Ucrania

Refugiado ucraniano agradeció la hospitalidad de Misiones

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El encuentro, denominado “Ucrania en Primera Persona” se desarrolló en el Salón de las Dos Constituciones de la Cámara de Representantes de Misiones. Convocó a estudiantes de las carreras Comunicación Social y de Periodismo, a profesionales de los medios de comunicación y a integrantes de la comunidad descendientes de ucranianos, provenientes de Jardín América, Apóstoles y Posadas.

Fue organizado por la diputada provincial Karen Fiege, quien estuvo acompañada en la apertura por el vicegobernador de la provincia, Carlos Arce, el legislador Héctor Llera y los disertantes, Fernando Ortega Zabala y Bogdan Holovchak.

Asistieron también, el presidente del bloque de diputados renovadores de la Legislatura, Martin Cesino, legisladores provinciales, funcionarios y autoridades.

Las disertaciones estuvieron a cargo de Fernando Ortega Zabala, quien cubrió el conflicto bélico en Ucrania durante abril de este año; y del refugiado en Argentina que se hospeda en Misiones, Bogdan Holovchak.

Durante el conversatorio los protagonistas contaron cómo se desarrolla la vida hoy en Ucrania, cómo realizar una cobertura periodística en situaciones de este tipo y qué circunstancias motivaron a Bodgan a abandonar su país y refugiarse en Argentina.

En la apertura de la actividad el diputado Héctor Llera transmitió el saludo del presidente de la Cámara de Representantes, Carlos Rovira, y dio la bienvenida a Bogdan Holovchak a la provincia, manifestando que “Misiones es una provincia que está constituida por muchos inmigrantes, y seguramente, vas a sentirte como en tu casa porque el misionero es cálido y solidario; además, como política pública de nuestro gobierno provincial predomina la paz, la armonía y la concordia”.

En tanto, la legisladora Karen Fiege expresó satisfacción por ver a “estudiantes de comunicación, de periodismo y trabajadores de prensa, muchas caras jóvenes, y con ansias de aprender y escuchar de primera mano lo que esta pasando en la invasión a Ucrania; y en este momento de fake news y sobreinformación que estamos viviendo es bueno informarse de primera mano acerca de lo que está pasando”.

Fiege también agradeció a la colectividad ucraniana de Misiones y señaló que “un conversatorio de este tipo nos viene bien para conocer por un lado, qué es lo que vemos en los medios y qué es lo que escuchamos; y por el otro lado, conocer acerca de qué es ser corresponsal de guerra, y cuáles son las protecciones internacionales que tiene el colega de la prensa cuando va a una zona hostil”.

Holovchak relató que estaba en una de las primeras ciudades que fueron bombardeadas, además, se refirió a los bombardeos nocturnos y también a los bloqueos de la ciudad que tuvo que soportar para poder salir. “Lo que más me gustaría es que la sociedad se entere de lo que está pasando en este momento en Ucrania”.

“Cuando llegué a Argentina, Fernando me contó un poco de la colectividad Ucraniana y de la realidad de Misiones, y me pareció muy interesante el hecho de que haya ucranianos también en la provincia, por eso decidí venir; y me recibieron muy bien, estoy muy feliz porque todas las comunidades a las que asisto me reciben con mucho cariño y se preocupan mucho por la situación de Ucrania”, expresó.

El vicegobernador de la provincia, Carlos Arce hizo referencia a la gran comunidad de inmigrantes que habitan Misiones y destacó que “gran parte del crecimiento, tanto el económico como el de la producción misionera, tiene que ver con hijos, nietos y bisnietos de los inmigrantes”.

“Les debemos muchísimo desde el Gobierno a los inmigrantes, y hoy nos toca recibir a Bogdan Holovchak; no lo vemos como algo simbólico, como una marcha o una manifestación, sino como un compromiso del Gobierno y de esta Cámara, de tener un Estado que albergue, proteja e integre a la sociedad misionera, a nuestro hermano ucraniano”, concluyó Arce.

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Las mil y una noches de Erdogan: Turquía frena la expansión de la OTAN

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La dinámica europea es absolutamente vertiginosa desde que explotó el conflicto armado provocado por la invasión de las tropas rusas en suelo ucraniano, y ante eso, muchos países del viejo continente comenzaron a (re)pensar sus políticas de seguridad nacional.

