WALL STREET

Banco Macro celebra 20 años en la Bolsa de Nueva York: solidez internacional y compromiso con el futuro de Argentina

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Con dos décadas de cotización ininterrumpida en el New York Stock Exchange, Banco Macro consolidó su perfil como una de las entidades financieras más sólidas del país. El aniversario, celebrado con el tradicional toque de campana en Nueva York, funciona también como una señal de continuidad estratégica en un sistema financiero argentino marcado por la volatilidad.

Banco Macro celebró este 24 de marzo de 2026 un hito que excede lo simbólico: cumplió 20 años de cotización ininterrumpida en el New York Stock Exchange, la principal bolsa de valores del mundo. La conmemoración, realizada con el tradicional toque de campana en Wall Street, volvió a colocar a la entidad en el centro de una narrativa que combina escala, disciplina financiera, proyección internacional y presencia federal.

El acto fue encabezado por el presidente de Banco Macro, Jorge Brito; el CEO de la entidad, Juan Parma; los directores Constanza Brito y Federico Carballo; y el CFO Jorge Scarinci. La postal neoyorquina no fue solo protocolar: buscó ratificar el posicionamiento de una entidad de capitales nacionales que logró sostener durante dos décadas su presencia en uno de los mercados más exigentes del planeta.

En un país donde la inestabilidad macroeconómica suele poner a prueba la continuidad de las estrategias empresariales de largo plazo, la permanencia de Banco Macro en el mercado bursátil estadounidense aparece como un diferencial. No solo por la visibilidad internacional que implica, sino por lo que exige en materia de transparencia, cumplimiento normativo, auditoría y estándares de gobierno corporativo.

Un banco argentino con escala y vocación federal

La historia de Banco Macro comenzó hace más de 45 años de la mano de sus fundadores, Jorge Horacio Brito y Ezequiel Carballo. Desde entonces, la entidad fue construyendo un perfil propio dentro del sistema financiero argentino, hasta consolidarse como el principal banco privado de capitales nacionales del país.

Hoy, según los datos difundidos por la propia entidad, Banco Macro atiende a más de 6 millones de clientes y 224.000 empresas, apoyado en una estrategia que combina capilaridad territorial, banca presencial y transformación digital. Esa doble condición -cobertura física extendida y plataforma tecnológica de última generación- es una de las claves con las que la institución busca sostener su liderazgo en un negocio que redefine permanentemente sus canales de relación con usuarios y empresas.

La entidad remarca, además, que su crecimiento en estas dos décadas estuvo apalancado en una expansión de capital que permitió financiar su desarrollo estratégico e incrementar de manera sostenida su participación dentro del sistema financiero argentino. Esa evolución, subraya el banco, estuvo acompañada por una política de administración prudente del riesgo, un rasgo central para comprender su posicionamiento actual.

La cotización en Nueva York como sello de confianza

Más allá del valor reputacional, cotizar en la Bolsa de Nueva York implica someterse a reglas de compliance y exigencias de información financiera que funcionan como garantía adicional para inversores, clientes y el mercado en general. En ese marco, el aniversario adquiere una dimensión institucional relevante: Banco Macro busca presentarse no sólo como un banco grande, sino como una organización preparada para rendir examen permanente ante el sistema financiero global.

Ese atributo resulta especialmente importante en el caso argentino. En economías volátiles, la confianza es un activo tan decisivo como el capital. Y en ese terreno, la continuidad en Wall Street actúa como una señal de previsibilidad, orden y consistencia. La permanencia durante 20 años en el NYSE, sin interrupciones, fortalece la imagen de una entidad que logró atravesar distintos ciclos económicos locales e internacionales sin resignar escala ni presencia.

Desde la visión corporativa del banco, este recorrido también es una plataforma para profundizar su transformación tecnológica y ampliar la calidad de sus servicios. La entidad sostiene que su solidez patrimonial le permite liderar procesos de modernización en beneficio de sus millones de clientes, en un contexto donde la digitalización dejó de ser una ventaja competitiva para convertirse en una condición básica de supervivencia en la industria financiera.

