Soja

El Gobierno nacional eliminó el Registro Único de la Cadena Agroindustrial y avanza en la simplificación administrativa del sector agropecuario

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La Secretaría de Agricultura, Ganadería y Pesca del Ministerio de Economía de la Nación a través de la Resolución 50/2025, eliminó el Registro Único de la Cadena Agroindustrial (RUCA) y, mediante la Resolución General Conjunta 5673/2025 con la Agencia de Recaudación y Control Aduanero (ARCA), se definió que la información de los productores y operadores comerciales de la cadena de granos se unifique con el Sistema de Información Simplificado Agrícola (SISA).

El RUCA, que estaba vigente desde el año 2017, registraba y controlaba a todos los operadores comerciales del sector agroindustrial. La unificación de registros significará menor carga administrativa y permitirá tener a todos los actores de la cadena bajo un mismo registro e integrar toda la información.

Los operadores que se encontraban inscriptos en el RUCA no deberán realizar ningún trámite adicional. El padrón migra automáticamente y el acceso al sistema pasará a ser con clave fiscal por ARCA, adhiriendo el servicio “SISA”.

Por otro lado, la Secretaría de Agricultura, Ganadería y Pesca mantendrá dentro de su órbita el sistema de información de operadores de carnes y lácteos, hasta tanto se integre en uno solo, en el que se trabaja en forma conjunta con ARCA y el Servicio Nacional de Sanidad y Calidad Agroalimentaria (SENASA), que contribuya al ordenamiento y la simplificación del sector.

La consolidación de la información en un único registro simplifica la actividad a los operadores de las cadenas productivas, permite al Estado mejorar la eficiencia en la gestión de datos y recursos y reafirma el compromiso del Gobierno Nacional con un modelo más ágil y dinámico que favorezca el crecimiento de la economía nacional.

Esta medida marca el cierre de una serie de acciones implementadas en 2024 para simplificar requisitos, eliminar actividades y aranceles, velando por la transparencia y la objetividad en la inscripción y por una cadena más competitiva.

La Secretaría será responsable de la verificación de los establecimientos y de gestionar la información del sector. La fecha de entrada en vigencia será el 6 de mayo.

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La región núcleo bajo el agua: Récord de lluvias traen alivio y nuevos desafíos

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Lluvias torrenciales revitalizan cultivos clave en Argentina, pero generan nuevos desafíos

Las recientes lluvias generalizadas en las principales regiones agropecuarias de Argentina han brindado un respiro crucial a los cultivos de soja y maíz, los pilares de las exportaciones del país. Sin embargo, este alivio climático ha traído consigo nuevos desafíos logísticos, como el retraso en la cosecha de girasol.

Según el último informe de la Bolsa de Cereales de Buenos Aires, la condición hídrica “adecuada/óptima” para la soja ha aumentado casi nueve puntos porcentuales, alcanzando el 77% de la superficie cultivada. Asimismo, los cultivos en condición “normal/excelente” han experimentado un incremento de 6,4 puntos.

La Bolsa de Cereales mantiene su proyección de producción de soja en 49,6 millones de toneladas, cifra que representa una recuperación respecto a campañas anteriores afectadas por la sequía.

Este panorama optimista contrasta con las campañas anteriores, pero, no obstante, persisten desafíos en regiones específicas como el NEA y el norte de Santa Fe, donde el déficit hídrico y las altas temperaturas aún condicionan el desarrollo de la oleaginosa.

La cosecha de maíz con destino a grano avanzó apenas 1,3 puntos porcentuales durante la última semana, alcanzando el 6,7% del área estimada, con un rendimiento medio de 80,1 quintales por hectárea.

“Las precipitaciones recientes dificultan la transitabilidad en los lotes, retrasando el avance de las cosechadoras”, señala el informe de la Bolsa de Buenos Aires. No obstante, la cosecha mantiene un adelanto interanual de 4,7 puntos porcentuales.

Por tercera semana consecutiva, los cultivos de siembra tardía mostraron una mejora significativa en su estado, con un incremento de 5,7 puntos porcentuales respecto a la semana anterior.

La proyección de producción para el maíz se mantiene en 49 millones de toneladas.

Girasol: rendimientos históricos, pero cosecha demorada

La cosecha de girasol, por su parte, se ha visto retrasada por las intensas lluvias, a pesar de registrar rendimientos superiores al promedio histórico en algunas regiones. Los excesos hídricos han generado problemas de secado de granos y riesgos de vuelco de plantas, lo que podría impactar negativamente en el volumen cosechado.

La cosecha de girasol cubre el 17,6% del área apta, luego de un progreso intersemanal de 3,8 puntos porcentuales, registrando una demora de 21,9 puntos en comparación al promedio de los últimos cinco años y de 8,7 puntos respecto al ciclo previo.

Febrero de 2025 ha registrado precipitaciones récord, casi duplicando la media histórica en la región núcleo. Este exceso de lluvias ha cambiado radicalmente la situación hídrica, dejando atrás la sequía y generando un panorama favorable para los rendimientos de soja de segunda.

Sin embargo, el pronóstico indica que el ciclo húmedo continuará, con la llegada de un sistema frontal frío que provocará nuevas precipitaciones. Esto podría generar excesos hídricos en zonas ya saturadas, particularmente en el sudeste de la región núcleo y el norte bonaerense.

Aún ante este pronóstico, la proyección de producción nacional de girasol se sostiene en 4,1 millones de toneladas, pero sujeta a la evolución de la cosecha en los núcleos girasoleros del sur que, “de concretarse en tiempo y forma, podrían resultar en mayores incrementos de la proyección de producción”, concluye el informe.

Desafíos y oportunidades

El panorama agrícola argentino refleja una mejora sustancial gracias a las lluvias, pero el alivio viene acompañado de nuevos desafíos logísticos. Los productores deberán sortear los retrasos en la cosecha y los excesos hídricos para aprovechar al máximo el potencial de los cultivos.

Desde el Gobierno, se sigue de cerca el devenir del campo, a la espera de los dólares de la cosecha gruesa, cruciales para revertir el rojo neto en las reservas del Banco Central.

Fuente: Bloomberg

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Desde la baja de retenciones, el agro aportó USD 1.700 millones, pero liquida menos dólares que antes del anuncio

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El promedio de ventas antes de que se implemente la medida era de USD 117 millones y en la última semana fue de 58 millones. Qué razones explican la demora y qué espera el Gobierno para las próximas semanas

Con vaivenes, el ritmo de liquidación del agro tras el anuncio de baja temporal de retenciones todavía se mantiene muy por debajo del que tenía el sector antes de que el Gobierno concrete esa medida. Desde el recorte de alícuotas, el campo aportó unos USD 1.700 millones a las reservas del Banco Central, dos tercios explicados por soja y sus derivados.

