Uruguay

“Preocupa el incremento del antisemitismo en Europa y Latinoamérica”

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Afirmó la embajadora de Israel en Uruguay Michal Hershkovitz al sostener que muchos gobiernos auspician este aumento del antisemitismo. En otro orden aseguró que ningún país puede confiar en acuerdos con grupos terroristas.

La Diplomática recibió a MDZ, Economis y Urbana Radio Eldorado 104.5 en sus oficinas de la ciudad de Montevideo.
Por Alejandro Fabián Spivak

-¿Cree que el acuerdo con Hamas está trastabillando?

-Tuvimos un avance muy importante al firmar el acuerdo que es solamente el primer paso; pero este primer paso no terminó porque Hamas no cumplió, ya que no regreso los cueros de todos los rehenes. Hasta este momento hay 6 cuerpos en Gaza. Israel ya hizo su parte, Hamás tiene que cumplir también. Entonces estamos en un tiempo muy delicado, pero tengo la esperanza que podamos avanzar.

-¿Se puede confiar en un acuerdo de paz con un grupo terrorista?

-Con los terroristas no tenemos confianza. Creo que ningún confía en los terroristas. Tenemos confianza con los países involucrados en el acuerdo porque son ellos los que garantizan el acuerdo.

-Entre esos países está Qatar que destina 4.000 millones de dólares anuales a las universidades de Estados Unidos para que apoyen a grupos palestinos Palestina. ¿se puede confiar en Qatar, por ejemplo?

La gente tiene que decidir si está del lado de los terroristas o del lado de Israel.

-Israel tuvo que pagar muy caro el precio del ataque de terroristas del 7 de octubre. Mientras Hamás liberó rehenes, Israel debió liberar terroristas. Casi 2000, ¿cuál es su opinión?

– Tuvimos que liberar muchos terroristas con sangre en sus manos. Varios condenados a cadenas perpetuas porque son responsables del asesinato de muchos israelíes. El precio fue muy alto, pero lo más importante fue recibir a los rehenes israelíes pagamos un precio alto pero el valor de la vida es más importante. Tenemos experiencia de acuerdos anteriores que los terroristas que fueron liberados de las cárceles en Israel volvieron a hacer actos terroristas. El alma de terrorista lo tienen por más que salgan. El que empieza como terrorista, termina como terroristas. Además, están bajo el régimen de pagar para asesinar; porque los terroristas de Hamas reciben un sueldo por sus acciones, si comparamos como vive una persona en Gaza, sin trabajo, con sus hijos en la casa sin algo para darles a comer, sin seguridad económica y tienen la posibilidad de ser asesinos y recibir plata cada mes y sí mueren su familia van a recibir más plata, entonces es una inversión que para los palestinos vale la pena hacer terrorismo

-¿Puede producirse otro 7 de octubre?

-Sí teóricamente sí Hamás se queda con el liderazgo de Gaza. Si Hamás va a rearmarse ¿por qué no?, tuvimos con Hamás anteriormente ciclos de violencia, después se tranquilizaron y luego se re armaron. Con el apoyo de Irán podrían hacer otro 7 de octubre. Israel hará todo lo que necesite para evitarlo.

-¿Cómo analiza la posición de Egipto, Turquía e Indonesia? Este último país cuenta con el mayor número de residentes musulmanes del mundo,

Los tres países tienen diferentes posiciones; diferentes maneras de involucrarse en este proceso. Con Egipto tenemos una paz duradera, continuamos con los vínculos muy cercanos, tenemos vínculos también en economía, turismo, entonces tenemos vínculos muy importantes. Egipto quiere paz y estabilidad en la región exactamente como Israel. La situación con Turquía es diferente, teníamos relaciones muy cercanas, teníamos paz con ellos desde casi el nacimiento de Israel, en los últimos años con el liderazgo que tienen las relaciones se detuvieron; se deterioraron, la posición hoy de Israel para el involucramiento de Turquía es claro y no vamos a ver fuerzas turcas en Gaza. Para poner fuerzas en Gaza los países deben tener un acercamiento equilibrado. Con Indonesia no tenemos relaciones, pero sí tenemos vínculos y mucha esperanza que podamos avanzar. Sí hablamos de lo que pasó en Medio Oriente en los últimos años podemos ver el avance de la paz con los acuerdos de Abraham (Los acuerdos de Abraham son un conjunto de acuerdos de normalización de relaciones diplomáticas y pacíficas entre Israel y varios países árabes, firmados en 2020, con la mediación de Estados Unidos. Estos acuerdos incluyeron la normalización de relaciones entre Israel y Emiratos Árabes Unidos, Baréin y Marruecos, con la participación de Sudán. Los acuerdos se basan en el entendimiento mutuo, la coexistencia, la dignidad humana y la libertad religiosa), aunque su implementación ha sido cuestionada en el contexto de conflictos recientes, estábamos a punto de continuar con esta con estos acuerdos y el 7 de octubre del 2023 se paró este camino y ahora con el plan americano tenemos la esperanza que podamos volver al camino de paz e Indonesia es uno de las oportunidades, no la única

-¿Hay alguna opinión respecto a la división entre musulmanes, chiitas y sunitas de parte de la embajadora?

– La división entre sunitas y chiitas es algo muy grande, podemos hablar horas, pero desde el punto de vista israelí es difícil dividir acciones, oportunidades, amenazas por el tema de religión, porque, reitero, sí trato de verlo desde el punto de vista israelí tenemos paz con países como Egipto, Jordania, los Emiratos con los sunitas y por ejemplo Azerbaiyán, un país chiita, uno de los amigos más cercanos que tenemos en Asia, también tenemos en el mundo amenazas de parte sunita y parte chiita, de Hamas, Hezbolá e Isis. Creo que no es un tema de religión sino de liderazgo. Con Irán tuvimos paz hasta hace 40 años. Tuvimos muy buenas relaciones con el pueblo iraní, con el régimen anterior y tenemos hasta este momento mucha influencia de cultura iraní en Israel. Hoy Irán es el enemigo número uno. Entonces no es cuestión de religión de Sunitas o chiitas

-Existe un incremento del antisemitismo en Europa inclusive auspiciado por algunos gobiernos, ¿Coincide?

Sí y aumenta; en septiembre, por ejemplo, dos judíos fueron asesinados en la sinagoga en Manchester, hay muchos actos de antisemitismo. El nivel de antisemitismo es muy alto. Hay discursos de odio y de demonización contra Israel y esto lleva al antisemitismo.

