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El negocio que todavía no se ve: lo que la ciencia puede extraer de la yerba mate

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La yerba mate despierta a los dormidos, corrige a los haraganes y hace hermanas a las gentes que no se conocen, escribió Eduardo Galeano, y sintetizó con belleza lo que cualquier bebedor sabe: el mate tiene magia. Pero lo que no es tan conocido es que el mate también tiene ciencia, mucha ciencia, que está en las reacciones químicas que se producen en el cebado, en sus efectos sobre nuestras neuronas, en los sabores que puede agregar a nuestras comidas. Así comienza el libro del científico Juan Ferrario y la sommelier del mate, Karla Johan.  

Desde el rescate de su reputación frente a acusaciones de potencial riesgo cancerígeno, hasta la identificación de compuestos con alto impacto en la salud, Ferrario propone mirar al mate desde el laboratorio.

El título de tu libro propone mirar el mate desde la ciencia. Se dice que tiene muchas virtudes, pero empecemos por los detractores, que aseguran que tiene riesgo cancerígeno ¿Cuál fue el punto de partida?
El disparador fue un viejo debate: la temperatura del agua y el supuesto vínculo con el cáncer. Ese tema llevó a retomar el diálogo entre ciencia y mate, una relación que existe desde los orígenes. Desde la época jesuítica hubo ciencia aplicada al cultivo: los jesuitas desarrollaron técnicas para que los guaraníes pudieran plantar yerba cerca de sus poblados, con un impacto económico enorme. Pero esa unión ciencia-mate tuvo altibajos en la historia.

En 2005, la Agencia Internacional para la Investigación sobre el Cáncer (IARC) incluyó al mate entre las bebidas “potencialmente cancerígenas”. El argumento era que se consumía a temperaturas muy altas. Nelson Bracesco, investigador uruguayo, lo dijo claramente: “Esto pasa porque no se investiga y no se muestra la evidencia”. La clave era demostrar que la temperatura real en el consumo estaba por debajo del umbral de riesgo.

¿Cómo se hizo esa comprobación?
El ingeniero químico Miguel Schmalko y la doctora Ana Thea, en Misiones, desarrollaron un sistema para medir la temperatura en distintos puntos del recorrido del agua dentro del mate. Con agua a 75-80°C en el termo, detectaron que al salir por la bombilla no superaba los 60°C, muy por debajo de los 65°C que la IARC fija como límite para considerar una bebida riesgosa. Esa evidencia permitió que el mate fuera retirado de la lista de bebidas potencialmente cancerígenas. Fue un punto de inflexión: con ciencia, el mito se derrumbó. La ciencia trata de mostrar la verdad y ese hecho era irrefutable. Cualquiera podía medir la temperatura en el agua. 

También se habló de riesgos por el secado tradicional con humo…
Sí, se discutió la presencia de benso(a)pirenos -un hidrocarburo aromático policíclico (HAP) clasificado como carcinógeno humano-, residuos de combustión. En la técnica tradicional de barbacuá podían quedar trazas de ceniza. Si bien estudios mostraron que no eran solubles en agua y que la cantidad era muy baja, la exportación a Europa exigió eliminarlos. Esto aceleró la adopción de métodos de secado sin humo. Hoy, incluso, hay procesos que mejoran el sabor, como el sapecado con hornos desde abajo. 

