Safrán

Judiciales negocian incrementos salariales con el Ejecutivo

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El jueves de la semana pasada el secretario de Hacienda de Misiones, Adolfo Safrán, mantuvo una reunión con Rosanna Pía Venchiarutti Sartori, presidenta del Superior Tribunal de Justicia ; Osvaldo Sánchez, representante del gremio de judiciales; y otros representantes del Poder Judicial, para avanzar en las actualizaciones salariales que los trabajadores recibirán durante esta primera parte del año.

Este lunes Safrán hará lo mismo con los representantes del sector Salud para alcanzar los acuerdos correspondientes para que los salarios de este sector también sean actualizados.

Es importante recordar que los aumentos en los haberes de los jubilados y pensionados serán percibidos en los meses de marzo y mayo, y que la movilidad estará sujeta al aumento que perciben los empleados activos de cada sector.

Por su parte, los trabajadores y trabajadoras de la Administración Pública de la Provincia también recibirán sus aumentos en los meses de marzo y mayo.

“Quiero remarcar que todas las negociaciones que estamos llevando adelante con los distintos sectores que forman parte del Gobierno provincial parten de un principio de solidaridad y tienen como principal premisa resguardar tanto los derechos laborales de los trabajadores como el equilibrio fiscal de la Provincia. Es decir, actualizar los salarios de cada área sin comprometer el funcionamiento razonable del Estado provincial”, señaló Safrán.

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Más salario, menos deuda, más apoyo al sector privado: las claves de la ejecución presupuestaria misionera

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Días atrás, se conocieron los datos de la ejecución presupuestaria de Misiones, correspondientes al acumulado al tercer trimestre de 2021. Antes de entrar en detalle de los resultados, cabe aclarar que por Ley de Responsabilidad Fiscal, las provincias deben publicar estos datos con hasta un trimestre de rezago, por lo cual, los datos finales del año los conoceremos, probablemente, para finales de marzo. 

Aún con datos parciales (en términos temporales), es factible analizar el comportamiento de la ejecución presupuestaria y hacer una primera aproximación a la evaluación de desempeño de los ingresos y el gasto de la provincia, y su comparación respecto a otros distritos. 

A primera vista, se destaca que Misiones mostró un comportamiento inverso al de la gran mayoría de las provincias: tuvo un crecimiento del gasto por encima de los ingresos, actuando de manera contracíclica en un momento donde ello es más que necesario, y así lograr saldar muchos de los desafíos pendientes que tiene la administración misionera. Por ello, sostenemos que Misiones tuvo un muy buen desempeño fiscal en este período.

Los ingresos totales que tuvo Misiones entre enero y septiembre (3º trimestre) del 2021, se ubicaron en torno a los $159.234,9 millones, teniendo un alza en moneda constante muy importante: +11,7% real, el tercer mayor crecimiento entre las 19 jurisdicciones que tienen sus datos actualizados. A su vez, los gastos totales fueron por $159.226,1 millones, y el crecimiento interanual fue del 20,7% real, el más alto entre los distritos relevados. 

Ya se observa solo con ese detalle que el gasto tuvo una velocidad de crecimiento mayor al de los ingresos, pero aún así se conservó superávit: la diferencia entre los ingresos y el gasto, en términos absolutos, dejó un superávit de $8,8 millones, que es poco abultado, pero el mismo está explicado, necesariamente, por una decisión política de no ajustar el gasto en un año donde se necesitaba más que nunca el acompañamiento del Estado para reactivar la economía

En este marco, es importante dar algunos detalles vinculados a la ejecución presupuestaria de la administración pública misionera, que permiten entender mejor las razones por la cual sostenemos que se trata de un buen desempeño fiscal provincial.

En relación a los ingresos, los ingresos tributarios crecieron 15,6% en términos reales y, dentro de estos, los de origen provincial lo hicieron en 27,7% real, casi triplicando la tasa de crecimiento respecto a los de origen nacional. Esto demuestra que la actividad económica tuvo un recupero traducido en recaudación, una situación similar a la que se dio en casi todos los distritos subnacionales del país.  

Por el contrario, los ingresos por transferencias corrientes cayeron 10 puntos en términos reales, producto de una menor asistencia del Gobierno nacional de partidas extra-coparticipables. Sin embargo, las que sí crecieron fueron las transferencias de capital (+7,2% real), que permitió fortalecer los niveles de inversión que realizó Misiones.

