El premio Nexonum de España reconoció al billete argentino de $500 con la imagen del yaguareté como el mejor del mundo, entre los emitidos en 2016.
El premio Nexonum de España reconoció al billete argentino de $500 con la imagen del yaguareté como el mejor del mundo entre los emitidos en 2016. Este nuevo galardón se suma a los diversos reconocimientos internacionales recibidos por la familia de billetes Animales autóctonos de Argentina puesta en circulación por el Banco Central de la República Argentina (BCRA).
En una ceremonia realizada en el auditorio de la Real Casa de la Moneda, Fábrica Nacional de Moneda y Timbre de España, un jurado internacional formado por académicos de una treintena de países de Europa y América distinguió al billete de $500 con el primer premio, informó el BCRA.
El concurso, organizado por la revista EL ECO Filatélico y Numismático de Madrid, premió a los mejores billetes y monedas del mundo emitidos en 2016. En el mismo acto, celebrado en noviembre pasado, la moneda argentina de $2 conmemorativa del Bicentenario de la Independencia logró el segundo puesto en la categoría Mejor moneda de curso legal del mundo.
En los dos últimos años, la nueva familia de billetes de animales autóctonos ha obtenido diversos galardones internacionales. Además del premio Nexonum, el billete de $ 500 recibió el Premio LatiNum al mejor billete latinoamericano 2015/2016 y, en 2017, fue elegido entre los cuatros mejores billetes del mundo con el segundo puesto compartido, otorgado por la International Bank Note Society (IBNS), que premió el mérito artístico, el diseño y el uso del color y medidas de seguridad. Por su parte, al billete de $200 con la imagen de la ballena franca austral, le fue concedido el premio LatiNum 2016/2017 al mejor billete latinoamericano.
SAN MIGUEL, Corrientes.- “Juanita me convidó unas chipas que estaban riquísimas, pero más allá de lo rico tenían algo que me hacían identificarlos con la naranja aunque no lo fueran. Le pregunté qué tienen, entonces me mostró la fuente y vi que las chipas estaban puestas arriba de hojas de naranjo. Su mamá no tenía fuentes, ponía hojas de naranjo en el horno de barro y sobre eso apoyaba la masa para que no se quemen”, recuerda Hada Irastorza, coordinadora del equipo de Comunidad de la fundación Conservation Land Trust (CLT) cuando conoció a Juana Canteros, una codiciada cocinera de San Miguel que prepara almuerzos y viandas para turistas que pasan por el camino de su casa para ir a San Nicolás o la isla San Alonso.
En eso consiste el trabajo del equipo de Comunidad de CLT y Fundación Flora y Fauna Argentina, una fundación cuyo objetivo es la reintroducción de fauna extinta en el Parque Iberá y que además trabaja con las comunidades y municipios vecinos a los Esteros para incentivar el desarrollo de prestadores turísticos locales como una manera de frenar la migración de los más jóvenes y ganar aliados para la conservación del ambiente. Entre quienes apoyan el trabajo de CLT está Volkswagen que cedió en comodato una camioneta Amarok para que este pueda recorrer cada rincón del Parque.
Y de eso se trata el trabajo de este equipo de CLT, una fundación que impulsa una labor integral de reintroducción de fauna extinta para restablecer el ecosistema de Iberá. “El trabajo que hacemos desde el equipo de Comunidad es identificar quiénes son los líderes de cada grupo, escucharlos y ver si ellos realmente tienen un interés en trabajar en el ecoturismo”, dice Hada y asegura: “Juanita es una de ellas”.
Un cartel escrito con tiza que dice Ko’e Mimbí, amanecer brillante en guaraní, indica que se está en la puerta de la casa de Juanita. Sonriente aparece desde el fondo de la propiedad para recibir a un grupo de turistas que viene a almorzar luego de hacer un paseo en lancha. Cálida, Juanita invita a sentarse a la mesa mientras convida sus famosas chipas. “Para almorzar tenemos tarta de verduras que preparé con los vegetales de mi huerta”, anuncia.
La prosperidad de sus almuerzos, meriendas y viandas hicieron que el negocio crezca y Juanita cuente ahora con Georgina, su primera ayudante en la cocina, una joven de 20 años. Esa mañana ambas habían preparado una torta de naranjas, muy famosa en la zona, para enviar a un asado en San Alonso organizado por CLT para darle la bienvenida a Isis, una yaguareté que se incorpora al proyecto de reintroducción del felino.
“Nuestro trabajo es mostrarles que lo que ellos tienen y hacen vale mucho”, recalca Hada cuando habla de los casos puntuales como el de Juanita o el de Raimundo Aguilar, un artesano que construye canoas en San Miguel.
