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En enero los salarios tuvieron la mayor caída en 21 años

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La crisis salarial se profundiza, arrastrada por el plan de ajuste de Javier Milei. El primer dato oficial de enero evidenció que el poder adquisitivo de los sueldos en el sector formal tuvo su mayor caída en dos décadas, desde la salida de la convertibilidad. El fogonazo inflacionario que siguió a la megadevaluación de diciembre pudo más que la negociación paritaria. Así, en tan solo dos meses, los primeros de la gestión libertaria, los salarios perdieron casi la quinta parte de su capacidad de compra. Un deterioro a velocidad récord que explica el desplome del consumo y la agudización del escenario recesivo.

La Secretaría de Trabajo publicó en las últimas horas el índice de la Remuneración Imponible Promedio de los Trabajadores Estables (RIPTE), un indicador salarial que se utiliza como base de cálculo para la fórmula de movilidad jubilatoria y para las indemnizaciones por accidentes laborales. Medido en términos reales, evidenció un derrumbe interanual del 22,2%. Se trata de la caída más abrupta desde marzo de 2003, cuando todavía se sentía con fuerza el impacto del salto cambiario del desarme del uno a uno y la crisis de 2001-2022.

Si bien el salario real ya venía en declive, lo pocas veces visto es que el grueso de esa caída se concentró en los primeros dos meses de gobierno de Milei. En enero, la reapertura de paritarias (sobre todo en los gremios con mayor capacidad de pulsear por una recomposición significativa) en busca de recuperar parte de lo perdido en la carrera nominal contra los precios derivó en un incremento mensual del RIPTE del 14,7%. No alcanzó. “Es el aumento más elevado de toda la serie pero sigue corriendo de atrás a la inflación”, explicó Luis Campos, coordinador del Observatorio del Derecho Social de la CTA Autónoma. Ese mes el índice de precios al consumidor (IPC) marcó 20,6%, lo que implicó una pérdida de poder adquisitivo del 4,9%.

Sin embargo, esa baja mensual se monta sobre el 13,7% que habían perdido los salarios en diciembre ante la disparada inflacionaria inicial que generó el salto cambiario del 118% ejecutado por Luis Caputo y Santiago Bausili en combinación con la liberalización total de la política de precios. En conjunto, la capacidad de compra de los asalariados formales se hundió 17,9% en apenas dos meses, un retroceso que se acerca al 20,9% que cayó el salario real durante los cuatro años de Mauricio Macri.

Según cálculos de Salvador Vitelli, head of research de Romano Group, la agudización del deterioro de los ingresos llevó a que el RIPTE de enero, medido en moneda constante, volviera al nivel de mayo de 2005, es decir, 19 años atrás.

Lo cierto es que el poder adquisitivo de los trabajadores arrastra ya seis años consecutivos de caída y se encamina a hilvanar el séptimo. Tras la fuerte recuperación experimentada entre 2003 y 2013, que permitió salir del pozo de la crisis del 2001-2002 con una recuperación de la participación de los trabajadores en la distribución del ingreso, el estallido de la crisis de deuda del gobierno de Macri inició una pendiente a la baja. Un descenso que se desaceleró en los cuatro años de Alberto Fernández pero que no se detuvo y que se precipitó apenas iniciado el plan de ajuste de Milei.

Ese derrotero deja un saldo contundente. Según la serie del salario real elaborada por Campos a partir del RIPTE y de los índices de inflación del INDEC y de la Dirección de Estadística porteña, el poder de compra de los asalariados formales en enero de este año fue 42,6% menor al de octubre de 2015.

Según el índice RIPTE, el salario bruto promedio fue de $555.269 en enero, que en términos netos equivale a alrededor de $460.000. Así, un salario formal promedio quedó 23% abajo del costo de la canasta básica total para un hogar tipo de cuatro integrantes (que en enero fue de $596.823), es decir, de la posibilidad de evitar que su familia no se ubique en situación de pobreza.

Las perspectivas para este año, atravesado por la muy elevada inflación y la caída de la actividad con pérdida de empleo, no auguran una pronta recuperación de los ingresos. Así lo proyectó la Fundación Capital, la consultora fundada por Martín Redrado, que prevé una caída de dos dígitos para todos los sectores en 2024. Pese a la activación de negociaciones paritarias más cortas, estima que el poder adquisitivo de los asalariados formales del ámbito privado perderá otro 10,5% interanual.

