La primera ministra británica, Theresa May, superó hoy la moción de censura contra su gobierno presentada en el Parlamento por el líder de la oposición, el laborista Jeremy Corbyn, por 306 votos a favor y 325 en contra, un día después de ser derrotada en ese mismo pleno por el Brexit.
Los legisladores británicos que rechazaron por abrumadora mayoría el acuerdo de la primera ministra Theresa May para la salida del país de la Unión Europea, votaron hoy su moción de censura.
“La Cámara ha hablado y el gobierno escuchará”, dijo May tras la votación de ayer, que deja en agonía el plan de Brexit a tan solo 10 semanas de que el país deba dejar la Unión Europea el 29 de marzo.
El revés estaba previsto, pero el margen de derrota en la Cámara de los Comunes — 432 a 202 — fue devastador para el frágil liderazgo de May.
La votación ocurrió después de más de dos años de agitación política en los que May apostó su reputación política en concretar un acuerdo de Brexit y que culminó con la peor derrota para el gobierno en la Cámara de los Comunes en la historia moderna.
Momentos después de darse a conocer el resultado —que el presidente de la cámara John Bercow anunció diciendo “los ‘no’ lo tienen” ante una abarrotada cámara—, May señaló que lo correcto era probar si el gobierno aún contaba con el apoyo de los legisladores para continuar. El líder opositor Jeremy Corbyn respondió rápidamente señalando que el gobierno de May había perdido la confianza del Parlamento.
May prometió consultar con los legisladores sobre los movimientos a futuro, pero dio pocos indicios sobre su siguiente paso. El Parlamento le dio al gobierno hasta el lunes de plazo para presentar una nueva propuesta.
La premier enfrenta una difícil decisión: Guiar al país hacia un divorcio “sin acuerdo” con la Unión Europea o intentar encaminarlo hacia una separación más amigable. En tanto, los legisladores tanto del gobierno como de la oposición le disputan el control del proceso del Brexit al gobierno para que, en una votación mayoritaria, puedan establecer un plan específico para la salida de Gran Bretaña del bloque europeo.
Pero sin una clara mayoría parlamentaria para cualquiera de las opciones, existe una creciente posibilidad de que Gran Bretaña intente posponer su fecha de salida en lo que los políticos trabajan en un nuevo plan, o incluso devolverle a los votantes la decisión con un nuevo referendo sobre su pertenencia a la Unión Europea.
“Si no puede resolver el estancamiento en Westminster, entonces debe referirlo nuevamente al pueblo”, dijo el legislador del Partido Laborista, Chuka Umunna, quien está a favor de un segundo referendo.
May, quien pospuso una votación sobre el acuerdo en diciembre pasado para evitar una derrota segura, les imploró a los legisladores que respaldaran su propuesta y cumplir la decisión que tomaron los votantes en 2016 para salir de la Unión Europea.
Pero el acuerdo quedó condenado debido a la oposición de ambas partes del conflicto sobre el lugar del Reino Unido en el bloque. Legisladores a favor del Brexit señalaron que el acuerdo dejaría al país atado indefinidamente a las reglas europeas, mientras que los políticos proeuropeos buscan una relación económica aún más estrecha con el bloque.
La sección más polémica del pacto era una política conocida como “salvaguarda”, diseñada para evitar la reintroducción de controles fronterizos entre Irlanda del Norte, que pertenece al Reino Unido, e Irlanda, miembro de la Unión Europea. Las garantías de los líderes europeos de que la salvaguarda es una medida temporal de último recurso no convencieron a muchos de los escépticos británicos.
Así, dos años y medio después del referendo, Gran Bretaña sigue dividida sobre si abandonar la Unión Europea y cómo hacerlo.
A pesar de acercarnos cada vez más a la fecha de salida del Reino Unido de la Unión Europea según surge de la aplicación del art. 50 del Tratado de Lisboa (29/03), una salida ordenada en el marco del acuerdo que había logrado el Gobierno de Theresa May con los negociadores de la UE sufrió un duro revés este martes, cuando el Parlamento británico rechazó dicho acuerdo por una abultada mayoría (432 a 202).
