Otro yaguareté fue atropellado en Misiones. Según informó el Ministerio de Ecología, el hecho se produjo hoy en la ruta provincial 19 a 38 kilómetros de Wanda y el animal fue atropellado por un posadeño que circulaba en una Ford Ecosport.
En horas de las tarde de este domingo se reportó al cuerpo de Guardaparques apostados en la Base de Parque Provincial Urugua-í que sobre la ruta provincial Nº 19, que a unos 38 kilómetros del casco urbano de la localidad de Wanda en cercanías al acceso de parque un automóvil atropelló a un felino de la especie Yaguareté (Panthera Onca), indicó el comunicado del Ministerio de Ecología.
Luego del aviso un equipo de Guardaparques se trasladó hasta el lugar del hecho y constató el lamentable suceso, encontrando a unos metros del accidente el cuerpo del animal, que debe determinarse si es macho u hembra.
Intervino en el lugar la División Criminalística de la Policía de Misiones para determinar las circunstancias del hecho y la velocidad de circulación del vehículo; en tanto que el equipo de científicos de la subcomisión para la Conservación del Yaguareté procederá a la identificación del animal así como otras características del mismo, que preliminarmente puede decirse que se trata de una hembra juvenil.
El vehiculó que ocasionó el siniestro, una camioneta Ford Ecosport conducida por un ciudadano domiciliado en la ciudad de Posadas. En tanto que el vehículo quedó retenido por la autoridad de aplicación en el destacamento de Guardaparques del Parque provincial Urugua-í.
Desde el Ministerio de Ecología se continuará con las actuaciones administrativas, actuándose con el máximo rigor que permite la Ley, por la lamentable perdida de un Monumento Natural Provincial, ocasionada por la conducta desaprensiva de la personas al volante y por la violación de los límites de velocidad dentro de las Áreas protegidas. Por otra parte, se ha dado intervención al juzgado de instrucción penal de la ciudad de Iguazú.
Las amenazas que enfrentan los grandes felinos de diferentes latitudes ocupan hoy aquí el evento central del Día Mundial de la Vida Silvestre, que busca crear conciencia sobre la necesidad de conservar esos animales.
Este 3 de marzo es un día para celebrar la diversidad de la fauna y la flora en el mundo, lo que nos hace ricos en naturaleza y por lo que se hace necesario crear conciencia en la sociedad para hacer frente a los riesgos presentes, los cuales contemplan consecuencias en el ámbito medioambiental, social y económico.
La fauna y la flora silvestre cuentan con un valor esencial al contribuir con aspectos no sólo ecológicos, sino también con elementos científicos, educativos, culturales y sociales para un respectivo desarrollo sostenible y bienestar del ser humano. Es así como se crea la importancia a nivel mundial frente a una participación activa ante el día en que la naturaleza es festejada. El Día Mundial de la Vida Silvestre es una oportunidad para recordar la importancia del cuidado y la preservación de especies que están en peligro de extinción y desde luego, la importancia por la lucha contra el tráfico de las diferentes especies, puesto que son las comunidades, quienes a partir de la implementación de diferentes acciones positivas, pueden ayudar a detener el comercio ilegal de la vida silvestre.
Desde 2013 se lleva a cabo la celebración del Día Mundial de la Vida Silvestre como una apuesta que la Secretaría de la Convención sobre el Comercio Internacional de Especies Amenazadas de Fauna y Flora Silvestres, en colaboración de otros organismos de la ONU, han desarrollado con el fin de resaltar la importancia de velar por la supervivencia de los grandes felinos y de la diversidad biológica del mundo en que vivimos.
La población de los grandes felinos está disminuyendo por culpa de:
La secretaria general adjunta de Naciones Unidas, Amina Mohammed, y el representante permanente de Alemania ante la ONU, Christoph Heusgen, abrirán el foro en el cual participan otros altos representantes del organismo multilateral.
