Unión Europea

La UE evalúa activar su “bazuca comercial” ante la amenaza arancelaria de Trump por Groenlandia

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La escalada de tensiones entre Estados Unidos y la Unión Europea volvió a ganar intensidad luego de que el presidente Donald Trump anunciara aranceles adicionales contra ocho países europeos en represalia por su rechazo a la pretensión estadounidense sobre Groenlandia. Ante este escenario, Francia pidió formalmente a la UE activar el Instrumento Anticoerción Económica (ACI), conocido como la “bazuca comercial”, una herramienta aprobada en 2023 para responder a presiones externas que afecten la soberanía económica y política del bloque. La medida abre un frente de alto impacto económico, comercial e institucional en una relación bilateral que mueve más de US$1,8 billones al año.

La advertencia estadounidense no sólo reavivó el debate sobre la autonomía estratégica europea, sino que colocó al comercio internacional y a la estabilidad de las relaciones transatlánticas en el centro de la agenda política global, con posibles consecuencias sobre inversiones, cadenas de valor y flujos financieros.

Aranceles, Groenlandia y un conflicto que escala

El detonante del conflicto fue el anuncio de Donald Trump de imponer aranceles del 10% a los productos provenientes de Dinamarca, Noruega, Suecia, Francia, Alemania, Reino Unido, Países Bajos y Finlandia, porcentaje que se elevaría al 25% a partir de junio, condicionado a que Dinamarca acepte vender Groenlandia a Estados Unidos.

“¡La paz mundial está en juego! China quiere Groenlandia, y Dinamarca no puede hacer nada al respecto”, escribió Trump en su cuenta de Truth Social, en un mensaje que generó fuerte rechazo en Europa. La decisión fue comunicada pocos días después de que estos países enviaran una misión militar conjunta a Groenlandia para reforzar la seguridad del territorio.

La primera ministra danesa, Mette Frederiksen, respondió con dureza: “Europa no se dejará chantajear”. En la misma línea, los gobiernos afectados iniciaron contactos diplomáticos con Washington y expresaron su disposición a dialogar “sobre la base de los principios de soberanía e integridad territorial”. Sin embargo, el tono del conflicto marcó un punto de inflexión.

En ese contexto, el presidente francés Emmanuel Macron calificó de “inaceptable” la amenaza arancelaria y solicitó a sus pares europeos avanzar con la activación del Instrumento Anticoerción Económica, una señal de que la UE evalúa pasar del diálogo a la disuasión efectiva.

Qué es el Instrumento Anticoerción Económica y cómo funciona

El ACI fue aprobado por la Unión Europea en 2023 como una herramienta de defensa frente a presiones externas. Según el Parlamento Europeo, su objetivo central es disuadir a terceros países de ejercer medidas coercitivas contra los intereses de la UE o de alguno de sus Estados miembros, y, en última instancia, permitir la aplicación de contramedidas.

El instrumento autoriza a la UE a adoptar una amplia gama de medidas retaliatorias, entre ellas:

  • Imposición de aranceles adicionales a productos importados.
  • Restricciones al comercio de servicios.
  • Limitaciones al acceso a la inversión extranjera directa.
  • Exclusión de empresas extranjeras de licitaciones públicas en los 27 Estados miembro.
  • Restricciones a la compra de acciones, al financiamiento público o privado y a la participación en contratos estatales.

Además, el ACI habilita a exigir una “reparación” económica al país que ejerza coerción comercial o financiera.

Tras la aprobación de la normativa, el eurodiputado alemán Bernd Lange sostuvo: “Este instrumento nos permite reaccionar rápidamente ante la presión de otros países. Ahora tenemos una amplia gama de contramedidas para defender la soberanía de la Unión”. Si bien el diseño del ACI es esencialmente disuasorio, su activación marcaría un giro significativo en la política comercial europea.

