Del puente a la startup: tres profesionales misioneros crearon Puenty, para cruzar a Encarnación sin perder horas
En la frontera entre Posadas y Encarnación, donde el Puente Internacional San Roque González de Santa Cruz funciona como una arteria vital para el comercio, el turismo y la vida cotidiana, una pregunta se repite todos los días: ¿cuánto tiempo llevará cruzar?
La respuesta, hasta ahora, dependía de la intuición, la suerte o algún mensaje de WhatsApp. Pero tres jóvenes profesionales misioneros decidieron transformar ese problema cotidiano en una solución tecnológica escalable.
Así nació Puenty, una aplicación desarrollada por la startup God, que funciona como una especie de “Waze del puente”: una herramienta que informa el tiempo estimado de espera para cruzar la frontera en ambos sentidos y ayuda a evitar filas eternas.
Detrás del proyecto está Gastón Reyna, licenciado en Comercio Internacional, junto a dos ingenieros en sistemas, Gastón y Octavio Duarte, quienes conforman un equipo con experiencia en desarrollo tecnológico, comercio exterior e internacionalización de empresas.
“Nos dimos cuenta de que había una deficiencia enorme en algo tan básico como saber si ibas a tardar diez minutos o tres horas para cruzar”, explica Reyna. “No solamente nos pasaba a nosotros, sino a las 30.000 personas que suelen cruzar diariamente el puente, y en temporadas altas pueden llegar a ser hasta 50.000 por día”.



Los tres fundadores tuvieron una experiencia similar: se formaron profesionalmente en Buenos Aires y luego regresaron a Misiones con la intención de desarrollar proyectos propios.
De esa vuelta nació God, una startup orientada al desarrollo de productos y servicios tecnológicos a medida, con una propuesta que combina software, validación de ideas, posicionamiento estratégico y expansión internacional.
“Nuestro foco está en aplicar tecnología de última generación para que nuestros socios o clientes puedan crecer e internacionalizarse”, señala Reyna.
Su perfil aporta una capa distinta al proyecto. Como licenciado en Comercio Internacional y con experiencia previa como gerente de desarrollo de negocios para una empresa china en Argentina, Reyna asegura que esa mirada fue clave.
“Eso me permitió entender cómo escalar negocios y cómo pensar soluciones con potencial más allá del mercado local”, explica.
Cómo funciona Puenty
La lógica de Puenty combina dos fuentes de información. Por un lado, utiliza una integración con sistemas de estimación similares a los de Google Maps para obtener un cálculo inicial del tiempo de espera.
Por otro, suma una capa comunitaria: los propios usuarios que están cerca del puente pueden votar cuánto están tardando en cruzar.
Ese dato genera un promedio en tiempo real y mejora la precisión del sistema. “La aplicación utiliza los votos de las personas para generar un promedio de tiempo. Y si no hay votos, automáticamente toma el reporte de Google”, explica Reyna.

Pero hay una condición importante: no cualquiera puede votar. “El sistema está escalonado por distancia. Si estás a cinco kilómetros del puente no te deja votar. La idea es que estés realmente cerca y que el dato sea útil”, detalla.
Ese control evita distorsiones y convierte a la comunidad en una parte activa del funcionamiento de la herramienta.
Aunque Puenty tiene potencial comercial, su origen responde a otra lógica: la responsabilidad social empresarial. Desde God aseguran que uno de sus objetivos centrales es generar proyectos gratuitos que mejoren la vida cotidiana en Misiones.
“Queremos tener una pata fuerte en responsabilidad social empresarial. Buscamos una contribución activa y voluntaria para el mejoramiento social, económico y ambiental de la provincia”, afirma Reyna.
Por eso, Puenty no nació como una plataforma de monetización inmediata, sino como una respuesta a una necesidad concreta de la comunidad fronteriza.
“Nuestra idea es poner nuestro granito de arena para que todo sea más fácil, tanto para los misioneros como para quienes viven en Encarnación”, resume.
¿Existe algo similar?
La respuesta corta es no. Si bien aplicaciones como Google Maps o Waze pueden ofrecer referencias generales de tránsito, ninguna está diseñada específicamente para medir tiempos de espera en un cruce fronterizo con esta precisión.
“No existe una aplicación que te diga el tiempo estimado para cruzar un puente fronterizo de manera tan específica como Puenty”, sostiene Reyna.
Ese diferencial de nicho fue precisamente lo que motivó el desarrollo. “No queríamos una solución generalista. Queríamos algo pensado exclusivamente para esta realidad regional”, agrega.
La aplicación ya fue puesta en funcionamiento tras un período de pruebas técnicas y ajustes de desarrollo. El acceso es simple: desde Puenty, cualquier usuario puede consultar el estado del cruce y participar del sistema de votación.
En esta primera etapa, el foco está puesto exclusivamente en el cruce entre Posadas y Encarnación. Pero el modelo ya deja abierta una posibilidad mayor.
“Primero queremos que funcione bien en Misiones. Si vemos que tiene potencial, vamos a intentar aplicarlo en otros cruces fronterizos e incluso en otros países”, adelanta Reyna.
La internacionalización, otra vez, aparece como horizonte. No como una ambición abstracta, sino como parte del ADN del proyecto. Para God, la tecnología no empieza en Silicon Valley: puede empezar en la fila de un puente.

