Día: 4 julio, 2026

“Dos miradas, una esencia”, una muestra que une el paisaje y la abstracción

Compartí esta noticia !

El miércoles 8 de julio quedará inaugurada en el Museo Juan Yaparí la muestra “Dos miradas, una esencia”, propuesta que reúne las obras de Gabriela Celano y Analía Traversaro. Dos artistas que, desde lenguajes diferentes, comparten una misma pasión por el arte.

La exposición “Dos Miradas, una esencia” se inaugurará el miércoles 8 de julio a las 19 hs en el Museo Provincial de Bellas Artes Juan Yapari, de la ciudad (Sarmiento casi Colón de Posadas). Podrá visitarse con entrada libre y gratuita durante todo el mes de julio, ofreciendo al público la posibilidad de recorrer dos universos creativos que dialogan entre sí: por un lado, la mirada sensible de Gabriela Celano sobre el paisaje misionero y, por el otro, la fuerza expresiva de la abstracción que caracteriza la producción de Analía Traversaro.

La muestra nació de una relación que trasciende lo artístico. Ambas se conocieron en la academia del maestro Ernesto Engel, donde comenzaron a compartir experiencias, aprendizajes y una profunda amistad. “Nos conocimos en la academia de Ernesto Engel y compartimos esta pasión que es el arte. Me encanta su trabajo en lo abstracto, así que pensé en ella para compartir galería. Además, nos une una amistad en la vida”, expresó Gabriela, al referirse al origen de esta exposición conjunta.

Sobre las artistas

Gabriela Celano ha desarrollado una trayectoria marcada por la representación del paisaje misionero, explorando distintas técnicas y formatos con el propósito de poner en valor la riqueza natural de la provincia. Utiliza generalmente óleo sobre lienzo, oleo transparente, temple y acrílicos profesionales. Ha incursionado en realizar arte en realidad virtual y mixta, haciendo de esta disciplina una experiencia totalmente inmersiva. Sus obras han sido exhibidas en diversos espacios culturales de Misiones y otras provincias, e incluso llegaron al ámbito internacional.

Por su parte, Analía Traversaro, médica oftalmóloga de profesión, encontró en la pintura abstracta un lenguaje propio desde el cual expresar emociones y sensaciones. Luego de iniciarse en el taller de Engel, también estudió en Academia de Arte Buenos Aires. Actualmente se considera una artista autodidacta, ya que sigue construyendo su camino, explorando un lenguaje visual propio y a veces desafiando las reglas del arte para construir su propia voz. Desarrolla una producción artística personal y dicta talleres de arte abstracto y pintura asfáltica.

Con estilos diferentes pero una esencia compartida, “Dos miradas, una esencia” invita al público a descubrir cómo el arte puede unir caminos, sensibilidades y amistades en una propuesta que promete convertirse en uno de los atractivos culturales del mes de julio durante el receso invernal en Posadas.

Compartí esta noticia !

El superávit nacional y el costo silencioso que pagan las provincias

Compartí esta noticia !

En materia económica, pocas discusiones generan hoy tanto consenso como la necesidad de ordenar las cuentas públicas. Después de más de una década de déficits fiscales casi permanentes, la búsqueda del equilibrio financiero aparece como una condición necesaria para estabilizar la economía argentina, reducir la inflación y reconstruir la confianza. Sobre ese objetivo, incluso el peronismo se sumó a la ola: el equilibrio fiscal llegó (aparentemente) para quedarse.

Sin embargo, alcanzar el equilibrio fiscal no es solamente una cuestión de números. También importa cómo se llega a ese resultado, quién absorbe el costo del ajuste y cuáles son sus efectos sobre el resto de la economía. Porque las cuentas públicas no son compartimentos estancos: el ahorro de un nivel del Estado muchas veces implica menores recursos para otro. Y eso es precisamente lo que muestran las finanzas provinciales desde el inicio de la actual gestión nacional. Nada que no hayamos ya dicho en innumerables ocasiones, pero que cada mes vale la pena repasar. 

El Gobierno nacional exhibe mes tras mes el superávit fiscal como uno de los principales logros de su programa económico. Es un dato objetivo. Pero existe otra realidad, mucho menos visible, que también merece formar parte del análisis: una parte significativa de ese ordenamiento se consiguió reduciendo las transferencias hacia las provincias, tanto las automáticas como, especialmente, las discrecionales. El resultado fue un deterioro profundo de la capacidad financiera de los gobiernos subnacionales, cuyas consecuencias comienzan a sentirse sobre la actividad económica del interior del país. Otra vez: ya lo hemos dicho hasta el cansancio, pero cada cierre de mes, al observar los datos de coparticipación y transferencias nacionales, vuelve el tema a la agenda (y a la preocupación).