Antecedentes, comercio bilateral y el dilema político

El ACI comenzó a gestarse tras la primera presidencia de Trump, período atravesado por fricciones comerciales entre Washington y Bruselas. Sin embargo, el episodio que aceleró su aprobación fue el conflicto entre China y Lituania en 2021, cuando Pekín impuso restricciones comerciales luego de que el país báltico fortaleciera sus vínculos con Taiwán. En aquel caso, la UE argumentó que la coerción comercial no está contemplada en los mecanismos de la Organización Mundial del Comercio (OMC), lo que justificó la creación de una herramienta específica.

La magnitud del actual conflicto explica la cautela europea. En 2023, el comercio de bienes y servicios entre la UE y EE.UU. superó los US$1,8 billones, con intercambios diarios cercanos a US$5.000 millones, según la Comisión Europea. En bienes, la UE registró un superávit superior a US$170.000 millones, mientras que en servicios EE.UU. obtuvo un saldo favorable de casi US$120.000 millones.

En julio pasado, ambas partes habían alcanzado un acuerdo para reducir aranceles del 25% al 15%, a cambio de inversiones europeas por miles de millones de dólares en el sector industrial y de defensa estadounidense. La posibilidad de que este pacto quede congelado ahora aparece como una de las principales consecuencias del conflicto.

Mientras Macron y otros líderes presionan para avanzar con el ACI, algunos gobiernos llaman a la prudencia. El primer ministro de Irlanda, Micheál Martin, recordó que el instrumento “está sobre la mesa”, pero pidió agotar la vía diplomática. En el mismo sentido, el primer ministro noruego Jonas Gahr Store advirtió: “Debemos ser muy cuidadosos para no entrar en una guerra comercial que se salga de control”.

Los embajadores de los 27 países de la UE tenían previsto reunirse de emergencia para analizar la situación y definir los próximos pasos, en un escenario donde la activación de la “bazuca comercial” podría redefinir la relación transatlántica y sentar un precedente clave en la política comercial global.

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Unión Europea vs. Mercosur: qué le conviene a Argentina

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Los países miembros del Mercosur (Brasil, Argentina, Paraguay, Uruguay y Bolivia) firmaron un acuerdo comercial con la Unión Europea. El objetivo es conformar entre ambas regiones una zona de libre comercio en la cual progresivamente se vayan eliminando aranceles y barreras paraarancelarias al comercio exterior y se unifiquen regulaciones sanitarias, aduaneras, de compras públicas, de propiedad intelectual y de calidad con el fin de facilitar el comercio internacional entre los países miembros. 

El Mercosur fue creado en 1991 como una zona de libre comercio donde se eliminan los aranceles para el comercio entre los países miembros y se establece un arancel externo común que se aplica al comercio con países no miembros el cual ronda el 14%. A partir del acuerdo con la Unión Europea esta protección dejará de existir. El cambio rompe con una inercia sostenida durante décadas y genera inquietud en los sectores que pasarán a tener una competencia más directa con la producción europea.

Ante la inquietud de los sectores que tendrán que competir con los europeos, resulta interesante analizar la conformación actual del comercio exterior argentino. Según el INDEC para el periodo enero – noviembre del 2025 se observa que:

  • La balanza comercial (exportaciones menos importaciones) de Argentina con los países que integran el Mercosur fue negativa en 5.562 millones de dólares.
  • La balanza comercial de Argentina con Alemania fue negativa en 1.895 millones de dólares.
  • La balanza comercial de Argentina con el resto de la Unión Europea fue positiva en 191 millones de dólares.

Estos datos muestran que hay grandes oportunidades para la Argentina a partir del acuerdo con la Unión Europea. Dentro del Mercosur, la Argentina importa más de lo que exporta a Brasil y a Paraguay, fundamentalmente bienes de capital e insumos para la industria. En cambio, con los países de la Unión Europea, sacando Alemania que es una potencia exportadora de productos industriales, con el resto de los países Argentina tiene un comercio exterior equilibrado. En esto juega un rol clave la alta competitividad de la Argentina en la producción de alimentos, muy demandados para abastecer el alto consumo de los países de Europa donde predomina población de ingresos medios y altos.

