Rusia

Rusia podría financiar la recuperación del tren de carga y de pasajeros hasta Misiones

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En medio de la guerra que se libra entre Rusia y Ucrania, la Argentina ratificó que mantendrá en pie todos los acuerdos económicos vigentes con la administración de Vladimir Putin, reiteró que no aplicará sanciones económicas contra Moscú y enumeró un plan de acción para mantener el comercio bilateral en marcha a pesar de los trabas que se imponen por el conflicto bélico.

Esa decisión diplomática resulta estratégica: de la mano de Rusia podría llegar la ansiada reactivación del tren de pasajeros entre Buenos Aires y Misiones y una mejora del servicio de cargas para extender la ruta hasta Paraguay y recuperar conectividad con Brasil. 

En la Casa Rusa de Buenos Aires sesionó a fines de abril el Ateneo Ruso Argentino convocando representantes de Cámaras Empresarias, Universidades Nacionales y del ámbito oficial con la temática “Perspectivas de cooperación en la producción, transporte y refinado de Hidrocarburos”. Entre los integrantes del Ateneo está la misionera Carolina López Forastier, quien fue convocada para coordinar y trabajar para el regreso del tren a Misiones. “Nuestras economías regionales, nuestros pueblo y Misiones lo merecen”, destacó la funcionaria, que se encarga de la articulación académica/ empresarial en vínculo con la Universidad Nacional de Misiones.

El grupo ferroviario ruso TMH Argentina (TMHA) ganó la licitación para reparar el material rodante de origen chino adquirido por el Gobierno para la línea San Martín. La firma recibirá a cambio US$29,7 millones, una subsidiaria de Transmashholding, la principal empresa ferroviaria privada rusa. 

Según lo establecido, en dos años, la filial ferroviaria local deberá reparar 24 locomotoras diésel y 160 vagones. Los arreglos se harán en los talleres de Retiro y Mechita, de la ciudad de Bragado, los cuales fueron adquiridos tras el desmantelamiento de Ferrobaires y donde la empresa implementa una inversión para modernizarlos, según señaló Franco Comparato, CEO de TMH Argentina.

El grupo inversor destinaría, en ese sentido, unos inversión de 170 millones de euros para instalar una fábrica en el país. Los directivos de TMH, por su parte, anunciaron que invertirán en la modernización y la construcción de talleres ferroviarios de última generación para el mantenimiento, reparación y fabricación en el país de locomotoras y vagones ferroviarios tanto para el transporte de pasajeros como el de carga.

“Es un honor ser parte con este pequeño granito de arena, poder dar nuestro punto de vista desde Misiones para que se entienda de qué se trata el tren para nosotros. La guerra hizo que se paralicen algunas actividades, pero todos los convenios con la federación rusa, promoción de inversiones, medioambiente, integración agrícola, fueron ratificados”, explicó López Forastier. 

El grupo TMH ya está instalado en Buenos Aires para iniciar las actividades que implican la reactivación del servicio ferroviario. El tren de cargas quedó desactivado desde la salida de América Latina Logística -empresa brasileña- y aunque se recuperó parcialmente el servicio, las vías están dañadas, por lo que no hay regularidad y se pierde mucho tiempo. Por eso mismo nunca se reactivó el tren de pasajeros.
“Está previsto próximamente una reunión con los gobernadores del NEA y las autoridades de Paraguay para poner en práctica una política común. También debemos formar mano de obra local para no depender de factores externos, por eso la importancia de la Universidad y de los oficios en esta instancia”, detalló López Forastier. 

Una de las prioridades es poner en marcha el tren de pasajeros, entre Posadas y Encarnación, lo que depende de una decisión de Nación. En relación con el tren de cargas, se espera que haya inversiones en las estaciones de Posadas, Garupá y Apóstoles, además de una conexión con el futuro puerto de Posadas.

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El rublo se corona como la divisa con el mejor desempeño

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Contra todo pronóstico, el rublo ruso se ha convertido en la moneda con mejor desempeño del mundo frente al dólar, superando incluso al real brasileño

Contra todo pronóstico, el rublo ruso se ha convertido en la moneda con mejor desempeño del mundo frente al dólar en lo que va de año, superando incluso al real brasileño. Ni siquiera han podido frenar su ascenso las sanciones económicas más rápidas y duras de la historia moderna impuestas por Occidente en respuesta a la invasión de Ucrania.

