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8.000 nuevos árboles nativos serán plantados por comunidades rurales e indígenas de Misiones

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La fundación protestante Hora de Obrar dio un nuevo paso en el camino de restaurar la Selva Paranaense y fortalecer proyectos productivos sustentables junto a comunidades indígenas y familias agricultoras de Misiones, en el marco del programa Crece Selva Misionera.

Durante un operativo logístico de gran envergadura  se entregaron 8000 ejemplares de especies nativas para interplantar en yerbales. La entrega fue posible gracias al apoyo de la Secretaría de Asuntos Guaraníes, que colaboró con la logística y al trabajo del Vivero 2 de Mayo, que proveyó parte de los plantines para el proyecto.

En la comunidad mbya guaraní Perutí, 180 familias recibieron 2.000 plantines destinados a su cooperativa Kaá Porá Perutí, que produce yerba mate agroecológica con identidad comunitaria.

Es muy importante ver cómo podemos incluir árboles nativos en nuestra producción y devolverle a la selva lo que es de la selva”, expresó Cristian Cabrera, cacique mburuvichá de la comunidad, ubicada en el municipio de El Alcázar.

Con el acompañamiento del Servicio Evangélico de Diaconía (SEDI), la comunidad avanza hacia la construcción de su propio secadero, tras haber logrado sus primeras ventas de yerba producida y empaquetada localmente, en alianza con la empresa Moringa Fidel.

Productores rurales hacen crecer el monte

Ese mismo día, la Fundación distribuyó 6.000 plantines en Colonia Delicia, en el departamento de Eldorado. Allí, la Cooperativa Colonia Delicia, integrada por familias agricultoras organizadas en la Unión de Trabajadores de la Tierra (UTT), impulsa un modelo productivo basado en la agroecología y la defensa del territorio.

Es una alegría tener estos plantines nativos, porque ya no existe más monte. Es como volver a la infancia, cuando podíamos salir a comer la fruta de algún árbol”, compartió Mario Durán, productor local.

Con el apoyo de SEDI, la cooperativa sostiene proyectos como la Casa de la Semilla, dedicada al resguardo de variedades nativas y criollas, y continúa apostando por la reforestación de yerbales con especies autóctonas que regeneran el suelo y favorecen el arraigo rural.

El programa Crece Selva Misionera promueve la restauración ecológica, la educación ambiental y la producción sustentable para proteger los ecosistemas de la Selva Paranaense, uno de los más biodiversos y amenazados del planeta.

Cada plantín representa un gesto de esperanza, pero también de justicia. Reforestar no solo es cuidar la naturaleza, sino cuidar las vidas que dependen de ella: las familias rurales, los pueblos indígenas, los animales, el agua”, expresó Romario Dohmann, responsable de proyectos de Justicia Climática en Hora de Obrar.

Con esta acción, Hora de Obrar reafirma su compromiso con el cuidado de la Casa Común y con un modelo de desarrollo que integra justicia ambiental y justicia social en el corazón verde del país.

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Vida Silvestre y Ecología ponen en marcha la restauración del Parque Provincial Foerster

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La Fundación Vida Silvestre Argentina y el Ministerio de Ecología y Recursos Naturales Renovables de Misiones pusieron en marcha las primeras tareas de restauración del monte nativo en los lotes que, en 2024, Vida Silvestre compró y donó al sistema provincial de áreas protegidas. Mediante estas acciones se busca mejorar el diseño y la funcionalidad del Parque Provincial Guardaparque Horacio Foerster, además de contribuir a la recuperación de la selva misionera.

En los últimos días, con la coordinación de guardaparques del Parque Provincial Foerster, con apoyo de Vida Silvestre, se realizaron tareas de descompactación mecánica del suelo para preparar el terreno. En las próximas semanas se avanzará con la plantación de 5000 árboles de diversas especies nativas de la selva misionera, provistas por el Vivero de Nativas Andrés Johnson de la Reserva de Vida Silvestre Urugua-í. En paralelo, se está trabajando en el manejo de la regeneración espontánea de plantas nativas y de las pasturas invasoras.

Los terrenos donados, ubicados en Picada Suárez, municipio de Comandante Andresito en Misiones, abarcan unas 100 hectáreas. Casi el 40% de esa superficie fue en su momento deforestada y destinada a la producción agrícola-forestal y ganadera. Hoy, a través de la plantación de especies nativas y el acompañamiento de la regeneración natural, se busca restablecer el bosque y sus condiciones ambientales.