El ritmo de ventas al exterior luego de la baja de derechos de exportación hasta mitad de año parece no encontrar todavía una velocidad considerable en el sector, desde las ventas de granos de los productores a las empresas exportadoras hasta la liquidación propiamente dicha.

Según el consultor y ex subsecretario de Mercados Agropecuarios Javier Preciado Patiño, “faltando una semana y pico para terminar febrero (la liquidación) estaría dentro de lo esperable”. “No se ve que haya habido un boom de registraciones o una aceleración muy fuerte, parece que está dentro del flujo normal para esta época del año y para estas perspectivas de cosecha”, indicó.

La baja de retenciones -la soja pasó de pagar 33 al 26%; sus derivados del 31 al 24,5%; el trigo, maíz, sorgo y cebada, de 12 a 9,5%; y el girasol de 7 a 5,5%- no actuó aún como un acelerador de ventas. Fuentes del sector especulan con que si bien el anuncio fue bien recibido entre los productores, que son los beneficiarios en concreto del recorte de alícuotas, el incentivo no es suficiente para cambiar la perspectiva de ventas de granos ya planificada.

La defensa de la medida, que será temporal hasta el último día de junio, fue uno de los temas de conversación hace dos semanas entre el ministro de Economía Luis Caputo y los dirigentes de la Mesa de Enlace agropecuaria, que llevaron como principal señalamiento que los productores buscan que la medida sea permanente.

Respecto al ritmo de liquidación, un informe financiero de este jueves pasó en limpio: “La liquidación del sector pasó de promediar USD 117 millones la semana previa a la implementación a USD 58 millones en los últimos cinco días”, observó Portfolio Personal Inversiones. “En la práctica observamos que esta política no terminó de traccionar la liquidación de los exportadores. Una de las principales razones es la reducción del plazo de liquidación de 365 días a solo 15 días. Esta medida evita que los exportadores liquiden por anticipado la cosecha gruesa”, consideró PPI.

Esa es precisamente uno de los aspectos que en el sector fue mirado de reojo. Los exportadores deben liquidar en el mercado oficial de cambios el 95% de las divisas obtenidas en un plazo máximo de 15 días hábiles para acceder a la baja impositiva.

Para poder cumplir con ese límite de tiempo tan corto se abren tres opciones para las exportadoras. Para las grandes, con casas matrices en el exterior, existe la posibilidad de solicitar anticipos de pago por esas exportaciones para disponer de los dólares de manera rápida y liquidarlos en el MLC antes de esos 15 días hábiles. Una segunda vía, que también cuenta para las exportadoras nacionales, es tomar créditos como prefinanciación de exportaciones en el sistema financiero local. La tercera es que ese tipo de préstamos sean tomados ante bancos del exterior. En todo los casos implicaría un costo financiero y un aumento del endeudamiento para esas firmas.

En la Mesa de Enlace aseguran que el número de costo fiscal de la medida sería, según el propio equipo económico, de USD 1.000 millones, superior al que había dejado trascender el Gobierno cuando se anunció la medida, y que era de USD 800 millones.

Declaraciones juradas de ventas al

Los dirigentes del agro solicitaron que el Gobierno extienda la baja de retenciones de manera permanente y que sea también el equipo económico el que explique a los productores las medidas sectoriales y sus fundamentos. También solicitaron que el Poder Ejecutivo invierta en infraestructura para mejorar la competitividad del sector y hasta estuvo sobre la mesa un esquema de segmentación de retenciones según el nivel de ventas, propuesto por Federación Agraria.

Un documento presentado por el Consejo Agroindustrial Argentino en la última semana, tras un encuentro con funcionarios del Gobierno, expuso que la reducción de retenciones tendría un impacto significativo en las exportaciones, incentivando la comercialización de los stocks, especialmente en el primer semestre del año.

Según el informe, la medida permitiría alcanzar exportaciones por 98,1 millones de toneladas, lo que representaría un crecimiento interanual del 11%. En términos de valor, las exportaciones agroindustriales podrían llegar a USD 47.954 millones, un incremento de USD 1.738 millones respecto a la estimación anterior a la implementación de la medida.

Asimismo, el Consejo solicitó que la reducción de retenciones se prolongue más allá de junio, como fue planteado en un principio. Consideran que esto enviaría una señal de confianza clave para el sector, mejorando las condiciones de planificación productiva y la adopción de tecnologías. Según sus estimaciones, la medida permitiría incrementar la producción entre 4 y 7 millones de toneladas adicionales, fortaleciendo tanto la producción como el procesamiento interno. Como consecuencia, las exportaciones podrían aumentar entre USD 1.500 y 2.400 millones, según concluyó el informe.

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Baja en Derechos de Exportación: qué representa para el ingreso de divisas y cuáles son los pasos a seguir

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Dante Romano, profesor e investigador del Centro de Agronegocios y Alimentos de la Universidad Austral, analiza todos los aspectos clave del reciente anuncio del Gobierno y cómo esto afecta el mercado de granos nacional e internacional. El jueves 23 por la tarde, en una conferencia de prensa, se anunció la reducción en derechos de exportación a los granos. Luego, el gobierno se reunió con representantes de productores y exportadores para dar algunos detalles más, que fueron trascendiendo en la prensa, pero las normas en cuestión no se publicaron.

La disposición comenzaría a regir este lunes, pero para esto deberíamos tener no sólo el decreto del Ejecutivo, sino las normas que hacen a la implementación por ejemplo del lado del Banco Central (BCRA) para la liquidación de divisas.

La reacción del mercado fue una suba fuerte de soja con caída en Chicago. Maíz y trigo hicieron lo mismo, pero con variaciones menores. Viendo la capacidad de pago con un margen razonable para la industria, aún con esta foto sería vendedor de soja por encima de 290. Es un mercado para soja en 270/280 en cosecha. En maíz podríamos seguir haciendo promedio con tranquilidad, y al trigo seguir esperándolo a la zona de los 225 (sumamos 5 por los derechos de exportación).

