Rosamonte

La sobreoferta de yerba, en el eje de la crisis sectorial

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La crisis que atraviesan los pequeños productores yerbateros se hizo visible a nivel nacional hace un mes con la protesta en plena Plaza de Mayo en forma de “yerbatazo”, aquél reparto de 30.000 bolsitas con la infusión, una de las cuales llegó a las manos del presidente Mauricio Macri en pleno discurso ante la Asamblea Legislativa el 1º de marzo.

 

Hay sobreproducción y sobra yerba en el mercado. Hoy, los productores denuncian que muchos secaderos de Misiones están pagando 3 pesos por el kilo de hoja verde (se necesitan 3 kilos para un paquete de 1 kilo) cuando deberían reconocer un valor de 5,10 pesos, fijado por el Instituto Nacional de la Yerba Mate (INYM). El no cumplimiento del precio, sumado al pago a plazos de hasta 180 días -y no al contado como fija la ley-, también disparó el descontento de los pequeños productores. Hay unos 17.000 chacareros, en su gran mayoría con propiedades de entre 20 y 25 hectáreas.

Sin embargo, este cóctel de sobreabundancia de yerba y bajos precios pagados al productor, lejos está de beneficiar a la industria yerbatera, como muchos piensan. Tras una serie de consultas entre las grandes marcas que dominan el mercado de la infusión, todas coincidieron en que no están mejor y no se benefician en este mercado de yerba sobreabundante.

El razonamiento que hacen es el siguiente: las grandes marcas afirman que cumplen el precio oficial, y deben soportar la competencia desleal de otras empresas que distorsionan el mercado. Pero además, admiten que están inmersos en una “guerra” de precios para ganar cuota de mercado, lo que hizo que el paquete de yerba fuera el producto masivo que menos subió en 2016 en las góndolas.

“Estamos preocupados por esta crisis, a Las Marías le perjudica mucho la sobreoferta, porque perdemos participación del mercado en esta coyuntura. Somos productores también y para nosotros la baja en los valores es una gran macana. Al estar integrados somos parecidos a una cooperativa, somos muy dependientes del bienestar de la producción”, explicó a LA NACION Víctor Navajas, desde la sede de Las Marías, en la localidad correntina de Gobernador Virasoro.

Navajas exhibe los números de la pérdida de market share de Las Marías, que con Taragüí domina el mercado desde los 70. En lo que va del año, su firma perdió varios puntos y hoy ostenta el 30% -según datos de la consultora CCR-, cuando había finalizado 2016 con el 35,7%.

“El excedente se mete en el mercado por algún lado y con yerba de mala calidad que aleja a los consumidores”, señaló Víctor Navajas. El nieto del Don Víctor Navajas Centeno, quien fundó Las Marías en 1926, explicó que “el consumidor de yerba es infiel, cambia fácil de marca y cuando se encuentra con una yerba fea, incluso deja de tomar mate”.

Según datos del INYM, las ventas totales de yerba mate en el mercado interno cayeron un 2% el año pasado, a 285 millones de kilos. Además, la guerra en Siria -el principal comprador en el exterior- afectó las exportaciones, que se derrumbaron en 10 millones de kilos. Esto significó más yerba en un mercado interno demasiado abastecido.

Si no se benefician los productores y tampoco los industriales, entonces ¿quién saca rédito de los bajos precios de la yerba? La respuesta parece ser: el consumidor, que gozó el año pasado de un producto que subió menos que cualquier otro en las góndolas. Y la yerba no es cualquier producto, es el que tiene más presencia en los hogares de la Argentina.

Según los industriales yerbateros, el precio en las góndolas el año pasado registró un aumento del orden del 15 por ciento. “Es menos de la mitad de la inflación”, explicó Esteban Fridelmeyer, tesorero de Cooperativa Liebig, que comercializa Playadito, desde el año pasado la segunda marca del país, tras desplazar a la misionera Rosamonte de ese lugar.

“Pero también es cierto que el consumidor no la pasó bien y los sueldos no subieron lo mismo que la inflación”, justificó Fridelmeyer. “A nosotros también nos perjudica la sobreoferta, porque pagamos el precio oficial y se benefician otros vivos”, explicó el dirigente cooperativista, quien ocupa una silla en el directorio del INYM.