La restauración, junto con la ampliación del parque, refuerza la consolidación del corredor biológico Urugua-í–Foerster, clave para la conservación de la biodiversidad y de los servicios ambientales que brinda el monte a las comunidades de la región.

Las áreas protegidas cumplen un rol esencial: resguardan especies amenazadas como el yaguareté, mantienen ecosistemas saludables, impulsan la investigación científica y aportan beneficios directos a las comunidades locales mediante servicios ecosistémicos vitales. Además, constituyen una de las soluciones naturales más efectivas para enfrentar los impactos del cambio climático.

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La grieta verde: presupuesto mínimo para los montes en Argentina, liderazgo global en Brasil

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El contraste no puede ser más marcado. Y es también un reflejo de las políticas que se imponen en ambos países. En Argentina, el Presupuesto 2026 le asigna al Fondo Nacional para el Enriquecimiento y la Conservación de los Bosques Nativos apenas 15.843 millones de pesos. Además, el Programa Nacional de Protección de los Bosques Nativos recibiría $1.624 millones, un monto muy por debajo de lo necesario para garantizar el control, la restauración y el uso sustentable de estos ecosistemas. 

El diseñado por Javier Milei es el presupuesto más bajo de la historia, aún en una historia que nunca le asignó el valor que debería tener la conservación de bosques. 

Argentina cuenta con más de 53 millones de hectáreas de bosques nativos. Con el presupuesto asignado, se destinarían apenas $298 por hectárea al año, es decir, $24 por mes para cuidar cada hectárea de monte.  

El proyecto de presupuesto 2026 presentado por el Poder Ejecutivo asigna apenas el 3,5% de lo que correspondería por ley, lo que representa el menor porcentaje desde su sanción. Según el artículo 31 de la Ley, el Fondo Nacional para el Enriquecimiento y la Conservación de los Bosques Nativos debería recibir al menos el 0,3% del presupuesto nacional. Para 2026, esto equivaldría a $444.207 millones.

Del otro lado de la frontera, Brasil sorprende al mundo. “Brasil liderará con el ejemplo”, dijo Lula Da Silva al anunciar un aporte de mil millones de dólares al Fondo de Bosques Tropicales para Siempre

Durante la Sesión de Apertura de la Reunión sobre el Fondo de Bosques Tropicales para Siempre (TFFF, por sus siglas en inglés), Lula reveló que Brasil invertirá US$ 1 mil millones en la iniciativa. El Fondo, que propone un modelo innovador de financiamiento para la conservación de los bosques tropicales, será oficialmente lanzado durante la 30ª Conferencia de las Naciones Unidas sobre Cambio Climático, la COP30, prevista para noviembre en Belém (PA).

“Brasil liderará con el ejemplo y se convertirá en el primer país que se comprometa a invertir mil millones de dólares en el fondo. Por eso, invito a todos los socios presentes a ofrecer contribuciones igualmente ambiciosas para que el TFFF pueda entrar en operación en la COP30 en noviembre, en la Amazonía sudamericana”, declaró Lula durante la reunión realizada en la sede de las Naciones Unidas en Nueva York, Estados Unidos.

La iniciativa brasileña busca fortalecer la conservación de los bosques en pie, demostrando que su protección vale más que la tala

La iniciativa de Brasil llega en medio de la polémica “Ley de la Devastación”, impulsada por el agronegocio y considerada el mayor retroceso ambiental en 40 años. Lula sancionó la ley con 63 vetos para proteger licencias ambientales y territorios sensibles, aunque ONG y ambientalistas advierten que aún persisten riesgos.

En total, más de 70 países en desarrollo con bosques tropicales podrán recibir los recursos. “Más que proteger un bioma específico, el TFFF es un mecanismo para preservar la vida misma en la Tierra. Los bosques tropicales prestan servicios ecosistémicos esenciales para la regulación del clima”, explicó el presidente.

Lula subrayó que los dividendos generados por el TFFF, que será complementario a los mecanismos de pago por reducción de emisiones de gases de efecto invernadero, serán repartidos anualmente entre los inversores y los países que mantengan sus bosques en pie. “Todos los años, el monitoreo satelital permitirá identificar si los países están respetando la meta de mantener la deforestación por debajo del 0,5%”, afirmó.