Solo dos meses después de que el valor del rublo cayera de forma brusca a menos de un centavo estadounidense, la moneda dio un giro sorprendente.

Si el 7 de marzo tocó mínimos históricos en 0.007 rublos por dólar, en lo que va de año la divisa de Rusia se revalorizó aproximadamente un 15% frente a la moneda estadounidense y cotiza en torno a 0.016.

La clave, dicen los expertos, han sido los férreos controles de capital-impuestos por el Kremlin que dejaron, cuando empezó la guerra con Ucrania, imágenes de la población haciendo cola en los cajeros. La prohibición -cepo- de que sus ciudadanos vendieran rublos para comprar monedas extranjeras fue calificada por el secretario de Estado estadounidense, Antony Blinken, como manipulación monetaria. Estos controles sirvieron para congelar gran parte de las reservas de divisas de Rusia en el momento en el que más necesita estos recursos, tanto para compensar el éxodo de inversionesy capitales como para financiar la invasión militar a Ucrania, más prolongada de lo que esperaba.Represalia estratégica contra Europa

Los países europeos dependen en gran medida del gas ruso y, a pesar de los planes para buscar fuentes alternativas de energía, el proyecto de la Unión Europea -UE- para dejar de abastecerse en Rusia llevará años en completarse. Alemania, uno de los mayores clientes de la estatal gasista rusa Gazprom, ya accedió a pagar en rublos junto con otros grandes compradores europeos. Levon Kameryan, analista senior de Scope Ratings, explica:

La decisión de Rusia es una represalia estratégica contra la UE, aprovechando su poder como principal proveedor de gas natural a Europa. El Viejo Continente recibía alrededor del 40% de su gas de Rusia antes de la guerra de Ucrania

Por último, los precios más altos de las materias primas -commodities- también han ayudado mucho.

Un petróleo más caro significa que los clientes de Rusia ahora tendrán que pagar más dólares por cada barril y, por lo tanto, necesitarán más rublos.Soluciones a corto plazo

Sin embargo, los expertos apuntan que los 3 factores -estrictos controles de capital, tasas de interés más altas y precios más altos de las materias primas- solo han conseguido ralentizar lo que será un año “recesivo” para la economía rusa. Scott Johnson, economista que cubre Rusia para Bloomberg Economics, dice:

El rápido ascenso del rublo es un problema para los exportadores y algunos productores nacionales, lo que se suma a la presión de las sanciones. También significa menos ingresos para el presupuesto

Pero¿puede considerarse el repunte del rublo como un barómetro para saber si las sanciones occidentales están funcionando? Para Johnson:

desde fuera de Rusia es tentador ver el repunte del rublo como una señal de que las sanciones no están teniendo el efecto deseado. Pero eso no es del todo correcto

“La apreciación ha sido impulsada en gran medida por la conversión obligatoria de los ingresos de exportación y otros controles de capital, lo que limita el flujo de efectivo desde el extranjero”, explica. Al mismo tiempo agrega que:

El rublo pinta una imagen precisa de la balanza de pagos, pero no de la economía subyacente, donde las perspectivas son más funestas

En la misma línea piensa Laidler:

El repunte del rublo ahora puede haber terminado. La fortaleza de la moneda hizo que las exportaciones rusas fueran menos competitivas y las sanciones estadounidenses más estrictas han aumentado las posibilidades de un incumplimiento de la deuda

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El ejército ruso confirmó que controla la estratégica ciudad de Liman en el este de Ucrania

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El ejército ruso confirmó hoy que controla Liman, una localidad clave para avanzar hacia grandes ciudades del este de Ucrania, zona donde se concentran actualmente gran parte de los combates.

“Tras acciones comunes de las unidades de la milicia de la República popular de Donetsk y de las fuerzas armadas rusas, la ciudad de Liman fue totalmente liberada de los nacionalistas ucranianos”, informó el Ministerio de Defensa ruso en un comunicado reproducido por la agencia de noticias AFP.