Finlandia y Suecia, junto a otros países nórdicos europeos, históricamente se han caracterizado por no resaltar militar ni armamentisticamente, aunque también gozan de una reserva bélica de importancia. Pero la creciente amenaza rusa llevó a estos países escandinavos a buscar el cobijo en la OTAN. Sin embargo, un actor inesperado le puso un dramatismo novelesco: Turquía. 

La decisión turca

Recep Tayyip Erdogan es el presidente de Turquía desde 2014, y uno de los líderes más importantes de la geopolítica global. Un hombre de decisiones políticas recias y hasta conservadoras, pero que logró transformar a Turquía es un verdadero termómetro de la política europea.

El veto turco en la OTAN, dado desde la voz y decisión de Erdogan y su mesa chica, lejos está de ser un mero capricho. Aquí se habla de una estrategia de suma importancia que Ankara debe sobrellevar en un contexto internacional complicado. En principio, hablamos de la necesidad imperiosa de Turquía de poder promoverse, a los ojos del resto de los países, como un mediador diplomático entre Ucrania y Rusia. El hecho que Finlandia y Suecia ingresen a la OTAN, simboliza un giro de 180 grados en la política europea, dada por el impensado robustecimiento de la Organización del Tratado del Atlántico Norte. Turquía dice no, porque pierde protagonismo escénico como epicentro de resolución del conflicto bélico más importante que afrontó Europa desde la descomposición de la ex Yugoslavia. 

Paralelamente a esta postura de Erdogan, es de suma importancia leer el discurso o la construcción de relatos que se engendran desde Turquía como un impedimento al ingreso de Finlandia y Suecia a la OTAN. En este sentido, se habla pura y exclusivamente de la presencia de diásporas kurdas que han sido refugiadas en los países nórdicos. Esta es una debilidad de Erdogan, y aún potenciada por la figura del PKK. Turquía es un país intercontinental con diversas problemáticas internas. 

¿Qué pasa en Turquía? 

El gobierno de Erdogan se ha caracterizado por el intento de tener un orden impermeable por ningún tipo de asociación que no sea el mismísimo Estado. En este sentido, los kurdos se transformaron en el chivo expiatorio de todas las políticas represoras de choque que Ankara ha llevado como estandarte en los últimos años. 

En este apartado cabe resaltar que los kurdos conforman una nación milenaria que busca la construcción de un Estado (Kurdistán) desde, por lo menos, la descomposición del Imperio Otomano luego de la Segunda Guerra Mundial. Esta nación se ubica, territorialmente, en partes de Siria, Irán, Irak y el sur de Turquía. Para este último país, la presencia kurda simboliza una piedra en el zapato.

Para la construcción de Estados fuertes, tener conflictos, pero sobre todo territoriales, con movimientos separatistas, son un escollo, y aún más para un país jactado de potencia emergente como la Turquía de Erdogan. En este punto, el problema no es meramente étnico, entendiendo que los kurdos no representan una abrumadora amenaza en cuanto a adhesión social. Sin embargo, es el partido político mayoritario el verdadero desafío de Ankara: el PKK.

El PKK es el Partido de los Trabajadores de Kurdistán, fundado en 1978 y en plena Guerra Fría. Este representante de los valores históricos de los kurdos tiene unas características de origen que son de vital molestia para Turquía. El PKK se define como un partido político socialista, antiimperialista, antioccidental, feminista y ecologista. Lejos de las prácticas o discursos progresistas promovidos por las clases medias en países capitalistas de Occidente, los kurdos que forman parte del PKK, viven de acuerdo a los valores que pregonan.

Desde 1978, la presencia del Partido de los Trabajadores de Kurdistán ha significado una representación radical de los kurdos en los países en donde han tenido presencia, aunque el histórico conflicto siempre se desató en el sur de Turquía. Aquí, cabe resaltar que ante el impedimento de formar parte de coaliciones políticas de representatividad en el seno de los países donde se ubicaría el territorio kurdo, han radicalizado sus acciones hasta el punto de llevar adelante una serie de atentados en formato de estrategia militar guerrillera. El Estado turco siempre los combatió y son el enemigo público número 1 de Erdogan.

