Rovira

Entendiendo la nueva economía

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Cualquier análisis que intente proyectar las perspectivas del año 2020, no puede soslayar el contexto de la política económica que se aplicará en el nuevo tiempo y sus efectos en la economía real. Tal vez en los últimos cuatro años, a la imprevisibilidad económica se contrarrestaba la casi certeza de las políticas económicas (la gran mayoría erradas) que se venían –que también tenían sus vaivenes y su dosis de pragmatismo ante cada shock-.

Sin duda alguna, el nuevo gobierno del presidente Alberto Fernández le está inyectando un giro importante en las políticas económicas y sociales, que buscarán con mucha practicidad generar políticas redistributivas con “fuerte efecto derrame” en la actividad económica. 

Entonces pasaremos de una situación de apartamiento del Estado o como se la suele llamar de “políticas liberales” a un “capitalismo reglamentario”. Los efectos de las primeras políticas ya los padecimos: el (des)control de los precios hizo que las empresas formadoras de precios apliquen aumentos inusitados erosionando el poder adquisitivo de los argentinos, pues no se entiende como en un país con tres años (de 4) de recesión los precios de esos productos suban por encima del promedio cuando en cualquier país normal la recesión produce deflación (o caída real de precios en economías inflacionarias como la nuestra). Basta recordar el importante aumento de los medicamentos (muy por encima de la inflación), la cuadruplicación en un año de los montos de los planes de ahorro y los precios de los automóviles, y así en cada sector de la economía que observemos que existe “competencia limitada”.

Estas políticas (de capitalismo reglamentario) se aplican en todos los países capitalistas  en mayor o menor medida (sin ser consideradas Venezuela ni nada que se le parezca) -muy a pesar que algunos economistas de nuestro país no lo digan-. Gregory Mankiw, reconocido economista norteamericano, docente e investigador señala entre sus “Diez principios de la economía” que NORMALMENTE LOS MERCADOS SON UN BUEN MECANISMO PARA ORGANIZAR LA ACTIVIDAD ECONOMICA, pero a continuación aclara que ALGUNAS VECES EL ESTADO PUEDE MEJORAR LOS RESULTADOS DEL MERCADO.

Entonces, las nuevas políticas económicas irán hacia el sendero de mayores controles de precios hacia las empresas formadoras de precios, en que el ejemplo más claro ocurrió días atrás con la baja del 8% en el precio de los medicamentos. Cuando me refiero a controles de precios, no hago alusión a controles en el pequeño comercio –recordando lo que ocurría en las décadas del ´70 u ´80- sino a las grandes corporaciones formadoras de precios, que no tienen competencia (o muy limitada) y que por ende, sin control del Estado puede abusar y perjudicar a los consumidores.

La reciente sancionada Ley de Solidaridad Social y Reactivación Productiva en el marco de la Emergencia Pública busca por un lado de una manera sensata recomponer la solidez fiscal del Estado Nacional pero por otro lado imponiendo mayores cargas hacia los sectores que les ha ido muy bien en estos últimos 4 años –a gran diferencia del 95% de los argentinos-. Es por ello que cuando leo en los post o redes sociales, a ciertos “economistas independientes” denostar a la Ley bajo el nombre de “impuestazo” intentando hacer creer que lo pagará doña Rosa o el pequeño comerciante cuando en realidad, exceptuando el leve incremento en las contribuciones patronales de la seguridad social, los mayores gravámenes que se aplicarán están dirigidos a las grandes empresas formadoras de precios, agroexportadoras, sector financiero y energéticas, los principales ganadores de los últimos años. No lo digo yo, lo dicen sus Balances, que (no de manera inexplicable, pues está clara la causa de ello) en una economía en recesión han sabido obtener importantes ganancias.

Creo que oiremos repetidas veces de aquí en adelante a estas corporaciones hablar en forma disimulada a través de estos economistas que buscarán confundir con los efectos de las políticas aplicadas, intentando convencer que la solución a los problemas de los argentinos está en el ajuste del gasto público y no en el cobro de mayores impuestos a las grandes empresas. Recuerdo que el ajuste del gasto público en los últimos años fue la quita del subsidio al transporte, a la energía (y por ende aumento de precios para las familias), quita de programas de salud y de vacunación (y así volvimos a tener sarampión en la Argentina), mientras que lo que se “ahorraba” el Estado Nacional con este “ajuste del Gasto Público” lo dilapidaba en el pago de mayores intereses por la creciente deuda pública que se contrajo.

En estos menos de 20 días de gestión, también ya se ha observado un leve relajamiento de la política monetaria -que había sido endurecida inútilmente en los últimos años pues no logró frenar la inflación-y baja de 8 puntos en la tasa de interés. Será muy posible, que la tasa de interés siga bajando en el futuro de manera leve pero en forma permanente quebrando la política monetaria de los últimos años.

La economía real vislumbrará en el corto plazo una leve mejora en la actividad económica: el consumo presentará una tendencia ascendente por la recomposición del ingreso de ciertos sectores de la población que tienen impacto directo en el consumo. También las exportaciones podrán mostrar una curva ascendente toda vez que un tipo de cambio “competitivo” permite recuperar mercados externos. La inversión, en menor medida, será el otro motor de la economía, también si continúa bajando el costo en el mercado financiero.

La economía misionera es muy posible que presente mejores resultados que la economía nacional: a los efectos indicados en el párrafo anterior se agregarán los efectos potenciados de un tipo de cambio competitivo en nuestra economía de frontera y varios sectores vinculados a la exportación, y a los programas del Gobierno Provincial que fortalecen y cuidan a los sectores de la producción: los programas “Ahora” que se está trabajando en su continuidad, la asistencia crediticia del Fondo de Crédito de Misiones, y los programas que se han puesto en marcha desde el Ministerio del Agro y del Instituto de Fomento Agropecuario e Industrial, entre otros programas.En Misiones, además de las políticas de la coyuntura, también se trabaja en el mediano plazo: la puesta en marcha del puerto de Posadas que permitirá bajar costos y mejorar la producción y ventas de las empresas misioneras, la nueva impronta en la Dirección General de Rentas que sin modificar la política fiscal buscará ser más accesible y amigable al contribuyente, y el cambio en el paradigma que nos trae la escuela secundaria de innovación, la escuela de robótica, el desarrollo de las redes de fibra óptica, el lanzamiento de la criptomoneda, entre tantos otros, que apuntan a transformar culturalmente a nuestra sociedad a los nuevos tiempos que se vienen.

