TRABAJADORES RURALES

UATRE alerta por 120.000 empleos rurales en riesgo

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Alerta en el campo: UATRE advierte que 120.000 empleos rurales están en riesgo por el fin de la compatibilidad con planes sociales

La UATRE advirtió que el vencimiento del régimen que permitía compatibilizar el trabajo rural temporario registrado con determinados planes y prestaciones sociales podría afectar a 120.000 trabajadores en todo el país. El gremio reclama al Gobierno nacional una prórroga urgente y alerta por el impacto sobre la formalización laboral, las cosechas y las economías regionales.

El empleo rural temporario vuelve a quedar en el centro de una tensión que atraviesa tanto al mercado laboral como a las economías regionales. La Unión Argentina de Trabajadores Rurales y Estibadores (UATRE) advirtió que unos 120.000 puestos de trabajo están en riesgo ante el vencimiento, este 1° de septiembre, del régimen que permitía compatibilizar determinadas prestaciones sociales con el empleo rural registrado de carácter temporario o estacional.

Se trata del mecanismo establecido originalmente por el Decreto 514/2021, diseñado para evitar que un trabajador perdiera automáticamente determinados beneficios sociales al incorporarse formalmente durante una cosecha o campaña agrícola.
Según UATRE, la falta de continuidad del esquema puede generar el efecto inverso al buscado: desalentar la registración laboral, complicar la contratación de trabajadores para las campañas productivas y profundizar la informalidad en actividades caracterizadas por una fuerte estacionalidad.

El problema adquiere especial relevancia para las economías regionales, donde buena parte de la demanda laboral se concentra durante períodos específicos del año. Es el caso de actividades como la yerba mate, el té, el tabaco, la fruticultura y otras producciones intensivas en mano de obra.

Un reclamo sin respuesta

El secretario general de UATRE, José Voytenco, había enviado el pasado 18 de agosto una carta a la ministra de Capital Humano, Sandra Pettovello, solicitando una extensión urgente del régimen.

Según informó el gremio, hasta este lunes no había recibido respuesta ni se había dispuesto formalmente una prórroga.
Para la organización sindical, la incertidumbre alcanza de manera directa a 120.000 trabajadores rurales y sus familias, pero también puede trasladarse a los productores y empresas que necesitan incorporar personal durante los períodos de cosecha.
“La falta de respuesta y la no prórroga del régimen no es solo un problema administrativo: es una amenaza concreta a 120.000 familias rurales y a la continuidad productiva del interior del país”, sostuvo Voytenco.

El dilema entre trabajar en blanco y conservar la protección social

El núcleo del problema está en los incentivos que enfrenta un trabajador temporario.

En numerosas economías regionales, el empleo formal no se mantiene durante los doce meses del año. La demanda aumenta durante la cosecha y luego disminuye, lo que significa que miles de trabajadores alternan períodos de actividad registrada con otros de ingresos laborales reducidos o inexistentes.

La compatibilidad buscaba precisamente evitar que aceptar un empleo registrado por algunas semanas o meses implicara perder inmediatamente prestaciones sociales necesarias para sostener al grupo familiar durante el resto del año.
Desde esa perspectiva, el mecanismo funcionaba también como un incentivo a la formalización: reducía el costo económico que podía representar para el trabajador ingresar al sistema registrado.

Sin ese puente, advierte UATRE, puede reaparecer una vieja distorsión del mercado laboral rural: trabajadores que prefieren mantenerse fuera de la registración para no perder prestaciones y productores que encuentran mayores dificultades para completar las cuadrillas necesarias durante las cosechas.

El resultado potencial es paradójico: una política destinada a ordenar el sistema de asistencia social puede terminar alimentando la informalidad laboral que el Estado intenta combatir.

Una discusión clave para Misiones

La controversia tiene particular importancia para Misiones, donde algunas de las principales cadenas productivas dependen de mano de obra temporaria.

La cosecha de yerba mate constituye el ejemplo más evidente. Miles de trabajadores participan cada año de la tarefa y su demanda laboral fluctúa de acuerdo con el calendario productivo, el volumen de hoja verde disponible y la situación económica de productores y secaderos.