Ahora viene quizás lo más relevante, que es el análisis del gasto. El gasto corriente en su conjunto presentó alzas del 23,3% en moneda constante (vs 12% de alza de los ingresos corrientes). 

En este marco, hay varios puntos a destacar, pero quizás los más relevantes son tres: en primer lugar, el Gasto en Personal, que no es otra cosa que la masa salarial que el Estado provincial abona a los agentes estatales de la provincia, creció en moneda constante 28,3%, siendo el incremento más alto entre todos los componentes del Gasto corriente. Esto implica una fuerte recomposición del salario de los agentes provinciales. Además, es la provincia con la mayor expansión en este punto, cuando la gran mayoría de distritos recortó este punto, congelando salarios públicos o moviéndolos bastante por debajo de la inflación. 

En segundo lugar, los pagos por servicios de intereses y gastos de la deuda pública, que en este caso la destacamos por razón inversa a lo detallado con el Gasto de Personal. Lo positivo en el caso de pago de deuda, es que se redujo no solo en términos reales (-54,9%), sino también absolutos (-$197 millones respecto a 2020). Esto es una nueva prueba del proceso consolidado de desendeudamiento que lleva a cabo la provincia, que permite no solo sostener stocks bajos, sino también bajos servicios, de manera tal que prácticamente no impactan en el gasto (apenas representan el 0,3% del gasto total).

El tercer punto relevante tiene que ver con el acompañamiento al sector privado: las transferencias a ese sector crecieron en ambos niveles (14,8% en transferencias corrientes y +39,5% en las de capital), mientras que los aportes de capital y préstamos lo hicieron en un 74,2%, todo en términos reales

Al consolidar los ingresos y gastos totales, se observa como el 2021 fue radicalmente distinto a los años previos: los ingresos se habían contraído en 2018 y 2019 (-8,3% y -6,4%, respectivamente), en 2020 tuvo un alza del 6,1% y en 2021 se consolidó ese camino de recuperación con un incremento del 11,7%. 

El gasto, por su parte, tuvo caídas entre 2018 y 2020, creciendo fuertemente en 2021. 

Muchas veces criticamos o vemos críticas, tanto de la sociedad en general como de la dirigencia política, en relación al gasto. “¡Hay que bajar el gasto!”, exclaman algunos con vehemencia. El gasto público en la Argentina es un problema, sin duda alguna. Pero el mayor de los problemas no es el volumen, sino su distribución y su ineficiencia. En el caso misionero, existe un muy importante incremento del gasto, direccionado en gran medida en resolver problemas: lo salarial, el apoyo al sector privado e incluso en lo referido a la seguridad social, que también tuvo un buen desempeño. 

Aún con el gasto creciendo casi el doble que los ingresos, la provincia logró cerrar este período de análisis con superávit. Si bien se trata de uno menor, el objetivo político parece ser claro: no al ajuste, pero tampoco al desequilibrio. Se trata de un juego win-win. 

Sobre 19 distritos relevados, todas mostraron superávit financiero y Misiones tuvo el menor de ellos. Pero, ¿cuál es la diferencia? Una de las más clara es el Gasto en Personal: CABA, Catamarca, Córdoba, Corrientes, Chaco, Chubut, Entre Ríos, Formosa, Jujuy, La Rioja, Neuquén, Río Negro, San Juan, Santa Fe y Tucumán siguieron con caídas reales en el Gasto en Personal, sin lograr recomponer salarios de los agentes públicos. Sólo lograron hacerlo Misiones, Santiago del Estero y Tierra del Fuego.

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Safrán dijo que las reducciones impositivas durante el Gobierno de Cambiemos no fueron positivas para la economía

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El ministro de Hacienda de Misiones, Adolfo Safrán, expresó hoy que “durante el 2018 y 2019 las reducciones impositivas no impactaron positivamente en la economía argentina” como los sostienen los “economistas ultraliberales”, pero ratificó que la provincia no incrementará la presión tributaria.

“En Misiones, el esquema impositivo busca aplicar criterios de progresividad tributaria, donde por ejemplo los productores primarios están exentos del impuesto a los Ingresos Brutos”, mencionó Safrán al remarcar que “como anunció el gobernador Oscar Herrera Ahuad luego de la firma del Consenso Fiscal, Misiones no subirá las cargas impositivas”.

A través de sus redes sociales de Facebook y Twitter el ministro de Hacienda misionero remarcó que “durante el 2018 y 2019, las reducciones impositivas no impactaron positivamente en la economía argentina”.