-Está comprobado que la frontera seca entre Uruguay y Brasil más precisamente en la ciudad de Chuí hay un aumento de la de la población musulmana, que al igual que en la triple frontera, estarían auspiciando a grupos terroristas. ¿Usted tiene información?

– Hay información abierta, hay artículos periodísticos que hablan de la influencia del grupo terrorista como Hezbolá en América Latina con presencia en el Triple frontera (Argentina, Brasil, Paraguay); en (la ciudad uruguaya) de Chuy (frontera ceca con la ciudad brasileña de Chuí). Todos sabemos que el Hezbolá es culpable por los actos terroristas en Argentina, entre otros. Hay mucha información respecto a que recientemente operadores de Hezbolá actuaron en diferentes países de la región.

-Así como en Europa hay un avance antisemita, ¿hay para usted un avance antisemita en América Latina?

Es un hecho también, hay diferentes reportes que muestran el aumento del antisemitismo, especialmente en las redes sociales, hay recientemente un reporte del World Jewish Organization que habla del aumento profundo del antisemitismo en los países de América Latina, es muy lamentable y es un desafío que tenemos que confrontar especialmente los gobiernos de la región.
Vuelvo al 7 de octubre. ¿Cómo analiza las actuaciones de la Cruz Roja, la ONU, la UNICEF? que tuvieron mucho silencio.

Sí, tuvieron mucho silencio, y alta voz contra Israel y hablo especialmente de la ONU. Es preocupante ver como una organización que debe ser equilibrada toma declaraciones y acciones no equilibradas. Hay un montón de ejemplos, como cuando vimos las imágenes del rehén David cavando su propia fosa, el jefe de la ONU quedó en silencio. Cuando se muestra a Hamas ejecutando a la gente en sus casas y la ONU se queda silencio es una posición muy preocupante que produce desafortunadamente mucha influencia a diferentes países porque en muchos aspectos la ONU es una organización muy respetuosa, pero con el tema de Israel no es tan así y la influencia es devastadora.

-El presidente de Uruguay Yamandú Orsi plantea: Dos pueblos, dos Estado. ¿Cuál es su opinión?

Esta posición de dos pueblos no es respaldada por el gobierno actual de Israel. Entonces, por ahora no está sobre la mesa.

-¿Cómo ve los próximos meses en Israel? la recuperación de los secuestrados, de las familias de las personas asesinadas…

-Hoy hay en Israel mucha más esperanza que antes. Cuando vimos a los rehenes con vida regresar a Israel fue el momento que no se puede describir. Los rehenes que están en Israel pueden empezar a recuperarse, a respirar y con ellos todo el pueblo. Estamos esperando el regreso de los 6 cuerpos de los rehenes que quedaron en Gaza y cuando ellos regresen podremos empezar a curar las heridas y reconstruir la vida porque el 7 de octubre de 2023 perdimos la sensación de seguridad en Israel y tuvimos parte de nuestro corazón en Gaza y podemos ver como este corazón regresa poco a poco. La sensación de seguridad también tiene que ser completa. Estará completa cuando veamos a Hamás sin armas y no en el liderazgo de Gaza, pero estamos en camino.

-Sin olvido ni perdón…

Sin olvidar por supuesto que sí, nunca podremos olvidar y no vamos a perdonar a los terroristas, tenemos que tener la posibilidad de esperanza, las ganas de construir un camino nuevo y de hacer acuerdos de paz en la región, tenemos que hacerlo con los palestinos, entonces tenemos que tener la dosis de compasión para que podemos avanzar por un futuro mejor en toda la región

-Un mensaje final …

Yo hablo mucho con los judíos en Uruguay. Personalmente empiezo este año con más esperanza (el pueblo judío inició en septiembre el año 5786). Somos un pueblo fuerte. Tenemos miles de años de continuación. Hemos sufrido tanto durante la historia. Estos dos últimos años fueron horribles para todos nosotros, pero tengo la sensación que ahora podremos ver la luz, el fin del túnel. Tengo la aspiración de un futuro diferente y mejor.

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Uruguay expande la energía solar a medida que aumenta la demanda de electricidad

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Escribe Lucia Cuberos / Dialogue Earth – Con una matriz eléctrica alimentada en aproximadamente 94 % por fuentes renovables, Uruguay ya es pionero en la descarbonización. Sin embargo, mientras que 46 % de esas fuentes son hidroeléctricas, 27 % proviene de la energía eólica y 19 % de los biocombustibles, solo 2 % es aportado por el sol.

Para garantizar que esta matriz siga siendo lo más limpia posible ante la creciente demanda de electricidad, está a punto de comenzar la siguiente fase de la transición energética de Uruguay: una importante expansión de la energía solar.

Según la directora nacional de Energía del Ministerio de Transporte, Energía y Minería de Uruguay, Arianna Spinelli, “de los modelos desarrollados surge que las futuras expansiones de generación de energía eléctrica deberían ser principalmente a partir de solar fotovoltaica y eólica”.

Un informe de 2019 de la Agencia Internacional de Energías Renovables (Irena) afirma que las características geográficas y temporales de Uruguay hacen que la energía solar y la eólica sean muy complementarias: la generación de energía solar alcanza su pico máximo durante el día, mientras que la eólica lo hace durante la noche.

Spinelli afirma que esta es una combinación crucial para consolidar la resiliencia del sistema eléctrico de Uruguay.

Hoy Uruguay tiene instalados 1500megavatios (MW) de eólica y 300 MW de solar fotovoltaica. Spinelli afirma que el plan de expansión desarrollado por su departamento prevé la instalación de 1100 MW adicionales de capacidad solar para 2040.

Esta estrategia se refleja hoy en dos proyectos ya en marcha, que añadirán al menos 100 MW de nueva energía solar a la red para 2026: una planta solar de 25 MW prevista para Punta del Tigre, en la costa de San José, en el sur uruguayo, que comenzará a operar en julio de 2026; y un parque solar de 75 MW que se desarrollará en el este, en Melo, Cerro Largo y estará operativo en octubre.

El director de la Administración Nacional de Usinas y Transmisiones Eléctricas del Estado (UTE), Darío Castiglioni, explicó a Dialogue Earth que ambos proyectos implicarán 91 millones de dólares de inversión y responden a estudios que “sugieren la conveniencia de instalar nuevas centrales solares” debido a la disminución del costo de abastecimiento de la demanda que permite esta tecnología.

Sustentabilidad nacional

El ministro de Ambiente de Uruguay, Edgardo Ortuño, dijo a Dialogue Earth que el impulso de las energías renovables “es parte fundamental del proyecto de desarrollo sostenible” que busca promover; por eso, espera que la incorporación de renovables “continúe creciendo” con el objetivo de avanzar en la segunda transición energética hacia la descarbonización con horizonte al 2050.