Los beneficios para la Argentina de tener un espacio de libre comercio con la Unión Europea son por doble vía. Por un lado, porque se facilita el acceso a un enorme mercado de 450 millones de habitantes para una gran cantidad de productos, en especial, los generados por la cadena agroalimentaria argentina. Por otro lado, porque se podrá acceder a menores precios y mejor calidad en maquinarias, insumos, tecnologías y productos de consumo. Esto aumentará la competitividad de la producción nacional, conformando un círculo virtuoso: más y mejores importaciones contribuyen a más y mejores exportaciones. En la transición habrá sectores productivos que sufrirán la mayor competencia con Europa, pero esta es la manera de transformar la matriz productiva hacía las actividades en donde Argentina es más competitiva que es la forma de impulsar el progreso.

El desafío de Argentina es interno más que con el exterior. El país tiene potencialidad productiva que están desaprovechadas por las malas políticas internas. Una estructura tributaria distorsiva y compleja derivada de la superposición de los tres niveles de gobierno; regulaciones laborales anticuadas; un sistema de comunicaciones y logísticas en el interior del país que está decrépito; inseguridad jurídica e incertidumbre ante los cambios normativos. En lugar de retrasar el acuerdo con la Unión Europea hay que acelerar las reformas domésticas que eliminen estos factores que obstaculizan la competitividad argentina. 

El acuerdo con la Unión Europea es volver a la idea original del Mercosur: ser una herramienta para la integración al mundo. Haber desnaturalizado el Mercosur, transformándolo en un instrumento para exacerbar el aislamiento resultó muy costoso para la Argentina. No solo por las oportunidades perdidas de acceder a otros mercados sino por tener que pagar costos más altos por productos de menor calidad, particularmente, los provenientes de Brasil.  

IN 1157 – Balanza comercial de Argentina con el Mercosur y con la Unión Europea

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Trump escala el conflicto por Groenlandia y anuncia aranceles a ocho países europeos

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El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, anunció la imposición de nuevos aranceles comerciales a Dinamarca, Francia y otros seis países europeos, en una decisión que profundiza la tensión diplomática entre Washington y la Unión Europea y que está directamente vinculada a la oposición de esos países a su plan para que EE.UU. se haga con Groenlandia. La medida, comunicada este sábado a través de la red social Truth Social, combina presión comercial, retórica de seguridad internacional y un abierto cuestionamiento a la soberanía territorial europea.

Según el anuncio presidencial, Dinamarca, Noruega, Suecia, Francia, Alemania, Reino Unido, Países Bajos y Finlandia comenzarán a pagar a partir del 1 de febrero un arancel del 10% sobre todos los productos enviados a Estados Unidos, porcentaje que se elevará al 25% desde el 1 de junio. Trump afirmó que los aranceles se mantendrán vigentes hasta que Estados Unidos alcance un acuerdo para la compra total de Groenlandia.

Aranceles como herramienta de presión política y geoestratégica

En su mensaje, Trump sostuvo que “después de siglos, es hora de que Dinamarca nos retribuya”, y justificó su postura al afirmar que “¡la paz mundial está en juego! China quiere Groenlandia, y Dinamarca no puede hacer nada al respecto”. En ese marco, minimizó la capacidad defensiva de la isla al asegurar que “solo está protegida por dos trineos tirados por perros”.

El mandatario también acusó a los países europeos afectados por los nuevos aranceles de haber viajado a Groenlandia “con fines desconocidos” y de estar jugando un “juego muy peligroso”, en alusión al envío esta semana de un pequeño contingente de tropas de varias de esas naciones europeas a la isla ártica, en lo que describió como una misión de reconocimiento.

Trump reclamó la adopción de “medidas enérgicas” para que esta “situación potencialmente peligrosa termine rápidamente y sin lugar a dudas”, reforzando la idea de que Estados Unidos considera estratégico el control de Groenlandia por razones de seguridad nacional.

La decisión se conoció pocas horas después de que miles de personas salieran a las calles en Groenlandia y Dinamarca para protestar contra las amenazas de anexión. De acuerdo con las últimas encuestas citadas, el 85% de los habitantes de la isla rechaza la posibilidad de quedar bajo control de Washington.