En ese marco aseguró que “un lugar común muy repetido actualmente, cantado a coro hasta el cansancio por los economistas ultraliberales, sostiene que la reducción de impuestos asegura por sí sola el crecimiento de la economía; y, a la inversa, que los esquemas fiscales más expansivos siempre constituyen un obstáculo para el crecimiento”, señaló.

“Este verdadero mito económico, que desde ya puede llegar a funcionar en ciertos contextos, bajo ningún concepto puede ser considerada como una Ley de hierro que se cumple inevitablemente”, indicó el funcionario.

“Como prueba alcanza observar el desarrollo de distintas economías que crecen y se desarrollan bajo esquemas fiscales altos; y también sucede que en muchísimos casos las reducciones impositivas no solamente no impactan positivamente sino que llegan a ser perjudiciales”, continuó Safrán.

El ministro misionero también aseguró que para respaldar este análisis basta con observar el desempeño de la economía argentina durante 2018 y 2019.

“Tras la firma del Consenso Fiscal, durante estos años hubo reducciones impositivas en las cargas provinciales que buscaban combatir tanto el efecto “cascada”, que suponía la aplicación de un mismo impuesto en varios eslabones de la cadena de valor, y el consecuente efecto de “piramidación”, es decir el traslado de esas cargas fiscales al precio final del producto”, dijo.

Para el ministro, “esta visión optimista de la medida contrasta con la realidad. Durante esos años en Argentina sucedió justamente lo contrario: los precios siguieron aumentando, el nivel de actividad económica se contrajo, y no mejoró el índice de empleo”.

Según datos del INDEC, durante aquellos años la inflación fue del 47,65% en 2018 y 53,83% en 2019, las marcas más altas del período 2016 – 2020; el desempleo, que en 2016 y 2017 rondaba el 7,7%, durante los dos años siguientes llegó a 8,9% y 9,20%; el Producto Bruto Interno, que en 2017 había logrado recuperarse en 2,8 puntos, durante el bienio posterior acumuló una caída del 4,6%, citó en su mensaje por redes.

“De esta manera, una medida que teóricamente buscaba mejorar la competitividad, generar más puestos de trabajo, crecimiento y baja de precios logró precisamente lo contrario: retracción de la actividad económica, aumento de precios y desempleo”, comentó entre otros puntos.

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Todo lo que pierde Misiones por el rechazo al Presupuesto nacional

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Luego de una sesión maratónica en el Congreso Nacional, el Poder Ejecutivo no consiguió los votos necesarios para aprobar el proyecto de Presupuesto Nacional 2022, lo que sin duda afectará su funcionamiento administrativo y la asignación de recursos para las provincias, entre ellas Misiones.

Entre las consecuencias más inmediatas del voto negativo de la alianza Cambiemos -los misioneros Martín Arjol, Florencia Klipauka y Alfredo Schiavoni rechazaron la ley- se destacan las que afectan a la educación, los fondos previsionales, el transporte público y, en el caso de Misiones, la posibilidad de la creación de una Zona Aduanera Especial para revertir las asimetrías con el comercio de Brasil y Paraguay:

– Queda sin vigencia el Fondo Nacional de Incentivo Docente, destinado al mejoramiento de la retribución de los docentes de escuelas oficiales y de gestión privada subvencionadas y de las escuelas e institutos oficiales dependientes de las universidades nacionales y otros organismos, que finaliza el 31/12/2021. Implica una pérdida de recursos para Misiones de $2.176.885.001 

– Pierde vigencia también la Ley de Financiamiento Educativo Nacional, que establece que el presupuesto consolidado del Gobierno Nacional, las provincias y la Ciudad Autónoma de Buenos Aires destinado a la educación, la ciencia y la tecnología se incrementará progresivamente hasta alcanzar una participación del 6% en el Producto Interno Bruto (PIB).

– Perderá vigencia la transferencia automática de fondos por $ 58.477.242.261 que la Administración Nacional de la Seguridad Social (ANSES) realiza a las provincias en concepto de anticipo a cuenta para financiar gastos corrientes  a las provincias que no transfirieron sus regímenes provisionales a la Nación. – Perderá vigencia la actualización del Fondo de Compensación al Transporte Público de Pasajeros por Automotor Urbano y Suburbano del Interior del País, que preveía para el 2022 un importe de $46.000.000.000, recursos destinados a compensar los desequilibrios financieros del transporte público en las provincias.

