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Misiones formaliza su Plan de Respuesta al Cambio Climático con aval nacional y foco en bosques, biodiversidad y resiliencia rural

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Misiones obtuvo la convalidación oficial de su Plan de Respuesta al Cambio Climático por parte de la Subsecretaría de Ambiente de la Nación, mediante la Disposición 853/2025 publicada en el Boletín Oficial. Se trata de un paso clave en la articulación con la Ley Nacional N° 27.520 de Presupuestos Mínimos de Adaptación y Mitigación al Cambio Climático Global y los compromisos internacionales asumidos por el país en el marco del Acuerdo de París.

“El plan provincial cumple con lo dispuesto por la ley nacional, su decreto reglamentario 1030/2020 y el Pacto de Funes, que establece los criterios técnicos y metodológicos que deben seguir las jurisdicciones para construir su estrategia frente al cambio climático”, explicó Silvia Kloster, subsecretaria de Cambio Climático de Misiones. “Es también la culminación de varios años de trabajo del equipo técnico de la subsecretaría y, en particular, de la Subsecretaría de Gestión, Desarrollo Sostenible e Innovación”, añadió.

El plan misionero había sido aprobado mediante el Decreto Provincial N° 1946/2024 y ahora queda formalmente validado como instrumento público dentro del Sistema Nacional de Información sobre Cambio Climático. Su implementación marca un hito en la política ambiental de la provincia, que históricamente ha sido reconocida por la protección de la Selva Paranaense y la administración de sus recursos naturales.

El Plan de Respuesta de Misiones se estructura sobre cinco grandes líneas de acción. Primero, el fortalecimiento de los bosques nativos como sumideros y amortiguadores climáticos. Se destaca su rol como reguladores del ciclo hídrico, fijadores de carbono y defensores naturales contra eventos extremos. La provincia propone ampliar los sistemas de monitoreo forestal, conservar corredores biológicos y fomentar una producción de madera sostenible.

En segundo lugar, se promueve la biodiversidad como pilar de la resiliencia ecosistémica. Con la Selva Misionera como uno de los últimos relictos de alto valor ecológico del país, el plan plantea proteger hábitats críticos, ampliar áreas naturales protegidas y restaurar zonas degradadas, con mecanismos de participación comunitaria.

El tercer eje se centra en un sistema agroalimentario sostenible y resiliente. Frente a un escenario de creciente vulnerabilidad rural, se buscará fortalecer prácticas agroecológicas, diversificar la producción, optimizar el uso del agua y facilitar el acceso a tecnologías adaptadas al cambio climático, especialmente para pequeños y medianos productores.

El documento también plantea incorporar infraestructura verde y criterios climáticos en la planificación urbana. La propuesta incluye soluciones basadas en la naturaleza para ciudades, como cinturones verdes, techos vivos y mejoras en el sistema de drenaje, con un enfoque preventivo ante inundaciones y olas de calor.

Por último, el plan incorpora un enfoque transversal de educación, comunicación y financiamiento climático. Se prevé la formación docente en cambio climático, campañas de sensibilización ciudadana y una estrategia provincial de financiamiento que permita gestionar fondos verdes y recursos de cooperación internacional.

Durante su elaboración, el documento fue sometido a talleres participativos con diversos sectores -desde municipios hasta organizaciones sociales- y contempló un enfoque interinstitucional. La Subsecretaría de Cambio Climático fue el órgano técnico responsable de su formulación.

La convalidación nacional nos abre nuevas puertas para la gestión de la problemática climática tanto a nivel nacional como internacional”, subrayó Kloster, quien también destacó el apoyo de los ministros provinciales y del gobierno de Misiones: “Fue un compromiso asumido personalmente desde mi designación, y agradezco la confianza depositada”.

Con esta validación, Misiones podrá acceder a recursos federales e internacionales para implementar su agenda climática. El plan será revisado cada cinco años, y sus avances informados mediante reportes públicos de cumplimiento. Para Kloster, este proceso “demuestra la seriedad y el compromiso de la provincia en la temática, reafirmando una vez más su liderazgo ambiental”.

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Misiones Verde: ya son 114 las áreas protegidas, con 56 privadas

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El 1º de mayo, frente a la Asamblea Legislativa de Misiones, el gobernador Hugo Passalacqua pronunció un discurso que puso énfasis en un modelo ambiental que crece en silencio y con resultados medibles: la conservación activa de la selva paranaense. Con 114 áreas naturales protegidas -ocho de ellas creadas en el último año-, Misiones  lidera en el país un esquema de gestión que articula actores estatales y privados, suma herramientas fiscales y ahora busca proyectarse con certificación internacional. Los bosques nativos cubren 1.612.558 hectáreas de las casi tres millones que componen todo el territorio.