Con la premisa “Todos tenemos un papel que desempeñar”, la Cámara del Consejo Económico y Social acogerá el evento, donde también se presentará la edición 25 de los sellos de especies en peligro de la ONU, según difunde una nota de prensa.
La celebración de este año del Día Mundial de la Vida Silvestre se centra en los grandes felinos, esos magníficos predadores que viven amenazados.
Ciertamente, estos carismáticos animales se cuentan entre los más notables y admirados del planeta, y, sin embargo, hacen frente a múltiples y diversas amenazas, en su mayoría causadas por la actividad humana. En general, las poblaciones disminuyen a un ritmo alarmante debido a la desaparición de su hábitat y sus presas, las interacciones con humanos, la caza furtiva y el comercio ilícito. Por ejemplo, la población de tigres ha disminuido un 95 por ciento en los últimos cien años, y la de leones africanos un 40 por ciento en los últimos 20 años.
En esta categoría de grandes félidos, además de los cuatro de mayor tamaño que rugen —el león, el tigre, el leopardo y el jaguar— también se incluyen, entre otros, el puma, el guepardo, el leopardo de las nieves o la pantera nebulosa. Estas especies están representadas en el continente africano, asiático y americano, una distribución prácticamente mundial.
Este día internacional nos da la oportunidad de concienciar acerca de la precaria situación de estos animales y pedir que se tomen medidas para salvar a estas emblemáticas especies.
El 20 de diciembre de 2013, la Asamblea General de la ONU proclamó el 3 de marzo como el Día Mundial de la Vida Silvestre.
Precisamente en esa fecha se firmó la Convención sobre el Comercio Internacional de Especies Amenazadas de Fauna y Flora Silvestres.
En el marco de la carta acuerdo firmado entre la Fundación Vida Silvestre Argentina y el Ministerio de Ecología y Recursos Naturales Renovables de Misiones, mediante el Cuerpo de Guardaparques Provinciales se fortalecieron los trabajos de control y fiscalización para contrarrestar las actividades furtivas en la zona Norte de la Provincia durante el último semestre de 2017.
El equipo de guardaparques provinciales de la zona norte de Misiones, con apoyo de Vida Silvestre, fortaleció e intensificó los esfuerzos de control y fiscalización contra ilícitos en las áreas protegidas de la zona norte. Se realizaron 18 operativos de control y vigilancia posteriores a la implementación de un ciclo de capacitaciones, trabajos de planificación de las actividades y la donación de equipamiento. Los controles se focalizaron en los Parques Provinciales Guardaparque Horacio Foerster, Urugua-í, Puerto Península y en la Reserva de Vida Silvestre Urugua-í. En este 2018 ya se está trabajando en redoblar la apuesta y apoyar más acciones de control y vigilancia.
Estas actividades forman parte del proyecto “Por más yaguaretés, acciones estratégicas para su conservación en la selva misionera”, que tiene entre sus principales objetivos mitigar la problemática de la caza furtiva. Ésta, es una problemáticas que afecta directamente al yaguareté y sus presas, pero que también pone en riesgo el funcionamiento del ecosistema de la selva misionera.
En Misiones, el Ministerio de Ecología es la autoridad de aplicación en materia ambiental, y es la responsable de las tareas de control y fiscalización de todas las actividades furtivas dentro de las áreas protegidas provinciales.
Entre los resultados más destacados de los 18 operativos de control y vigilancia que se realizaron, se destaca la detención de 6 personas que se encontraban cometiendo delitos de cacería en las áreas protegidas. A su vez, se identificaron y destruyeron 31 saleros (cebaderos de animales), al igual que 10 sobrados (sitios para la espera de las presas, generalmente arriba de los árboles). Se encontraron un total de 19 trillos actualmente en uso y otros 9 antiguos, al tiempo que se identificaron 5 campamentos activos y 1 en desuso, en los cuales se montó guardia y finalmente fueron destruidos.