Según el presidente, la meta es que cada país pueda recibir hasta 4 dólares por hectárea conservada (24 pesos en el presupuesto de Argentina). “Parece modesto, pero estamos hablando de 1.100 millones de hectáreas de bosques tropicales distribuidos en 73 países en desarrollo”, destacó.

Para adherirse al TFFF, los países deberán contar con sistemas de gestión financiera transparentes y aceptar destinar el 20% de los recursos específicamente a pueblos indígenas y comunidades tradicionales. “Dirigir parte de esos recursos a los pueblos indígenas y comunidades locales puede garantizar medios adecuados a quienes siempre cuidaron de nuestros bosques y selvas”, dijo Lula.

“El TFFF articulará conservación, uso sostenible de los recursos ecosistémicos y justicia social en favor de un nuevo modelo de desarrollo”, completó.

Brasil lidera los esfuerzos para la creación del TFFF desde la COP28, realizada en Dubái en 2023. Hasta el momento, otros cinco países con bosques tropicales integran la iniciativa: Colombia, Ghana, República Democrática del Congo, Indonesia y Malasia. Además, cinco países potencialmente inversores también participan en el proceso de fundación del mecanismo: Alemania, Emiratos Árabes Unidos, Francia, Noruega y Reino Unido.

Se espera que las naciones inversoras aporten un capital inicial que podrá alcanzar hasta 25 mil millones de dólares. Con esta inyección, será posible impulsar otros 100 mil millones de dólares (capital sénior) del sector privado a lo largo de los próximos años. Los gobiernos, al aceptar el papel de capital júnior, consienten en asumir un riesgo un poco mayor que el sector privado, atrayendo a estos inversores.

Las proyecciones de los responsables por la elaboración del TFFF señalan también que el mecanismo debe viabilizar 4 mil millones de dólares anuales para la conservación ambiental, lo que representa casi el triple del volumen aplicado globalmente en la protección de bosques tropicales mediante recursos concesionales.

Los países con bosques tropicales que se adhieran al TFFF deberán presentar al consejo del fondo informes anuales que comprueben la conservación de los bosques, con monitoreo satelital. Brasil ya realiza este seguimiento por medio del Instituto Nacional de Investigaciones Espaciales (INPE) y podrá servir de ejemplo para las demás naciones, según el Ministerio de Medio Ambiente y Cambio Climático (MMA).

Los países beneficiarios tendrán autonomía para definir el destino final de los recursos. En Brasil, el MMA proyecta que la inversión podrá fortalecer medidas como el Programa Bolsa Verde, la Política Nacional de Pago por Servicios Ambientales y acciones de incentivos a la bioeconomía. En cuanto a las inversiones realizadas por el fondo para remunerar a los países, está vetada la aplicación en proyectos que involucren combustibles fósiles. La prioridad es optar por acciones y títulos de gobiernos, compañías de países emergentes y productos considerados verdes.

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Jaguar Rivers: la iniciativa transnacional con la misión de restaurar y reconectar ecosistemas en el corazón de Sudamérica

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Jaguar Rivers Initiative (Ríos del Yaguareté) es un esfuerzo transnacional para restaurar y reconectar ecosistemas naturales en el corazón de Sudamérica. En una visión de 20 años hacia el futuro, la iniciativa se propone crear un corredor protegido de vida silvestre de escala continental sobre la cuenca del río Paraná, uno de los sistemas de agua dulce más importantes del mundo, hogar de una naturaleza exuberante y millones de personas.

Utilizando el poder de los ríos como «corredores» para la vida silvestre, la visión incluye proteger, restaurar y reconectar un área de 2.5 millones de kilómetros cuadrados —mayor a Groenlandia— sobre cuatro países de Sudamérica: Argentina, Bolivia, Brasil y Paraguay.

