Ucrania

‘Nada ha cambiado realmente’: en Moscú, los combates están a un mundo de distancia

Compartí esta noticia !

MOSCÚ — En una noche reciente en la Plaza Roja, un cuerpo de paracaidistas de élite vestidos de camuflaje interpretó una danza que recreaba una batalla con pirotecnia. Un artista egipcio vestido de faraón iba de un lado a otro en un carro blandiendo un anj, el antiguo símbolo egipcio de la vida, mientras una banda tocaba “Katyusha”, una canción de guerra patriótica de la era soviética.

Nataliya Nikonova, de 44 años, era una de los miles de espectadores que animaban desde las gradas en un festival que celebraba a los militares de Rusia y de naciones amigas como Bielorrusia, India y Venezuela.

“¡Estaba tan emocionada que casi me quedo sin voz!”, dijo.

El ejército ruso libra una guerra lenta que ha dejado decenas de miles de muertos y ha contribuido a la inflación mundial y al aumento de los precios de la energía.

Pero Nikonova dijo que no había experimentado muchos trastornos en su vida en los últimos seis meses.

“Nada ha cambiado realmente”, dijo. “Claro que los precios han subido, pero podemos soportarlo”. Se fue rápido para escuchar un bis de “Katyusha” de la Banda Sinfónica Militar de Egipto.

Un espectáculo de fuegos artificiales en el festival militar de la Plaza Roja. Muy poco de la vida cotidiana parece haber cambiado en Moscú.
Un espectáculo de fuegos artificiales en el festival militar de la Plaza Roja. Muy poco de la vida cotidiana parece haber cambiado en Moscú.
Una mujer celebra un cumpleaños en el centro de Moscú.
Una mujer celebra un cumpleaños en el centro de Moscú.

Muy poco de la vida cotidiana parece haber cambiado en Moscú, donde la gente tiene los medios económicos para aguantar subidas de precios significativas, a diferencia de gran parte del resto del país. El GUM, el centro comercial de lujo junto a la Plaza Roja, está lleno de compradores —aunque muchas tiendas occidentales como Prada, Gucci y Christian Dior están cerradas— y los restaurantes y teatros tienen un negocio próspero. Las carreteras de Moscú siguen repletas de coches de lujo como los Lamborghini y los Porsche.

“Algunas tiendas han cerrado por las sanciones, lo cual es frustrante, pero no es tan grave”, dijo Yuliya, de 18 años, recién graduada de la escuela secundaria, que estaba en un banco del Parque Gorki, donde los moscovitas toman el sol, bailan y patinan. Ella y sus amigos dicen que no piensan en los combates en Ucrania tan a menudo.

Ese distanciamiento es exactamente con lo que cuenta el presidente Vladimir Putin al ejecutar una estrategia doméstica para proteger a los rusos de las dificultades de la guerra: sin reclutamiento, sin funerales masivos, sin sentimientos de pérdida o conflicto. Gran parte de los esfuerzos de Rusia en el campo de batalla no han salido como Putin había planeado, pero en casa, ha logrado en su mayoría hacer que la vida rusa se sienta lo más normal posible.

La mayoría de los museos y teatros están abiertos, siempre que sus dirigentes no critiquen al Kremlin, y en las noches de verano, barcos de fiesta con pasajeros efusivos surcan el cercano río Moscova y la gente hace pícnics en el pasto. Las temporadas de otoño de ópera y ballet acaban de empezar, aunque algunos estrenos previstos y producciones en curso se han cancelado después de que sus directores y estrellas se manifestaran en contra de la guerra o huyeran del país.

“Lo que los rusos hacen normalmente es proteger su vida cotidiana”, dijo Greg Yudin, profesor de filosofía política en la Escuela de Ciencias Sociales y Económicas de Moscú, al describir un mecanismo de adaptación que data del período soviético, pero que se generalizó durante el mandato de Putin.

“Esto es lo que siempre priorizan y en lo que sobresalen”, dijo de los dirigentes rusos, “y lo están haciendo con un grado considerable de éxito, diría yo”.

Pero mientras muchos moscovitas disfrutan el jolgorio y la ignorancia voluntaria, muchos de los intelectuales de la capital, cuyo trabajo y vida los unía a Occidente o a Ucrania, se esfuerzan por conciliar la sensación de normalidad con la enormidad de estar involucrados en la mayor guerra terrestre de Europa desde la Segunda Guerra Mundial.

Eso quedó patente el sábado en la efusión de simpatía y aprecio por el exlíder soviético Mijaíl Gorbachov, expresada por los miles de rusos que asistieron a su funeral, que representó una protesta silenciosa contra Putin y sus políticas.

En cuanto los tanques rusos entraron en Ucrania, dijo Anya, empezó a leer libros sobre el auge del totalitarismo en la Alemania nazi y a lidiar con el concepto de culpa colectiva.

“Fue el fin del mundo para mucha gente”, dijo Anya, de 34 años. Al igual que otros entrevistados para este artículo, no quiso dar su apellido por miedo a las represalias.

“En tu nombre, alguien está matando a civiles”, dijo. “Y tu país se está convirtiendo en algo parecido a Corea del Norte”.

También dijo que acudió a una protesta y firmó una petición contra la guerra, y que varios días después la invitaron a renunciar a su trabajo en una institución pública.