Durante la celebración, Jorge Brito definió el aniversario como la validación de una visión de largo plazo. “Celebrar 20 años en la Bolsa de Nueva York es la validación de una visión que comenzó hace casi 50 años y que se consolidó con la decisión estratégica en 2006 de proyectar el banco hacia el mercado global”, afirmó.

Banco Macro (NYSE: BMA) Rings The Opening Bell®
 
The New York Stock Exchange welcomes Banco Macro (NYSE: BMA), today, Tuesday, March 24, 2026, in celebration of its 20th anniversary of listing. To honor the occasion, Jorge Brito, Chairman, joined by Chris Taylor, Chief Development Officer, NYSE, rings the Opening Bell®.
 Photo Credit: NYSE

El presidente de Banco Macro sostuvo además que la entidad logró crecer con consistencia “manteniendo una gestión previsible a pesar de los diversos ciclos económicos nacionales e internacionales”, y remarcó que la presencia del banco en Wall Street representa mucho más que una distinción financiera.

Nuestra presencia en Wall Street no es solo un hito financiero; es un sello de transparencia y seguridad que garantiza que cada proyecto que acompañamos cuenta con el respaldo de un banco líder, solvente y profundamente comprometido con el desarrollo de todas las provincias argentinas”, señaló.

La definición sintetiza uno de los ejes identitarios que Banco Macro intenta sostener: combinar sofisticación financiera y estándares globales con una narrativa fuertemente vinculada al desarrollo territorial argentino. En ese punto, el banco busca diferenciarse no solo por tamaño o solvencia, sino por su arraigo en las economías regionales y por una estrategia de negocio construida desde la capilaridad nacional.

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Acciones argentinas suben hasta 6% y desafían la crisis global, pero el riesgo país y las reservas marcan un límite

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En una jornada atravesada por la volatilidad global por el conflicto en Medio Oriente, los activos argentinos mostraron un comportamiento atípico: subieron hasta 6% en Wall Street y el S&P Merval avanzó 2,8%, mientras los principales mercados internacionales caían hasta 2,8%. El dato no es menor en el actual escenario económico: con un riesgo país que se mantiene por encima de los 600 puntos —cerró en 602 tras tocar 632— y reservas que perforaron los USD 44.000 millones, el mercado local exhibe señales de resiliencia, pero también deja abierta una incógnita clave: ¿se trata de un rebote táctico o de un voto de confianza al programa económico?

Desacople en un contexto global adverso

El contexto externo no ofrecía margen para el optimismo. La escalada de tensiones en Medio Oriente impactó en los precios energéticos y en la dinámica financiera global. El petróleo Brent llegó a superar los USD 111 y cerró en USD 108,30, mientras que el gas natural subió 2,3%. En paralelo, Wall Street retrocedió entre 0,3% y 0,4% y los mercados europeos profundizaron caídas de hasta 2,8%.

Sin embargo, en ese escenario, los activos argentinos se movieron en sentido inverso. El S&P Merval trepó 2,8% hasta los 2.768.681 puntos, impulsado por el sector energético. En Nueva York, los ADR reflejaron ese movimiento: YPF avanzó 5,3% y Vista Energy 5,1%, mientras que Banco Francés lideró con una suba de 6,4% y Edenor con 6%.

La explicación inmediata aparece vinculada a la dinámica del petróleo, que favorece a las compañías energéticas, pero también a señales locales. Las declaraciones del ministro de Economía, que aseguró tener cubiertos los próximos vencimientos de deuda por unos USD 9.000 millones sin acudir al mercado internacional, aportaron un ancla en medio de la incertidumbre.

Entre la deuda y el dólar: señales cruzadas del programa

El comportamiento positivo de las acciones contrastó con la deuda soberana. Los bonos en dólares —Globales y Bonares— retrocedieron en promedio 0,5%, con mayores pérdidas en los títulos de mayor duración. Esa divergencia no es menor: mientras la renta variable muestra apetito, el mercado de deuda mantiene cautela.

El riesgo país sintetiza esa tensión. Aunque recortó sobre el cierre, se mantuvo en 602 puntos básicos, lejos de niveles compatibles con un acceso pleno al crédito internacional.