El yaguareté, especie emblemática de Sud América,
representa todo lo que se quiere proteger y restaurar con la iniciativa,
y lidera el camino hacia la conservación de gran escala.
Foto: la yaguareté Karaí en Parque Iberá, por Lucas Preliasco

El yaguareté, depredador tope y especie en peligro de extinción, es el símbolo de todo lo que esta iniciativa busca proteger. En el pasado, el yaguareté habitaba toda la cuenca con poblaciones abundantes y saludables. Pero en las condiciones actuales, con escasas poblaciones que sobreviven en los ríos Paraná, Bermejo y Pilcomayo en zonas aisladas entre sí, la especie tiene muy pocas posibilidades de recuperarse y escapar a la amenaza de la extinción. Para evitarlo, debemos realizar un esfuerzo importante y rápido para reconectar estas poblaciones a través de los ríos Paraguay e Iguazú.

El fin último de Ríos del Yaguareté es revertir la crisis de pérdida de biodiversidad presente en todo el planeta y particularmente grave en Sudamérica, donde entre 1970 y 2022 las poblaciones de vida silvestre se desplomaron en un 94%—el porcentaje más alto en todo el mundo. Las causas principales —deforestación, fragmentación y degradación de ambientes naturales, incendios catastróficos, sequías y cacería — hoy se ven exacerbadas por la gravedad de los efectos de la crisis climática global.

Los ríos y planicies de inundación vuelven a ser corredores de vida silvestre,
por donde la fauna dispersa hacia nuevos territorios.
Foto: oso hormiguero gigante en Parque Iberá, por Matías Rebak

En palabras de Sofía Heinonen, directora de Fundación Rewilding Argentina: «La gravedad de las inseparables crisis climática y ecológica que nos han atrapado a todos nos urge a aumentar de escala el trabajo que hemos aprendido a hacer en Argentina».

En Argentina, el proyecto Ríos del Yaguareté abarca desde las nacientes del río Bermejo, en la cordillera de los Andes, atravesando las Yungas y El Impenetrable chaqueño, y desde la cuenca del Iguazú en la selva misionera hasta la cuenca del Paraná, incluyendo los Esteros del Iberá.

La presentación fue realizada en The Explorers Club en Nueva York y contó con la apertura de Kris Tompkins, fundadora de Tompkins Conservation, la conducción del prestigioso periodista de CNN Bill Weir como moderador, los directores de las cuatro organizaciones creadoras del proyecto y más de 150 referentes del mundo ambiental, social y económico. Próximamente, la iniciativa se presentará en Argentina y en los países de las organizaciones fundadoras.

Región de Perigara, sur de Brasil. Foto por Mario Haberfeld

La metodología de Ríos del Yaguareté

En palabras de Deli Saavedra, director de Ríos del Yaguareté: «Estamos implementando un proyecto estratégico para proteger uno de los sistemas riparios más importantes del mundo. Al restaurar su integridad ecológica, especies y comunidades en cuatro países tendrán la oportunidad de prosperar con un modelo que combina protección, restauración ecológica y economías regenerativas que ha sido exitoso en el Pantanal brasileño y los esteros de Iberá en Argentina».

Ríos del Yaguareté busca proteger y restaurar la cuenca del río Paraná a través del trabajo en cuatro pilares: arcas, áreas búfer, stepping-stones o puntos intermedios, y ríos y planicies de inundación:

· Las arcas son áreas naturales amplias, restauradas y ecológicamente funcionales, con sus especies clave presentes, que se convierten en fuentes desde donde la fauna silvestre dispersa.

· Las áreas búfer son zonas circundantes a las arcas, donde la implementación de economías restaurativas promueve la coexistencia y, por lo tanto, «extiende» el área protegida para la vida silvestre.

· Los stepping-stones o puntos intermedios son refugios más pequeños, situados a lo largo de los corredores, generalmente sobre reservas privadas, que brindan un espacio seguro y libre de conflictos entre humanos y vida silvestre.

· Los ríos y planicies de inundación son corredores vitales para generar conectividad, donde los pulsos naturales fluyen saludablemente. Se encuentran protegidos y monitoreados con la ayuda de la tecnología, colaboración ciudadana y políticas efectivas.

«Nuestra supervivencia, y la de las generaciones que vienen, está en nuestras manos. Hoy, en el corazón de Sudamérica, los ríos vivos y la fauna marcan el camino hacia una naturaleza que recupera su cauce; un mundo donde coexistimos con la vida silvestre, donde la restauración de la naturaleza asegura prosperidad para las personas. Lo hemos vivido en Iberá. Con la fuerza de la naturaleza, podemos llevarlo mucho más lejos», concluyó Sofía Heinonen.