A su vez, el liderazgo de la Premier británica Theresa May fue cuestionado al recibir una moción de censura (que se votará en la jornada de hoy) impulsada por el líder laborista Jeremy Corbyn con el objeto de desalojarla de Downing Street y realizar una nueva elección y elegir un nuevo Premier.
• La abultada suma de rechazos a la propuesta de May se debe a que cosechó críticas de ambos lados de la grieta. Muchos leavers (o sea aquello que quieren abandonar la UE y recuperar la soberanía británica) argumentan que el acuerdo dejaba al Reino Unido demasiado atado con las normas de la UE por lo que un “no acuerdo” era un mejor escenario que aprobar un “acuerdo malo” según su postura. Los remainers, en cambio, sostienen que el trato dejaría al RU en una peor posición que la actual y lo conveniente sería llamar a un nuevo referéndum con miras a revertir la decisión de salir del bloque.
• ¿Qué contemplaba el acuerdo rechazado? En pocas palabras, incluía un “período de transición” hasta el final de 2020 (pudiendo extenderse de común acuerdo) durante el cual se mantendrían muchas de las condiciones existentes. En particular, sin ser miembro, el Reino Unido todavía tendría que cumplir con las normas de la UE, pero sin poder opinar formalmente sobre las reglas que tendría que seguir. El mantenimiento de las condiciones favorecía una transición más ordenada, dando certidumbre a empresas e inversores. Sin embargo, los cuestionamientos afloraron porque el RU no recuperaría la soberanía y tendría las manos atadas durante dicho período (hasta enero de 2020) para implementar, por ejemplo, nuevos acuerdos comerciales con terceros países/regiones. A la vez el acuerdo, establecía un mecanismo para calcular el monto total que el Reino Unido debía aportar a la UE por alrededor de €40.000 millones. Con todo, se mantenía la libertad de movimiento y establecimiento de las personas dentro de la UE y el Reino Unido durante el período de transición. Finalmente, otro aspecto importante del acuerdo era la previsión de un mecanismo de “backstop” para garantizar una frontera abierta entre Irlanda del Norte (perteneciente al Reino Unido) y la República de Irlanda (miembro de la UE).
• ¿Qué asoma en el horizonte y que habrá que monitorear? En lo inmediato, la clave pasa por la votación de hoy relacionada a la moción de censura. De prosperar se abre un plazo de 14 días para formar un nuevo Gobierno y si ninguna figura cosecha los apoyos parlamentarios necesarios se convocaría a elecciones generales para 25 días después. Es decir que los británicos irían a las urnas a mediados de febrero. Si no prospera, que parece ser hoy por hoy el escenario más factible, por cuanto lo que generó el rechazo no es la figura de May sino el acuerdo, la Premier tiene un período de tres días para lograr el consenso o presentar un plan alternativo ante la UE (que debería darle el visto bueno). La realidad es que los plazos lucen muy exiguos por lo que lo más probable es que el RU logre un “paragüas” de extensión o prórroga que le permita reformular y renegociar algunos puntos del acuerdo y someterlo a una nueva votación. No obstante ello, en principio el plazo no podría extenderse más allá del 30 de junio cuando asumen los nuevos Parlamentarios Europeos, que surjan de la elección del 26 de mayo de la cual hasta hoy en día no participaría el RU (porque ya estaría fuera del bloque).
Si bien los plazos son apremiantes y las opciones son acotadas, lo cual suma incertidumbre, la impresión de ABECEB es que la voluntad para llegar a un divorcio armonioso está presente en las autoridades de ambas partes, por lo que creemos que hay chances de que se logre alcanzar fórmulas políticas y jurídicas que eviten un evento de salida disruptivo con consecuencias negativas que golpeen a Europa y a la economía global.