Iberá, la pequeña Venecia que necesita canoas
La potencia de Iberá a nivel turístico está dada por ese ecosistema increíble pero también por la cultura. Así, por ejemplo, el paraje Carambola conserva la vida típica del isleño. Para ir de una casa a la otra hay que hacerlo en canoa, como si fuera una pequeña Venecia. Las casas son de junco porque el sustrato es arena entonces no podrían hacerse de otro modo
Raymundo Aguilar tiene 69 años y se destaca por ser el mejor constructor de canoas de San Miguel. “Hacer una canoa me lleva veinte días”, dice. A su lado está su mujer y madre de sus ocho hijos, ella también contribuye a la tarea. Se los puede ver en acción terminando el último encargue. Madera timbó, chapa y brea aún fresca tomaron la forma de una canoa perfecta ya casi lista para navegar por una de las reservas de agua dulce más grande del mundo.
“El acompañamiento a emprendedores es clave. Tratamos de rescatar al mejor canoero, o al que sabe hacer esa comida que ya en otro lugar no se prepara, eso hace la diferencia. Creemos que tienen potencial porque tienen el conocimiento del lugar y nos convertimos en un facilitador para que desarrollen su oficio como una fuente de trabajo propia”, concluye Hada.
La confirmación de la muerte de un ejemplar renovó el alerta entre los especialistas en conservación.
La situación de conservación del yaguareté sigue siendo crítica en Argentina. Si bien este año se dieron a conocer resultados de investigaciones que demostraron que las poblaciones en la provincia de Misiones empezaron a recuperarse gracias a grandes esfuerzos de investigadores y organismos de protección, el panorama en la región chaqueña es más adverso.
La confirmación de que a mediados de este año murió uno de los últimos ejemplares que habitan en las provincias de Chaco y Formosa –donde se estima que no hay más de 20 yaguaretés viviendo en su hábitat natural-, renovó el alerta. Investigadores del CONICET que trabajan con la especie advierten sobre la necesidad de incrementar las medidas de protección.
A través de comunicados que dieron a conocer días atrás las organizaciones de conservación Proyecto Yaguareté y Red Yaguareté, se confirmó que en 2017 murió uno de los últimos ejemplares de los que se tenía registro en las provincias de Chaco y Formosa. Después del hallazgo de una cabeza del animal en cercanías a la ciudad de Resistencia, se inició una investigación que movilizó a distintos grupos de científicos que estudian las características y el estado de conservación de la especie en Argentina.
Según explica el investigador adjunto del CONICET en el Instituto de Biología Subtropical (IBS, CONICET – UnaM), Agustín Paviolo, en Argentina sólo existen tres regiones en las que se encuentran yaguaretés viviendo en condiciones naturales: las yungas salteñas, la selva misionera y el bosque chaqueño. “Aunque todas las poblaciones están muy disminuidas y se encuentran en condiciones de vulnerabilidad, las que están ubicadas en estos dos últimas áreas del Nordeste son las más comprometidas, debido a una gran diversidad de factores que también tienen que ver con las propias condiciones naturales”, indicó.
Los datos que se obtuvieron tras relevamientos científicos en el área de la provincia de Misiones y zonas aledañas de Brasil revelaron que entre 2005 y 2016 se triplicó la población de yaguaretés y que hay alrededor de 90 ejemplares en su hábitat. En tanto, en la región chaqueña –que abarca a las provincias de Chaco y Formosa-, la situación en más grave, ya que se estima que no quedan más de 20.
Además de las huellas que se identifican en terrenos, los registros obtenidos a través de cámaras trampa son una de las principales fuentes que emplean los biólogos para conocer cómo y dónde habitan los yaguaretés que sobreviven en la selva. “En los últimos años se hicieron relevamientos en superficies muy extensas, tanto de la selva misionera como del bosque chaqueño, pero no hay registros fotográficos en Chaco y Formosa, lo que demuestra que la situación es gravísima”, señala otro de los científicos del CONICET que se dedica a estudiar esta especie y también se desempeña como investigador adjunto en el IBS, Carlos de Ángelo.
Los buenos resultados obtenidos en Misiones, destacan tanto Paviolo como De Ángelo, fueron posible gracias a los esfuerzos sostenidos de distintas instituciones -CONICET, ONGs, organismos estatales, entre otros-, que permitieron el diseño y el desarrollo de distintas políticas de protección de la especie. En la zona del Chaco, la crítica situación exige un mayor compromiso por parte de los sectores involucrados.