Los principales puntos que vamos a desarrollar extensivamente son:

  • La baja de 20% sobre derechos de exportación implica una mejora de 26 para soja y de 6 para cereales.
  • En el caso de soja mayo, el precio real que se pagaba estaba 15 por encima de lo razonable, y si esperamos una mayor oferta desde Argentina que presione precios a la baja, los valores por encima de 290 que se operaron el viernes son altos.
  • La norma no se publicó y hay que ver como se instrumenta. Recordemos que implica ingresar la divisa al momento de la DJVE, lo que puede tener un costado financiero difícil de instrumentar para el exportador.
  • La lógica indica que el productor acelere ventas para llegar a los promedios de avance históricos a la fecha. Serían 7 M.Tn de soja y 6 de maíz en lo inmediato y casi el doble para el 30/6. Esa presión de ventas debería llevar FOB a la baja.
  • El precio de soja mayo que se operó el viernes es tentador, pero muchos productores esperaran que los pronósticos de lluvias se concreten, ver la reacción de los cultivos, y recién luego de eso podrían vender.
  • Esto presionaría fuerte el dólar libre a la baja. El dólar exportador sigue vigente, por lo que 20% de los 4.500 M.US$ que esperamos ingresen de corto plazo, será oferta extra difícil de digerir para los compradores.
  • En lo fiscal aumentarán las toneladas vendidas y, por tanto, la base sobre la que se aplica un impuesto 20% menor. El resultado será mayor recaudación de derechos de exportación en primer semestre, que faltará en el segundo.
  • Como la medida vence al 30/6, la mayor recaudación e ingreso de divisas, se compensarán con una menor más adelante. Pero eso podría reemplazarse con otros impuestos, aumento de la actividad, y el acuerdo con el FMI.

– ¿Cómo quedaron los derechos de exportación?

Se estableció una baja en los derechos de exportación de 20% sobre la alícuota anterior, y que esta reducción será válida de ahora hasta el 30 de junio.

Los derechos de exportación de los principales granos quedarían:

  • Soja baja de 33% a 26%,
  • Soja derivados baja de 31% a 24,5%,
  • Trigo / Maíz baja de 12% a 9,5%.

En el caso del girasol que tributaba 7% el impacto fue menor, y no se aclaró qué pasa con los subproductos que estaban al 5%. Es interesante marcar que en su momento, se le dio al girasol el mismo tratamiento que a las economías regionales. Para ellas en esta oportunidad se anunció la eliminación. ¿Quedará entonces el girasol con 0%, como el algodón o el arroz? ¿Qué pasará con las especialidades?

– ¿Qué otras cuestiones deben tenerse en cuenta?

En primer lugar, para acceder a estas alícuotas es necesario pagar los derechos de exportación a los cinco días de presentada la Declaración Jurada de Venta al Exterior (DJVE), que es el trámite que deja fijado tanto la alícuota a aplicar como el precio sobre la que se aplica. Hasta ahora era 90% en ese momento, y el resto con el embarque.

Pero la disposición más “dura” es que habrá que ingresar las divisas del negocio de exportación a los 15 días de presentada la DJVE. Esto no sería tan grave para negocios con entrega de la mercadería en el corto plazo (dentro de los 30 días, por ejemplo). Pero si hablamos de aprovechar esto para vender maíz o soja de la nueva cosecha, que está entre cuatro y seis meses por delante, sería necesario contemplar los intereses por traer antes el dinero, y como el mismo quedaría pesificado, también contemplar el impacto de una posible variación de tipo de cambio.

– ¿Qué impacto se espera y qué pasó con los precios el viernes?

Al aplicar los derechos de exportación a los precios FOB vigentes al día del anuncio:

  • La soja debería mejorar 27 US$/tn,
  • El maíz y el trigo alrededor de 6 US$/tn.

Pero también es importante mencionar que a estos precios la intención de venta de soja mayo 2025 venía siendo muy baja. Por ello, al comprar la capacidad teórica de pago de la industria, partiendo de los valores de aceite y harina (CTP) arrojaba 285 US$/tn y el precio real era de 280 US$/tn. El margen de 5 US$/tn que esto generaba para ese momento resulta bajo, ya que en cosecha cuando se produce la mayor presión vendedora del lado del productor, ese margen suele estar en 20 US$/tn. En soja disponible, maíz y trigo, los precios tenían más lógica frente a lo que se pagaba en los mercados de exportación. Dicho esto, es posible que, de haber mayor oferta de soja nueva, tomando la CTP con estos derechos de exportación vemos que sugieren 306, pero sería razonable esperar precios en el rango de los 285/290 US$/tn.

La soja disponible debería estar en torno a los 305/310, el maíz disponible en 200, y a cosecha en 193. Los precios del trigo están con una lógica particular, los teóricos quedaban por encima de la CTP, por lo que es difícil estimar donde deberían quedar los mismos.

Otra cuestión a considerar es que se anticipa que, con la rebaja impositiva, el productor será más vendedor que antes, por lo que la mayor oferta debería hacer caer los precios de los granos en el mercado internacional. Esto afecta por un lado el nivel general de precios, que se refleja en las cotizaciones de Chicago, pero también podrían caer las primas de exportación, e impactar esto más a nivel de precios FOB. Dado que las primas son un mercado difícil de relevar, hasta que no se tengan más detalles de la norma y cómo se aplicará, será difícil verlo.

  • Soja mayo en Chicago bajó 1% y en Argentina subió 5%.
  • Maíz abril en Chicago bajó 0,6% y en Argentina subió casi 2%.
  • Trigo en Chicago bajó 1,8% y en Argentina subió 1,7%.

Es decir que el mercado ya descontó que habrá más presión vendedora en el mercado internacional, pero que Argentina tendrá precios más altos. En ese sentido los precios de soja y maíz quedaron por encima de lo que estimamos podrían establecerse más adelante. Pero todo esto parte de muchos supuestos. El más fuerte es la presión vendedora del lado del productor.

Otra cuestión interesante es que en las variaciones que venía mostrando la comparación de precios en Chicago y MATBA tanto maíz como soja venían muy parejos, y el viernes se ve claramente como esa relación se rompe.

– ¿Qué volumen de negocios podemos esperar?

La actitud de los productores sobre si vender o esperar siempre es compleja. Si tomamos como referencia lo que ocurrió cuando el dólar agro se puso en marcha, nos encontramos con que las ventas venían lentas y se aceleraron hasta llegar al promedio histórico para la fecha, o incluso avanzar en algo más. Tal vez podríamos esperar un comportamiento similar.