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Las bases para 2020

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Los primeros 20 días de la gestión de Oscar Herrera Ahuad ya tienen una marca registrada, con una gestión que marcha a un ritmo frenético, casi sin pausas. El Gobernador no se guardó nada para el 2020 que se inicia en las próximas horas. Apenas comenzó la semana, presentó una moratoria fiscal, junto al flamante director de Rentas, el joven Rodrigo Vivar, que marca el pulso del modelo que pretende imponer: una economía humanizada y más cercana a quien es, en definitiva, el que genera los recursos. La amplia moratoria abarca todos los impuestos y permanecerá abierta hasta abril, con lo que se pretenden recuperar 600 millones de pesos de deuda y, sobre todo, permitir que las Pymes y pequeños contribuyentes, se pongan al día. Se busca cambiar la imagen de un fisco persecutorio por uno más amistoso.

En el modelo de la Renovación, la política fiscal es un pilar fundamental que ha permitido que la Provincia salga casi indemne y sin endeudarse, de una crisis que todavía persiste. La economía está sólida y el Gobierno cuenta con recursos para sostener el andamiaje. No es casualidad que el Gobernador haya anunciado el pago de un bono para los estatales de cinco mil pesos en dos cuotas entre enero y febrero. Es dinero del Estado pero que vuelve en actividad económica y consumo. 

Los últimos datos oficiales del Instituto Nacional de Estadística y Censos muestran que Misiones, durante octubre tuvo ventas en supermercados por un total de 1.032,2 millones, lo que implica un incremento a precios corrientes de 66,1 por ciento; mientras que, comparado con septiembre, un 10,8. A precios constantes (para medir la evolución en términos reales), las ventas crecieron 7,3 por ciento. De ese modo, los supermercados de Misiones tuvieron el crecimiento más alto de todo el país tanto a precios corrientes como constantes. 

Al igual que la semana anterior, la agenda incluyó nueva tanda de reuniones con la primera línea del gobierno de Alberto Fernández. Con Alejandro Vanoli, nuevo titular de la Anses, analizó la deuda de Nación por la caja previsional. Junto a Sebastián Oriozabala, se reunió con Luis Basterra, ministro de Agricultura de la Nación, para analizar algunos sectores del agro misionero: tabaco, planes forestales, sistemas de financiamiento para cosecha de Yerba Mate y té, ganadería y “el compromiso de trabajar para fortalecer a los actores de las cadenas agroindustriales de la provincia”. La situación de los tareferos fue analizada en particular con el ministro de Trabajo, Claudio Moroni, en un encuentro que también tuvo como protagonista a la ministra de Trabajo de Misiones, Silvana Giménez. 

La semana cerró con la visita de Matías Lammens, el primer ministro del nuevo gobierno que visita Misiones. El titular de la cartera de Turismo y Deportes quedó impactado por el Centro Provincial de Alto Rendimiento Deportivo y el Centro de Convenciones y aseguró que la Argentina debe mirar a Misiones como ejemplo de políticas de Estado que redundan en resultados positivos para todo el país. 

Lammens garantizó el respaldo de la Nación para la continuidad de los vuelos low cost, que fueron fundamentales para que las Cataratas superaran las 1,6 millones de visitas -se espera cerrar el año con 1.650.000-. El turismo es una actividad fundamental para la economía de Misiones, con un movimiento de 14 mil millones de pesos y 24 mil empleos directos e indirectos.

El ex presidente de San Lorenzo también prometió respaldar a la Provincia en la pulseada con Air Europa, para conseguir la continuidad del vuelo Madrid-Cataratas, pero al mismo tiempo, fue por más y sostuvo que hay que apuntar a conseguir un vuelo directo entre Chile y Puerto Iguazú. Herrera Ahuad también negocia con Estados Unidos un vuelo San Antonio-Cataratas.

Pero el mismo viernes y casi a la misma hora, se dio otro hecho trascendente pensando en la Misiones de dentro de diez o quince años. El Gobernador, junto a Paolo Quintana, flamante ministro de Energía, presentó el plan estratégico que buscará implementar durante su gestión. 

Al igual que Vivar, Quintana debutó con alta exposición. Con solvencia, fue detallando el plan diseñado que contempla nuevas líneas, redes, el aprovechamiento de biomasa -abundante en Misiones- y el fomento del uso de gas, que es más barato que el combustible fósil y genera menor contaminación. 

Es un plan a mediano plazo, para el que habrá que buscar financiación, pero que apunta a una industria que, si se recupera, demandará más energía. La apuesta máxima es conseguir los recursos necesarios para la extensión del gasoducto hasta Misiones, un anhelo eterno que será el broche de oro para cualquier gestión.

Lejos de un “tiempo de adaptación”, Herrera Ahuad se muestra activo en la búsqueda de soluciones y la financiación para el gasoducto es una de sus obsesiones. 

El fin de año encuentra a la Argentina en una calma impensada hasta hace unos meses. La economía, que sigue en terapia intensiva, por lo menos no se agravó más y las primeras decisiones políticas del nuevo Gobierno apuntan a una normalidad de la que el país carecía. El contraste es necesario porque hace al todo. Apenas asumido Mauricio Macri eliminó todos los controles de cambio y después borró las retenciones. Resultado, la Argentina se quedó sin dólares ni recursos y comenzó la lenta pero inexorable crisis que después derivó en el endeudamiento más rápido y abultado de la historia. 

La ley de Reactivación Productiva Para una Argentina Inclusiva y Solidaria va en sentido contrario: un impuesto a la compra de divisas, con excepciones necesarias para la compra de pasajes para viajes a países limítrofes y distinta para la adquisición de algunos servicios digitales, apunta a frenar la sangría de dólares, fomentar el ahorro en pesos y que quienes más tienen, más paguen. 