En paralelo, el frente cambiario mostró estabilidad, pero con matices. El dólar mayorista cerró en $1.394,50, con una brecha de 17,4% respecto del techo de la banda cambiaria ($1.637,01), la mayor desde julio del año pasado. El dólar minorista se mantuvo en $1.415 en el Banco Nación y el blue retrocedió a $1.430.

El Banco Central, por su parte, extendió a 52 ruedas su racha compradora y sumó USD 132 millones en la jornada, acumulando más de USD 3.600 millones en 2026. Sin embargo, ese esfuerzo no se tradujo en una mejora del stock: las reservas cayeron USD 793 millones hasta USD 43.702 millones, afectadas principalmente por la baja en la cotización del oro (-4,8%) y del yuan (-0,4%).

El dato refuerza una paradoja del programa: el Central compra divisas, pero no logra consolidar reservas, una variable central para la credibilidad macroeconómica.

El mercado financiero y la estrategia oficial

La jornada dejó otra señal relevante: el intento del Gobierno de profundizar el mercado de capitales. Desde la Comisión Nacional de Valores se anticipó la creación de un ETF que replique el panel líder de la Bolsa local y cotice en el exterior. La iniciativa apunta a atraer flujos hacia la renta variable argentina y aumentar la liquidez del mercado.

Al mismo tiempo, informes privados empiezan a marcar límites en la estrategia en pesos. Según Adcap, los bonos indexados mostraron una sobreperformance de entre 12% y 15% desde fines de enero, impulsados por la estabilidad cambiaria, pero advierten que esa dinámica podría agotarse sin una apreciación adicional de la moneda.

La recomendación de rotar hacia activos en moneda dura sugiere que, detrás del repunte accionario, persiste una lectura defensiva del mercado.

Un equilibrio frágil en medio de tensiones externas

El desacople de los activos argentinos frente a la caída global introduce un dato político y económico relevante. El Gobierno logra sostener, al menos en el corto plazo, un clima de relativa estabilidad en el mercado local, apoyado en señales de financiamiento y en un tipo de cambio contenido.

Sin embargo, las variables estructurales siguen bajo presión: reservas en descenso, riesgo país elevado y un contexto internacional volátil que impacta en energía, commodities y flujos financieros.

En las próximas semanas, la atención estará puesta en dos frentes. Por un lado, si el flujo de dólares —clave para sostener la acumulación del Banco Central— logra consolidarse. Por otro, si las herramientas anunciadas, como el ETF o las fuentes de financiamiento alternativas, logran traducirse en mayor ingreso de capitales.

El mercado, por ahora, parece otorgar margen. Pero lo hace con cautela.

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El CEO de JP Morgan elogió a Milei y destacó el giro económico de Argentina ante banqueros internacionales

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El presidente Javier Milei sumó este martes un respaldo relevante del sistema financiero internacional. Durante un encuentro con banqueros, el CEO de JP Morgan Chase, Jamie Dimon, elogió la orientación económica del Gobierno argentino y afirmó que el mandatario tiene “convicciones muy sólidas sobre cómo arreglar un país”.

El pronunciamiento no fue un comentario menor. Dimon habló ante ejecutivos del sistema financiero global en un contexto en el que la administración libertaria busca consolidar confianza externa y atraer capitales. Desde esa tribuna, el banquero presentó a Argentina como un caso potencial de transformación económica, destacando la reducción de la inflación, el ajuste fiscal y la apertura de los mercados de capitales.

El respaldo se inscribe en un momento político en el que el Gobierno intenta consolidar su programa de reformas mientras mantiene una narrativa de cambio estructural del modelo económico. Y plantea una pregunta implícita: ¿hasta qué punto el apoyo del sistema financiero internacional puede traducirse en inversiones concretas y sostener el programa económico del oficialismo?

La mirada del sistema financiero sobre el giro económico argentino

En su intervención, Dimon trazó un contraste histórico para explicar la situación argentina. Recordó que en 1917 el país tenía un producto per cápita comparable al de Francia y destacó que contaba con recursos naturales abundantes, capacidad agrícola, minerales, petróleo y una población educada con universidades y escuelas de prestigio.

