violencia machista

Ni Una Menos volvió a las calles de Misiones en medio de la conmoción por los casos de Dulce Candia y Agostina Vega

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A once años de la irrupción de Ni Una Menos en la agenda pública argentina, cientos de personas volvieron a ocupar las calles de Posadas para reclamar políticas efectivas contra la violencia de género y exigir justicia por las víctimas de femicidio. La movilización de este 3 de junio estuvo atravesada por la conmoción generada por los recientes asesinatos de Dulce María Beatriz Candia, en Eldorado, y de Agostina Vega, la adolescente de 14 años asesinada en Córdoba, dos casos que reactivaron el debate sobre la capacidad del Estado para prevenir situaciones extremas de violencia.

La marcha misionera se desarrolló en paralelo a las movilizaciones realizadas en distintos puntos del país, en una fecha que ya forma parte del calendario político y social argentino. Sin embargo, el contexto actual le otorgó una carga simbólica particular. Los nombres de Dulce y Agostina estuvieron presentes en carteles, pancartas y discursos, junto al reclamo histórico que dio origen al movimiento en 2015 tras el femicidio de Chiara Páez.

La concentración comenzó en el Mástil de la avenida Uruguay y avanzó hacia la Plaza 9 de Julio, donde se realizó el acto central. Durante el recorrido, las organizaciones feministas realizaron intervenciones frente a organismos públicos vinculados a la salud, la seguridad y la asistencia social, señalando la necesidad de fortalecer los dispositivos de prevención y acompañamiento de víctimas.

Las fotografías de Dulce Candia y de Soledad Machuca, víctima de femicidio en febrero de 2025, encabezaron parte de la movilización. Familiares de Machuca fueron los primeros en tomar la palabra en una jornada marcada por testimonios, reclamos y críticas a los retrocesos que, según las organizaciones convocantes, se registran en materia de políticas de género.

Una década de movilización y una problemática persistente

Las cifras difundidas por el Observatorio Nacional de las Violencias de Género “Mujeres, Disidencias, Derechos” de Mumalá reflejan que, pese a la visibilización alcanzada por el movimiento, la violencia letal contra mujeres y diversidades continúa siendo uno de los principales desafíos sociales del país.

Entre el 1 de enero y el 30 de mayo de 2026 se registraron 105 femicidios en Argentina, equivalente a una mujer asesinada cada 35 horas. El informe incluye 80 femicidios directos, cinco femicidios vinculados, tres trans-travesticidios, cinco suicidios femicidas, cinco muertes violentas asociadas al género, un crimen de odio y doce casos relacionados con contextos de narcotráfico y crimen organizado.

La dimensión del fenómeno se amplía al considerar los 420 intentos de femicidio registrados durante el mismo período y otros 14 casos que permanecen bajo investigación judicial. Desde la primera marcha del 3 de junio de 2015 hasta mayo de este año, el observatorio contabilizó 3.096 femicidios en todo el país.

Misiones, entre los focos de preocupación

Dentro del escenario nacional, Misiones exhibe indicadores que generan preocupación tanto en organizaciones sociales como en organismos estatales. En lo que va de 2026 se registraron dos femicidios y un travesticidio, mientras que los intentos de femicidio ascienden a 51 casos.

La provincia además arrastra un antecedente alarmante. Durante 2025 se contabilizaron once femicidios, la cifra más alta de los últimos seis años. Paralelamente, se registraron 31.432 denuncias por violencia familiar y de género, un promedio de 86 por día.

La tendencia no muestra señales de reversión. Solo entre enero y mayo de este año se registraron 14.003 denuncias, lo que representa cerca de 93 presentaciones diarias ante organismos competentes.

Desde Mumalá advierten que existe una creciente desconfianza hacia los mecanismos institucionales de protección. Según la organización, muchas víctimas optan por no denunciar porque consideran insuficientes las respuestas estatales o temen represalias. En paralelo, desde el Gobierno provincial sostienen que también persiste un déficit de compromiso social para reportar situaciones de violencia, pese a que la legislación vigente permite realizar denuncias con reserva de identidad.

El rostro detrás de las estadísticas

El informe nacional también permite identificar patrones que se repiten en gran parte de los casos. El 60% de los femicidios fue cometido por parejas, ex parejas o familiares. El 67% ocurrió dentro de la vivienda de la víctima y un tercio de las mujeres convivía con su agresor al momento del crimen.