Espectadores y algunos participantes en el biatlón de tanques celebrado en el campo de entrenamiento del ejército de Alabino, al suroeste de Moscú.
Espectadores y algunos participantes en el biatlón de tanques celebrado en el campo de entrenamiento del ejército de Alabino, al suroeste de Moscú.
Equipos internacionales en una competencia de manejo de un tanque a través de obstáculos naturales y tiro de precisión.
Equipos internacionales en una competencia de manejo de un tanque a través de obstáculos naturales y tiro de precisión.
Dos hermanas asistentes a los Juegos Internacionales del Ejército en las afueras de Moscú. El Kremlin ha impulsado una mayor militarización de la sociedad rusa.
Dos hermanas asistentes a los Juegos Internacionales del Ejército en las afueras de Moscú. El Kremlin ha impulsado una mayor militarización de la sociedad rusa.

Durante muchos años, Putin ha reprimido la disidencia y a los manifestantes, pero hoy es casi imposible expresar el desencanto con el sistema, y la gente que expresa sus opiniones lo hace sabiendo que una nueva ley castiga las críticas a la guerra. Casi 16.500 personas han sido detenidas acusadas de protestar contra la agresión en Ucrania desde el 24 de febrero, según OVD-Info, una organización rusa de derechos humanos.

Los rusos que se oponen a los combates se sienten despreciados y amenazados por su gobierno, despreciados por Occidente —que creen que los culpa por no protestar contra la invasión— e sin poder hacer nada para provocar cualquier cambio.

“Todos tenemos este sentimiento de impotencia”, dijo Anya. “El hecho de existir y tener tu opinión no significa nada. Somos cinco, 10, 20 millones de personas. Y no hay ninguna diferencia”.

Los moscovitas como Anya pasaron los primeros meses tras el inicio del conflicto con ansiedad e incertidumbre. Decenas de miles de ellos huyeron. Pero durante el verano, la capital volvió en gran medida a la normalidad, animada por la subida del rublo, una oposición silenciada y unos medios de comunicación casi completamente bajo el control del Kremlin.

Sin embargo, la sociedad está cambiando lentamente: aunque Putin ha tratado de infundir una sensación de normalidad, también está trabajando para militarizar aún más la sociedad rusa.

A lo largo de las arterias de Moscú hay vallas publicitarias de soldados con su rango y título, con un código QR para escanear y obtener más información. Y no faltan los eventos que celebran el poderío militar de Rusia.

Miles de espectadores se reunieron en el campo de entrenamiento del ejército de Alabino, al suroeste de Moscú, durante dos semanas para ver los Juegos Internacionales del Ejército, un festival que incluye un Biatlón de Tanques, en el que equipos internacionales compiten para conducir un tanque a través de obstáculos naturales y disparar con precisión a objetivos. (Desde 2013, cuando comenzó la competencia, Rusia siempre ha quedado en primer lugar).

“He estado viendo tanques en la televisión durante todo este tiempo; quería verlos en la vida real”, dijo Ilya, de 34 años, que condujo hasta el evento desde Moscú con sus hijos, de 11 y 4 años.

“Creo que todas las guerras son malas; no digo que apoye la ‘Operación Militar Especial’, ni que no lo haga”, dijo, utilizando el término de Putin para referirse a las hostilidades en Ucrania. “Pero confío en los dirigentes de mi país, y si ellos dicen que es necesario, entonces lo es”.

Visitantes en los Juegos Internacionales del Ejército
Visitantes en los Juegos Internacionales del Ejército
Una tienda de recuerdos que vende camisetas en la que aparecen, de izquierda a derecha: el ministro de Relaciones Exteriores, Serguéi Lavrov, Putin y el ministro de Defensa, Serguéi Shoigu, en el biatlón de tanques
Una tienda de recuerdos que vende camisetas en la que aparecen, de izquierda a derecha: el ministro de Relaciones Exteriores, Serguéi Lavrov, Putin y el ministro de Defensa, Serguéi Shoigu, en el biatlón de tanques
Niños trepando por un tanque en una exhibición militar en los campos de entrenamiento del ejército. La Z, pintada en el tanque, se ha convertido en un símbolo de apoyo a la invasión.
Niños trepando por un tanque en una exhibición militar en los campos de entrenamiento del ejército. La Z, pintada en el tanque, se ha convertido en un símbolo de apoyo a la invasión.

Otros dijeron que ver las armas expuestas en el festival del ejército —incluidos los misiles Kinzhal que se utilizan en Ucrania— les hizo sentir que pertenecían a un país fuerte.

Andrei Yevgenyevich, de 55 años, que fue conductor de tanques en la Alemania controlada por los soviéticos en los últimos días de la Guerra Fría, dijo que la exhibición de armas lo devolvió a los días en que la Unión Soviética era una potencia mundial fuerte y temida.

“Cuando ves esto, confías en que todo está bien en tu país, que todo es como debe ser”, dijo.

“Nos hemos criado en la tradición soviética y amamos a nuestra patria. Esto enorgullece a nuestro país”.

En cuanto a las sanciones, dijo: “No siento ninguna diferencia. Creo que Estados Unidos y Occidente están sufriendo mucho más”.

Este es una cantinela común en la televisión rusa. Los medios de comunicación estatales producen segmentos diarios sobre la incertidumbre a la que se enfrentan países como Alemania por los precios de la gasolina y la creciente inflación en Europa y Estados Unidos.

En el campo de entrenamiento del ejército, los niños se abalanzaron sobre los tanques, incluido uno que decía “Aplasten a los fascistas”, y personas de todas las edades dispararon rifles automáticos. Pero las cabinas que invitaban a los visitantes a firmar un contrato para alistarse en el ejército estaban vacías, salvo los reclutadores, lo que indica que, aunque el nacionalismo esté aumentando, la gente no está preparada para luchar en la guerra de Putin.

