VUELOS INTERNACIONALES

Habilitan a Continental Flight Services para operar vuelos no regulares de pasajeros y cargas

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La Subsecretaría de Transporte Aéreo autorizó a Continental Flight Services Sociedad Anónima a explotar servicios de transporte aéreo no regular, tanto dentro del país como hacia destinos internacionales, para pasajeros y cargas de manera combinada. La medida, formalizada mediante la Disposición 20/2026 y publicada este 11 de agosto en el Boletín Oficial, se inscribe en el proceso de flexibilización y simplificación del acceso al mercado aerocomercial impulsado por el Gobierno nacional.

La autorización alcanza a operaciones no regulares, una modalidad que permite adaptar la oferta a demandas específicas sin quedar sujeta a un esquema de vuelos regulares predeterminado. La empresa podrá transportar pasajeros y carga, tanto en rutas internas como internacionales, una combinación que amplía el universo de servicios que podrá desarrollar una vez cumplidos los requisitos operativos y de seguridad correspondientes.

Según la disposición firmada por el subsecretario de Transporte Aéreo, Hernán Adrián Gómez, Continental Flight Services acreditó el cumplimiento de las exigencias establecidas por el Código Aeronáutico y demostró capacidad técnica y económico-financiera para desarrollar la actividad. La autorización fue encuadrada en el Reglamento de Acceso a los Mercados Aerocomerciales aprobado por el Decreto 599/2024.

El esquema vigente establece, además, una instancia posterior vinculada con la habilitación efectiva para operar. La compañía deberá acreditar la emisión de sus certificados digitales de explotador dentro de los 180 días corridos desde la obtención de la autorización aerocomercial. Si no lo hiciera, podrá ser intimada por única vez y por un período idéntico, bajo apercibimiento de que opere la caducidad de pleno derecho de la autorización.

La medida también refleja el procedimiento simplificado que la Subsecretaría de Transporte Aéreo implementó en 2024 para determinadas operaciones de transporte no regular con aeronaves de hasta 19 plazas, conforme al diseño del fabricante. Ese mecanismo permite tramitar de manera articulada la autorización aerocomercial y el Certificado de Explotador de Servicios Aéreos (CESA), aunque la disposición deja en claro que la autorización comercial no reemplaza los controles de seguridad operacional exigidos por la normativa.

En términos de impacto sobre el sistema, la habilitación agrega un nuevo operador potencial al mercado de vuelos no regulares y abre la puerta a una oferta más flexible para atender demandas puntuales de pasajeros y cargas. Para el sector productivo, la posibilidad de combinar ambas actividades puede resultar especialmente relevante en operaciones que requieren soluciones logísticas específicas, aunque la disposición no establece rutas, frecuencias, destinos ni una fecha concreta de inicio de los vuelos.

La autorización tampoco implica, por sí misma, que Continental Flight Services pueda comenzar a operar de inmediato. La empresa deberá cumplir las condiciones previstas en el Código Aeronáutico, el Decreto 599/2024 y las restantes normas aplicables, además de obtener las certificaciones correspondientes ante la Administración Nacional de Aviación Civil. La diferencia es sustancial: la disposición habilita el ejercicio del derecho aerocomercial, pero su utilización queda condicionada al cumplimiento del régimen de seguridad operacional.

El movimiento forma parte de una transformación regulatoria más amplia del mercado aerocomercial argentino, en la que el Estado busca reducir barreras administrativas para nuevos prestadores sin eliminar las exigencias técnicas que condicionan la seguridad de las operaciones. En este caso, el resultado concreto es la incorporación de Continental Flight Services al conjunto de empresas autorizadas para prestar servicios no regulares de pasajeros y cargas, con alcance nacional e internacional.

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La ANAC simplifica el ingreso de aerolíneas extranjeras y pone el foco en la seguridad operacional

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La Administración Nacional de Aviación Civil (ANAC) modificó las reglas para reconocer los certificados de explotadores de servicios aéreos extranjeros y avanzó en una simplificación que busca reducir barreras de entrada al mercado aerocomercial argentino. La Resolución 543/2026, publicada este viernes, enmienda la Parte 129 de las Regulaciones Argentinas de Aviación Civil (RAAC) y elimina el antiguo Apéndice B, correspondiente al Certificado de Reconocimiento de AOC Extranjero (AOCR).