Después de soportar -como otras industrias- las presiones del ex secretario de Comercio Guillermo Moreno para mantener el precio de la yerba “pisado” durante casi una década, la industria ingresó al primer año de la administración Macri con un mercado de sobreoferta que siguió planchando el precio. “Lo que antes lograba la presión de Moreno, lo terminó haciendo la ley de oferta y demanda”, explicó Jerónimo Lagier, que integra el directorio del INYM y publicó el libro La aventura de la yerba, donde relata la historia de lo que alguna vez fue llamado “el oro verde”.

Con la yerba pasa algo paradójico que no se da en otros productos de consumo masivo: el mercado es poco elástico. Si el precio de todas las marcas subiera parejo no habría una caída en el consumo, coinciden los industriales. “Nadie va a dejar de tomar mate si el precio sube”, coincidió Gustavo Redondo, gerente Comercial de CBSé, empresa de origen cordobés que se impuso con sus yerbas saborizadas.

A diferencia de Las Marías, Liebig o Rosamonte, Redondo dice que “nosotros no nos sentimos incómodos con la sobreoferta porque no somos productores”.

Sin embargo, la pelea por el mercado hace que nadie quiera ser el primero en subir y perder algo en el reparto de la torta. “El mercado está muy competitivo, hay que estar atento y de nada te sirve tener más margen si no tenés volumen. El consumidor penaliza mucho al paquetito que tiene mayor precio, pero también se fija mucho en la calidad”, dijo Redondo.

En 2016, la única gran yerbatera que no tiene este producto como su negocio principal impulsó esta “guerra” de precios no declarada. Se trata de Molinos Río de la Plata, que con su marca insignia Nobleza Gaucha, salió a disputar el mercado y logró finalizar el año en el tercer lugar, ganando dos posiciones.

Una de las que salieron perjudicadas fue Rosamonte, la empresa más importante de Misiones en este rubro, que cayó del 2º al 5º puesto. En la firma de la familia Hreñuk, se sienten perjudicados por la competencia. “Perdimos entre 12 y 15 puntos del mercado, nosotros cumplimos con los precios, pero otros competidores no”, afirman desde Apóstoles, la localidad misionera que limita con Corrientes. “Nosotros les pagamos a los productores con depósito en caja de ahorro, tenemos un gran compromiso, por eso perdemos en este mercado”, afirman.

Desde la empresa le ponen palabras a un sentimiento que ahonda en el sector yerbatero misionero. “Los molinos extra provinciales no tienen compromiso con Misiones, ni con su problemática social”, explicó un directivo de la compañía que prefirió no revelar su identidad.

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Una foto, una lucha

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Foto gentileza Natalia Guerrero Zabrodiec
Foto gentileza Natalia Guerrero Zabrodiec

La foto que ilustra esta nota es simbólica. Es el choque de realidades. La chacra y sus penas. La custodia, abrumadora, en el edificio que debería ser la casa de los yerbateros. De puertas abiertas. Sin trabas, burocracias ni dilaciones. La foto representa el fracaso del organismo regulador para proteger a los sectores más vulnerables de la cadena productiva. No los cuida. Les pone una barrera policial.

El reclamo de un precio justo para la yerba mate no es nuevo. Misiones ya mucha historia sobre las luchas agrarias que se cobraron vidas o cambiaron el escenario político del momento. Los productores saben del ninguneo y la invisibilidad. Pero como nunca, ahora son despreciados en su propia casa. La que fue creada para darle soluciones.

Donde sus directivos se refugian en una desgastante burocracia y piden garantías de “seguridad”. El yerbatero pasó a ser un otro. Del que hay que protegerse. El director del INYM, el radical Alberto Ré pidió primero custodia policial y después, al juez Ricardo Skanata, que ordenara desalojar el edificio rodeado por productores.

Con buen tino, el Gobierno provincial puso paños fríos a una situación que estaba en ebullición.

Pero el directorio del INYM se niega a recibir a los productores si sigue la toma. Básicamente, no tiene nada nuevo para ofrecer. El salvavidas prometido por la Nación de un fondo de 1.500 millones para financiar la cosecha, se fue como el humo del mate. El Momo Venegas, amigo personal del embajador yerbatero Ramón Puerta, y el radical Ricardo Negri les habían dicho que el propio Mauricio Macri decidió poner esos recursos. Una semana después, la mentira quedó al descubierto.