“Firmamos la anexión de una nueva área protegida en Almafuerte, de la familia Rivera, lo que lleva a 114 las reservas naturales bajo resguardo. De ellas, 56 son de gestión privada. Esto habla de una sociedad que ha hecho propia la causa ambiental”, expresó Passalacqua desde el recinto. Las 56 reservas privadas ocupan el seis por ciento de las áreas naturales protegidas y el 81 por ciento están dentro del Corredor Verde, con 25.257 hectáreas. Fuera del Corredor Verde hay otras 5.810 hectáreas custodiadas. 

La Reserva de la Biósfera de Yabotí es la extensión más grande de monte protegido, con 236.313 hectáreas. El Parque Nacional Iguazú tiene 54.380, al que se le suman 12.620 de la reserva nacional Iguazú. 

Una red que se expande con lógica misionera

El dato es elocuente: más de 550.000 hectáreas de la selva misionera están bajo alguna figura de protección ambiental. La superficie incluye parques provinciales, reservas municipales y un creciente número de predios privados que se incorporan de forma voluntaria al sistema, en base a lo establecido por la Ley Provincial XVI N°29.

“Las reservas privadas no implican renunciar a producir, sino que promueven un desarrollo que equilibre conservación con actividad sustentable”, explica el guardaparque Esteban Arzamendia. Estas áreas pueden recibir beneficios fiscales, créditos verdes y prioridad en la asignación de fondos de la Ley de Bosques, además de participar en programas de bonos de carbono, un incentivo creciente a escala internacional.

Durante el último año y medio -desde diciembre de 2023 hasta mayo de 2025- se crearon ocho nuevas reservas privadas en el sur de Misiones, sumando un total de 967,67 hectáreas. Entre ellas se destacan:

  • Reserva Privada “San Juan” (750 ha, Fracrán)
  • Reserva Privada “El Lapacho” (76,94 ha, Colonia Gisela – San Ignacio)
  • Reserva Regenerativa “La Espiral” (50 ha, Cerro Corá)
  • Reserva Privada “Moiru” (25,25 ha, Profundidad)
  • Reserva Privada “GES” (27,62 ha, Almafuerte-Alem)

Con estas incorporaciones, la superficie total de reservas privadas de Misiones alcanza las 31.040,21 hectáreas.

Corredores biológicos: claves para la vida

Las reservas privadas son fundamentales para la conformación de Corredores Biológicos, ya que se distribuyen de forma capilar en todo el territorio provincial. En conjunto con las demás ANP del sistema, ayudan a conformar bloques continuos de monte nativo -la Selva Paranaense- que hoy representa uno de los últimos ecosistemas de este tipo en el mundo.

Estos corredores cumplen funciones ecosistémicas críticas: protegen cursos de agua y humedales, favorecen la conectividad de especies, y aportan a la mitigación del cambio climático mediante la fijación de dióxido de carbono y la producción de oxígeno. En palabras simples: garantizan una mejor calidad de vida para las generaciones actuales y futuras.

Articulación estratégica: Estado y sector privado

La creación de nuevas reservas privadas se vuelve aún más estratégica ante la casi nula disponibilidad de tierras fiscales para áreas protegidas públicas. En ese contexto, la interacción entre el Ministerio de Ecología y el sector privado aparece como una alianza indispensable para sostener la política ambiental de la provincia.

Este trabajo conjunto se formaliza mediante resoluciones ministeriales, decretos o convenios que incorporan las propiedades al sistema provincial. Luego, cada reserva debe contar con un plan de manejo y puede acceder a beneficios impositivos, apoyo técnico, y programas vinculados al financiamiento ambiental.

Plantar para restaurar

Uno de los anuncios más destacados del gobernador fue el plan de reforestación con especies nativas. “Este año vamos a plantar 100.000 árboles nativos en zonas estratégicas. Ya se inició con los primeros 12.000 en el norte provincial, en torno al corredor verde de la Ruta 17”, dijo Passalacqua. La iniciativa involucra a organismos públicos, ONGs como Vida Silvestre y Aves Argentinas, escuelas técnicas y comunidades locales. 