El mismo fenómeno, aunque con características diferentes, alcanza al té, el tabaco y otras actividades agrícolas.
Por eso, cualquier modificación en las condiciones de acceso al empleo registrado y su convivencia con la protección social tiene consecuencias que exceden al trabajador individual: impacta sobre costos, disponibilidad de mano de obra, formalización y capacidad productiva de toda la cadena.

En una provincia donde las economías regionales tienen un peso determinante sobre el empleo y la generación de ingresos, el debate adquiere una dimensión adicional.

El riesgo de profundizar la informalidad

UATRE cuestionó la falta de respuesta del Gobierno nacional y sostuvo que las políticas sociales deberían funcionar como instrumentos para facilitar la transición hacia el trabajo formal y no convertirse en obstáculos para la registración.
“La promoción del trabajo registrado y la protección social de los trabajadores rurales contribuyen al fortalecimiento de las economías regionales, al desarrollo de sus capacidades productivas y exportadoras, y a la sostenibilidad de las próximas campañas agrícolas”, señaló el gremio.

El planteo introduce una discusión que trasciende la coyuntura.

Argentina arrastra históricamente elevados niveles de informalidad laboral en determinadas actividades agropecuarias, particularmente aquellas caracterizadas por empleos temporarios, movilidad territorial y períodos relativamente breves de contratación.

La posibilidad de compatibilizar durante esos períodos el salario formal con determinados instrumentos de protección social buscaba reducir una de las barreras que dificultaban la registración.

Ahora, con el vencimiento del régimen, el sector vuelve a quedar frente a la incertidumbre.

UATRE reclama una solución inmediata que garantice la continuidad del mecanismo y advierte que el problema no se limita a los 120.000 trabajadores potencialmente alcanzados. También puede repercutir sobre productores, empresas y economías regionales que necesitan contar con mano de obra suficiente para sostener las próximas campañas.

En ese escenario, la discusión deja de ser exclusivamente social. También pasa a ser laboral, productiva y económica: cómo conseguir que aceptar un empleo formal siempre represente una mejora para el trabajador y, al mismo tiempo, garantizar que las economías regionales puedan contratar legalmente la mano de obra que necesitan para producir.

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Misiones encabeza la lista de las provincias con mayor número de prestaciones por desempleo del Renatre

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La fuerte estacionalidad de la producción de yerba mate vuelve a colocar a Misiones en el centro de las estadísticas laborales rurales. La provincia encabeza el número de prestaciones por desempleo otorgadas por el Registro Nacional de Trabajadores Rurales y Empleadores (RENATRE), una cobertura que adquiere particular relevancia durante la interzafra, cuando miles de trabajadores temporarios dejan de percibir ingresos vinculados con la cosecha.

Los datos del organismo muestran, al mismo tiempo, dos caras de una misma estructura laboral: la elevada dependencia del empleo estacional en la principal economía regional de Misiones y el peso que alcanzó la registración mediante el Convenio de Corresponsabilidad Gremial (CCG) de la yerba mate como puerta de entrada al sistema de protección social.

Las actividades que concentran el mayor número de prestaciones del RENATRE son precisamente producciones caracterizadas por una fuerte estacionalidad: la yerba mate en Misiones y el tabaco en Salta y Jujuy.

Entre las tres provincias hubo durante el período 2024-2026 alrededor de 45.000 trabajadores rurales registrados y unos 4.000 empleadores.

Misiones: 16.000 trabajadores registrados y 2.000 empleadores

La dimensión del mercado laboral yerbatero explica buena parte de la posición de Misiones en las estadísticas nacionales.

Según los datos difundidos por RENATRE, en la provincia existen aproximadamente 16.000 trabajadores registrados en la seguridad social y unos 2.000 empleadores.

La particularidad aparece al observar bajo qué modalidad se encuentran registrados esos trabajadores.

El 75% está comprendido dentro del Convenio de Corresponsabilidad Gremial de la Yerba Mate, mientras que otro 14% corresponde a trabajadores permanentes y el 11% restante se distribuye entre otras modalidades de contratación.

Es decir, tres de cada cuatro trabajadores rurales registrados en Misiones dependen del mecanismo diseñado específicamente para adaptar los aportes y contribuciones de la seguridad social a las características de una actividad estacional como la yerbatera.

La importancia del sistema se vuelve todavía más evidente cuando se analiza quiénes acceden posteriormente a la prestación por desempleo: el 86% de los beneficiarios corresponde a trabajadores declarados mediante el CCG.

