RECURSOS NATURALES

La ONU volvió a respaldar a la Argentina y reclamó al Reino Unido retomar las negociaciones por Malvinas

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El reclamo argentino por la soberanía de las Islas Malvinas volvió a recibir un fuerte respaldo internacional. El Comité Especial de Descolonización de las Naciones Unidas aprobó este miércoles, por consenso, una nueva resolución que insta al Reino Unido a retomar las negociaciones bilaterales con la Argentina para encontrar una solución pacífica a la disputa de soberanía.

La decisión fue adoptada durante una sesión celebrada en la sede de la ONU en Nueva York, donde el canciller argentino, Pablo Quirno, expuso la posición oficial del Gobierno nacional y cuestionó la persistencia de la ocupación británica del archipiélago.

La resolución, copresentada por Chile y acompañada por Bolivia, Cuba, Nicaragua y Venezuela, reafirma que la única vía para poner fin a la situación colonial en las Malvinas es mediante una negociación entre ambos países. Además, lamenta que, pese al respaldo internacional acumulado durante décadas, aún no se hayan reanudado las conversaciones formales sobre la cuestión de fondo.

La posición argentina

Durante su exposición, Quirno sostuvo que la Argentina mantiene una posición histórica y jurídica inalterable respecto de las Islas Malvinas, Georgias del Sur y Sandwich del Sur, territorios que considera ocupados ilegalmente por el Reino Unido desde 1833.

El canciller remarcó que la controversia debe resolverse en el marco del derecho internacional y rechazó la aplicación del principio de libre determinación de los pueblos al caso Malvinas. Según explicó, la población actual de las islas fue establecida por la potencia ocupante tras la expulsión de las autoridades y habitantes argentinos originales.

Uno de los puntos más duros del discurso estuvo vinculado a la presencia militar británica en el Atlántico Sur. Quirno aseguró que actualmente hay alrededor de 1.200 efectivos destacados en las islas, una cifra que calificó como desproporcionada en relación con la población residente y que, a su criterio, refleja el carácter estratégico y militarizado de la ocupación.

La Argentina también cuestionó las actividades económicas impulsadas por Londres en el área en disputa. En particular, el canciller apuntó contra la concesión de licencias para la exploración y explotación de recursos pesqueros e hidrocarburíferos.

Quirno mencionó específicamente los avances anunciados a fines de 2025 por las compañías Rockhopper Exploration y Navitas Petroleum para desarrollar el yacimiento Sea Lion, ubicado en la Cuenca Malvinas Norte. El funcionario sostuvo que esas iniciativas son ilegítimas y reiteró que la Argentina utilizará todos los mecanismos previstos por el derecho internacional para defender sus intereses soberanos.

Testimonios y respaldo internacional

La audiencia también incluyó las intervenciones de Paula Vernet, descendiente directa de Luis Vernet, primer comandante político y militar argentino en las islas, y de Guillermo Clifton, nieto de un exhabitante malvinense radicado posteriormente en la Patagonia. Ambos defendieron la posición argentina y cuestionaron la utilización del principio de autodeterminación para justificar la administración británica del territorio.

En representación de los isleños intervino Michael Goss, quien defendió la postura británica y reclamó que cualquier discusión sobre el futuro de las islas contemple la opinión de sus habitantes actuales.

La resolución aprobada este miércoles mantiene una línea histórica de las Naciones Unidas, que desde la década de 1960 consideran a la cuestión Malvinas como un caso especial de descolonización que requiere una negociación entre los gobiernos de la Argentina y el Reino Unido.

Para la diplomacia argentina, la aprobación por consenso constituye una nueva ratificación del respaldo internacional a la necesidad de reabrir el diálogo sobre la soberanía, un proceso que permanece congelado desde hace años por la negativa británica a discutir el estatus del archipiélago.