¿Y qué dice la ciencia a favor del mate?
Muchísimo. Cuando conocí a Nelson en 2018, él ya era la figura referente en investigación del mate. Y en un congreso en que se estaba diciendo todo lo bueno del mate, le dije que esto no era creíble, que la gente iba a decir que la yerba era el nuevo aloe vera con todas esas propiedades. Y Nelson me dice que no, que esto hace bien a las células y si hace bien a las células, hace bien a todo el organismo. Era encontrar eso, ¿qué es lo que hace bien? Hay dos elementos. Uno es el efecto antioxidante, que viene de la mano de los polifenoles. Desde hace tiempo se sabe que es una de las bebidas con mayor concentración de polifenoles, compuestos antioxidantes que contrarrestan el estrés oxidativo. Se habla mucho del estrés oxidativo, pero no es un término que para los no biólogos o médicos sea natural. Muchos en óxidos deben pensar en un hierro que se va oxidando, no tiene nada que ver con eso. La oxidación es un proceso secundario de la respiración celular, que ocurre todo el tiempo, porque lo necesitamos para estar vivos. Como fenómeno secundario genera una molécula que no es agua, es peróxido de hidrógeno que tiene radicales libres. Radicales libres son cargas eléctricas. Esas cargas eléctricas se pegan a otras moléculas y hacen que funcionen mal. Entonces, la célula tiene mecanismos para contrarrestar esas cargas eléctricas. Pero a veces no da abasto. Eso es el estrés oxidativo. Con el agregado de antioxidantes externos, se ayuda a las células. Cuando las células no logran neutralizar los radicales libres que afectan su funcionamiento, ese proceso se asocia a enfermedades crónicas, cáncer y trastornos neurológicos. El mate aporta antioxidantes externos que ayudan a las células a mantener su equilibrio.

Pero lo más interesante es uno de esos polifenoles: el ácido clorogénico, que dispara el metabolismo, que es como las células organizan su energía, porque la falta de energía es una de las principales causas de muerte celular. Y entonces aparece el ácido clorogénico con mucho énfasis y acá yo voy a decir “por suerte”. Por suerte el café también tiene mucho ácido clorogénico y entonces hay mucha gente en el mundo que lo empezó a estudiar. El mate es el alimento con mayor concentración de este compuesto, junto con el café. El ácido clorogénico regula el metabolismo celular y mejora el uso de energía, algo vital para las neuronas, que no se reproducen. Esto abre perspectivas en la prevención o el retraso de enfermedades neurodegenerativas como Parkinson o Alzheimer.

¿El mundo está mirando al mate como objeto de estudio?
En realidad, está mirando al ácido clorogénico, como un principio activo del café porque también lo tiene en abundancia. Esa coincidencia nos beneficia: la investigación global sobre este compuesto fortalece nuestra evidencia. En nuestro laboratorio trabajamos sobre su efecto en neuronas y los resultados son muy alentadores. Vemos mejoras en la regulación del metabolismo, como las neuronas pueden distribuir su uso de la energía celular y en la resistencia a daños que, con el tiempo, llevan a la muerte neuronal. 

Ahí la yerba puede ayudar…
Ahí puede ayudar. 

¿La industria se da cuenta de eso?

No, no, absolutamente no. La industria todavía no la vio. Si algo tenemos los que estamos en el mundo científico es que estamos unos pasos adelante porque estamos viendo los resultados y porque lo que yo estoy contando son resultados que salen de nuestro laboratorio y que no aparecen todavía públicos, no son públicos porque no los terminamos. 

Pero tiene un valor económico enorme. 

El ácido clorogénico, porque yo me estoy metiendo el ácido clorogénico como preventivo de enfermedades neurodegenerativas porque es mi tema de trabajo.

Pero el ácido clorogénico es, además, y por el mismo mecanismo que favorece a las neuronas, es además la molécula que evita la obesidad. No es un adelgazante en general. En realidad evita acumular grasas. Entonces, evita la obesidad. Termina resultando como un adelgazante. Pero todavía nadie está diciendo desde la industria o el INYM, “extraigamos ácido clorogénico de la yerba”. Hace poco en uno de los webinarios del INYM la doctora Sandra Guerrero, mostró una técnica para sacar ácido clorogénico de los palos que terminan siendo desechados. Da bronca encontrar en las farmacias productos naturales enriquecidos con ácido clorogénico importados y extraídos de té verde. La industria no la ve. Yo no soy, con mi mentalidad científica, experto en pensar los negocios. Pero se los estamos diciendo, ahí hay una posibilidad.

¿Y qué productos se pueden elaborar con esto?

