Tras la intervención del Tesoro en el mercado cambiario, los ADRs y bonos argentinos recuperan terreno mientras el riesgo país cede levemente. La volatilidad electoral sigue condicionando el humor financiero.
Las acciones argentinas en Wall Street y la plaza local lograron un rebote de hasta 4% este jueves, luego de jornadas de fuertes caídas e incertidumbre. El repunte coincidió con las ventas de dólares del Tesoro en el Mercado Único y Libre de Cambios (MULC), medida que introdujo un “techo implícito” en $1.362 para contener la volatilidad cambiaria en la recta final hacia las elecciones bonaerenses del 7 de septiembre.
El S&P Merval avanzó 2,2% y se ubicó en 1.976.583,53 unidades, mientras que medido en dólares trepó 1,5% a 1.431 puntos, aunque acumula en la semana una caída de 2,3% en moneda dura. En Nueva York, los ADRs lideraron la recuperación: YPF (+4%), Supervielle (+3,6%), Grupo Galicia (+3%), BBVA (+2,4%) y Transportadora de Gas (+2,3%). La única excepción negativa fue IRSA (-0,3%).
Bonos y riesgo país: leve alivio tras la tormenta
El mercado de deuda también mostró señales de estabilización. Los bonos globales registraron mayoría de subas, con incrementos de hasta 0,6% en el Global 2030, aunque con caídas en el Global 2041 (-1,5%) y el 2029 (-0,4%).
El riesgo país, indicador elaborado por J.P. Morgan, retrocedió 5 puntos y cerró en 893 unidades, luego de haber trepado un 8,3% el martes y tocar su nivel más alto desde abril en la previa del ajuste cambiario.
Según un informe de Portfolio Personal Inversiones (PPI), “cuanto más cerca estamos de las elecciones en la Provincia de Buenos Aires, es lógico que la volatilidad aumente para los activos locales, en especial para los de renta variable”.
La reacción positiva del mercado llega tras el anuncio del secretario de Finanzas, Pablo Quirno, de intervenir en el mercado de cambios incluso dentro de las bandas de flotación. El Tesoro ya colocó más de u$s350 millones en ventas de divisas en los últimos días, financiadas con superávit fiscal y con aval del FMI, para enfrentar movimientos especulativos y reducir la presión sobre el dólar.
El repunte de las acciones y la baja del riesgo país ofrecen un respiro coyuntural, pero no disipan el trasfondo de incertidumbre: la definición electoral en Buenos Aires y el impacto político de los comicios aparecen como el principal factor de riesgo que monitorean tanto inversores como bancos internacionales.
En la City porteña la lectura es clara: si bien el rebote es una señal de alivio, la sostenibilidad dependerá de los resultados electorales y de la capacidad del Gobierno para administrar reservas y expectativas sin agotar el “poder de fuego” del Tesoro en las próximas semanas.
En un contexto de alta volatilidad cambiaria y a pocas semanas de las elecciones, el Banco Central desplegó una batería de medidas para sostener el dólar oficial y reducir el costo de endeudamiento del Tesoro. El esquema combina suba de encajes, control de posiciones de divisas en los bancos, intervención en el mercado de futuros y coordinación con Finanzas. La estrategia, que busca “desinflar aunque duela”, garantiza un rollover superior al 100% en la última licitación, pero acrecienta la incertidumbre sobre la sostenibilidad del régimen cambiario tras octubre.
La semana siguió atravesada por el compromiso explícito del Gobierno de contener al dólar oficial, a través de una fuerte intervención en los mercados y la coordinación del Tesoro y el BCRA para dirigir los pesos a la licitación de Finanzas.
En este sentido, el BCRA intervino en el mercado para reducir el costo de endeudamiento de Finanzas y aumentó nuevamente los encajes para que los bancos dirijan su liquidez a una licitación que resultó con un rollover mayor al 100%. Asimismo, la autoridad monetaria habría aumentado sus tenencias de contratos de dólar futuro y, comunicación mediante, limitó a los bancos a aumentar su posición de divisas a finales de mes. Esto busca evitar que los pesos del vencimiento del contrato de dólar futuro de agosto obtenido por las entidades financieras se dirijan al dólar spot, algo que estuvo detrás en el salto del 4,5% diario de la divisa el 31 de julio. En otro orden, los depósitos del Tesoro netos de movimientos con organismos internacionales acumulan una caída de USD 250 M al 26/08, lo que podría indicar cierta presencia del Tesoro vendiendo divisas dentro de la banda para contener al dólar.