Por fuera de este segmento, la crisis salarial proyectada por la fundación es aún más aguda. Para los estatales, afectados por el ajuste del gasto público, anticipa una caída del 21,3% interanual. Para los informales prevé un desplome del 25%.

Salarios e impacto recesivo

Este deterioro de los salarios, en combinación con el ajuste vía licuación de las jubilaciones y pensiones, es la contracara de la agudización del escenario recesivo. Según cálculos del Instituto Argentino de Análisis Fiscal (IARAF), en el primer bimestre del año el recorte real del gasto primario fue del 33,6% interanual. Del ajuste total, las jubilaciones y pensiones aportaron el 43% y los salarios de los estatales, el 5%. El impacto de la licuadora sobre los haberes es tal que “un jubilado con la mínima va a terminar marzo con una pérdida de poder adquisitivo del 43% respecto al mismo periodo del año 2023”, advirtió el IARAF.

El colapso de los ingresos es la contracara de la parálisis del consumo. Por caso, la Confederación Argentina de la Mediana Empresa (CAME), relevó una caída de las ventas minoristas en pymes del 25,5% interanual en febrero.

A su vez, esto agudiza el deterioro de la actividad. El INDEC informó este miércoles un desplome del 12,4% interanual en la actividad industrial durante enero y del 21,7% en la construcción, afectada por el parate de la obra pública. Y los indicadores adelantados de febrero muestran una continuidad de las caídas: el patentamiento de motos (13,7% interanual) y el de autos (18,7%), la fabricación de vehículos (19%), la venta de insumos para la construcción según el Índice Construya (29%) y la recaudación de IVA DGI (12,6%).

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En 2023, el 60% de los trabajadores priorizó los beneficios emocionales a los económicos

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En un año en el que nuestro país tuvo una inflación superior al 100%, la fidelización del talento se constituyó como un auténtico desafío para las empresas. Sin embargo, sorprende descubrir que el salario económico ya no es lo único y más relevante para el talento. Los beneficios que se ubican por fuera del paquete compensatorio tradicional adquirieron más protagonismo que nunca en las áreas de RRHH: la flexibilidad fue lo más importante para los colaboradores durante el 2023 según estudios de Bonda by Cuponstar.   

A través de una encuesta, la empresa líder en programas para fidelización de talento, determinó que 9 de cada 10 colaboradores escoge el llamado smart working (trabajo remoto) para mejorar su calidad de vida. Una de las principales características de esta modalidad de trabajo es la flexibilidad en cuanto al lugar y los horarios. Esta forma de empleo no solo reduce los niveles de estrés, mejorando el bienestar de los colaboradores, sino que también tiene un impacto en la productividad, ya que evita las distracciones y tareas no relacionadas con el trabajo que surgen en la oficina. 

¿Qué ocurre cuando para una empresa no es posible brindar la opción de trabajo remoto? La clave está en ser transparentes al comunicarlo, explicando los motivos, y optar por otros beneficios que ayuden a complementar la propuesta para los colaboradores. Gracias a la tecnología y el mundo digital estas alternativas también permiten flexibilidad en su elección y uso.  

“Sabemos que no todas los negocios pueden optar por una forma de trabajo 100% remota o híbrida. Es en estos casos donde se recomienda recurrir a beneficios adicionales al paquete compensatorio tradicional. Las giftcards canjeables en comercios que los mismos colaboradores pueden seleccionar o la oferta de experiencias, como las que forman parte de nuestro módulo digital de wellness, son algunos ejemplos que incrementan la competitividad de un negocio para atraer y retener al talento”, explica Brian Klahr, cofundador de Bonda by cuponstar

Si miramos otras fuentes, de acuerdo a la última edición del Workmonitor de la consultora Randstad, el 81% de los trabajadores argentinos considera de gran importancia contar con flexibilidad en términos de horario de trabajo, en tanto que el 43% aseguró que tiene opción de realizar trabajo remoto. Es que el equilibrio entre la vida personal y las tareas laborales es lo más buscado por los colaboradores actuales. 

En definitiva, el 2023 se despide como un año centrado en el valor del empleado y su bienestar a través de la flexibilidad en todos los aspectos laborales. La popularidad de los programas de beneficios en las empresas reafirma esta realidad (más de 240 clientes contrataron a Bonda durante este año) y demuestra una vez más que, la competitividad de un negocio radica en escuchar y cuidar a sus colaboradores, en este caso, haciendo caso a su deseo de flexibilidad.