Sin embargo, señaló que hoy el ingreso per cápita argentino representa aproximadamente una décima parte del francés. Ese diagnóstico sirvió como punto de partida para destacar el cambio de rumbo que, según el ejecutivo, impulsa el actual gobierno.

Dimon enumeró varios factores que, desde la perspectiva de los mercados financieros, explican ese giro. Mencionó la claridad regulatoria introducida por la administración de Milei, la apertura de los mercados de capitales y el control del Banco Central de la República Argentina.

También destacó la desaceleración de la inflación, que —según su exposición— pasó de niveles cercanos al 2% diario, equivalentes a más de 200% anual, a un ritmo cercano al 2% mensual. Para el banquero, ese proceso constituye un “milagro” en términos de estabilización macroeconómica.

En la misma línea, señaló que el Gobierno dejó de monetizar deuda pública, redujo el déficit fiscal a niveles cercanos a cero y comenzó a recuperar el balance de reservas internacionales.

Capitales, recursos y el interés de las empresas

El CEO de JPMorgan también planteó que existe un creciente interés empresarial por invertir en Argentina. Según sostuvo, varias compañías evalúan oportunidades en el país a partir de sus recursos naturales, su potencial energético y la disponibilidad de mano de obra calificada.

Para el banquero, ese escenario configura lo que definió como “un giro asombroso”, difícil de imaginar apenas cuatro o cinco años atrás.

En su exposición señaló que el crecimiento económico cercano al 5% registrado el año pasado fue “casi inaudito” para los analistas que observaban la economía argentina desde el exterior. Ese desempeño, dijo, se vincula con una agenda pro mercado basada en reformas estructurales, incluyendo cambios laborales y regulatorios.

Dimon incluso proyectó que el caso argentino podría convertirse en una referencia internacional sobre cómo revertir crisis económicas profundas. En ese marco, mencionó que el país podría transformarse en un ejemplo para otros gobiernos que busquen aplicar reformas orientadas al mercado.

Un vínculo financiero que ya tiene antecedentes

El ejecutivo también recordó la presencia histórica de JPMorgan Chase en el país y destacó el centro de servicios que la entidad mantiene en Argentina, con aproximadamente 5.000 empleados.

Durante su intervención valoró además el trabajo de Facundo Gómez Minujín, quien encabeza la filial local del banco.

El directivo mencionó asimismo operaciones financieras recientes realizadas por la entidad para asistir al Estado argentino, incluyendo acuerdos de financiamiento tipo repo por alrededor de 2.000 millones de dólares.

El vínculo entre el banco y el Gobierno ya había tenido un episodio visible meses atrás, cuando Dimon visitó Buenos Aires en octubre para participar de un evento global organizado por la entidad y mantener una reunión con el presidente Milei.

El peso político de un respaldo externo

Las declaraciones de Dimon tienen una dimensión que excede lo financiero. En la lógica política del Gobierno, el reconocimiento de figuras centrales del sistema financiero global funciona como validación internacional de su programa económico.

Ese respaldo resulta particularmente relevante en un momento en el que el oficialismo intenta sostener reformas estructurales en medio de tensiones políticas internas y debates legislativos sobre cambios regulatorios.

Al mismo tiempo, el reconocimiento de Wall Street alimenta la narrativa oficial sobre un cambio de ciclo económico en Argentina, donde la estabilización macroeconómica sería el paso previo a una etapa de crecimiento sostenido basado en inversiones.

Un proceso en construcción

El elogio del principal ejecutivo de JPMorgan ofrece una señal de confianza hacia el rumbo económico del Gobierno. Pero también expone la dimensión de expectativa que hoy rodea al caso argentino en los mercados internacionales.

El interrogante de fondo sigue siendo si ese respaldo financiero y discursivo se traducirá en un flujo sostenido de capitales y en proyectos de inversión concretos.

En la economía argentina, la diferencia entre expectativas y resultados suele medirse con el paso del tiempo. Y ese proceso, por ahora, todavía está en desarrollo.

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Petrobras desplaza a Mercado Libre y Brasil concentra las empresas más valiosas de América Latina

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El mapa del poder corporativo en América Latina cambió en la última semana de febrero. La petrolera estatal brasileña Petrobras desplazó a Mercado Libre como la empresa con mayor valor de mercado de la región, reconfigurando un ranking que el unicornio nacido en Argentina lideraba desde agosto de 2024.