– El Poder Ejecutivo Nacional no podrá crear Áreas Aduaneras Especiales ni autorizar la extensión de Zonas Francas donde se verifique el comercio bilateral con países limítrofes.

-También queda fuera del presupuesto el importante plan de inversiones en infraestructura por más de 96 mil millones de pesos para Misiones, que incluía obras en salud, energía, viviendas y corredores viales.

Si bien algunos de estos puntos podrán ser resueltos con fondos del presupuesto que será prorrogado por decreto (que habilita la reasignación de partidas para cubrir cuestiones urgentes), los misioneros perderán recursos de transferencia automática y los tiempos de resolución podrían extenderse.

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La deuda pública misionera está en su punto más bajo del último quinquenio

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Ya a finales del 2019, cuando el gobierno nacional del ex presidente Macri comenzaba a despedirse del poder, comenzó a tomar más fuerza el problema de la deuda. De hecho, el punto central de la problemática fue el reperfilamiento de deuda que estableció el ex mandatario durante los últimos meses de su gestión. 

 

Ante ello, el 2020 se inició con la deuda pública como uno de los pilares centrales a resolver, particularmente en la negociación de tenedores de bonos y títulos argentinos en el exterior. Antes de poder llegar a una solución, vino la pandemia: cachetazo para las arcas públicas en sus primeros meses, pero la negociación siguió en pie y, tras largos meses de negociaciones, el ministro Martín Guzmán logró cerrar el acuerdo. 

 

En medio de todo ello, comenzó un segundo problema relativo a la deuda pública: el pasivo de las provincias, donde una buena parte de la explicación del problema que atravesaban correspondía a lo sucedido algunos pocos años antes. 

 

Todos recordaremos que la primera medida fuerte del gobierno de Macri tras asumir, fue el arreglo con los holdouts (famosos en la Argentina por ser llamados fondos buitres), efectivizando el pago de deuda reclamada, lo que posibilitó una fuerte apertura del crédito extranjero para el país. En ese contexto, las provincias se sumaron a este envión, colocando títulos de deuda en el exterior, regidas bajo leyes de Nueva York y, por supuesto, en dólares, durante 2016 y 2017. 

 

Algunas provincias tuvieron condiciones algo más favorables en función de su propio historial crediticio y de factores endógenos (si la deuda está garantizada por regalías, por ejemplo), y otras tuvieron posibilidad de acceder a crédito algo más caro, pero que, en la proyección estimada de crecimiento para esos años, más el supuesto de equilibrio y estabilidad cambiaria, generaba la expectativa de solvencia.

 

¿Qué vino luego de esto? Corrida cambiaria del 2018, que disparó el valor del dólar, inicio de recesión, freno de la actividad, caída en recaudación, y casi dos años después, pandemia, que fue la trompada final a cajas provinciales que, en su gran mayoría, traían un fuerte stress. 

 

Todo esto generó que sean las provincias las que inicien sus propios procesos de negociación con tenedores de sus títulos para reestructurar los mismos: un proceso similar al realizado por la Nación, pero con las provincias ahora como protagonistas. 

 

Doce fueron las provincias que iniciaron este camino, y cuatro lo hicieron en una situación de default. De ese total, diez ya lograron cerrar sus acuerdos (Mendoza, Jujuy, Salta, Entre Ríos, Córdoba, Chubut, Neuquén, Río Negro, Chaco y Buenos Aires – que tuvo la negociación más tensa y larga, cerrada apenas días atrás); una está a días de culminar el proceso formal de cierre de acuerdo (La Rioja); y otra aún continúa negociando, pero lo hace pagando normalmente sus servicios de deuda, evitando así todo tipo de conflicto en el medio de los diálogos (Tierra del Fuego)

 

Naturalmente, iniciar un proceso de reestructuración de títulos de deuda en moneda extranjera pone de manifiesto un problema de caja y de flujo de pago, y detrás de ello se esconden dos cosas: la posibilidad de insolvencia, pero también, y quizás lo más relevante en este contexto, la priorización de recursos de la gestión provincial, que debe destinar una importante masa (dependiendo el caso) de recursos para cumplir sus compromisos.

 

El repaso de esta historia tiene un sentido: en el listado de provincias que reestructuraron (o en están aún en proceso) no se observa a Misiones. Primer punto a favor para la provincia: no solo no debió reestructurar deuda, sino que ni siquiera tiene títulos extranjeros en dólares. Por ende, no sufrió ni la corrida cambiaria ni los altos volúmenes de pago por servicios de deuda que tenían otros distritos

 

Pero la situación es aún más auspiciante para Misiones cuando analizamos el stock de deuda de la provincia: si observamos los datos del período 2017 – 2021, actualmente Misiones está en su nivel más bajo de deuda pública al medirlo en moneda constante. 