Llamativamente, es la oposición, hasta hace 20 días en el Gobierno, la que habla de “impuestazos”, cuando lo que se intenta es corregir variables del desastre económico que todavía sigue mostrando consecuencias abrumadoras, pero que se pueden condensar en dos o tres ejemplos: pobreza del 40 por ciento, desempleo del 12 por ciento y una inflación del 55 por ciento. Hace dos años, un 28 de diciembre, algunos marcan como el inicio de la caída, cuando el entonces superpoderoso Marcos Peña echaba por tierra las metas de inflación que había fijado el Banco Central. Sobrevinieron una corrida cambiaria, suba del riesgo país, sobreendeudamiento y una inflación desbocada. Desde entonces, la credibilidad del Gobierno fue dando tumbos y el resultado fue la derrota electoral en primera vuelta. 

El nuevo Gobierno tiene que lidiar con las consecuencias del rumbo tomado por Mauricio Macri. Las primeras medidas buscan corregir, parchar y acomodar piezas rotas. Tiene a favor que las expectativas están puestas en la reactivación económica antes que en otras demandas. Mover la rueda es fundamental para poder atacar después otros problemas de fondo, pero sin empleo y sin actividad, poco podrá modificarse de la triste realidad del 40 por ciento de los argentinos en la pobreza. 

Los sectores que se oponen a las decisiones anunciadas por Alberto Fernández son, precisamente, los mayores ganadores del modelo de Cambiemos. La patria sojera busca cobijo en la alianza que tiene a Macri como un espectador en vacaciones. 

El impuesto de 30 por ciento a la compra de pasajes al exterior y a los consumos y gastos con tarjeta realizados en otros países, la vuelta de las retenciones y la reforma fiscal en Buenos Aires, busca conseguir recursos en el sector más acomodado de la sociedad. De ahí la lógica de solidaridad: quien tiene capacidad para viajar al exterior, puede hacer un aporte por los que menos tienen, sostener el sistema previsional y aportar a la construcción de viviendas. El cepo hard, como lo denomina la prensa porteña, incorpora esta vez algunas excepciones para la economía de frontera y el turismo: los viajes pagados en pesos en agencias no tributarán el recargo, lo mismo que los viajes vía terrestre a países vecinos. Tiene lógica, aunque en el excel figuren igual, no son idénticos los recursos de quien viaja a Camboriú durante 24 horas en un ómnibus, que quien realiza un paseo de compras en un shopping de Miami. 

Un estudio del Centro de Economía Política Argentina, revela que la salida de dólares por el rubro Turismo y Viajes acumula US$ 6.391 millones en los últimos 12 meses, alcanzando unos US$ 500 millones mensuales. 

De ese valor, cerca del 40% son pagos locales por consumos con tarjetas, a través de servicios y plataformas como Netflix, Spotify, Airbnb (con un recargo del 8%) y compras en el servicio Puerta a Puerta (por caso, vía Amazon). 

La relevancia de estos gastos al interior de la cuenta Turismo y Viajes (lo cual se determina por una estimación realizada desde el Banco Central) explica la aplicación del 30% del impuesto también en estos casos. Cabe agregar que las personas que viajaron al exterior por turismo y ocio en el último año, considerando sólo las salidas desde los aeropuertos de Ezeiza y Aeroparque, fueron sólo el 4% de la población argentina, por lo que se trata de un impuesto que afecta a una porción muy minoritaria de la población. Ese 4% contiene incluso pasajeros que han viajado repetidamente más de una vez en el año, lo que todavía implica un menor impacto de la medida.

De todos modos, la grieta está intacta. Muchos de quienes no votaron al Gobierno están en asamblea permanente y en Buenos Aires, Cambiemos se mostró como el garante de sus votantes al frenar una reforma fiscal que pretendía cobrar más a quienes tienen más propiedades. “Impuestazo”, se justifican en la provincia que María Eugenia Vidal dejó con una enorme deuda en dólares y con una de las pobrezas más altas de la Argentina. 

“El 75 por ciento de aumento de impuestos en Buenos Aires no fue aceptado por Juntos por el Cambio. Defender nuestros principios y lograr acuerdos razonables, chocó contra la intransigencia del gobierno de la Provincia. Diálogo, no escribanía es el camino. Felicitaciones a nuestros representantes”, celebró Patricia Bullrich, la combativa presidenta del PRO, hasta hace pocos días ministra de Seguridad de un Gobierno que dejó tarifazos del más del mil por ciento en los servicios públicos. 

Pero ¿de dónde salió el escandaloso “impuestazo” del 75 por ciento? “Del impuesto Inmobiliario Rural, donde la suba de 75 por ciento en realidad aplicaría solamente sobre los/as contribuyentes con una superficie mayor a 2.000 hectáreas y una valuación fiscal mayor a $3.000.000”, explica la economista Julia Strada.

De los 300 mil propietarios que pagan el impuesto inmobiliario, sobre 18 millones de habitantes de Buenos Aires, apenas unos 200 serían los únicos alcanzados por el aumento de hasta el 75%. El 50 por ciento de los propietarios (que son 2,2 millones) tendría un aumento menor a mil pesos en todo el año, algo así como 80 pesos al mes. Para las propiedades de menor valor, los aumentos serían del 15% al 35%, muy por debajo de la inflación, lo que revela progresividad y, nuevamente, solidaridad. 

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Nuevo paradigma

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La Casa del Pueblo fue la protagonista de la asunción del gobernador Oscar Herrera Ahuad. Fue un día pletórico de política, con mensajes que marcarán el rumbo de los próximos cuatro años, en Misiones y en relación con la Nación. Fue, realmente, la caja de resonancia de la voluntad popular. 

Primero, los 39 diputados eligieron a Carlos Rovira para continuar al frente de la Legislatura. Una unanimidad que refleja la contundencia de las elecciones de junio y que torció la voluntad del radicalismo, hasta ahora reacio a acompañar a la mayoría -la ausencia de Gustavo González fue sintomática- y que se repitió también para elegir a Hugo Passalacqua, gobernador saliente, como vicepresidente. 