“No viene mucha gente ahora mismo”, dijo un reclutador militar, que no quiso dar su nombre, mientras se oían los disparos del campo de tiro cercano.

Para la gente que no está interesada en los juegos del ejército y está acostumbrada a pasar los veranos viajando por Europa, hay muchas distracciones caseras. Un reciente festival en el parque artístico Nikola-Lenivets, un refugio hipster a pocas horas de la capital, atrajo a unos 16.000 juerguistas en el bosque durante cuatro días.

Una noche, los asistentes, luciendo purpurina en la cara, abrigos de piel sintética e incluso un disfraz de medusa, bailaron al ritmo de la música de un animado artista de reggae que prometió que no se iría de Rusia, como han hecho muchos otros artistas. El público enloqueció.

Un espectáculo acuático en el centro de Moscú
Un espectáculo acuático en el centro de Moscú
Un reciente festival en el parque artístico Nikola-Lenivets, un refugio hipster a pocas horas de la capital, atrajo a unos 16.000 juerguistas al bosque durante cuatro días.
Un reciente festival en el parque artístico Nikola-Lenivets, un refugio hipster a pocas horas de la capital, atrajo a unos 16.000 juerguistas al bosque durante cuatro días.
A lo largo de las arterias de Moscú hay vallas publicitarias de soldados con su rango y título, con un código QR para escanear y obtener más información.
A lo largo de las arterias de Moscú hay vallas publicitarias de soldados con su rango y título, con un código QR para escanear y obtener más información.

“Al principio pensaba para mis adentros, vaya, hay una guerra a 400 kilómetros de aquí, y estamos en un festival de música”, dijo Iván, un joven de 25 años que acababa de regresar a su Rusia natal tras varios años en el extranjero.

Al final, se relajó.

“La vida sigue, sobre todo cuando no podemos hacer nada para controlar la situación”, dijo. De vuelta al festival de la Plaza Roja, una mujer llamada Ekaterina, de 26 años, especialista en cejas de un salón de belleza, dijo que ella y su novio, que sirve en el ejército, sintieron que las bandas les “levantaban el ánimo”. Pero dijo que estaba “nerviosa por los hombres que están en ambos lados del frente”.

“Aquí, la gente actúa como si no pasara nada. Aquí es un mundo, y allá”, dijo, refiriéndose al campo de batalla, “es otro completamente distinto”.

Compartí esta noticia !

¿Es posible una Rusia sin Putin? No por ahora

Compartí esta noticia !

Oleg Kashin (@KSHN) es periodista y autor de Fardwor, Russia! A Fantastical Tale of Life Under Putin.. ¿Qué es más fácil de imaginar, que Vladimir Putin declare de pronto el fin de la guerra a Ucrania y retire sus tropas, o que una Rusia sin Putin revise sus políticas, termine la guerra y empiece a construir relaciones con Ucrania y Occidente sobre una nueva base pacífica?

Es una pregunta difícil de responder. La guerra en Ucrania es, hasta cierto punto, fruto de la obsesión personal de Putin, y no es muy probable que acceda voluntariamente a ponerle fin. Lo cual nos deja con la otra posibilidad: Rusia sin Putin, y donde todas las esperanzas de una Rusia pacífica pasan por un cambio de poder en el país.

Eso también parece bastante improbable. Tras seis meses de guerra, no parece que el poder de Putin sea menos sólido que en tiempos de paz. Sus índices de aprobación son altos, y no tiene ni un solo opositor en Rusia cuya voz se pueda oír. De sus dos principales sucesores potenciales —Mijail Mishustin, el primer ministro, y Alekséi Navalny, líder de la oposición—, uno está atado por su lealtad al presidente y el otro está en la cárcel. Para que uno de los dos llegue al poder, Putin tendría que marcharse. Pero, salvo por un repentino cambio de opinión o una urgencia médica, no se irá a ninguna parte. El sucesor de Putin podría ser perfectamente Putin.

Es una perspectiva deprimente, que a muchos les resulta difícil aceptar. ¿Por qué no hay nadie entre la élite en el poder que, ante un presidente que está llevando su país a la ruina y los graves perjuicios que les está causando la guerra a ellos mismos, presione por la destitución de Putin?

¿Dónde están los valientes demócratas o funcionarios que, por el bien de su clase y de su país, se las ingenien para expulsar al presidente? Esas preguntas, a las que se suele dar voz en Occidente, son más un lamento que un aliciente para el análisis. Pero la respuesta está ahí, al alcance de la mano.

Durante años, los críticos dentro y fuera de Rusia han recurrido sobre todo a un tema para impulsar la oposición contra Putin: la corrupción. Por un tiempo ese enfoque logró algunos avances, sobre todo en manos de Navalny, cuyos videos, muy bien producidos, en los que documentaba la corrupción de la élite dirigente —incluido Putin—, parecieron hacer mella en la popularidad del presidente.

Sin embargo, la corrupción es el pegamento que mantiene unido el sistema, no el catalizador para derribarlo. Al sustentar su poder en el latrocinio de sus subordinados, Putin no estaba tratando de asegurar la comodidad y el bienestar de estos, precisamente. Es más probable que quisiera atar a la clase dirigente a un sistema conspiratorio de responsabilidad compartida, y garantizar así su solidaridad absoluta. En estas condiciones de complicidad, nadie podría dar el paso y desafiar al presidente.