El cambio apunta a agilizar el reconocimiento de las habilitaciones otorgadas por autoridades aeronáuticas de otros países, especialmente cuando existen condiciones objetivas que permiten verificar que esos Estados cuentan con niveles adecuados de supervisión de la seguridad operacional. La nueva lógica se apoya en los resultados del Programa Universal de Auditoría de la Vigilancia de la Seguridad Operacional (USOAP) de la Organización de Aviación Civil Internacional (OACI), en lugar de replicar controles que ya fueron realizados por las autoridades aeronáuticas de los países de origen.

La modificación tiene un efecto económico concreto: un trámite más simple puede traducirse en menores costos regulatorios y menor tiempo para que una aerolínea extranjera pueda comenzar a operar rutas hacia la Argentina. En un mercado donde la disponibilidad de vuelos, la competencia entre compañías y la conectividad internacional tienen impacto directo sobre el turismo, el comercio y la movilidad de personas, la reducción de barreras de entrada busca ampliar la oferta sin convertir la desregulación en una disminución de los estándares de seguridad.

El nuevo esquema establece una modalidad abreviada de reconocimiento para determinados operadores extranjeros. Entre las condiciones centrales figura la existencia de un acuerdo bilateral de servicios aéreos entre la Argentina y el Estado que emitió el certificado, además de una evaluación satisfactoria del USOAP de la OACI que ubique la calidad de la supervisión de seguridad operacional del país emisor en niveles similares o superiores a los argentinos. También se establece que las rutas comprendidas bajo este mecanismo no impliquen operaciones de cabotaje dentro del territorio nacional.

El cambio no supone que la ANAC abandone sus facultades de control. Por el contrario, la normativa mantiene la responsabilidad del organismo argentino para verificar el cumplimiento de los requisitos aplicables y conservar la capacidad de intervenir frente a incumplimientos que puedan afectar la seguridad operacional. La regulación también establece mecanismos de notificación cuando el certificado extranjero sea suspendido, revocado, cancelado o vea afectada su vigencia.

La arquitectura regulatoria busca, en términos prácticos, asignar los recursos de fiscalización donde exista mayor riesgo. La información producida por el USOAP permite contar con un parámetro internacional sobre la capacidad de cada Estado para supervisar a sus operadores. De esta manera, la Argentina puede evitar controles redundantes sobre jurisdicciones con sistemas de vigilancia consolidados y concentrar capacidad técnica en aquellos casos que requieran un análisis más profundo.

La reforma también mantiene exigencias específicas cuando un operador pretende realizar cabotaje en la Argentina. En esos casos, los solicitantes deben presentar información sobre la empresa, su certificado de explotador, manuales de operación y seguridad, derechos de tráfico, aeronaves, planes de seguridad, bases de operación, mantenimiento y certificados de ruido, entre otros antecedentes.

Uno de los aspectos más relevantes desde el punto de vista operativo es que la ANAC conserva la posibilidad de reconocer aprobaciones especiales vinculadas con determinadas operaciones, siempre que se encuentren debidamente acreditadas. Además, el régimen establece mecanismos para incorporar nuevas aeronaves a las operaciones de un explotador cuyo certificado ya fue reconocido, evitando que cada incorporación obligue necesariamente a iniciar un nuevo proceso de enmienda.

La resolución también incorpora un criterio de mayor previsibilidad para los operadores. Una vez presentada la documentación exigida para afectar nuevas aeronaves, la ANAC deberá comunicar su aceptación en un plazo de cinco días hábiles; si transcurre ese período sin respuesta, las aeronaves se tendrán por afectadas a la operación, según las condiciones establecidas por la norma.

El impacto potencial trasciende a las compañías aéreas. Para los pasajeros, una mayor facilidad de ingreso de operadores extranjeros puede significar más alternativas de vuelos, mayor competencia y mejores posibilidades de conexión con destinos internacionales. Para las empresas vinculadas al turismo, la logística y el comercio exterior, una oferta aerocomercial más amplia puede reducir restricciones de conectividad y mejorar las condiciones para operar con mercados externos.

La apuesta regulatoria, por lo tanto, consiste en combinar apertura y control: facilitar el acceso de nuevos explotadores cuando exista evidencia internacional suficiente sobre la calidad de la supervisión de su país de origen y mantener una capacidad efectiva de fiscalización sobre las operaciones que se desarrollen en territorio argentino. El desafío será que la simplificación administrativa se traduzca efectivamente en nuevas rutas y mayor competencia, sin generar zonas grises en materia de seguridad operacional.

La medida entra en vigencia con su publicación en el Boletín Oficial y alcanza también a los expedientes de reconocimiento de certificados extranjeros que ya se encontraban en trámite, que continuarán bajo la nueva normativa.