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Convenio Multilateral: ratifican un criterio clave para la industria petrolera y fortalecen la posición fiscal de las provincias productoras

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A través de la Resolución 9/2026 la Comisión Plenaria del Convenio Multilateral confirmó la Resolución General Interpretativa 17/2025 y cerró una disputa tributaria que enfrentaba a provincias productoras y consumidoras de hidrocarburos. La decisión ratifica que, en determinadas operaciones de venta de petróleo y gas realizadas por los propios productores, los ingresos deberán atribuirse a la jurisdicción donde se produce la entrega del hidrocarburo. El fallo tiene impacto directo sobre la distribución de la base imponible del Impuesto sobre los Ingresos Brutos entre las provincias y consolida una ventaja relativa para los distritos productores de energía.

La resolución rechazó las apelaciones presentadas por Buenos Aires y Córdoba, que cuestionaban la legalidad y el alcance de la interpretación adoptada por la Comisión Arbitral. El organismo sostuvo que el criterio del “lugar de entrega” se ajusta al principio de realidad económica y a la necesidad de proteger a las jurisdicciones donde se extraen recursos naturales no renovables.

Una discusión técnica con consecuencias millonarias

Aunque se trata de una resolución de carácter interpretativo, el trasfondo es económico y fiscal. El Convenio Multilateral determina cómo se distribuyen los ingresos de empresas que operan en más de una provincia, evitando superposiciones tributarias.

La controversia giraba en torno a una pregunta central: cuando una petrolera extrae hidrocarburos en una provincia y los comercializa, ¿qué jurisdicción tiene derecho a computar esos ingresos para calcular Ingresos Brutos?

Buenos Aires y Córdoba defendían el criterio del “destino final” de los bienes o del domicilio del comprador, una interpretación que históricamente favorece a las provincias donde se concentran el consumo, la refinación o las actividades comerciales.

Neuquén, principal provincia hidrocarburífera del país, sostuvo la postura opuesta: los ingresos deben vincularse prioritariamente al territorio donde se genera el recurso y donde se concreta la entrega que perfecciona la operación económica.

La Comisión Plenaria terminó validando este último enfoque.

Qué cambia para el negocio energético

La resolución aporta previsibilidad para uno de los sectores con mayores inversiones proyectadas en Argentina.

Al ratificar la interpretación vigente, la Comisión evita futuros litigios entre fiscos provinciales y empresas energéticas respecto de la atribución de ingresos.

Los principales efectos son mayor seguridad jurídica para las compañías petroleras y gasíferas al contar con un criterio uniforme de distribución fiscal. Fortalecimiento de la posición tributaria de las provincias productoras, especialmente aquellas con actividad extractiva relevante. Reducción del riesgo de controversias interjurisdiccionales sobre la base imponible de Ingresos Brutos. Consolidación del criterio de realidad económica por encima de interpretaciones basadas exclusivamente en el destino comercial del producto.

La Comisión sostuvo que el petróleo y el gas presentan características particulares debido a que son recursos no renovables cuya explotación está asociada a un territorio específico y a una estructura productiva que no puede trasladarse geográficamente.

La decisión también muestra cómo los organismos de coordinación fiscal avanzan hacia criterios que buscan preservar capacidad recaudatoria en las jurisdicciones donde se localizan los recursos estratégicos.

La posición de las provincias

Buenos Aires y Córdoba argumentaron que la resolución alteraba el espíritu original del Convenio Multilateral y reemplazaba el criterio de destino final por uno basado en la entrega física del producto.

Además, cuestionaron que la Comisión Arbitral hubiera excedido sus facultades interpretativas al introducir una regla que, según su postura, modificaba el esquema de distribución de ingresos entre provincias.

La Comisión Plenaria rechazó esos planteos. Consideró que la interpretación no modifica el Convenio sino que aclara su aplicación para una actividad con características singulares, respaldándose además en antecedentes administrativos previos.

Neuquén, por su parte, defendió que aplicar exclusivamente el criterio de destino final podría trasladar la mayor parte de la base imponible hacia provincias consumidoras, debilitando la capacidad fiscal de aquellas donde se realiza la extracción y se produce el agotamiento de los recursos naturales.