En suma, la cuestión es la misma: desinflar, aunque duela. Los incentivos políticos y el esquema se alinearán para contener el dólar oficial de cara a las elecciones, con el foco puesto en mantener la nominalidad a raya lo que aseguraría un buen desempeño electoral. Lamentablemente, para el “día después” de las elecciones las autoridades económicas deberán recoger los dividendos de una estrategia que luce poco sostenible y aumenta la incertidumbre respecto al esquema cambiario-monetario que viene.
La semana siguió atravesada por el compromiso explícito del Gobierno de contener el dólar oficial, a través de una fuerte intervención en los mercados y la coordinación entre el BCRA y el Tesoro para dirigir los pesos a la licitación de Finanzas de la semana, todo mediado por una batería de normativas ad hoc del Central en lo que el cambio de reglas pasó a ser lo habitual.
En este sentido, la flamante “Fase 3” nacida al calor del acuerdo con el FMI se fue replegando hacia una posición de contención y mutando en una nueva fase que podemos redenominar “Llegar a octubre”. Venimos subrayando en las últimas entregas que el objetivo del Gobierno consiste en “desinflar, aunque duela”, haciendo referencia a la lectura de las autoridades de que una inflación baja permitiría un buen desempeño electoral. Esta postura se refuerza debido a los costos que acarrea en materia de política económica y en la medida en que nos acercamos a las elecciones, asociado típicamente con una mayor incertidumbre.
Justamente, elplano político se crispó tras conocerse el dato del Índice de Confianza en el Gobierno (ICG) elaborado por la Universidad Torcuato Di Tella. En agosto, el índice registró una pronunciada baja del 13,6% (-16,5% i.a.) a nivel nacional (-23,3% en GBA) y alcanzó el nivel más bajo durante la actual gestión. Para peor, el relevamiento de opinión se hizo entre el 1 y el 14 de agosto, previo a los presuntos desmanejos en el área de discapacidad. En las puertas de las elecciones de PBA en una semana y a un mes de las nacionales, el dato fue tomado con sumo pesimismo por parte del mercado y disparó la incertidumbre respecto al resultado electoral, traduciéndose en extendidas pérdidas en la renta variable y los bonos soberanos, y un repunte del dólar oficial durante el lunes. Comparando con agosto del 2017 y 2021, momentos donde también se celebraron elecciones legislativas (aunque con PASO en ago-17 y sept-21), el índice se encuentra un 16% por debajo de la gestión de Mauricio Macri y un 15% por encima de Alberto Fernández.
Las razones detrás del voto de las personas son una alquimia difícil de revelar y exceden el espíritu de este informe, pero las últimas encuestas deslizarían que el Gobierno tendría una elección más reñida de lo que se presumía hace unos meses atrás. En el plano económico, se verá en las urnas el resultado de la apuesta del Gobierno por sostener un proceso de desinflación a costa de una recuperación salarial estancada y de tasas reales elevadas con claros indicios de estancamiento en la actividad.
En este sentido, ¿cuáles fueron las novedades en materia económica? 1) Nuevas normativas del BCRA destinadas a aumentar encajes (+3,5 p.p.) y la proporción de estos que se pueden integrar con títulos públicos (+5,5 p.p.) con vencimientos mayor a 60 días adquiridos en las licitaciones primarias; 2) Sumado a esto, intervenciones en el mercado secundario hacia títulos con vencimiento a 2026 para reducir el costo de endeudamiento del Tesoro; y 3) Todo lo que configura una demanda cautiva de los bancos y menor costo para que Finanzas logre un rollover mayor al 100% en la última licitación de agosto.
Además de esto, dos factores resaltaron. Por un lado, al sostenimiento de la cotización con el objetivo puntual de la licitación, se insinúa un Central más activo en el mercado para señalar un corredor de tasas. En concreto, durante la semana la entidad volvió a absorber pesos vía Pases pasivos, con una tasa en torno al 45%-50% TNA y ofreciendo tasas activas descendiendo con el correr de las jornadas a la zona del 60% TNA. Recordemos que, desde el 13 de agosto, el BCRA ofrece REPO a los bancos al cierre de mercado, con una tasa igual a la tasa PP del día + 2% bajo garantía de títulos públicos con vencimiento mayor a 60 días adquiridos en licitaciones primarias.
