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Misiones negoció con Caputo recuperar subsidios eléctricos: el nuevo esquema alcanzaría a 70% de los hogares

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Misiones dio un paso clave para recuperar parte de los subsidios eléctricos perdidos y adaptar el esquema nacional a una provincia donde la electricidad no es solamente una fuente de energía, sino prácticamente la única disponible para miles de hogares.

El presidente de Energía de Misiones, Julio César Barreto, detalló a Economis los resultados de las gestiones realizadas ante el Ministerio de Economía y el ministro Luis Caputo, después de que el reclamo por una tarifa energética diferencial para el Norte Grande volviera a ocupar un lugar central en la agenda regional con el planteo del gobernador Hugo Passalacqua.

El principio de acuerdo contempla modificar los actuales bloques de consumo subsidiado y establecer un régimen específico para las zonas cálidas: hasta 500 kWh mensuales durante los seis meses de mayores temperaturas y 300 kWh durante el resto del año.

La estimación de Energía de Misiones es que, con esos parámetros, más del 70% de los usuarios residenciales de la provincia quedarían alcanzados por el beneficio.

La discusión tiene un trasfondo económico considerable. En los últimos dos años y medio, según los números expuestos por Barreto, el costo de la energía aumentó alrededor de 423%, como consecuencia de la recomposición del precio mayorista y la reducción de los subsidios nacionales.

Sin embargo, ese incremento no fue trasladado completamente a las facturas.

De acuerdo con el presidente de Energía de Misiones, el Gobierno provincial absorbió durante ese período más de 300 puntos porcentuales del aumento, mediante distintas herramientas y decisiones tarifarias. De esa manera, mientras el costo de abastecimiento trepó más de cuatro veces, el incremento acumulado que terminó llegando a usuarios residenciales, comercios e industrias rondó el 100%.

Esa brecha explica buena parte del esfuerzo fiscal que viene realizando Misiones para contener el costo energético, pero también expone los límites de una estrategia provincial frente a una política tarifaria definida a nivel nacional.

El argumento que Misiones llevó a la mesa con Economía tiene una particularidad que la diferencia de buena parte del país: la provincia no cuenta con gas natural por redes. “Estamos como en el siglo XIX, con leña para producir”, cuestionó Passalacqua durante la cumbre del Norte Grande que se hizo en Posadas. 

Eso convierte a la electricidad en un insumo difícil de sustituir. Durante el verano, los equipos de refrigeración y acondicionamiento de aire disparan la demanda residencial, mientras que comercios, industrias y actividades productivas también dependen fuertemente del suministro eléctrico.

En otras palabras, un hogar misionero no necesariamente consume más electricidad por ineficiencia o falta de racionalidad energética. Consume más porque vive en una de las regiones más cálidas del país y porque muchas de las alternativas energéticas disponibles en otras provincias directamente no existen en Misiones.

Ese fue uno de los puntos centrales planteados ante Caputo y los equipos de la Secretaría de Energía.

El reclamo tomó nuevo impulso después de la Asamblea de Gobernadores del Norte Grande realizada en Posadas, donde las diez provincias de la región volvieron a instalar la necesidad de corregir las asimetrías energéticas.

La discusión busca trasladar al mapa eléctrico una lógica similar a la que durante años justificó tratamientos diferenciales para las zonas frías: si el clima determina consumos energéticos estructuralmente superiores, los bloques subsidiados deberían reconocer esa realidad.

La propuesta que comenzó a tomar forma establece dos períodos claramente diferenciados.

Entre noviembre y abril, los meses de temperaturas más altas y mayor utilización de refrigeración, el bloque de consumo alcanzado por el subsidio llegaría hasta 500 kWh mensuales. Entre mayo y octubre, el límite se reduciría a 300 kWh mensuales.

La diferencia no es menor. Ampliar el bloque subsidiado implica que una porción mayor del consumo eléctrico de cada hogar quede protegida frente al costo pleno de la energía.

El diseño está pensado fundamentalmente para usuarios residenciales. Los consumos habituales de comercios e industrias suelen superar esos niveles, por lo que el impacto directo será considerablemente menor en esos segmentos.