En cuanto a los mercados disponibles de maíz y soja, la conclusión anterior es válida. Pero en las posiciones de cosecha nueva, esto debe pasar por el tamiz de la cultura del productor y el riesgo productivo. La cultura del productor es vender maíz y guardarse soja, y en ambos casos, vender relativamente poco (no más de 15%) antes de que inicie la cosecha, o al menos la duda de rindes esté despejada.

Reina la prudencia ya que la semana pasada tuvo lluvias de menor milimetraje al esperado, y áreas muy productivas como norte de Buenos Aires y sur de Santa Fe no recibieron lluvias. Tenemos buenos pronósticos por delante, pero habrá que esperar que se cumplan y se vea una recuperación en los cultivos. Por lo pronto, las Bolsas ya están reduciendo estimaciones de producción.

En conclusión: esperamos presión de venta de maíz y soja disponible, en ese orden, pero poco del lado de maíz nuevo y mucho menos de soja.

La soja 23/24 que está 65% vendida a precio, debería irse a 74%, la diferencia son 9 puntos, o 4,5 M.Tn. una oferta realmente importante. La soja 24/25 debería pasar del 1,6% al 6,5%, esos casi 5 puntos serían 2,5 M.Tn de soja. Mientras que en maíz 23/24 deberíamos pasar del 76% vendido a precio al 79%, acá la diferencia es de 3 puntos, es decir 1,5 M.Tn de maíz disponible. En lo que hace a la cosecha nueva (24/25) hablamos de pasar del 5% actual a 14%, serían 9 puntos, o 4,5 M.Tn.

– ¿Qué implica esto para los mercados financieros?

En los mercados financieros vamos a ver dos impactos. En el dólar, por un lado, en tasas de interés y finalmente en la recaudación.

Si suponemos que por total se venden 7 M.Tn. de soja, y 6 de maíz, más algo de trigo, no sería raro hablar de ingresos por 4.500 millones US$. Argentina está hoy negociando con el FMI para una línea de 11.000 millones para salir del cepo. El monto es realmente importante. Y esto considerando los porcentajes de venta normales a esta fecha de enero. Si nos ubicamos a fines de junio cuando esta norma vencería, y siempre que no se vea que la misma se pueda prorrogar, hablaríamos del doble de dinero.

De todas formas, esto implica anticipar algo que igualmente se iba a dar más adelante. Por lo que luego faltará ingreso de divisas y recaudación de derechos de exportación para el segundo trimestre. Sin embargo, si para ese momento el acuerdo con el FMI se logró, y la economía se sigue normalizando, un crecimiento de la actividad podría compensar el ingreso de divisas que faltará más adelante.

Por otro lado, hoy todavía rige el dólar exportador, que hace que 80% de ese dinero ingrese al Banco Central por el MULC, mientras que el 20% restante se debe liquidar en el mercado libre, por el contado con liquidación. Esto hizo caer fuertemente su cotización y la brecha. Eso debería continuar.

Asimismo, ingresarán muchos dólares anticipados por las operaciones relacionadas con la cosecha nueva. Esos se convertirán a pesos y buscarán nuevamente cobertura en dólares. Podría ocurrir que el exportador intente pasarlo a los productores anticipando el pago de negocios futuros, pero anticipar en enero negocios que se entregarán en mayo o julio es mucho. Por otro lado, ya sea el exportador o el productor que reciba esos pesos, se buscará colocar los mismos en dólares. Esto seguirá empujando la tasa de interés a la baja.

En cuanto a la recaudación, hablamos de otra cosa. Tal vez este es el punto más escabroso. La razón por la que no esperábamos en este momento una baja en derechos de exportación era, justamente, porque el gobierno no quería poner en riego las cuentas fiscales.

Sin embargo, si como esperamos se adelantan las ventas, el volumen total de lo vendido será mucho mayor que lo resignado por una baja en la alícuota. De esta forma, hasta el 30/6 debería ingresar mucho más impuesto ligado a la exportación de granos que en un año normal y que lo presupuestado. Pero todo esto faltará en la segunda parte del año.

Si al acordar con el FMI, quitan el cepo y maduran otras medidas que comienzan a generar un ambiente positivo para la actividad económica; podríamos ver en la segunda parte del año compensada la menor recaudación de derechos de exportación, con impuestos como IVA y ganancias.

– ¿Y qué pasa con los fundamentos?

Seguimos en un mercado donde la demanda está lenta, y la oferta de soja es abundante. Ello lleva conceptualmente a la baja. Si sumamos dólar fortaleciéndose y petróleo a la baja, los mercados deberían estar débiles. No obstante, las dudas sobre la producción de Argentina -y en menor medida Brasil y Paraguay- llevaron a los especuladores a recomprar posiciones vendidas tomando ganancias e inspiraron una mejora.

Biocombustibles es un capítulo aparte, donde juegan tanto la política de Donald Trump hacia los mismos como la de Indonesia que aumentó el corte, pero no lo termina de implementar.

Si las lluvias se normalizan en Argentina el precio podría caer. Y si no lo hacen, lamentablemente aún con una baja de 20% en producción local, los valores no podrían sostenerse tan altos como ahora en el mercado internacional.

Por el lado del maíz la ecuación es diferente. La producción de EEUU se ajustó a la baja y la demanda externa está más firme, resultando en stocks que se achican respecto del año previo, aunque todavía en una zona confortable. Los precios lograron mejorar algo, pero no podemos esperar valores récord.

Sin embargo, hay que sumarle Sudamérica. Brasil está ausente del mercado, ya que el consumo interno creció mucho, y el mercado busca el grano de Argentina. Por otro lado, hay dudas sobre la safrinha, ya que la soja se está levantando con demora, y esto podría resultar en una siembra tardía del maíz de segunda en Brasil. Ello se asocia con caídas fuertes en producción. Teniendo presente que la tendencia de aumento en consumo interno se sigue profundizando, podríamos ver un mercado caliente de corto plazo.

En Argentina se sembró más maíz temprano y el impacto de la seca en el mismo está, pero no es tan grande. Y en el tardío la duda pasa hoy más por el impacto de chicharrita que por el clima. Aunque si no llueve de mediados de febrero en adelante, ese maíz entrará en floración con problemas serios de humedad.

Los fundamentos empezarán a cambiar a fines de febrero y marzo, cuando el foco se ponga en la siembra de EEUU. La combinación del Outlook Forum -que traerá los primeros números de área en ese país- y el reporte de intención de siembra oficial del 30 de marzo, dispararán la discusión de la 25/26 del país del norte. La relación de precios sugiera más superficie de maíz y menos de soja. Clima mediante, y viendo lo que haga la demanda, podríamos ver un chance de mejora para la soja, con caída para maíz.