Durante 2017, Vida Silvestre logró el compromiso de siete propietarios privados de San Pedro en la conservación de 596 hectáreas de bosques nativos vitales para la conectividad del hábitat del yaguareté. Para ello, se presentaron y aprobaron 7 planes de conservación, en el marco del Fondo Nacional para el Enriquecimiento y la Conservación de los Bosques Nativos de la Ley 26.331 de Presupuestos Mínimos de Protección Ambiental de los Bosques. Esta línea de trabajo forma parte del proyecto “Por más yaguaretés, acciones estratégicas para su conservación en la selva misionera”, que entre sus objetivos se propone mantener la conectividad del hábitat del yaguareté en áreas críticas del Paisaje Óptimo para la Conservación de la especie y gestionar que sus propietarios reciban una compensación económica por conservar la selva. El área de trabajo para este componente del proyecto, es el corredor Yabotí – Cruce Caballero, ubicado en el municipio de San Pedro.
Actualmente, el yaguareté sobrevive en pequeñas poblaciones del norte del país; Salta, Jujuy, Formosa, Chaco, Santiago del Estero y Misiones. En esta última, el yaguareté encuentra uno de los sitios más alentadores para su conservación, debido principalmente al bloque continuo de selva del Corredor Verde de Misiones, sumado a las áreas de bosques cercanas de Brasil. Sin embargo, para poder conservar al tigre es necesario incentivar a la conservación de los remantes de monte en tierras privadas y de esa forma mantener la conectividad con áreas de selva continua.
Además del compromiso de los propietarios, el acompañamiento de las emisoras radiales de San Pedro; Ciudad, Aries, Nativa, Info San Pedro y periódico El Observador, fueron fundamentales para alcanzar estos resultados. En 2018 la convocatoria a propietarios continúa, y se focalizará en las colonias Cruce Caballero, Tobuna, zona norte de Piñalito y alrededores.
Sin pausa, la naturaleza hace su trabajo. Envuelve los vestigios de civilización que todavía resisten en el denominado campo San Juan, la reserva que Yacyretá quiere convertir en un nuevo Parque Nacional a escasos cuarenta kilómetros de Posadas, entre las localidades de Candelaria y Santa Ana. La idea del Parque Nacional forma parte del eje Impenetrable, Esteros del Iberá y Cataratas del Iguazú, de la mano del turismo.
Un equipo periodístico de Economis recorrió la reserva cubierta de pastizales, manchones de monte cerrado, lagunitas, cascadas escondidas, como el Salto del Diablo, alimentado por un bañado, que en temporada de lluvias se convierte en una catarata de ocho metros de altura.
Aunque todavía está abierta la controversia con la Provincia por el dominio de las cinco mil hectáreas, la Administración de Parques Nacionales está a punto de aprobar la posesión de la tierra que fue expropiada por Yacyretá, como paso previo a la creación del nuevo parque.
Sin embargo, todavía no se conocen con certeza las proyecciones de Parques para el campo San Juan, donde se conserva uno de los ecosistemas que están en peligro en la Argentina: malezales y bosques que se emparentan con Corrientes y Chaco, pero que en Misiones tienen uno de sus últimos reservorios protegidos.
Para llegar, desde la capital misionera, hay que transitar unos pocos kilómetros después de la estación de peaje y entrar a la izquierda, en línea recta con la Cruz de Santa Ana, que se encuentra en el cerro de la margen derecha.
Desde la ruta, son unos ocho kilómetros de un camino sinuoso hasta el río Paraná. El terreno comienza con una zona de pastos hasta mezclarse con zonas de monte espeso. La casona en la costa del río Paraná permite imaginar momentos eternos de contemplación.
El campo San Juan además contiene un rico patrimonio histórico, con restos del ingenio que fue construido por el gobernador de Misiones, Rudecindo Roca para la explotación de la caña de azúcar con el trabajo de esclavos indios, algunos “importados” de la Patagonia que por entonces era botín de la conquista del Desierto.