La herramienta permite vincular la registración laboral con los ciclos productivos de la yerba mate y sostener determinados niveles de cobertura durante los meses en que disminuye o desaparece la demanda de mano de obra.

Casi 10.850 beneficiarios desde 2024

La evolución de las prestaciones permite dimensionar el impacto de la interzafra sobre el empleo rural misionero.

Durante 2024, RENATRE registró en Misiones 4.122 beneficiarios, entre prestaciones ordinarias y extraordinarias, que recibieron un total de 10.541 cuotas.

En 2025, la cantidad de personas alcanzadas aumentó hasta 4.245 beneficiarios, mientras que las cuotas otorgadas llegaron a 10.601.

En los primeros siete meses de 2026, hasta julio inclusive, ya se contabilizaron 2.482 beneficiarios y 7.396 cuotas.

De esta manera, entre enero de 2024 y julio de 2026 se acumularon 10.849 beneficiarios anuales registrados por el organismo y 28.538 cuotas otorgadas.

La comparación debe realizarse con cautela porque el dato de 2026 comprende solamente siete meses y porque una misma persona podría aparecer como beneficiaria en más de un año. Por lo tanto, el acumulado no necesariamente representa 10.849 individuos diferentes.

Aun así, la magnitud permite observar hasta qué punto la prestación por desempleo forma parte de la estructura de protección de los trabajadores vinculados con la actividad yerbatera.

Misiones, Salta y Jujuy explican casi la mitad de los beneficiarios del país

El fenómeno excede a Misiones y tiene un patrón claramente asociado con las economías regionales de empleo intensivo y estacional.

Al sumar las prestaciones correspondientes a Misiones, Salta y Jujuy, las tres provincias concentraron durante 2024-2026 el 48% de los beneficiarios de prestaciones por desempleo rural de todo el país.

También representaron el 42% de las cuotas otorgadas a nivel nacional.

Prácticamente uno de cada dos beneficiarios del sistema se encuentra, de esta manera, en tres provincias donde predominan actividades agrícolas con períodos muy definidos de cosecha e interzafra.

La estadística revela la importancia que adquiere la formalización laboral en sectores donde el vínculo entre trabajador y empleador no necesariamente se mantiene durante todo el año.

Cuando el trabajador rural está registrado y queda sin empleo puede solicitar la Prestación por Desempleo del RENATRE, que funciona como cobertura durante los meses en los que desaparece temporalmente la fuente laboral.

La corresponsabilidad gremial, pieza central del modelo yerbatero

El Convenio de Corresponsabilidad Gremial aparece como una de las claves del esquema.

El sistema busca adaptar el cumplimiento de las obligaciones de la seguridad social a las particularidades económicas y productivas de cada actividad. En el caso de la yerba mate, donde la demanda laboral fluctúa según el calendario de cosecha, el mecanismo permitió incorporar a miles de trabajadores temporarios al sistema formal.

Roberto Busser, director del RENATRE y productor yerbatero, destacó el papel de esta herramienta.

“La corresponsabilidad gremial nos ha permitido ingresar a nuestros obreros a la seguridad social teniendo en cuenta nuestras particularidades como sector. Es así que desde el RENATRE podemos llevar adelante este tipo de políticas sociales, no solo en Misiones y en la yerba, sino también en otras actividades”, señaló.

El dato de que 86% de quienes reciben prestaciones en Misiones provenga del régimen de corresponsabilidad gremial refleja hasta qué punto la cobertura por desempleo y el mecanismo de registración están relacionados.

Certificación para empresas rurales

En paralelo con las prestaciones sociales, RENATRE impulsa la Certificación Empresarial de Prácticas Laborales Sostenibles (PLS), un sello anual y gratuito destinado a acreditar el cumplimiento de la normativa laboral y la aplicación de buenas prácticas por parte de los empleadores.

La iniciativa ya fue declarada de interés legislativo en Jujuy, Corrientes, Chaco, Santa Fe, Neuquén, San Luis y Mendoza, mientras que Chaco y Tierra del Fuego cuentan además con declaraciones de interés provincial.

En Misiones, el organismo trabaja con empresas yerbateras y agropecuarias para avanzar con la certificación, con la intención de utilizar el cumplimiento de estándares laborales también como una herramienta de diferenciación comercial y acceso a mercados.