El trigo juega otro partido, saliendo de una cosecha mala del hemisferio norte, con una mediocre en el sur, se espera que la próxima sea pobre también para el Mar Negro, pero tal vez mejor para Europa y EEUU. De junio en adelante el mercado podría ponerse menos estrecho. Hasta entonces, deberíamos ver precios sostenidos, que por ahora no llegaron a Argentina.

– ¿Vendería a estos precios o esperaría a ver qué pasa con las normas?

En soja es momento de venta. Los precios reales que se operaron suponen que se mantengan precios FOB con una Argentina poco vendedora, y un descuento sobre la capacidad de la industria bajo. De 290 para arriba veo esto para vender. Si no tenemos otros eventos, esperaría una soja en cosecha entre 270 y 280.

En maíz podríamos ver mejores valores, por lo que seguiría avanzando con más prudencia.

El trigo fue poco afectado por estas medidas, pero lo empujaron a la suba. Si antes esperábamos 220 para vender lo que queda de la vieja, ahora quisiera por lo menos 5 más.

En tanto, quienes están muy vendidos la idea es ir por los CALL. En maíz lo haría rápido, en soja esperaría a valores de futuros en la zona de los 280, pero el aumento en la volatilidad y lo raro del mercado podría generar primas más altas que antes.

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Pasado, presente y futuro de la soja en Sudamérica

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Escribe Nick Burns / Americas Quarterly En las últimas cinco décadas, el continente se ha convertido en un gigante productor de soja. Pero, ¿se acabó el boom?

Aquí, en un pequeño edificio de ladrillo, a tres horas de viaje por caminos embarrados y cruzando una barcaza fluvial desde la ciudad más cercana, se exhibe un posible futuro para la soja en América del Sur.

Los agrónomos observan en las pantallas de las computadoras cómo pequeños íconos se arrastran por un mapa, mostrando máquinas cosechadoras trillando soja a lo largo de la enorme extensión de la granja, 60 millas de extremo a extremo. La pantalla muestra las previsiones meteorológicas y las condiciones en los campos, alimentadas en directo a través de una conexión 4G por una red de puestos de seguimiento alimentados por energía solar.

La tecnología no está aquí solo para impresionar a los visitantes del extranjero. Este año, ayudó al equipo de Fazenda Ipê a superar una sequía relacionada con El Niño que afectó los rendimientos de la zona. Sobre la base del análisis de 10 años de datos, el equipo de toma de decisiones optó por plantar en un cronograma retrasado, para aprovechar una probable segunda ventana de siembra más adelante. El resultado fue una cosecha que terminó igualada con los totales del año pasado, a pesar de las peores condiciones.

El director del equipo de monitoreo, Michel Lopes, a la derecha, hace un gesto a un conjunto de pantallas de computadora Visualización de las condiciones en tiempo real de la granja.

“El crecimiento que hemos tenido en los últimos años no viene de la nada”, dijo Gilmar Cadore, director de Insolo, la compañía propietaria de Fazenda Ipê. “Estamos usando más tecnología, estamos obteniendo una mejor comprensión científica, y es por eso que Brasil se ha convertido en el mayor exportador de soja del mundo”.

No todas las granjas de la región son de tan alta tecnología. Pero no nos equivoquemos: la soja es un gran negocio en América del Sur, que ahora produce más de la mitad del suministro del planeta después de 50 años de crecimiento extraordinario, una historia verdaderamente épica que involucra la innovación tecnológica, tanto la mano amiga como el obstáculo del gobierno, y el surgimiento de clases medias al otro lado del mundo.

La pregunta a la que se enfrenta la industria hoy en día es si esos días de expansión embriagadora han terminado.

La soja es un gran negocio en América del Sur, que ahora produce más de la mitad del suministro del planeta.

Productores como Ricardo Faria, propietario de Insolo y uno de los agricultores más destacados del país, argumentan que aún se avecinan buenos tiempos. El énfasis pasará de cultivar nuevas tierras a obtener más productividad de las tierras que ya están bajo cultivo, argumentan, mientras que la soja seguirá siendo un pilar de la seguridad alimentaria en un mundo en crecimiento, y los nuevos mercados provendrán de los biocombustibles y de regiones emergentes como el sudeste asiático.

“En el pasado, la soja era un producto para cerdos y pollos, hoy es energía limpia para el mundo”, dijo Faria.

Pero otros dicen que el negocio de la soja enfrenta una serie de desafíos, a medida que el crecimiento de China se desacelera, con el riesgo de un exceso en los mercados de soja, a medida que la producción continúa aumentando. Muchos países de rápido crecimiento no comen mucha carne roja, un determinante crucial de la demanda de soja. El papel de la soja en la deforestación de las sabanas tropicales de América del Sur ha sido objeto de un escrutinio cada vez mayor por parte de la Unión Europea y otros organismos, mientras que el cultivo también es un usuario particularmente intensivo de pesticidas y otros productos químicos.

Aquí, en el noreste de Brasil, a unos 600 kilómetros de Brasilia, tanto la promesa como las limitaciones son claras. Hace medio siglo, esta región se dedicaba principalmente al cultivo a pequeña escala de cultivos como el índigo y el algodón, y muchos lugareños emigraron al sureste para escapar del hambre y encontrar trabajo. Hoy en día, en el próspero Balsas, la ciudad más cercana a la granja, las vallas publicitarias anuncian servicios de agronegocios y las joyerías atienden a una nueva clase media-alta, algunos de los cuales se mudaron aquí desde el próspero sur o desde las antiguas ciudades en auge de la soja en el centro-oeste.

La soja es ahora la mayor exportación tanto para Brasil como para la vecina Argentina, mientras que Paraguay y Bolivia también se encuentran entre los 10 principales productores mundiales en un mercado global de 155.000 millones de dólares. Enviado en forma de semilla o triturado en aceite y harina, este frijol versátil se utiliza en una amplia gama de productos alimenticios y cosméticos, y para hacer biocombustibles. En el imaginario popular, la soja a menudo se asocia con una dieta vegetariana: piense en la leche de soja y el tofu. Pero su realidad es mucho más carnívora. Más de tres cuartas partes de la producción mundial de soja se destina a la alimentación animal, en la que es una fuente clave de proteínas.