El propio Rovira definió el horizonte con sus expresiones: el mandato de la sociedad misionera se verá reflejado en el bloque misionerista, en la Legislatura y en el Congreso nacional. Se reforzará así la idea expresada hace algunos meses por Passalacqua, quien planteó la idea de sostener al misionerismo como emblema, más allá de las simpatías nacionales, que nuevamente coinciden con el Gobierno de Alberto Fernández. La diferencia entre ser de y ser aliados es que el grado de autonomía es mucho mayor y se podrá discutir con otro equilibrio de fuerzas. La permanencia del misionerismo le dará fuerza al interbloque federal, con los votos necesarios para la sanción de algunas leyes clave para el Gobierno que se inicia.

El presidente de la Cámara destacó que el parlamento se enriquece con Passalacqua, el gobernador saliente con el más alto índice de apoyo, quien deja la administración del Poder Ejecutivo en manos de Oscar Herrera Ahuad, el gobernador electo con el 73 por ciento de adhesiones, el porcentaje de votos más alto del país.

Más allá de las coincidencias macro, las demandas de Misiones son muchas y necesariamente exigen una celeridad que no se consigue entre el montón. Hay que marcar presencia y poner sobre la mesa los temas de la agenda local que pueden no coincidir con la nacional. 

La reimplantación de retenciones a las exportaciones, por caso, abre interrogantes. Las castigadas economías regionales no pueden, nuevamente, ser puestas en igualdad de condiciones que la patria granera. Las ganancias son distintas, la logística es más cara y las distancias, pero a priori, las exportaciones de yerba mate, madera y tabaco, podrían tributar mil millones de pesos más.  Por eso será clave la relación cultivada desde hace años entre Rovira y el propio Herrera con el propio Fernández y varios de los ministros o funcionarios de primera línea en el ámbito nacional. 

El mensaje de Herrera Ahuad ante los diputados fue un trazo grueso de la continuidad de las políticas de la Renovación con una impronta personal de exigencia full time a los ministros y equipo político, de dar respuestas rápidas y estar siempre al alcance de la mano de quienes demanden alguna solución del Estado. 

Cambió el paradigma. Del hay que hacer al tengo que hacer”, sentenció el flamante Gobernador en su primer mensaje a la Cámara de Diputados. “El que no trabaja, chau, hasta mañana”, insistió. Y no fue apenas una advertencia. Quienes lo conocen de cerca, aseguran que habla en serio y que no tolerará mezquindades ni individualismos. 

El nuevo gabinete recibió instrucciones en la primera reunión que se repetirá al menos una vez al mes: trabajo en equipo, agenda compartida y disposición full time. 

No fue casual que el ministro de Turismo, José María Arrúa, apenas unas horas después de esa primera reunión, haya compartido con su flamante colega de Salud, Oscar Alarcón, una jornada de combate al dengue en la turística Iguazú. 

El propio Alarcón cerró en la tarde del sábado, un acuerdo con la Asociación de Trabajadores del Estado para evitar medidas de fuerza en el Samic de Eldorado. 

Ejemplo en persona, el Gobernador amaneció junto a los dueños de Ecomadera, la empresa que sufrió un feroz incendio en la madrugada de este sábado. 

Las primeras horas de Herrera Ahuad parecieron pasar sin solución de continuidad. Durante todo el sábado estuvo reunido con sus principales colaboradores para definir los temas que se hablarán este lunes en Buenos Aires, donde se reunirá con el jefe de Gabinete, Santiago Cafiero y con el ministro del Interior, Eduardo De Pedro. 

El Gobernador será el primero en marcar la agenda, pero después le seguirán los ministros. Alarcón ya tiene cita para el jueves por la mañana con su par de Nación, Ginés González García para actualizar las prioridades en materia sanitaria. Herrera ya estuvo con Fernández, al momento de la jura de los ministros nacionales 

El gabinete de Herrera despierta muchas expectativas con un verdadero recambio generacional: entre ministros y funcionarios de primera línea hay doce menores a 50 años, con el flamante director de Rentas, Rodrigo Vivar como el más joven, con apenas 31 años. Lo mismo sucede en el gabinete del intendente posadeño, Leonardo Stelatto, dominado por jóvenes figuras, entre quienes hay varios que están dando sus primeros pasos en la política. Y hay otro dato saliente de la política, marcado por las demandas de la sociedad. La Legislatura tiene la mayor composición femenina de la historia, con quince diputadas. Para tomar dimensión de la evolución, la primera composición de la democracia, en 1983, tenía apenas cinco legisladoras. Ahora se estima que en una o dos elecciones, podría haber una inédita paridad de 20 hombres y 20 mujeres. 

El escenario económico condiciona cualquier decisión. Todo indica que llevará tiempo salir de la parálisis combinada con alta inflación y un endeudamiento que no permite apurar decisiones. Pero la promesa latente de reactivación hizo florecer la esperanza en buena parte de la sociedad aún cuando habrá sectores descontentos, como la Sociedad Rural. Es, en definitiva, un cambio de modelo que buscará inclinar la balanza o al menos un mayor equilibrio. 

Pero el camino no será sencillo. La inflación de noviembre volvió a acelerarse y marcó 4,3 por ciento, sin contar todavía con los últimos aumentos de combustible, concedidos antes de la despedida de Mauricio Macri. La inercia estirará la agonía del bolsillo hasta bien entrado el 2020, aún cuando el Gobierno actual cumpla sus promesas de “inyectar” dinero en la economía. Por lo pronto, hay acuerdos para bajar algunos precios de medicamentos y agrandar la lista de Precios Cuidados, pero los precios seguirán siendo un problema.

Fue uno de los grandes fracasos de Cambiemos. Macri llegó al poder con la promesa de solucionar rápido. Llegaron diciendo que era lo más fácil de resolver. “La inflación es la demostración de tu incapacidad para gobernar”, decía el ex Presidente antes de asumir. La realidad es que 2019 será el año con la inflación más alta desde 1991 y un acumulado interanual de 52,1% en noviembre. En total, Macri acumuló una inflación del 300%  y en Vivienda y servicios, la marca llegó a 424,3%. 

