Más salario, menos deuda, más apoyo al sector privado: las claves de la ejecución presupuestaria misionera

Días atrás, se conocieron los datos de la ejecución presupuestaria de Misiones, correspondientes al acumulado al tercer trimestre de 2021. Antes de entrar en detalle de los resultados, cabe aclarar que por Ley de Responsabilidad Fiscal, las provincias deben publicar estos datos con hasta un trimestre de rezago, por lo cual, los datos finales del año los conoceremos, probablemente, para finales de marzo. 

Aún con datos parciales (en términos temporales), es factible analizar el comportamiento de la ejecución presupuestaria y hacer una primera aproximación a la evaluación de desempeño de los ingresos y el gasto de la provincia, y su comparación respecto a otros distritos. 

A primera vista, se destaca que Misiones mostró un comportamiento inverso al de la gran mayoría de las provincias: tuvo un crecimiento del gasto por encima de los ingresos, actuando de manera contracíclica en un momento donde ello es más que necesario, y así lograr saldar muchos de los desafíos pendientes que tiene la administración misionera. Por ello, sostenemos que Misiones tuvo un muy buen desempeño fiscal en este período.

Los ingresos totales que tuvo Misiones entre enero y septiembre (3º trimestre) del 2021, se ubicaron en torno a los $159.234,9 millones, teniendo un alza en moneda constante muy importante: +11,7% real, el tercer mayor crecimiento entre las 19 jurisdicciones que tienen sus datos actualizados. A su vez, los gastos totales fueron por $159.226,1 millones, y el crecimiento interanual fue del 20,7% real, el más alto entre los distritos relevados. 

Ya se observa solo con ese detalle que el gasto tuvo una velocidad de crecimiento mayor al de los ingresos, pero aún así se conservó superávit: la diferencia entre los ingresos y el gasto, en términos absolutos, dejó un superávit de $8,8 millones, que es poco abultado, pero el mismo está explicado, necesariamente, por una decisión política de no ajustar el gasto en un año donde se necesitaba más que nunca el acompañamiento del Estado para reactivar la economía

En este marco, es importante dar algunos detalles vinculados a la ejecución presupuestaria de la administración pública misionera, que permiten entender mejor las razones por la cual sostenemos que se trata de un buen desempeño fiscal provincial.

En relación a los ingresos, los ingresos tributarios crecieron 15,6% en términos reales y, dentro de estos, los de origen provincial lo hicieron en 27,7% real, casi triplicando la tasa de crecimiento respecto a los de origen nacional. Esto demuestra que la actividad económica tuvo un recupero traducido en recaudación, una situación similar a la que se dio en casi todos los distritos subnacionales del país.  

Por el contrario, los ingresos por transferencias corrientes cayeron 10 puntos en términos reales, producto de una menor asistencia del Gobierno nacional de partidas extra-coparticipables. Sin embargo, las que sí crecieron fueron las transferencias de capital (+7,2% real), que permitió fortalecer los niveles de inversión que realizó Misiones.

Ahora viene quizás lo más relevante, que es el análisis del gasto. El gasto corriente en su conjunto presentó alzas del 23,3% en moneda constante (vs 12% de alza de los ingresos corrientes). 

En este marco, hay varios puntos a destacar, pero quizás los más relevantes son tres: en primer lugar, el Gasto en Personal, que no es otra cosa que la masa salarial que el Estado provincial abona a los agentes estatales de la provincia, creció en moneda constante 28,3%, siendo el incremento más alto entre todos los componentes del Gasto corriente. Esto implica una fuerte recomposición del salario de los agentes provinciales. Además, es la provincia con la mayor expansión en este punto, cuando la gran mayoría de distritos recortó este punto, congelando salarios públicos o moviéndolos bastante por debajo de la inflación. 

En segundo lugar, los pagos por servicios de intereses y gastos de la deuda pública, que en este caso la destacamos por razón inversa a lo detallado con el Gasto de Personal. Lo positivo en el caso de pago de deuda, es que se redujo no solo en términos reales (-54,9%), sino también absolutos (-$197 millones respecto a 2020). Esto es una nueva prueba del proceso consolidado de desendeudamiento que lleva a cabo la provincia, que permite no solo sostener stocks bajos, sino también bajos servicios, de manera tal que prácticamente no impactan en el gasto (apenas representan el 0,3% del gasto total).

El tercer punto relevante tiene que ver con el acompañamiento al sector privado: las transferencias a ese sector crecieron en ambos niveles (14,8% en transferencias corrientes y +39,5% en las de capital), mientras que los aportes de capital y préstamos lo hicieron en un 74,2%, todo en términos reales

Al consolidar los ingresos y gastos totales, se observa como el 2021 fue radicalmente distinto a los años previos: los ingresos se habían contraído en 2018 y 2019 (-8,3% y -6,4%, respectivamente), en 2020 tuvo un alza del 6,1% y en 2021 se consolidó ese camino de recuperación con un incremento del 11,7%. 

El gasto, por su parte, tuvo caídas entre 2018 y 2020, creciendo fuertemente en 2021. 

Muchas veces criticamos o vemos críticas, tanto de la sociedad en general como de la dirigencia política, en relación al gasto. “¡Hay que bajar el gasto!”, exclaman algunos con vehemencia. El gasto público en la Argentina es un problema, sin duda alguna. Pero el mayor de los problemas no es el volumen, sino su distribución y su ineficiencia. En el caso misionero, existe un muy importante incremento del gasto, direccionado en gran medida en resolver problemas: lo salarial, el apoyo al sector privado e incluso en lo referido a la seguridad social, que también tuvo un buen desempeño. 

Aún con el gasto creciendo casi el doble que los ingresos, la provincia logró cerrar este período de análisis con superávit. Si bien se trata de uno menor, el objetivo político parece ser claro: no al ajuste, pero tampoco al desequilibrio. Se trata de un juego win-win. 

Sobre 19 distritos relevados, todas mostraron superávit financiero y Misiones tuvo el menor de ellos. Pero, ¿cuál es la diferencia? Una de las más clara es el Gasto en Personal: CABA, Catamarca, Córdoba, Corrientes, Chaco, Chubut, Entre Ríos, Formosa, Jujuy, La Rioja, Neuquén, Río Negro, San Juan, Santa Fe y Tucumán siguieron con caídas reales en el Gasto en Personal, sin lograr recomponer salarios de los agentes públicos. Sólo lograron hacerlo Misiones, Santiago del Estero y Tierra del Fuego.

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