La información ya había sido anticipada ayer por las fuerzas prorrusas de la provincia y por el jefe de la Unidad Militar de Ucrania en la región, Pavlo Kirilenko, quien aseguró que las fuerzas ucranianas que defendían esa población de unos 23.000 habitantes se replegaron a nuevas posiciones fortificadas en el sur.

Liman es un importante nudo ferroviario al noreste de Slaviansk, tomada brevemente por los separatistas prorrusos en 2014, y de Kramatorsk, la capital de la región de Donetsk, que está bajo control de Ucrania.

La conquista de la localidad permitiría a las tropas rusas despejar el último obstáculo para avanzar hacia las ciudades de Slaviansk y Kramatorsk, en una maniobra para rodear Severodonetsk y Lysychansk, más hacia el este.

Reino Unido, que hace un seguimiento de la situación en Ucrania por fuentes de inteligencia, había advertido previamente que si Rusia controlaba Liman supondría una “ventaja en una posible siguiente fase de la ofensiva en el Donbass”, la región del este de Ucrania de una mayoría rusoparlante.

La ciudad se encuentra sobre el río Siverski Donets y otorga el control sobre importantes puentes y vías férreas.

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Las mil y una noches de Erdogan: Turquía frena la expansión de la OTAN

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La dinámica europea es absolutamente vertiginosa desde que explotó el conflicto armado provocado por la invasión de las tropas rusas en suelo ucraniano, y ante eso, muchos países del viejo continente comenzaron a (re)pensar sus políticas de seguridad nacional.

Finlandia y Suecia, junto a otros países nórdicos europeos, históricamente se han caracterizado por no resaltar militar ni armamentisticamente, aunque también gozan de una reserva bélica de importancia. Pero la creciente amenaza rusa llevó a estos países escandinavos a buscar el cobijo en la OTAN. Sin embargo, un actor inesperado le puso un dramatismo novelesco: Turquía. 

La decisión turca

Recep Tayyip Erdogan es el presidente de Turquía desde 2014, y uno de los líderes más importantes de la geopolítica global. Un hombre de decisiones políticas recias y hasta conservadoras, pero que logró transformar a Turquía es un verdadero termómetro de la política europea.

El veto turco en la OTAN, dado desde la voz y decisión de Erdogan y su mesa chica, lejos está de ser un mero capricho. Aquí se habla de una estrategia de suma importancia que Ankara debe sobrellevar en un contexto internacional complicado. En principio, hablamos de la necesidad imperiosa de Turquía de poder promoverse, a los ojos del resto de los países, como un mediador diplomático entre Ucrania y Rusia. El hecho que Finlandia y Suecia ingresen a la OTAN, simboliza un giro de 180 grados en la política europea, dada por el impensado robustecimiento de la Organización del Tratado del Atlántico Norte. Turquía dice no, porque pierde protagonismo escénico como epicentro de resolución del conflicto bélico más importante que afrontó Europa desde la descomposición de la ex Yugoslavia. 

Paralelamente a esta postura de Erdogan, es de suma importancia leer el discurso o la construcción de relatos que se engendran desde Turquía como un impedimento al ingreso de Finlandia y Suecia a la OTAN. En este sentido, se habla pura y exclusivamente de la presencia de diásporas kurdas que han sido refugiadas en los países nórdicos. Esta es una debilidad de Erdogan, y aún potenciada por la figura del PKK. Turquía es un país intercontinental con diversas problemáticas internas. 

¿Qué pasa en Turquía? 

El gobierno de Erdogan se ha caracterizado por el intento de tener un orden impermeable por ningún tipo de asociación que no sea el mismísimo Estado. En este sentido, los kurdos se transformaron en el chivo expiatorio de todas las políticas represoras de choque que Ankara ha llevado como estandarte en los últimos años. 

En este apartado cabe resaltar que los kurdos conforman una nación milenaria que busca la construcción de un Estado (Kurdistán) desde, por lo menos, la descomposición del Imperio Otomano luego de la Segunda Guerra Mundial. Esta nación se ubica, territorialmente, en partes de Siria, Irán, Irak y el sur de Turquía. Para este último país, la presencia kurda simboliza una piedra en el zapato.