Anexo 1 Resolución 543/2026 ANAC by CristianMilciades

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Paranair suma rutas y fortalece la conectividad del norte argentino sin pasar por Buenos Aires

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El Gobierno nacional autorizó a la aerolínea paraguaya Paranair a operar nuevas rutas internacionales que conectarán Argentina con Paraguay, Chile y Bolivia, incorporando escalas estratégicas en las provincias de Jujuy y Salta.

La medida fue oficializada mediante la Disposición 9/2026 de la Subsecretaría de Transporte Aéreo, dependiente de la Secretaría de Transporte del Ministerio de Economía. La autorización habilita a la compañía a prestar servicios regulares de transporte aéreo de pasajeros y carga en tres corredores regionales.

Las rutas aprobadas son Asunción–Jujuy–Iquique, Asunción–Salta–Iquique y Asunción–Viru Viru–Jujuy. Los servicios podrán ser operados con aeronaves de gran porte y estarán destinados tanto al traslado de pasajeros como al transporte de mercancías.

La decisión se enmarca en el acuerdo bilateral de transporte aéreo vigente entre Argentina y Paraguay, así como en el memorando de entendimiento firmado por ambos países en julio de 2024 para fortalecer las relaciones aerocomerciales.

Según se desprende de los fundamentos de la disposición, la propuesta presentada por Paranair cumple con los requisitos establecidos por el marco regulatorio vigente y cuenta con la designación formal de la autoridad aeronáutica paraguaya para operar servicios regulares hacia territorio argentino.

Asimismo, la Dirección Nacional de Transporte Aéreo, dependiente de la Administración Nacional de Aviación Civil (ANAC), emitió un dictamen favorable sobre la solicitud presentada por la empresa.

La incorporación de estas nuevas rutas amplía la oferta de conexiones internacionales desde el norte argentino y refuerza la integración aérea regional, facilitando los vínculos comerciales, turísticos y logísticos entre el Noroeste Argentino, Paraguay, Bolivia y el norte de Chile.

Para las provincias involucradas, la medida representa una oportunidad para fortalecer la conectividad aérea y potenciar el flujo de viajeros y cargas, en una región que busca consolidarse como un nodo estratégico de intercambio dentro del corredor bioceánico sudamericano.

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El aeropuerto de Foz do Iguaçu crece a contramano del sector aéreo y mantiene ritmo de expansión en 2026

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En un momento de desaceleración de la aviación comercial brasileña, el Aeropuerto Internacional de Foz do Iguaçu aparece como una excepción en el escenario nacional. Mientras abril registró el menor movimiento del año en los aeropuertos del país, con un crecimiento moderado del 1,8% respecto al mismo período de 2025 y una caída del 3,7% frente a marzo, la terminal iguaçuense avanzó un 36% en la comparación interanual y mantuvo estabilidad frente al mes anterior.

Los datos de la Agencia Nacional de Aviación Civil (Anac) muestran que el aeropuerto de Foz transportó 226,9 mil pasajeros en abril de este año, frente a los 167,1 mil del mismo mes de 2025. En marzo, el movimiento había sido de 227,9 mil pasajeros, demostrando mantenimiento del flujo incluso ante la reducción de vuelos en varias regiones del país.

En el acumulado del primer cuatrimestre de 2026, la terminal ya suma 922.343 pasajeros, un crecimiento del 23,6% en relación con el mismo período del año pasado, cuando se registraron 746.130 embarques y desembarques. La cifra acerca al aeropuerto a la meta de alcanzar 1 millón de pasajeros aún en el primer semestre.

El aeropuerto de Foz do Iguaçu bate récord histórico y se acerca a los 700 mil pasajeros en el primer trimestre

Según el gerente del aeropuerto, Vinicius Bueno, el desempeño está vinculado a la fortaleza del turismo local y a las recientes inversiones en la infraestructura aeroportuaria.

“En mayo, la ocupación de nuestros vuelos sigue por encima del 85%. Creemos que Foz do Iguaçu, gracias a la solidez de su turismo, las mejoras implementadas en el aeropuerto por Motiva y el trabajo constante del sector para atraer eventos, continuará en un ritmo positivo de crecimiento, incluso frente a los desafíos existentes”, afirmó.

Actualmente, el aeropuerto posee vuelos directos a Guarulhos, Congonhas, Campinas, Curitiba, Río de Janeiro, Brasilia, Fortaleza y Santiago de Chile. Diariamente, alrededor de 7.500 pasajeros embarcan o desembarcan en la terminal.

