Vaca Muerta

Vaca Muerta y minería: ¿por qué el impacto no fue igual en todas las provincias?

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Durante 2025, la minería y el petróleo asociado a Vaca Muerta se destacaron como los rubros de mayor crecimiento exportador de la economía argentina. Este desempeño fue particularmente marcado en Neuquén, en el caso del petróleo, y en provincias con fuerte presencia de minería metalífera como Santa CruzSaltaSan Juan y Jujuy.

Un interrogante regional es si este impulso exportador se ha traslado al resto de las actividades económicas en esas provincias. El análisis no se limitará a 2025, sino que incorpora la evolución de los últimos años, y reconoce que los cambios observados no pueden atribuirse exclusivamente a la minería o al petróleo, dado el peso del contexto macroeconómico nacional.

Empleo, ingresos y consumo: resultados dispares

Los datos muestran un patrón claro. Desde la salida de la pandemia, Neuquén registra un crecimiento sostenido del empleo privado formal y de la masa salarial real, muy por encima del promedio nacional. En contraste, en las provincias mineras el empleo privado se ha mantenido estable o en retroceso, y la masa salarial no muestra mejoras significativas en términos reales.

Una dinámica similar se observa en los indicadores de consumo. Las ventas en supermercados, el patentamiento de autos y la actividad en centros comerciales evolucionaron de manera claramente más favorable en Neuquén y, en general, en la región patagónica. En cambio, en las provincias mineras del norte y del oeste el consumo muestra desempeños más débiles, sin una recuperación sostenida que acompañe el crecimiento de las exportaciones.

La recaudación del impuesto a los Ingresos Brutos refuerza este diagnóstico. Neuquén vuelve a destacarse con un aumento real significativo, consistente con la expansión de la actividad económica. En Salta la mejora es más moderada, mientras que, en San Juan, Santa Cruz y Jujuy, la recaudación presenta una evolución mucho más acotada, e incluso estancada en los últimos años.

¿Por qué los efectos son distintos?

Tres factores ayudan a explicar estas diferencias. En primer lugar, San Juan y Neuquén se destacan como provincias relativamente exportadoras, mientras que el resto presenta un bajo grado de inserción externa. En San Juan, las exportaciones representan aproximadamente un cuarto de su producto geográfico bruto (PGB), y en Neuquén cerca de un sexto. En las demás provincias mineras, esa relación es sensiblemente menor, lo que limita el impacto macroeconómico del crecimiento exportador sobre el conjunto de la economía local.

En segundo lugar, la magnitud del crecimiento productivo ha sido muy distinta. En los últimos ocho años, la extracción de petróleo en Neuquén aumentó cerca de un 400%, mientras que el crecimiento de las exportaciones totales en las provincias mineras fue mucho más moderado y, en general, no superó el 70%. Esta diferencia resulta clave para entender por qué el impulso exportador sólo se tradujo en efectos económicos amplios en algunos casos.

Un tercer elemento es que el “derrame” sobre las economías provinciales depende de los encadenamientos que genera cada actividad. En el petróleo no convencional, los eslabonamientos hacia atrás suelen ser más intensos, porque requiere una cadena amplia y sostenida de servicios e insumos (perforación, fractura, transporte, metalmecánica y obras), además de impulsar demanda inducida por empleo e ingresos. En la minería metalífera, en cambio, predominan encadenamientos más acotados y mayor integración con proveedores externos, por lo que el impacto local tiende a ser más “enclave”: exportaciones elevadas, pero efectos relativamente menores sobre empleo, consumo y diversificación productiva.

Conclusión

El crecimiento de las exportaciones vinculadas a Vaca Muerta y a la minería metalífera volvió a poner en evidencia las disparidades regionales de la economía argentina. Neuquén aparece como un caso singular, donde una elevada expansión productiva de un sector con elevados eslabonamientos hacia adelante y hacia atrás, y un mayor grado de apertura exportadora, permitieron que el boom se reflejara con claridad en el empleo, los ingresos, el consumo y la actividad.

En cambio, en la mayoría de las provincias mineras, el aumento de las exportaciones convivió con desempeños más débiles del resto de la economía, reflejando una menor apertura externa y un crecimiento productivo con efecto derrame más acotado.