En 2021, Uruguay estableció una Estrategia Climática de Largo Plazo para alcanzar su objetivo de ser carbono neutral para 2050. Esto requiere una transición energética, cuya primera fase se centró en la creación de una matriz eléctrica alimentada por energías renovables. La segunda fase tiene tres pilares: eficiencia energética, electromovilidad y electrificación de la demanda. Esto implica la descarbonización del transporte y la industria, el impulso del almacenamiento de energía y la conversión en un centro regional de hidrógeno verde, es decir, hidrógeno producido íntegramente a partir de energías renovables. Por lo tanto, Uruguay necesita más hidrógeno y está apostando por la energía solar.

“Nos planteamos avanzar significativamente en movilidad sostenible a nivel familiar y en el transporte público con movilidad eléctrica, pero también a nivel de transporte carretero de carga, del fluvial y aéreo, lo que supone avanzar en el desarrollo del hidrógeno verde, que también plantea un avance en expansión de la energía solar en el país”, comentó.

Ramón Méndez, director ejecutivo de Asociación Ivy y presidente de la red global Renewables 21, explicó a Dialogue Earth que la primera transición energética uruguaya fue impulsada inicialmente por razones climáticas y ambientales, pero hoy esto ocurre por motivos económicos. “Hoy las renovables son las fuentes más baratas y además te independizan de las fluctuaciones de los precios de los combustibles fósiles”, señaló.

Méndez dijo que si bien en su momento la energía eólica era la más rentable para el Uruguay, en los últimos años el costo de la tecnología solar se redujo drásticamente y “hoy es más barata la electricidad producida con paneles fotovoltaicos que con los molinos de viento”.

Los proyectos en marcha

El proyecto que prevé instalarse en Punta del Tigre fue adjudicado en octubre de 2024 al consorcio integrado por las empresas Prodiel Energy de España y Teyma de Uruguay, y sirvió como prueba piloto para evaluar la participación extranjera en el sector solar uruguayo.

El mismo consorcio fue anunciado como operador del proyecto Cerro Largo, más grande, con 138.000 paneles, a principios de este mes, tras ser seleccionado por el gobierno entre otras ocho propuestas. La estación de Melo atrajo a otros dos licitadores extranjeros: la peruana ABCD Trading y la Power Construction Corporation of China.

Según Rodrigo Alonso, director de la Asociación Uruguaya de Energías Renovables  (AUdER) y director general del Laboratorio de Energía Solar de la Universidad de la República (LES), el interés de China en el mercado solar uruguayo es puramente comercial. “Por un tema de costos, prácticamente todo lo que se instala en Uruguay proviene de China. Ese país domina por varios órdenes de magnitud el mercado solar tanto en producción de manufacturas como en instalaciones propias a nivel mundial”, comentó el académico.

Un árbol junto a un conjunto de paneles solares en un campo

En ese sentido, confirmó que los paneles solares que utilizarán los dos proyectos uruguayos serán de origen chino y afirmó que algunas compañías chinas ya estuvieron involucradas en obras de infraestructura en Uruguay vinculadas a la transmisión del sistema eléctrico.

Mendez, por otro lado, explicó que además de ofrecer insumos más baratos, China es capaz de brindar financiación con tasas muy favorables, lo que genera una mayor conveniencia de precio final para el consumidor. De todas maneras, eso no ha desencadenado polémicas importantes, opinó, ya que quienes se encargan de la instalación, la obra civil y el suministro posterior son empresas nacionales, y por tanto, existe un derrame sobre la economía local.

Castiglioni, en tanto, aseguró que la participación de firmas extranjeras “es algo habitual, ya que UTE por sí sola no puede hacerse cargo” de toda la inversión que requieren este tipo de iniciativas; y si bien dijo desconocer la existencia de ofertas de financiamiento directo de bancos chinos para estos proyectos, reconoció la influencia de las oficinas de inversión chinas en el desarrollo de las nuevas tecnologías. “A pesar de que Uruguay puede ser un mercado muy menor para China, el país es como una puerta de entrada a la región”, opinó.

Impactos ambientales

La instalación de estos parques solares podría tener diversos impactos ambientales en las zonas circundantes. Por ejemplo, dice Méndez, ocupan mucho terreno, especialmente en comparación con los parques eólicos. Por otro lado, Spinelli afirma que “la potencia actualmente instalada ocupa un área del 0,0033 % del territorio del Uruguay. Por lo cual, por más que se multiplique por varias veces la potencia instalada, no son áreas significativas para un país con una baja densidad de población”.

En cuanto a los parques eólicos, Méndez reconoce que las turbinas tienen un mayor impacto visual en el paisaje, generan ruido, producen la presencia de sombra estroboscópica al girar, y suponen un riesgo para las rutas migratorias de las aves.

Pero ambos expertos coinciden en que estos inconvenientes son infinitamente menores que los que generan otros tipos de tecnología, como los combustibles fósiles. En cuanto a los nuevos parques solares, Méndez afirma que “en general, la receptividad de los vecinos ha sido muy positiva”.

Mayor demanda

Las perspectivas de demanda eléctrica en Uruguay para la próxima década apuntan a un crecimiento significativo. Además de una tasa de crecimiento anual histórica del 2%, sectores como la electromovilidad, el incipiente desarrollo del hidrógeno verde y la instalación de nuevos centros de datos están impulsando cada vez más el consumo eléctrico local y haciendo que sea crucial encontrar nuevas alternativas de generación.

Según Noelia Medina, subsecretaria y coordinadora del programa Future Energy Leaders del Consejo Mundial de la Energía, y economista especializada en finanzas, economía energética y regulación, ya hay indicios de que en Uruguay aparecerán proyectos a gran escala relacionados con estos sectores, lo que podría suponer una gran demanda para la red eléctrica uruguaya.

Spinelli dijo que en 2024 la demanda de energía eléctrica del Sistema Interconectado Nacional significó 12,2 TWh en 2024, además de 1 TWh generado por la demanda de los autoproductores. Esto, sin incluir la demanda de data centers ni los proyectos de derivados de hidrógeno, que podrían llegar a significar instalaciones acumuladas de 1 GW de solar fotovoltaica al año 2030.

Un grupo de hombres delante de un panel solar

Estas proyecciones también se ven reflejadas en el Plan de Expansión del Parque de Generación Eléctrica 2024-2043 publicado en marzo. Entre sus principales hallazgos, el documento señala que la demanda llegará a 14 teravatios-hora al año a partir de 2035, por lo que se requerirá la instalación de 2.100 a 2.420 MW de nueva capacidad eólica y de 1.130 a 1.375 MW de solar hasta el año 2043 para mantener un adecuado suministro.