• En este sentido, téngase en cuenta que, dado el alto grado de integración económica entre las partes (ausencia de barreras arancelarias y no arancelarias, flujos de inversión y libre movimiento de personas), un Hard Brexit implicaría un escenario de ruptura con el statu quo actual que se traduciría en cifras muy negativas, según surgen de diferentes estimaciones. Así, por ejemplo, la OCDE estimó que una salida desordenada podría llevar a una caída acumulada del PBI de 7.5% para el RU en 10 años (a razón de 0.75% por año). Esto se explica, entre otras cosas, tanto por la caída que podrían sufrir las exportaciones británicas a la UE (que actualmente representan alrededor de 7.5% del PBI), como por la reducción de los flujos de inversión directa desde Europa que alcanzan los €985 mil millones casi 8.3% del PBI del RU.
• En suma, la Unión Europea y el Reino Unido representan un cuarto del PBI mundial, por ende, cualquier empeoramiento de las perspectivas económicas para ellos representa un riesgo para una economía global en desaceleración. De momento, los movimientos bursátiles invitan a pensar que lo que sucedió era un riesgo descontado, lo cual no debería generar ondas expansivas que tengan impactos significativos en los mercados globales. No obstante, la sensibilidad del tema lo coloca como una variable a monitorear de cerca.
Por Kyle Crichton y Anna Holland – The New York Times – La loca, agónica, desgarradora saga del brexit comenzó hace casi tres años, cuando David Cameron, el primer ministro en ese entonces, convocó un referendo sobre la membresía del Reino Unido a la Unión Europea. Alrededor del mundo se extendió una ola de conmoción después de que en junio de 2016 los británicos desafiaran el pronóstico de los encuestadores al votar por abandonar el bloque.
Desde ese entonces, el Reino Unido y el mundo han recibido una lista de ideas y términos que parece interminable —salvaguarda (backstop), brexit duro, brexit suave, brexit a ciegas, Canadá plus plus (un tratado de libre comercio como el de Canadá, pero más cercano), Noruega plus plus, Estado vasallo, el plan de Chequers (el documento de “la futura relación entre el Reino Unido y la Unión Europea”).
No obstante, como cualquier persona que ha prestado por lo menos remota atención sabe, hasta el momento nada está decidido. La única certeza, parece, es que siempre existe una mayoría contra cualquier posible solución y nunca una mayoría en favor de ella. Otra manera de explicarlo es que el Reino Unido se ha separado aún más por las divisiones europeas de lo que estaba antes del referendo que acabaría con ellas de una vez y para siempre.
Para ayudar a las personas poco familiarizadas con el proceso, o incluso a aquellos con un interés pasajero, The New York Times ha recopilado una historia en imágenes de esos gloriosos momentos desde el referendo hasta el voto final capturados por nuestros fotógrafos.
En la imagen inferior, un mitin en Londres en diciembre para impulsar una ruptura total de la Unión Europea. Desde el inicio, el debate sobre la salida del bloque por parte del Reino Unido ha sido largo, repetitivo, emocional y a veces cruel.
CreditAndrew Testa para The New York Times
Una discusión poco antes del referendo en Glenrothes, Escocia, en 2016. El impulso para dejar la Unión Europea podría al final obligar a los votantes a reevaluar los nexos que vinculan a Inglaterra, Escocia, Gales e Irlanda del Norte.
CreditAndrew Testa para The New York Times
Un grupo de personas observa los resultados del referendo en Londres. Alrededor del 60 por ciento de los votantes en la ciudad querían que el Reino Unido permaneciera en la Unión Europea; un evidente recordatorio de cuán diferente es Londres del resto del país.
CreditAndrew Testa para The New York Times
Cosecha de vegetales cerca de Boston, Inglaterra. Muchos trabajadores agrícolas en ese lugar provienen de Europa del Este y están en el Reino Unido debido a las regulaciones que permiten a los ciudadanos de naciones de la Unión Europea vivir y trabajar en cualquier Estado miembro. Una ansiedad elevada sobre la inmigración definió –y muy probablemente cambió– la decisión de la campaña a favor del brexit.