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Renatre aumenta en un 21,24% la prestación por desempleo para los trabajadores rurales

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El Registro Nacional de Trabajadores Rurales y Empleadores (Renatre) aumentará desde diciembre próximo los montos mínimo y máximo de la prestación por desempleo a $ 35.100 y $ 70.200, de acuerdo con lo resuelto por el Cuerpo Directivo del organismo, lo que significa un nuevo incremento del 21,24% respecto de los niveles vigentes desde noviembre de 2022.

El incremento se aprobó a través de la resolución 5163/2023, publicada hoy en el Boletín Oficial, que a su vez deroga la resolución 5048 del 7 de septiembre de 2022.

La resolución anterior había fijado los montos mínimo y máximo de la prestación mensual por desempleo en $ 27.275 y $ 54.550, respectivamente, para octubre del año pasado y en $ 28.950 y $ 57.900 para el mes siguiente.

El Sistema Integral de Prestaciones por Desempleo – creado al constituirse el Renatre con la Ley 25.191 de 1999- se financia con los aportes mensuales de los empleadores rurales que deben realizar una contribución al organismo de 1,5% del total de la remuneración abonada a cada trabajador.

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Para estatales del Indec, ningún trabajador debió cobrar en septiembre menos de 495 mil pesos

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La Junta Interna de la Asociación Trabajadores del Estado (ATE) en el Instituto Nacional de Estadística y Censos (Indec) aseguró hoy que a septiembre último un hogar constituido por una pareja de 35 años con dos hijos en edad escolar “necesitó un salario mínimo de casi 495 mil pesos para satisfacer sus necesidades mínimas”.

Un informe actualizado del ejercicio de la canasta de ingresos mínimos a septiembre último detalló que “se requiere un urgente complemento a las medidas económicas adoptadas con un aumento salarial del 60%, con un piso para todas las actividades”.

Aquel ingreso de 494.506 pesos requerido para satisfacer las necesidades básicas se integra con 175.397 pesos para adquirir la canasta alimentaria mínima y otros 319.109 pesos para acceder a otros bienes y servicios básicos, informó el documento del sector.

“Hay crisis económica y la inflación es muy elevada. Las medidas del Ministerio de Economía produjeron un alivio en los sectores vulnerables y los trabajadores, pero se requiere un urgente aumento salarial del 60%”, puntualizó el informe de los dirigentes gremiales Raúl Llaneza, Marcela Almeida y Fabio Peñalva, del organismo estadístico.

Los sindicalistas aseveraron que “un trabajador debe percibir de bolsillo un ingreso no menor a 495 mil pesos”, por lo que la ATE-Indec reclamó que “se mantenga abierta la negociación paritaria y que se incluya desde ahora una cláusula de actualización por inflación, además de un incremento de emergencia del 60% en una cuota”.

También solicitaron “un bono de 60 mil pesos mensuales para todos los trabajadores; el pase a planta permanente y a la Resolución 48 del personal contratado por monotributo, sin quita salarial; la regularización del empleo precario; el pago de las sumas fijas que otorga el Gobierno a esos monotributistas y del valor máximo en concepto de Función Estadística a los empleados del Indec y la regularización del trabajo remoto”.

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Para ATE-Indec un trabajador debió percibir en septiembre un salario de 494 mil pesos como mínimo

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La Junta Interna de la Asociación Trabajadores del Estado (ATE) en el Instituto Nacional de Estadística y Censos (Indec) informó hoy que en el mes de septiembre una pareja de 35 años con dos hijos en edad escolar “necesitó casi 494 mil pesos para satisfacer sus necesidades mínimas”.

El informe firmado por los dirigentes Raúl Llaneza, Fabio Peñalva y Marcela Almeida sobre “los ejercicios de pérdida del poder adquisitivo de los ingresos y canasta de ingresos mínimos”, indicó que ese hogar requirió en septiembre 494 mil pesos, un ingreso integrado por 175.397 pesos para adquirir “una canasta alimentaria mínima” y por otros 319.109 pesos para “acceder a otros bienes y servicios básicos”, afirmó la ATE.

“Este cálculo debe servir como argumento para que nuestros paritarios exijan la reapertura de paritarias para reclamarle al gobierno nacional una urgente recomposición salarial, con un piso como el aquí expresado para todos los trabajadores”, expresaron en el documento.

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