Con datos al cierre del 5 de marzo de 2026, Petrobras alcanzó una capitalización bursátil de US$107,81 mil millones, mientras que Mercado Libre cayó al cuarto lugar con US$90,25 mil millones. Entre ambas posiciones se ubicaron otros dos gigantes financieros brasileños: BTG Pactual, con US$91,76 mil millones, y Itaú Unibanco, con US$91,07 mil millones.

El dato no es menor. Por primera vez en más de un año, el liderazgo regional vuelve a concentrarse exclusivamente en compañías brasileñas, en un momento en el que los mercados evalúan la sostenibilidad del crecimiento de las grandes tecnológicas latinoamericanas. ¿Se trata de un retroceso coyuntural para Mercado Libre o del inicio de una nueva etapa en la competencia regional por capital y escala?

Un cambio en el ranking corporativo regional

Durante gran parte de 2024 y 2025, Mercado Libre había logrado consolidarse como la empresa más valiosa de América Latina. Ese posicionamiento reflejaba el peso creciente de las plataformas digitales en la economía regional y el liderazgo del comercio electrónico y los servicios financieros digitales.

Sin embargo, en el cierre de febrero se produjo un giro. Petrobras, una compañía históricamente vinculada al sector energético, recuperó el primer lugar en el ranking de capitalización bursátil.

El podio actual muestra una clara predominancia de Brasil en el mapa corporativo latinoamericano:

  • Petrobras: US$107,81 mil millones
  • BTG Pactual: US$91,76 mil millones
  • Itaú Unibanco: US$91,07 mil millones
  • Mercado Libre: US$90,25 mil millones
  • Grupo México: US$89,52 mil millones

Aunque Mercado Libre rompe parcialmente esa hegemonía, el peso de Brasil también atraviesa su propio negocio. El principal mercado de la compañía fundada por Marcos Galperin es precisamente ese país, donde compite con grandes actores globales y donde se concentra buena parte de su crecimiento.

El retroceso bursátil y el contexto del mercado

La pérdida del liderazgo regional coincide con un período de presión sobre la acción de Mercado Libre en Wall Street.

Actualmente los papeles de la compañía cotizan en torno a US$1.780,36, lejos del máximo histórico de US$2.613,63 alcanzado el 30 de junio de 2025. Para volver a ese nivel, la acción debería subir cerca de 47%, una brecha que ilustra el deterioro bursátil acumulado en los últimos seis meses.

Este comportamiento no implica necesariamente un deterioro operativo inmediato. El último balance presentado el 24 de febrero mostró un crecimiento significativo en los negocios principales del grupo.

Los ingresos trimestrales alcanzaron US$8.759 millones, con un aumento de 18% frente al trimestre previo y 45% interanual. El resultado operativo antes de intereses, impuestos, depreciación y amortización ajustado llegó a US$1.127 millones, con una suba de 21% trimestral y 16% interanual.

La utilidad neta se ubicó en US$559 millones, con un incremento de 33% respecto del trimestre anterior, aunque registró una caída de 13% frente al mismo período del año anterior.

Parte de esa compresión en las ganancias respondió a tres factores señalados por analistas del mercado: mayores incobrables asociados al crecimiento del crédito, un aumento del gasto en marketing y una carga impositiva más elevada.

El negocio crece, pero el mercado exige más

El caso de Mercado Libre refleja una tensión frecuente en las compañías tecnológicas en expansión: los ingresos crecen con fuerza, pero el mercado financiero exige mejoras sostenidas en rentabilidad y previsibilidad.

El grupo opera hoy en dos grandes frentes: el comercio electrónico y los servicios financieros digitales. Ambos negocios han mostrado expansión en volumen de usuarios y operaciones, pero también demandan inversiones significativas para sostener su crecimiento.

En ese contexto, el mercado bursátil reaccionó con cautela al último balance. La primera reacción tras la publicación de los resultados fue negativa, aunque algunos informes posteriores matizaron esa lectura y mantuvieron una perspectiva favorable sobre la compañía.