Para ser estrictos, no es del todo correcto llamar corrupción a dicho sistema. La corrupción conlleva una desviación de la norma, mientras que en la Rusia de Putin la norma es precisamente que los funcionarios vivan de un dinero de origen dudoso. Si se siguiera la ley al pie de la letra, casi todos los ministros o gobernadores rusos podrían acabar en la cárcel. Sin embargo, en la práctica, Putin siempre ha aplicado la ley a discreción. Cada vez que uno de sus subordinados influyentes era acusado de corrupción, lo que ante todo se preguntaba la gente era cuál sería el motivo político oculto por el que lo habían detenido.

Así fue en el caso del exministro de Desarrollo Económico, Alekséi Ulyukayev, quien fue acusado de aceptar sobornos tras su enfrentamiento con Ígor Sechin, el influyente director ejecutivo del gigante petrolero ruso Rosneft y amigo de Putin. También ocurrió con varios gobernadores, entre ellos Nikita Belij, quien durante un tiempo lideró un importante partido de la oposición, y Serguéi Furgal, cuya victoria en unas elecciones contravino los deseos del Kremlin y fue puntualmente acusado, no de corrupción, sino de asesinato.

Lo que se llama corrupción en Rusia sería más correctamente descrito como sistema de incitación y chantaje. Si eres leal y el presidente está satisfecho contigo, tienes derecho a robar, pero, si eres desleal, te mandarán a la cárcel por robo. No es de extrañar que en las últimas décadas solo unas pocas personas de dentro del sistema de Putin hayan hablado públicamente contra dicho sistema. El terror siempre es más persuasivo que cualquier otra cosa.

La guerra tenía el potencial de alterar radicalmente este cálculo. La clase dirigente, que debe la adquisición de su riqueza a su posición en el poder, se las está viendo ahora con una nueva realidad: sus propiedades en Occidente han sido o bien confiscadas o bien sometidas a sanciones: se acabaron los yates y las villas, y no hay lugar al que escapar. Para muchos funcionarios y oligarcas cercanos al gobierno, esto significa el derrumbe de todos sus planes vitales y, en principio, cabe suponer que no hay ni un solo grupo social en Rusia más descontento con la guerra que los cleptócratas de Putin.

Pero hay un inconveniente: intercambiaron sus derechos como actores políticos por esos mismos yates y villas. La intriga fundamental de la política rusa está vinculada a ese hecho. La aventura militar de Putin ha tenido un devastador efecto en la vida del poder establecido, en el que siempre se ha apoyado. Pero las élites, impedidas por su dependencia del poder para mantener su riqueza y su seguridad, no se ven en condiciones de decirle no a Putin.

Eso no significa que su descontento no salga a la luz. El ministro de Finanzas, Antón Siluanov, habló públicamente sobre las dificultades de cumplir con sus obligaciones en las nuevas circunstancias. Alekséi Kudrin, presidente del órgano que audita las finanzas del Estado y muy próximo al Kremlin, explicó en una reunión con Putin que la guerra había llevado la economía de Rusia a un callejón sin salida. E incluso el presidente del monopolio militar-industrial del Estado, Serguéi Chemézov, escribió un artículo sobre la imposibilidad de llevar a cabo los planes de Putin. Sin embargo, sin un peso político que las respalde, esas opiniones no merecen interés para Putin, ni entrañan ningún peligro para él.

Es cierto que de las guerras suele salir una nueva élite entre los oficiales y generales, que podría amenazar el gobierno del presidente. Pero esto no está pasando todavía en Rusia, posiblemente porque Putin está intentando impedir que sus generales adquieran demasiada fama. Los nombres de las personas que están al mando de las tropas rusas en Ucrania se mantuvieron en secreto hasta finales de junio, y la propaganda sobre los “héroes” de guerra prefiere publicar reportajes sobre los que han perdido la vida y ya no pueden manifestar ambiciones políticas. En cualquier caso, Putin se ha rodeado de su personal de seguridad predilecto, cuya lealtad hacia él está fuera de toda duda.

Dada esta situación, los funcionarios de Rusia no pueden hacer mucho más que esperar. Podrían intentar realizar por su cuenta alguna maniobra discreta, que incluyera negociar al margen con Occidente, pero, hasta ahora, no hay indicios de que haya corredores humanitarios para las élites rusas. Aunque alguien —por ejemplo, un oligarca cercano a Putin, como Roman Abramovich— lograra llegar a Occidente, lo único que le esperaría allí serían bienes confiscados y sospechas. Comparado con eso, incluso la paranoia de Putin podría ser preferible.

Si los miembros de la élite dirigente son incapaces de derrocar a Putin, ¿quizá podrían hacerlo las clases medias profesionales, entonces? Pero las perspectivas ahí también son sombrías. Para quienes salgan a criticar la guerra, es muy instructivo observar la suerte que corrió Marina Ovsyannikova, productora del Canal 1 de la televisión estatal. Tras protagonizar una protesta de gran calado —durante la emisión en directo de un popular programa noticioso de la noche, apareció detrás de la presentadora sosteniendo un cartel que decía: “Paren la guerra”—, huyó del país para evitar la detención, dejando a su familia en Moscú.

Vagó durante meses por Europa, sometida a numerosas acusaciones, y no importó lo impresionante que fuera su protesta: sigue siendo, ante todo y sobre todo, un engranaje en la máquina de propaganda de Putin. Regresó a Rusia, donde fue detenida y multada varias veces, acusada de difundir información falsa, y su casa fue registrada. Sus antiguos compañeros de los medios y, en general, la clase media profesional, seguramente entiende que no tiene sentido imitar sus actos. Que es mejor esperar a que pase la guerra, tranquilamente en sus trabajos, que arriesgarse a la ruina y la infamia.