A este cuadro se suma el rol de los precios internacionales. Mientras que varios minerales clave atraviesan un contexto favorable, el precio del petróleo muestra una tendencia más débil, lo que podría moderar el ritmo de expansión de la actividad petrolera en los próximos años.

En síntesis, Vaca Muerta constituye hoy un motor regional, mientras que la minería funciona como un sector exportador relevante, pero con efectos económicos más limitados, capaces de elevar el nivel de ingresos cuando el volumen exportado alcanza una escala suficiente y se mantiene durante un período prolongado.

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YPF consiguió US$ 550 millones al 8,1% y marcó su tasa más baja en nueve años

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YPF concretó con éxito la reapertura de su Obligación Negociable YM34, por un monto total de US$ 550 millones, a una tasa del 8,1% anual y con vencimiento en 2034, marcando la tasa más baja obtenida por la compañía en los últimos nueve años para una operación de este tipo. La colocación permitió mejorar el perfil de vencimientos, extender la vida promedio de la deuda y reducir el costo financiero, en un contexto de renovado apetito por activos argentinos en los mercados internacionales.

La operación registró una demanda superior a los US$ 1.400 millones, más de dos veces y media el monto adjudicado, lo que ratificó la confianza de inversores locales e internacionales en la estrategia financiera de la petrolera y en el desempeño del sector energético argentino.

Demanda récord y consolidación de la curva en dólares

Según se informó, el fuerte acompañamiento de inversores locales y de fondos internacionales de real money permitió ampliar el tamaño de la emisión, que originalmente estaba prevista en US$ 300 millones, hasta alcanzar los US$ 550 millones, manteniendo una tasa considerada competitiva en el contexto actual.

“El fuerte acompañamiento de inversores locales y de fondos internacionales de real money permitió incrementar el tamaño de la emisión desde los u$s300 millones iniciales hasta u$s550 millones, a una tasa competitiva para la compañía en el contexto actual”, señaló Juan Barros Moss, Director Advisory & Capital Markets en Balanz.

Con esta reapertura, el bono YM34 pasa a contar con un monto total en circulación de US$ 1.650 millones, considerando que el resto había sido emitido en enero de 2025. De acuerdo con el análisis de mercado, este volumen lo posiciona como uno de los instrumentos más líquidos de su segmento, lo que debería contribuir a una mejor dinámica de negociación en el mercado secundario y a una mayor participación de inversores institucionales.

Para Barros Moss, “la operación consolida la curva de YPF en dólares y refuerza su acceso al mercado internacional, en un momento donde el apetito por crédito argentino vuelve a mostrar señales constructivas”.

El sector energético lidera el acceso al financiamiento externo

La colocación de YPF se inscribe en un boom de emisiones de Obligaciones Negociables del sector energético, que volvió a liderar el acceso al financiamiento en los mercados internacionales de deuda. Tras una primera ola posterior a las elecciones de octubre, el inicio de 2026 estuvo marcado por nuevas salidas al mercado.

En lo que va del año, se destacaron colocaciones como las de PAE por US$ 375 millones, Telecom por US$ 600 millones y Banco Macro por US$ 400 millones. En términos agregados, entre empresas privadas, el Estado nacional y las provincias se colocaron cerca de US$ 8.000 millones en los últimos tres meses, con vencimientos que van de dos a diez años y tasas promedio en dólares de entre 8% y 9% anual.

Más de la mitad de ese financiamiento fue adjudicado por empresas del sector energético, en particular aquellas vinculadas a la producción y transporte de petróleo y gas, con fuerte presencia en Vaca Muerta. Entre las compañías que concentran mayor atractivo para los inversores se encuentran YPF, Vista Energy, Pampa Energía, PAE, Pluspetrol, Tecpetrol y Oldelval.

Impacto financiero

Desde el punto de vista financiero, la operación fortalece la posición de YPF en los mercados internacionales, mejora su estructura de pasivos y reduce el riesgo de refinanciación, en un escenario donde el costo del crédito sigue siendo una variable crítica para las empresas argentinas.

A nivel institucional, la elevada demanda y la compresión de tasa refuerzan el rol del sector energético como principal puerta de acceso al financiamiento externo, en un contexto de gradual normalización del mercado de deuda corporativa y creciente interés por proyectos asociados al desarrollo hidrocarburífero.