Ante la militarización de las facciones de choque del PKK, las respuestas de diversos países han sido inmediatas. De hecho, prácticamente no hay países en el mundo que reconozcan la autonomía histórica de los kurdos, y, asimismo, los embanderados en defensa de los derechos humanos de los pueblos, devenidos en potencias mundiales, siempre han mirado al costado cuando de Kurdistán se habló.

Las razones de la persecución al PKK, más allá de la cuestión enquistada en la seguridad nacional, se basa también en las consecuencias del mismo. Primero, se trataría de la formación de un Estado de carácter socialista en una zona del mundo en donde ni siquiera la Unión Soviética en sus mejores años pudo penetrar con absoluta solvencia. Por otro lado, la mera formación estatal kurda en manos del PKK, significaría delegar las grandes rutas de gasoductos y oleoductos que parten desde Oriente hacia Europa, y allí, ni Irán, ni Irak, ni Siria, ni Turquía se quieren dar el lujo de perder. 

Los diversos confrontamientos civiles del PKK con el Estado de Turquía, como así también su efectivo combate contra las fuerzas de ISIS, promovieron una gran diáspora de kurdos en el mundo. Han buscado no solamente asilo político, sino también un lugar estable en donde desenvolverse, y allí, el norte de Europa se ha convertido en un lugar de características idílicas. Cabe recordar que hoy, los kurdos, tienen representación en el Parlamento turco, aunque prácticamente sin peso en la balanza política que determina el corpus de leyes en Turquía. 

Un largo camino al norte 

Hasta el día de hoy, se habla de 3 millones de kurdos en las diásporas, muchos de ellos en calidad de refugiados. Lógicamente, las crisis humanitarias generadas por contextos desfavorables como las guerras y conflagraciones, han acelerado la decisión de los habitantes de buscar lugares de confort y bienestar social.

Los diversos gobiernos de centroizquierda que han tenido lugar en Finlandia y en Suecia, sobre todo desde la década de los 70, y más en el siglo XXI, han promovido políticas migratorias que buscan acoger a aquellos quienes han padecido en zonas de gran conflictividad. En ese sentido, Suecia y Finlandia son La Meca para los kurdos que se escapan de Siria, Irán, Irak y Turquía. 

Sin embargo, en esas corrientes migratorias, se fugaron varias personas consideradas como criminales de guerra para Ankara y su necesidad de eliminación del “terrorismo”. Una de ellas es Salih Muslim, un kurdosirio que se encuentra refugiado en Suecia desde hace varios años.

Ahora bien, en el marco del “pretexto” turco, los estadounidenses y los europeos tienen una razón para el apoyo de la cuestión kurda, más allá de sus ideas radicalizadas, aunque han sido medianamente aminoradas casi relativamente con el mayor aumento de representatividad diplomática y gubernamental de los kurdos en Turquía y Siria. El YPG (Unidades de Protección Popular), en su facción miliciana y guerrillera, han sido de vital ayuda en el combate contra ISIS y Estado Islámico en la zona en cuestión. Si bien, el islam es la religión mayoritaria en la nación kurda, gran parte de ellos no comparte las ideas del islamismo político propuesto por las células previamente nombradas. En este sentido, para Estados Unidos son vitales. Sin embargo, para Erdogan no es suficiente, entendiendo que el PKK y el YPG son exactamente lo mismo, ambas agrupaciones son consideradas terroristas. Desconexión con Europa. 

El jaque mate de Erdogan 

A simple vista, el viejo continente considera terrorista a uno (PKK) y como aliado al otro (YPG), pero para Ankara son lo mismo. 

Aquí hay que hilar fino y recordar que la política internacional es mucho más complicada de lo que parece. Erdogan busca posicionar las miradas y opiniones de la Organización del Tratado del Atlántico Norte por el simple hecho de que países como República Checa y Noruega, también miembros de la OTAN, han dejado de exportarle armas a Turquía para combatir al YPG. 

Aquí es donde aparece la jugada maestra de Erdogan: crear una crisis interna en la OTAN. Para ello, hay que partir de la premisa que Estados Unidos es el país más poderoso de esta alianza militar, y como tal, siempre tiene la última palabra, por sobre los trazos burocráticos. Por consiguiente, casi como si fuese un “niño malcriado”, el berrinche de Erdogan es para poder establecer un trato directo con Joe Biden y que Estados Unidos pueda seguir brindándole armas para su lucha interna contra las facciones consideradas terroristas. 