Por otro lado, el Central profundizó la posición de futuros. El interés abierto negociado en la plaza de futuros tocó un máximo de casi USD 8.000 M durante el jueves, un récord histórico, con las posiciones de septiembre creciendo producto del rolleo de los vencimientos de agosto, y destacando el crecimiento de noviembre (post elecciones) y los contratos de cara a 2026. Precisamente, estas posiciones dejarían entrever una mayor postura del Central, que viene sosteniendo la cotización de plazos más largos en el marco de una mayor incertidumbre sobre el esquema cambiario luego de octubre.
A finales de julio, la posición short del Central marcó un pico bajo la actual administración de USD 3.811 M. Tomando el fuerte supuesto de que gran parte del aumento del interés abierto corresponde a mayores tenencias del BCRA, la posición habría marcado un pico cercano a los USD 6.200 M (al 28/08). La cifra se ubicaría incluso por encima de los USD 5.000 M de finales de julio que señaló el FMI en la reciente revisión.
En este marco, el BCRA limitó las operaciones de los bancos en la jornada de hoy. El nuevo comunicado apunta a que los bancos no puedan aumentar la posición de moneda extranjera el último día hábil del mes, en la búsqueda por evitar lo ocurrido en julio. Esto es, la autoridad monetaria va aumentando sus tenencias del dólar futuro más corto y, a finales de mes, no rollea la totalidad de los vencimientos (último día hábil), reduciendo el volumen de la plaza e “inyectando pesos” que son tomados por los bancos para comprar dólar spot ante la falta de cobertura. Algo de esto estuvo detrás del salto del 4,5% diario del dólar oficial el 31 de julio. Cabe destacar que el BCRA está limitado por A3 a una posición de hasta USD 9.000 M, por lo que mientras más aumente su posición, más obligado se vería a finales de mes a no rollear y oxigenar las tenencias para retomar la postura.
En otras novedades, venimos destacando el menú de herramientas desplegado para contener el dólar oficial: un peso caro (mayores tasas) y escaso (encajes, licitaciones, intervenciones de mercado), posiciones en dólar futuro y, desde la aprobación del FMI, el retiro del Tesoro en el mercado oficial demandando divisas.
Justamente, los depósitos en dólares del Tesoro se vienen reduciendo. Desde la transferencia del desembolso del FMI, los depósitos en USD del Tesoro en el BCRA pasaron de USD 2.025 M a USD 1.671 M. Tomando datos hasta el 26/08, la caída de los depósitos asciende a -USD 327 M. Cuando se cruza con la información correspondiente a las Reservas, dentro de esas fechas se produjeron movimientos netos con OOII por -USD 45 M (pueden existir movimientos solapados en otras líneas, que también fueron negativos) y “otras operaciones” por cerca de -USD 280 M.
De este modo, cuando se netea a los movimientos de depósitos lo correspondiente a OOII, el Tesoro acumula una baja de USD 250 M de los depósitos (al 26/08) que podría corresponderse a ventas en el mercado oficial para contener al dólar. Incluso, en determinadas fechas los depósitos en Pesos valuados en USD crecen casi en la misma magnitud que caen los depósitos en moneda dura (venta de dólares contra pesos), como lo fue en los casos cercanos del 20/08 (+-USD 24 M) y 26/08 (+- USD 50 M).
De ser así, la posición compradora de julio se habría revertido. Según el informe del MULC del BCRA por julio, el Tesoro compró USD 1.229 M en medio de la primera revisión con el FMI. Si bien el esquema implica la intervención del BCRA en el techo de la banda, el acuerdo abre las puertas a que la autoridad monetaria intervenga dentro de las bandas ante shocks exógenos y elevada incertidumbre. Siempre asumiendo que el Tesoro efectivamente vendió divisas, habrá que ver si las razones esgrimidas por el Gobierno son suficientes para el organismo. De todas formas, la revisión tendrá lugar recién a inicios de 2026, aunque siempre pueden existir llamados y reuniones donde eventualmente el tema pueda ponerse sobre la mesa.