Y el INYM se quedó sin respuestas para salir del paso. Las medidas de fondo, que no se tomaron antes, si se tomaran, demorarían un tiempo en ser efectivas. El juego de la dilación es adecuado para el momento, a la espera de una solución que llegue del Gobierno nacional o, en última instancia, un esfuerzo extra del Gobierno provincial, que siempre sale al cruce para contener la problemática social, pero no tiene el poder suficiente para aplicar los cambios que considera pertinentes.

El INYM es un organismo nacional porque también alcanza a Corrientes, donde la realidad es distinta. En Corrientes la yerba está en pocas manos con grandes plantaciones y los tareferos son un puñado irrelevante en el tejido social.  Las crisis sociales se padecen únicamente en Misiones, donde la producción es minifundista, y los costos son asumidos por el Gobierno provincial.

El problema, ya dicho, no es solo de precios, sino de desequilibrios y falta de controles con los que se benefician algunos de los grandes operadores del mercado –y generan una competencia desleal con quienes pagan el precio acordado-. El INYM tiene las herramientas institucionales para corregir esos márgenes, pero la lentitud inclina la balanza para el lado de los más poderosos. Los problemas se hacen más visibles en épocas de sobreoferta o crisis económica, dos circunstancias que se conjugan en el momento del país, tomador de mate por excelencia, pero donde, por la inflación y pérdida de empleo, se registró una caída del consumo de casi cinco por ciento durante el año pasado.

Desde hace tiempo los productores vienen alertando de estos desequilibrios. Pero cuando los precios alcanzan para llenar la olla, las voces se silencian.

En paralelo, el Gobierno provincial también viene trabajando en diferentes variantes que lleven transparencia y control desde el Estado para garantizar que el precio oficial llegue a manos de los yerbateros. Pero siempre aparecen trabas, desde el mismo organismo que ahora está tomado por los productores.

La hoja verde se paga menos y con cheques hasta a 300 días, en condiciones que ninguna empresa seria aceptaría para sus propios pagos. En la ley del mercado, el más fuerte siempre gana. Y cada uno elige de qué lado estar.

El Gobierno nacional no parece tener dimensión del problema ni de la premura necesaria. La oferta de recursos para financiar la cosecha beneficia con dinero en mano a los productores, pero no soluciona el problema de fondo que es el incumplimiento de precios. En última instancia, cubrirá las espaldas de los que incumplen con la ley. El radicalismo, socio menor de la alianza gobernante, que como oposición en Misiones fogonea cualquier conflicto, ahora defiende con uñas y dientes a la administración de Macri y exculpa a los sectores industriales de la crisis. ¿Llamativo? No. El radicalismo misionero siempre estuvo en sintonía con el pensamiento de don Adolfo Navajas Artaza, el patriarca de Las Marías, que también asesora al gobierno de Macri a través de la fundación Pensar.

Sí resulta sorprendente que en medio de la efervescencia de los productores que reclaman la cabeza del INYM, los diputados radicales decidan pararse en la vereda opuesta. A pocos días de que un laudo defina el precio de la hoja verde, apostaron a tirarlo para abajo. “Es ilusorio” pensar en elevar el precio de la yerba a 50 centavos de dólar, expresaron en un documento oficial, desdeñando las esperanzas de los productores, pero también una postura pública del Gobierno provincial, que debería ser asumida como propia, en defensa de los intereses misioneros y ya no de un partido. Si la materia prima valiera 50 centavos de dólar, la economía provincial, a través de los productores, recibiría una inyección de dos mil millones de pesos.

Pero los radicales prefieren defender sus cotos. “Como en todas las producciones agropecuarias, los grandes ganadores son los intermediarios y comercializadores, que adoptan políticas que empujan a la cadena productiva a no obtener la justa retribución por su aporte en la elaboración del producto”, acusan. Ni una sola mención a los industriales, a quienes defienden porque no tienen, desde el INYM un valor de referencia a salida de molino, que permitiría “cumplir con el precio de los demás eslabones de la cadena de la yerba, dándole a cada sector una justa retribución, dado que sin su intervención, no existiría el producto”. Es decir, se puede perdonar que algunos incumplan con los precios, ya que sin ellos, “no existiría el producto”. Dos liberados de culpa. El sector industrial y el Estado nacional. Ni el PRO se anima a tanto.