Para la construcción de Estados fuertes, tener conflictos, pero sobre todo territoriales, con movimientos separatistas, son un escollo, y aún más para un país jactado de potencia emergente como la Turquía de Erdogan. En este punto, el problema no es meramente étnico, entendiendo que los kurdos no representan una abrumadora amenaza en cuanto a adhesión social. Sin embargo, es el partido político mayoritario el verdadero desafío de Ankara: el PKK.

El PKK es el Partido de los Trabajadores de Kurdistán, fundado en 1978 y en plena Guerra Fría. Este representante de los valores históricos de los kurdos tiene unas características de origen que son de vital molestia para Turquía. El PKK se define como un partido político socialista, antiimperialista, antioccidental, feminista y ecologista. Lejos de las prácticas o discursos progresistas promovidos por las clases medias en países capitalistas de Occidente, los kurdos que forman parte del PKK, viven de acuerdo a los valores que pregonan.

Desde 1978, la presencia del Partido de los Trabajadores de Kurdistán ha significado una representación radical de los kurdos en los países en donde han tenido presencia, aunque el histórico conflicto siempre se desató en el sur de Turquía. Aquí, cabe resaltar que ante el impedimento de formar parte de coaliciones políticas de representatividad en el seno de los países donde se ubicaría el territorio kurdo, han radicalizado sus acciones hasta el punto de llevar adelante una serie de atentados en formato de estrategia militar guerrillera. El Estado turco siempre los combatió y son el enemigo público número 1 de Erdogan.

Ante la militarización de las facciones de choque del PKK, las respuestas de diversos países han sido inmediatas. De hecho, prácticamente no hay países en el mundo que reconozcan la autonomía histórica de los kurdos, y, asimismo, los embanderados en defensa de los derechos humanos de los pueblos, devenidos en potencias mundiales, siempre han mirado al costado cuando de Kurdistán se habló.

Las razones de la persecución al PKK, más allá de la cuestión enquistada en la seguridad nacional, se basa también en las consecuencias del mismo. Primero, se trataría de la formación de un Estado de carácter socialista en una zona del mundo en donde ni siquiera la Unión Soviética en sus mejores años pudo penetrar con absoluta solvencia. Por otro lado, la mera formación estatal kurda en manos del PKK, significaría delegar las grandes rutas de gasoductos y oleoductos que parten desde Oriente hacia Europa, y allí, ni Irán, ni Irak, ni Siria, ni Turquía se quieren dar el lujo de perder. 

Los diversos confrontamientos civiles del PKK con el Estado de Turquía, como así también su efectivo combate contra las fuerzas de ISIS, promovieron una gran diáspora de kurdos en el mundo. Han buscado no solamente asilo político, sino también un lugar estable en donde desenvolverse, y allí, el norte de Europa se ha convertido en un lugar de características idílicas. Cabe recordar que hoy, los kurdos, tienen representación en el Parlamento turco, aunque prácticamente sin peso en la balanza política que determina el corpus de leyes en Turquía. 

Un largo camino al norte 

Hasta el día de hoy, se habla de 3 millones de kurdos en las diásporas, muchos de ellos en calidad de refugiados. Lógicamente, las crisis humanitarias generadas por contextos desfavorables como las guerras y conflagraciones, han acelerado la decisión de los habitantes de buscar lugares de confort y bienestar social.

Los diversos gobiernos de centroizquierda que han tenido lugar en Finlandia y en Suecia, sobre todo desde la década de los 70, y más en el siglo XXI, han promovido políticas migratorias que buscan acoger a aquellos quienes han padecido en zonas de gran conflictividad. En ese sentido, Suecia y Finlandia son La Meca para los kurdos que se escapan de Siria, Irán, Irak y Turquía. 

Sin embargo, en esas corrientes migratorias, se fugaron varias personas consideradas como criminales de guerra para Ankara y su necesidad de eliminación del “terrorismo”. Una de ellas es Salih Muslim, un kurdosirio que se encuentra refugiado en Suecia desde hace varios años.