En suma, la cuestión es la misma: desinflar, aunque duela. Los incentivos políticos y el esquema se alinearán para contener el dólar oficial de cara a las elecciones, con el foco puesto en mantener la nominalidad a raya lo que aseguraría un buen desempeño electoral. Lamentablemente, para el “día después” de las elecciones las autoridades económicas deberán recoger los dividendos de una estrategia que luce poco sostenible y aumenta la incertidumbre respecto al esquema cambiario-monetario que viene.
El dólar oficial sigue al alza
El dólar spot finalizó en $1.342 (+1,6% respecto al viernes anterior) e hilvanó dos semanas consecutivas al alza. En el marco de un volumen operado estable y una mayor liquidación del agro, el dólar oficial ascendió en medio de un clima político encrispado. Por otro lado, las Reservas Brutas con la caída de depósitos del Tesoro como trasfondo y el movimiento habitual de encajes de finales de mes finalizaron en USD 39.966 M. De esta forma, las Reservas Netas descontando los depósitos del Tesoro, BOPREAL y DEG habrían cerrado en USD 1.400 M (+USD 6.500 M si no se descuentan aquellos ítems).
La brecha cambiaria se mantiene estable
En la semana, los dólares alternativos finalizaron con subas. En números, el dólar minorista subió 1,8% ($1.361) respecto al viernes de la semana anterior, el dólar MEP ascendió 1,7% ($1.350), el dólar CCL medido en CEDEARs se deslizó 1,6% ($1.355) y el blue aumentó 0,4% ($1.350). Como resultado, la brecha cambiaria promedio finalizó en la zona del 2%.
Los futuros de dólar suben
Los contratos a futuro del dólar acompañaron el movimiento del spot. En detalle, los contratos de septiembre a noviembre subieron 1,0%, y aquellos con vencimiento desde diciembre lo hicieron en 0,1%. Respecto a las devaluaciones implícitas, el mercado cerró con una devaluación próxima al 8,8% para el trimestre septiembre-noviembre, y promedia un 16,2% para el trimestre siguiente.
El Ministerio de Economía dispuso mediante la Resolución Conjunta 40/2025 (RESFC-2025-40-APN-SH#MEC), publicada el 25 de agosto en el Boletín Oficial, la ampliación de la emisión del Bono del Tesoro Nacional capitalizable en pesos con vencimiento 15 de diciembre de 2025 (BONCAP T15D5) para realizar una operación de conversión con el Banco Central (BCRA). La medida autoriza un canje por hasta $5 billones de valor nominal, en reemplazo de la Letra del Tesoro capitalizable en pesos con vencimiento 29 de agosto de 2025 (LECAP S29G5), con el objetivo de extender plazos y ordenar el perfil de vencimientos de deuda en pesos.
La resolución conjunta, firmada por el secretario de Finanzas, Pablo Quirno Magrane, y el secretario de Hacienda, Carlos Jorge Guberman, se enmarca en las facultades previstas en el artículo 38 de la Ley 27.701 de Presupuesto 2023 (prorrogado para 2025), junto con modificaciones introducidas por los decretos 280/2024, 459/2024 y 453/2025.
El Gobierno busca con esta operación reducir tensiones financieras en el corto plazo, dado que la LECAP S29G5 tenía vencimiento el 29 de agosto próximo. Al ser sus tenencias traspasadas al BCRA, el Tesoro consigue despejar compromisos inmediatos y trasladar el peso de los pagos a diciembre, en línea con la estrategia de “roleo” de deuda en pesos que el Palacio de Hacienda viene aplicando desde 2024.
Cabe recordar que, mediante el Decreto 331/2022 y sus posteriores modificaciones, se habilitó que las suscripciones de deuda pública puedan realizarse utilizando otros instrumentos públicos, lo que viabiliza operaciones de conversión directa entre el Tesoro y el Banco Central.
Contenido técnico de la resolución
La norma establece que:
Se amplía la emisión del BONCAP T15D5 hasta un máximo de $5 billones de valor nominal original (VNO).
El canje con el BCRA se realizará el 22 de agosto de 2025, con liquidación prevista para el 25 de agosto de 2025.
Los precios de la LECAP S29G5 y del BONCAP T15D5 serán determinados el mismo día de la operación en las pantallas de Bolsas y Mercados Argentinos (BYMA), inmediatamente antes de las 13:30 horas, con liquidación a 24 horas.