A pesar de estas proyecciones, la red nacional uruguaya está bien equipada para absorber la nueva capacidad solar, comenzó Spinelli. Se han planificado obras en la red de transmisión, muchas de las cuales ya empezaron a ejecutarse, por lo que en principio “no sería un problema conectar la generación eólica y solar fotovoltaica en los próximos años”, agregó. Castiglioni, por su parte, confirmó que UTE ha hecho un trabajo de inversión “muy fuerte” en la distribución de energía para asegurar que la generación pueda ser tomada y distribuida eficientemente.

Financiación internacional y exportación

Debido a que las herramientas locales pueden ser limitadas, la búsqueda de financiamiento internacional “está siempre en carpeta”, reconoció Castiglioni en relación a organismos como el Fondo Verde para el Clima (GCF) o el Banco Interamericano de Desarrollo. Es por eso, mencionó Spinelli, que el MIEM, junto a otros actores gubernamentales “están atentos a las oportunidades de financiamiento climático”, con proyectos ya en marcha de cooperación internacional.

Méndez, quien fue parte del directorio del GCF, señaló que estos proyectos son de interés para el organismo, pero aclaró que las escalas sobre las que trabaja el Fondo Verde suelen ser “mucho mayores”. Aún así, comentó, existen “múltiples opciones para Uruguay para poder obtener el financiamiento barato”, probablemente una combinación de fondos propios y préstamos.

Consultada respecto a cómo podrían contribuir estos proyectos a la integración energética regional y a las exportaciones, Spinelli destacó que Uruguay “ya se encuentra trabajando en los ámbitos regionales para promover una mayor integración energética y para gestionar mejor esa disponibilidad de energía eléctrica de bajo costo”, que tendrá cada uno de los países cercanos a medida que vayan tendiendo a una matriz eléctrica cada vez más renovable.

“En 2022 se llegó a exportar energía por casi US$ 400 millones, cerca del 1% del PBI, por lo que claramente hoy la energía es un producto no tradicional de exportación de Uruguay”, celebró Méndez.

Lucia Cuberos periodista con base en Uruguay. Escribe en el semanario Búsqueda

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El cambio climático convierte a Uruguay en productor de yerba

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Ramiro Barreiro (Dialogue Earth). Hay una leyenda guaraní que cuenta la historia de un joven indígena que se adentra en la selva del Chaco, equipado con un trozo de tacuara -un tipo de caña de bambú- y una calabaza conocida como “mati” en su idioma. Después de perder el rumbo y toda esperanza, sus provisiones resultan ser una bendición cuando encuentra las hojas de una planta que, una vez mezcladas con agua y sorbidas desde su calabaza, le devuelven el ánimo y le dan energía para continuar.

Hoy en día, esta hojade la planta Ilex paraguariensis o yerba mate, una vez tostada, secada, molida y preparada, es la infusión favorita de Sudamérica.

Argentinos, uruguayos, paraguayos y brasileños consumen distintos tipos de yerba según los diferentes tipos de canchada, como se le llama a la molienda. La yerba argentina y paraguaya es gruesa e incluye partes de las ramas del árbol, “el palo”; la que consumen en Uruguay, en cambio, es fina y, por consiguiente, tiene más polvo; y en Brasil la yerba es casi un polvo verde. Pese a las diferencias, todos son cultores de esta bebida, y en estos países el mate es un clásico para el trabajo en equipo, en jornadas de trabajo o estudio, charlas cruciales y también banales, y como presentación ante extranjeros, que suelen acceder a probar este extraño brebaje verde con desconfianza.

Su gran popularidad también contribuye a impulsar una industria que genera más de 2.000 millones de dólares al año. Más allá de la infusión tradicional, la yerba mate se utiliza cada vez más en bebidas energéticas, cosméticos, barritas de cereales, helados y vermú, entre otros productos.

Sin embargo, a medida que los efectos del cambio climático traen consigo desafíos y transformaciones en la agricultura en este rincón de América del Sur, el panorama de la producción de yerba mate, actualmente dividida entre Argentina, el sur de Brasil y Paraguay, también podría estar a punto de cambiar.

En 2023, Argentina fue el principal productor de yerba mate con 982.000 toneladas, seguido de Brasil (736.000 toneladas) y Paraguay (160.000 toneladas), según datos de la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura. Uruguay, por su parte, nunca ha cultivado la planta en grandes volúmenes, pero la sed de sus 3,4 millones de habitantes por esta bebida lo convierte en el mayor consumidor per cápita, con aproximadamente 10 kg por ciudadano al año, demanda que se cubre con importaciones de sus vecinos.

Un estudio realizado en 2024 por científicos brasileños advirtió que esa realidad puede cambiar, y que las áreas favorables para los cultivos de yerba mate se reducirán en Paraguay y Brasil y se mantendrán estables o hasta aumentarán en Uruguay, por efectos del cambio climático, lo que podría desarrollar esa nueva industria.

El informe presenta cuatro posibles escenarios de cambio climático con diferentes grados de optimismo en cuanto a la magnitud de la reducción de las emisiones globales de gases de efecto invernadero durante cuatro periodos de 20 años, desde 2020 hasta 2100.

En todos los escenarios posibles proyectados por los investigadores, a medida que pasan los periodos, las zonas cultivables parecen desplazarse a lo largo de los cuatro países, desde el noreste hacia el suroeste.

Para comienzos del próximo siglo, y en el peor escenario posible, Uruguay, al sur del departamento Río Negro, quedaría dentro de un selecto grupo favorable para el cultivo de yerba mate, junto a una pequeña porción de la provincia de Buenos Aires en Argentina, y zonas más pequeñas aún en Rio Grande do Sul y Santa Catarina en Brasil.

En la actualidad Argentina lidera el podio de superficies cultivadas con yerba mate, con más de 230.000 hectáreas; le sigue Brasil, que cuenta con 85.000 hectáreas cultivadas de yerba mate —sin contar la recolección silvestre—; por último, Paraguay con unas 40.000 hectáreas. Uruguay posee producción, de momento, artesanal, por lo que no existen registros estadísticos.

“Este escenario sugiere que Uruguay podría consolidarse como un centro estratégico para el cultivo de yerba mate en las próximas décadas, especialmente si invierte en tecnologías adaptativas y políticas de fomento a la producción. Sin embargo, es importante destacar que este potencial está fuertemente condicionado por el grado de calentamiento global”, advierte a Dialogue Earth Guilherme Botega, del Instituto Federal de Mato Grosso do Sul, uno de los investigadores.