El turismo es señalado como uno de los principales motores del crecimiento. El Parque Nacional do Iguaçu, principal atractivo de la ciudad, fue el segundo parque nacional más visitado de Brasil en los primeros meses del año y batió récord histórico en el período, con más de 590 mil visitantes.

Otro factor considerado estratégico fue la ampliación de la pista del aeropuerto. Desde octubre de 2025, la terminal opera con la segunda pista más extensa de la región Sur de Brasil, con 2.705 metros de longitud. La obra recibió una inversión aproximada de 30 millones de reales por parte de Motiva y permitió ampliar la capacidad operativa para rutas de mayor alcance.

Tras la homologación de la nueva pista, Foz do Iguaçu pasó a contar con dos nuevas conexiones directas: Brasilia, operada diariamente por Latam, y Fortaleza, con operación semanal de Gol.

El Aeropuerto Internacional de Foz do Iguaçu atravesó un proceso de modernización en 2024, con una inversión total de 350 millones de reales. La terminal está bajo administración de Motiva desde marzo de 2022.

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Crisis low cost: Flybondi abandona la ruta Lima-Iguazú

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La crisis operativa y financiera de Flybondi volvió a impactar de lleno sobre la conectividad aérea del interior argentino. La aerolínea low cost confirmó que dejará de operar la ruta internacional entre Lima y Puerto Iguazú apenas seis meses después de haberla inaugurado, en una señal que profundiza las dudas sobre la sustentabilidad de varias de las operaciones regionales.

El último vuelo será el próximo 5 de junio y, desde el 8 de junio, la conexión quedará suspendida de manera definitiva. La decisión implica un retroceso para la estrategia turística de Misiones, que venía apostando a consolidar a Aeropuerto Internacional Cataratas del Iguazú como una puerta de entrada regional para el turismo sudamericano, sin depender exclusivamente de Buenos Aires como hub de distribución.

La ruta había comenzado a operar el 1 de diciembre de 2025 y era presentada como una de las apuestas más ambiciosas de la compañía para fortalecer su presencia internacional. Con dos frecuencias semanales, la conexión directa entre Perú y Cataratas del Iguazú permitía captar viajeros internacionales hacia uno de los principales destinos turísticos del país.

Sin embargo, el proyecto duró apenas medio año.

Desde la empresa que llegó a la Argentina durante el macrismo, señalaron que la cancelación responde a una “revisión permanente de la red internacional” ante el incremento de costos operativos, la suba del combustible y un desempeño comercial inferior al esperado para la ruta. Actualmente, el sitio oficial de la compañía ya no comercializa pasajes posteriores a los primeros días de junio para el tramo Lima–Puerto Iguazú.

La salida de la ruta ocurre además en uno de los momentos más delicados para Flybondi desde su desembarco en el mercado aerocomercial argentino.

En las últimas semanas trascendió el embargo de cuentas bancarias de la compañía por una deuda vinculada al suministro de combustible de YPF Aero, un episodio que volvió a encender alarmas dentro del sector aeronáutico sobre la estabilidad financiera de la low cost. A eso se suman reclamos internos por demoras salariales, incertidumbre sobre los pagos y un clima creciente de tensión dentro de la empresa.

El escenario se produce además luego de meses marcados por cancelaciones, reprogramaciones y cuestionamientos sobre la confiabilidad operativa de la aerolínea, especialmente durante períodos de alta demanda.

Para los pasajeros afectados, la empresa informó que quienes tengan tickets emitidos para fechas posteriores al cierre de la ruta están siendo contactados para gestionar alternativas. Flybondi ofrece devolución del dinero o vouchers por el mismo valor para utilizar en otras rutas operadas por la compañía, con posibilidad de transferir esos créditos a terceros.

Más allá del impacto puntual sobre los usuarios, la cancelación de Lima-Iguazú vuelve a poner en evidencia las dificultades estructurales que enfrentan muchas rutas internacionales operadas desde el interior del país. El desafío de sostener conexiones regionales fuera de Buenos Aires continúa condicionado por altos costos operativos, presión cambiaria, combustible caro y márgenes cada vez más estrechos para las aerolíneas low cost.

Para Misiones, la pérdida de esta conexión representa además un golpe simbólico y estratégico. La provincia venía trabajando para ampliar la llegada directa de turistas internacionales y fortalecer el posicionamiento de Cataratas del Iguazú como destino regional de alcance sudamericano.

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