La edad promedio de las víctimas fue de 39 años, mientras que los agresores tenían en promedio 41 años. Cuatro de cada diez mujeres asesinadas eran madres y al menos 73 niños, niñas y adolescentes quedaron sin madre durante los primeros cinco meses del año.

Uno de los datos más sensibles es el vinculado al acceso a los sistemas de protección. Apenas el 9% de las víctimas había denunciado previamente a su agresor, el porcentaje más bajo desde que comenzaron los registros sistemáticos hace once años. Entre quienes sí habían denunciado, tres de cada cuatro contaban con medidas de restricción y solo una minoría disponía de botón antipánico.

“Hoy levantamos la voz por Dulce y por Agostina”

Durante el acto central en Posadas, Carla Talavera, referente provincial de Mumalá, recordó que el movimiento nació tras el femicidio de Chiara Páez y señaló que, pese a los avances logrados durante la última década, persisten situaciones que evidencian falencias estructurales.

“Hoy levantamos la voz por Dulce, por Agostina y por todas las pibas que nos arrebató la violencia machista”, expresó ante los manifestantes.

La dirigente remarcó además que el observatorio de la organización continúa siendo una herramienta clave para visibilizar una problemática que, según sostuvo, algunos sectores intentan relativizar. “Sabemos que en lo que va de 2026 hubo tres femicidios y 51 intentos de femicidio en Misiones. Son 51 vidas que hoy están en riesgo”, afirmó.

Una disputa política que también atraviesa la agenda de género

La conmemoración de los once años de Ni Una Menos se produjo además en un contexto de creciente polarización política sobre las políticas de género. Mientras las organizaciones feministas reclamaron la restitución de recursos destinados a prevención, asistencia y protección de víctimas, desde sectores del oficialismo nacional defendieron la estrategia de seguridad basada en el endurecimiento de las penas y cuestionaron la orientación de las políticas implementadas durante los últimos años.

La discusión refleja una disputa más profunda sobre el rol del Estado frente a la violencia de género y sobre la eficacia de los instrumentos creados desde 2015. Sin embargo, más allá de las diferencias políticas, los números continúan imponiendo una realidad difícil de ignorar.

A once años de aquella movilización que transformó para siempre la conversación pública sobre la violencia machista en Argentina, las calles volvieron a expresar un reclamo que sigue vigente. Los nombres cambian, los casos se acumulan y las estadísticas crecen. Pero el mensaje permanece inalterable: que ninguna mujer más sea asesinada por razones de género. Que el “Ni Una Menos” deje de ser una consigna y se convierta, finalmente, en una realidad.

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¡Fiestas sin violencia machista! el deseo de MuMaLa como cierre de año

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Con la firme certeza de que en época de Navidad y Año Nuevo aumentan las denuncias y llamadas para asesoría sobre casos de violencia y abuso, desde las Mujeres de la Matria Latinoamericana, vuelven a insistir en la importancia de implementar la emergencia por #NiUnaMenos y nuevas políticas con perspectiva de género.

En épocas festivas es fundamental la prevención de las violencias en espacios públicos ya que, entre los meses de diciembre y febrero, estadísticamente, es cuanto más aumentan las denuncias por violencia de género. Nuestra tradición nos dicta que durante las fiestas es momento de convivir con la familia, con amistades y compañeros de trabajo, lo que aumenta el flujo de personas con las que nos relacionamos y todo esto desencadena, en los casos de relaciones poco saludables o vínculos violentos, una serie de “motivos” de situaciones de violencia de género.

“En la mayoría de los casos se culpa a la mujer porque sale de fiesta, porque se maquilla, la ropa que usa, por qué festeja con amigos y compañeros de trabajo, y la lista puede seguir y seguir, son días en los que muchas mujeres sufren agresión física, verbal o psicológica de quien se supone es la persona amada”, reflejó la referente de MuMaLa Misiones, Carla Talavera.

Situaciones de ansiedad generadas por el factor económico, la ingestión de bebidas alcohólicas o que el agresor esté de vacaciones y pase más tiempo en el hogar, suelen ser factores de tensión y aumentan la violencia dentro del seno familiar. “Es por eso que desde la organización enfatizamos durante todo el año, la formación e información constante y la prevención para que se identifiquen a tiempo las situaciones de peligro en el hogar”, añadió.