Es un campo minado. En Buenos Aires, Axel Kicillof anuló los aumentos otorgados sobre la hora por María Eugenia Vidal, pero el flamante gobernador se tiene que enfrentar a las eléctricas que tienen casi un monopolio del servicio. 

Lo mismo sucede con las tarifas de las empresas eléctricas provinciales y las cooperativas. La inflación minó la rentabilidad mínima y los costos dolarizados destruyeron la capacidad de compra de energía e insumos. 

Es uno de los grandes problemas. El otro es la deuda. El nuevo ministro de Economía, Martín Guzmán, reveló que ya inició negociaciones con el FMI, que por ahora solo responde “stay and see” para ver cómo se desenvuelve el nuevo Gobierno. 

 “Para poder pagar hay que tener capacidad de pago y para eso la economía se tiene que recuperar. Queremos tener una relación constructiva con todos los acreedores, con los privados y con el FMI, entendiendo que acá hay un problema y que tenemos que resolverlo para que todos se beneficien y para que los acreedores puedan cobrar”.

Pero Guzmán dejó claro que la prioridad será la reactivación. “Está claro que lo que venimos a hacer es resolver lo que es una muy profunda crisis económica y social. La situación hoy es de extrema fragilidad. Lo que hemos hecho es preparar un programa macroeconómico, que es un programa para frenar la caída, dadas las restricciones que hoy enfrentamos”, dijo en su primera conferencia.

Está claro que la prioridad pasa por atender la pobreza y el hambre. Una pobreza del 40 por ciento es una pesada herencia que será difícil de resolver en un escenario económica de enormes restricciones y en el que cada medida que se tome será auscultada con recelo por oposición, medios y sectores económicos descontentos. 

Fernández cuenta a su favor con que cualquier resultado positivo que consiga en el corto plazo, será un éxito en comparación con los últimos dos años, el pico de la crisis macrista.

La pregunta es ¿habrá paciencia? Llamativamente quienes tienen la suerte de tener un mejor pasar parecen ser los menos dados a esperar el devenir. Es llamativo que apenas horas después de haber asumido, ya se le exigieran al Presidente definiciones, mientras que se toleró con condescendencia el deterioro social que se fue haciendo cada vez más visible desde que en mayo de 2018 se decidió volver a pedirle plata al Fondo Monetario. 

En la Provincia Herrera Ahuad ratificó las principales líneas de acción, con la Salud y la Educación como pilares de la inclusión, pero también tiene entre sus principales desafíos, sostener la actividad económica y levantar algunos sectores castigados. No es casual que haya deslizado en su discurso ante la Legislatura que se enfocará en buscar la radicación de empresas y anunciar que habrá flexibilidad con quienes tomen mano de obra misionera, especialmente jóvenes. Allí tendrá un rol central la nueva conducción de Rentas, que promete ser más receptiva de las demandas económicas, a diferencia del estilo duro que impuso el saliente Miguel Arturo Thomas. 

No hay tiempo para perder y el Gobernador, que conoce al dedillo la gestión, ya tiene anuncios para las próximas horas. El ministro de Educación, Miguel Sedoff, adelantó a Economis un acuerdo sellado en Dubai para que en Misiones se fabriquen unos sensores especiales con mano de obra y conocimiento local. El mundial de Robótica, donde Misiones representó a la Argentina, sirvió como escenario para las negociaciones. 

Del otro lado, también se presentará en sociedad un proyecto para frenar la sangría de divisas de Misiones hacia otras provincias. La Provincia compra carne por 120 millones de dólares al año. El plan, diseñado por el ministro del Agro, Sebastián Oriozabala y el equipo técnico de esa cartera, junto al propio Gobernador, es que en Misiones, en acuerdo entre el Estado y empresas privadas se potencie toda la cadena ganadera desde la cría hasta el engorde.

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A los golpes

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“Vinieron. Ellos tenían la Biblia y nosotros teníamos la tierra. Y nos dijeron: “Cierren los ojos y recen”. Y cuando abrimos los ojos, ellos tenían la tierra y nosotros teníamos la Biblia”, describió con precisión Eduardo Galeano en Las Venas Abiertas de América Latina. La síntesis cobró vida en las últimas horas en Bolivia.

La columna publicada el sábado anterior enumeraba los conflictos de la América Latina convulsionada que hacen difícil pensar en recuperar la idea de una “patria grande” y de trabajo en conjunto entre los países del cono sur. 

El golpe de Estado en Bolivia, empeoró el escenario con reminiscencias de lo peor de décadas que parecían enterradas en la memoria: proclamas militares blandiendo la doctrina “occidental y cristiana”, represión y muerte de “subversivos”, que no son otros que los indios cocaleros que habían tenido un poco de dignidad después de 500 años.  

La grieta ya no es solo Argentina, sino que se agrandó hasta quienes justifican el golpe de Estado y dejaron salir un doloroso racismo contenido. Se “sorprendieron” por la casa de Evo Morales donde hallaron lujos como una cama y un baño con amenitties, como si esos privilegios solo pudieran ser ostentados por los otros. Se indignaron porque el presidente cocalero salió de un restaurante caro en México, donde está asilado. El propio restaurante aclaró que sólo ocupó una mesa para hablar con los medios que querían entrevistarlo y que apenas había consumido agua y café. 

Pero no indignan los muertos. Al menos 18 confirmados, en la feroz represión sobre los seguidores de Evo, ordenada por la presidenta de facto, Jeanine Añez Chavez, quien tiene el respaldo de las Fuerzas Armadas, la Organización de Estados Americanos, Jair Bolsonaro y Donald Trump. 

Ese contraste es quizás uno de los grandes triunfos de la batalla cultural que se dirime en estos momentos en todo el continente. Alimentar la grieta hasta el paroxismo. Rara paradoja: entre que quienes más justificaron el golpe en Bolivia -como el canciller Jorge Faurie y buena parte de Cambiemos-, están los que al mismo tiempo forzaron la idea de que si perdían las elecciones, la democracia se ponía en riesgo. 