Por otro lado, para Biden es el momento perfecto de ser el cabecilla de la Organización del Tratado del Atlántico Norte que se agranda con dos colosos económicos como Suecia y Finlandia en sus filas. 

Es decir, el impedimento turco solo ralentiza los intereses nórdicos y fastidia la necesidad de Biden de tener un ejército internacional fuerte, en un contexto bélico en Ucrania donde el ejército ruso pareciera no tener fin y el rublo se posiciona cada vez mejor. De esta forma, la presión de Erdogan es prácticamente extrema contra Washington, y ante un líder débil como lo es Biden, pareciera poder dar el brazo a torcer contra el gigante norteamericano. 

Lógicamente que cabe recordar que para que Suecia y Finlandia puedan ingresar a la OTAN, necesitan de todos los votos positivos de los miembros actuales, y el de Turquía con su veto, es verdaderamente una molestia para Occidente. Erdogan combate a los terroristas como si fuera occidental, y molesta a los estadounidenses como si fuera oriental. 

En consonancia hay que hablar de otra comunidad con la que Ankara coquetea hace décadas, pero no tiene el lujo de formar parte de ese selecto grupo de países: la Unión Europea. Turquía sueña desde 1990 con formar parte de la comunidad más importante de países europeos, pero se ve imposibilitado. En principio, cabe recordar que ha conseguido el estatus de candidato para ingresar a la UE en 1999. Sin embargo, siempre le cerraron las puertas, entendiendo que la ex Estambul no cumple con los requisitos básicos necesarios para formar parte de la comunidad. 

Aquí hablamos de los Criterios de Copenhague, escritos en el año 1993.  En ese documento se establece que un país que solicita su ingreso a la UE, debe respetar y utilizar el sistema democrático, debe proliferar el Estado de Derecho, debe formar parte de un sistema económico de libre mercado, pero el gran inconveniente de Turquía se da en los respetos por los derechos humanos y las minorías. El Estado turco no se hace cargo, hasta el día de hoy, de los actos cometidos por los Jóvenes Turcos contra el pueblo armenio entre 1915 y 1923. Este es conocido como el primer genocidio de la historia. 

El máximo mandatario turco actual, no solamente no lo reconoce enmarcado en el concepto de genocidio o crímenes de lesa humanidad, sino que además niega de la existencia de semejante aparato sistemático de tortura, persecución y asesinato al que se sometió al pueblo armenio durante el proceso de descomposición del Imperio Otomano. Esta es una de las razones por las cuales la Unión Europea le cierra las puertas a Turquía. El rol del gobierno turco como combatiente contra los movimientos considerados terroristas y la posición como mediador en la guerra en Ucrania son ejes fundamentales de comunicación externa, con el cual intentan decirle a la Unión Europea: “Acá estamos”. 

Línea directa con Putin 

Erdogan es uno de los pocos líderes mundiales que puede tener una charla de igual a igual con Vladimir Putin. Ambos gobiernan países con similitudes, tienen facciones orientales y occidentales, ambos son países que resultaron de la descomposición de imperios en el siglo XX, son líderes fuertes, estratégicos, calculadores, conservadores y de convicciones internas y externas dignas de emperadores. Ambos combaten el “terrorismo” o aquellas amenazas para las fronteras nacionales y la cohesión social; y también, manejan un país primordial para la geopolítica y el orden mundial, histórico y actual.

De esta forma, también hay que entender que Turquía y Rusia son grandes aliados comerciales, por su cercanía geográfica y por el “temor” que se tienen ambos. Turquía, como miembro de la OTAN, es una amenaza para Rusia desde tiempos soviéticos, y Erdogan sabe bien que tan solo una señal que Vladimir Putin haga, puede desencadenar en un brutal conflicto bélico entre potencias. 

Erdogan y Putin saben también que ambos son dueños y usufructuarios de los gasoductos y oleoductos que Europa necesita para sobrevivir. En ese sentido, las condiciones ideológicas quedan de lado, y se realza la necesidad de mantenerse en el tope del oro negro y el oro gaseoso. 