Por otra parte, desde MuMaLa reflejaron que a pesar de que durante el 2022 contaron con muchas herramientas del Estado y de diferentes entidades de la sociedad civil, aún tienen un arduo trabajo por delante para erradicar la violencia machista. Durante todo el año, hubo 18 mil denuncias policiales (hasta septiembre) en la provincia y 5 mil llamadas de emergencia en la línea 137.

“En lo que va del año, hemos hecho acompañamiento a 242 personas que atravesaron situaciones de violencia: 24 fueron las que se acercaron a solicitar asesoramiento, 33 acompañamos en trámites de familia, régimen de visitas y cuotas alimentarias. Realizamos 22 trámites en juzgados penales por golpes y amenazas, 138 trámites en juzgado de violencia familiar: botón de pánico perimetral, acompañamiento psicológico, 10 asesorías de IVE, 12 trámites de Anses: pensiones y asignaciones por embargo y 15 asesorías por el programa Acompañar”, contó Talavera, además del trabajo territorial que llevan en los barrios de la provincia.

“Son muchas las mujeres que no reciben la atención y contención necesaria desde el Estado, que no pueden seguir adelante con los procesos judiciales, condicionadas por la alta vulnerabilidad económica a la que se ven expuestas, donde las políticas no están siendo aplicadas de manera eficaz, donde los procesos judiciales las revictimizan y las vuelve más vulnerables. Por eso todavía seguimos exigiendo la emergencia por ni una menos y la implementación de políticas pensadas con perspectiva de género.”, cerró.

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En la Argentina cada 34 horas muere una mujer por violencia machista

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Hoy es el Día Internacional de la Erradicación de la Violencia Contra las Mujeres. Datos del Observatorio de las Violencias de Género, reflejan que desde el 1 de enero al 20 de noviembre hubo un femicidio cada 34 horas en el país.  En total fueron 229 femicidios en lo que va del 2021.

Los datos tienen peso propio si pensamos que detrás de cada estadística hay una mujer que pidió auxilio, gritó, lloró, sufrió en soledad por ella y sus hijos, se desesperó, suplicó, pero fue asesinada

Se indica un repunte de los casos de violencia hacia octubre y repiten patrones como que en el 40% de los casos los agresores fueron las parejas, en el 27% ex parejas, del entorno familiar o conocidos.

En cuanto al lugar donde fueron asesinadas, en el 33,2% sucedió en la propia vivienda de la víctima, en el 28,4% la vivienda compartida, en el 2,6% en la vivienda del agresor.

En el mapa de violencia, Misiones aparece con tres casos de femicidio, siendo provincia de Buenos Aires la que más casos registró con 86

Un informe de Naciones Unidas revela que casi 1 de cada 3 mujeres ha sufrido abusos a lo largo de su vida. En tiempos de crisis las cifras aumentan, afirman, como se vio durante la pandemia de COVID-19 y las recientes crisis humanitarias, conflictos y desastres climáticos.

Un nuevo informe de ONU Mujeres, basado en datos de 13 países desde la pandemia, recoge que 2 de cada 3 mujeres padecieron alguna forma de violencia o conocían a alguna mujer que la sufría. Por desgracia, solo 1 de cada 10 dijo que recurriría a la policía en busca de ayuda. A su vez, se llegó a la conclusión que estas mujeres tienen más probabilidades de enfrentarse a situaciones de pobreza y escasez de alimentos.

En vano son las marchas multitudinarias del #NiUnaMenos si cuando se apagan las luces de las cámaras de televisión, hay hombres que siguen golpeando hasta matar

La violencia de género en todas sus formas, pese a las insistencias de las distintas organizaciones, los colectivos y del compromiso social por lograr presupuestos acordes al trabajo que se necesita para la atención, asistencia, medidas posteriores y de contención social y emocional de las víctimas, aún está lejos de encontrar un camino de solución.

La pandemia del Coronavirus no hizo más que profundizar los datos que tienen peso propio, si pensamos que detrás de cada estadística hay una mujer que pidió auxilio, gritó, lloró, sufrió en soledad por ella y sus hijos, se desesperó, suplicó, pero fue asesinada.

Detrás de cada estadística hay niños que se quedaron sin mamá. En el 60% de los casos, son menores de edad. En vano son las marchas multitudinarias del #NiUnaMenos si cuando se apagan las luces de las cámaras de televisión, hay hombres que siguen golpeando hasta matar. Si no se comprende que una medida de restricción es insuficiente sin control para con alguien que está decidido a asesinar porque siente que no tiene nada que perder.

