La empresa Iguazú Argentina, concesionaria de los servicios dentro del Parque Nacional Iguazú, participó de la presentación de los lineamientos estratégicos del Plan de Restauración que se pondrá en marcha en el entorno natural, a cargo de la Administración de Parques Nacionales.
Durante el encuentro se dio a conocer la metodología de trabajo, que contempla el relevamiento de espacios degradados que requieran restauración, rehabilitación o recuperación del bosque nativo, y la articulación con las empresas que operan dentro del área protegida para concretar la iniciativa.
Llevar adelante acciones comunes en el área resulta de vital importancia, sobre todo teniendo en cuenta la urgencia de desarrollar actividades que se adapten a un contexto de cambio climático.
De la jornada participaron referentes del Parque Nacional Iguazú, Iguazú Argentina, Jungle, Hotel Meliá, Grupo Bordín y Fundación Vida Silvestre. El evento culminó con la plantación de un árbol, como símbolo del compromiso con la gestión ambiental y la biodiversidad.
El Parque Nacional Iguazú sumó un hito a su historia natural con la confirmación del primer avistamiento de un aguará guazú (Chrysocyon brachyurus), considerado el zorro más grande de América Latina. La especie, emblemática de los pastizales y bañados del continente, nunca antes había sido registrada en este emblemático parque del nordeste argentino.
El hallazgo se conoció a partir de la difusión de un video en el que se observa claramente al animal recorriendo un sector del área protegida. Posteriormente, fuentes de Parques Nacionales confirmaron la autenticidad de las imágenes y ratificaron que se trata del primer registro de esta especie dentro de los límites del Parque Nacional Iguazú, que custodia las Cataratas del Iguazú.
El aguará guazú es un cánido característico del Cono Sur, de largas patas y pelaje rojizo, que habita en regiones abiertas y húmedas, principalmente en la zona de sabanas y humedales del Gran Chaco y la región pampeana. Su presencia en la selva misionera resulta llamativa, dado que no se trata de su ambiente natural.
La confirmación oficial de Parques Nacionales destaca la importancia del hecho: “Es la primera vez que se registra en el Parque Nacional Iguazú, ya que no es el ambiente de esta especie”, indicaron.
De esta manera, el avistamiento no solo constituye un hecho inédito para la biodiversidad de Misiones, sino que también abre interrogantes sobre los desplazamientos y la adaptación de esta especie amenazada, cuya conservación es un desafío en toda la región.
El Gobierno de Misiones aprobó por decreto la incorporación de tres lotes ubicados en la Colonia Laharrague, municipio de San Vicente, al Sistema Provincial de Áreas Naturales Protegidas. Se trata de la Reserva Privada “San Juan”, impulsada por el ciudadano José Carlos San Juan y formalizada mediante convenio con el Ministerio de Ecología y Recursos Naturales Renovables. De este modo, Misiones cuenta con 57 reservas naturales privadas.
La decisión se fundamenta en la Ley XVI – 29 (antes Ley 2.932), que permite a particulares constituir reservas naturales en sus propiedades cuando éstas presentan características de valor ecológico o cultural significativo. Según consta en el expediente N° 9910-1-2024, la zona presenta un alto valor de conservación, motivo por el cual fue aceptada su incorporación al sistema provincial.
El convenio fue firmado por el ministro de Ecología, Martín Antonio Recamán, y José Carlos San Juan, propietario de los lotes. El decreto fue rubricado por el gobernador Hugo Passalacqua el 15 de noviembre de 2024.
La nueva reserva privada “San Juan” comprende los siguientes inmuebles:
Lote 40 “K”, matrícula 2781, partida inmobiliaria 6909.
Lote 40 “L”, matrícula 2782, partida inmobiliaria 6910.
Lote 40 “M”, matrícula 2780, partida inmobiliaria 6911.
Todos forman parte de subdivisiones del Lote 40 del Fraccionamiento del Remanente del Lote “E”, en Colonia Laharrague, Departamento Guaraní.
El propietario se compromete a regirse por el marco normativo vigente en materia de conservación, conforme a la ley provincial de Áreas Naturales Protegidas y al Decreto N° 944/94. Aunque el convenio no implica cesión de la propiedad, en caso de venta o cesión deberá notificarse al nuevo titular de su existencia.
El Ministerio de Ecología se compromete a brindar asistencia técnica y capacitar a los guardaparques que visiten la reserva, mientras que el propietario podrá establecer convenios con terceros para mejorar el manejo del área.
La vigencia del convenio es de 20 años, y en caso de incumplimiento, el Ministerio podrá dejarlo sin efecto. Además, ambas partes acordaron que cualquier litigio se resolverá ante tribunales ordinarios con asiento en Posadas.
Este nuevo paso fortalece la política ambiental de Misiones, única provincia del país con un sistema integral de áreas protegidas y una legislación propia para la conservación de su selva, flora y fauna.