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Nuevo oleoducto impulsa exportaciones de crudo de Vaca Muerta hacia Estados Unidos

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La puesta en marcha de un nuevo oleoducto permitió concretar una exportación de crudo desde la Cuenca Neuquina hacia Estados Unidos, marcando un salto operativo clave para el perfil exportador del sector energético argentino. La operación, que involucró el despacho de 71.000 metros cúbicos de petróleo a bordo de un buque tanque, se realizó a partir de una infraestructura recientemente inaugurada que elimina cuellos de botella logísticos, mejora la eficiencia del sistema de transporte y amplía la capacidad de exportación de Vaca Muerta, uno de los ejes estratégicos de generación de divisas para la economía nacional.

Un nuevo eslabón logístico para la exportación de crudo

La carga de crudo producido por operadores de la Cuenca Neuquina se concretó desde la Posta de Inflamables N°3 de Puerto Galván, utilizando el sistema logístico de la Refinería Bahía Blanca y el Oleoducto Derivación, una obra recientemente inaugurada por Trafigura en conjunto con Oldelval. El destino final del embarque fue Estados Unidos, uno de los principales mercados internacionales para el crudo argentino.

El elemento central de esta operación fue la utilización del nuevo ducto, una inversión estratégica que permite conectar de manera directa el sistema troncal de Oldelval con la Posta de Inflamables N°3, eliminando restricciones operativas históricas y optimizando los tiempos y volúmenes de carga. De este modo, se refuerza la integración entre la producción de Vaca Muerta y los puntos de salida al exterior.

La exportación se realizó mediante el VS Pride, un buque tanque de 228 metros de eslora, cuya operatoria se vio significativamente agilizada gracias a la nueva conexión directa con el oleoducto troncal. La coordinación entre la Refinería Bahía Blanca y el consorcio de Puerto Rosales permitió maximizar la eficiencia logística en una operación de gran escala.

Inversión estratégica y mejora en la capacidad operativa

El Oleoducto Derivación fue inaugurado a comienzos de noviembre del año pasado y se consolidó como un canal estratégico para el sistema de transporte de crudo del país. La obra cuenta con 14 pulgadas de diámetro y 11 kilómetros de extensión, y conecta el sistema troncal Allen–Puerto Rosales de Oldelval con la Refinería Bahía Blanca.

La inversión superó los 30 millones de dólares y fue ejecutada bajo altos estándares de calidad, seguridad y cuidado ambiental, en línea con los requerimientos técnicos del sector energético y las exigencias del comercio internacional de hidrocarburos. Según se destacó, la nueva infraestructura mejora la flexibilidad operativa, reduce tiempos muertos y amplía la capacidad exportadora de la Cuenca Neuquina, una condición clave para sostener el crecimiento de la producción.

Gracias a esta instalación, se logró eficientizar la carga de crudo vía conexión directa al oleoducto troncal, eliminando pasos intermedios que limitaban la operatoria. Este avance representa un salto cualitativo en velocidad y eficiencia, y posiciona a la infraestructura como una herramienta central para escalar volúmenes exportables.

Rol estratégico de la infraestructura

La operación consolida a Trafigura como un actor estratégico en la logística del petróleo proveniente de Vaca Muerta, al demostrar que las inversiones en infraestructura de transporte resultan determinantes para ampliar el perfil exportador de la región. En un contexto donde la energía se posiciona como uno de los principales generadores de divisas, la mejora en los sistemas de evacuación del crudo adquiere relevancia macroeconómica e institucional.

El Grupo Trafigura cuenta con una estructura diversificada de activos industriales y negocios operativos, que incluye al productor de multimetales Nyrstar, la empresa de almacenamiento y distribución de combustibles Puma Energy, la empresa conjunta Impala Terminals y Greenergy, proveedor y distribuidor de combustibles para transporte y biocombustibles. El grupo emplea a más de 14.500 personas, de las cuales más de 1.400 son accionistas, y mantiene operaciones en más de 150 países.

Desde una perspectiva sectorial, la puesta en marcha del nuevo oleoducto impacta positivamente en los productores de la Cuenca Neuquina, en el sistema portuario del sur bonaerense y en la capacidad del país para colocar crudo en mercados externos. A su vez, refuerza el debate sobre la necesidad de continuar ampliando la infraestructura energética como condición necesaria para sostener el crecimiento exportador y fortalecer la balanza comercial.

