Federico Sturzenegger: “Los colegios inmobiliarios son un problema”
“Que un Colegio Profesional ponga un precio mínimo es una aberración social”, sentenció Federico Sturzenegger, ministro de Desregulación y Transformación . Con esta frase contundente puso el foco en uno de los temas más sensibles del mercado inmobiliario: el rol de los colegios profesionales.
Durante su presentación ante desarrolladores e inmobiliarios en el evento “Real estate 2026: expectativas y realidad”, organizado por Reporte Inmobiliario, el funcionario dejó en claro que la desregulación de los colegios profesionales y del sector es una prioridad en la agenda oficial del Gobierno.
“El problema no es la existencia de los colegios en sí, sino cuando usan el poder del Estado para fijar condiciones que no responden al mercado”, planteó. En esa línea, cuestionó la imposición de honorarios mínimos, la obligatoriedad de matriculación y la existencia de barreras de entrada que limitan la competencia.
Para Sturzenegger, ese esquema termina afectando al usuario final. “Cuando una norma fija precios o restringe quién puede ofrecer un servicio, en realidad está transfiriendo ingresos de la sociedad hacia un grupo específico”, sostuvo.
Con críticas directas a lo que definió como “privilegios creados por ley”, afirmó que enviarán un paquete legislativo con temas de desregulación en los próximos meses para “buscar eliminar los privilegios que hoy encarecen la construcción y la intermediación comercial”. La intención oficial es avanzar hacia un mercado “más libre, dinámico y competitivo”, donde “los servicios se valoren por su calidad y no por imposiciones legales”, remarcó.
“La idea es que la gente pueda innovar y crear sin tener que ser parte de un club para tener un privilegio”, sentenció.
La idea, insistió, es eliminar lo que denominó “costos de intermediación innecesarios”, en un contexto donde el Gobierno busca reducir el peso regulatorio sobre la actividad económica.
Este fue uno de los ejes que abordó el Ministro, pero no el único. En una exposición denominada “Desafíos del mercado inmobiliario en Argentina”, dividió la charla en tres focos importantes: la importancia del activo inmobiliario en la Argentina que se viene; el boom hipotecario en los próximos 10 años; y lo que necesita el sector para reconfigurarse.
Otro de los capítulos que defendió Sturzenegger fue la eliminación de la ley de alquileres a través del DNU 70/2023 a pocos días de haber asumido la presidencia Javier Milei. Para Sturzenegger, la decisión de desregular completamente el mercado no solo era necesaria, sino que ya muestra resultados concretos.
“El marco actual está totalmente desregulado y eso permitió que el mercado vuelva a funcionar”, sostuvo. Según explicó, durante años las restricciones (como los plazos mínimos obligatorios o los esquemas rígidos de actualización) habían reducido la oferta y distorsionado los precios.
El cambio de reglas, en cambio, habilitó una mayor flexibilidad contractual: acuerdos más cortos, condiciones adaptadas a cada caso e incluso formatos híbridos, como alquileres atados a una eventual venta del inmueble.
Según datos que él mismo mencionó, la oferta de propiedades en alquiler aumentó un 300%, mientras que los precios reales registraron una caída cercana al 30%.
“El nuevo esquema habilitó contratos más flexibles, plazos más cortos y acuerdos adaptados a cada caso, incluyendo alquileres temporarios o cláusulas vinculadas a la venta del inmueble”, aseguró.
Otro de los títulos fuertes del día fue la esperada explosión del crédito hipotecario. El funcionario proyectó una expansión significativa del financiamiento hipotecario en los próximos 10 años.
Según explicó Sturzenegger, hoy los bancos operan con el dinero transaccional que representan apenas entre el 12% y el 15% del PBI, muy lejos de países como Chile, donde superan el 80%. Esa diferencia, explicó, responde a un problema de incentivos “porque las personas no depositan sus ahorros en el sistema financiero”.
Pero no solo eso, sino que “colocaron ese dinero de fondos de corto plazo en instrumentos con tasas altas, impulsadas por la inflación”. Ese modelo, advirtió, deja de ser viable en un contexto de estabilidad.
“Con la baja de la inflación, los bancos van a tener que cambiar su negocio. Van a salir a buscar el ahorro de los argentinos”, planteó.
Ahí es donde aparece un dato clave: los argentinos tienen más de US$200.000 millones fuera del sistema financiero local. Si una parte de esos fondos regresa, el impacto sobre el crédito podría ser significativo ya que más depósitos de largo plazo permiten más préstamos de largo plazo.
En ese esquema, los créditos ajustados por UVA seguirán siendo el instrumento central, con tasas reales que podrían ubicarse en niveles internacionales. “El día que los bancos ofrezcan rendimientos atractivos para el ahorro, va a haber mucho más fondeo. Y eso se va a transformar en crédito hipotecario”, resumió.
Hoy, el stock de hipotecas en la Argentina ronda los US$5000 millones. En su proyección, “ese número podría multiplicarse por 10 en los próximos años si las personas traen sus dólares” y aseguró que el punto de partida de interés de los préstamos será de UVA + 8%.