Ahora bien, en el marco del “pretexto” turco, los estadounidenses y los europeos tienen una razón para el apoyo de la cuestión kurda, más allá de sus ideas radicalizadas, aunque han sido medianamente aminoradas casi relativamente con el mayor aumento de representatividad diplomática y gubernamental de los kurdos en Turquía y Siria. El YPG (Unidades de Protección Popular), en su facción miliciana y guerrillera, han sido de vital ayuda en el combate contra ISIS y Estado Islámico en la zona en cuestión. Si bien, el islam es la religión mayoritaria en la nación kurda, gran parte de ellos no comparte las ideas del islamismo político propuesto por las células previamente nombradas. En este sentido, para Estados Unidos son vitales. Sin embargo, para Erdogan no es suficiente, entendiendo que el PKK y el YPG son exactamente lo mismo, ambas agrupaciones son consideradas terroristas. Desconexión con Europa. 

El jaque mate de Erdogan 

A simple vista, el viejo continente considera terrorista a uno (PKK) y como aliado al otro (YPG), pero para Ankara son lo mismo. 

Aquí hay que hilar fino y recordar que la política internacional es mucho más complicada de lo que parece. Erdogan busca posicionar las miradas y opiniones de la Organización del Tratado del Atlántico Norte por el simple hecho de que países como República Checa y Noruega, también miembros de la OTAN, han dejado de exportarle armas a Turquía para combatir al YPG. 

Aquí es donde aparece la jugada maestra de Erdogan: crear una crisis interna en la OTAN. Para ello, hay que partir de la premisa que Estados Unidos es el país más poderoso de esta alianza militar, y como tal, siempre tiene la última palabra, por sobre los trazos burocráticos. Por consiguiente, casi como si fuese un “niño malcriado”, el berrinche de Erdogan es para poder establecer un trato directo con Joe Biden y que Estados Unidos pueda seguir brindándole armas para su lucha interna contra las facciones consideradas terroristas. 

Por otro lado, para Biden es el momento perfecto de ser el cabecilla de la Organización del Tratado del Atlántico Norte que se agranda con dos colosos económicos como Suecia y Finlandia en sus filas. 

Es decir, el impedimento turco solo ralentiza los intereses nórdicos y fastidia la necesidad de Biden de tener un ejército internacional fuerte, en un contexto bélico en Ucrania donde el ejército ruso pareciera no tener fin y el rublo se posiciona cada vez mejor. De esta forma, la presión de Erdogan es prácticamente extrema contra Washington, y ante un líder débil como lo es Biden, pareciera poder dar el brazo a torcer contra el gigante norteamericano. 

Lógicamente que cabe recordar que para que Suecia y Finlandia puedan ingresar a la OTAN, necesitan de todos los votos positivos de los miembros actuales, y el de Turquía con su veto, es verdaderamente una molestia para Occidente. Erdogan combate a los terroristas como si fuera occidental, y molesta a los estadounidenses como si fuera oriental. 

En consonancia hay que hablar de otra comunidad con la que Ankara coquetea hace décadas, pero no tiene el lujo de formar parte de ese selecto grupo de países: la Unión Europea. Turquía sueña desde 1990 con formar parte de la comunidad más importante de países europeos, pero se ve imposibilitado. En principio, cabe recordar que ha conseguido el estatus de candidato para ingresar a la UE en 1999. Sin embargo, siempre le cerraron las puertas, entendiendo que la ex Estambul no cumple con los requisitos básicos necesarios para formar parte de la comunidad. 

Aquí hablamos de los Criterios de Copenhague, escritos en el año 1993.  En ese documento se establece que un país que solicita su ingreso a la UE, debe respetar y utilizar el sistema democrático, debe proliferar el Estado de Derecho, debe formar parte de un sistema económico de libre mercado, pero el gran inconveniente de Turquía se da en los respetos por los derechos humanos y las minorías. El Estado turco no se hace cargo, hasta el día de hoy, de los actos cometidos por los Jóvenes Turcos contra el pueblo armenio entre 1915 y 1923. Este es conocido como el primer genocidio de la historia. 