La decisión consolida una tendencia que gana peso en el federalismo fiscal argentino: reconocer la localización de los recursos estratégicos como elemento central en la distribución tributaria.

Más allá del sector petrolero, el precedente podría ser observado con atención por otras actividades vinculadas a recursos naturales y economías regionales. La discusión de fondo continúa siendo la misma: cómo equilibrar la recaudación entre los territorios donde se produce el valor y aquellos donde se comercializa.

Para los inversores y las empresas energéticas, la principal novedad es la reducción de incertidumbre regulatoria. Para las provincias productoras, la resolución representa una ratificación institucional de su capacidad para capturar parte de la renta asociada a la explotación de recursos que se encuentran dentro de sus límites territoriales.

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¿Qué son las materias primas?

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Por Jean-Marc Natal / F&D FMI – Las mercancías son la materia prima de la civilización: la savia vital de la economía mundial. Pero su propio nombre les hace sonar mucho más ordinarios de lo que son. Una mercancía es, por definición, algo sin una identidad distintiva. Cuando algo ha sido “mercantilizado”, carece del glamour de los bienes de consumo de marca. No hay ningún logotipo de lujo en un barril de petróleo ni en una tonelada de cobre, ni campaña de marketing detrás de un envío de trigo. Y, sin embargo, es precisamente esta naturaleza uniforme e intercambiable la que permite que las materias primas se negocien sin problemas en los mercados globales, asegurando que las personas de todo el mundo puedan acceder a las materias primas que necesitan, independientemente de dónde vivan.

Dado que las materias primas son esenciales pero distribuidas de forma desigual entre países, siempre han sido una fuente tanto de oportunidad económica como de vulnerabilidad geopolítica. Surgieron las primeras rutas comerciales de larga distancia para transportar materias primas valiosas a través de continentes: las caravanas transaharianas conectaban los yacimientos de oro y las minas de sal de África Occidental con el norte de África y Europa; las primeras redes marítimas a través del Océano Índico comerciaban especias, marfil, gemas y metales preciosos entre África Oriental, Arabia, India y el sudeste asiático. Pero esos mismos recursos también desencadenaron conflictos.

Hoy en día, las materias primas siguen desempeñando un papel muy similar: impulsan la vida diaria mientras moldean el destino económico del mundo. Su importancia vuelve a aumentar a medida que el mundo avanza hacia una energía más limpia, la expansión de la infraestructura digital y la reconstrucción de sus capacidades de defensa. Y estos cambios están generando nuevas tensiones geopolíticas. Comprender las mercancías no es solo comprender el pasado; se trata de dar sentido a los desafíos económicos y políticos definitorios de nuestro tiempo. Pero, ¿qué son las materias primas? ¿Cómo se negocian en los mercados actuales? ¿Qué impulsa sus precios, a menudo volátiles? ¿Y por qué están en el centro de los mercados financieros modernos y la geopolítica?

Duro y blando

En el nivel más básico, las materias primas son las cosas que extraemos del suelo, como el petróleo, el cobre, el hierro o el oro (materias primas duras), y las que cultivamos del suelo, como el trigo, el café, el algodón o el cacao (materias blandas). Todo lo que tocamos, comemos, vestimos o construimos comienza con estas sustancias discretas.

El teléfono que tienes en la mano, por ejemplo, contiene unos 42 minerales diferentes: cobalto congoleño, cobre peruano, mineral de hierro australiano y una cantidad vertiginosa de tierras raras, procedentes principalmente de China. Incluso la electricidad que la carga depende de materias primas: petróleo, gas, carbón y uranio, o de los minerales críticos incrustados en paneles solares y aerogeneradores.