A pesar de lo estrechamente conectada que está la industria de la soja con los mercados mundiales, los productores del continente pueden enfrentarse a condiciones que son cualquier cosa menos modernas. A pesar de la alta tecnología, la mayor parte de la soja cosechada en los 110.000 acres de Fazenda Ipê tiene que ser transportada en camiones a través del río Parnaíba en una pequeña barcaza transbordadora que deja de funcionar por la noche. Cuando AQ visitó la granja a principios de este año, el camino de tierra desde el ferry hasta la granja se había convertido en lodo rojizo después de una tormenta, y un camión averiado causó un largo amontonamiento. Hay mejoras en las obras: el gobierno del estado planea construir un puente y se va a pavimentar otro camino hacia la finca.

Pero mejorar la infraestructura de transporte es solo uno de los varios desafíos que enfrenta la industria.

Debido al mal estado de las carreteras y a la falta de puentes sobre el río Parnaíba, la mayor parte de la soja cosechada en Fazenda Ipê debe cruzar este ferry en camión.

Cómo Brasil se convirtió en una potencia de soja

En Brasil, el mayor productor de soja del mundo y la fuente de la mayor parte del crecimiento reciente de América del Sur en este segmento, la historia de éxito no es ni un milagro del libre mercado ni un triunfo de la planificación estatal, sino ambas cosas.

Comenzó bajo la dictadura militar del país de 1964-85, que creó Embrapa, un instituto de investigación agrícola cuya ala de soja pronto logró un gran avance: desarrollar nuevas variedades genéticas de soja que podrían prosperar en los climas tropicales y suelos ácidos de Brasil.

En busca de formas de poblar el escasamente poblado interior de Brasil, los militares canalizaron fondos a través de bancos estatales a los productores de soja, construyeron carreteras, establecieron intercambios con Estados Unidos, un importante productor de soja, y transformaron lo que había sido un cultivo a pequeña escala de inmigrantes japoneses y sus descendientes en un fenómeno industrializado.

“Fue [un intento] de tratar de crear un Medio Oeste en Brasil”, dijo Susanna Hecht, especialista en desarrollo tropical latinoamericano de la UCLA. “Es el capital nacional, el capital del gobierno estimulando el crecimiento”.

En la cosecha de 1976-77, Brasil produjo 12 millones de toneladas métricas de soja, casi todas en el sur. Para 2000-01, esa cifra se había triplicado a 38,4 millones, y el centro-oeste se había convertido en la principal región productora de soja. El sueño de integración económica del interior de Brasil se estaba cumpliendo.

Eso fue solo el comienzo. Alrededor del milenio, dos grandes cambios impulsaron la soja sudamericana. El primero fue el lanzamiento en 1996 por parte de Monsanto de variedades genéticamente modificadas de soja resistentes al glifosato, un pesticida de uso común. El segundo fue la entrada de China en la Organización Mundial del Comercio en 2001. El crecimiento vertiginoso de ese país estaba creando una nueva clase media doméstica que de repente podía permitirse comer más carne, especialmente cerdo. La cría de los animales para satisfacer la demanda requería grandes cantidades de alimento, y la mejor fuente barata de proteínas era la soja. Ahora, China tenía acceso a los mercados mundiales, al igual que América del Sur había descubierto cómo cultivar soja a bajo costo y a gran escala.

En Brasil, las granjas se multiplicaron a través de nuevas fronteras agrícolas en el centro-oeste y el norte. La producción total aumentó a 155 millones de toneladas métricas en la cosecha 2022-23, una alucinante expansión de 100 veces desde 1970. Desde la cosecha 2017-18, cuando superó a Estados Unidos, Brasil ha sido el principal productor mundial, representando el 40% de la oferta mundial.

En la década de 1970, la productividad media en Brasil era de alrededor de 1,6 toneladas métricas por hectárea. Ahora está por encima de 3,6, dijo Alexandre Nepomuceno, jefe de la división de soja de Embrapa. “Eso significa que ha habido una inversión tecnológica importante para producir lo que Brasil produce hoy”, dijo.

Otros países también se beneficiaron del auge: hoy, Argentina es el tercer mayor productor del mundo, representa alrededor del 13% del suministro mundial, y es especialmente exitoso en lo que se llama trituración: separar la soja cruda en aceite y harina a través de procesos industriales. Paraguay y Bolivia tienen el 3% y el 1% del mercado mundial, respectivamente.

¿Cuál es el secreto del éxito mundial de la soja en Sudamérica? Los analistas de mercado y los agricultores dicen que tienen varias ventajas sobre los EE.UU. La tierra más barata ayuda, pero también lo hace el clima. Una temporada de crecimiento más larga permite a los productores sudamericanos exprimir dos cosechas al año de sus campos. En Brasil, los productores de soja suelen plantar una safrinha, o “pequeña cosecha”, de maíz después de su cosecha de soja. En la Fazenda Ipê, durante la visita de AQ, la mayoría de las parcelas de tierra que no estaban llenas de plantas de soja listas para ser cosechadas contenían plantas de maíz hasta la rodilla, las semillas sembradas en el rastrojo de la soja cosechada. Eso aumenta la productividad de la tierra. Los productores sudamericanos también pueden plantar sin labrar la tierra, lo que reduce los costos y las emisiones de carbono.

Un sistema regulatorio favorable que garantiza que las innovaciones genéticas lleguen a Brasil ha sido el trabajo, en parte, de un poderoso lobby de la agroindustria en el Congreso, la bancada ruralista. El paquete anual de apoyo financiero de este año a los sectores agrícola y ganadero totalizará 400.000 millones de reales, unos 73.000 millones de dólares. El dinero se destina a incentivos y préstamos para los agricultores, otorgados a través de bancos estatales, a menudo a tasas de interés reducidas, para financiar inversiones y otras mejoras.

¿Límites al boom de la soja?

En el momento de la visita de AQ, la sede de la Fazenda Ipê era un hervidero de actividad. Camiones llenos de soja de los campos pasaban por un puesto de control para descargar su carga en una máquina clasificadora gigante. Los frijoles de la más alta calidad se estaban reservando para ser utilizados como semilla para la cosecha del próximo año, mientras que el resto se depositaba en un imponente silo de metal, a la espera de ser transportado en camión al patio ferroviario o puerto fluvial más cercano. La operación de semillas aquí se está incrementando a una velocidad vertiginosa -de 3.000 sacos el año pasado a unos 14.000 este año- a medida que Fazenda Ipê solicita una licencia para poder vender sus semillas a otros productores, una forma de agregar valor a sus operaciones.