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La crisis de Venezuela abre una nueva ventana para Vaca Muerta

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En un escenario internacional atravesado por conflictos bélicos, tensiones geopolíticas, volatilidad financiera y una reconfiguración acelerada del mapa energético, Vaca Muerta vuelve a ocupar un lugar central en el tablero global. Para Luciano Codeseira, co-director del Instituto de Energía de la Universidad Austral, el potencial de la formación neuquina es hoy más visible que nunca, pero también más exigente en términos de condiciones económicas, institucionales y de infraestructura.

El especialista advierte que la ventana de oportunidad que se abre para la Argentina no está garantizada. Vaca Muerta se mueve en un contexto de fuerzas cruzadas: por un lado, puede beneficiarse de precios internacionales del crudo más firmes, impulsados por la inestabilidad global y por una lenta normalización de la oferta venezolana; por otro, enfrenta un escenario financiero mucho más selectivo, con capital más caro y una competencia creciente por atraer inversiones.

En ese marco, Codeseira destaca una de las principales ventajas estructurales del shale argentino: su lógica de “ciclo corto”. A diferencia de la producción convencional, Vaca Muerta permite ajustar con mayor rapidez los niveles de inversión y producción frente a cambios en los precios, las tasas de interés o las condiciones financieras. Esa flexibilidad operativa —señala— se ha convertido en un activo estratégico en un mundo marcado por la incertidumbre y la volatilidad.

Sin embargo, esa misma flexibilidad no elimina una condición básica: el desarrollo del shale sigue siendo intensivo en capital y altamente dependiente de grandes obras de infraestructura. Oleoductos, plantas de almacenamiento, capacidad de transporte y terminales de exportación son indispensables para transformar el potencial productivo en valor económico concreto. Sin esos activos físicos, el recurso queda atrapado en el subsuelo.

Codeseira subraya que la experiencia internacional muestra un patrón claro: en contextos de alta incertidumbre geopolítica, los inversores no se limitan a evaluar la calidad del recurso. También miran con atención la estabilidad macroeconómica, la previsibilidad regulatoria y la consistencia de las políticas públicas. En sectores de largo plazo y alta intensidad de capital, las reglas de juego pesan tanto como el petróleo o el gas disponible.

Desde esa perspectiva, lo que ocurre en Venezuela no define por sí solo el futuro de Vaca Muerta, pero sí amplifica tendencias que ya están en marcha. En un mundo donde la geopolítica vuelve a dominar la agenda energética, los países que logren reducir sus vulnerabilidades internas serán los que estén en mejores condiciones de captar las oportunidades externas.

Para el economista, el desafío de fondo es institucional. Transformar el enorme potencial geológico de Vaca Muerta en desarrollo económico sostenible exige un marco sólido, capaz de acompañar un sector que es intensivo en capital, pero cada vez más flexible en lo operativo. En un escenario global inestable, la verdadera ventaja competitiva no pasa solo por lo que hay bajo tierra, sino por la capacidad de un país para ofrecer previsibilidad, reglas claras y una estrategia de largo plazo.

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El acero cerró 2025 en alza por Vaca Muerta, pero la presión importadora enciende alertas

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La industria siderúrgica argentina finaliza 2025 con un balance mixto. La producción de acero crudo mostró una recuperación interanual sólida, motorizada principalmente por la demanda del sector energético vinculada a Vaca Muerta, aunque el escenario general sigue atravesado por señales de alerta: debilidad en la construcción y la industria automotriz, sobreoferta en consumo masivo y una creciente presión importadora que amenaza la provisión local de insumos de acero. Así lo advirtió la Cámara de la Industria del Acero en su último informe sectorial.

El desempeño del sector adquiere relevancia económica e institucional por su rol estratégico como proveedor transversal de la actividad productiva, en un contexto donde la apertura comercial y la normalización macroeconómica redefinen las condiciones de competencia para la industria nacional.