Ya sea negociando con materias primas duras o blandas, productores y compradores siempre se han enfrentado a un desafío común: cómo afrontar precios que fluctuan mucho. Una cosecha abundante un año y una sequía al siguiente podían hacer o fracasar a un agricultor—y la misma volatilidad amenazaba a molineros, comerciantes y bancos que los financiaban.

Para poner orden en este caos, se fundó en 1848 la Junta de Comercio de Chicago (CBOT), creando el primer mercado estandarizado donde agricultores y clientes podían fijar precios con meses de antelación. Al vender a un comprador potencial un contrato de futuros—un papel que garantiza un precio determinado para una determinada cantidad de un producto concreto que se entregará en una fecha concreta—los agricultores podían asegurar un precio de entrega determinado para su producción con meses de antelación. Más allá de garantizar ingresos estables, los mercados de futuros permitieron a los agricultores contratar fácilmente préstamos para riego, semillas, fertilizantes y pesticidas, mejorando sus rendimientos y protegiendo sus cultivos.

Instituciones similares pronto siguieron en otros grandes centros comerciales: la Bolsa Mercantil de Nueva York (NYMEX) para productos energéticos y metales, la Bolsa de Metales de Londres (LME) para metales básicos, por ejemplo. Estos intercambios liberaron el comercio de materias primas de las limitaciones de los mercados físicos y, a menudo, locales. La flexibilidad de los contratos financieros globales permitió a los productores cubrir riesgos y a los compradores asegurar precios estables. De forma crucial, también permitieron a los comerciantes escalar sus operaciones: al cubrir riesgos financieros que antes limitaban su alcance, los comerciantes podían mover volúmenes cada vez mayores a través de continentes, acelerando la globalización de muchos mercados de materias primas.

Futuros y opciones

Pero se produjo un cambio notable a medida que estos mercados maduraron. El comercio giraba cada vez más en torno a barriles, bushels o lingotes, sino en torno a los contratos vinculados a ellos. Los futuros, opciones y otros derivados—originalmente diseñados como herramientas de seguros—se convirtieron en activos independientes. Atrajeron a especuladores, fondos de cobertura y, finalmente, a traders de alta frecuencia. Dado que estos instrumentos requieren solo una fracción del valor del activo subyacente como garantía, las posiciones apalancadas amplificaron tanto el riesgo como la recompensa, llevando las materias primas más al corazón de las finanzas globales. Los precios de las materias primas pueden reflejar a veces más la especulación financiera que la demanda física de los bienes subyacentes. El auge y la posterior corrección brusca en los precios del oro entre octubre y noviembre de 2025 ilustran esta dinámica de forma vívida.

Los precios de las materias primas son notoriamente volátiles por razones que van mucho más allá de las acciones de los especuladores. En el lado de la oferta, la producción suele tardar en ajustarse: perforar pozos, excavar minas y sembrar cultivos requieren tiempo, capital y décadas de planificación. En el lado de la demanda, los compradores no pueden sustituir fácilmente una materia prima por otra. Las fábricas no pueden rediseñar las líneas de producción de la noche a la mañana, las refinerías solo procesan ciertos grados de crudo, y las cadenas de suministro globales no se redirigen con solo pulsar un interruptor. Como resultado, cuando la demanda global cambia o cuando choques geopolíticos, climáticos o logísticos interrumpen la oferta, los precios tienden a moverse rápidamente y considerablemente.

La historia reciente ofrece innumerables ejemplos. Cuando China entró en el sistema comercial global y comenzó su auge de infraestructuras a principios de los 2000, la demanda aumentó tan bruscamente en tantos sectores que los precios del petróleo, los metales y las materias primas agrícolas se dispararon juntos, produciendo el llamado superciclo de materias primas. Pero cuando los choques se limitan a un solo insumo, los precios pueden moverse en direcciones opuestas, incluso dentro del mismo sector.