CreditAndrew Testa para The New York Times
La celebración del cumpleaños de la reina en Castle Point, Essex, una parte de Inglaterra en donde las personas son intensamente inglesas, intensamente conservadoras y están intensamente a favor del brexit. Los ingleses están considerablemente menos dispuestos que sus colegas británicos en Escocia e Irlanda del Norte a verse a sí mismos como un subconjunto de Europa, y muchos sienten que su soberanía e identidad se diluyen en una fracasada Unión Europea y un flujo de extranjeros “sin control”.
CreditAndrew Testa para The New York Times
Un parque de diversiones en un muelle en Blackpool, Inglaterra. Al tratar de reinventarse como un complejo turístico al lado del mar para la era moderna, la ciudad también espera aprovechar una posible consecuencia de la ruptura del Reino Unido con la Unión Europea: un incremento en el número de británicos que eligen no ir de vacaciones al extranjero.
CreditAndrew Testa para The New York Times
El límite entre la República de Irlanda e Irlanda del Norte corre a lo largo de la cima de la montaña Cuilcagh. La frontera se ha convertido en uno de los principales puntos de estancamiento en las negociaciones del brexit. A muchos les preocupa que volver a colocar una frontera física tendría consecuencias psicológicas y prácticas.
CreditAndrew Testa para The New York Times
El Servicio Nacional de Salud, con su mandato de ofrecer atención médica universal y gratuita, es un pilar de la identidad británica de la posguerra, y la posibilidad de dotarlo de recursos adicionales fue usado como un grito de guerra por las personas que hicieron campaña en contra de Europa.
No obstante, muchos de sus empleados son de la Unión Europea. Miles han renunciado desde la votación del brexit, incluida Tanja Pardela, segunda desde la derecha, que regresó a Alemania después de trabajar como enfermera pediátrica en Londres durante once años.
CreditAndrew Testa para The New York Times
Para muchos en el Reino Unido, un fuego devastador en la Torre Grenfell en junio de 2017 —el más mortífero en el país en más de un siglo— llegó a simbolizar no solo la negligencia de las autoridades, sino también una creciente desigualdad.
El debate del brexit expuso el profundo resentimiento de los británicos de la clase trabajadora afuera de Londres hacia las élites en la adinerada y cosmopolita capital, pero fueron los restos calcinados del bloque de apartamentos de gran altura los que se convirtieron en un símbolo de esa desigualdad en el corazón de la capital misma.
CreditAndrew Testa para The New York Times
Pocas de las principales ciudades de Occidente han estado más abiertas a los musulmanes que Londres, pero la votación del brexit y una serie de ataques terroristas han modificado la dinámica de la vida cotidiana para muchos musulmanes tradicionales en la capital británica.
El barrio de Barking y Dagenham, en la imagen, era uno de los pocos en Londres que votó por abandonar la Unión Europea, y lo hizo en una proporción de casi dos a uno. Muchos ciudadanos blancos ahí vieron una votación para el brexit como un voto en contra de la inmigración y el islam.
CreditAndrew Testa para The New York Times
Un barco alemán de contenedores avanza hacia un puerto británico en diciembre. Muchas compañías están reevaluando sus inversiones a largo plazo en el Reino Unido, por el temor de que el brexit afecte al comercio en la Unión Europea.
CreditAndrew Testa para The New York Times
Una vista del distrito financiero desde The Shard, uno de los rascacielos que definen el horizonte de Londres. Casi una quinta parte de las transacciones bancarias del mundo pasan por el Reino Unido, y la mayoría se mueven por Londres, pero una gran parte del negocio bancario de la ciudad depende de su inclusión en la Unión Europea.
CreditAdam Ferguson for The New York Times
Pasajeros suben y bajan en la estación Canary Wharf, en el corazón del centro financiero global de Londres. Muchos bancos ya están haciendo planes para mover números significativos de su personal a otros centros financieros dentro de la Unión Europea para asegurarse de que el comercio continúe sin afectaciones después de que el brexit se complete.