Otra novedad: este año se impulsará la certificación de los bosques incluidos en el sistema con estándares internacionales como FSC o PEFC. “Esto pone en valor lo que venimos cuidando hace años y abre puertas a los mercados de carbono y responsabilidad empresarial”, explican desde el equipo técnico de Ecología. Desde el sector privado celebran esta posibilidad.

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IA y naturaleza: la alianza que puede salvar especies

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Por Victoria Menghini. En 2017, el ingeniero Sergio Moya enfrentaba una tarea titánica: revisar más de 13.000 horas de grabaciones en la selva del Parque Nacional Iguazú para detectar disparos de cazadores furtivos. Con apenas un puñado de segundos útiles enterrados en un océano de sonidos naturales, parecía una misión imposible. Hasta que la inteligencia artificial (IA) entró en escena.

Gracias a un software especializado, Moya pudo analizar todo ese material en apenas dos meses y medio. El resultado fue un mapa detallado sobre la presión de caza ilegal que pesa sobre el yaguareté, uno de los grandes felinos en mayor riesgo de extinción del país. Se estima que en Argentina sobreviven menos de 250 ejemplares adultos.

Esa experiencia fue pionera. Hoy, la IA se ha transformado en una herramienta esencial para la conservación de la biodiversidad. Cámaras trampa, drones, sensores acústicos, satélites y plataformas de machine learning permiten monitorear ecosistemas en tiempo real, detectar especies y tomar decisiones estratégicas ante la amenaza constante del cambio climático y la acción humana.

Tecnología al servicio del tiempo crítico

“Lo que antes tomaba meses, ahora se resuelve en minutos”, afirma Javier Pereira, investigador del Conicet y director del Proyecto Pantano, que estudia el ciervo de los pantanos en el Delta del Paraná. Con IA, se pueden mejorar tanto la velocidad como la calidad del análisis ecológico.

Quimey Gómez, becaria doctoral del Conicet e integrante del Proyecto Yaguareté, refuerza esa visión: “La conservación exige tiempos de respuesta que muchas veces son críticos. La IA nos permite estar a la altura de esa urgencia, aunque la experiencia humana sigue siendo irremplazable”.

El panorama es inquietante. El Informe Planeta Vivo 2024, de WWF Internacional, advierte que las poblaciones de vida silvestre cayeron un 73% en promedio entre 1970 y 2020. En los ecosistemas de agua dulce, la caída fue del 85%.

En la Argentina, además del yaguareté, figuran como especies amenazadas el venado de las pampas, el delfín franciscana, el tiburón escalandrún y varias especies de anfibios y reptiles.

IA en acción: casos concretos

Rainforest Connection, una ONG de Estados Unidos, desarrolló el dispositivo RFCx Guardian, que graba sonidos en selvas tropicales y los transmite por satélite a una plataforma de IA capaz de detectar disparos, motosierras o el ingreso de vehículos. En África, satélites de alta resolución y algoritmos de Maxar Technologies permiten contar elefantes y seguir sus movimientos desde el espacio.

En Argentina, el Proyecto Pantano generó más de 55.000 fotos con drones en tres años. “El algoritmo aprendió a distinguir a los ciervos de otras especies como vacas o carpinchos. Incluso detectó ejemplares ocultos entre la vegetación, invisibles para el ojo humano”, explica Pereira.

En Iberá, Corrientes, el Proyecto Yaguareté ya usa IA para monitorear cambios en poblaciones de carpinchos, principal presa del gran felino. Y en la selva misionera, Moya desarrolló con la Universidad Nacional de Misiones un dispositivo entrenado con IA para detectar disparos. Hoy está listo para ser testeado en condiciones reales.

El Observatorio de Biodiversidad del Bosque Atlántico (Obba) también aplica inteligencia artificial: con la plataforma BirdNet, basada en redes neuronales, logró identificar más de 200 especies de aves, 30 de mamíferos y 15 de anfibios a partir de miles de registros acústicos y visuales.

Por su parte, la empresa Nideport despliega sensores, radares y satélites conectados a sistemas de IA para restaurar ecosistemas en la selva paranaense. En su último monitoreo, se confirmó la presencia de una yaguareté hembra con cría y el canto de un ave ausente de los registros desde hace más de 80 años.

Greenpeace advierte que la IA no está exenta de impactos ambientales. Su producción y uso intensivo —especialmente en grandes industrias— requiere enormes cantidades de energía. Solo la fabricación de chips aumentó su consumo eléctrico un 350% a nivel mundial, según datos de Greenpeace East Asia.