Durante la pandemia de COVID-19, por ejemplo, los confinamientos en China provocaron el colapso de la demanda de acero. Sin embargo, los precios del mineral de hierro, del que se obtiene el acero, siguieron subiendo. Esto se debió a que las principales minas de África y Brasil o bien cerraron o ralentizaron la producción al mismo tiempo, estrechando la oferta justo cuando la demanda se debilitaba. Por eso es tan difícil prever los precios de las materias primas. No basta con seguir la economía global. La predicción requiere comprender claramente la dinámica distintiva de cada mercado con todas sus peculiaridades.

Fracturas geopolíticas

Los mercados de materias primas están profundamente entrelazados con la geopolítica. Y esta relación no es nueva: los imperios luchaban por oro, plata, azúcar y especias; y las flotas navales forzaban el acceso a caucho, petróleo y otros suministros estratégicos. Durante la época colonial, la competencia por las materias primas moldeó el propio mapa: a menudo se tallaban fronteras alrededor de cuencas de recursos. Muchas de las fronteras nacionales y estructuras económicas actuales siguen reflejando estos legados impulsados por las materias primas.

Hoy en día, la creciente dependencia mundial de las materias primas críticas —las esenciales para la industria de defensa, la transición energética y las tecnologías digitales para impulsar la inteligencia artificial— ha creado un nuevo conjunto de líneas de fractura geopolíticas. El litio, el cobalto y las tierras raras hoy tienen la misma importancia estratégica que el petróleo y el acero tuvieron en su día. Los países ricos en estos materiales están ganando influencia; quienes no los tienen compiten por asegurar un acceso a largo plazo mediante alianzas, acuerdos de inversión y cadenas de suministro rediseñadas. Los controles de exportación, las sanciones y la “relocalización” se dirigen cada vez más a los minerales que definirán la futura fortaleza militar, industrial y tecnológica.

Centralidad duradera

Desde antiguas caravanas hasta intercambios modernos de derivados, desde conquistas coloniales hasta la actual carrera por minerales críticos, las materias primas siempre han estado en la intersección entre economía, política y tecnología. Son los pilares más antiguos de la actividad humana, pero siguen siendo indispensables para los sectores más avanzados de la economía global. A medida que la transición energética se acelera, la digitalización se profundiza y la rivalidad geopolítica se intensifica, el papel de las materias primas se volverá cada vez más central. Su control moldeó la economía global del pasado, y podría influir en el orden global del futuro.

JEAN-MARC NATAL es jefe de la Unidad de Materias Primas del FMI.

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Misiones digitaliza el control forestal: trazabilidad en tiempo real para guías y remitos

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El Gobierno de Misiones avanzó en un nuevo esquema de control y modernización administrativa sobre la actividad forestal. A través de la Resolución 066/2026 del Ministerio de Ecología y Recursos Naturales Renovables, la provincia aprobó la implementación de un sistema digital de seguimiento y trazabilidad para las guías y remitos forestales emitidos en formato papel, tanto para productos removidos como de depósito.

La medida busca fortalecer los mecanismos de fiscalización sobre el transporte, tenencia y comercialización de productos forestales provenientes de bosques nativos, incorporando herramientas tecnológicas orientadas a mejorar la transparencia, la trazabilidad y la capacidad de auditoría en tiempo real.

El nuevo esquema se apoyará en un sistema digital denominado “Sistema de Seguimiento y Trazabilidad de Guías y Remitos en Papel”, que comenzará a operar en todas las delegaciones del Ministerio y en la sede central de Posadas. Según detalla la resolución, el objetivo es superar las limitaciones del esquema tradicional basado exclusivamente en soporte papel, vigente desde 2009.

Uno de los puntos centrales del nuevo modelo será la disponibilidad inmediata de información actualizada sobre cada guía emitida por las delegaciones forestales de la provincia. El sistema permitirá generar automáticamente bases de datos de titulares habilitados, controlar vigencias y construir reportes estadísticos vinculados a volúmenes, especies transportadas y destinos comerciales.

Además, cada emisión deberá incorporar imágenes digitales del documento y quedará asociada automáticamente a coordenadas GPS, permitiendo georreferenciar el acto administrativo y mejorar la capacidad de control territorial.