Píldoras que podés agregarlas directamente a tu dieta, como se toman las vitaminas, por ejemplo. Si bien vos podés obtener los beneficios del mate, podrías obtenerlo directamente tomando una pastilla. Hay hay grupos japoneses que han hecho experimentos interesantes con yerba mate. Con polvo de yerba le hacen tomar a las personas porque no querían tomar en otras en otras variantes, y es efectivo igualmente. Así que se pueden generar compuestos, comprimidos y no tan costosos.

Otros principios activos de la yerba mate pueden aumentar la variedad de opciones. No quedarse solamente con la cafeína y el efecto energizante, sino a pensar en otras variantes.

¿Productos de belleza?

Se que sirve, pero no me metí tanto en el detalle. Como soy fisiólogo, me metí más en el funcionamiento fisiológico. Sé que sirve, que se usan, pero en ese caso de manera dérmica, es decir, las cremas. Lo que escuché es que son beneficiosas.

El camino de esta investigación se cruzó con la figura del premio Nobel Bernardo Houssay, el científico más importante de la historia argentina. 

¿Qué significó para tu trabajo saber que un premio Nobel también estuvo buscando los beneficios de la yerba?

Cuando empecé a trabajar con yerba mate me decían que era pseudociencia. Lo mismo que le pasó a Houssay décadas antes, cuenta entre risas. Fue una reivindicación. Para ambos. 

La búsqueda de documentos sobre los estudios de Houssay en yerba mate fue una aventura casi detectivesca: cartas olvidadas, bibliotecas, museos y hasta un coleccionista que guardaba el material sin saber muy bien qué hacer con él. “Fue un hallazgo completamente fortuito. Encontramos 114 cartas, 28 reportes científicos, dibujos originales, bibliografía recopilada… Un tesoro que estaba a punto de quedar para siempre en la oscuridad”, relata.

Gracias al trabajo de su equipo y al apoyo de la Facultad, todo ese material fue digitalizado y está disponible para el público, cumpliendo el deseo que el propio Houssay dejó escrito en varias cartas: “Esto se tiene que saber”.

Aunque su tema principal de investigación es el Parkinson, la yerba mate ha ido ganando cada vez más espacio en su agenda científica. “Hoy diría que el 70% de mi trabajo está dedicado a la yerba mate. Y creo que voy camino a dedicarle el 100%, porque lo que encontramos es mucho más trascendente de lo que imaginaba”, reconoce.

También se ha convertido en un divulgador apasionado. “Es parte de nuestra labor como investigadores. No basta con que la ciencia avance si no se lo contamos a la gente”.

¿A qué edad comenzar a tomar mate? Para la respuesta, se remite a la evidencia internacional: nada de cafeína antes de los 12 años y, entre los 12 y los 18, no más de 100 mg diarios (el equivalente a un mate cebado con yerba común). 

“La cafeína en dosis moderadas no genera adicción ni cambios permanentes en el cerebro, pero hay que ser prudentes con los niños”, advierte.

A título personal, confiesa que toma entre tres y cuatro mates por día y que el café casi no forma parte de su dieta. “El café es el demonio”, bromea.

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Yerba: ventas internas superaron los 154 millones de kilos en el primer semestre, con sostenido liderazgo de Misiones

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En el primer semestre de 2025, la salida al mercado interno desde las plantas de envasado de yerba mate alcanzó 154.245.282 kilos (sumando yerba pura y compuesta), según datos oficiales del Instituto Nacional de la Yerba Mate (INYM). El relevamiento, que discrimina por provincias y cantidad de operadores, confirma que la producción y comercialización del sector sigue altamente concentrada en Misiones y Corrientes, que en conjunto explican más del 80% del abastecimiento interno.

Misiones, con 86 operadores, lidera ampliamente no solo en volumen de producto destinado al mercado interno, sino también en capacidad industrial. Es la provincia que concentra la mayor parte de las plantas de envasado del país y, por lo tanto, el principal polo de industrialización de la yerba mate. Entre enero y junio de este año colocó 60.496.553,18 kilos de yerba pura y 66.900.846,72 kilos si se suman las mezclas compuestas, lo que representa 43,38% del total nacional.