No obstante, para especialistas como Kini Roesler, de Aves Argentinas, el uso en conservación es mínimo comparado con otros fines menos trascendentes: “Crear una imagen para una broma cuesta mucho más que aplicar IA para salvar especies en riesgo”.

Un futuro con decisiones por tomar

El potencial es enorme. Pero también lo es el desafío de usarlo con responsabilidad. “Espero que no perdamos de vista el objetivo real. Que el árbol no nos tape el bosque”, advierte Pereira.

Moya, en tanto, lanza una reflexión inquietante: “Me preocupa que cuando esa inteligencia superior nos diga que debemos conservar la naturaleza, proteger la selva y detener la destrucción de los ecosistemas, simplemente no la escuchemos. Como ya está pasando”.

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Frente a la crisis climática, Misiones consolida una agenda de innovación, conservación y desarrollo sostenible

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En la apertura del 53° período de sesiones ordinarias de la Legislatura Provincial, el gobernador Hugo Passalacqua reafirmó el compromiso de Misiones con una política ambiental de vanguardia. Anunció la creación del primer Biobanco de Biodiversidad de la Argentina y presentó una serie de iniciativas que posicionan a la provincia como referente internacional en sustentabilidad, justicia ambiental y economía verde.

“Vamos a inaugurar el primer Biobanco de biodiversidad del país, con tecnología de punta para resguardar el patrimonio genético de la Selva Paranaense y sus ecosistemas asociados”, adelantó Passalacqua, al señalar que esta herramienta permitirá conservar la información genética de la flora y fauna nativas con fines científicos y de restauración ambiental.

El mandatario remarcó que “frente a la crisis climática global, Misiones consolida una agenda pública que combina innovación financiera, conservación territorial y desarrollo sostenible”. En esa línea, anunció que la provincia cuenta actualmente con 114 áreas protegidas, tras incorporar ocho nuevas en el último año, lo que representa más de 550 mil hectáreas bajo resguardo. También anticipó que los bosques protegidos serán certificados bajo estándares internacionales, incrementando su valor ambiental y económico.

Como parte de las acciones concretas para restaurar el entorno natural, indicó que este año se plantarán 100 mil árboles nativos, una tarea ya iniciada con 12 mil ejemplares en el norte provincial, acompañada de la recuperación del Corredor Verde sobre la Ruta 17.

Bonos de carbono y protección del yaguareté: políticas pioneras

Entre las políticas ambientales más disruptivas, Passalacqua destacó el lanzamiento de 10,5 millones de bonos ECO2, el primer bono de carbono emitido por un Estado subnacional en el mundo. “Muchos creen que producimos yerba o té, pero lo que más produce Misiones es oxígeno limpio”, sostuvo, subrayando que estos créditos de carbono ya cuentan con certificaciones internacionales y atraerán inversiones extranjeras.

En ese marco, mencionó el acuerdo suscripto con la región de Pastaza, en Ecuador, para replicar el modelo misionero de mercado de carbono. “Misiones brindará asesoramiento técnico para que puedan emitir sus propios certificados de reducción de emisiones, y a cambio recibiremos regalías por su implementación y comercialización. Es un modelo de cooperación Sur-Sur con impacto global”, explicó.

También resaltó la reciente implementación del primer seguro del mundo para proteger al yaguareté, creado por ley provincial, que ampara tanto a esta especie en peligro crítico de extinción como a las comunidades rurales que comparten su hábitat. Esta política se enmarca en un plan integral de repoblación del felino en la Reserva de Biosfera Yabotí y el Parque Provincial Esmeralda, con módulos reproductivos y una inversión inicial de 500 millones de pesos.

Empleo verde, economía circular y producción sustentable

En cuanto a la producción sustentable, el gobernador detalló los avances en el sector forestal, con sistemas de control satelital, fiscalización digital y trazabilidad a través de códigos QR. Destacó la creación del programa Transformación Esencial, que reutiliza madera incautada para fabricar mobiliario en talleres penitenciarios, generando formación en oficios y oportunidades de reinserción social.

También celebró la aprobación de la ley de reutilización de aceites vegetales usados y adelantó la conformación del Clúster de Biocombustibles de Misiones, una alianza estratégica para avanzar en nuevas fuentes de energía renovable.

En relación al desarrollo del cannabis medicinal, Passalacqua informó que ya se han cosechado más de 40 mil plantas y procesado 1.500 kilos para abastecer al sistema de salud provincial, en el marco de una producción controlada y con fines terapéuticos.