El cálculo de los títulos a recibir por parte del BCRA se hará con una fórmula específica, ajustada a la denominación mínima del bono, para evitar desfasajes contables.
Se autoriza a funcionarios de la Oficina Nacional de Crédito Público y direcciones dependientes a suscribir la documentación necesaria para la implementación del canje.
Alivio transitorio y señales al mercado
La operación representa una señal al mercado financiero en varios planos:
Despeje inmediato de vencimientos: al diferir el pago previsto para fines de agosto, el Tesoro consigue aire en un calendario marcado por la escasez de liquidez y la dependencia de colocaciones en pesos.
Mayor involucramiento del BCRA: la conversión refuerza el rol del Banco Central como tenedor y financiador indirecto de deuda pública, práctica que genera debate respecto a la independencia monetaria.
Impacto en expectativas: para analistas financieros, el canje reduce el riesgo de default técnico en el corto plazo, aunque concentra vencimientos hacia diciembre, lo que mantendrá la presión en el último tramo del año.
El esquema, si bien brinda certidumbre en el corto plazo, plantea interrogantes sobre la sustentabilidad del financiamiento en pesos, en un contexto de tasas elevadas, volatilidad cambiaria y escaso apetito privado por instrumentos públicos.
El Tesoro enfrenta un último cuatrimestre de alta exigencia financiera, donde las elecciones nacionales de octubre condicionarán tanto la estrategia de licitaciones como la respuesta del mercado. El BONCAP T15D5, ahora ampliado, se convierte en un instrumento central para administrar la transición política y evitar episodios de tensión de liquidez.
En adelante, el Gobierno deberá equilibrar tres objetivos simultáneos:
Mantener al dólar oficial contenido, evitando traslados inflacionarios.
Garantizar el roll-over de la deuda en pesos sin aumentar excesivamente el costo financiero.
Preservar la coordinación con el BCRA en un marco de creciente dependencia mutua.
El éxito o fracaso de esta estrategia definirá no solo la dinámica de la deuda en pesos, sino también el margen de maniobra económico que heredará la próxima gestión a partir de diciembre.
El Ministerio de Economía busca captar fondos no renovados en la última colocación, con un nuevo instrumento a tasa TAMAR exclusivo para bancos.
El Ministerio de Economía anunció una licitación extraordinaria para este lunes 18 de agosto, con el objetivo de absorber alrededor de $6 billones que no fueron renovados en la última colocación de deuda del Tesoro. En esa operación, de un total de vencimientos por $15 billones, el “rollover” alcanzó solo el 61%, con renovaciones por $9,1 billones.
La medida, confirmada por fuentes oficiales, apunta a evitar que los pesos sobrantes presionen sobre el mercado cambiario. El propio ministro Luis Caputo dejó en claro que “lo último que vamos a hacer es dejar que vayan pesos al mercado” en un contexto de volatilidad electoral.
La Secretaría de Finanzas licitará una Letra del Tesoro Nacional en pesos a tasa TAMAR con vencimiento el 28 de noviembre de 2025 (M28N5), exclusiva para entidades bancarias y suscrita únicamente con cartera propia.
Características principales:
Fecha de emisión: 19/08/2025
Fecha de vencimiento: 28/11/2025 (plazo de 101 días)
Moneda: Pesos
Amortización: Íntegra al vencimiento
Intereses: Tasa efectiva mensual TAMAR, capitalizable mensualmente, más un margen a licitar.
Monto mínimo por oferta: VNO $200 millones, sin límite máximo.
Presentación de ofertas: Solo tramo competitivo, indicando margen sobre TAMAR en incrementos de 0,01 puntos porcentuales.
El director del BCRA, Federico Furiase, precisó que los pesos obtenidos serán absorbidos “mayoritariamente vía aumento de encajes remunerados con nuevos títulos públicos”.
El resultado de la licitación previa reflejó la resistencia del mercado a instrumentos de muy corto plazo. Economía había buscado limitar la colocación de bonos con vencimiento menor a un mes para forzar una baja de tasas y alargar plazos, lo que derivó en una menor renovación de vencimientos.
En este nuevo llamado, no se fijará un monto máximo a adjudicar, buscando captar la totalidad de los fondos excedentes. La operación se liquidará el martes 19 de agosto, ya que el viernes previo será feriado.