Por Cristina Besold, El Paranaense. El bioma Bosque Atlántico alberga un tercio de la población de Sudamérica; almacena gran cantidad de carbono y el Acuífero Guaraní (la mayor reserva transfronteriza de agua del mundo), que proporciona el 10,8% de la energía de Brasil y el 90% de la de Paraguay. Su situación es crítica por la alta fragmentación ecológica. Recuperarlo y conservarlo es posible si los tres países involucrados -Argentina, Paraguay y Brasil-, juntos, optimizan iniciativas (gubernamentales y de organizaciones civiles) ya en marcha e implementan una nueva economía, orientando la recuperación del monte como herramienta para el desarrollo y crecimiento socio económico.
De lo contrario, se profundizarán la pérdida de suelo; las crisis hídricas, con repercusiones en el abastecimiento humano, productivo y energético, y el aumento de enfermedades vinculadas a la degradación ambiental.
Así lo entienden los máximos referentes de la Red Trinacional de Restauración del Bosque Atlántico, creada en 2019 precisamente para evitar la pérdida de la biodiversidad y los servicios ecosistémicos del bioma que se extiende en los tres países: Taruhim Quadros, analista de Conservación de WWF-Brasil y co-líder de la Iniciativa de Referencia de la Década de Restauración de la ONU – Pacto Trinacional del Bosque Atlántico; Claudia Amicone, especialista en restauración y comunidad de Fundación Vida Silvestre Argentina, y Oscar Rodas, director de Cambio Climático y Políticas de WWF Paraguay.
La Mata Atlántica “se encuentra entre los biomas más amenazados del mundo”, recordó Quadros. “Ya ha superado el punto crítico de fragmentación ecológica y se enfrenta a una creciente vulnerabilidad climática e institucional”, ilustró.
La Red Trinacional de Restauración del Bosque Atlántico está integrada por más de 70 organizaciones de la sociedad civil, gobiernos, comunidades locales y el sector privado de Argentina, Brasil y Paraguay, que se han propuesto apoyar la recuperación de 1,6 millones de hectáreas de Selva trinacional, una tarea que ya se concretó en 20.525 hectáreas.
La iniciativa tiene una meta integral y profunda. “Se trabaja para hacer frente no sólo a la degradación ecológica, sino también a la fragmentación institucional y socioeconómica asociada a la pérdida de sus bosques”, señaló Quadros. Es decir, revertir la mirada histórica del Bosque como un obstáculo para el desarrollo y como un tema que debe ser tratado en cada país en forma separada, desconociendo que es un ecosistema único contínuo, trinacional, que comparte funciones ecológicas y bienes comunes.
En esa línea, es importante la aplicación de “nuevas economías regenerativas, integrar políticas públicas, construir instrumentos financieros adecuados y valorar el conocimiento local”.
Taruhim Quadros, analista de Conservación de WWF-Brasil y co-líder de la Iniciativa de Referencia de la Década de Restauración de la ONU – Pacto Trinacional del Bosque Atlántico
En la práctica, describió Quadros, “esto significa fomentar cadenas de productos autóctonos como la yerba mate, apoyar la agricultura familiar y desarrollar modelos como la agroforestería, así como conservar y restaurar regiones ecológicas claves como los corredores ecológicos y las zonas de importancia hídrica”.
Se trata de “una agenda que une biodiversidad, clima e inclusión social, con el potencial de generar beneficios duraderos para toda la región, con una visión integradora del paisaje”.
En la Argentina, concretamente en Misiones, “la deforestación es fluctuante, pero se mantiene constante a lo largo del tiempo”, observó por su parte Amicone. “Entre 2007 y 2023 se perdieron 69.601 hectáreas de bosques nativos en la provincia. De particular relevancia es que 22.357 hectáreas se perdieron en zonas de mediano (amarillas) y alto (rojas) valor de conservación del Ordenamiento Territorial de los Bosques Nativos”, detalló.
Claudia Amicone, especialista en restauración y comunidad de Fundación Vida Silvestre Argentina
Las causas incluyen “aprovechamiento forestal intensivo, fragmentación por el avance progresivo de la frontera agrícola, la expansión de las actividades ganaderas, el establecimiento de plantaciones forestales comerciales y la caza furtiva, factor que contribuye significativamente a la pérdida de biodiversidad”.
Amicone recordó que la degradación “compromete el mantenimiento de los servicios ecosistémicos que proporciona el ecosistema”.
En ese marco, consideró que “se vuelve urgente y estratégico el diseño de un marco normativo provincial que consolide y coordine esfuerzos (ya en marcha) bajo un Plan de Restauración del Bosque Atlántico”; evaluó como necesario que “este plan provincial promueva la participación activa de los gobiernos locales, fomentando que cada municipio se apropie de los objetivos de restauración y los implemente según las particularidades de su territorio, con apoyo técnico, financiamiento descentralizado y mecanismos de gobernanza participativa”; y consideró “imprescindible articular el diálogo y la cooperación entre las áreas gubernamentales vinculadas al ambiente y a la producción”, haciendo realidad una “conservación productiva -es decir, prácticas económicas sostenibles que contribuyan a preservar y restaurar el bosque-”, una “sinergia entre conservación y desarrollo”.