El máximo mandatario turco actual, no solamente no lo reconoce enmarcado en el concepto de genocidio o crímenes de lesa humanidad, sino que además niega de la existencia de semejante aparato sistemático de tortura, persecución y asesinato al que se sometió al pueblo armenio durante el proceso de descomposición del Imperio Otomano. Esta es una de las razones por las cuales la Unión Europea le cierra las puertas a Turquía. El rol del gobierno turco como combatiente contra los movimientos considerados terroristas y la posición como mediador en la guerra en Ucrania son ejes fundamentales de comunicación externa, con el cual intentan decirle a la Unión Europea: “Acá estamos”. 

Línea directa con Putin 

Erdogan es uno de los pocos líderes mundiales que puede tener una charla de igual a igual con Vladimir Putin. Ambos gobiernan países con similitudes, tienen facciones orientales y occidentales, ambos son países que resultaron de la descomposición de imperios en el siglo XX, son líderes fuertes, estratégicos, calculadores, conservadores y de convicciones internas y externas dignas de emperadores. Ambos combaten el “terrorismo” o aquellas amenazas para las fronteras nacionales y la cohesión social; y también, manejan un país primordial para la geopolítica y el orden mundial, histórico y actual.

De esta forma, también hay que entender que Turquía y Rusia son grandes aliados comerciales, por su cercanía geográfica y por el “temor” que se tienen ambos. Turquía, como miembro de la OTAN, es una amenaza para Rusia desde tiempos soviéticos, y Erdogan sabe bien que tan solo una señal que Vladimir Putin haga, puede desencadenar en un brutal conflicto bélico entre potencias. 

Erdogan y Putin saben también que ambos son dueños y usufructuarios de los gasoductos y oleoductos que Europa necesita para sobrevivir. En ese sentido, las condiciones ideológicas quedan de lado, y se realza la necesidad de mantenerse en el tope del oro negro y el oro gaseoso. 

A partir de esto, es menester aclarar que la posición de Erdogan como un mediador entre Putin y Zelenski en el contexto bélico actual responde a la necesidad de tener equilibrio en el tablero geopolítico. Turquía sabe bien que, si la balanza se inclina en demasía para la OTAN, Vladimir Putin puede responder con la fiereza de una potencia militar con herencia soviética, capacidad nuclear y con amistades poderosas, como China, Irán y Corea del Norte. El resultado puede ser devastador. Sin embargo, si se mantiene al margen esa situación de hipotética expansión de acciones bélicas por parte de Moscú, hay otra razón más palpable: los mercados. 

Turquía, al igual que todos los países inmersos en la economía de acumulación de capital, no quiere perder sus negocios ni enfriar sus finanzas. Una guerra en un enclave tan importante como Ucrania, solo desemboca en una crisis que agudiza la situación económica ya existente promovida por el cimbronazo del COVID – 19. Desde esta perspectiva, Turquía busca también, con su veto, poder cuidar el mercado internacional y la capacidad de producción propia. Asimismo, cabe recordar que Turquía tiene una gran red de exportación de industria liviana con diversas zonas del mundo. Erdogan cuida a Turquía, cuida a Rusia y cuida a Europa, aunque lo padezcan los suecos, finlandeses y kurdos. 

El mundo a la espera de Turquía

En sintonía con la política de promoción de la cultura turca a través de las novelas, que tan populares son en Latinoamérica, lo de Erdogan pareciera ser el capítulo esperado, en donde el protagonista principal puede cambiar la historia de la novela para siempre. 

El resto del mundo se encuentra en vilo a través del posible ingreso de Suecia y Finlandia, de la reacción rusa y de las innumerables variables que puedan deslindarse a partir de ello. América Latina, en este sentido, espera en silencio. Prácticamente porque son pocos los países que no condenaron la invasión rusa y porque son varios los que velan por la expansión de la OTAN. Sin ir más lejos, la Organización del Tratado del Atlántico Norte tiene una suerte de sucursal de Sudamérica: Colombia. 

¿En qué afecta esto al sur de América? Básicamente hay que volver a pensar en la economía, en el gran golpe que podría significar una profundización de las acciones bélicas o, inclusive, el hecho de que Turquía se involucre aún más en este conflicto, puede llevar al fantasma de la desatención de un mercado con mucha demanda, como lo es el latinoamericano. Por otro lado, está el cambio de relaciones diplomáticas de Turquía con Sudamérica, se entiende que no es lo mismo el trato con Brasil que con Paraguay. Mercados e intereses distintos. 