En medio de estos posibles cambios, Dialogue Earth visitó a pequeños productores de yerba mate que actualmente trabajan en Uruguay y habló con figuras de la industria en Argentina que evalúan la resiliencia de su producción, tras haber sido testigos de los efectos del cambio climático.

El proyecto de Ambá

La jornada arranca temprano en las sierras de Rocha -a unos 300 metros sobre el nivel del mar- donde la blanca bruma se hace más densa por el aporte de un fogón preparado para sapecar unos 30 kilos de hojas de yerba mate.

Sapecar significa “abrir los ojos” en guaraní, y en términos técnicos, sirve para reventar los estomas, las estructuras por dónde respira la planta, en un primer proceso de deshidratación, que se completa en el secado.

workers pack tea into large sacks at a plantation
Empleados empaquetan yerba mate en grandes bolsas en una plantación de Misiones, Argentina. El país es actualmente el líder en superficie cultivada de yerba mate, mientras que los proyectos en Uruguay son en su mayoría de pequeña escala (Imagen: Jason Rothe / Alamy)

El tostado se lleva a cabo en un proyecto dirigido por Ambá, una organización sin fines de lucro dedicada a la restauración de la naturaleza y los ecosistemas. En su centro de regeneración en el este uruguayo ya registraron un millar de árboles de ilex paraguariensis en dos campos de poco más de siete hectáreas. Se trata de árboles que crecen en forma silvestre entre las quebradas, protegidas por una mata de bosque nativo.

Ambá significa “el propósito más alto” en guaraní. La organización plantea que el vínculo emocional del ser humano con la naturaleza está dañado, y se han decidido a cambiar esa realidad restaurando ecosistemas como base para el desarrollo de las comunidades locales y las economías regenerativas.

La yerba mate que se ha integrado en sus paisajes puede que sea solo para su propio consumo, pero no son los únicos que muestran las posibilidades de este cultivo artesanal. Los campos privados y el cultivo de yerba a pequeña escala son cada vez más numerosos. Entre los productores más conocidos se encuentran el vivero I Porá, en el departamento de Maldonado, en el sur del país, y Quebrada de los Cuervos, en el departamento de Treinta y Tres, dirigido por Alberto Demichelli, a quien se considera “pionero” en la reintroducción de la especie en el país.

Los árboles de Ambá en Rocha crecen a su antojo, gracias a las aves que comen sus semillas rojas —parecidas a las del café—, y que luego de un proceso de escarificación en el tracto digestivo, son dispersadas con la deposición.

“Haciendo la cosecha de hojas en un campo, sin querer, el dueño nos dijo que vio un árbol nuevo. Nos llevó a ver ese árbol y caminando por la zona encontramos diez más que no habíamos contado. Eso es dispersión pura de la semilla”, cuenta Talía Zamboni, coordinadora de Restauración Ecológica de Ambá.

El grupo organiza actividades abiertas a la comunidad, en las se circundan los distintos senderos serranos y se realiza parte del proceso que convierte a las hojas en yerba y, como es de prever, todo sucede al ritmo del mate.

Una historia de silvicultura y ganadería

Su cultivo a gran escala ha hecho creer al público que la yerba mate es un arbusto, pero en estado silvestre es un árbol que puede alcanzar alturas de entre 10 y 30 metros, con troncos de hasta 80 centímetros de diámetro, por lo que se poda para facilitar la recolección de las ramas.

tea shrubs planted on an farmlands

Arbustos de yerba mate plantados en una granja finca en Brasil. En estado silvestre, los arbustos se convierten en árboles que pueden alcanzar alturas de entre 10 y 30 metros, pero en las plantaciones se podan para facilitar la recolección de las ramas (Imagen: Adilson Sochodolak / Alamy)

La especie se desarrolla mejor en regiones con una temperatura media anual de entre 15 y 25 °C, siendo la óptima de 20 a 23 °C, y una precipitación anual superior a 1.200 mm. Además, es reacia a la luz solar directa.

Otro de los pioneros en Uruguay es el ingeniero agrónomo Raúl Nin, quien vio por primera vez un árbol de yerba mate en 1964, en el departamento de Tacuarembó, y se ha vuelto referencia y proveedor de árboles.

Cientos de plantines esperan crecer en su vivero Ca’aguigua —“morador del bosque” en guaraní—, un espacio de 1.600 metros cuadrados a menos de un kilómetro del mar de la ciudad costera de La Paloma, con más de 200 especies nativas.

Nin cuenta que hay productores que le solicitan cientos de plantas y reseña que ha pasado con los árboles de yerba mate que crecían en el Uruguay a mediados del siglo XX.

“En la Segunda Guerra Mundial no quedó un monte en pie en Uruguay porque no había petróleo y hubo que traer la línea férrea desde Paraguay para sacar el carbón. Luego llegó el negocio forestal, o sea, se perdió la producción en masa por decisiones políticas y por necesidad de la época”, relata.

La silvicultura se ha convertido en una importante actividad económica y un sector exportador para Uruguay, con aproximadamente el 6% de su superficie dedicada a monocultivos de eucalipto y pino, lo que genera preocupación por el impacto ambiental.

dos vacas en una pastura
Ganado Angus en la finca Rincón del Sauce, en el departamento de Florida, en el sur de Uruguay. Los árboles de yerba mate del país desaparecieron debido a factores como el auge de la ganadería, tanto por el uso de la tierra como por el gusto de las vacas por las hojas amargas de yerba, señala el ingeniero agrícola Raúl Nin (Imagen: Pablo Bielli / Dialogue Earth)

Nin agrega otros factores: el reemplazo de nativas por exóticas y el auge de la ganadería, tanto por el uso de la tierra como por debilidad que tienen las vacas por las amargas hojas de yerba mate.

Regeneración

Así como Nin y Ambá en Uruguay están tratando de demostrar el potencial de la producción de yerba mate a pequeña escala para integrarse a los ecosistemas locales, los productores a gran escala, como los de Argentina, también se ven obligados a tener en cuenta los cambios ambientales y la necesidad de adoptar enfoques diferentes.

“Necesitamos volver a generar sistemas productivos que se parezcan a sus ambientes naturales”, plantea la subgerente del área técnica del Instituto argentino de la Yerba Mate (INYM), Verónica Scalerandi.

La ingeniera agrónoma reconoce que el informe de sus colegas brasileños “invita a tomar conciencia” y advierte que ya ha visto algunos avances de lo que plantea en las últimas sequías de 2021-2022.