Selva SA se convirtió en la primera empresa misionera en obtener la Certificación PLS.

RENATRE también desarrolla capacitaciones técnicas vinculadas con actividades como té, tabaco, producción ganadera y buenas prácticas en el uso de fitosanitarios. Más de 650 personas participaron de estas instancias durante el último año.

Un nuevo Centro CRECER en Apóstoles

La estrategia de protección social se extiende además a las familias de los trabajadores rurales.

Misiones se incorporará a la red de Centros CRECER, que actualmente funciona en Salta, Jujuy y Tucumán. Son espacios destinados al apoyo escolar, acompañamiento y protección de niñas, niños y adolescentes pertenecientes a familias rurales, particularmente durante los momentos de mayor intensidad de las cosechas.

Actualmente funcionan 16 centros que alcanzan a más de 900 hijos e hijas de trabajadores vinculados con las actividades tabacalera, arandanera, limonera y olivícola.

En Apóstoles, RENATRE participa del funcionamiento de un centro y de la apertura de una nueva sede en el barrio Chesny, que tendrá capacidad para alcanzar a 85 niñas y niños de familias vinculadas con la actividad yerbatera.

El proyecto contempla acompañamiento pedagógico, talleres y actividades articuladas con el municipio, la asociación Desarrollo y Autogestión (DyA) y la empresa La Cachuera.

“Nos complace poder continuar acompañando a los hijos e hijas de los trabajadores rurales con la apertura de un nuevo centro CRECER y este mecanismo es un ejemplo de lo que las alianzas de instituciones públicas y privadas podemos hacer en pos del trabajo y la producción”, afirmó José Voytenco, director por el sector trabajador de UATRE.

Por su parte, Helga Fourcade, directora ejecutiva de la oficina Argentina de DyA, destacó que estos espacios brindan apoyo escolar personalizado, actividades recreativas y artísticas, merienda y contención durante las horas en las que las familias se encuentran trabajando.

La otra cara de la estacionalidad yerbatera

Los números del RENATRE ofrecen, finalmente, una radiografía particular del mercado laboral rural de Misiones.

Que la provincia encabece las prestaciones por desempleo no implica solamente una mayor utilización de la asistencia. También refleja el peso extraordinario que tiene el trabajo temporario dentro de la estructura productiva yerbatera y la dimensión de los períodos de interzafra sobre los ingresos de miles de familias rurales.

Pero existe otra lectura: para acceder a esa cobertura primero debe existir registración laboral.

En ese punto, el Convenio de Corresponsabilidad Gremial se transformó en una pieza decisiva. Con el 75% de los trabajadores registrados dentro de ese régimen y el 86% de los beneficiarios del desempleo provenientes del CCG, la estadística muestra una relación directa entre formalización y acceso a derechos.

En una economía regional atravesada por ciclos productivos muy marcados, la discusión laboral no termina cuando concluye la cosecha. Precisamente allí comienza otro desafío: cómo sostener ingresos y protección social durante los meses en los que la yerba deja temporalmente de generar trabajo para miles de tareferos y trabajadores rurales.

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RENATRE sube la prestación por desempleo rural y recalcula costos laborales en economías regionales

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El Registro Nacional de Trabajadores Rurales y Empleadores (RENATRE) elevó desde mayo la base de cálculo de la prestación por desempleo rural del 55% al 60% de la mejor remuneración de los últimos 12 meses y actualizó en un 2% los montos mínimos y máximos del beneficio. La medida impacta de lleno en las economías regionales intensivas en mano de obra, como la yerba mate, la cosecha forestal y algunas actividades tabacaleras de Misiones, donde la estacionalidad laboral y la informalidad siguen siendo variables estructurales.

La nueva resolución fija un piso de $191.226 y un techo de $382.453 para las prestaciones por desempleo rural. Aunque el financiamiento proviene del aporte patronal del 1,5% sobre salarios previsto por la Ley 25.191, el movimiento del RENATRE vuelve a poner sobre la mesa un debate sensible para el NEA: cómo sostener cobertura social sin seguir elevando la presión sobre sectores productivos que ya operan con costos distorsionados por la frontera.