Para las familias, en cambio, Energía de Misiones calcula que más de siete de cada diez usuarios podrían quedar dentro de los nuevos parámetros.

También aparecerá un incentivo adicional para administrar el consumo. Mantenerse dentro de los 500 kWh en los meses cálidos o de los 300 kWh durante el resto del año permitirá maximizar el beneficio del esquema subsidiado.

El acuerdo político y técnico alcanzado con Economía no significa que el beneficio vaya a aparecer inmediatamente en la próxima factura. Barreto advirtió que todavía queda un recorrido administrativo y legislativo.

Uno de los pasos centrales será la definición legislativa del régimen vinculado a las zonas climáticas y posteriormente su reglamentación. En paralelo, deberán trabajar los equipos técnicos de las provincias, el Ministerio de Economía y la Secretaría de Energía para adecuar los sistemas de segmentación y facturación.

La estimación más optimista es que el impacto económico pueda comenzar a verse dentro de los próximos 45 a 60 días.

El calendario no es un detalle. Si los plazos se cumplen, el nuevo esquema podría comenzar a operar cerca del inicio del período de mayor demanda eléctrica en Misiones, cuando las altas temperaturas vuelven a empujar los consumos hacia arriba.

La negociación abre así una ventana para corregir una de las principales distorsiones que Misiones viene señalando desde el comienzo del proceso de quita de subsidios.

No se trata únicamente de pagar menos por la electricidad. La discusión de fondo es qué se considera un consumo razonable en cada región del país.

Un mismo límite nacional puede resultar suficiente para una familia con acceso al gas natural y temperaturas moderadas, pero insuficiente para un hogar del NEA que cocina, refrigera ambientes y en muchos casos también calienta agua utilizando electricidad.

Después de una suba de 423% en el costo de la energía en apenas dos años y medio, Misiones busca ahora que esa diferencia deje de ser absorbida casi exclusivamente por las cuentas provinciales y los bolsillos de los usuarios.

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Santilli llegó a Misiones con un mensaje incómodo sobre la recuperación: “El cambio va a llegar a todos los sectores”

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La 24ª Asamblea de Gobernadores del Norte Grande tendrá este miércoles en Posadas una agenda que excede la tradicional discusión sobre infraestructura y federalismo. El encuentro llega atravesado por reclamos concretos de las provincias y, al mismo tiempo, por una negociación política entre la Casa Rosada a cargo del jefe de gabinete, Diego Santilli y los gobernadores para avanzar con el régimen de Zonas Frías y abrir posteriormente una discusión específica para las regiones que soportan temperaturas extremas durante el verano.

En la previa de la reunión, el jefe de Gabinete de la Nación, Diego Santilli, anticipó que el Gobierno nacional llevará a la mesa una agenda vinculada con energía, rutas, transporte y desarrollo productivo. Pero la conversación con los gobernadores tendrá un componente inevitablemente político: Misiones reclama respuestas sobre el costo energético, la infraestructura vial y la situación de la cadena yerbatera, mientras el oficialismo busca sostener su estrategia de transformación económica frente a un escenario social que todavía exhibe fuertes tensiones.

“Todos vamos a hablar”, señaló Santilli al ser consultado sobre los planteos que llevará Misiones. El funcionario sostuvo que la agenda del encuentro será “de gestión” y enumeró entre los temas centrales la energía, las rutas y una propuesta de cabotaje que habría sido presentada por el Consejo Federal de Inversiones (CFI) a partir de pedidos de los gobernadores.

El funcionario también mencionó cuestiones vinculadas con la coparticipación y aseguró que existe una agenda amplia de trabajo con las provincias. En ese marco, buscó separar la negociación institucional de las diferencias políticas y electorales: “La agenda hoy es una agenda de gestión”, remarcó.

Energía: el reclamo misionero por las tarifas llega a la mesa nacional

La cuestión energética será uno de los puntos sensibles del encuentro. Misiones viene planteando la necesidad de contar con un esquema que contemple las particularidades climáticas de la región y permita reducir el impacto de las tarifas sobre hogares, comercios y actividades productivas.