En Paraguay, el Bosque Atlántico “se encuentra en una situación crítica, con una cobertura reducida a menos del 10% de su extensión original y una alta fragmentación”, informó Oscar Rodas, director de Cambio Climático y Políticas de WWF en ese país. “Esto compromete la biodiversidad y los servicios ecosistémicos que proporciona”, expresó.
Oscar Rodas, director de Cambio Climático y Políticas de WWF Paraguay.
La recuperación del Bosque Atlántico en los tres países es central para garantizar el agua y el suelo (producción de alimentos, de energía y la salud pública); mitigar efectos del cambio climático (inundaciones, deslizamientos y sequías prolongadas) y conservar la biodiversidad, entre otros importantes ítems, como la identidad regional y la cultura guaraní.
La Fundación Vida Silvestre Argentina hace más de quince años y de manera ininterrumpida viene trabajando en Misiones para recuperar y reconectar la selva misionera , el hábitat del yaguareté , una de las claves para mantener y recuperar la población del felino más grande de nuestro país. De la mano de más de 200 familias de pequeños y medianos productores rurales de Andresito y San Pedro, en los últimos 16 años se plantaron más de 200.000 árboles nativos y se restauraron unas 640 hectáreas de selva misionera en áreas clave para recuperar corredores de biodiversidad.
Actualmente los esfuerzos están focalizados en San Pedro y en reforzar la conectividad de la selva entre el Parque Provincial Cruce Caballero y la Reserva de Biósfera Yabotí. En esta región, tanto las y los pobladores como los fragmentos de bosque nativo aún conservan la memoria del rugido del yaguareté.
Desde hace 16 años, la Fundación Vida Silvestre trabaja para revertir la fragmentación del monte y devolverle a la selva su continuidad. Pero no se trata solo de plantar árboles. Se trata de reconstruir corredores de biodiversidad que permitan que el yaguareté -el mayor felino de América y especie bandera de este ecosistema- pueda moverse, cazar, reproducirse y así, conservar y recuperar su población.
“ Desde Vida Silvestre estamos convencidos de la necesidad de recuperar la selva misionera no sólo para el yaguareté y la biodiversidad, sino también para las personas ya que los beneficios o servicios ecosistémicos que brinda el monte son esenciales para el bienestar y para afrontar el cambio climático ”, señaló Claudia Amicone, especialista en restauración y comunidad de la Fundación Vida Silvestre Argentina. Además, indicó que “ Nuestro trabajo de restauración lo realizamos en sitios de alto valor para el hábitat del yaguareté en donde, mediante diversos estudios, las necesidades de intervención para no perder la conectividad de los grandes bloques de selva que quedan en Misiones son urgentes”.
” Sin selva, no hay fauna. Sin conectividad ecológica, el yaguareté no tiene futuro. Cada hectárea restaurada es una pieza clave en el rompecabezas de la conservación ”, agregó Amicone.
Una de las grandes particularidades del trabajo de Vida Silvestre es su enfoque, su visión de conservación inclusiva. La restauración del paisaje se construye de la mano de las familias que habitan la región. Son productores, pequeños agricultores, pobladores rurales, quienes lejos de ser meros observadores se convierten en actores centrales del proceso. Sumados a ellos, equipos técnicos y profesionales de instituciones y organismos presentes en el territorio aportando sus conocimientos y buscando un equilibrio entre conservación y medios de vida.
“El cambio no viene desde afuera. Lo construimos con la gente del lugar, respetando sus saberes, necesidades y derechos. La restauración ecológica no se sostiene si no es también restauración del vínculo entre las personas y su entorno ”, destacó Jonatan Villalba, especialista en restauración de la Fundación Vida Silvestre.
“Conservar al yaguareté es conservar los servicios ambientales como la calidad y cantidad de agua o la polinización. Hoy recuperar al yaguareté en la región es posible. Haciéndolo de manera planificada, se beneficiarían las personas y la naturaleza y los conflictos potenciales serían mínimos o directamente pasarían desapercibidos”, puntualizó Villalba.
A través de acuerdos voluntarios, acompañamiento técnico y económico, y prácticas productivas sostenibles, muchas familias hoy participan activamente en la recuperación del bosque en sus chacras. En este momento, 38 familias preparan el terreno para enriquecer con árboles nativos sectores de selva existentes, plantar sobre áreas degradadas y trabajar en procesos productivos de manera amigable con el ambiente, como los sistemas agroforestales. Se trata de decisiones que suman en el mediano y largo plazo a una visión colectiva: devolverle al paisaje su capacidad de albergar vida silvestre, al yaguareté, y mejorar la calidad y medios de vida de las familias rurales.
Este trabajo se enmarca en más de dos décadas de acción territorial en Misiones, donde la Fundación Vida Silvestre Argentina no solo apoya y contribuye a la investigación y monitoreo de la especie, sino que impulsa acciones concretas frente a las amenazas que enfrenta: pérdida de hábitat, caza furtiva, conflictos con actividades productivas y atropellamientos.
La restauración ecológica, entendida como una herramienta concreta y transformadora, se vuelve entonces condición habilitante para volver a escuchar el rugido del yaguareté en la región.