A partir de esto, es menester aclarar que la posición de Erdogan como un mediador entre Putin y Zelenski en el contexto bélico actual responde a la necesidad de tener equilibrio en el tablero geopolítico. Turquía sabe bien que, si la balanza se inclina en demasía para la OTAN, Vladimir Putin puede responder con la fiereza de una potencia militar con herencia soviética, capacidad nuclear y con amistades poderosas, como China, Irán y Corea del Norte. El resultado puede ser devastador. Sin embargo, si se mantiene al margen esa situación de hipotética expansión de acciones bélicas por parte de Moscú, hay otra razón más palpable: los mercados. 

Turquía, al igual que todos los países inmersos en la economía de acumulación de capital, no quiere perder sus negocios ni enfriar sus finanzas. Una guerra en un enclave tan importante como Ucrania, solo desemboca en una crisis que agudiza la situación económica ya existente promovida por el cimbronazo del COVID – 19. Desde esta perspectiva, Turquía busca también, con su veto, poder cuidar el mercado internacional y la capacidad de producción propia. Asimismo, cabe recordar que Turquía tiene una gran red de exportación de industria liviana con diversas zonas del mundo. Erdogan cuida a Turquía, cuida a Rusia y cuida a Europa, aunque lo padezcan los suecos, finlandeses y kurdos. 

El mundo a la espera de Turquía

En sintonía con la política de promoción de la cultura turca a través de las novelas, que tan populares son en Latinoamérica, lo de Erdogan pareciera ser el capítulo esperado, en donde el protagonista principal puede cambiar la historia de la novela para siempre. 

El resto del mundo se encuentra en vilo a través del posible ingreso de Suecia y Finlandia, de la reacción rusa y de las innumerables variables que puedan deslindarse a partir de ello. América Latina, en este sentido, espera en silencio. Prácticamente porque son pocos los países que no condenaron la invasión rusa y porque son varios los que velan por la expansión de la OTAN. Sin ir más lejos, la Organización del Tratado del Atlántico Norte tiene una suerte de sucursal de Sudamérica: Colombia. 

¿En qué afecta esto al sur de América? Básicamente hay que volver a pensar en la economía, en el gran golpe que podría significar una profundización de las acciones bélicas o, inclusive, el hecho de que Turquía se involucre aún más en este conflicto, puede llevar al fantasma de la desatención de un mercado con mucha demanda, como lo es el latinoamericano. Por otro lado, está el cambio de relaciones diplomáticas de Turquía con Sudamérica, se entiende que no es lo mismo el trato con Brasil que con Paraguay. Mercados e intereses distintos. 

Por otro lado, se puede pensar rápidamente en las consecuencias en el humor social generado desde las relaciones diplomáticas con Suecia y Finlandia, las rispideces que se puedan generar y el probable cambio de 180 grados si es que ingresan a la OTAN. Latinoamérica simplemente espera. 

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Turquía frena el ingreso a la Otan de Suecia y Finlandia

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Turquía ha bloqueado la decisión de la OTAN de ingresar ‘vía rápida’ a Finlandia y Suecia, y se complica la adhesión de ambos países nórdicos.

Los embajadores de la OTAN se reunieron el miércoles 18/05 para iniciar la admisión que Finlandia y Suecia han solicitado, pero la obstrucción de Turquía detuvo cualquier votación, poniendo en duda la capacidad de la alianza para acordar la idea de que en 1 o 2 semanas fuesen incorporados ambos países escandinavos. Otra vez los proyectos de Joe Biden enfrentan percances. En este caso, la falta de diálogo previo con Turquía o la subestimación de Ankara, enorme protagonista del conflicto por los drones que vende a Ucrania y los negocios diversos con Rusia.

Los 30 países miembros de la OTAN deben ratificar el ingreso de Finlandia y Suecia, pero el proceso solo puede comenzar cuando el bloque emite un protocolo de admisión e invita formalmente a estos países a unirse a la alianza. Y esto es por consenso. La negativa de Turquía impide el consenso. Y con estratégicas bases en territorio turco, a USA no se le ocurre despedir a Turquía de la OTAN, tal como solicitó un legislador conservador canadiense por Quebec.