CreditAndrew Testa for The New York Times
Bármanes en una fiesta de la semana de la moda en Londres que reunió a personas de veintisiete países. Durante décadas, el Reino Unido —particularmente Londres— ha sido percibido como un caldero de talento creativo, tanto local como extranjero. No queda claro si el Reino Unido podrá mantener esa reputación cuando el brexit entre en efecto.
CreditAndrew Testa para The New York Times
Londres gastó miles de millones de dólares en una línea de tren de alta capacidad para transportar a más personas a través de la ciudad en expansión y conectar áreas de bajos recursos en las afueras como Thamesmead, en la imagen, con el centro de Londres.
El proyecto, conocido como Crossrail, tenía el objetivo de unir a Londres. Pero ahora podría señalar el fin de una era ambiciosa.
CreditAndrew Testa para The New York Times
El Reino Unido enfrenta muchos problemas además de su pendiente salida de la Unión Europea: divisiones regionales, disparidades económicas, desempleo y terrorismo.
Después de una década sin ataques terroristas por parte de grupos extremistas islámicos, el Reino Unido sufrió cuatro en 2017. En marzo de ese año se organizó una vigilia en la plaza de Trafalgar, en Londres, para las víctimas de uno de los ataques.
CreditSergey Ponomarev para The New York Times
El Reino Unido está aprendiendo a hacer frente a más ataques en los lugares más comunes. Un grupo de personas se reunieron en Mánchester, Inglaterra, en mayo de 2017 después de una explosión en un concierto de Ariana Grande en la ciudad que causó la muerte de veintidós personas, incluidos niños.
CreditAndrew Testa para The New York Times
El poblado de Grimsby, Inglaterra, fue alguna vez sede de la flota más grande de barcos de arrastre en el Reino Unido. Ahora es un centro de intercambio global para la industria del procesamiento de pescado, en donde se destripan, empaquetan y venden al mayoreo pescados de todas partes del mundo.
No obstante, el 70 por ciento de los residentes de Grimsby votaron por abandonar la Unión Europea, al elegir la nostalgia de una industria agonizante por encima de otra que está prosperando.
Durante algunas semanas en julio, la atención del país se volcó hacia los deportes, cuando Inglaterra llegó a las semifinales de la Copa del Mundo por primera vez en décadas.
Un periódico exhortó al Partido Conservador a no discutir por un día. “¿No saben que se está jugando un partido de fútbol?”, preguntó en su primera plana.
CreditAndrew Testa para The New York Times
Aunque el gobierno británico ha buscado tranquilizar a los inmigrantes europeos indicando que no tendrán que irse de inmediato, nadie sabe a ciencia cierta qué estatus de residencia tendrán cuando el Reino Unido abandone el bloque. Más abuso racial y crímenes de odio han sido reportados en todo el Reino Unido desde el referendo, dirigidos no solo a inmigrantes de naciones de la Unión Europea sino también a personas negras, musulmanas y asiáticas provenientes de otros lugares.
En la imagen inferior, una misa polaca en una iglesia católica en Boston, Inglaterra. La comunidad siente “incertidumbre, un poco de miedo sobre la situación”, dijo el reverendo Stanislaw Kowalski.
CreditAndrew Testa para The New York Times
En la imagen inferior, un retrato de la ex primera ministra Margaret Thatcher, que alguna vez defendió el mercado común europeo pero hacia el final de su carrera se convirtió en una escéptica de la zona euro, en una bodega en Romford, Inglaterra.
El largo y prolongado proceso ha frustrado a muchos en Romford.
CreditAndrew Testa para The New York Times
En la imagen inferior, una fiesta para recaudar fondos en Craignure, Escocia.
En Escocia, el 62 por ciento de los votantes eligieron permanecer en la Unión Europea, con lo que posicionaron a Escocia más a favor de Europa que incluso Londres. El resultado cristalizó un sentimiento largamente percibido entre los escoceses de que un gobierno conservador de derecha en Londres no los representa y fomentó llamados a un nuevo referendo de independencia.
CreditAndrew Testa para The New York Times
Un trabajador portuario en Brixham, el puerto pesquero más grande de Inglaterra. Muchos ahí desean que el Reino Unido recupere el control de las aguas a poco más de 300 kilómetros de la costa —áreas para pesca que ahora son administradas por Bruselas y están saturadas de embarcaciones europeas—.