Reacciones europeas y advertencias institucionales

El anuncio generó una reacción inmediata de líderes europeos. El presidente francés, Emmanuel Macron, afirmó que Francia mantiene su compromiso con la soberanía y la independencia de las naciones, expresó su apoyo a Groenlandia y Dinamarca, y calificó las amenazas arancelarias como “inaceptables”.

“Ninguna intimidación ni amenaza nos influirá”, escribió en un mensaje en X, y advirtió que “los europeos responderán de forma unida y coordinada si se confirman”, subrayando que se garantizará “el respeto de la soberanía europea”.

Desde Dinamarca, la líder de los Demócratas daneses, Inger Stoejberg, sostuvo que el país no debe ceder ante métodos intimidatorios, mientras que el diputado Pelle Dragsted afirmó que las amenazas deben afrontarse con “solidaridad y resistencia europeas” y exclamó: “¡Ya basta!”.

El presidente del Consejo Europeo, Antonio Costa, confirmó que está “coordinando una respuesta conjunta” y señaló en rueda de prensa que “la Unión Europea siempre se mantendrá firme en la defensa del derecho internacional”, comenzando por el territorio de los Estados miembros.

En el Reino Unido, el primer ministro Keir Starmer calificó la decisión de Trump de imponer aranceles a aliados de EE.UU. como “completamente errónea” y reiteró que Groenlandia “forma parte del Reino de Dinamarca” y que su futuro corresponde a los groenlandeses y a los daneses. En la misma línea, el primer ministro sueco, Ulf Kristersson, aseguró que su país no se dejará chantajear y remarcó que “solo Dinamarca y Groenlandia deciden sobre asuntos que les conciernen”.

Las protestas también se replicaron en Copenhague, donde se realizaron manifestaciones contra los planes del presidente estadounidense.

Comercio, seguridad y un conflicto que escala

No está claro cómo se instrumentarán los nuevos aranceles, dado que gran parte de las relaciones comerciales de los países europeos están gestionadas por la Unión Europea. En julio pasado, Estados Unidos y la UE habían reducido los aranceles estadounidenses del 25% al 15%, tras negociaciones en las que los países europeos se comprometieron a invertir miles de millones de dólares en los sectores industrial y de defensa de EE.UU.

En paralelo a las tensiones comerciales, el conflicto tiene una fuerte dimensión estratégica. Groenlandia, pese a estar escasamente poblada, es rica en recursos naturales y su ubicación entre Norteamérica y el Ártico la convierte en un punto clave para los sistemas de alerta temprana ante ataques con misiles y para la vigilancia marítima en la región.

Estados Unidos cuenta actualmente con más de 100 militares estacionados de forma permanente en la base de Pituffik, una estación de monitoreo de misiles operada por EE.UU. desde la Segunda Guerra Mundial. En virtud de los acuerdos vigentes con Dinamarca, Washington tiene facultades para desplegar tropas adicionales en la isla.

Trump ha reiterado que Estados Unidos obtendrá Groenlandia “por las buenas o por las malas”, afirmación que Dinamarca advirtió podría significar el fin de la OTAN, alianza que se basa en la defensa colectiva y que nunca se enfrentó a la hipótesis de que un miembro use la fuerza contra otro.

Un conflicto abierto con impacto político y económico

Además de Europa, dentro de Estados Unidos también surgieron voces críticas. Una delegación bipartidista del Congreso visitó Groenlandia para manifestar su apoyo al territorio. El grupo, integrado por 11 legisladores, se reunió con parlamentarios locales, con la primera ministra danesa Mette Frederiksen y con el primer ministro groenlandés Jens-Frederik Nielsen.

El senador demócrata Chris Coons, líder de la delegación, afirmó que el objetivo del viaje fue escuchar a los habitantes y llevar sus opiniones a Washington “para bajar la temperatura”. Legisladores republicanos moderados también expresaron preocupación por las intenciones presidenciales.