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En el primer semestre Misiones incrementó 20% los operativos contra la caza y pesca furtiva

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El Ministerio de Ecología y Recursos Naturales Renovables de Misiones, a través del Cuerpo de Guardaparques, reforzó el trabajo de control y vigilancia en las distintas áreas naturales protegidas de la provincia durante el primer semestre de 2025. En ese período se realizó un 18% más de operativos en comparación con el año anterior, logrando, desarticular redes de caza y pesca furtiva, desmantelar campamentos ilegales, secuestrar armas de fuego y detectar a cazadores furtivos, consolidando, de esta forma, una política activa de defensa de la biodiversidad.

Con el objetivo de afianzar la presencia en territorios sensibles y avanzar en la prevención de delitos ambientales que afectan directamente a la fauna y flora de la selva misionera, Ecología trabaja de manera coordinada con las Fuerzas de Seguridad, lo que permitió potenciar los resultados. Los patrullajes realizados por guardaparques, tanto diurnos como nocturnos, abarcan caminos rurales, senderos internos y zonas donde habitualmente se detectan ingresos ilegales con fines extractivos. También se incorporó tecnología para registrar recorridos georreferenciados con GPS, una herramienta clave para consolidar información estratégica de inteligencia ambiental.

Uno de los aspectos más destacados de este semestre fue la ampliación en la cantidad de operativos realizados. En los primeros seis meses se llevaron a cabo más de 125 procedimientos integrales, lo que representa un incremento del 18% respecto al mismo período de 2024, cuando se habían concretado 106. Este crecimiento demuestra la consolidación de una política activa y sostenida en materia de control ambiental.

Los operativos se concentraron especialmente en dos zonas críticas, identificadas como los principales puntos calientes o “hotspots” de actividad furtiva. El primero de ellos se ubica en el norte provincial, en el área del Parque Provincial Urugua-í, dentro del municipio de Comandante Andresito. Se trata de un sector que combina alta biodiversidad con un alto nivel de presión sobre la fauna silvestre, lo que lo convierte en uno de los escenarios más sensibles en materia de protección. El segundo punto caliente se encuentra en la Reserva de Biósfera Yabotí, con epicentro en los municipios de San Pedro y El Soberbio. En ambos casos, los patrullajes y controles buscan anticiparse a las prácticas ilegales que ponen en riesgo a especies animales emblemáticas y al equilibrio ecológico de los ecosistemas.

Los procedimientos fueron diseñados con una modalidad integral que abarca patrullajes diurnos y nocturnos, recorridos sobre senderos internos y caminos rurales, así como controles en zonas donde frecuentemente se detectan ingresos ilegales con fines extractivos. Una de las innovaciones implementadas en esta etapa fue el uso sistemático de recorridos georreferenciados con GPS, lo que permite consolidar una base territorial de inteligencia ambiental para la planificación de operativos futuros. Este registro detallado no solo facilita la identificación de patrones de actividad ilegal, sino que también constituye una herramienta importante para el trabajo preventivo.

Entre los resultados operativos más relevantes se destaca la detección de más 22 cazadores y pescadores furtivos, varios de ellos detenidos y puestos a disposición de la Justicia. El secuestro de armamento fue otro de los puntos fuertes de los operativos: se incautaron 19 armas de fuego, entre ellas 14 escopetas de distintos calibres y 5 rifles de aire comprimido, además de más de 60 municiones. También se decomisaron más de 34 redes de pesca de gran tamaño, que suman cientos de metros lineales, y unas 6 embarcaciones entre botes, canoas y motores. 

Asimismo se procedió al desmantelamiento de estructuras ilegales como sobrados, saleros, ceberos y campamentos utilizados para la caza y pesca furtiva. Estos sitios, que suelen instalarse en áreas estratégicas del monte, son la base de operaciones para capturar especies silvestres de alto valor en el mercado ilegal. La intervención de los guardaparque permitió neutralizar estas instalaciones antes de que produjeran un impacto mayor sobre la fauna.

El Ministerio de Ecología busca continuar incrementando la cantidad y calidad de los operativos a través de una estrategia que combina presencia territorial, coordinación interinstitucional y fortalecimiento de las capacidades operativas del Cuerpo de Guardaparques, ya que cumplen un rol fundamental en el resguardo de los patrimonios naturales, al actuar como primera línea de defensa frente a los delitos ambientales.

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