 

Veamos de qué se trata esto. En primer lugar, cabe destacar la aclaración del motivo por el cual tomamos este período de análisis, y tiene que ver con un aspecto metodológico fundamental: el IPC. 

Recordemos que la gestión Macri impulsó una nueva serie de medición del alza de precios que tiene como base a diciembre de 2016, e incluye no solo la medición nacional sino también regional. Por ese motivo, y para utilizar una sola serie del índice de precios, particularmente la referida a la de la región del NEA, tomamos en consideración el periodo 1º trimestre 2017 como inicio del análisis, hasta el 2º trimestre 2021, que son los últimos datos disponibles. 

 

Los datos de este último período mencionado nos dicen que el stock de deuda pública de la provincia de Misiones es por un total de $12.075,2 millones: tiene un incremento del 25,4% a pesos corrientes, respecto a igual período del 2020; y en ese marco, el 64,1% del total del stock de deuda es con el Gobierno Nacional y un 34,3% en Títulos Públicos, entre otros.

 

Sin embargo, si medimos el stock de deuda pública misionera en moneda constante, como se indicó anteriormente, observamos que en este 2º trimestre 2021 Misiones tiene el stock más bajo de toda la serie analizada. Dicho de otro modo, la provincia sostuvo un proceso de desendeudamiento progresivo que permitió que hoy esté en su nivel más bajo.

 

 

 

Como frecuentemente lo indicamos, tener un bajo stock de deuda pública es una ventaja comparativa en relación a otras jurisdicciones, no solo porque no sobrecarga al gasto, sino porque, además, incluso, permite tener latente la posibilidad de salir al mercado en búsqueda de financiamiento más barato para la ejecución, por ejemplo, de alguna obra de gran magnitud. 

 

Ahora bien, la fortaleza misionera en este caso no se trata solamente de un bajo stock de deuda pública, sino de su vinculo con los ingresos y con el gasto.

 

Como primer punto, veamos el stock en relación a los ingresos de la provincia. Como el último dato disponible corresponde al segundo trimestre 2021, podemos comparar entonces cuanto pesa el stock de deuda provincial sobre el total de los ingresos de ese mismo período, respecto a años anteriores. 

 

Aquí volvemos a ver un piso: tomando los segundos trimestres del período 2017-2021, en la actualidad el stock de deuda es el de menor peso sobre los ingresos: equivale a solo el 12,1%, cuando en el 2017 era del 29,4% de los ingresos totales del período. Aquí juegan en conjunto dos factores: la baja del stock real y el fuerte incremento real de los recursos que tuvo la provincia en este período. 

 

 

En la actualidad (2º trimestre 2021) sobre un total de doce provincias que tienen datos actualizados de sus stocks de deuda, Misiones tiene la segunda proporción stock/ingresos de todo el país, solo por encima de Formosa. Esto pone una vez más de manifiesto la situación beneficiosa en este punto particular que tiene Misiones respecto a otras jurisdicciones, que parte de la propia administración y gestión de los pasivos. 

 

 

El segundo punto fundamental de la relación del stock con otras variables, es al observar los servicios de deuda (es decir, los pagos) en relación al gasto de la provincia. Considerando nuevamente los segundos trimestres para el período 2017-2021, en la actualidad el peso del pago de servicios de deuda se encuentra en su piso, cuando se lo relaciona con el gasto total: representan apenas el 0,4% del gasto total misionero. 

 

En este punto, cabe destacar que en todo el período analizado el peso de los servicios de deuda ha sido históricamente bajos, sin llegar en ningún caso al punto porcentual. Esto se trata de un dato fundamental importancia: a menor carga de pago de deuda, se direcciona el gasto hacia otras prioridades de la gestión de gobierno que hacen al desarrollo provincial. Menos peso de la deuda, más recursos para infraestructura, innovación, demandas sociales, fomento al consumo, salarios, etc. 

 

 

En definitiva, una de las grandes fortalezas misioneras desde el punto de vista fiscal es el hecho de contar prácticamente con la totalidad de su presupuesto para volcarlo a inversión y al funcionamiento del Estado, sin tener que preocuparse demasiado por el cumplimiento de pago de deuda, algo que no ocurre en todas las provincias.

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