Santilli confirmó que el Gobierno está trabajando con los gobernadores sobre el concepto de “zonas cálidas”, una discusión que aparece como contrapartida de la iniciativa de Zonas Frías que ya avanzó en el Congreso. “Estamos discutiendo el tema de las cálidas horas cálidas, estamos trabajando con los gobernadores”, sostuvo.

La definición es relevante porque abre una puerta institucional para un reclamo que el Norte Grande viene planteando desde hace tiempo: que la política energética incorpore no sólo las necesidades de calefacción durante el invierno, sino también los costos asociados al consumo eléctrico y la refrigeración durante los meses de temperaturas elevadas.

En el caso de Misiones, el planteo tiene una dimensión económica adicional. La energía es un insumo transversal para la industria, el comercio y los servicios, por lo que el costo tarifario incide directamente sobre la competitividad de las empresas y sobre el ingreso disponible de los hogares.

Rutas: Nación asegura que avanzará con el esquema de concesiones

La infraestructura vial será otro de los ejes de la conversación. Santilli sostuvo que el Gobierno nacional está avanzando en el proceso de concesión de la Red Federal de Concesiones y destacó que se trata de más de 9.000 kilómetros por los que circula, según sus palabras, alrededor del 70% de la red vial argentina.

El jefe de Gabinete aseguró que ya se completó una etapa del proceso y que resta adjudicar unos 3.000 o 3.500 kilómetros, con la expectativa de que las obras comiencen hacia fines de agosto o principios de septiembre.

En el caso de Misiones, afirmó que existen dos rutas incluidas en el paquete de obras que la Nación está discutiendo con el gobierno provincial. Santilli también mencionó acuerdos alcanzados con otras jurisdicciones, como San Juan, y trabajos proyectados en Corrientes.

La discusión vial adquiere especial importancia para el Norte Grande porque la infraestructura no constituye solamente una cuestión de conectividad. Para economías alejadas de los principales centros de consumo y puertos, el estado de las rutas determina costos logísticos, tiempos de traslado y capacidad de competir en mercados nacionales e internacionales.

Yerba mate: Santilli reivindicó las exportaciones, pero deberá escuchar el reclamo de los tareferos

Consultado específicamente por la crisis yerbatera, el jefe de Gabinete evitó anticipar medidas y sostuvo que escuchará el planteo del gobernador Hugo Passalacqua. Su argumento se concentró en el comportamiento externo del complejo: “Yerba está exportando mucho”, afirmó, y señaló que los números hacia afuera muestran un fuerte desempeño.

El dato exportador, sin embargo, convive con una problemática interna que constituye uno de los principales reclamos productivos de Misiones. La fortaleza de las ventas externas no necesariamente se traduce de manera automática en una mejora de los ingresos de todos los eslabones de la cadena, particularmente en el segmento de productores y trabajadores rurales.

La propia entrevista expuso esa tensión cuando se puso sobre la mesa la situación de los aproximadamente 12.000 tareferos que atraviesan dificultades laborales. Santilli respondió que el Gobierno debe mirar “toda la película”, en referencia a la situación económica general y al proceso de transformación que, según su interpretación, atraviesa el país.

La discusión resulta particularmente relevante para Misiones porque coloca frente a frente dos indicadores que pueden evolucionar en direcciones diferentes: el crecimiento de las exportaciones y la distribución interna del ingreso generado por una cadena productiva. Para una política pública orientada al desarrollo regional, el desafío consiste precisamente en lograr que una mayor inserción externa se traduzca en mejores condiciones para productores, trabajadores y comunidades vinculadas a la actividad.

“Los mejores años” y el reclamo que incomoda al Gobierno

La conversación también puso a prueba uno de los principales argumentos del Gobierno nacional: que la estabilización macroeconómica terminará dando paso a una etapa de crecimiento más extendido.

Frente al señalamiento de que el discurso sobre “los mejores años” de la economía lleva tiempo sin reflejarse en la vida cotidiana, Santilli reconoció que la recuperación todavía no alcanzó de manera homogénea a todos los sectores. “Hay sectores que están padeciendo, sí, es verdad”, admitió.