Hablando en el Parlamento, el presidente turco, Recep Tayyip Erdogan, atacó a los aliados occidentales por no respetar la “sensibilidad” de Ankara sobre el terrorismo y acusó a los últimos solicitantes de la OTAN de negarse a extraditar a 30 personas acusadas de cargos relacionados con el terrorismo en su país.

Pedimos 30 terroristas. Dijeron: ‘No los vamos a dar’. No entregarán a los terroristas, pero quieren unirse a la OTAN. No podemos decir sí a una organización de seguridad que carece de seguridad.

El presidente dijo que Suecia y Finlandia rechazaron extraditar a personas con vínculos con el PKK y el Grupo Terrorista Gülenista (FETÖ), el grupo terrorista detr ás del derrotado golpe de Estado de 2016 en Turquía.

Mensaje de Erdogan via el Daily Sabah, de Estambul:

El Ministerio de Justicia dijo el lunes que los dos países no habían aprobado la solicitud de extradición de Turquía de 33 personas con vínculos con el PKK y la FETÖ.
Ambos países nórdicos rechazaron la extradición de 19 terroristas y no respondieron a la solicitud de Turquía de otros 5.
El proceso de extradición de 9 terroristas, incluidos 2 en Finlandia y 7 en Suecia, aún está en curso.

El aplazamiento genera dudas de que la OTAN pueda aprobar la primera etapa de las solicitudes de Finlandia y Suecia dentro de 1 o 2 semanas, promesa del secretario general Jens Stoltenberg.

Ahora le corresponde a USA la mediación entre Turquía, Finlandia y Suecia, en parte porque los aviones F-16 y, eventualmente F-35, que exige como una precondición Turquía, son fabricados en USA.

Un funcionario turco confirmó al diario Financial Times que Ankara había frenado el proceso, pero insistió en que Turquía no descartaba la posibilidad de que Suecia y Finlandia ingresen a la OTAN.

“No estamos diciendo que no puedan ser miembros de la OTAN”, dijo el funcionario. “Solo que necesitamos estar en la misma longitud de onda, en la misma página, sobre la amenaza a la que nos enfrentamos”.

El funcionario agregó: “Queremos llegar a un acuerdo…. Cuanto antes podamos llegar a un acuerdo, antes podrán comenzar las discusiones de membresía”.

Es obvio que Turquía quiere negociar porque tiene mucho para ganar. No es oposición por oponerse sino para obtener algo a cambio.

La OTAN se negó a comentar, salvo repetir las declaraciones de Stoltenberg de que “los intereses de seguridad de todos los aliados deben tenerse en cuenta [y] estamos decididos a trabajar en todos los problemas y llegar a una conclusión rápida”.

Erdogan dijo que los miembros de la OTAN deberían “comprender, respetar y apoyar” las sensibilidades de Turquía sobre esas organizaciones kurdas, pero agregó: “Ninguno de nuestros aliados ha mostrado el respeto que esperábamos a sensibilidad.”

Erdogan describió a Suecia como un “centro de incubación de organizaciones terroristas”, y dijo que algunos miembros de su parlamento apoyaban al PKK, designado como organización terrorista por Turquía, Estados Unidos y la Unión Europea.

Entonces, cuando llegaba el gran anuncio del ingreso de Helsinki y Estocolmo a la alianza, abandonando su histórica condición de países neutrales, consecuencia de la invasión a Ucrania de Vladimir Putin, la noticia es la negativa de Turquía. Es obvio que en Moscú abundan las ironías.

El presidente de Finlandia, Sauli Niinistö, y la primera ministra de Suecia, Magdalena Andersson, visitarán el jueves 19/05 al presidente de USA, Joe Biden, en un in tento de ganar su respaldo para vencer la oposición turca. El ministro de Asuntos Exteriores de Turquía, Mevlüt Çavuolu, se encuentra en Nueva York con el secretario de Estado de Estados Unidos, Antony Blinken.

Turquía, miembro de la OTAN desde 1952, está agraviada por lo que considera que Suecia no ha tomado medidas enérgicas contra los miembros del Partido de los Trabajadores del Kurdistán (PKK), una milicia que ha librado una lucha armada contra el Estado turco desde la década de 1980. También acusó a Estocolmo de albergar a miembros exiliados del movimiento Gulen, una secta islámica secreta a la que Ankara culpa por un violento intento de golpe de estado que sacudió a Turquía en 2016.