Mientras tanto, el enviado de Trump para Groenlandia, Jeff Landry, sostuvo que el presidente “habla en serio” y afirmó que existe la posibilidad de alcanzar un acuerdo, señalando que Trump ya dejó en claro sus objetivos y que ahora el secretario de Estado Marco Rubio y el vicepresidente J.D. Vance deberán avanzar en las negociaciones.

En este contexto, la imposición de aranceles aparece como una herramienta de presión económica en una disputa que excede lo comercial y que involucra soberanía, seguridad internacional y el equilibrio de alianzas transatlánticas. La escalada abre un escenario de alta incertidumbre política y económica, con potenciales repercusiones sobre el comercio entre Estados Unidos y la Unión Europea y sobre la estabilidad del sistema de alianzas occidentales.

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Acuerdo UE–Mercosur, la carne vacuna argentina ganaría acceso clave al mercado europeo

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Tras más de 25 años de negociaciones, el Acuerdo entre la Unión Europea y el Mercosur recibió luz verde para su rúbrica final y abre un escenario de alto impacto para el comercio agroindustrial, en particular para la carne vacuna argentina. En un contexto internacional signado por la incertidumbre geopolítica y la vulnerabilidad comercial, el entendimiento entre ambos bloques aparece como un hecho histórico que promete redefinir el acceso al mercado europeo, con ventajas arancelarias sustanciales para el Mercosur.

Según un informe de la Bolsa de Comercio de Rosario, el acuerdo permitiría eliminar aranceles a más del 90% del comercio bilateral, favoreciendo a la Unión Europea en exportaciones industriales —vehículos y maquinaria— y ampliando de forma significativa el acceso de productos agropecuarios sudamericanos al mercado comunitario. Dentro de ese esquema, la carne vacuna surge como uno de los bienes más beneficiados, con efectos directos y cuantificables sobre la competitividad exportadora de la Argentina.

Un acuerdo histórico con tensiones y salvaguardias para el agro europeo

El proceso de negociación estuvo atravesado por fuertes resistencias internas en la Unión Europea, particularmente del sector agropecuario, que —con el respaldo activo del Gobierno francés— manifestó su preocupación frente a la competencia de productos sudamericanos elaborados bajo marcos normativos percibidos como menos exigentes.

Como resultado de estas tensiones, el texto final del acuerdo incorpora medidas de salvaguardia orientadas a reforzar el control del mercado europeo y evitar perturbaciones derivadas de las importaciones provenientes del Mercosur. Estas cláusulas fueron clave para destrabar el consenso político necesario y permitir que el acuerdo obtuviera la votación favorable de una mayoría cualificada de los Estados miembros, quedando así habilitado para su firma final por los presidentes de ambos bloques.

Desde el punto de vista institucional, el acuerdo se inscribe en una estrategia más amplia de fortalecimiento de las relaciones diplomáticas y comerciales entre regiones, en un escenario global marcado por la fragmentación de mercados y la revisión de las cadenas de suministro.

El impacto directo sobre la carne vacuna: cupos, aranceles y ventajas competitivas

Dentro del sector agropecuario, la carne vacuna aparece como uno de los productos con mayor potencial de impacto inmediato. En primer lugar, la eliminación de aranceles prevista en el acuerdo afectaría directamente al contingente Hilton, que actualmente tributa un arancel del 20% al ingresar a la Unión Europea.

Además, el acuerdo asigna al Mercosur un nuevo cupo anual de 99.000 toneladas equivalente carcasa, lo que representa aproximadamente 76.000 toneladas peso producto, a implementarse de manera gradual durante los próximos cinco años. Este contingente estará sujeto a un arancel intracuota del 7,5%, frente a un arancel consolidado fuera de cuota cercano al 50%.

Se trata de un cupo adicional que se sumará progresivamente a los regímenes ya vigentes —Cuota Hilton y Cuota 481—, con diferencias relevantes en sus condiciones. A diferencia de estos esquemas, el nuevo cupo no impondrá restricciones sobre el tipo de alimentación del ganado, ya sea a grano o a pasto. No obstante, sí establece exigencias en materia de conservación, fijando un límite del 55% para productos enfriados, mientras que el volumen restante deberá comercializarse exclusivamente como carne congelada.