El jefe de Gabinete defendió, al mismo tiempo, el rumbo económico y sostuvo que la Argentina se encuentra en una transición desde una economía que, según su diagnóstico, destruía valor hacia otra que busca fortalecer los sectores productivos.

En su explicación apeló a la magnitud de la crisis heredada y recordó los niveles de pobreza e indigencia registrados al comienzo de la gestión de Javier Milei. Pero la respuesta más significativa llegó cuando se le planteó por qué el costo del proceso parece recaer todavía sobre las pequeñas empresas, los trabajadores y los hogares mientras la recuperación macroeconómica no termina de derramarse sobre el consumo.

“Yo creo que va a llegar”, respondió Santilli, y ubicó la transformación argentina dentro de un horizonte de entre tres y siete años al comparar con procesos de cambios estructurales atravesados por otros países.

El problema político de esa respuesta es evidente: el horizonte macroeconómico no necesariamente coincide con el horizonte social de una familia que no llega a fin de mes, de un comercio que perdió ventas o de un trabajador que quedó fuera del mercado laboral. La estabilización puede ser condición necesaria para el crecimiento, pero no constituye por sí sola una garantía de recuperación distributiva.

“Venimos de una película de terror”, la metáfora con la que Santilli defendió el rumbo

La entrevista terminó concentrando buena parte de la discusión que atravesará la Asamblea del Norte Grande. Ante el planteo sobre los misioneros que enfrentan dificultades para pagar la luz, sostener el consumo o conseguir trabajo, Santilli eligió reivindicar el esfuerzo social y pidió evitar una lectura exclusivamente pesimista.

“Primero, agradecerle por el esfuerzo que viene haciendo el misionero y el argentino”, afirmó. Luego reconoció que “llevamos dos años y no es fácil”, aunque insistió en que el cambio estructural todavía debe alcanzar a los sectores que permanecen rezagados.

La definición más gráfica llegó al final: “Venís de una película de terror y está cambiando esa película”.

El desafío para el Gobierno nacional es convertir esa metáfora política en resultados verificables. Para Misiones, la Asamblea representa una oportunidad para medir esa promesa en variables concretas: tarifas energéticas compatibles con la realidad climática regional, rutas que reduzcan costos logísticos, respuestas para las cadenas productivas y políticas capaces de transformar el crecimiento exportador en empleo e ingresos.

La reunión del Norte Grande, en ese sentido, no será sólo una fotografía institucional de gobernadores. Será una instancia para determinar cuánto de la agenda federal puede convertirse en decisiones concretas y, especialmente, si el proceso de recuperación que defiende la Casa Rosada comienza finalmente a llegar a aquellos sectores que Santilli reconoce que todavía están esperando.

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Energía de Misiones y la CEM crean una mesa para aliviar el costo energético industrial

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La Confederación Económica de Misiones (CEM) y Energía de Misiones acordaron este jueves conformar una mesa de trabajo conjunta para analizar alternativas que permitan aliviar el impacto de los costos energéticos sobre las empresas de la provincia. El ámbito de diálogo buscará identificar medidas vinculadas con variables que dependen de la gestión provincial, en un escenario nacional que mantiene bajo presión a la industria.

El encuentro se produjo luego del compromiso asumido por el gobernador Hugo Passalacqua ante la CEM a principios de junio, cuando anticipó la búsqueda de soluciones posibles y la continuidad del diálogo con el gabinete provincial. La conformación de la mesa constituye el primer mecanismo concreto para trasladar esos planteos al análisis técnico y operativo de Energía de Misiones.

El presidente de Energía de Misiones, Julio César “Chun” Barreto, planteó que la empresa debe sostener una administración austera y eficiente para generar margen de maniobra frente a las dificultades que atraviesan los sectores productivos. “Nos comprometimos a administrar Emsa de manera muy austera y eficiente para tener un margen que nos permita plantear alternativas a las dificultades sectoriales que nos plantearon”, señaló.