Hoy, es un día para reflexionar, visibilizar, denunciar, asistir, comprometerse, actuar;  para que mañana se llegue a tiempo de evitar muertes por violencia machista.

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Cocinar en comunidad, liderar refugios o tatuarse, algunas estrategias contra la violencia machista

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Por Silvina Molina – Mujeres que cocinan en comunidad y, entre confidencias, rearman su vida, mientras Rosana y Karina, quienes de buscar refugio en un hogar pasaron a liderarlo, y otras que colaboran con sobrevivientes a partir de sus propias experiencias, son algunas de las historias de vida del especial que produjo Télam con los testimonios de reconstrucción vital que llevan adelante mujeres de todo el país, en ocasión del Día Internacional de la Eliminación de la Violencia contra la Mujer.

Hace 40 años que en el Primer Encuentro Feminista de Latinoamérica y el Caribe se eligió el 25 de noviembre, fecha del asesinato de las hermanas Patria, Minerva y María Teresa Mirabal por parte del régimen dictatorial de Rafael Trujillo en República Dominicana, para concientizar sobre las violencias hacia las mujeres.

Esto se puede ver en la nota “A 40 años de la institución del 25N como Día de la No Violencia contra las Mujeres”.

Luego, en 1999 Naciones Unidas oficializa la fecha e incluye a los medios de comunicación como aliados esenciales para prevenir, concientizar, denunciar e interpelar al Estado sobre esta violación de derechos humanos.

En estos 40 años la violencia hacia las mujeres, y su expresión máxima, los femicidios forman parte de la agenda política.

Hoy, la ministra de las Mujeres, Géneros y Diversidad de la Nación, Elizabeth Gómez Alcorta anunció que se realizará un proceso participativo y federal para reformar la Ley 26.485 de Protección Integral para Prevenir, Sancionar y Erradicar la Violencia contra las Mujeres en los ámbitos en que desarrollen sus relaciones interpersonales.

La iniciativa busca incorporar nuevos tipos y modalidades de violencias de género, la perspectiva de diversidad, brindar herramientas para el abordaje y fortalecer el rol de las provincias, municipios y organizaciones sociales territoriales.

El anuncio oficial busca adecuar la norma a nuevos escenarios sociales, donde las voces de las sobrevivientes son esenciales.

Es lo que trae este especial de Télam: en cuatro décadas se logró poner en agenda mediática la violencia femicida, y la cuestión ahora es ver de qué manera se reporta sobre ella y con qué fuentes.

Los testimonios, saberes y aprendizajes de las que estuvieron en situación de violencia y ahora reconstruyen sus vidas son el eje del trabajo periodístico para este 25 de noviembre 2021.

En “Cocinan y piensan proyectos juntas para reconstruir sus vidas luego de ser víctimas de violencia” compartimos una clase de cocina en el conurbano bonaerense donde entre confidencias, ellas aprenden a elaborar comidas y estrategias de venta en un proceso impulsado por el sector privado, una ONG y el Estado.

También estuvimos en el Hogar de Protección Integral para Mujeres en Situación de Violencia de Santiago del Estero. Allí, Alejandra, egresada del lugar nos recibió con esta reflexión: “Se trata de creer en una misma, saber que es difícil, pero que se puede. Me siento orgullosa de mí misma”. Y hay mas testimonios en la nota “Sobrevivieron a la violencia machista y junto a sus compañeras de hogar reconstruyen su futuro”.

“Rosana y Karina se conocieron en un refugio para víctimas de violencia y ahora son las directoras” es el relato de dos historias potentes: “Se puede salir de la violencia, se puede tener otra vida”, nos dicen.

En San Luis, en una zona rural trabaja Claudia Allayme, sobreviviente de un intento de femicidio con fuego, ahora es funcionaria del área de la Mujer de la provincia, que recorre el territorio y acompaña a otras en esta nueva etapa de sus vidas, lo que cuenta en “Trabajar para otras mujeres que sufren violencia es una de las razones que me sostienen”.

Se suman a este especial en la nota “Son sobrevivientes y acompañan a otras mujeres”, con los testimonios de Lidia Ortellado y Andrea Gianatti, que dicen: “Ser promotoras territoriales nos ayuda a sanar”.

“Algo se enciende: cómo el femicidio de Anahí Benítez movilizó a la comunidad de su escuela”, es el retrato de un grupo de adolescentes atravesando un femicidio en el contexto de su escuela secundaria. ¿Qué dicen y hacen las, los, les adolescentes ante la violencia extrema?.