Un aspecto aún pendiente es la distribución interna del cupo entre los países del Mercosur. Su administración deberá ser acordada entre Brasil, Argentina, Uruguay y Paraguay, una definición que todavía no fue abordada y que podría convertirse en un nuevo foco de tensión previo a la implementación efectiva del acuerdo.

Un aumento significativo del acceso y un ahorro arancelario inmediato

Considerando los distintos contingentes, el volumen total de acceso al mercado europeo para la carne vacuna del Mercosur quedaría conformado por unas 45.000 toneladas anuales de la Cuota Hilton, hasta 10.000 toneladas de la Cuota 481, y las 76.000 toneladas peso producto del nuevo cupo adicional a partir del quinto año de implementación.

En conjunto, este esquema implicaría que el cupo total de acceso con aranceles de entre 0% y 7,5% se incremente de manera significativa durante los próximos cinco años, con un aumento promedio estimado del 26% anual.

El contraste con las proyecciones europeas resulta elocuente. En su Outlook Agrícola de enero de 2025, la Unión Europea anticipaba importaciones de carne vacuna prácticamente estancadas hacia 2035, con un crecimiento marginal del 0,12% anual. La ampliación del acceso para el Mercosur sugiere, en cambio, una mayor participación de la carne sudamericana en el mercado europeo, apalancada en una ventaja arancelaria decisiva.

Los datos de ejecución refuerzan esta lectura. Según la Comisión Europea, al 31 de diciembre de 2025, el grado de cumplimiento del contingente alcanzaba el 69,3% en la primera mitad del ciclo comercial 2025/26, frente al 45,8% registrado en igual período del ciclo 2024/25.

Al consolidar ambos ciclos comerciales, se observa que durante 2025 los países del Mercosur exportaron en conjunto aproximadamente 49.000 toneladas bajo la Cuota Hilton, sobre un total estimado de 229.000 toneladas embarcadas a la Unión Europea. Esto implica que cerca del 80% de los envíos ingresaron por fuera de cuota, pagando aranceles significativamente más altos.

En el caso de Argentina, que cuenta con una asignación dominante de 29.500 toneladas por ciclo comercial dentro de la Cuota Hilton, las exportaciones fuera del contingente duplicaron en 2025 a las realizadas bajo cuota. Para otros orígenes, especialmente Brasil, los excedentes resultaron aún más significativos.

Estos números muestran que el beneficio del acuerdo sería directo e inmediato, sin necesidad de redireccionar saldos exportables. En una primera etapa, se generaría un ahorro del 20% por la eliminación del arancel Hilton. En una segunda fase, con la incorporación de los nuevos cupos, el ahorro por tonelada podría superar el 40% respecto del arancel consolidado vigente.

Firma, ratificación y un escenario estratégico para 2026

De acuerdo con los últimos comunicados oficiales, el sábado 17 de enero sería la fecha prevista para la firma del texto final del Acuerdo por parte de la presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen, y su par del Mercosur, Santiago Peña. Luego, el tratado deberá ser aprobado por los respectivos cuerpos parlamentarios, un proceso que podría concretarse recién durante el segundo semestre del año.

Más allá de los plazos institucionales, el informe destaca que 2026 se perfila como un año de especial trascendencia para el sector de ganados y carnes de la región y, en particular, para la Argentina. Este escenario se potencia por la solidez de los vínculos comerciales con otros mercados clave, como China y Estados Unidos, que junto con la Unión Europea conforman el principal tándem importador de carne vacuna a nivel global.

En ese marco, la eventual concreción de los acuerdos en curso, en línea con una estrategia de apertura comercial, permitiría no solo reducir aranceles y mejorar la competitividad del producto argentino, sino también proyectar un horizonte de mayor certidumbre, previsibilidad e incentivos para la inversión a lo largo de toda la cadena cárnica.