Producción siderúrgica: suba interanual del acero crudo y señales dispares en laminados

De acuerdo con los datos oficiales de la Cámara de la Industria del Acero, en noviembre de 2025 la producción de acero crudo alcanzó las 374.900 toneladas, lo que representó un incremento del 0,4% respecto de octubre y una suba del 10,7% interanual, frente a las 338.500 toneladas registradas en igual mes de 2024. Este desempeño confirma una mejora sostenida en el tramo final del año, asociada principalmente a la demanda energética.

En contraste, la producción de laminados terminados en caliente —que incluye planos y no planos— fue de 334.300 toneladas, con una caída del 1,1% mensual frente a octubre, aunque con un avance interanual del 0,7%. El comportamiento heterogéneo refleja la dispar dinámica de los sectores demandantes de acero.

En el caso del hierro primario, la producción de noviembre se ubicó en 214.900 toneladas, apenas 0,2% por encima de octubre, pero con una fuerte caída del 21,6% interanual, lo que marca un retroceso significativo frente a noviembre de 2024, cuando se habían producido 274.200 toneladas.

Por su parte, los planos laminados en frío mostraron uno de los retrocesos más pronunciados: en noviembre se produjeron 82.800 toneladas, un 30,9% menos que en octubre y una baja interanual del 10,6%, reflejando la debilidad de los sectores vinculados al consumo y a la industria manufacturera.

Sectores demandantes: energía en alza, construcción y autos en retroceso

El informe sectorial expone con claridad el contraste entre los distintos motores de demanda de acero. La construcción continúa sin mostrar una recuperación sostenida, con fuertes oscilaciones mensuales. En noviembre, los despachos de cemento cayeron 13,7% respecto de octubre y 4,2% interanual, lo que limita el arrastre positivo sobre la siderurgia.

En el sector automotor, la situación es aún más contractiva. La producción de noviembre registró una baja del 19,6% mensual y un descenso del 29,3% interanual. En el acumulado de los primeros once meses de 2025, la producción mostró una caída del 0,9% frente a 2024, consolidando un escenario de menor utilización de insumos siderúrgicos.

El segmento de maquinaria e implementos agrícolas cerró el año con una tendencia a la desaceleración, aunque el balance anual resulta ligeramente superior al de 2024. Para 2026, las expectativas del sector se apoyan en un escenario de mayor estabilidad económica y en el impacto de una buena cosecha, factores que podrían recomponer la demanda de acero.

En contraste, el sector energético se consolidó como el principal sostén de la actividad siderúrgica. La demanda de acero creció en las áreas vinculadas a Vaca Muerta, impulsada por la entrada en operación de proyectos de transporte de hidrocarburos que permitieron resolver los “cuellos de botella” del sistema. Este proceso explica buena parte de la mejora interanual del acero crudo durante el último tramo de 2025.

Consumo masivo, sobreoferta y presión importadora: el principal foco de alerta

Uno de los puntos más sensibles del informe es la situación de los sectores vinculados al consumo masivo, en particular el de línea blanca. La cámara siderúrgica advirtió que el rubro finaliza 2025 en un momento crítico, caracterizado por fuerte caída de volúmenes, sobreoferta y presión importadora, un combo que impacta de manera directa sobre la producción local de acero.

La posibilidad de una recuperación en 2026 aparece condicionada casi exclusivamente a la normalización del crédito y a una mejora del ingreso real, variables clave para recomponer la demanda interna de bienes durables.

En el frente energético, si bien las perspectivas son positivas por la expectativa de nuevos proyectos en 2026, la Cámara alertó que la presión importadora podría impactar fuertemente en la provisión local de insumos de acero, poniendo en tensión la capacidad de la industria nacional para capturar plenamente el efecto multiplicador de Vaca Muerta.

Un cierre de año con señales de crecimiento y riesgos estructurales

El balance de la siderurgia en 2025 muestra una recuperación parcial, apalancada por la energía, pero todavía limitada por la debilidad de sectores clave como la construcción, el automotor y el consumo masivo. La advertencia sobre las importaciones se inscribe en un debate más amplio sobre competitividad, integración al comercio internacional y sostenibilidad de la industria local.

En ese marco, el desempeño del acero vuelve a funcionar como termómetro de la economía real: crece donde hay inversión en infraestructura energética, pero sufre donde la demanda interna no logra recomponerse y la competencia externa gana terreno.

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