El secretario general de la OEA, Luis Almagro, llevó esa paradoja a otro nivel. Acusa de “tiranos” y “dictadores” a quienes lideran países poco alineados, pero no dijo ni una sola palabra de la sanguinaria cacería de bolivianos. Oh casualidad, de la revuelta popular en Chile, tampoco. 

Pero los presidentes de la región no estuvieron mejores. Bolsonaro celebró el gran día de la caída de Evo. El argentino, Mauricio Macri, eludió condenar el golpe, aunque no reconoció a la “presidenta” y el canciller Jorge Faurie hizo malabares para justificar la indiferencia, aunque en Cambiemos hubo posiciones encontradas. 

Ante la desaparición de organismos supranacionales, Alberto Fernández, sin el cargo formal, asumió un liderazgo diplomático que lo posiciona de cara al futuro, pero anticipa posiciones estratégicas, con una retórica enfrentada al rol de Estados Unidos, aunque al mismo tiempo se necesita de las buenas migas con Donald Trump para renegociar los vencimientos de deuda. 

Es que, más allá del escenario regional, Fernández debe ocuparse anticipadamente de la realidad económica argentina. La parálisis es inédita y la herencia será pesada. El gobierno de Macri se despide con el nivel más bajo de uso de la capacidad instalada en las industrias desde 2002, cuando el país salía del infierno tras el estallido de la Convertibilidad y la huida de Fernando De la Rúa. La inflación acumulará por segundo año consecutivo un promedio de 50 por ciento. Suponiendo un aumento de precios del tres por ciento en los últimos dos meses del año, la inflación será superior a la de 2018, que marcó 47,6 por ciento, por lo que 2019 marcará un récord apenas superado por 1991, en plena hiperinflación. El aumento del 5 por ciento de los combustibles echará más nafta al fuego y se anticipa otro incremento en diciembre, a pocos días de la partida presidencial. 

Las proyecciones hablan de una inflación de 3,6% en noviembre, acumulando 47,6% en los primeros once meses del 2019. ·  Ecolatina prevé que la inflación alcance 53% en 2019, siendo así la más alta desde 1991.

A eso, sumarle desempleo en alza y una pobreza que cerrará el año alcanzando al 40 por ciento de la población. 

Le vino bien al Gobierno de Macri la crisis regional. Se habló menos de la herencia y de la crisis económica y puede descansar y darse el lujo de ir a jugar al golf con amigos, mientras que convoca a una marcha de despedida con sus votantes. El Presidente en retirada parece haberle tomado el gusto a la política que tanto supo denostar. No quiere ceder el liderazgo de Cambiemos a manos de sus lugartenientes y planifica ser el líder de una oposición “constructiva”, según prometió el senador misionero Humberto Schiavoni. 

Entre las urgencias aparecen el hambre y Fernández diseñó un consejo para diseñar un plan, que incluye a variopintas personalidades, desde Estela de Carlotto a Marcelo Tinelli y la cocinera Narda Lepes. “Esta va a ser la epopeya de todos los argentinos”, definió Fernández. El plan tiene varias partes: una está vinculada a la canasta básica de alimentos y otra a los problemas de malnutrición. Allí Misiones tiene mucho para aportar. El plan Hambre Cero es un ejemplo de cómo se puede combatir la desnutrición, con una acción directa y focalizada del Estado. El Gobierno logró recuperar a unos diez mil chicos que estaban en la franja más vulnerable. En el sector privado también hay elementos que pueden ser utilizados. “Hace años que hablamos del hambre y propusimos soluciones. Tirar la comida es una tragedia ética”, aseguró Matías Sebely, creador de Comida por un Dólar, proyecto que fue ofrecido a la Nación y se desarrolla en Leandro N Alem. 

Misiones seguramente aportará mucho a la gestión del nuevo Presidente. Nombres para algunos cargos, como el de Sergio Lanziani que aparece en el listado de futuros integrantes del gabinete, y políticas directas de la mano de Oscar Herrera Ahuad, quien tiene un contacto permanente con Fernández. 

Herrera Ahuad también sabe que el escenario económico y social será complejo en los próximos meses, porque el deterioro no se revertirá mágicamente. El actual vice y el futuro vice, Carlos Arce, trabajan con un amplio equipo para fortalecer la Multilateral de Políticas Sociales, que depende la vicegobernación. La contención social, el acceso a los alimentos, la productividad de las chacras y las ferias francas, tienen un espacio relevante en el esquema de trabajo de Herrera Ahuad.

El futuro gobernador también tuvo un rol saliente en las negociaciones de las últimas horas para destrabar el conflicto tabacalero. Diálogo directo productores, directivas a funcionarios y llamadas a la Nación. Anunció que apenas asuma hará una revisión del sistema de reparto de los fondos tabacaleros para mejorar el flujo de dinero a los productores en momentos en que hay un declive de la recaudación por caída del consumo y, como contraste, la abundancia de marcas falsificadas. La inflación también hace lo suyo, con mayores costos y dinero que no rinde. 

En medio de negociaciones, con ánimos exacerbados por parte de algunos dirigentes desbordados, cayó muy mal una llamada de Marcelo Calçada, coordinador nacional del Fondo Especial del Tabaco, quien, al confirmar el giro de 640 millones de pesos -demorados-, disparó contra los funcionarios provinciales en medio de la protesta: “Si tanto se quejan los funcionarios provinciales, que hagan un esfuercito, que laburen toda la noche y que paguen a los productores mañana”. Sabe el funcionario que no es cuestión de laburo. Como Nación insiste en girar el dinero al Banco Nación y no a las cuentas del banco Macro, que es agente oficial de la Provincia, una vez que la plata ingresa a la cuenta nacional, recién se puede girar a la banca local, lo que demora, ineludiblemente, 48 horas por el clearing bancario. Una chicana que no se condice con los ingentes aportes a la gobernabilidad que hizo Misiones durante estos cuatro años. Sin esa gobernabilidad, también de otros mandatarios, la gestión nacional hubiera terminado mucho peor. Fue esa gobernabilidad la que permitió canalizar muchos conflictos latentes.  