La expansión también está ocurriendo en otros frentes. La empresa matriz de Fazenda Ipê, Insolo, está aumentando sus propiedades, cosechando 150.000 hectáreas, frente a las 110.000 del año pasado. Y la granja ha experimentado importantes aumentos de productividad en los últimos seis años, su rendimiento medio ha aumentado de alrededor de 40 a 72 sacos de soja por hectárea.

Esas son cifras impresionantes para el área circundante, que también se está expandiendo. La región alrededor de Fazenda Ipê “ha crecido mucho”, dijo Daniele Siqueira, analista del mercado de granos de AgRural. Desde Uruçuí, al norte de aquí, hasta Balsas, al oeste, “son áreas nuevas, y están a la vanguardia de las nuevas fronteras”, dijo Siqueira a AQ.

Los inversores internacionales se están sumando a la bonanza. Faria compró Insolo del fondo de dotación de la Universidad de Harvard, y en la calle de Fazenda Ipê hay una granja propiedad de Mitsubishi Corporation.

¿Qué podría poner fin a este boom?

Los datos del gobierno mostraron un aumento del 43% en la deforestación el año pasado en el Cerrado, lo que amenaza los objetivos de deforestación cero del gobierno.

En Argentina, puede que ya se haya acabado. Allí, la producción y la superficie de soja han estado estancadas durante más de una década. Los agricultores, junto con algunos expertos, culpan a la política gubernamental y a los problemas económicos de Argentina. Los impuestos a la exportación de soja superan el 30%, mientras que los préstamos a largo plazo son escasos y los agricultores no pueden acceder a las nuevas variedades genéticas utilizadas en Brasil y en otros lugares.

“El gobierno ha jugado un papel negativo, por un lado con los impuestos y por el otro con la falta de apoyo a la propiedad intelectual para el mejoramiento genético”, dijo Carlos Steiger, profesor de la Universidad Austral.

Muchos agricultores sienten que su sector está fuertemente gravado con el fin de sostener las industrias no competitivas del país y esperan que el gobierno actual, favorable al mercado, cambie las cosas para mejor. El presidente Javier Milei ha prometido comenzar a reducir los impuestos a la exportación de soja tan pronto como pueda. Pero por ahora, la situación fiscal del país es tan grave que no puede prescindir de los ingresos.

“Entendemos que cuando llegue el momento, y esperamos que sea más temprano que tarde, seremos gravados de manera similar al resto de la economía y no señalados como una gallina de los huevos de oro”, dijo David Hughes, cofundador de TraulenCo, una empresa argentina de agronegocios.

El avance del cultivo de soja en Brasil también se ha visto obstaculizado, desde sus primeros años, por cuestionamientos sobre los derechos y el uso de la tierra. La Fazenda Ipê fue objeto de controversia en 2018, cuando un juez dictaminó que una subsidiaria de Insolo, cuando todavía era propiedad de Harvard, había participado en el acaparamiento de tierras y había extendido indebidamente los límites de la granja a tierras públicas. El tema generó la atención de los medios de comunicación internacionales, y Harvard vendió su participación en Insolo poco después.

Quizás la crítica más duradera a la soja es ambiental: sus vínculos con la deforestación (y, por lo tanto, las emisiones de carbono), la pérdida de biodiversidad y la contaminación tóxica del agua y el suelo. Pero los productores en Brasil responden que siguen las extensas regulaciones del país sobre el uso de la tierra, destinadas a limitar la deforestación y el daño a los ecosistemas.

Sumando el costo ambiental

En 2006, después de una campaña de Greenpeace contra la deforestación de la selva tropical vinculada a la agricultura, las principales empresas multinacionales que dominan el mercado mundial de la soja firmaron un acuerdo en el que se comprometían a no comprar soja cultivada en tierras deforestadas en la Amazonía. La moratoria de la soja amazónica, como se la conoce, fue un éxito sustancial, según han demostrado los estudios.

Ayudó el hecho de que la selva amazónica en sí misma no es ideal para el cultivo de soja, dijo Beto Veríssimo, cofundador de Imazon, un grupo de expertos que estudia el uso de la tierra en Brasil. La zona es demasiado húmeda y la infraestructura no es muy buena. También tiene estrictos requisitos ambientales: el 80% de la tierra debe estar conservada por ley.

La mayor parte de la expansión de la frontera de la soja ha tenido lugar en la sabana tropical del Cerrado, que cubre una amplia franja del país, desde Mato Grosso, en el centro-oeste, hasta el noreste. Estas áreas son mejores para el cultivo de soja, ya que tienen una estación seca bien definida y los requisitos legales sobre el uso de la tierra son menos estrictos. Allí, la proporción de tierra que debe reservarse para reservas ecológicas oscila entre el 20% y el 35%, mientras que en el resto, la vegetación se puede talar legalmente.

Los datos del gobierno mostraron un aumento del 43% en la deforestación el año pasado en el Cerrado, que incluye áreas fronterizas de soja en Mato Grosso y el noreste, lo que amenaza los objetivos de deforestación cero del gobierno. Históricamente, el Cerrado ha atraído menos atención internacional que la Amazonía, pero eso está empezando a cambiar.

A partir de diciembre, la UE, el segundo mayor importador después de China, que también utiliza frijoles sudamericanos para la alimentación animal, está exigiendo que toda la soja que importa esté certificada como libre de deforestación. Eso podría cambiar la forma en que los titanes del mercado global se relacionan con los compradores brasileños.

Dentro de la planta de procesamiento de semillas en Fazenda Ipê: A través de un proceso de selección, la soja de la más alta calidad se reserva como semilla para la cosecha del próximo año.

“Las principales empresas comercializadoras tienen la mayor parte [de su soja] rastreada, el 97%, el 98%, pero es precisamente en este 1% o 2% donde reside este desmonte y deforestación”, dijo Karla Canavan, vicepresidenta de comercio y regulación de productos básicos del Fondo Mundial para la Naturaleza. Existe la preocupación de que después de que entren en vigor las regulaciones de la UE, esta soja no rastreada pueda desviarse hacia el gran mercado interno de Brasil.