Barreto vinculó parte de los problemas con cuestiones de gestión que podrían encontrar respuestas dentro de la órbita provincial, como la reducción de burocracia y una mayor ejecutividad. Entre los casos analizados mencionó a empresas que atraviesan bajos niveles de actividad como consecuencia de la recesión y que necesitan adecuar las condiciones asociadas a la potencia contratada.

El planteo resulta relevante para establecimientos industriales cuya demanda eléctrica se modificó por la caída de la producción. En esos casos, mantener condiciones de contratación diseñadas para niveles de actividad superiores puede convertirse en un costo adicional, por lo que la revisión de las variables que sí están bajo gestión provincial aparece como una vía concreta de alivio.

La agenda, sin embargo, no se limitará a una problemática transversal. El presidente de la CEM, Guillermo Fachinello, llevó al encuentro planteos específicos de las cámaras que integran la entidad, con diferencias vinculadas a los ciclos productivos y las necesidades energéticas de cada actividad.

La forestoindustria, la metalmecánica, la producción primaria y los productores de almidón de mandioca forman parte de los sectores que requieren respuestas diferenciadas. La diversidad productiva de Misiones hace que una solución uniforme no necesariamente responda a las estructuras de costos, niveles de consumo y períodos de actividad de cada rama.

La iniciativa se desarrolla, además, en un contexto nacional particularmente restrictivo para la industria, marcado por un fuerte incremento de las tarifas eléctricas. Según el planteo realizado por la CEM, los costos energéticos registraron subas superiores al 500% durante los últimos dos años, lo que incrementó la presión sobre empresas que ya enfrentan un escenario de menor actividad.

En ese marco, la mesa de trabajo no apunta a resolver desde Misiones variables que exceden sus competencias, sino a identificar dentro del ámbito provincial aquellas herramientas capaces de amortiguar parte del impacto. El desafío será traducir los diagnósticos sectoriales en medidas operativas que permitan reducir costos evitables y adecuar la prestación a la realidad de cada empresa.

El encuentro reunió a representantes de distintos sectores de la economía misionera. Participaron Guillermo Fachinello, presidente de la CEM y de la Asociación de Productores e Industriales Forestales de Misiones y Noreste de Corrientes (APICOFOM); Víctor Saguier, vicepresidente de la CEM y presidente de la Cámara de Molineros de Yerba Mate de la Zona Productora (CMYMZP); Pablo Sherf, director de la Comisión de Industria de la CEM; Cecilia Rolón, de la Cámara Metropolitana de Servicios, Comercio y Turismo de Misiones; Guillermo Sato, representante de los Jóvenes Empresarios de la CEM; y Andrés Weidenbacher y Enrique Bongers, de la Asociación Maderera Aserradero y Afines del Alto Paraná (AMAYADAP) y consejeros titulares de la CEM.

También participaron gerentes de las áreas de Energía de Misiones vinculadas con las cuestiones abordadas durante la reunión.

El paso siguiente será convertir la mesa en un mecanismo permanente de análisis entre el sector empresario y la prestataria provincial. Para la industria misionera, la importancia del espacio estará menos en el anuncio de nuevas herramientas y más en su capacidad para detectar rápidamente dónde existen márgenes de gestión provincial y aplicar soluciones específicas allí donde el costo energético se convirtió en una restricción para producir.

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El Gobierno desaceleró la quita de subsidios energéticos para contener la inflación

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El Gobierno nacional moderó durante el primer cuatrimestre de 2026 el ritmo de reducción de subsidios energéticos para evitar un mayor impacto inflacionario sobre hogares y empresas. La decisión implicó un incremento real de las transferencias estatales al sector eléctrico y gasífero, que alcanzaron los $1,76 billones, equivalentes al 0,16% del Producto Interno Bruto (PIB).

Los datos surgen de un informe técnico de la Oficina de Presupuesto del Congreso (OPC), que expone uno de los principales dilemas económicos del programa de Javier Milei:
cómo sostener la desaceleración inflacionaria sin provocar un shock tarifario que afecte consumo, actividad y conflictividad social.

Para provincias periféricas como Misiones, donde el costo energético tiene impacto directo sobre industria forestal, comercio, secaderos yerbateros y pequeñas empresas, la decisión tiene implicancias económicas concretas.