En el ámbito popular, las cosas no son mejores. Las prometedoras manifestaciones iniciales contra la guerra han sido completamente sofocadas por la amenaza del encarcelamiento. Las declaraciones públicas críticas, y más aún los mítines o las manifestaciones de protesta, son ahora imposibles. El régimen, ejerciendo la represión, tiene la situación interna bajo absoluto control.

El factor que sí amenaza gravemente la fuerza de Putin hoy es el ejército ucraniano. La única posibilidad de producir un cambio en la situación política de Rusia son las pérdidas en el frente, como bien atestigua la historia rusa. Tras la derrota en la guerra de Crimea de mediados del siglo XIX, el zar Alejandro II se vio obligado a introducir reformas radicales. Lo mismo ocurrió cuando Rusia perdió la guerra con Japón en 1905, y lo que en gran medida impulsó la perestroika en la Unión Soviética fue el fracaso en la guerra de Afganistán. Si Ucrania logra infligir un gran número de pérdidas a las fuerzas rusas, podría desencadenarse un proceso similar.

Sin embargo, a pesar de todo el daño causado hasta ahora, ese giro de los acontecimientos parece muy lejano. Por ahora y en el corto plazo, es Putin —y el miedo de que sin él las cosas irían peor— quien gobierna Rusia.

Compartí esta noticia !

El despertar del dragón asiático

Compartí esta noticia !

Asia se transformó en la zona con mayor concentración de tensión militar en los últimos días, desplazando, en gran parte, a la Guerra en Ucrania desde la óptica de los medios internacionales. Las razones son lógicas, nuevamente se abrió un capítulo de un viejo conflicto entre China y Taiwán, con un disparador que suma a un actor en esta disputa: Estados Unidos.

2022, un año conflictivo 

No conforme con las conflagraciones y frentes de batalla ya abiertos en el mundo, se suma esta situación de completa tensión en la región del indo–pacífico. Pero hubo un condicionante externo que encendió la mecha de una bomba que tiene fecha de explosión. Nancy Pelosi fue la encargada de recrudecer este conflicto. La presidenta de la Cámara de Representantes de Estados Unidos, decidió llevar adelante una gira diplomática por varios países asiáticos, que son considerados estratégicos y aliados por parte de Washington. Sin embargo, las suspicacias comenzaron cuando Pelosi y su entorno dieron a conocer la intención de visitar Taipéi, poniendo la mirada de Xi Jinping sobre esta particular gira de la política estadounidense en Asia. 

Ahora bien, antes de proseguir con el disparador de Nancy Pelosi, es menester comprender que China y Taiwán tienen una gran disparidad política e ideológica. En principio, esto se remonta a fines de la Segunda Guerra Mundial, precisamente en 1945 y con la confirmación total de la separación de Taiwán de la China continental en 1949, en donde la Revolución maoísta tuvo su rol de preponderancia, en el cual Taiwán se abroqueló ideológicamente cerca de los valores y formas políticas occidentales. 

Desde entonces, Taipéi siempre fue una obsesión para Pekín, en el marco de la reunificación de la China insular con la China continental, aunque fue la gran reforma de 1970, la que le dio la capacidad económica y armamentística a la República Popular de poder planificar, a largo plazo, la recuperación de Taiwán. De hecho, en el marco de la planificación territorial, Taiwán se encuentra como parte de China para antes de 2050, lo cual nos dice algo: Pekín va a invadir y conquistar a Taiwán en algún momento, solo que no se sabe cuándo, pero es un hecho

Volviendo a la situación de conflictividad generada por la visita de Nancy Pelosi a Taiwán, la respuesta de China fue abrumadoramente inmediata. Xi Jinping desplegó gran parte de su poderío militar en forma de ejercicios militares. Las acciones armamentísticas tuvieron condimentos que hacen pensar en una posible escalada del conflicto y con una planificación milimétrica. El régimen chino no claudicó a la hora de demostrar sus poderosos misiles, sus cazas y sus buques de guerra. 

China es uno de los países con mayor despliegue militar, desde lo armamentístico hasta lo humano. A esto se le suma una constante violación del espacio aéreo y marítimo de Pekín sobre Taiwán, incluso durante la breve estadía de Nancy Pelosi en Taipéi. Un agregado que termina siendo materia de críticas, es que el poderoso ejército de Xi Jinping, llevó adelante sus ejercicios militares con fuego real, lo cual nos lleva al concepto de planificación milimétrica. Esto cobra sentido cuando se piensa en el ordenamiento, casi a rajatabla, de no tener margen de error por parte de los jefes de ejército y comandantes chinos, ya que un mínimo cálculo errado, podría provocar no solamente la destrucción casi masiva de alguna zona extranjera, con inocentes inclusive, sino ser el condicionante perfecto para un nuevo y enorme cataclismo mundial, expresado en una enorme guerra mundial. Ya lo dijo Xi Jinping, “si juegan con fuego, se van a terminar quemando”.  

La otra arma china 

Más allá de lo pura y exclusivamente militar, Pekín cuenta con un arma fulminante y que, inclusive, les preocupa mucho más a los países que están mirando de reojo este conflicto. En este sentido, China tiene la botonera de la economía mundial. ¿Qué significa esto? Básicamente, si Pekín decide dar un salto en la economía global o poner alguna piedra en el zapato del aparato productivo a nivel global, se puede provocar un freno a las finanzas y comercios internacionales. Este panorama sería verdaderamente desolador, ya que sería el empujón de declive económico de la globalización que impera en el mundo. A un mercado golpeado por la pandemia de COVID – 19, la Guerra en Ucrania, la crisis energética, sumarle un enfriamiento de la economía mundial por parte de China podría marcar el cambio en el paradigma o la matriz productiva de todo el globo. 