Ya sea que sus quejas involucren pescados, inmigrantes o reglas entrometidas, muchos británicos resienten lo que ellos ven como una interferencia de parte de instituciones y burócratas europeos.
La retirada de USA del pacto nuclear fortalece la posición de los conservadores iraníes, que intentarán aprovechar la oportunidad para consolidar su poder en detrimento de los reformistas que elaboraron el Acuerdo. La Unión Europea busca la manera de bloquear a las sanciones de USA que podrían lastimar a las empresas europeas que quieran hacer negocios con Teherán, en un intento de salvar el pacto. Mientras tanto, Benjamín Netanyahu viaja a Rusia para conversar con Vladimir Putin sobre Siria, donde aumenta la tensión entre Irán e Israel.
El martes 8/5, el Presidente estadounidense, Donald Trump, anunció la salida de Estados Unidos del Acuerdo Nuclear con Irán. “Este fue un horrible acuerdo unilateral que nunca debió haberse hecho”, dijo desde la Casa Blanca. “No trajo calma, no trajo paz, y nunca lo hará.” Poco después, el Presidente iraní, Hassan Rouhani, anunció que la República Islámica entablará un diálogo con el resto de las potencias firmantes -Rusia, China, Reino Unido, Alemania y Francia- para luego consultar de forma interna, antes de decidir si se queda o se va del Acuerdo. En caso de que el acuerdo sea abandonado, advirtió, Irán podría volver a enriquecerse de uranio “como nunca antes”.
La Unión Europea quiere mantener el Acuerdo pero la salida de USA podr ía disparar su colapso, dado que las sanciones de USA lastimarán a las empresas europeas que quieran hacer negocios con Teherán. La UE busca la manera de inmunizar a las compañías europeas que hagan negocios con Teherán de las sanciones estadounidenses. AFP explica que se están diseñando planes para introducir medidas que bloqueen las sanciones de USA -una movida muy rara dado que se trata de un país aliado-. Los ministros de Exterior europeos se reunirán con su homólogo iraní, Mohammad Javad Zarif, la semana que viene, para asegurarle personalmente que darán los pasos necesarios para proteger el pacto de duras sanciones del Tesoro estadounidense que entrarán en vigencia dentro de los próximos 180 días. Las compañías europeas que hagan negocios con Irán tendrán ahora 6 meses para suspender sus inversiones, dijo el asesor de Trump, John Bolton. El ministro de Economía francés, Bruno Le Maire, dijo que “no era aceptable” que USA fuese el “policía económico del planeta”.
Otra repercusión del anuncio de Trump, explica The Guardian, ha sido que el discurso de la línea dura iraní cobró fuerza. Este sector aprovechará la salida de USA del Acuerdo para consolidar su poder en detrimento de los reformistas que elaboraron el pacto. “Lo digo de parte del pueblo iraní, Señor Trump, no pude hacer nada”, dijo el líder supremo iraní, el ayatolá Ali Jamenei. Se refirió también a la aseveración de Trump de que el pacto contenía “más de 10 mentiras”: “Amenazó al sistema así como a la nación. El cuerpo de este hombre, Trump, se convertirá en cenizas y se volverá alimento de gusanos, mientras que la República Islámica continuará de pie.” Durante la sesión de apertura del Parlamento iraní el miércoles, explica The Guardian, un grupo de legisladores de línea dura sostuvieron una bandera de USA de papel junto al texto del acuerdo y quemaron ambos, cantando ‘Muerte a América’.