La Dirección de Control Forestal tendrá acceso en tiempo real a todas las operaciones registradas por las delegaciones, pudiendo verificar datos, emitir observaciones, realizar auditorías digitales y elaborar informes técnicos y estadísticos. El sistema también reemplazará progresivamente los libros físicos y planillas manuales utilizados hasta ahora.

La resolución faculta además a la Dirección General de Bosques Nativos a designar usuarios habilitados y avanzar con la instalación del sistema en computadoras y tablets distribuidas en las distintas dependencias del organismo provincial.

Desde el Ministerio de Ecología sostienen que la iniciativa apunta a reforzar la legalidad y sustentabilidad en el aprovechamiento de los recursos forestales, en un contexto donde la trazabilidad ambiental gana cada vez más peso tanto en los mercados nacionales como internacionales. La digitalización del sistema también permitirá reducir demoras administrativas y mejorar la capacidad de respuesta ante eventuales irregularidades en la circulación de productos forestales.

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Ha-Joon Chang: “No hay ningún país que haya tenido éxito con este tipo de políticas liberales de Milei”

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En un contexto global que vuelve a tensionarse hacia el proteccionismo, el economista surcoreano Ha-Joon Chang reaviva un debate central para la Argentina: qué tipo de modelo económico permite crecer de manera sostenida.

Autor de Patear la escalera, uno de los textos más influyentes de la economía heterodoxa, Chang sostiene que las recetas de liberalización extrema no tienen antecedentes exitosos en la historia económica mundial. Y advierte que el país enfrenta problemas mucho más profundos que la inflación.

“La alta inflación es un problema menor ante las debilidades estructurales de la Argentina a largo plazo”, señaló en un reportaje con Alejandro Rebossio de ElDiarioAr.

El mito del libre mercado

El núcleo del planteo de Chang es histórico: las economías desarrolladas no crecieron bajo esquemas de libre mercado, sino mediante políticas activas del Estado.

“Todos los países ricos de hoy se enriquecieron usando políticas que recomendaban a los países en desarrollo no usar”, describe.

Según el economista, potencias como Estados Unidos, Japón o Corea del Sur aplicaron durante décadas altos niveles de proteccionismo, subsidios y regulación para consolidar sus industrias. Recién después, ya consolidadas, promovieron el libre comercio a nivel global.

Esa lógica, sintetizada en la metáfora de “patear la escalera”, vuelve hoy a escena en un mundo que abandona progresivamente el consenso liberal de los años noventa.

Para Chang, el escenario internacional actual confirma su tesis. Las economías centrales están reintroduciendo políticas industriales activas ante el avance de China.

“Los países occidentales están usando proteccionismo y subsidios ellos mismos. Ya ni siquiera pueden ser hipócritas”, explica.

Sin embargo, advierte que el caso estadounidense presenta debilidades estructurales: la falta de inversión productiva y el predominio de la lógica financiera.

“Distribuyeron el 90-95% de sus ganancias a accionistas. Perdieron la capacidad de invertir”, remarca.