Más cobertura social en una economía de alta rotación laboral

La actualización del seguro de desempleo rural tiene una lectura distinta en Misiones respecto del centro del país. La provincia combina: alta proporción de empleo rural temporario. Producción primaria atomizada. Pequeños y medianos empleadores. Competencia fronteriza con Paraguay y Brasil. Y brechas cambiarias y fiscales que afectan márgenes

En actividades como la cosecha yerbatera, el tabaco o parte de la cadena forestal, la dinámica laboral no responde al esquema industrial tradicional. Existen períodos intensivos de contratación seguidos de meses de menor actividad, lo que convierte al sistema del RENATRE en una herramienta de contención económica para miles de trabajadores rurales.

El incremento dispuesto por el organismo mejora el ingreso de quienes quedan fuera del circuito laboral formal tras finalizar tareas temporarias. Para municipios del interior misionero, donde gran parte del consumo depende del movimiento de la economía rural, el efecto tiene también una derivación comercial: más recursos circulando en almacenes, estaciones de servicio y comercios locales.

Contener ingresos sin tocar aportes patronales

El dato relevante para el sector empresario es que la resolución no modifica el aporte obligatorio del 1,5% que realizan los empleadores rurales. El incremento se financia con recursos ya existentes del sistema.

Eso evita, al menos por ahora, una nueva presión contributiva sobre actividades que vienen absorbiendo: incrementos salariales. Suba de costos logísticos. Mayor costo energético. Caída de competitividad exportadora. Y atraso cambiario relativo frente a Brasil

Para la forestoindustria y la yerba mate, dos sectores clave de Misiones, el costo laboral se volvió un factor cada vez más sensible. Especialmente en empresas medianas que operan en zonas alejadas de puertos y con fuerte dependencia del transporte terrestre.

La decisión del RENATRE parece orientada a reforzar el componente social del sistema sin abrir un nuevo frente de conflicto con las entidades rurales y cooperativas.

Economía regional y frontera: la diferencia misionera

Mientras en Buenos Aires el debate laboral suele centrarse en la industria o los servicios urbanos, en Misiones la discusión tiene otra dimensión: la competencia de costos con Paraguay y Brasil.

Las llamadas asimetrías fronterizas —diferencias de impuestos, tipo de cambio, costos laborales y combustibles entre países vecinos— afectan directamente la rentabilidad del productor y del empleador misionero.

Por eso, cualquier modificación vinculada al empleo rural tiene doble lectura: social, porque mejora la cobertura de trabajadores temporarios. Y productiva, porque incrementa la necesidad de eficiencia en sectores ya tensionados.

    En la práctica, el desafío para el empresariado rural del NEA es evitar que mayores beneficios sociales convivan con un aumento de informalidad laboral. Ese equilibrio es especialmente delicado en economías regionales de baja escala y márgenes ajustados.

    Qué cambia desde mayo

    La resolución publicada este viernes establece: base de cálculo: pasa del 55% al 60% de la mejor remuneración mensual del último año. Monto mínimo: sube a $191.226. Monto máximo: asciende a $382.453. Incremento general: actualización del 2% sobre el beneficio ordinario. Y aplicación: rige para prestaciones liquidadas desde el 1 de mayo de 2026.

    Lo que empieza a mirar el sector productivo

    La decisión del RENATRE aparece en un contexto donde el mercado laboral rural atraviesa una transición compleja: menor dinamismo económico, mecanización gradual y presión creciente sobre costos operativos.

    En Misiones, el punto a seguir de cerca no será únicamente el monto del beneficio, sino la evolución del empleo registrado rural durante la próxima zafra yerbatera y forestal. Si el consumo interno sigue débil y el atraso cambiario persiste, las empresas podrían priorizar esquemas más flexibles de contratación o reducir niveles de actividad.

    Para el sistema del RENATRE, el desafío será sostener mejores prestaciones sin deteriorar el equilibrio financiero del fondo en un escenario donde la formalización laboral todavía avanza más lento que las necesidades sociales del interior productivo.

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    Éxodo misionero: crece la cantidad de tarjetas CPF para argentinos que buscan trabajar en Brasil

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    El diario brasileño Folha de São Paulo, uno de los más influyentes del país vecino, publicó este fin de semana un extenso artículo en el que analiza el aumento de trabajadores argentinos que buscan empleo en Brasil, con foco en la provincia de Misiones, principal región productora de yerba mate.

    El informe pone el acento en un dato que refleja la magnitud del fenómeno: el fuerte crecimiento en la emisión del CPF (Cadastro de Pessoas Físicas), un documento tributario indispensable para trabajar legalmente en Brasil.