A diferencia de lo que sucede en la Nación, Herrera Ahuad puede poner en marcha sus propias ideas porque conoce al dedillo el estado de situación. La transición no tiene nada de traumática y el gabinete trabaja en forma coordinada incluso en aquellos casos en los que probablemente no sigan después del 10 de diciembre.

Hasta ahora no hay certezas sobre el gabinete provincial y los nombres que se mencionan como puestos, no tienen confirmación. Solo se saben algunos nombres de los que se van -Educación, Agro-, pero no de quienes los reemplazan. Apenas uno o dos cargos recibieron ya la notificación de sus nuevos roles. Para los que quedan afuera, el mensaje es el mismo: “No importa el lugar, sino las políticas”.

La transición tampoco es problemática en Posadas, donde Joaquín Losada ya se reunió varias veces con Leonardo Stelatto para coordinar el traspaso. El actual alcalde asegura que dejará en caja 180 millones de pesos, suficientes para dos medios aguinaldos y reveló que la masa salarial bajó en proporción al presupuesto. “El peso de la masa salarial cuando asumí era del 98%, hoy es del 74% de los recursos municipales, pese a los aumentos, esto lo logramos con una buena administración”, explicó el intendente con destino incierto por estas horas. Losada cree poder despedirse con el pago de algunas deudas y presentar su balance entre el 6 y 7 de diciembre.

El gobernador Hugo Passalacqua también entró en terreno de despedida de la gestión. Reunió a todos los intendentes en San Ignacio y les agradeció el trabajo en equipo para llevar adelante políticas “cerca de la gente”. “Hubiera sido imposible gobernar estos años sin estos 76 compañeros de trabajo”, definió el mandatario antes de la puesta en marcha de la Emergencia Alimentaria -signo de la crisis de estos últimos años-

“Si pensamos a la provincia como una embarcación a remos, puedo decir que todos estos años tuvimos 76 remeros espectaculares”, afirmó Passalacqua, visiblemente emocionado.


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Nuevos equilibrios

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La liberación de Lula Da Silva después de 580 días preso, volvió a sacudir al péndulo de la política latinoamericana dominada en los últimos años por gobiernos conservadores que rompieron con una década en la que la idea de “patria grande” estuvo más presente que nunca. 

Lula recupera la libertad en un contexto distinto al que entró a la cárcel. 

La entronización de la derecha se ve amenazada por el fracaso de Mauricio Macri, el colapso del oasis chileno, donde Miguel Juan Sebastián Piñera resiste los embates de la revuelta social. 

El propio Brasil, donde Jair Bolsonaro gobierna a fuerza de improperios y fake news, no es el mismo y el mundo se pregunta qué quedará de la potencia verdeamarelha después del incendio de las relaciones internas e internacionales. 

Del otro lado, Evo Morales vive su reelección acosado por denuncias de fraude y amotinamientos. Maduro es una caricatura de lo que fue el comandante Hugo Chávez y apenas puede sostenerse en pie. La patria grande no es la misma. Por el contrario, es una enorme olla a presión que no admite viejos liderazgos. La revuelta chilena muestra que, al igual que las protestas en Francia, no tiene conducción política clara y mucho menos, un político al frente. Ahí quizás haya sacado una luz de ventaja la institucionalidad argentina, que logró encauzar el descontento a través de las urnas y cambió con los votos, una política económica que dejó un tendal de pobres y endeudó al país por varias futuras generaciones. 

¿Marcarán el triunfo de Alberto Fernández y la reaparición de Lula el comienzo de un nuevo liderazgo regional?

En principio, el brasileño tiene una libertad condicionada a que no se confirme su sentencia. Parece una obviedad que nadie deba estar preso sin una sentencia firme. Pero el ex presidente tenía una prisión preventiva similar a la de numerosos detenidos de la política Argentina y de millones de presos comunes que no tienen ninguna visibilidad. Lula estaba preso por un supuesto acto de corrupción aunque en la sentencia se reconoce que no hay pruebas concretas de que haya sido beneficiario. El proceso fue liderado por Sergio Moro, el juez que terminó siendo ministro de la Corte de Bolsonaro. “Moro estaba cumpliendo con su misión. Si esa misión que él tenía no hubiera sido bien cumplida, yo tampoco estaría aquí; entonces en parte de lo que ocurre en la política de Brasil se lo debemos a Sergio Moro”, dijo Bolsonaro en un acto oficial.

Raro republicanismo que persigue y encarcela opositores. Hasta la ONU se mostró interesada por la injerencia del Gobierno en la Justicia argentina: el Alto Comisionado de las Naciones Unidas, encabezado por la ex presidenta chilena Michelle Bachelet, el mismo que hace unos meses condenó las violaciones a los derechos humanos del presidente venezolano Nicolás Maduro, acusó a Macri de la utilización del Consejo de la Magistratura para presionar a jueces a través de la comisión de disciplina, designación ilegal de jueces y hasta de perseguir a quienes consideraba díscolos. La institucionalidad y el republicanismo también parecen ser parte de un relato con innumerables grietas. 

Pero Macri ya está de salida y se abre el interrogante ¿se reconstruye esa patria grande? ¿Están dadas las condiciones? Impredecible, aunque seguramente Fernández y Lula puedan hacer de contrapeso de una corriente que inclinó la balanza del continente hacia la derecha y un enorme retroceso en los derechos sociales y políticos. 

Fernández encabezó este fin de semana el Grupo de Puebla, que reunió a ex presidentes e intelectuales de centroizquierda con esa mirada en común.

Dilma Rousseff, Fernando Hadad de Brasil, José Mujica de Uruguay, Fernando Lugo de Paraguay, y más atrás, Rafael Correa, le dan sustento político al grupo que lidera el presidente electo argentino. Cristina no está en la nómina, aunque la figura de Lula libre marca una fuerte presencia. El ex presidente brasileño mandó saludos via teleconferencia y llamó a construir “la unidad latinoamericana”. 

El objetivo no es generar una referencia ideológica sino reencontrar un sistema político que devuelva la equidad perdida, el equilibrio y la igualdad social”, definió Fernández. 