Corrientes, con apenas 7 operadores, ocupó el segundo lugar con 56.251.140,31 kilos de yerba pura y 56.618.361,24 kilos considerando la compuesta. Su participación en el total nacional ronda el 36,7%, con una producción muy concentrada en pocas plantas de gran escala.

Más atrás aparecen otras provincias con volúmenes mucho menores:

  • Santa Fe (4 operadores) aportó 11.139.083,73 kilos de yerba pura y 15.782.520,74 kilos con compuesta.
  • Córdoba (10 operadores) colocó 7.826.791,16 kilos de yerba pura y 14.570.406,16 kilos incluyendo compuesta.

En volúmenes marginales figuran Buenos Aires (209.987,60 kilos totales), Capital Federal (161.652,65 kilos), Entre Ríos (582 kilos) y Mendoza (924,90 kilos).

En términos de estructura productiva, el relevamiento muestra que el 71,7% de los operadores formales registrados en el INYM están radicados en Misiones, lo que confirma su rol central en la cadena yerbatera: es allí donde se industrializa la mayor parte de la producción nacional. Corrientes, en cambio, apenas concentra el 5,8% de las firmas.

Misiones no solo lidera en volumen de yerba mate destinada al mercado interno, sino que también controla la estructura industrial: 7 de cada 10 operadores registrados en el INYM están radicados en la provincia.

El total nacional de 154,2 millones de kilos en el semestre implica un promedio mensual de alrededor de 25,7 millones de kilos, cifra que, comparada con series históricas, se ubica dentro de los niveles altos del consumo interno, aunque todavía pendiente de confirmación la evolución interanual cuando se publiquen los datos comparativos definitivos.

Estos registros corresponden exclusivamente a salidas desde plantas de envasado al mercado interno y no incluyen exportaciones, que en 2025 han mostrado un repunte significativo.

Supremacía industrial de Misiones en el mercado interno de yerba mate – Primer semestre 2025

ProvinciaOperadores registradosSalida mercado interno (pura + compuesta)Participación nacionalObservaciones clave
Misiones8666.900.846,72 kg43,38%Principal polo de industrialización; concentra el 71,7% de los operadores del país.
Corrientes756.618.361,24 kg36,72%Alta producción concentrada en pocas plantas de gran escala.
Santa Fe415.782.520,74 kg10,24%Mercado interno importante pero sin producción primaria relevante.
Córdoba1014.570.406,16 kg9,45%Actúa como centro industrial y de mezcla, sin gran producción primaria.
Buenos Aires7209.987,60 kg0,14%Mercado marginal; casi todo consumo local.
Capital Federal3161.652,65 kg0,10%Participación mínima; actividad residual.
Mendoza1924,90 kg0,001%Testimonial.
Entre Ríos2582,00 kg0,0004%Testimonial.
Total país120154.245.282,00 kg100%
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Tareferos en riesgo: productores no quieren aumentar la tasa de corresponsabilidad gremial

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El sector empleador del Convenio de Corresponsabilidad Gremial (CCG) para la actividad yerbatera presentó una nota formal a la Subsecretaría de Seguridad Social del Ministerio de Capital Humano de la Nación, manifestando su rechazo a cualquier incremento en la Tarifa Sustitutiva durante la presente zafra y solicitando con urgencia una reunión presencial para revisar el esquema actual.

La carta firmada por Ramón Aníbal Rodríguez, secretario del sector empleador del CCG, fue dirigida a la doctora Alexandra Biasutti, actual subsecretaria del área. En el documento, los representantes empresariales del sector advierten que el contexto económico que atraviesan los productores impide afrontar nuevos aumentos en la tarifa que reemplaza los aportes patronales convencionales en el sistema de seguridad social rural.

“Es de público conocimiento que actualmente el precio de la hoja verde está por debajo del costo de producción estimado”, señala el texto, y detalla que los productores perciben entre 260 y 285 pesos por kilo de hoja verde, antes de descontar la tarifa sustitutiva, lo que representa una caída sustancial respecto a los valores abonados en marzo y abril del año pasado, cuando se llegó a pagar hasta 380 pesos.