    Según datos de la Receita Federal, citados por el medio paulista, la cantidad de CPFs otorgados a ciudadanos argentinos pasó de un promedio de unos 8.000 por año entre 2016 y 2021 a cerca de 40.000 en 2025, lo que marca un salto significativo en el interés por acceder al mercado laboral brasileño.

    El CPF funciona en Brasil como una identificación fiscal obligatoria para casi todas las actividades económicas: desde firmar un contrato laboral hasta abrir una cuenta bancaria o alquilar una vivienda.

    Misiones, en el centro del fenómeno

    El artículo sitúa el fenómeno principalmente en Misiones, provincia fronteriza con Rio Grande do Sul, Santa Catarina y Paraná, y principal productora de yerba mate en la Argentina.

    Según el reportaje, parte de los trabajadores rurales misioneros comenzó a tramitar el CPF para poder emplearse en actividades agrícolas del sur de Brasil, especialmente en las cosechas de uva, tomate y frutas.

    “El número de CPFs concedidos a argentinos aumentó cerca de 8.000 al año entre 2016 y 2021 y llegó a casi 40.000 el año pasado”, señala la publicación brasileña.

    Para el medio paulista, este crecimiento está vinculado a la situación económica del sector yerbatero argentino tras la desregulación del precio de la materia prima, que hasta 2023 era fijado por el Instituto Nacional de la Yerba Mate (INYM).

    Trabajadores misioneros en las cosechas brasileñas

    El artículo recoge testimonios de tareferos y productores misioneros que relatan cómo parte de la mano de obra rural comenzó a migrar temporalmente a Brasil.

    Uno de ellos es Joaquín Ríos, un trabajador rural de San Pedro que viajó recientemente a la ciudad gaúcha de Pinto Bandeira para participar en la cosecha de uva.

    Según cuenta al diario brasileño, en el establecimiento donde trabaja hay cerca de 500 argentinos empleados en tareas rurales.

    Otro trabajador, Lucio Rodríguez Velásquez, asegura que viene realizando trabajos estacionales en Brasil desde 2018, en cosechas de tomate, uva y frutillas en distintas localidades del estado de Rio Grande do Sul.

    Demanda laboral del lado brasileño

    El reportaje también recoge la mirada de dirigentes rurales y empresarios brasileños, quienes destacan el creciente número de trabajadores argentinos en las cosechas.

    El presidente del Sindicato de Trabajadores Rurales de Bento Gonçalves, Cedenir Postal, afirmó que la presencia de argentinos en la vendimia viene aumentando en los últimos años.

    Según explicó, muchos llegan por recomendación de familiares o conocidos que ya trabajan en el país vecino.

    Al mismo tiempo, productores brasileños destacan la experiencia de los trabajadores misioneros en tareas agrícolas, particularmente en la cosecha de yerba mate, donde poseen un conocimiento específico del cultivo.

    Un indicador que sigue creciendo

    Más allá de las interpretaciones políticas que plantea el artículo, el dato que sobresale es el crecimiento acelerado del CPF entre ciudadanos argentinos, una señal clara del interés por acceder al mercado laboral brasileño.

    En regiones fronterizas como Misiones, donde la movilidad laboral entre ambos países forma parte de la dinámica histórica de la zona, el aumento en la tramitación de este documento aparece hoy como uno de los indicadores más visibles de esa tendencia.

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    RENATRE renovó su Directorio para 2026 y refuerza su rol como árbitro del empleo rural

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    Desde el 1 de enero de 2026 y hasta el 31 de diciembre del mismo año, el Registro Nacional de Trabajadores Rurales y Empleadores (RENATRE) cuenta con nuevas autoridades designadas para conducir el organismo. La definición del Directorio marca el inicio de una etapa orientada a profundizar las políticas de registración, fiscalización, servicios prestacionales y certificación laboral, en un contexto de mayores exigencias de los mercados para la producción argentina y de fortalecimiento institucional del sistema de seguridad social rural.

    La conducción del organismo quedó conformada por representantes de las entidades empleadoras y sindicales del sector, en línea con lo establecido por la Ley Nº 25.191, norma que rige la creación y funcionamiento del RENATRE y define sus competencias en materia de empleo rural.