Pero la prioridad deberá estar puesta en la reconstrucción del tejido económico y en suavizar la grieta que se agranda a cada minuto entre los fanáticos de uno y otro lado. 

La Argentina está hoy en estado de coma, con una industria paralizada hace más de año y medio, el consumo en brutal declive y la pobreza y el desempleo en alza minuto a minuto, con una inflación que nunca fue controlada y terminará siendo el doble que la dejada como herencia por Cristina Fernández. Los dos últimos años marcarán un triste récord de una inflación por encima del 50 por ciento. 

Las obras de infraestructura, exhibidas como el gran legado de Macri, también muestran fisuras, incluso en el relato oficial del Instituto Nacional de Estadística y Censos. El informe de Condiciones de Vida revela que prácticamente nada ha mejorado la situación de los más vulnerables. Al primer semestre de 2019 hay 1.315.000 personas que viven en hacinamiento crítico. Equivale al 4,7 por ciento de la población y es un dato apenas más bajo que en el segundo semestre de 2016, cuando eran 5,3 por ciento.

Además, el 11,4% de las personas no accede al agua corriente (3,2 millones de personas), el 35,4 por ciento no tiene gas de red (10 millones de personas) y el 33,3 por ciento no tiene cloacas (9,4 millones de personas).

En 2016 los valores eran muy similares y las mejoras son muy leves. En agua corriente la falta de acceso en 2016 era de 12,2% y en 2019 de 11,4%. La falta de cloacas en 2016 alcanzaba al 34,7% y hoy al 33,3%.

En la cobertura de gas de red hubo retroceso, ya que en 2016 las personas que no tenían gas de red eran el 34,3% y en 2019 son más, el 35,4 por ciento, relevó la Doctora en Desarrollo Económico Julia Strada. 

Al menos 14,2 millones de personas no acceden al menos a uno de los tres servicios. Por ende, sólo el 50% de la población urbana tiene los tres (agua corriente, gas de red y cloaca). Y al otro 50% le falta siempre alguno de los 3 servicios, o 2 de 3 o directamente carece de los 3 servicios. En alquileres h hay 4,4 millones de inquilinos y son el 15,6% de la población. Este porcentaje subió respecto de 2016, cuando eran el 14,5%. Es decir, en tres años – entre 2016 y 2019- hay 440 mil nuevos inquilinos o medio millón de personas más que alquilan.

Pensar que inmediatamente volverán tiempos mejores, sería muy ingenuo. Para hacer política exterior, primero habrá que consolidar la interior. 

De todos modos, Fernández parece contar con un visto bueno que muestra el acierto de la jugada de Cristina al haberlo puesto como candidato: no genera los rechazos que cosechaba ella. Ya tiene el respaldo de Donald Trump para negociar con el FMI, de Manuel Macron, quien lo espera en Francia antes de asumir y hasta del BID, que ofreció conexiones para renegociar la deuda. Con Antonio Manuel López Obrador hizo buenas migas y en este contexto eso es mucho más que cualquier retórica.

Los empresarios saben que no habrá milagros y a diferencia de otros momentos, incluso críticos durante el mandato de CFK, ahora coinciden en que la prioridad debe estar puesta en la reactivación, por encima de otras variables, aunque la baja de tasas de interés está también en el podio de necesidades. A esta altura, una inflación promedio de 25 por ciento como en los últimos años de Cristina, suena a un dulce recuerdo, en comparación con la imprevisibilidad de la suba de precios actual que parece no terminar nunca. Antes de dejar la Casa Rosada, Macri tiene en carpeta otros aumentos, como el del combustible -el congelamiento termina la semana que viene-, que genera un efecto en cascada en todos los precios que dependen de la logística. 

Los empresarios misioneros, consultados por Economis no piden “milagros” al nuevo Presidente y saben que está muy limitado por la crisis económica, financiera y fiscal. Es decir, todos saben que acá no hay soluciones mágicas de un día para otro y que el año 2020 se presenta muy complicado desde lo económico. El presidente de la Confederación Económica de Misiones, Alejandro Haene, planteó la regionalización de las cargas fiscales y revisar contratos laborales por regiones, sin que se toquen salarios, pero bajando la presión sobre las empresas que hoy están agobiadas. 

Los hombres y mujeres de negocios de Misiones insisten en que es necesario bajar tasas y contemplar las diferencias geográficas para atenuar los costos de producción, algo que nunca se concretó en estos años en los que abundaron las promesas. La ley Pymes y el famoso artículo 10 quedaron en la nada de las campañas. 

La expectativa de los empresarios es compartida por el Gobierno provincial. Recuperar una relación que contemple el diálogo como herramienta de gestión y, sobre todo, normalidad económica. Misiones es una de las provincias que trabó un litigio contra la Nación por el manotazo a los recursos de la coparticipación para financiar la campaña presidencial. La campaña terminó en fracaso, pero los recursos siguieron descontándose y hasta ahora no hay certezas de cómo y cuándo se hará la devolución, que seguramente terminará siendo un problema del próximo gobierno.

El gobernador Hugo Passalacqua comenzó el proceso de despedida con una reunión de Gabinete en la que agradeció a todos los funcionarios por el acompañamiento en la tarea de Gobierno y se trazaron algunas líneas de trabajo para los “31 arduos días de trabajo que quedan” hasta el traspaso. 

Passalacqua insiste en que la gestión debe terminar “cerca de la gente” en momentos de extrema vulnerabilidad con una emergencia alimentaria en vigencia. “Atender permanentemente la cuestión social, en especial a los sectores más vulnerables de la sociedad…y sobre todo, austeridad”, pidió el mandatario al pleno de funcionarios reunidos en la Residencia Oficial.

El gobernador electo, Oscar Herrera Ahuad tiene a su favor una transición en orden, mientras que define quienes serán sus colaboradores. Hasta ahora, pese a la insistencia en apurar nombres, son pocos los que fueron confirmados en sus puestos y menos los que saben que se van. Hay un puñado de nombres que ocuparán sillones después del 10 de diciembre. Pero la ansiedad contrasta con la calma que cultiva el mandatario, conocedor de los tiempos del interior profundo.

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