Hay además dos bibliotecas, una juvenil y una de masculinidades para pensar las violencias, reunidas en “Nuevas masculinidades, una biblioteca para desandar mandatos desde las primeras lecturas” y “Una biblioteca juvenil con títulos clave para reflexionar sobre la no violencia contra las mujeres”.

En “‘Peng Shuai y violencia de género, los temas urgentes del tenis”, seguimos pensando los cambios necesarios en el mundo del deporte por la no violencia.

El mundo del trabajo también necesita cambios contra el acoso y las violencias, y los viene a aportar el Convenio 190 de la OIT, tema de Desmuteadas, el podcast de Télam Radio sobre género y diversidades.

Las heridas emocionales, psicológicas, físicas de la violencia machista son visibles en las mujeres. En algunas, más que en otras, y por eso compartimos una sesión de tatuajes en la Fundación Mandinga Tatoo.

“Pasamos de tener un cuerpo lleno de cicatrices a un cuerpo lleno de arte”, se define Gina Certoma, mientras se borran las marcas violentas y aparecen dibujos de mujeres potentes.

Los cambios necesarios para prevenir las violencias hacia las mujeres solo son posibles con el compromiso de todos los sectores de la sociedad.

Y escuchándolas a ellas.

Porque las mujeres somos las víctimas de las violencias de género y femicidas, y a la vez somos potentes y tenemos mucho para aportar en el proceso de construir vidas sin violencias.

Línea 144: atención, contención y asesoramiento en situaciones de violencia de género. Por WhatsApp: +5491127716463.

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#NiUnaMenos: En 2020 hubo 12 mujeres asesinadas en Misiones

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A seis años de la primera movilización bajo la consigna #NiUnaMenos, las estadísticas demuestran que sigue haciendo falta coordinar y redoblar esfuerzos para acudir en la urgencia, bajar los índices de violencia y evitar el femicidio.

En 2020, la policía de la provincia recepcionó más de 22 mil denuncias por violencia de género y familiar.

Los datos muestran además que hubo 12 mujeres asesinadas y en seis de esos casos la justicia los caratuló como femicidios.

Se repite un patrón. En más del 50% de los casos de violencia el agresor es la pareja o ex pareja de la víctima.

“Ni una menos nació ante el hartazgo por la violencia machista, que tiene su punto más cruel en el femicidio”.

Así empieza la carta del movimiento “Ni una menos”, publicada en su página web.

“Nos están matando”, escribió en ese entonces la periodista Marcela Ojeda en Twitter. Y muchas otras colegas y mujeres de otros sectores se sumaron al repudio.

La última de esa serie de muertes fue la de Chiara Páez, una adolescente de 14 años que estaba embarazada y que falleció por los golpes que le dio su novio, Manuel Mansilla de 16 años, en Rufino, Santa Fe.

Su desaparición el 9 de mayo de 2015 conmocionó y movilizó a la ciudad de unos 20.000 habitantes que salió a buscarla por cada rincón.

Su cuerpo apareció al día siguiente enterrado en la casa de los abuelos de su novio luego de que él confesara el crimen. En 2017 fue condenado a 21 años y medio de prisión.

En éstos años de acuerdo al Observatorio de las Violencias de Género, hubo en el país 1717 femicidios, un femicidio cada 31 horas. En el 60% de los casos el agresor es la pareja o ex pareja de la víctima.

La Oficina de la Mujer (OM) de la Corte Suprema de Justicia durante el 2020, registró que un femicidio cada 35 horas es perpetrado en la Argentina, 8 de cada 10 casos ocurren en un contexto de violencia doméstica y 8 de cada 10 víctimas tenían un vínculo previo con su asesino.

El Registro Nacional de Femicidios de la Justicia Argentina estableció que el año pasado hubo un total de 251 víctimas directas en nuestro país, entre ellas 6 consideradas travesticidio/transfemicidio, y 36 femicidios vinculados.

En tanto, para la organización MuMalá-Mujeres de la Matria Latinoamericana, entre el 1 de enero y hasta el 30 de mayo de este año, hubo 94 femicidios, entre ellos 15 vinculados y 4 trans-travesticidios, lo que significa una cada 38 horas.

Según MuMalá, en lo que va del 2021 se cometieron 143 muertes violentas de mujeres, travestis y trans, lo que registró una cada 25 horas.

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