Teniendo en cuenta esto, China ya aplicó sanciones económicas, mínimas a comparación del verdadero daño que le puede causar a Taiwán y a occidente. La medida primaria que tomó la mesa chica de Xi Jinping fue prohibir la exportación de arena, cítricos y pescados hacia Taiwán. Pareciera ser no tan sobresaliente esto, sin embargo, hay que leer entre líneas. La política internacional se mide, en gran parte, por el tráfico de influencia entre grandes potencias, y si hablamos de oriente, es China el gran estado hegemónico. Esto significa que, en un potencial enfrentamiento o posicionamiento de países en el conflicto China-Taiwán, gran parte estará bajo las filas de Pekín. De hecho, Emiratos Árabes, India y Rusia, se pronunciaron a favor de las decisiones del régimen chino. Esto justamente ocurre por la magna presencia económica de China en prácticamente todo el mundo.

 El gigante rojo de Asia es el país con mayor presencia en la cadena productiva y comercial a nivel mundial, financiando deudas externas, posicionando productos en todos los mercados, e inclusive siendo acreedor de bonos de diversos países. Esa es la verdadera carta que tiene Xi Jinping, ya que, en un eventual conflicto directo, sería difícil que muchos países impartan sanciones, como si fue el caso contra Rusia, entendiendo que un simple estornudo de China, y la economía entera se desmorona. El as de espada lo tiene Pekín.  

El tío Sam en Asia

Ante todo el panorama de dominio político, económico y militar de China, pareciera que no hay muchas explicaciones válidas para comprender la acción de Nancy Pelosi de provocar semejante desequilibrio geopolítico en el indo-pacífico. Sin embargo, la respuesta está en Washington. En noviembre de este año, Estados Unidos se juega las bancadas del Senado en elecciones, y una imagen positiva, es más que importante en este contexto. De esta forma, la gira de Nancy Pelosi por Asia, su cercanía a Taiwán y su provocación a China, no es otra cosa que simplemente la creación de una imagen de política exterior dura por parte de Estados Unidos. Esta se lleva adelante a partir del evidente fracaso y debilitamiento de la gestión Biden en materia internacional con el estallido de la Guerra en Ucrania, el retorno de los talibanes al poder en Afganistán y las constantes oleadas de migrantes centroamericanos que buscan ingresar a Estados Unidos. En este sentido, es explícita la necesidad de los demócratas de demostrar “valentía” a nivel internacional para mejorar su imagen y Nancy Pelosi lo llevó casi al extremo con su arriesgada visita a Taipéi. Por otro lado, no es novedad que los demócratas acarreen estos desequilibrios geopolíticos, de hecho, casi como en su génesis ideológica, está el hecho de posicionar a Estados Unidos como la gran potencia en el extranjero, respondiendo a las misivas del destino manifiesto. A esto se le suma la diferencia con los republicanos. Este partido siempre aboga por mantener un equilibrio en el interior de sus fronteras, con un fortalecimiento de las industrias nacionales, salvo el caso de Ronald Reagan. 

World’s on fire 

La motivación de un país enorme como Estados Unidos de mantener el poder de su clase política dirigente puede devenir en un desastroso escenario militar internacional. Jugar con China es jugar con fuego, y aquí ingresa también Latinoamérica. Esto se remite, no al panorama bélico, sino a las consecuencias económicas. Un enojo de Xi Jinping puede profundizar los males de la economía latinoamericana, más allá de los índices de pobreza y bajo ritmo de crecimiento y desarrollo económico. Si China encausa una guerra, gran parte de esos capitales que se encuentran distribuidos en la región, podrían concentrarse en Pekín, y con eso desfinanciamiento de una gran cantidad de industrias y obras en América Latina, que, dicho sea de paso, es un escenario interesante a nivel comercial para China. 

Por otra parte, un conflicto también derivaría en poner todos sus esfuerzos económicos dentro de su frontera, y a colación de ello se podría generar un proceso de desabastecimiento en distintas zonas periféricas del globo, siendo que Pekín es uno de los grandes exportadores de productos de industria liviana e industria pesada. Más allá de la cuestión meramente bélica y de lo que sucede en otras latitudes del globo, hoy el mundo entero espera que Biden no enfade a Xi Jinping, y detrás de él lleguen represalias que paguemos todos.

Compartí esta noticia !

ONU: Cafiero reclamó un mayor compromiso a los países poseedores de armas de destrucción masiva y alertó por las instalaciones nucleares en Ucrania

Compartí esta noticia !

El canciller Santiago Cafiero participó en la sede de la Organización de las Naciones Unidas, en la ciudad de Nueva York, en el marco de la 10ª Conferencia de Revisión del Tratado de No Proliferación de Armas Nucleares (TNP), de dos importantes eventos internacionales: la Reunión de Alto Nivel de la Iniciativa de Estocolmo, presidida por Alemania y Suecia, y Sitios Nucleares en Riesgo: los siete pilares de la protección y seguridad nuclear, que contó con la presencia del Director General del Organismo Internacional de Energía Atómica, el diplomático argentino, Rafael Grossi.