“En el caso de Estados Unidos, básicamente no hay una política real. Lo que Estados Unidos está haciendo es explotar su posición como el mercado más grande del mundo para amenazar a otros países con acceso limitado a su mercado mediante barreras arancelarias y forzar a otros países a no competir con empresas americanas o a invertir en Estados Unidos para construir capacidades manufactureras allí. Podría decir que esto es una versión geriátrica de la protección de la industria infantil. La protección de la industria infantil es la idea de que, de la misma manera que necesitamos proteger y nutrir a nuestros hijos hasta que crezcan y puedan competir en el mercado laboral, los gobiernos de países en desarrollo necesitan proteger y nutrir sus industrias jóvenes antes de que puedan desarrollarse y competir en el mercado mundial. No podíamos competir con lo mejor, no sé, las empresas automotrices coreanas en los 70 o las empresas textiles americanas en los 1850, pero teníamos que hacerlo algún día. Y vamos a proteger nuestras industrias para que puedan invertir, aumentar la productividad y eventualmente volverse internacionalmente competitivas. Lo que está haciendo Trump es como tener un hijo de 55 años que fracasó en su negocio porque no estaba invirtiendo, estaba gastando dinero en jets privados, yates y casinos en Las Vegas. Ahora su negocio está en problemas. Entonces su padre llega y dice: “OK, te voy a ayudar porque quiero hacerte grande otra vez. Voy a impedir que empresas extranjeras compitan contigo poniendo muros arancelarios. Y también voy a forzar a algunos de estos tipos, coreanos, japoneses, alemanes, a invertir en tu empresa”. El problema es que este tipo no tiene incentivos para mejorar su desempeño porque no hay condiciones. En los últimos 25, 30 años, las empresas americanas han dejado de invertir. Distribuyeron el 90-95% de sus ganancias a accionistas en forma de dividendos muy altos y recompras de acciones, lo que significa que la empresa compra sus propias acciones para que suban los precios y los accionistas puedan obtener ganancias extra vendiendo sus acciones. Perdieron la capacidad de invertir. Entonces, a menos que hagas que estas empresas vuelvan a invertir, no van a poder revivir su competitividad”, detalla.

Milei y el experimento argentino

El economista es categórico sobre el rumbo adoptado por el gobierno de Javier Milei:

No hay ningún país que haya tenido éxito con este tipo de políticas liberales que está implementando el gobierno del señor Milei”.

Chang ubica este proceso en una secuencia histórica conocida para América Latina, donde la región ha funcionado como laboratorio de reformas de mercado.

“Argentina ya lo intentó, bajo la dictadura militar, con Carlos Menem. No funciona”.

Incluso desarma el caso de economías consideradas “liberales”, como Singapur, al señalar el fuerte rol estatal en su estructura productiva.

Más allá del debate ideológico, Chang identifica un núcleo estructural que explica la recurrencia de crisis en Argentina: la falta de divisas.

Argentina no desarrolló la capacidad de exportar más allá de commodities primarios”.

El problema, según explica, es cíclico: cada vez que la economía crece, aumenta la necesidad de importar insumos, tecnología y bienes de capital, lo que genera tensiones en la balanza de pagos.

“Apenas crecés unos años, tenés crisis de balanza de pagos”.

Este diagnóstico conecta con una de las restricciones históricas del país y explica por qué las soluciones basadas exclusivamente en estabilización macroeconómica resultan insuficientes.

Sobre el rol de sectores como energía y minería, el economista introduce un matiz clave: pueden aportar divisas en el corto plazo, pero no resuelven el problema estructural.

“En el corto plazo puede ayudar. Pero el petróleo va a ser un activo varado”.

Chang advierte sobre la transición energética global y el desarrollo tecnológico, que podrían reducir la demanda de recursos estratégicos como hidrocarburos e incluso litio.

“Los chinos ya están desarrollando baterías de sodio. Cuando eso pase, la demanda de litio va a colapsar”.

Frente a este escenario, el economista plantea que el desarrollo requiere una estrategia activa, focalizada y con condiciones claras.

“La política industrial tiene que ser focalizada. La protección general no funciona”.

El modelo exitoso, según explica, combina protección selectiva, inversión en infraestructura, desarrollo tecnológico y formación de capital humano, con exigencias concretas de desempeño al sector privado.

Chang también describe un cambio profundo en el orden global: el avance de China, el debilitamiento del multilateralismo y la emergencia de un sistema más multipolar.

“Hoy los países en desarrollo tienen diferentes opciones. Si juegan inteligentemente, pueden mejorar sus posiciones”.

Sin embargo, advierte que la Argentina sigue atrapada en debates del pasado.“Me da pena que Argentina esté atrapada en debates de los 80 y 90”, analizó.

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