Por otro lado, se puede pensar rápidamente en las consecuencias en el humor social generado desde las relaciones diplomáticas con Suecia y Finlandia, las rispideces que se puedan generar y el probable cambio de 180 grados si es que ingresan a la OTAN. Latinoamérica simplemente espera. 

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Alberto Fernández: “Los Brics son para mi país una excelente alternativa de cooperación”

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El presidente Alberto Fernández sostuvo que el grupo de los Brics, el espacio que integran Brasil, Rusia, India, China y Sudáfrica, representa para la Argentina “una excelente alternativa de cooperación frente a un orden mundial que viene funcionando para el beneficio de unos pocos”.

“Los Brics son para mi país una excelente alternativa de cooperación frente un orden mundial que viene funcionando para el beneficio de unos pocos”, sostuvo Fernández en una carta enviada al foro de partidos políticos de los Brics, que se reunió esta mañana en forma virtual, y que fue leída en el encuentro por el embajador de argentina en China, Sabino Vaca Narvaja.

En la misiva, el mandatario argentino consideró que “los Brics son sin dudas un grupo de países determinantes para el desarrollo económico mundial. Está claro que la estabilidad macroeconómica mundial y el crecimiento económico pasa y pasará cada vez más por este grupo de países”.

“El nuevo banco de desarrollo de los Brics del que mi país podría participar es para mí la institucionalización de un nuevo orden mundial centrado en el desarrollo lejos de la especulación financiera que tanto daño ha causado a nuestros países”, añadió.

Con el lema “Promover el desarrollo mediante la unidad y cooperación, y avanzar juntos hacia un futuro brillante”, el evento fue organizado por el Partido Comunista de la República Popular China.

La apertura del encuentro estuvo a cargo del presidente de China, Xi Jinping, en su carácter de líder del Partido Comunista, y luego hubo intervenciones del representante de Sudáfrica por la Unión de Estados Africanos y de la Asociación de Naciones de Asia Sudoriental.

Por parte de Argentina, también participó el diputado nacional y vicepresidente 2° de la Cámara de Diputados, José Luis Gioja.

En su calidad de presidente del Parido Justicialista, Fernández sostuvo en la misiva que el PJ “se ha caracterizado históricamente por atender en primer lugar al pueblo, sus demandas económicas y sociales. y su bienestar. Estas han sido siempre nuestras prioridades”, y añadió que “la justicia social es un pilar fundamental que los peronistas, creemos implica la búsqueda permanente de un tratamiento igualitario de los sectores postergados y olvidados por otros proyectos políticos”.

“Tengo la firme convicción de que los países que conforman los Brics comprenden perfectamente este punto, por ello acompaño y celebro el compromiso de todos los países de los Brics de implementar de manera plena la agenda 2030, y los objetivos de desarrollo sostenible destacando la importancia de las dimensiones económica, social y ambiental, del desarrollo sostenible equitativo, inclusivo, abierto, integral, impulsado por la innovación”, dijo el mandatario.

En ese marco, remarcó que desde la Argentina “creemos en la necesidad de seguir trabajando en conjunto para mejorar el comercio multilateral y lograr, a través de nuestras acciones de gobierno, una efectiva reforma de la Organización Mundial de comercio”.

“Debemos atender a los nuevos desafíos que nos plantea la economía digital, y garantizar redes de suministro fiables y seguras, debemos garantizar que el desarrollo global sea verde a través de una asociación integral estrecha práctica e inclusiva”, añadió y llamó a tener una “cooperación que sea cada vez mayor y más fructífera”.

Tras citar la frase “Nadie se salva solo” que repite el papa Francisco, Fernández aseveró que “los países emergentes y en vías de desarrollo tenemos desafíos comunes y no encontramos soluciones avanzando en soledad”.

“La Argentina aboga por un mundo multilateral y por mejorar todos los mecanismos de la Organización de Naciones Unidas a los fines de generar una más estable gobernanza global del mismo modo impulsa el trabajo cooperativo en todas las instancias regionales”, aseguró.

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