No hay duda de que el avance de la frontera de la soja ha tenido un costo para la vegetación nativa, incluso en ecosistemas sensibles como el Cerrado de Brasil y el Chaco en Paraguay y Argentina. A veces, el proceso ocurre indirectamente, con la tierra despejada que primero se usa para pastos y luego se planta con soja. A medida que los defensores del medio ambiente señalan las contribuciones del sector a las emisiones globales, los agricultores argumentan que el daño es limitado y aporta importantes beneficios.

Para Maurício Buffon, presidente de Aprosoja, la principal asociación de productores de soja de Brasil, el desarrollo económico y social que la soja aporta a la frontera agrícola en el tradicionalmente pobre noreste de Brasil vale las consecuencias del cambio de uso de la tierra, siempre y cuando se respeten las regulaciones ambientales.

“Es la única manera de sacar a estas poblaciones de la pobreza”, dijo Buffon, quien dijo a AQ que el noreste “no será devastado” por otro 3%-4% de su territorio destinado al cultivo de soja, además del 4% actual. “Si llegamos al 8%, es una situación muy diferente para la región”, en términos de mejora socioeconómica, dijo.

Veríssimo no está tan seguro. Más desmontes podrían exacerbar los desafíos relacionados con el clima que enfrentan los productores, dijo. La soja brasileña se cultiva principalmente sin riego, lo que mantiene los precios bajos. Pero los cinturones de cultivo de soja en Mato Grosso, y especialmente en el noreste, dependen de lo que los científicos llaman “ríos voladores”, cinturones de humedad atmosférica que traen lluvias de la selva amazónica. Estudios recientes sugieren que la deforestación amenaza con interrumpir esos flujos, lo que podría poner en peligro los rendimientos.

En las entrevistas, los productores de soja tendieron a restar importancia a los riesgos climáticos, diciendo que solo ven los cambios climáticos cíclicos habituales -un El Niño aquí, La Niña allá- y enfatizaron su capacidad para adaptarse a un clima impredecible, como lo hizo Fazenda Ipê este año. Pero mientras tanto, algunas granjas, como Fazenda Ipê, están jugando con la idea de aumentar su capacidad de riego.

Los agricultores “quieren ser optimistas”, dijo Veríssimo a AQ. “Pero la ciencia es muy clara en este momento. … Estamos muy expuestos a los escenarios de cambio climático”.

Un futuro incierto

Las dos últimas cosechas han sido una llamada de atención para los productores de soja sudamericanos. En 2022-23, una brutal sequía en Argentina redujo su cosecha a la mitad y puso de rodillas al gobierno nacional, minándolo de reservas de divisas y ayudando a arruinar la candidatura del partido en el poder a la presidencia. Este año, Brasil sufrió un doble golpe: malas condiciones en el campo, gracias a las condiciones de sequía, además de precios más bajos. Pero incluso con la producción de Brasil a la baja, un mejor año en Argentina y Estados Unidos llevó a un exceso de oferta en el mercado global. El crecimiento chino se estaba desacelerando, y algunos indicadores sugerían que estaba afectando la demanda de soja. Pero las hectáreas plantadas en Brasil seguían aumentando, al igual que los rendimientos.

¿Podría la soja sudamericana encaminarse a un revés importante: el fin del boom?

“El problema es que la demanda china está muy estancada”, dijo Siqueira, analista del mercado de granos. “En los años en que el clima es bueno, habrá demasiada soja. [Sin] nuevos mercados, ya sea para la soja o sus derivados, esto es una preocupación para el futuro”.

“Hoy en día, (la soja) es energía limpia para el mundo”. Ricardo Faria, dueño de Insolo

Cortesía de Insolo

Pedro Dejneka, cofundador de MD Commodities, una firma de inteligencia de mercado, cree que el problema solo se puede solucionar a través de precios más bajos. “Necesitamos llevar los precios lo suficientemente bajos como para que Estados Unidos tenga que disminuir el área de soja” cambiando acres a maíz, dijo a AQ.

Había temores de que China pudiera comenzar a producir más de su soja en el país, buscando reducir su dependencia de las importaciones de las Américas, o que pudiera alentar a los países africanos con climas similares a adaptar la tecnología y los conocimientos de cultivo de soja de Brasil.

Encontrar nuevos mercados globales para suplir la desaceleración de China podría ser difícil. El rápido crecimiento económico en la India, donde el vegetarianismo es más común, podría no traducirse en altos niveles de demanda de soja, impulsada principalmente por el consumo de carne. Incluso el presidente de Brasil está transmitiendo abiertamente sus esperanzas de un cambio global para mantener el auge. “Todos los días rezo para que incluso los indios vuelvan a comer carne”, dijo Luiz Inácio Lula da Silva en un foro empresarial en julio.

El biocombustible podría ser la próxima frontera: los analistas citan las posibilidades del biodiésel, un combustible diésel totalmente renovable que tiene ventajas sobre la mezcla actual de biocombustible y diésel regular que se vende en países como Brasil.

Ricardo Faria, el dueño de Insolo, adoptó un tono más seguro. “No creo que África nos robe el mercado”, dijo a AQ. “Tenemos esta capacidad que fue [el producto de] un sistema educativo de conocimiento a largo plazo, y tenemos leyes muy bien estructuradas de protección de la propiedad que África no tiene”.

¿Qué pasa con el exceso de oferta en el mercado global? Faria vio la posibilidad de una “tormenta perfecta” para los productores, si la oferta mundial supera la demanda. Pero si el consumo mundial de cereales sigue aumentando en torno a un 1% anual, como hasta ahora, y con el aumento de la demanda de biocombustibles, dijo a AQ, el ciclo puede repetirse.

“Dos o tres años después de la tormenta perfecta para [los productores], puede ocurrir la tormenta perfecta para los consumidores, y los precios se disparan”.

En Fazenda Ipê, hay poco tiempo para contemplar el futuro de la soja sudamericana: hay demasiado trabajo por hacer. A pesar de la tecnología de punta, la agricultura todavía requiere largas horas de trabajo. Durante la visita de AQ, las operaciones en la granja comenzaron antes del amanecer y terminaron después del anochecer.

De pie entre hileras de soja listas para ser cosechadas, parece que los campos aquí continúan para siempre, extendiéndose hasta el horizonte donde se encuentran con un amplio cielo azul pálido, tachonado de nubes en forma de yunque. Pero es una ilusión. La hacienda está realmente encaramada en una enorme meseta, una de las muchas aquí en el sur de Piauí que se alternan con tierras bajas menos aptas para la agricultura. Es un largo camino, pero tiene sus límites.

NICK BURNS editor y gerente de redes sociales en AQ.

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