De hecho, distintos bancos de inversión continúan recomendando compra para las acciones de Mercado Libre, aunque en algunos casos redujeron el precio objetivo.

Un liderazgo regional en disputa

El desplazamiento de Mercado Libre del primer lugar también revela una dinámica más amplia dentro de América Latina.

Brasil, con su tamaño económico y su mercado de capitales más profundo, continúa concentrando las empresas de mayor valuación bursátil. El liderazgo de Petrobras y la presencia dominante de bancos como BTG Pactual e Itaú Unibanco reflejan ese peso estructural.

En ese escenario, Mercado Libre aparece como un actor singular: una compañía nacida en Argentina que logró escalar a nivel regional y competir en el mercado tecnológico global, pero cuya expansión depende en gran medida de su desempeño en Brasil.

Un tablero que todavía puede cambiar

La pérdida del liderazgo regional no necesariamente marca un cambio estructural definitivo. Los rankings de capitalización bursátil responden a movimientos diarios del mercado, a expectativas sobre crecimiento futuro y a factores externos que pueden modificar rápidamente las valuaciones.

Por ahora, el mapa corporativo latinoamericano vuelve a mostrar un dominio brasileño en el podio. Pero la evolución del comercio electrónico, la expansión del negocio financiero digital y la dinámica de los mercados globales seguirán influyendo en la competencia por el liderazgo regional.

En los próximos meses, el mercado observará si Mercado Libre logra recuperar terreno en Wall Street o si el nuevo orden corporativo en América Latina se consolida con Brasil en la cima.

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Acciones argentinas repuntan en medio de la tensión global, pero el riesgo país sube a 575 puntos

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En una jornada marcada por la tensión geopolítica y la volatilidad en los mercados internacionales, las acciones argentinas lograron avanzar mientras el riesgo país volvió a subir. El índice S&P Merval cerró este viernes con una suba de 2,2% hasta los 2.626.114 puntos, desmarcándose de las caídas que dominaron a las principales plazas financieras del mundo.

Sin embargo, el dato político y financiero que siguieron de cerca los operadores fue otro: el riesgo país que mide JPMorgan Chase subió 31 unidades y alcanzó los 575 puntos básicos, reflejando la persistente fragilidad del crédito soberano argentino en un escenario global cada vez más incierto.

El movimiento ocurre en un contexto internacional dominado por la séptima jornada consecutiva de conflicto bélico en Oriente Medio, que impulsó una fuerte suba en el precio del petróleo y alteró el comportamiento de los mercados globales. La pregunta que empieza a circular en las mesas de dinero es evidente: ¿se trata de un rebote técnico de los activos argentinos o de una señal de resiliencia en medio de una tormenta externa?

Energía y petróleo: el factor que sostuvo a la bolsa local

La dinámica del mercado local estuvo fuertemente influida por el salto en el precio del crudo.

El barril de West Texas Intermediate crude oil subió 11,9% y cerró en USD 90,60, su nivel más alto desde octubre de 2023. En paralelo, el Brent crude oil avanzó 8% hasta USD 92,23.

En apenas una semana, los precios del petróleo acumularon una suba cercana al 35%, impulsada por la interrupción del tráfico de petroleros en el Estrecho de Ormuz, uno de los corredores energéticos más sensibles del comercio mundial.

Ese contexto favoreció particularmente a los papeles vinculados a la energía dentro del mercado argentino. Entre las principales subas del día se destacaron: Aluar: +6,6% e YPF: +5,1%

El repunte bursátil contrasta con el desempeño de la deuda soberana. Los bonos argentinos en dólares —tanto Bonares como Globales— registraron una caída promedio de 0,9%, presionando al alza el indicador de riesgo país.

Wall Street en rojo y señales de alerta desde Estados Unidos

Mientras Buenos Aires lograba una leve recuperación, Nasdaq Composite encabezó las pérdidas en Wall Street, con una baja de 1,6%.

El detonante fue un informe mensual de empleo en Estados Unidos que sorprendió al mercado: se perdieron 92.000 puestos de trabajo en febrero, un dato que reavivó dudas sobre el ritmo de crecimiento de la economía estadounidense.

