Ueno Bank: Santiago Peña fue destituido en Paraguay
Santiago Peña fue destituido de la Presidencia de Paraguay por mal desempeño de sus funciones en el marco del juicio político abierto por el caso Ueno Bank. La decisión reunió 44 votos en el Senado y una abstención, y puso fin anticipado al mandato que había iniciado el 15 de agosto de 2023.
El desenlace llegó después de que su renuncia no prosperara y el Congreso avanzara con el procedimiento de remoción. En la Cámara de Diputados, los 78 legisladores en funciones habían aprobado por unanimidad la acusación que luego pasó al Senado, encargado de juzgar al mandatario.
La única abstención en la Cámara Alta correspondió al senador oficialista Silvio “Beto” Ovelar, de la Asociación Nacional Republicana (ANR). De acuerdo con ABC Color, al ser consultado sobre los motivos de su decisión, invocó el derecho a guardar silencio.
La votación expuso la pérdida de respaldo de un presidente que había contado con mayoría propia en ambas cámaras. La crisis de Ueno Bank terminó por reunir al oficialismo y a la oposición detrás de su salida.
La histórica resolución fue adoptada a las 18:55, luego de una intensa jornada de deliberaciones, presentación de pruebas, alegatos y cuestionamientos sobre la responsabilidad política del mandatario en las presuntas irregularidades financieras que comprometieron recursos del Instituto de Previsión Social (IPS) y afectaron a millones de clientes de la entidad bancaria intervenida. Los senadores declararon configurada la causal constitucional de mal desempeño de funciones, superando ampliamente la mayoría requerida para la destitución presidencial.
La defensa presidencial, ejercida por los abogados Ricardo Preda y Adolfo Ferreiro, rechazó las acusaciones y denunció vulneraciones del debido proceso. Ambos profesionales argumentaron que no existían pruebas de una intervención directa de Peña en las decisiones de los organismos involucrados y sostuvieron que el Congreso debió aceptar su renuncia en lugar de avanzar con la destitución.
Minutos antes de la votación, Peña difundió un mensaje de despedida en sus redes sociales, en el que justificó su renuncia como una decisión destinada a evitar mayores daños al país. “Mi responsabilidad es poner al país por encima de mi destino personal”, expresó, al tiempo de llamar a reconstruir la institucionalidad y recuperar la confianza ciudadana.
Con la salida de Peña, el vicepresidente Pedro Alliana queda llamado a asumir la conducción del Poder Ejecutivo, conforme al mecanismo de sucesión establecido en la Constitución Nacional. Paraguay inicia así una nueva etapa política, marcada por el desafío de restablecer la estabilidad institucional, atender la situación de los ahorristas afectados y determinar el alcance de las responsabilidades administrativas y penales relacionadas con una de las mayores crisis financieras y políticas de los últimos años.
El segundo desde el retorno de la democracia
Con su destitución, Peña se convirtió en el segundo presidente paraguayo removido mediante juicio político desde la caída de la dictadura de Alfredo Stroessner, en febrero de 1989.
El antecedente es Fernando Lugo, destituido el 22 de junio de 2012. En el caso de Peña, el dato político distintivo fue el respaldo casi unánime al proceso: la totalidad de los diputados en funciones acompañó la acusación y 44 de los 45 senadores votaron por su remoción.
Peña también pasó a ser el segundo presidente colorado que no completó su mandato en esta etapa democrática. El anterior fue Raúl Cubas Grau, quien renunció el 28 de marzo de 1999, en medio de las protestas del Marzo Paraguayo, tras el asesinato del vicepresidente Luis María Argaña.
La renuncia frustrada y la senaduría vitalicia
La decisión de continuar con el juicio político tuvo consecuencias que exceden la salida del Poder Ejecutivo. Según consignó ABC Color, uno de los argumentos de los sectores que rechazaban aceptar la renuncia era impedir que Peña accediera a la condición de senador vitalicio y a los fueros asociados a esa figura ante un eventual proceso penal por el caso Ueno.
La destitución cerró esa posibilidad y marcó el final de una presidencia atravesada, en su última etapa, por las consecuencias políticas del colapso bancario.
Peña había asumido el 15 de agosto de 2023, con mandato hasta el 15 de agosto de 2028. Su salida se produjo cuando todavía le faltaba más de un año y nueve meses para completar el período constitucional.