Además de la baja en los precios, los empleadores remarcan que los plazos de pago se han extendido, lo que agrava aún más la situación financiera del sector. En muchos casos, el productor cobra en cuotas, pero el descuento por la tarifa sustitutiva se practica de manera inmediata al momento de la liquidación mensual.

Si bien reconocen que la normativa establece que la tarifa debe actualizarse ante cada suba del jornal, los firmantes sostienen que las condiciones actuales imposibilitan aplicar ese criterio en este momento. Por ello, piden que se analicen alternativas para recalcular la tarifa y mejorar el sistema de recaudación.

Entre las propuestas mencionadas, figura la posibilidad de acortar el período entre el momento en que el secadero descuenta la tarifa al productor y el momento en que el molino efectúa el depósito al sistema de seguridad social. Esta opción ya había sido parcialmente implementada en una reforma anterior del convenio.

Los empleadores del sector yerbatero cierran la nota instando a las autoridades a convocar una reunión presencial urgente para abordar la problemática y explorar posibles soluciones. Aseguran contar con la “buena voluntad y predisposición de todas las partes” para revisar el convenio y encontrar un equilibrio que permita sostener la producción sin afectar los derechos de los trabajadores ni la sustentabilidad del sistema.

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Radiografía yerbatera: menos cosecha y caída de precios, récord de ventas y feroz disputa por el primer lugar

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El sector yerbatero atraviesa un año de reacomodamiento marcado por una notable caída en el ingreso de hoja verde, que desafía la teoría de que a menor oferta el precio subiría: está sucediendo lo contrario. En paralelo, se registra una recuperación de las exportaciones y una firme presencia de los grandes jugadores del mercado. 

Durante el primer semestre de 2025, se registró el ingreso de 449.550.575,94 kilos de hoja verde, lo que representa una caída del 20,25% respecto al mismo período de 2024 (563.732.734,01 kg). Esto obedece a la decisión de los productores de limitar la cosecha en busca de un mejor precio, aunque en la práctica sucede exactamente lo contrario. De los cerca de 400 pesos que se llegaron a pagar en marzo del año pasado, ahora se pagan 285, cincuenta por ciento al contado y el resto en 30,60,90 días.

De todos modos, el ritmo de cosecha se mantiene 16,31% por encima de 2023 (386.504.437,93 kg), lo que también pone bajo la lupa la efectividad de la protesta de los productores, en el contexto de la desregulación del mercado.

Yerba importada: sube frente a 2023, baja frente a 2024

La yerba mate canchada importada alcanzó un volumen de 6.462.701,00 kilos, mostrando una leve caída frente a los 7.172.933,50 kg del año anterior, pero muy por encima de los 1.821.862,00 kg registrados en 2023. Este aumento estructural refuerza la dependencia del abastecimiento externo para ciertos blends y volúmenes de industrialización.

Elaboración y ventas: repunte exportador y mercado interno estable

El total de yerba elaborada se ubicó en 163.805.402,58 kilos, con una baja interanual del 19,9% respecto a 2024 (204.479.390,40 kg), pero un incremento del 19,6% frente a 2023 (137.098.415,28 kg).

En cuanto al mercado interno, se vendieron 138.279.553,76 kilos, consolidando una suba del 15,6% frente a 2024 (119.541.426,22 kg) y acercándose a los niveles de 2023 (138.620.108,35 kg), lo que indica una recuperación del consumo luego de la caída del año pasado.

Las exportaciones alcanzaron 24.495.146,72 kilos, la mejor marca desde 2015. Esta cifra, sumada al consumo interno, llevó el total de ventas a 162.774.700,48 kilos, también el mejor volumen comercializado desde 2015, consolidando un año récord en términos de colocación de producto final, a pesar de la caída en cosecha.

Stocks elevados: 11,2 meses de cobertura

El stock de yerba mate acumulado asciende a 304.562.194,87 kilos, equivalente a 11,2 meses de ventas, una cifra alta que refleja un mercado con importante sobreoferta, especialmente frente a la contracción de la cosecha.