Conservar y hacer crecer las poblaciones de yaguaretés no es una tarea sencilla, tanto en Argentina como en otros países de Sudamérica, ya que gran parte del hábitat de este felino se perdió por el crecimiento de las ciudades y las prácticas productivas a gran escala. Sin embargo, distintos grupos de investigadores del CONICET localizados en diferentes provincias siguen trabajando en la investigación de la especie, abarcando desde aspectos básicos de su ecología hasta sus características genéticas, a fin de encontrar alternativas que permitan conservarla y evitar su extinción.
“El objetivo final de nuestro trabajo como científicos es lograr que toda la información que generamos a través de estas investigaciones pueda ser utilizada por los tomadores de decisiones, para que se puedan adoptar las mejores estrategias que permitan conservar a esta especie, que tiene un rol clave en el ecosistema”, finalizó Carlos De Ángelo.
La Red Yaguareté informa que durante el año 2017 no se produjeron ataques a vacas en los potreros especialmente adaptados para la producción ganadera en zonas de grandes felinos, en los alrededores del Parque Provincial Salto Encantado, en Misiones.
Esa zona ha sido tradicionalmente conflictiva por los ataques de yaguareté a vacas, que llegan a pastar en potreros pegados a la selva y por las consecuentes matanzas del gran felino como represalia, lo que lo llevó hasta casi desaparecer de la zona.
Pero desde el año 2011 la Red Yaguareté comenzó a desarrollar sistemas de alambrados y corrales electrificados para evitar que los felinos se acerquen a estas presas tan accesibles como abundantes, para ponerle fin al conflicto y buscar la convivencia.
“Por eso nos alegra mucho comunicar a la sociedad, a quienes nos apoyan y a quienes trabajan en conservación, que hemos tenido ataque cero este año en los sistemas que hemos diseñado especialmente. Si se han registrado dos eventos de predación en propiedades que no cuentan con estos sistemas. Sin embargo, a raíz de ellos se ha comenzado a trabajar con estos productores para equiparlas con medidas antidepredatorias también. De a poco se va avanzando y esperamos alcanzar la totalidad de los potreros para 2019”. señaló el Lic. Nicolás Lodeiro Ocampo, Director de la Fundación y del Programa Convivencia Yaguaretés y Personas.
El objetivo de este programa es terminar con un conflicto que ha llevado al borde de la extinción al Yaguareté en muchos sitios del continente y que en Argentina es tal vez la mayor amenaza que enfrenta la especie. Si se pone fin al conflicto, se pone fin también a una de las principales causas de extinción.
Al mismo tiempo, el monitoreo de presencia de Yaguaretés en el área continuó mostrando que los grandes felinos están presentes. “Esto es muy importante, pues hemos confirmado que siguen habiendo yaguaretés en el Valle del Cuñá Pirú y que no están vulnerando los corrales electrificados, que es justamente lo que se busca con este proyecto. Pero además es muy bueno saber que el ejemplar apodado Mombyry es registrado por cuarto año consecutivo en el área, superando todas las expectativas de supervivencia históricas para la zona.” finalizó Lodeiro Ocampo.
La Red Yaguareté trabaja en esta zona en conjunto con el Ministerio de Ecología, con apoyo de diversas instituciones y de sus socios.
Vida Silvestre le puso “abogados a los yaguaretés de la selva misionera”. Mediante un convenio con el Instituto de Derecho Ambiental Forestal Federal (IDAFFe-sede Posadas), de la Universidad Católica de Santa Fe, un equipo de abogados estuvo trabajando en la revisión de causas legales de delitos de caza furtiva en los que fueron víctimas los tigres criollos.
Luego de la revisión del estado de las causas, y de entrevistas con actores claves de estos procesos, se diseñó una estrategia procesal para que las ONG’s que trabajan en conservación de la especie puedan intervenir en las causas judiciales actuales y futuras.
Esta iniciativa forma parte del proyecto “Por más yaguaretés, acciones estratégicas para su conservación en la selva misionera”, impulsada por Vida Silvestre con el apoyo de la Organización Mundial de Conservación (WWF). A partir de este trabajo, las organizaciones cuentan con las herramientas legales y jurídicas para intervenir procesalmente cuando ocurre la muerte de un yaguareté. Con ello, se podrá designar asesores letrados para realizar intervenciones en las causas, contando con sólidos fundamentos para realizar las presentaciones.
El trabajo de los abogados del IDAFFe se centró en el análisis de la normativa sustancial procesal que se aplica a causas de muertes de yaguaretés. A raíz de ello, se está trabajando en una serie de propuestas de normas para optimizar los procesos penales. Se espera poder lograr contribuciones que logren dotar a los jueces de un marco legal más eficaz para actuar, y a todo el sistema jurídico de herramientas que permitan lograr el cumplimiento efectivo de las normas. Este trabajo se encuentra aún en análisis y los resultados serán presentados en 2018.