Es esquizofrénico el desprecio del radicalismo a la intervención del Estado la regulación del mercado yerbatero. La última vez que fue Gobierno, en 1986, Ricardo Barrios Arrechea impulsó la estatización de toda la cadena para promover un mayor consumo y acudir en socorro de pequeños molineros que no podían competir en el mercado por falta de capacidad empresaria y financiación. Con la Ñande Yerba el Estado se había convertido en comprador, contratista, adjudicador, publicitario y vendedor de yerba mate.

Por entonces, los molineros denunciaban que con dinero del Estado, se generaba una competencia desleal. Después, la desregulación total impulsada por Ramón Puerta embanderado con el neoliberalismo de Carlos Menem y Domingo Cavallo, volvió a dejar en bancarrota a los productores y produjo una enorme concentración de la producción y también de la tierra. Los dos extremos son malos. A fines de 2000, cuando el primer tractorazo comenzaba a germinar, la crisis era inmensa. Ya entonces se pensaba en poner cupos a la producción para bajar la oferta de materia prima y mejorar los precios. Coincidían molineros, yerbateros, Gobierno y oposición. Productores y molineros reclamaban una intervención urgente del Estado.

El Gobierno misionero actual prefiere hablar de mercado con regulaciones. Regular para beneficiar a los eslabones más débiles, sin dejar de atender las necesidades de las cadenas intermedias. Fijar el precio en 50 centavos de dólar –un valor que ya rigió hace unos pocos años, aunque con una cotización más barata- beneficiaría a la producción primaria pero también mejoraría la renta de la industria con precios más elevados en góndola.

No es casual que los productores acepten como interlocutor al ministro del Agro, José Luis Garay. Es el Gobierno provincial el que está haciendo los mayores esfuerzos por salir de la crisis coyuntural ante las evidentes dilaciones del INYM. El viernes Garay convocó a una reunión en la AFIP con productores y la Dirección General de Rentas para coordinar mejores y más controles. El organismo yerbatero estuvo ausente y es el que está demorando una herramienta clave: el registro de productores. La directora regional de Afip,  María Alejandra Dahlgren Santalucia, el subdirector de Fiscalizaciones, Rogelio Canteros y el de Jurídica y Técnica, Luciano Vernetti, coincidieron en que sin eso, poco se puede hacer. El INYM quiere seis meses más para terminarlo.

El Gobierno provincial confía en que si el INYM asume el compromiso de fortalecer los controles, la protesta se levantaría en las próximas horas. Sin embargo, dudan sobre el juego de desgaste que puede estar haciendo la conducción del organismo, el mismo al que apela la Nación ante cada conflicto, como el de los docentes o los reclamos sindicales.

“Acá no hay dudas de que Rosamonte, La Cachuera y las principales cooperativas misioneras, cumplen con los precios, aunque pueden variar en la forma de pago. Y están comprometidos con la producción misionera. Pero ellos mismos están sometidos a una competencia desleal desde Corrientes y Molinos, que manejan buena parte del mercado”, señalaron voceros oficiales.

Mientras el Gobierno se esfuerza por descomprimir el conflicto yerbatero, atiende otros frentes. Misiones es una de las pocas provincias que tiene las aulas abiertas, con acuerdos salariales cerrados, lo mismo que con los sindicatos que contienen a otros empleados del Estado. En momentos de crisis, como la que padece hoy el país, el Estado misionero asume un rol central para mitigar los daños. A contramano del Gobierno nacional que provocó una brutal caída del consumo con tarifazos, salarios a la baja y “sinceramiento de precios” financiados, en Misiones el Gobierno volvió a acordar con bancos y comercios la extensión por seis meses del Ahora Misiones, para poder comprar con tarjetas de crédito en cuotas y con descuentos.