    Nueva conducción del Directorio y representación sectorial

    Para el período anual que se extiende desde el 1 de enero hasta el 31 de diciembre de 2026, la presidencia del Directorio será ejercida por Abel Guerrieri, en representación de la Sociedad Rural Argentina (SRA), mientras que la vicepresidencia estará a cargo de Adrián Luna Vazquez, por Confederaciones Rurales Argentinas (CRA).

    En tanto, los cargos de tesorero y secretaria de Actas quedaron en manos de Mario Zalazar y Carolina Llanos, respectivamente, ambos en representación de la Unión Argentina de Trabajadores Rurales y Estibadores (UATRE).

    El Cuerpo Directivo se completa con José Voytenco y José Liguen, también por UATRE; Roberto Buser, por la Confederación Intercooperativa Agropecuaria (CONINAGRO); y Orlando Marino, por la Federación Agraria Argentina (FAA). La integración refleja el esquema tripartito que caracteriza al organismo y sustenta su rol como ámbito institucional del empleo rural.

    Agenda 2026: certificación laboral, mercados y cumplimiento normativo

    El inicio de esta nueva etapa está orientado a profundizar las políticas del Registro en materia de servicios al sector rural, con especial énfasis en las requisitorias que los nuevos mercados establecen para la comercialización de los productos argentinos. En ese marco, el RENATRE avanzó con la creación de la Certificación Empresarial de Prácticas Laborales Sostenibles, una herramienta destinada a distinguir a los empleadores que cumplen con las condiciones mínimas exigidas en materia laboral.

    Esta certificación se encuentra alineada con normas internacionales y apunta a garantizar el trabajo decente, el cumplimiento de la normativa vigente y una mejor inserción de la producción nacional en los mercados, reforzando a su vez la trazabilidad social del empleo rural.

    Al asumir, el presidente Abel Guerrieri señaló que “todos los días enfrentamos nuevos desafíos y tenemos la responsabilidad de estar a la altura”, y destacó que la certificación en Prácticas Laborales Sostenibles “garantiza el trabajo decente y el cumplimiento de la normativa laboral, fortaleciendo también la inserción de nuestra producción en los mercados”. En ese sentido, remarcó la necesidad de “seguir cumpliendo y fortaleciendo el rol del personal para que el RENATRE se consolide como el verdadero árbitro del empleo rural”, generando confianza en los empleadores y resguardando los derechos de las y los trabajadores rurales.

    Balance de gestión, presencia territorial y fortalecimiento institucional

    Durante el acto institucional, José Voytenco puso en valor el despliegue territorial realizado durante 2025 a través del Operativo RuralEs RENATRE, que incluyó recorridas por el país, inauguración de delegaciones, firma de convenios con gobiernos provinciales y el fortalecimiento de los centros CRECER, orientados a garantizar el cuidado de los hijos e hijas de trabajadores rurales durante las distintas cosechas.

    Según expresó, estas acciones consolidaron al RENATRE como “una institución activa y cercana, parte del sistema de seguridad social”, con una función central de acompañamiento a través de la registración y la Prestación por Desempleo.

    El fortalecimiento institucional aparece como un eje transversal de la gestión, vinculado al cumplimiento de los objetivos establecidos por la Ley Nº 25.191, que abarcan la registración y fiscalización de trabajadores y empleadores, el acceso a prestaciones, la certificación en Prácticas Laborales Sostenibles y el desarrollo de programas de capacitación.

    El acto contó con la participación de la gerente general, Sol Henchoz, y la subgerente, Erica Utrera, además de autoridades sectoriales y representantes de entidades del agro. También estuvieron presentes trabajadores y trabajadoras de la sede central en la Ciudad Autónoma de Buenos Aires y, vía streaming, el personal de las 27 delegaciones distribuidas en distintos puntos del país.

    En 2025, el RENATRE cumplió 23 años desde su creación en 2002, oportunidad en la que se homenajeó al personal de la sede central que alcanzó los 20 años de servicio, con la entrega de presentes institucionales y diplomas de honor.

    Con un balance favorable al cierre de 2025, el organismo proyecta para este año una continuidad de su accionar a nivel nacional, orientado a ampliar y mejorar el trabajo registrado en el ámbito rural y a sostener el acompañamiento permanente a las familias del sector, en un contexto de múltiples desafíos económicos y productivos.

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