Uno de los riesgos que intenta contener el Gobierno es que los pesos no absorbidos en la licitación anterior se canalicen hacia la compra de dólares, presionando sobre el tipo de cambio. La nueva estrategia combina emisión de deuda a medida de los bancos y uso de encajes remunerados como mecanismo de inmovilización monetaria.
El secretario de Finanzas, Pablo Quirno, destacó que la letra TAMAR ofrecerá la misma tasa que un plazo fijo mayorista, con un diferencial que dependerá del precio de corte, asegurando un incentivo financiero para las entidades.
La efectividad de la operación dependerá del grado de adhesión bancaria. Un alto nivel de suscripción permitiría al Tesoro esterilizar rápidamente la liquidez excedente y reforzar la señal de control monetario, clave para anclar expectativas inflacionarias y cambiarias en un contexto de ruido electoral y volatilidad financiera.
Analistas advierten que si la absorción es parcial, parte de esos pesos podría buscar cobertura en el dólar financiero, generando presión sobre las cotizaciones paralelas.
Tras un rollover del 61% en la última colocación de deuda, Economía y el BCRA apuntan a retirar pesos excedentes con una emisión especial de letras TAMAR para bancos, en un movimiento clave para evitar que la liquidez se traslade al dólar
El Ministerio de Economía anunció una licitación extraordinaria de deuda pública para el próximo lunes 18 de agosto, con el objetivo de absorber aproximadamente $6 billones que quedaron sin renovar en la última colocación.
El miércoles pasado, sobre un total de vencimientos por $15 billones, el Tesoro logró renovar $9,1 billones, alcanzando un rollover del 61%. El resultado, menor al esperado, encendió alertas sobre el destino de los pesos excedentes, en un contexto en el que cualquier sobrante de liquidez podría trasladarse rápidamente al mercado cambiario, presionando sobre el tipo de cambio.
El secretario de Finanzas, Pablo Quirno, confirmó que se ofrecerá una letra TAMAR con vencimiento el 28 de noviembre, destinada exclusivamente a bancos y a ser suscripta con cartera propia.
La TAMAR ofrecerá una tasa equivalente a la de un plazo fijo mayorista, con un diferencial que se definirá en el precio de corte.
La liquidación se realizará el mismo lunes, dado que el viernes 15 es feriado nacional.
El Banco Central (BCRA), por su parte, endureció las normas de encajes para que los bancos utilicen los nuevos títulos como parte de las regulaciones de inmovilización de fondos, forzando la absorción de liquidez excedente.
“Los pesos excedentes de la licitación serán absorbidos de manera inmediata, mayoritariamente vía aumento de encajes remunerados con nuevos títulos públicos a ser suscriptos el lunes”, explicó el director del BCRA, Federico Furiase, en su cuenta de X.
La decisión de Economía y el BCRA combina dos frentes:
Evitar que los $6 billones sobrantes presionen sobre el dólar, un riesgo latente en un escenario electoral y con expectativas cambiarias inestables.
Fortalecer el financiamiento del Tesoro, asegurando recursos sin recurrir a emisión monetaria directa.
En la licitación anterior, el Tesoro había limitado la emisión de bonos de corto plazo —a menos de un mes— para bajar tasas y estirar vencimientos. La TAMAR, que tuvo buena aceptación en esa instancia, vuelve a ser la herramienta elegida.
La medida no está exenta de tensiones con el sector bancario. Fuentes del sistema financiero expresaron malestar por los llamados fuera de programa y por la obligación de cumplir nuevas normas de encaje con títulos que habían rechazado adquirir apenas 24 horas antes.
“El BCRA y el Tesoro fijan las reglas y el sistema se ajusta a eso”, señaló un referente del sector, evidenciando la incomodidad de las entidades con la dinámica de medidas sorpresivas.
El éxito de la licitación dependerá de la capacidad del Gobierno para captar la totalidad o la mayor parte de los fondos excedentes.
De no lograr absorberlos, el riesgo de que se canalicen hacia la compra de divisas podría impactar en la cotización del dólar y, por ende, en la dinámica inflacionaria.
En paralelo, la coordinación entre Tesoro y BCRA refuerza el mensaje de que la política económica seguirá priorizando la estabilidad cambiaria como ancla para la desaceleración de precios en los meses previos a las elecciones.