El tarifazo eléctrico nacional no podrá ser eludido en Misiones. En las próximas horas se conocerán los detalles de los aumentos, pero no serán menores al 50 por ciento para los usuarios residenciales. El Gobernador decidió que los sectores industriales y que tengan incidencia directa en el empleo, tendrán algunas rebajas a través de subsidios. “Pero más no se puede. Las tarifas que debe pagar la Provincia aumentan cien por ciento”, indicó un ministro encargado de mitigar el impacto. “El mandato de Passalacqua es proteger el empleo, lo mismo que cuidar a los productores y tareferos”, definió.

Del otro lado, la oposición comienza a calentar motores para las elecciones. Sabe que una derrota en las legislativas dañaría sensiblemente sus posibilidades de retener el poder nacional. Cambiemos asume que está en zona de riesgo y se victimiza. Pone a Cristina Fernández como la ideóloga de cuanta movilización hay en el país y agita fantasmas de desestabilización. Es permanente la apelación a la “gobernabilidad” en riesgo, cuando en la práctica, los partidos enrolados en la oposición, hasta ahora han cumplido hasta en exceso votando cada una de las leyes pedidas por el Ejecutivo, incluso aquellas que consideran nocivas para el país, como el pago a los Fondos Buitre. La vicepresidenta, Gabriela Michetti, llegó a sugerir que “lo más efectivo sería evitar las elecciones de medio término”.

Los problemas de gobernabilidad, entonces, no surgen de la oposición, sino de las propias acciones emanadas del Gobierno. Cada decisión tomada terminó perjudicando el poder adquisitivo o generó pérdida de empleo, mientras que en paralelo se produjo una enorme transferencia de recursos a los sectores más concentrados.

No está claro cómo llegará la alianza gobernante a las elecciones. Macri pidió que haya consenso en las provincias para ir con lista única. Pero en Misiones, ya comienzan a verse las primeras diferencias. Ayer el PRO arengó a su tropa con un acto encabezado por Humberto Schiavoni –presidente del partido- en el que se pidió a los dirigentes poner el máximo empeño en lograr un buen resultado en las legislativas. Los ejes comunicacionales son “cercanía, positivismo y futuro”.

Aunque no fue formalizado, ya ven al director de Yacyretá como candidato a senador. Otros dicen que su hermano Alfredo encabezará la lista. Pero de ellos dos no sale. A la hora de los discursos, Alfredo dejó una frase llamativa: “El cambio, el verdadero cambio, llega en 2019”, disparó.

Que Schiavoni –cualquiera de los dos- encabece la lista, marca a las claras que el PRO prefiere en sus nóminas a nombres propios. Pero sus socios no piensan ceder los pocos espacios que quedan. El diputado nacional Luis Pastori ya se autopostuló para continuar en el Congreso, como diputado o quizás como senador. Gustavo González ambiciona dar el salto a la Nación y amenaza con ir a las Primarias, lo mismo que Alex Ziegler, quien incluso piensa en forzar las negociaciones. “Si no nos dan espacios, iremos por afuera”, advirtió el joven Facundo Sartori, una de las caras visibles del partido del “Colorado”.

En el PRO no creen que la sangre llegue al río. Confían en que las amenazas del radicalismo y de Ziegler sean apenas para negociar mejor algún otro cargo. El problema es que si hay derrota, habrá poco para repartir.

Lo cierto es que hoy hay malestar con el Gobierno nacional y el bolsillo planta interrogantes hasta en los más convencidos.

El presidente del banco Macro, Jorge Brito, a quien no se puede acusar de kirchnerista ni siquiera de opositor, advierte que no hay país en el mundo “que pueda crecer si no es en base a un gran mercado interno”.

El banquero advierte que el problema central es el déficit fiscal que no se ha corregido y que sólo se atenuó por efecto del blanqueo. También mostró preocupación por el endeudamiento de la Argentina que “en algún momento” volverá a ser un problema.

Ajeno a los avatares electorales, Brito sugirió un gran pacto nacional en el que todos los dirigentes políticos que tengan relevancia para que este país tenga cuatro, o cinco, o seis, no sé, puntos que no estén en discusión”. “Tenemos que sacar de agenda algunos puntos de discusión. Y no estoy hablando de un Gobierno de coalición, estoy hablando de cuatro o cinco,  puntos problemáticos centrales”. Sería todo un logro.