Junto a la ministra Federal de Relaciones Exteriores de Alemania, Annalena Baerbock; y de Relaciones Exteriores de Suecia, Ann Linde, altas autoridades de países miembros de la Iniciativa y numerosos adherentes, Cafiero destacó las coincidencias en materia de desarme nuclear por parte de una amplia mayoría de la comunidad internacional y resaltó que las medidas que ha propuesto la Iniciativa ayudarán a mejorar la seguridad internacional, bajar los niveles de tensión y avanzar en el camino del desarme nuclear transparente, verificable e irreversible.

Cafiero remarcó que “La Argentina cree en la necesidad de un mayor compromiso por parte de los Estados poseedores de armas nucleares a fin de avanzar en medidas concretas hacia el desarme nuclear” y enfatizó: “Los desafíos actuales, por complejos que se presenten, no deben ser motivo para pensar que no hay lugar para avanzar en el objetivo de un mundo libre de armas nucleares”.

“Nuestro país considera que la comunidad internacional debe continuar con el legítimo reclamo por la implementación efectiva de las disposiciones, evitando diluir su estado de incumplimiento a través de otros regímenes paralelos sobre disposiciones que ya tienen firme aceptación en el Tratado”, afirmó el Canciller argentino.

Posteriormente, el jefe de la diplomacia argentina participó del evento “Sitios nucleares en riesgo: los siete pilares de la protección y seguridad nuclear”, identificados por el Director General del OIEA, Rafael Grossi, quien participó del encuentro junto a los representantes de Suiza, Estados Unidos de América, Kazajstán, España y los Países Bajos. Cafiero recordó que preservar la seguridad de las instalaciones nucleares es un objetivo fundamental y resaltó las labores del OIEA. Además puso de relieve la importancia que tiene para la Argentina la contribución de los Siete Pilares como una herramienta para garantizar la seguridad física y tecnológica en cualquier lugar donde se ponga en peligro la integridad y el funcionamiento seguro de las instalaciones nucleares.

El Canciller argentino sostuvo que “la crisis que tiene lugar en Europa ha puesto de manifiesto las complejidades de los conflictos armados en territorios que cuentan con instalaciones nucleares. La Argentina ha expresado su preocupación por la situación imperante en Ucrania y, por ello, hace eco de los Siete Pilares que el Director General, Rafael Grossi, destacó durante la sesión de la Junta de Gobernadores del OIEA el pasado 2 de marzo”.

“Estos Siete Pilares sintetizan y visibilizan los conceptos centrales de un cuerpo normativo mucho más amplio de una manera sencilla y pragmática, y constituyen una herramienta valiosa para garantizar la seguridad física y tecnológica de las instalaciones nucleares, sea en el propio territorio de Ucrania o en cualquier otro lugar donde se ponga en peligro la integridad del funcionamiento seguro de instalaciones de este tipo” aseguró Cafiero.

Los Siete Pilares, identificados por el Director General del OIEA, en el contexto de la situación actual en Ucrania, abordan desafíos específicos para el funcionamiento seguro de las instalaciones nucleares. Los mismos son 1) mantener la integridad física de las instalaciones, ya sean los reactores, las piscinas de combustible o los almacenes de desechos radiactivos; 2) todos los sistemas y equipos de seguridad tecnológica y física deben permanecer en pleno funcionamiento en todo momento; 3) el personal de operación tiene que poder desempeñar sus funciones en materia de seguridad tecnológica y física y tener la capacidad de tomar decisiones sin presiones indebidas; 4) garantizar el suministro eléctrico desde el exterior a partir de la red para todos los emplazamientos nucleares; 5) cadenas y transporte ininterrumpidos de suministro logístico hacia y desde los emplazamientos; 6) sistemas eficaces de monitorización radiológica dentro y fuera del emplazamiento, así com o medidas de preparación y respuesta para casos de emergencia, y 7) comunicación fiable con el regulador y otras entidades.

“La Argentina cuenta con una extensa trayectoria de más de siete décadas en el campo de las actividades nucleares con fines pacíficos, y opera de forma segura sus instalaciones nucleares para fines de uso civil” explicó el Canciller y destacó que nuestro país continuará trabajando “con los demás Estados en pos de una energía nuclear segura, como el eslabón clave para el desarrollo armonioso de los pueblos y una garantía para la paz y la seguridad internacionales”.

Compartí esta noticia !

¿Quién bombardeó Odesa? ¿Rusia rompió el acuerdo o no?

Compartí esta noticia !

Türkiye y la ONU son los garantes del supuesto acuerdo entre Türkiye y Rusia para exportar granos. ¿Quién bombardeó Odesa?

Al menos dos misiles de crucero rusos Kalibr impactaron en Odesa, el único gran puerto que conserva Ucrania desde la invasión de Rusia, dañando la infraestructura, dijeron funcionarios ucranianos. Otros 2 de los misiles, que Rusia lanzó desde buques de guerra y submarinos, fueron derribados por las defensas aéreas, dijeron las autoridades.

La prensa de los países más cercanos a Ucrania respaldó esta denuncia y agregó: “Un punto de descarga de vagones y un almacén utilizado para cargar granos fueron destruidos en el ataque, según comerciantes internacionales de granos. El objetivo de los misiles era, probablemente, un astillero cercano, dijeron los trabajadores del puerto.”

“Rusia tardó menos de 24 horas en lanzar un ataque con misiles contra el puerto de Odessa, rompiendo su s promesas y socavando sus compromisos ante la ONU y Türkiye en virtud del acuerdo de Estambul”, dijo el portavoz del Ministerio de Relaciones Exteriores de Ucrania, Oleg Nikolenko.