El ajuste tarifario perdió velocidad

El informe de la OPC muestra que la cobertura tarifaria sobre el costo real de generación eléctrica cayó del 84% al 75% promedio en términos interanuales durante el primer cuatrimestre.

Traducido:
los usuarios comenzaron a pagar proporcionalmente menos del costo total de la energía. La diferencia volvió a ser absorbida por el Estado mediante subsidios.

Eso explica el fuerte aumento de transferencias a: CAMMESA; ENARSA; y fondos fiduciarios energéticos. El movimiento refleja un cambio táctico del Gobierno.

Tras el fuerte sinceramiento tarifario de 2024 y parte de 2025, Economía comenzó a administrar con mayor cautela las actualizaciones para evitar que la inflación núcleo vuelva a acelerarse.

CAMMESA concentró casi toda la asistencia eléctrica

El sector eléctrico absorbió el 75% de todos los subsidios energéticos ejecutados por Nación durante el primer cuatrimestre.

La mayor parte fue canalizada a través de CAMMESA, la administradora del mercado mayorista eléctrico, que recibió: $1,29 billones; equivalentes al 97% de las transferencias eléctricas. El resto incluyó: asistencia a Entidad Binacional Yacyretá; sostenimiento del sistema de transmisión; y fondos para la sustentabilidad del mercado eléctrico.

Gas: ENARSA volvió a ganar protagonismo

En el sistema gasífero, los subsidios crecieron todavía más: un 269,7% interanual real, según la OPC. El principal receptor fue ENARSA, que concentró el 72% de los fondos destinados al gas.

El segundo actor relevante fue el Fondo Fiduciario para Subsidios a Consumos Residenciales de Gas (FFGAS), vinculado al esquema de Zona Fría.

La dinámica muestra que, pese al discurso de reducción del gasto, el Estado todavía cumple un rol decisivo para sostener precios energéticos políticamente administrables.

El nuevo equilibrio económico

El dato tiene una doble lectura. Por un lado, el gasto en subsidios sigue siendo mucho más bajo que el promedio histórico:
el 0,16% del PIB actual se ubica muy por debajo del promedio de 0,29% registrado desde 2015 para igual período.

Pero por otro lado, el crecimiento real de las transferencias muestra que el Gobierno debió desacelerar la eliminación de subsidios para sostener la desinflación.

Ese equilibrio es particularmente delicado porque: el FMI exige consolidación fiscal; el mercado sigue mirando el superávit; y la inflación continúa siendo la principal variable política del Gobierno.

Subsidios a Energia 1° Cuatrimestre 2026 by CristianMilciades

Yacyretá vuelve a aparecer en el mapa energético

El informe también confirma transferencias vinculadas a Entidad Binacional Yacyretá, una pieza estratégica para el abastecimiento eléctrico regional.

Para Misiones, Yacyretá no sólo representa generación energética:
también es una variable geopolítica y económica clave dentro de la relación bilateral con Paraguay.

El sostenimiento financiero del sistema eléctrico mayorista vuelve a poner en escena la discusión sobre: costos reales de generación; distribución federal de energía; y subsidios cruzados entre regiones.

La política energética de Milei empieza a mostrar una transición más pragmática que ideológica. Aunque el discurso oficial sigue defendiendo la reducción de subsidios, la dinámica inflacionaria obligó a moderar el ritmo de ajuste.

La economía encontró un nuevo equilibrio parcial: tarifas más altas que en años anteriores; pero todavía parcialmente subsidiadas. El interrogante hacia adelante es cuánto tiempo podrá sostenerse esa estrategia sin tensionar: el objetivo de superávit; las metas con el FMI; y el bolsillo de empresas y consumidores.

Porque en la Argentina actual, la energía dejó de ser solamente un servicio público. Se convirtió nuevamente en una variable central de estabilidad macroeconómica y competitividad regional.

