enero-octubre hay un aumento de 2% frente a los mismos meses del 2021, explicado por el buen desempeño en el primer trimestre del año. El sector trabajó en octubre con 75,6% de su capacidad instalada. Siguieron las dificultades para conseguir ciertos insumos y las empresas sostienen que los pedidos de producción se frenaron. Se anticipa un fin de año tranquilo.
“Para los próximos seis meses tenemos una gran incertidumbre, por como vienen los pedidos, enero y febrero aparenta que serán meses malos, así que si en diciembre no nos cubrimos económicamente vamos a estar muy complicados”, fue la reflexión del titular de una fábrica de ropa deportiva de Godoy Cruz, en Mendoza.
“Estamos desabastecidos de materia prima, por eso la producción está registrando una merma descomunal”, relató el dueño de una fábrica textil de Ciudadela, en Provincia de Buenos Aires.
Fuente: Elaboración propia en base a datos de CAME.
lMaderas y Muebles. En octubre las ventas bajaron 3% frente al mismo mes del año pasado, pero subieron 5% en relación a septiembre. En la serie enero-octubre se marca una caída de 3,8% comparadas con el mismo periodo 2021. Se fabricó muy bien en las industrias con muebles de mayor categoría, pero fueron muy bajos los pedidos de producción en el resto de los segmentos.
“Facturamos bien en octubre, pero vemos que habrá poco trabajo en los próximos meses. Al menos no tengo comprometidas entregas para noviembre y eso normalmente no sucede”, fue la reflexión de una empresaria de la ciudad de La Rioja.
“En noviembre y diciembre esperamos que por los menos se mantengan las ventas en niveles similares al año pasado, pero la incertidumbre es muy alta”, comentó un empresario de la ciudad de Córdoba.
Fuente: Elaboración propia en base a datos de CAME.
lMetálicos, maquinarias, equipos y material de transporte. La elaboración subió 3,3% anual, 3,3% mensual y lleva un alza de 2,5% cuando se comparan los primeros diez meses de 2022 con el mismo periodo de 2021. Las empresas trabajaron con 70,1% de su capacidad instalada. El sector se destaca por su dinamismo inversor, aunque desde las firmas comentan que la producción no aumenta como debería por la falta de insumos que son esenciales y no se consiguen en el mercado local.
“Las ventas repuntaron en octubre, llegaron clientes sin buscarlos, pero para noviembre estamos muy justos”, dijo la responsable de una fábrica de carrocerías de la ciudad de Salta.
“Estamos consumiendo nuestros stocks porque nos demoran las autorizaciones para importar desde fines de septiembre”, expresaron desde una industria de aparatos eléctricos de la ciudad de Santa Fe.
Fuente: Elaboración propia en base a datos de CAME.
lProductos químicos y plásticos. Las ventas subieron 7,1% anual en octubre, aunque se retrajeron 2,5% en la comparación mensual. Para el periodo enero-octubre se registra un aumento de 3,8% anual. La industria trabajó con 71,4% de sus instalaciones. Desde las empresas señalan que, si bien la producción sigue creciendo, se está notando menos interés. De todos modos, en las firmas coinciden que hasta diciembre están cubiertos con los pedidos ya programados, aunque preocupa el 2023.
“La situación de nuestra empresa no es ni mala ni buena, la demanda es importante, pero seguimos con problemas para importar y por eso la producción crece lenta”, manifestó el gerente de una industria de Paraná, en Entre Ríos.
“Este mes, invertimos en un auto-elevador, pero las problemáticas constantes en relación a las importaciones, cómo los faltantes y limitaciones en los cupos, nos impiden producir con normalidad”, contó la responsable de una empresa de La Tablada, en Provincia de Buenos Aires.
Fuente: Elaboración propia en base a datos de CAME.
lPapel, cartón, edición e impresión. La producción cayó 3,9% anual en octubre y 2,8% mensual. En el acumulado del año aún se observa un aumento anual de 3%. A pesar de la caída, el sector operó con el 77,6% de su capacidad instalada, un nivel alto en relación al resto de las industrias. Fue uno de los rubros donde más se notó la falta de insumos, que se agrega a los problemas más estructurales que tiene esa actividad, como la baja competitividad y cambios en los patrones de consumo, que afectan a ramos como papeleras y fábricas de bolsas plásticas.
“Es temporada alta, pero venimos complicados y no sabemos cómo van a evolucionar las ventas en los próximo meses porque que los precios varían mucho, comentaron desde una papelera de la ciudad de Formosa.
“En la situación actual es muy difícil desarrollarse y seguir produciendo. La falta materia prima se acentúa y las que encontramos nacionales para reemplazar a las importadas son de menor calidad. Es imposible mantener un presupuesto más de 48 horas”, advirtieron de una imprenta de Lomas de Zamora, en Provincia de Buenos Aires.
Fuente: Elaboración propia en base a datos de CAME.