The Wall Street Journal:

  • “Rusia lanzó un ataque con misiles contra el principal puerto de exportación de granos de Ucrania, Odessa, dijeron funcionarios, horas después de firmar un acuerdo internacional para aliviar su bloqueo de la costa del Mar Negro y permitir el transporte seguro de granos y otros alimentos necesarios para aliviar una crisis alimentaria mundial que se avecina.”
  • “El ataque a Odessa pareció violar los términos del acuerdo negociado por las Naciones Unidas firmado por Rusia y Ucrania en Estambul el viernes 22/07, que estipulaba que ambos países se abstendrían de atacar instalaciones portuarias o barcos civiles utilizados para el transporte de granos, según una copia de el acuerdo (…). El secretario general de la ONU, António Guterres, condenó el ataque y dijo en un comunicado que todas las partes se habían comprometido a garantizar el movimiento seguro de los envíos de granos ucranianos.”

Türkiye

Sin embargo, el gobierno de Ankara, al igual que la ONU, no embistió contra Moscú, y no dieron por terminado el acuerdo.

La ONU (Naciones Unidas) y Tûrkiye, que articularon el acuerdo para exportar los cereales ucranianos, mantuvieron silencio.

Veamos el diario oficialista Daily Sabah, de Turkuvaz Media Group, editado por Ibrahim Altay: se limitó a publicar un despacho de la agencia estadounidense Associated Press:

“Türkiye dijo que estaba “preocupada” por los ataques al puerto ucraniano de Odessa el sábado, ya que Ucrania culpó a Rusia, mientras que el Kremlin negó haber atacado el puerto, todo un día después de que Moscú y Kiev firmaron un acuerdo patrocinado por Ankara y Naciones Unidas para reanudar las exportaciones de granos.

“Los rusos nos dijeron que no tenían absolutamente nada que ver con este ataque y que estaban investigando el tema muy de cerca”, dijo el ministro de Defensa turco, Hulusi Akar. “El hecho de que un incidente como este haya ocurrido después del acuerdo que hicimos ayer… realmente nos preocupa”.

“Sin embargo, seguimos cumpliendo con nuestras obligaciones en el marco del acuerdo alcanzado por nosotros”, agregó el ministro.

Más temprano, la oficina del secretario general d e la ONU, António Guterres, dijo que el jefe de la organización mundial condenó los ataques que, según informes de los medios, supuestamente se infligieron en el puerto de Odesa.”

Importa que Moscú responda estas 2 preguntas:

  • ¿Puede Rusia fundamentar que no fue un bombardeo propio contra el puerto de Odesa?
  • ¿Puede sostener Rusia un compromiso de que no volverá a suceder un bombardeo similar?

El precio del trigo

1 día después de que Türkiye y Naciones Unidas mediaran en el histórico acuerdo entre Rusia y Ucrania para desbloquear las exportaciones de cereales, los precios del trigo cayeron a niveles anteriores a la invasión rusa.

En Chicago, el precio del trigo para entrega en septiembre cayó 5,9% a US$ 7,59 por bushel, lo que equivale a unos 27 kilogramos (60 libras) y el cierre más bajo desde que Rusia invadió Ucrania el 24/02/2022.

En Euronext, los precios del trigo para entrega en septiembre cayeron 6,4% a US$

325,75 por tonelada. El acuerdo establece corredores seguros para que los barcos ucranianos entren y salgan de 3 puertos designados del Mar Negro en Odesa y sus alrededores.

Rusia y Ucrania juntos producen alrededor del 30% de las exportaciones mundiales de trigo.

Buques de guerra rusos bloquearon hasta 25 millones de toneladas de trigo y otros granos en los puertos de Ucran ia y Kiev colocó minas terrestres para evitar un temido ataque anfibio.

El precio del trigo

Un día después de que Türkiye y Naciones Unidas mediaran en el histórico acuerdo entre Rusia y Ucrania para desbloquear las exportaciones de cereales, los precios del trigo cayeron a niveles anteriores a la invasión rusa.

En Chicago, el precio del trigo para entrega en septiembre cayó 5,9% a US$ 7,59 por bushel, lo que equivale a unos 27 kilogramos (60 libras) y el cierre más bajo desde que Rusia invadió Ucrania el 24/02/2022.

En Euronext, los precios del trigo para entrega en septiembre cayeron 6,4% a US$

325,75 por tonelada. El acuerdo establece corredores seguros para que los barcos ucranianos entren y salgan de 3 puertos designados del Mar Negro en Odesa y sus alrededores.

Rusia y Ucrania juntos producen alrededor del 30% de las exportaciones mundiales de trigo.

Buques de guerra rusos bloquearon hasta 25 millones de toneladas de trigo y otros granos en los puertos de Ucran ia y Kiev colocó minas terrestres para evitar un temido ataque anfibio.

A pesar de la caída en los precios del trigo, los analistas expresaron su escepticismo sobre la capacidad del acuerdo para eludir las realidades del conflicto entre Rusia y Ucrania en medio de dudas sobre la voluntad de Moscú de implementar el acuerdo.

“Todavía soy escéptico y no creo que sea el único que cuestione que se moverá mucho grano”, dijo Michael Zuzolo, presidente de Global Commodity Analytics & Consulting. Pero Zuzolo dijo que los precios del trigo podrían no caer mucho más, dado que las condiciones de sequía están afectando la producción en otras partes de Europa.

Compartí esta noticia !

Categorías

Solverwp- WordPress Theme and Plugin