“Los efectos de las precipitaciones no son solamente que llueva 1.200 milímetros de promedio [en las zonas de cultivo de yerba mate de Argentina], sino que el cambio climático lo que está haciendo es que estas precipitaciones se concentren, y además se conjuga con algo que el informe no tiene, que es que nuestros suelos están altamente degradados, y que la precipitación llegue a las raíces de las plantas no depende de la cantidad de agua que cae, sino de las condiciones físicas de nuestros suelos”, afirma. 

Un informe del INYM al que Dialogue Earth tuvo acceso relevó condiciones físico-químicas de los suelos yerbateros argentinos que demuestra que cerca del 80% están en condiciones malas de calidad física, por laboreo, sobrelaboreo, compactación, y falta de cobertura, lo que implica que menos del 60% de las precipitaciones efectivamente lleguen a las raíces de las plantas.

“Tenemos promedios de producción muy bajos que evidencian que hay cultivos que están muy degradados y produciendo muy poquito, pero uno va a veces a un campo, a un productor que maneja las cosas bien y tiene rendimientos altos”, dice Scalerandi.

La especialista es, no obstante, optimista. “La yerba mate es la oportunidad para nuestra ecoregión, que es el relicto de selva paranaense, porque es un cultivo nativo que le gusta la sombra, que se lleva muy bien con la cobertura arbórea y que se puede cultivar haciendo un manejo eficiente de las coberturas espontáneas y naturales de los suelos, lo que otros llaman malezas”, sostiene.

La representante del INYM considera que la sostenibilidad del sector no se logrará únicamente aumentando la producción, sino que la verdadera oportunidad frente al cambio climático reside en desarrollar sistemas más resilientes y priorizar la protección del suelo, que considera el único factor capaz de garantizar la producción a largo plazo.

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Uruguay bajo la lupa del FMI, resiliencia económica y necesidad de consolidación fiscal

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El Fondo Monetario Internacional (FMI) concluyó su misión del Artículo IV en Uruguay, realizada entre el 8 y el 19 de septiembre de 2025, y presentó un balance preliminar que subraya la solidez macroeconómica del país frente a un contexto global incierto, aunque advierte sobre el aumento del déficit fiscal proyectado en 2025. La evaluación, liderada por Raphael Espinoza, reconoce la estabilidad del sistema financiero, la baja inflación y las abundantes reservas, pero plantea desafíos en materia de sostenibilidad fiscal y reformas estructurales.

La declaración del personal técnico al término de la misión del Artículo IV correspondiente a 2025

Una misión del Fondo Monetario Internacional (FMI), encabezada por el Sr. Raphael Espinoza, visitó Montevideo del 8 al 19 de septiembre para la realización de la consulta del Artículo IV de 2025. Al final de la visita, la misión emitió la siguiente declaración:

Contexto y coyuntura económica

La economía uruguaya sigue siendo resiliente en medio de la creciente incertidumbre mundial. Tras una grave sequía en 2023, la producción agrícola creció significativamente en 2024, sustentando el crecimiento en torno al potencial y contribuyendo a reducir el déficit de cuenta corriente a -1 por ciento del PIB. La apreciación significativa en términos reales de la moneda argentina también contribuyó a mejorar la posición externa en 2024 y aumentó los ingresos de turismo a comienzos de 2025. Con la brecha del producto cerrándose, la tasa de desempleo ha disminuido y los salarios reales están creciendo en línea con la productividad. El déficit fiscal del gobierno central, incluida la seguridad social (GC-BPS) aumentó en 2024 a 3,2 por ciento del PIB, lo que obligó a activar la cláusula de escape de la regla fiscal. Las reservas internacionales son abundantes y alcanzaron un nivel equivalente a 11 meses y medio de importaciones a fines de agosto de 2025.

La inflación se ha mantenido dentro del rango de tolerancia del Banco Central del Uruguay (BCU) durante más de dos años. El fortalecimiento global del dólar y la incertidumbre en torno al referéndum sobre la reforma jubilatoria contribuyeron a una depreciación del peso a fines del 2024, lo cual generó un aumento de la inflación. Esto motivó al BCU a subir tres veces la tasa de política monetaria. En 2025, tras el debilitamiento global del dólar, con la apreciación del peso y una caída de las expectativas de inflación, la inflación se redujo a 4,2 por ciento en agosto, por debajo de la meta del BCU, lo que justificó recortes de tasas en julio y agosto.

La incertidumbre en torno a la política comercial mundial ha tenido hasta ahora un impacto macroeconómico directo limitado. Esto se debe a las relaciones comerciales diversificadas de Uruguay y a su fuerte dependencia a las materias primas, cuyos precios se han mantenido estables. Uruguay mantiene un acceso favorable a los mercados financieros, respaldado por calificaciones crediticias de grado de inversión y spreads soberanos en mínimos históricos, actualmente los más bajos de la región.

Un nuevo gobierno asumió el cargo en marzo, con una agenda que busca equilibrar el crecimiento inclusivo con la estabilidad macroeconómica. La agenda prioriza el crecimiento económico sostenible, impulsado por la inversión privada y la mejora de la competitividad, al tiempo que amplía la protección social y se compromete con la prudencia fiscal y la baja inflación. En julio, el gobierno emitió nuevos lineamientos para la ronda regular de negociaciones salariales de dos años de duración, con el fin de impulsar los salarios de los trabajadores de ingresos bajos y contribuir a la desindexación. 

Perspectivas y Riesgos

Se prevé que el crecimiento se modere en 2025. 
Se espera un crecimiento de 2,5 por ciento en 2025 y 2,4 por ciento en 2026, impulsado por la recuperación de los salarios reales tras la pandemia y menor incertidumbre interna. Se espera que la inflación se consolide en torno a la meta de 4,5 por ciento, lo que permitiría al BCU contemplar una relajación gradual de la política monetaria si el contexto interno y las expectativas inflacionarias lo permiten. Se prevé que el déficit de cuenta corriente aumente levemente a 1,7 por ciento del PIB a mediano plazo, en línea con los fundamentos económicos.

Los riesgos macroeconómicos están equilibrados. Los escenarios negativos se derivan del entorno internacional, que está sujeto a shocks de política comercial y de precios de materias primas, de la incertidumbre regional, y de shocks climáticos. Las amplias reservas de liquidez, los largos plazos de vencimiento de la deuda, las condiciones favorables de endeudamiento y una creciente proporción de emisiones de deuda interna limitan los riesgos fiscales a corto plazo. Los riesgos sistémicos permanecen contenidos, debido a un ratio crédito/PIB bajo, amplia liquidez y capitalización bancaria, abundantes reservas de divisas y un nexo soberano-bancario limitado. Los escenarios positivos incluyen altos rendimientos agrícolas, precios favorables de las materias primas, nuevos acuerdos comerciales, oportunidades de ganar mercados y atraer inversiones, y efectos mayores a lo previsto de las reformas estructurales.