El lugar fue escenario de un histórico motín el 23 de junio de 1888, protagonizado por indígenas ranquel que trabajaban en el ingenio azucarero, quienes además saquearon el establecimiento y se fugaron al Paraguay cruzando el Paraná en embarcaciones tomadas del puerto del establecimiento.
La chimenea se mantiene como historia viva de los primeros años institucionales de MisionesA fines del siglo XIX, el establecimiento fundado por Roca en 1883 quedó a cargo de una firma francesa y el ingenio siguió funcionando hasta alrededor de 1905.Hoy se encuentran restos de la chimenea y del antiguo ingenio azucarero de Campo San Juan, como algunos rieles y paredes que se funden con raíces y el verde del monte.
Para llegar a la chimenea que se esconde entre la copa de los árboles que la rodearon, hay que animarse a atravesar un monte cerrado y jugar a la aventura del descubrimiento. Llegar vale la pena: las ruinas están en buen estado de conservación y todavía se pueden apreciar detalles de la construcción.
También hay tumbas de un viejo cementerio de Santa Ana y el casco de la estancia de las hermanas Durini, que hasta principios de siglo se dedicaban al turismo rural. Detalle de los últimos dueños de la reserva.
La idea de crear una reserva comenzó a germinar en 2009 y se plasmó después con la decisión de Yacyretá de ceder las tierras a Parques Nacionales para la protección ambiental.
El campo San Juan conserva una de las ecoregiones más amenazadas de la Argentina: los campos y malezales del sur de Misiones y nordeste de Corrientes. Ocupan apenas el 1 por ciento del territorio nacional en medio de una matriz urbana y de explotación agropecuaria intensiva, con escasas áreas protegidas.
El 90 por ciento de las 5.160 hectáreas de campo San Juan está cubierto por pastizales y bosques nativos. Los arroyos San Juan, Santa Ana y la costa del río Paraná le aportan diversidad singular y excelentes oportunidades de recreación.
Esta reserva fue declarada “Área de importancia para la conservación de las aves” (AICA) ya que se han registrado, entre otras, aves de pastizal como el tachurí coludo (Culicivora caudacuta) -especie globalmente amenazada- y el yetapá grande (Gubernetes yetapa). Se encuentra además una población de chuña patas rojas (Cariama cristata) y en la selva ha sido registrado el yapú (Psarocolius decumanus) y la urraca azul (Cyanocorax caeruleus). El añapero chico (Chordeiles pusillus) nidifica en el área.
El área contiene además un grupo de especies características de la selva paranaense que incluye a la amenazada mosqueta oreja negra (Phylloscartes paulista M. Pearmancom. pers.). Existe una de las pocas poblaciones de ñandú (Rhea americana) que subsisten en la provincia.
Este ambiente fue también, en su momento, el hábitat del venado de las pampas (Ozotoceros bezoarticus), hoy extinguido en Misiones, pero que podría ser reintroducido en la zona si prosperan las conversaciones de Yacyretá con Conservation Land Trust, la fundación creada por Douglas Tompinks, que lleva adelante un inédito programa de reintroducción de especies en Corrientes.
En 2009 Yacyretá adquirió estas tierras y fueron incorporadas al programa de reservas como compensación ambiental para reparar la pérdida de recursos naturales por el impacto ambiental producido.
“La transferencia de campo San Juan a la Administración de Parques Nacionales fortalecerá la conservación de este ecosistema y su biodiversidad, garantizando la continuidad de la vida silvestre de esta región extraordinaria del sur misionero. Las principales acciones se enfocarán en contar con presencia permanente en terreno, recuperación de ambientes y especies, prevención de incendios, puesta en valor de sus recursos culturales y una oferta de atractivos ecoturísticos”, señalan en la entidad binacional, ahora conducida por el misionero Martin Goerling.