Ese factor se combinó con la escalada bélica en Oriente Medio y el salto del petróleo, un cóctel que volvió a colocar el riesgo geopolítico en el centro del análisis financiero global.

Riesgo país y deuda: la fragilidad estructural argentina

La reacción del riesgo país argentino refleja una característica persistente del sistema financiero local: incluso cuando algunos activos suben, la percepción de riesgo sobre la deuda soberana permanece elevada.

El indicador de IEB destacó que el riesgo país continúa moviéndose dentro del rango de 550–575 puntos básicos, lo que indica una dinámica lateral en medio de un escenario externo cada vez más incierto.

El fenómeno se amplificó por un factor técnico: durante la jornada subieron los precios de los bonos del Tesoro de Estados Unidos, lo que redujo sus rendimientos y, por cálculo comparativo, empujó al alza el indicador de riesgo para economías emergentes como Argentina.

Commodities, energía y el posible efecto en la economía argentina

Desde el análisis macroeconómico, la suba de los precios internacionales de la energía y de algunos granos podría tener efectos mixtos sobre la economía argentina.

Un informe de GMA Capital señaló que el conflicto en Oriente Medio reintrodujo el riesgo geopolítico en los mercados globales, pero también abrió un canal potencialmente favorable para el país.

Según el reporte, el impacto podría sentirse a través de dos variables: Mejora de términos de intercambio por suba de commodities. Mayor relevancia del sector energético en las exportaciones

En ese marco, productos clave del agro registraron subas: Trigo: +4,3% y Maíz: +3,1%

La combinación de precios agrícolas y energéticos en alza podría ofrecer un alivio transitorio para una economía cuya estructura exportadora sigue concentrada en el complejo agroindustrial.

Dólar en alza y estrategia cambiaria del Banco Central

En el mercado cambiario, el dólar continuó con una tendencia alcista moderada.

El tipo de cambio mayorista avanzó 9 pesos (0,6%) hasta $1.416, su valor más alto desde el 9 de febrero, mientras que el dólar al público cerró en $1.435 para la venta en el Banco Nación.

En el circuito informal, el dólar blue se negoció en $1.415, con un aumento de 15 pesos o 1,1% en la jornada.

El Banco Central de la República Argentina absorbió USD 40 millones mediante su intervención en el mercado de cambios, equivalente al 9,4% de la oferta del segmento contado.

Al mismo tiempo, las reservas internacionales brutas crecieron USD 179 millones y alcanzaron USD 46.004 millones, impulsadas en parte por el incremento del precio del oro, que subió 1,8% hasta USD 5.168,50 la onza.

Energía, inflación y el nuevo riesgo macro global

Los analistas internacionales advierten que el petróleo volvió a ocupar un rol central en la economía global.

Según Felipe Mendoza, analista de EBC Financial Group, el mercado podría enfrentar un shock de oferta energético si la tensión en el Golfo Pérsico se intensifica.

En ese escenario, el crudo podría avanzar hacia USD 95 o USD 100 por barril en el corto plazo, e incluso escalar hacia USD 120–150 si la producción de la región se ve comprometida.

Ese tipo de dinámica tiene implicancias globales: inflación, política monetaria y volatilidad financiera podrían reconfigurarse en cuestión de semanas.

Un equilibrio frágil entre factores externos y variables locales

En el plano doméstico, los analistas de Puente sostienen que el mercado seguirá condicionado por dos factores centrales: la estabilidad cambiaria y la acumulación de reservas.

El escenario inmediato combina elementos contradictorios. Por un lado, la suba de commodities y la recuperación de algunas acciones locales ofrecen señales positivas. Por otro, el aumento del riesgo país y la volatilidad global recuerdan la vulnerabilidad estructural de la economía argentina frente a shocks externos.

La incógnita de fondo es cuánto durará la tensión en Oriente Medio y hasta qué punto el petróleo seguirá empujando a los mercados. En ese tablero, los activos argentinos oscilan entre la oportunidad y la fragilidad, un equilibrio que puede cambiar con rapidez en función de factores que hoy se definen lejos de Buenos Aires.

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