Horas después de la decisión de Trump, por otro lado, el Primer Ministro israelí, Benjamín Netanyahu, viajó a Moscú para tener conversaciones con el Presidente ruso, Vladimir Putin. Ambos mandatarios, explica AFP, han mantenido una serie de reuniones y conversaciones telef ónicas en los últimos meses, principalmente sobre la delicada situación en Siria. Teherán está involucrado allí en apoyo del régimen de Bashar al-Assad -al igual que Rusia-. El Primer Ministro israelí ha prometido no permitir que Irán se establezca militarmente en el país vecino, donde Israel ha sido acusado de llevar a cabo ataques donde murieron tropas iraníes -Israel casi nunca niega ni confirma ataques en suelo sirio-. El Estado judío ha establecido con Moscú una línea directa para evitar colisiones accidentales en Siria. El último de estos sucesos sucedió durante la noche del martes 8/5, cuando un ataque a facilidades militares iraníes al sur de Damasco mató a al menos 15 personas, entre ellos 8 iraníes, publicó The New York Times. El ataque fue atribuido a Israel por el Observatorio Sirio de Derechos Humanos. Horas antes, Israel había ordenado a sus comunidades en los altos del Golán -frontera con Siria- que abriesen los refugios públicos, temiendo un ata que iraní. El Ejército israelí dijo que había identificado movimientos inusuales de fuerzas iraníes en Siria, y creían que estaban preparando una represalia inminente contra Israel. “Las reuniones entre nosotros son siempre importantes y esta lo es especialmente”, dijo Netanyahu antes de su partida hacia Moscú. “Bajo la luz de lo que está pasando ahora en Siria, es necesario asegurar la coordinación contínua entre el Ejército ruso y (el israelí)”.
El trámite, que busca aumentar los controles de seguridad y de inmigración, tendrá un costo de 7 euros, se realizará por Internet y servirá por 3 años.
La Unión Europea (UE) aprobó el miércoles 25/04 el ‘Sistema Europeo de Información y Autorización de Viaje’ (ETIAS, por sus siglas en inglés) que deberán solicitar todas aquellas personas de países que no pertenezcan al espacio ‘Schengen’ de la UE, como en el caso de la Argentina, que quieran entrar a Europa. El trámite, que busca aumentar los controles de seguridad y de inmigración, tendrá un costo de 7 euros, se realizará por Internet y servirá por 3 años.
“El sistema contribuirá a mejorar la seguridad, prevenir la inmigración ilegal, proteger la salud pública y reducir los retrasos en las fronteras gracias a la identificación de las personas que puedan representar un riesgo”, informó la UE a través de un comunicado.
Se espera que esta autorización entre en vigencia en 2020. Los datos ap ortados en la solicitud se cruzarán con las bases de datos de la UE y de Interpol para conocer si existen motivos para rechazar el viaje.
A partir del pedido de solicitud, si no hay respuesta se considera que la autorización fue aprobada. Pero, en el caso de que salte alguna alerta, la autorización se decidirá manualmente en un plazo máximo de 96 horas. Además, el funcionario responsable de revisar el pedido podrá solicitar más información y, cuando la reciba, tendrá 96 horas más para tomar una decisión.
“Saber qué personas se dirigen a la UE antes incluso de que lleguen a la frontera nos permitirá estar en mejores condiciones de detener a aquellas que puedan plantear una amenaza”, expresó Valentin Radev, ministro de Interior de Bulgaria, país que preside el Consejo de la UE este semestre.
Las compañías aéreas y marítimas controlarán antes del embarque si los pasajeros se encuentran autorizados para viajar. Las emp resas que transportan viajeros por tierra tendrán 3 años adicionales para prepararse antes de que entre en vigencia la nueva reglamanentación.
Sin embargo, en el comunicado aclararon que los que finalmente autorizan la entrada en el área Schengen son los policías en los controles de pasaportes y visas en aeropuertos, puertos y fronteras terrestres. El nuevo trámite no asegurará por completo el ingreso a Europa.
Los países que integran el área Schengen de libre circulación son: Alemania, Austria, Bélgica, Dinamarca, Eslovaquia, Eslovenia, España, Estonia, Finlandia, Francia, Grecia, Hungría, Italia, Letonia, Lituania, Luxemburgo, Malta, Países Bajos, Polonia, Portugal, República Checa y Suecia. Pese a que no son miembros de la UE, también están asociados Islandia, Liechtenstein, Noruega y Suiza.