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Acuerdo Mercosur–Unión Europea: Lula se baja del acto en Paraguay y recibe a líderes europeos en Río

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El presidente de Brasil, Luiz Inácio Lula da Silva, no participará este sábado en Asunción del acto de firma del acuerdo comercial entre el Mercosur y la Unión Europea, un entendimiento largamente negociado que apunta a crear una de las mayores zonas de libre comercio del mundo. Desde el Gobierno brasileño explicaron que la ceremonia fue concebida inicialmente como una instancia de carácter ministerial y que la convocatoria a jefes de Estado se realizó fuera de agenda, motivo por el cual el mandatario mantendrá su cronograma sin modificaciones.

La ausencia de Lula resulta significativa por su rol central en el relanzamiento de las negociaciones desde su regreso al poder en 2023. Aun así, Brasil optó por no modificar la agenda presidencial y el jefe de Estado no viajará a Paraguay, según informó la agencia AFP.

Una firma con formato ministerial y agenda presidencial sin cambios

Desde la presidencia de Brasil señalaron que la convocatoria original del evento no preveía una participación a nivel presidencial, y que las invitaciones a los jefes de Estado se cursaron de manera tardía. Bajo ese criterio, Lula decidió no asistir a la ceremonia de firma que se realizará en Asunción.

En el acto sí estará presente el presidente de Paraguay, Santiago Peña, junto a su par de Uruguay, Yamandú Orsi. También se espera la participación del presidente argentino, Javier Milei, aunque su presencia aún no fue confirmada oficialmente.

En paralelo a la firma en Paraguay, Lula recibirá este viernes en Río de Janeiro a la presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen, y al presidente del Consejo Europeo, António Costa, quienes realizarán una escala previa antes de viajar a Asunción. El encuentro tendrá lugar en el Palacio de Capanema, sede de Itamaraty, la diplomacia brasileña, y funcionará como una instancia política de alto nivel vinculada al cierre del acuerdo birregional.

El rol de Brasil y el liderazgo de Lula en el acuerdo birregional

Lula da Silva es considerado uno de los principales impulsores y el “arquitecto” del acuerdo Mercosur–Unión Europea, un proceso de negociación que se extendió durante 25 años sin lograr un cierre definitivo. Durante la presidencia pro tempore de Brasil en el bloque sudamericano, el mandatario impulsó el relanzamiento de las conversaciones, aunque no logró concretar la firma, que finalmente se encamina a sellarse bajo el liderazgo paraguayo.

“El presidente fue quien empujó todo el proceso. Su liderazgo y constancia fueron decisivos para destrabar un acuerdo que llevaba 25 años sin avances concretos”, afirmó este jueves el vicepresidente brasileño Geraldo Alckmin, en declaraciones radiales.

El entendimiento dará origen a una de las mayores zonas de libre comercio del mundo, con un alcance estimado de cerca del 30% del Producto Bruto Interno global y un mercado potencial de más de 700 millones de personas. En términos sectoriales, el acuerdo es visto como especialmente favorable para el campo sudamericano y la industria europea, en un contexto en el que Brasil se posiciona como el mayor productor mundial de carne bovina y el principal exportador global de soja.

Resistencias en Europa y tensiones políticas regionales

Pese al avance hacia la firma, el acuerdo enfrenta fuertes resistencias en varios países europeos, donde productores agrícolas y ganaderos protagonizan protestas por el impacto que la apertura comercial podría tener sobre sus economías locales. Estas objeciones siguen siendo uno de los principales focos de tensión en la etapa posterior a la firma, cuando el tratado deba ser ratificado por los parlamentos correspondientes.

En el plano político regional, la ausencia de Lula también se produce en un contexto de distanciamiento con el presidente paraguayo Santiago Peña, en medio del acercamiento del mandatario guaraní con Javier Milei. Además, se señala que Lula evitaría una eventual foto conjunta con el presidente argentino y que busca eludir escenarios que puedan derivar en tensiones diplomáticas, como ya ocurrió en anteriores cumbres del Mercosur vinculadas a la crisis política de Venezuela.

Mientras tanto, el presidente brasileño tendrá su propia “foto de la victoria” en Río de Janeiro, con los máximos referentes de la Unión Europea, en un gesto que refuerza su papel como garante político del acuerdo, aun sin asistir a la firma formal en Paraguay.

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