Finalmente, subrayó el crecimiento sostenido de la economía circular, con más de 10 mil toneladas de residuos reciclados por año, que evitan su disposición final y generan más de 400 empleos verdes. Esta actividad moviliza alrededor de $3.500 millones anuales, consolidando un modelo económico con impacto ambiental y social positivo.

“La defensa de la selva, del agua, del suelo y del aire no es una consigna: es una política de Estado que se transforma en oportunidades, justicia ambiental y orgullo para todos los misioneros y misioneras”, concluyó Passalacqua.

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Estudio del CONICET confirma rol clave de los corredores de bosque nativo en la conservación de la biodiversidad misionera

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Un estudio liderado por investigadores del CONICET en la provincia de Misiones confirmó el valor estratégico de los corredores de bosque nativo para la conservación de la biodiversidad. La investigación, publicada en la revista científica Forest Ecology and Management, fue impulsada por el Observatorio de Biodiversidad del Bosque Atlántico (OBBA) y contó con la participación de especialistas del Instituto de Biología Subtropical (IBS – CONICET – UNaM).

En un contexto de transformación extensiva de hábitats naturales en plantaciones forestales de monocultivo —principalmente pino y eucalipto—, el estudio abordó una de las preguntas más urgentes en ecología aplicada: ¿pueden los corredores de bosque nativo sostener poblaciones de especies sensibles en paisajes productivos?

Para responderla, el equipo diseñó un extenso monitoreo en un mosaico forestal heterogéneo del norte misionero, que incluyó bosques continuos, corredores, y plantaciones. Se utilizaron métodos tecnológicos de punta: más de 200 cámaras trampa y grabadores acústicos distribuidos en áreas estratégicas, lo que permitió recolectar datos de presencia y comportamiento de fauna de forma pasiva y a gran escala.

El análisis se centró en tres grupos taxonómicos clave: anfibios (anuros), aves y mamíferos. Los resultados fueron contundentes: los corredores forestales presentaron la mayor riqueza de especies en todos los grupos estudiados, incluso por encima de los bosques continuos en algunos casos, y significativamente más que las plantaciones de pino y eucalipto. Las plantaciones, en especial las de eucalipto, se mostraron pobres en biodiversidad y menos aptas como hábitat.

“Nos interesaba conocer el rol de los corredores como herramienta concreta para la conservación de la biodiversidad misionera. Si bien teníamos algunas hipótesis sobre los ambientes, nos sorprendió la efectividad de los corredores para sostener una gran diversidad de especies, incluso aquellas con requerimientos muy específicos de hábitat”, señaló Elena Gangenova, investigadora del CONICET en el IBS y autora principal del trabajo.

Un hallazgo clave fue que, en aves y mamíferos, el número de especies dependientes del bosque fue similar tanto en corredores como en bosques continuos, lo que sugiere que estos corredores no solo permiten el tránsito de fauna, sino que funcionan como verdaderos hábitats alternativos. En mamíferos y anfibios, las diferencias entre corredores y bosques fueron explicadas principalmente por el reemplazo de especies, mientras que en aves el cambio se debió más a una diferencia en la riqueza específica.

El índice de integridad de comunidad arrojó una similitud de entre el 68% y el 83% entre los corredores y los bosques continuos, según el grupo taxonómico. “Estos datos demuestran que los corredores no son meros parches de vegetación residual, sino estructuras funcionales que mantienen procesos ecológicos esenciales en paisajes intervenidos”, explicó Diego Varela, coautor del estudio y coordinador del OBBA.

Si bien Misiones posee uno de los sistemas de áreas protegidas más extensos del país, el avance de las actividades productivas hace que la conservación de su biodiversidad dependa cada vez más del manejo sustentable del entorno. En ese sentido, los corredores forestales emergen como una herramienta poderosa y rentable para articular producción y conservación, ofreciendo conectividad, refugio y hábitat para especies amenazadas o sensibles.

“Los próximos pasos incluyen evaluar cómo incide el ancho de los corredores en su efectividad y estudiar el rol de los macizos de bosque nativo en manos privadas. Esa información será clave para diseñar políticas de ordenamiento territorial que incluyan activamente a la biodiversidad”, anticipó Varela.

Este trabajo no solo refuerza el valor ecológico de los corredores, sino que aporta evidencia sólida para mejorar las estrategias de manejo forestal en Misiones y otras regiones con paisajes productivos similares. Proteger y restaurar corredores de bosque nativo, más que una recomendación, se consolida como una necesidad urgente para garantizar el equilibrio entre desarrollo y naturaleza.

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