Políticas de estabilidad y crecimiento

Política fiscal

Se prevé que el déficit fiscal aumente en 2025 debido a la inercia fiscal. Dado que las opciones de política fiscal están limitadas por el calendario de transición de gobierno y las rigideces del gasto, se proyecta que el déficit del GC-BPS aumente a 4,1 por ciento del PIB en 2025 (3,7 si se incluyen los cuarentones), es decir, 0,9 puntos porcentuales por encima del déficit de 2024. Según la nueva administración, este aumento proyectado se debe principalmente a la postergación de gastos del año 2024, a pagos anticipados de impuestos, y a nuevos gastos comprometidos en los últimos años. Esta inercia hace que la posición fiscal sea ligeramente procíclica en 2025, dentro de un contexto de una brecha del producto casi cerrada.

El proyecto de ley de presupuesto quinquenal tiene por objeto reducir el déficit y estabilizar la deuda a mediano plazo por debajo de una nueva ancla de deuda prudencial. Contempla un aumento permanente del gasto e inversión social, que se financiará con un aumento gradual de los ingresos mediante la modernización y mayor eficiencia de la administración tributaria, la lucha contra el fraude fiscal, la implementación del impuesto mínimo global, y la racionalización de determinados impuestos. Estos esfuerzos contribuirían a mejorar el saldo primario estructural del GC-BPS, de -1,5 por ciento del PIB en 2025 y 2026 a 0,1 por ciento del PIB en 2029. La deuda neta se estabilizaría debajo de la nueva ancla prudencial, en torno al 63 por ciento del PIB frente al 58 por ciento del PIB en 2024. Este ajuste está sujeto a riesgos derivados del entorno macroeconómico y del contexto impositivo internacional, de demoras en la ejecución, y de presiones de gasto en el futuro. Se recomiendan más esfuerzos para situar la relación deuda/PIB en una trayectoria descendente a mediano plazo, subiendo gradualmente el saldo primario del GC-BPS hasta alrededor de 1/2 por ciento del PIB en 2029. Entre las opciones que existen están reducir los incentivos fiscales, moderar el gasto salarial y mejorar la eficiencia de los gastos.

La propuesta de reforma de la institucionalidad fiscal ayudará a consolidar los avances recientes en materia de credibilidad y promoverá la disciplina fiscal. Las mejoras, que están en línea con recomendaciones anteriores del FMI, incluyen metas vinculantes de la regla fiscal ancladas a un nivel prudencial de deuda neta sobre PIB, mecanismos correctivos sobre las desviaciones, y una mayor autonomía y un mandato ampliado del Consejo Fiscal. La puesta en marcha adecuada de esta reforma y el cumplimiento de las metas serán importantes para obtener los beneficios reputacionales esperados. Se prevé que el diálogo social sobre protección y seguridad social culmine con propuestas en abril de 2026, y será importante que cualquier propuesta de reforma sea coherente con el objetivo de garantizar la sostenibilidad del gasto social.

Política monetaria

El nombramiento del primer Presidente del BCU sin afiliación política marca un avance en la independencia de facto del banco central. Fundamental para la estrategia de desinflación ha sido el compromiso de llevar la inflación a la meta de 4,5 por ciento, respaldado por una política monetaria contractiva y una mejor comunicación del banco central, así como por el presupuesto y los lineamientos del gobierno para la negociación colectiva.

La política monetaria ha sido apropiadamente contractiva. Con expectativas de inflación más bajas, la tasa real de interés está por encima de la tasa neutral. Esto, junto con la apreciación del peso, ha ayudado a bajar la inflación. Las recientes reducciones de la tasa de política monetaria se justifican por una disminución de la inflación y de sus expectativas. Seguir destacando en las comunicaciones públicas que la meta de inflación es de 4,5 por ciento con un rango de tolerancia debería continuar ayudando a anclar las expectativas.

El BCU mejoró significativamente su marco de política monetaria, incluyendo su comunicación, pero esfuerzos adicionales podrían fortalecer aún más su credibilidad. El tipo de cambio debe seguir absorbiendo los shocks, y las intervenciones cambiarias deben utilizarse únicamente para responder a condiciones de mercado desordenadas. Para mejorar la transmisión de la política monetaria y fortalecer el sector financiero, el BCU comenzó a reformar su estrategia de desdolarización. Una primera propuesta de ley se centra en incrementar la competencia en el mercado de depósitos en moneda local. Para alinear la independencia de jure del BCU con la de otros bancos centrales de la región y así fortalecer aún más su credibilidad, se recomienda que la designación de los miembros del Directorio siga las mejores prácticas internacionales, incluyendo la designación por períodos fijos que no coincidan con el ciclo electoral.

Sector financiero

El sistema bancario está bien capitalizado, tiene alta liquidez, y es rentable. Los bancos uruguayos mantienen ratios de capital que casi duplican el requisito regulatorio mínimo, con una rentabilidad sólida y un bajo nivel de morosidad respaldado por provisiones adecuadas. Si bien la dolarización amplifica los riesgos de crédito y liquidez en divisas, estos riesgos están atenuados por un bajo nivel de endeudamiento de los hogares, una deuda empresarial moderada y con cobertura de riesgos, y abundantes reservas de divisas. La intermediación financiera sigue siendo baja, ya que el crédito privado representa solo un 31 por ciento del PIB, aunque ha aumentado 10 por ciento del PIB desde 2010. Los riesgos para la estabilidad financiera relacionados con la vivienda son bajos, debido a que el mercado de viviendas residenciales es relativamente pequeño y los precios son estables.

Las autoridades mantienen su compromiso de fortalecer el marco regulatorio y de supervisión. La regulación de los proveedores de servicios de activos digitales ha mejorado y el perímetro regulatorio se ha ampliado. La Superintendencia de Servicios Financieros debe continuar implementando su hoja de ruta para fortalecer su marco de supervisión basada en riesgos. Las iniciativas previstas buscan mejorar la gestión de datos y la presentación de información dentro del sistema de supervisión financiera. El Comité de Política Macroprudencial creado recientemente debería aprovecharse para fortalecer el marco macroprudencial. La nueva Estrategia Nacional de Lucha contra el Lavado de Dinero y otras iniciativas regulatorias en curso reforzarán la eficacia del marco Anti Lavado de Dinero y Contra el Financiamiento del Terrorismo de Uruguay y su alineación con las normas del Grupo de Acción Financiera Internacional.