 

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Rosamonte larga una nueva yerba, ideal para el tereré

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El tereré es una infusión con mucha historia. Sobre todo en el norte de nuestro país. Pero poco a poco se expandió hacia el centro y sur de Argentina. Y si bien “la versión original” se prepara con agua helada, los sabores frutales comienzan a tomar protagonismo.

La yerba mate Rosamonte Tereré se produce en el sur de Misiones. El blend de esta variedad es elaborado con una molienda gruesa y posee bajo contenido de polvo. Cuenta con un proceso de estacionamiento natural de entre 12 y 18 meses, para que la hoja canchada adquiera la textura y punto justo para su envasado.

Esta bebida fría es una alternativa al mate cebado tradicionalmente, ideal para los días más calurosos. El tereré comienza a instalarse como un refresco saludable, debido a que aporta los mismos nutrientes que la yerba mate cebada con agua caliente.

Si bien muchos misioneros recomiendan preparar esta infusión con agua helada, otras ricas opciones son con jugo de frutas. Primero se debe colocar 2 ó 3 hielos en un mate de vidrio, acero o un material que mantenga bien el frío. Luego cargar la mitad del recipiente con la yerba mate Rosamonte Tereré.  Posteriormente, en un litro de agua helada, agregar el jugo de tres limones exprimidos en el momento y endulzar con tres cucharadas de azúcar o el endulzante de preferencia, pero en la misma proporción, y finalmente mezclar los ingredientes.

Para la preparación del tereré, se debe humedecer la yerba con un chorrito del agua limonada. Tapar con el dedo la bombilla y colocarla en la parte húmeda. Decorar con unos gajos de limón y completar el mate con la preparación. Es importante destacar que el tereré puede prepararse con limón, naranja, pomelo o la fruta que quieras.

Con este nuevo lanzamiento, se busca difundir esta preparación para que crezca el consumo a lo largo y ancho del país. De esta manera, ahora sí se podrán disfrutar buenos momentos bien fríos.

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Rosamonte, una empresa misionera que apostó fuerte al marketing de verano en La Feliz

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Una vez más, la yerbatera Rosamonte se convirtió en una de las pocas firmas misioneras que protagonizan las intensas acciones de marketing y promoción que cada verano desarrollan en la Costa Atlántica las empresas de consumo masivo.
Tampoco son tantas las firmas misioneras con marcas populares que trascienden la tierra colorada y pisan fuerte en los grandes centros urbanos. Quizás alguna otra yerbatera (la segunda misionera más importante es Llorente, que hace La Tranquera), una empresa de transportes como Crucero del Norte y no mucho más.
Bajo el lema “Despertá el verano”, la firma de Apóstoles realizó varias acciones. Una de ellas fue permitirle a los usuarios que compren en la tienda online yerba y otros productos relacionados al mundo del mate y retiren en el stand que la marca instaló en el Balneario 12 de Punta Mogotes, Mar del Plata.
Además, otorgó un 20% de descuento a los usuarios que se registren en las compras que realicen antes de que empiece el otoño.
En Tienda Rosamonte, los usuarios pueden adquirir online los productos de la marca, desde cualquier punto de la Argentina: distintas variedades de yerba mate elaborada, infusiones (té y mate cocido), equipamiento (mates, bombillas, termos, materas) y diferentes kits.
Por otra parte, la tienda online también ofrece a los consumidores promociones con envíos sin cargo, combos especiales y preventas de los lanzamientos de productos.
En el stand del Balneario 12, la marca brindó a sus clientes la posibilidad de retirar las compras realizadas en la tienda oficial, ofreció un expendio de agua caliente para los mates en la playa, y organizó actividades deportivas en conjunto con Balneario 12: partidos de fútbol, vóley, concursos y obsequios entre los que se acercaron al lugar.
Por otra parte, mediante camionetas ploteadas y un equipo  de promoción itinerante, Rosamonte recorrió distintas playas y puntos turísticos marplatenses. También visitó otras ciudades balnearias como Pinamar, Cariló, Villa Gesell, Mar Azul, Mar de las Pampas, Valeria y Ostende.
Se entregaron muestras promocionales de las variedades de yerba mate Tradicional y Suave, acompañadas por un flyer explicativo con toda la propuesta de la marca para el verano.
MB
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