El periódico progubernamental de Turquía, Daily Sabah, presentó una lista de lo que dijo que eran las 10 demandas de Ankara a los países nórdicos

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Guiño del Kremlin a posible anexión de provincia ucraniana conquistada durante invasión

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El vocero del presidente ruso, Vladimir Putin, dijo hoy que la provincia ucraniana de Jerson tiene derecho a independizarse, luego de que la autoridad instalada en esa región conquistada por el Ejército ruso anunciara que pedirá al mandatario que la anexione.

“Los habitantes de la provincia de Jerson deben ser los que determinen su propio futuro”, dijo en rueda de prensa Dmitri Peskov, vocero del Kremlin y de Putin, al ser preguntado sobe la intención de solicitud al presidente.

Consultado sobre si Rusia se anexionaría la provincia, Peskov remarcó que este asunto tiene que ser evaluado exhaustivamente por los juristas y citó el caso de la península ucraniana de Crimea, que Rusia se anexionó en 2014 luego de dos referéndums.

“Decisiones cruciales de este tipo deben tener un cimiento legal absolutamente claro y fundamentos legítimos, como en el caso de Crimea”, recalcó, informó la agencia de noticias Sputnik.

Más temprano, la autoridad instalada por Rusia en la provincia de Jerson, la única de Ucrania controlada de forma total por el Ejército ruso, dijo que pedirá a Putin que la anexione a Rusia.

“Habrá una solicitud (a Putin) para hacer que la región de Jerson sea sujeto pleno de la Federación rusa”, aseguró Kirrill Stremuosv, informó la agencia de noticias AFP.

Agregó que las autoridades prorrusas de Jerson, que a principios de mes introdujeron en ella el rublo, la moneda rusa, están negociando la apertura de un banco ruso, cuyas filiales podrían abrir en la región a fines de mes.

Stremusov fue nombrado jefe adjunto de la administración cívico militar de Jerson luego de que tropas rusas conquistaran la provincia durante la invasión a Ucrania lanzada en febrero.

Putin ordenó el asalto contra el país vecino al que acusa de oprimir y masacrar a ucranianos de lengua, cultura o ascendencia rusa.

El mandatario ruso había asegurado no querer ocupar territorios ucranianos.

La provincia de Jerson, ubicada a orillas del mar Negro y justo al norte de la península de Crimea, anexada por Rusia en 2014, es vital para el abastecimiento de agua de ese territorio.

Su conquista, un verdadero éxito militar para Moscú desde el inicio de su campaña, también permite constituir un puente terrestre que une Crimea, la provincia separatista prorrusa de Donetsk y el territorio ruso, hacia el este. 

Su captura podría también permitir a Moscú lanzarse al asalto del gran puerto de Odesa, en el suroeste de Ucrania, algo que hasta el momento no ha conseguido.

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Por la “libertad” Bono y The Edge dieron un concierto en el Metro de Kiev

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Los líderes del grupo irlandés U2, el cantante Bono y el guitarrista The Edge, ofrecieron ayer un concierto sorpresa en la estación de subte de Khreschaty, en Kiev, en respuesta a una invitación que le había realizado el presidente de Ucrania, Volodimir Zelenski, a la banda para que actúe en su país.

“Angel of Harlem”, “With or Without You”, “Sunday Bloody Sunday” y “Desire” son algunas de las canciones que ambos artistas interpretaron ante un grupo de fans, según se puede ver en varios videos que circulan en redes sociales.

Sin embargo, uno de los momentos más emocionantes, según consignan diversos diarios europeos, fue cuando Bono invitó a un soldado ucraniano a cantar junto a él “Stand By Me”, el clásico de Ben E. King.

“El presidente Zelenski nos ha invitado a actuar en Kiev en un espectáculo de solidaridad con el pueblo ucranio, lo que hemos decidido hacer. Bono y The Edge”, había anunciado la banda en su cuenta oficial de Twitter.

Más contundente fue Bono durante el show, quien además del mencionado gesto de invitar a cantar a un soldado, remarcó que “el pueblo de Ucrania no solo está luchando para su propia libertad, está luchando para todos los que amamos la libertad”.

“Rezamos para que pronto disfruten de un poco de esta paz”, añadió el vocalista.

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