Principales industriales: liderazgo de Liebig y Las Marías

Los datos de industrialización muestran un mapa concentrado en pocos grandes actores, con una feroz disputa por los primeros lugares. En junio Las Marías fue la principal operadora, pero en el acumulado la cooperativa Liebig, con Playadito, sigue arriba en las ventas. El resto del top ten está dominado por marcas de Misiones. 

Industrialización en junio (en kilos)

  • Las Marías: 4.376.564,74
  • Liebig: 4.139.127,00
  • CBSe: 2.265.670,54
  • La Cachuera: 1.662.491,22
  • Cordeiro: 1.139.875,00
  • Rosamonte: 887.378,00
  • Yerbatera Misiones: 855.370,90
  • Montecarlo: 706.489,10
  • Llorente: 671.269,00
  • La Hoja: 519.313,00

Acumulado anual

  • Liebig encabeza con 28.272.790,00 kg, seguida de
  • Las Marías con 25.743.630,74 kg
  • CBSe: 12.338.369,21
  • La Cachuera: 10.798.880,74
  • Cordeiro: 8.071.866,00
  • Rosamonte: 6.983.290,50
  • Yerbatera Misiones: 6.700.723,74
  • Llorente: 5.132.639,67
  • Montecarlo: 4.691.663,21
  • Mielnik Basilio: 4.178.388,00
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Yerba mate: más consumo y exportaciones, pero menos producción y precios en baja

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El mercado yerbatero argentino atraviesa en 2025 un momento de profundas contradicciones: mientras el consumo interno bate récords y las exportaciones crecen con fuerza, la producción de hoja verde se desploma y los productores reciben precios que no alcanzan a cubrir los costos básicos. Así lo revela un informe elaborado por el contador público nacional Cristian Castro, a partir de datos del Instituto Nacional de la Yerba Mate (INYM) correspondientes al primer semestre del año.

Durante los primeros seis meses de 2025 se acopiaron 449,5 millones de kilos de hoja verde, un 20% menos que en igual período de 2024, cuando se habían alcanzado 563,6 millones. Se trata, además, del volumen más bajo desde 2020. La caída se explica por una combinación de factores climáticos —como la sequía 2023-2024 y enfermedades como el “rulo”— pero sobre todo, por la pérdida de rentabilidad en los establecimientos productivos, lo que llevó a una cosecha parcial, por goteo o incluso a la inactividad.

En paralelo, el consumo interno de yerba mate creció un 16% en el primer semestre, alcanzando los 138,3 millones de kilos. Es el nivel más alto registrado, apenas por debajo del récord de 2023. A pesar del contexto inflacionario y del encarecimiento de los productos de consumo masivo, la demanda local de yerba se mantiene firme, lo que ratifica su carácter de bien cultural esencial para las familias argentinas.

También el comercio exterior mostró signos positivos: entre enero y junio se exportaron 23 millones de kilos, lo que representa un salto del 21% en relación con 2024. Siria, Chile, Estados Unidos y países europeos continúan siendo los principales destinos, con un creciente interés internacional en la yerba como producto saludable y natural.

Pero este escenario de alta demanda no se traduce en una mejora para los productores. El precio oficial de la hoja verde entre marzo y junio fue de 420 pesos por kilo, pero el promedio efectivamente percibido por los productores se ubicó entre los 380 y 400 pesos, con solo la mitad al contado y el resto a plazos de hasta 90 días. Todo esto en un contexto de fuerte aumento de los costos, que pulveriza los márgenes de rentabilidad.

“El sector enfrenta una contradicción estructural: hay más consumo y más exportación, pero menos producción y precios en baja”, advierte el informe. El autor, que también es diputado provincial por el PAyS, sostiene que la desregulación del mercado debilitó la capacidad de negociación de los pequeños productores y profundizó la concentración de poder en las industrias, que capturan la mayor parte del valor agregado.

El documento concluye que “la sostenibilidad del sistema yerbatero está en riesgo” y reclama medidas urgentes de regulación, fiscalización y fortalecimiento institucional para evitar una crisis estructural que ponga en jaque a miles de familias productoras, especialmente en Misiones.

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