Un mayor acceso al crédito y la desdolarización apoyarían el crecimiento y contribuirían a la estabilidad macroeconómica. El acceso limitado al crédito en moneda local y el desarrollo modesto de los mercados de capital menoscaban la contribución del sector financiero al crecimiento y limitan la eficacia de la política monetaria. Mejorar el acceso al crédito de empresas solventes —en especial en segmentos desatendidos como las PYMES—, manteniendo al mismo tiempo normas de crédito prudentes, combinadas con reformas regulatorias para facilitar la igualdad de condiciones, podría contribuir al desarrollo financiero.

Políticas estructurales

Tras un período de crecimiento lento, las reformas estructurales son fundamentales para impulsar el potencial económico de Uruguay. Reformas ambiciosas podrían dar frutos ya que Uruguay tiene brechas respecto a las economías avanzadas en términos de infraestructura, facilitación del comercio, barreras a la entrada y cuellos de botella regulatorios, concentración del mercado, capital humano y acceso al crédito. Las nuevas autoridades ya han anunciado medidas para reducir la burocracia, abrir nuevos mercados de exportación, así como modernizar las instituciones y los incentivos fiscales a la inversión, la promoción de las exportaciones y la innovación. También se están destinando más recursos para aumentar el capital humano, atraer talento extranjero y abordar la inseguridad. Para los próximos años, se recomienda intensificar el programa de reformas, por ejemplo simplificando los procesos de creación de empresas, la concesión de licencias y la tributación, reforzando la política de competencia, mejorando la calidad educativa y reduciendo la deserción escolar. El gobierno está reformando el marco de incentivos en las empresas públicas para alinear mejor los salarios con la productividad. Además, para sacar mejor provecho de las capacidades de las empresas públicas es importante asignar eficientemente recursos y fijar precios que reflejen los costos. El gobierno ha establecido una agenda para desarrollar mecanismos financieros para una mejor adaptación al cambio climático, un tema considerado política de Estado en el país.

Uruguay está ganando reconocimiento regional en innovación e Inteligencia Artificial (IA). Para maximizar los beneficios potenciales de la IA, sería recomendable cerrar las brechas digitales e integrar la innovación impulsada por la IA en la educación y la industria de una manera equitativa y ética. Además, apoyándose en los éxitos recientes en adopción de tecnología, se podrían diseñar programas para los trabajadores vulnerables a la IA.  

El mercado laboral uruguayo enfrenta importantes desafíos, como una flexibilidad limitada, un alto desempleo juvenil y el envejecimiento de la población. Las instituciones del mercado laboral han contribuido a lograr estabilidad y una desigualdad relativamente baja, además de permitir mecanismos de coordinación que ayudan a sortear las crisis. Sin embargo, las empresas perciben las prácticas de contratación y fijación de salarios como restrictivas. La introducción de medidas que permitan tener en cuenta la heterogeneidad de empresas en estas prácticas fortalecería la competitividad, contribuiría a una asignación más eficiente de recursos humanos y podría dinamizar las oportunidades de empleo. Los lineamientos propuestos recientemente por el gobierno para la negociación salarial están alineados con los objetivos de inflación y contribuyen a la desindexación, además de impulsar los salarios de bajo ingreso. Dadas las altas tasas de desempleo de las poblaciones vulnerables, se recomienda vigilar los posibles efectos de la nueva ronda salarial sobre el empleo de jóvenes y trabajadores poco calificados. El envejecimiento de la población plantea riesgos para el crecimiento y la sostenibilidad, resaltando el valor de las políticas que fomentan la participación en la fuerza laboral y la integración de la población migrante en el mercado laboral.

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Con 15% de crecimiento anual, Paraguay apunta a USD 5.000 millones en exportaciones forestales

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Paraguay avanza a paso firme en el desarrollo de su industria forestal, consolidándose como un actor emergente en la región. Actualmente el país cuenta con 300.000 hectáreas de plantaciones forestales y un ritmo de expansión anual de 50.000 hectáreas, lo que equivale a un crecimiento del 15% anual, según informó la presidenta del Instituto Forestal Nacional (Infona), Cristina Goralewski, durante su presentación en el Paraguay Business Week 2025.

El sector, que ya genera exportaciones por USD 53 millones entre enero y julio de este año, proyecta alcanzar un potencial de facturación de USD 5.000 millones anuales en la medida en que se consoliden inversiones industriales y se amplíen los mercados.

Potencial regional y oportunidades de inversión

Goralewski destacó que Paraguay cuenta con más de 5 millones de hectáreas aptas para el desarrollo forestal, lo que coloca al país en una posición estratégica frente a la creciente demanda global de productos forestales. “El sector puede convertirse en uno de los motores de diversificación económica, contribuyendo al bienestar social y a la sostenibilidad ambiental”, señaló.

El modelo paraguayo sigue una trayectoria similar a la de Uruguay, que a través de un plan sostenido logró transformarse en una potencia forestal regional. Para Paraguay, este camino significa la posibilidad de generar nuevos empleos rurales, atraer capital extranjero y posicionarse como referente en inversiones verdes.

La funcionaria subrayó que la demanda internacional de productos forestales crece de forma sostenida y que el país se prepara para responder a ese mercado con una oferta competitiva y certificada.

Política Forestal Nacional: sostenibilidad y competitividad

La expansión forestal se enmarca en la Política Forestal Nacional, diseñada para equilibrar crecimiento económico y sostenibilidad. Sus ejes incluyen:

  • Provisión de bienes y servicios forestales desde bosques nativos y plantaciones.
  • Agregado de valor y fomento de la competitividad en mercados nacionales e internacionales.
  • Gestión ambiental integral, con control de incendios, manejo de plagas y protección de cauces hídricos.
  • Conservación de la biodiversidad y fortalecimiento de la resiliencia de los ecosistemas.

“Queremos posicionar a Paraguay como un referente regional en inversiones verdes, combinando conservación, desarrollo económico y generación de empleo”, afirmó Goralewski.

La consolidación de la industria forestal paraguaya tendrá repercusiones no solo internas, sino también en el mercado regional del Mercosur, donde la integración logística y comercial con Argentina, Brasil y Uruguay resulta clave.

De confirmarse las proyecciones, el sector podría convertirse en una de las principales fuentes de divisas no tradicionales para el país, diversificando la matriz exportadora más allá de los productos agrícolas tradicionales.

En este escenario, la articulación público-privada y el interés de inversores extranjeros serán determinantes para convertir el potencial de 5 millones de hectáreas en un motor efectivo de desarrollo sostenible.

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