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Las tarifas eléctricas y de gas profundizan la brecha regional y exponen el costo desigual de la quita de subsidios

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La reconfiguración del esquema de subsidios energéticos y la actualización de tarifas impulsada por el Gobierno nacional consolidaron un mapa de fuertes asimetrías en el costo de la electricidad y el gas entre provincias argentinas. Según un informe del Instituto Interdisciplinario de Economía Política (IIEP) de la UBA y el Conicet, las diferencias entre jurisdicciones alcanzan niveles significativos incluso dentro de un mismo segmento de usuarios.

Los datos muestran que la combinación entre quita de subsidios, precios estacionales de la energía, costos de distribución y condiciones regionales generó un escenario de tarifas fragmentadas, donde el lugar de residencia se volvió determinante para el peso de los servicios públicos sobre los ingresos familiares.

La Patagonia concentra las tarifas más altas

En electricidad, Neuquén registró en mayo la factura promedio más elevada del país entre usuarios con subsidio: $88.924 mensuales. Detrás quedaron Río Negro ($84.549), Puerto Madryn ($76.823) y Salta ($69.343).

En el caso de usuarios sin subsidios, la diferencia se amplía todavía más. Neuquén volvió a liderar con boletas promedio de $153.580, seguida por Río Negro ($115.282), Puerto Madryn ($109.618) y Santa Fe ($101.213).

En contraste, las facturas más bajas se registraron en Formosa ($25.321), La Rioja ($27.191) y las áreas de Edenor y Edesur en el AMBA, donde las boletas subsidiadas rondaron entre $28.000 y $29.000.

El informe atribuye parte de estas diferencias al esquema de actualización del Valor Agregado de Distribución (VAD), que varía según cada provincia, y a la transición dispar hacia el nuevo sistema de Subsidios Energéticos Focalizados.

Gas: la brecha regional se vuelve todavía más marcada

La desigualdad tarifaria se profundiza en el servicio de gas por red, donde las diferencias climáticas y los criterios regulatorios generan una dispersión aún mayor.

Entre los usuarios sin subsidios, Tierra del Fuego encabezó el ranking con facturas promedio de $209.502 mensuales. Le siguieron Santa Cruz ($200.941), Chubut Sur ($128.359) y Neuquén ($104.503).

En el extremo opuesto quedaron Tucumán ($36.979), el norte bonaerense ($41.660), Salta ($44.004) y La Puna ($44.174).

Para los usuarios con subsidios, la lógica se mantuvo: Tierra del Fuego registró boletas promedio de $127.893 y Santa Cruz de $123.423, mientras que Tucumán mostró los valores más bajos, con $30.148.

El IIEP explicó que el nuevo esquema tarifario distingue entre usuarios con y sin subsidios. Los primeros reciben una bonificación del 50% más un 25% adicional sobre el costo de abastecimiento del gas hasta determinados umbrales de consumo regional.

El trasfondo político del nuevo esquema energético

La discusión excede lo técnico. La política tarifaria se convirtió en uno de los pilares centrales del programa económico del Gobierno de Javier Milei, que busca reducir subsidios para consolidar el equilibrio fiscal y corregir precios relativos.

Sin embargo, el informe también deja expuesta una tensión estructural: la transición hacia tarifas más cercanas al costo real impacta de manera desigual según ubicación geográfica, condiciones climáticas y estructura distributiva de cada provincia.

El esquema actual combina decisiones nacionales —como la Resolución 109/26 que fijó los precios estacionales de la energía desde mayo— con regulaciones provinciales vinculadas al VAD y a los cuadros tarifarios locales.

Ese entramado termina configurando un mapa energético donde los costos finales pueden duplicarse o triplicarse entre jurisdicciones.

El informe del IIEP vuelve a poner sobre la mesa una discusión histórica del sistema energético argentino: hasta qué punto el esquema de subsidios y tarifas puede sostener criterios homogéneos en un país con fuertes diferencias climáticas, demográficas y productivas.

Mientras el Gobierno avanza en la reducción del peso fiscal de los subsidios, las provincias continúan ajustando sus cuadros tarifarios y adaptando los mecanismos de segmentación.

La evolución de los precios de la energía, el ritmo de actualización del VAD y el impacto social de las facturas serán variables clave para medir hasta dónde puede sostenerse el actual proceso de reordenamiento tarifario sin profundizar tensiones regionales.

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