Las transferencias automáticas representan el principal vínculo financiero entre la Nación y las provincias. La coparticipación federal explica la mayor parte de esos recursos y constituye la fuente de financiamiento más importante para la mayoría de las jurisdicciones. Su comportamiento depende de la evolución de la recaudación de impuestos coparticipables y, por lo tanto, del desempeño de la economía. Los datos permiten observar con claridad lo ocurrido desde comienzos de 2024; es decir, en la era Milei.

Durante prácticamente todo ese año las transferencias automáticas registraron fuertes caídas en términos reales. En nueve de los doce meses del año hubo caídas, de las cuales ocho fueron en dos digitos llegando a máximos como -26,8% en marzo. 

Sobre el cierre de año (noviembre y diciembre) comenzaron a observarse algunas mejoras, que se dieron principalmente como rebote, pero esa incipiente recuperación nunca alcanzó para compensar el derrumbe acumulado durante tres cuartas partes del período. 

En términos económicos, recuperar una parte de lo perdido no implica volver al punto de partida. Solo en 2024, el conjunto de provincias perdió, mirándolo a precios actuales, unos $ 8,5 billones de pesos

La expectativa era que, superado ese impacto, 2025 consolidara una trayectoria más favorable. Pero eso tampoco ocurrió. Si bien el año inició con fuertes rebotes (productos de la muy baja base comparativa), a partir del tercer trimestre se vieron deterioros en la trayectoria, con reducción en la velocidad de recuperación como también con caídas (como septiembre y noviembre). Esto marcaba el hecho de que la recaudación no encontraba un ritmo estable de recuperación, y por ende, la economía seguía estando muy inestable sin lograr consolidar una recuperación homogénea. El acumulado de ese año, aun con ello, cerró con una relativa mejora: se “recuperaron” unos $ 1,3 billones, aunque el saldo acumulado seguía siendo altamente negativo (-$ 7,2 billones perdidos en dos años).

Lejos de mejorar definitivamente, durante 2026 la situación volvió a deteriorarse y con fuerza. En los primeros seis meses del año, cinco registraron caídas reales interanuales y solamente mayo logró mostrar un crecimiento impulsado por un factor tributario estacional. El saldo acumulado del primer semestre muestra pérdidas por $ 1,1 billones contra el primer semestre de 2025 y, a su vez, los 30 meses de gobiernos completos de Milei dejan un saldo negativo de $ 8,3 billones para las provincias, solo por envíos automáticos. Es decir, más de dos años después del inicio del nuevo esquema económico, las transferencias automáticas siguen presentando un escenario altamente deteriorado.

Pero si la evolución de la coparticipación genera preocupación, las transferencias no automáticas describen un panorama todavía más contundente. Históricamente, estos recursos permitían financiar obras públicas, programas específicos, asistencia financiera extraordinaria y distintas políticas acordadas entre la Nación y las provincias. Su distribución siempre fue objeto de debate por su carácter discrecional, pero constituían una herramienta relevante para atender desequilibrios fiscales o impulsar inversiones estratégicas.

Con la llegada de la nueva administración nacional, esa herramienta prácticamente desapareció. Los números son elocuentes. Durante 2024 las transferencias no automáticas registraron caídas reales en todos los meses, superiores en todos los casos al -70% real. En moneda de hoy, se recortaron envíos por $ 7,9 billones. 

En otras palabras, el Gobierno nacional eliminó prácticamente la totalidad de los instrumentos de financiamiento provincial. 

Hacia 2025, se puede ver de nuevo una relativa recuperación de estos envíos, con subas en los primeros siete meses de ese año. Sin embargo, esas subas se dieron (otra vez) contar una base de comparación que era extraordinariamente baja, casi nula en algunos casos. Crecer respecto de un año en el cual las transferencias virtualmente desaparecieron no significa haber recuperado los niveles previos. El saldo acumulado mostró una recuperación equivalente a los $ 800 millones, apenas un 10% de lo perdido en 2024.

La evidencia más reciente confirma el sesgo bajista de este cuadro. Durante el primer semestre de 2026 las transferencias no automáticas volvieron a registrar caídas reales muy significativas en todos los meses, llegando a su pico en junio con -87,7% con una en particular: los envíos de junio de 2026 fueron los más bajos para ese mes desde 2005. En otras palabras, el peor junio en veinte años. Por ende, lejos de consolidarse una recomposición, la asistencia a provincial volvió a retraerse con fuerza. Esto produjo que el primer semestre termine con una caída del 62% interanual, siendo el peor primer semestre también en veinte años. De este modo, en los 30 meses completos de Milei en el gobierno nacional, se recortaron transferencias a provincias por un total, a precios actuales, de $ 8,1 billones

Así, la tendencia que muestran los datos es clara: desde el inicio de la actual administración nacional las provincias reciben considerablemente menos recursos provenientes de la Nación: sumando las pérdidas por transferencias automáticas y no automáticas de los últimos treinta meses, las provincias resignaron ingresos por $ 16,5 billones a precios actuales.

Las consecuencias de este proceso exceden ampliamente el plano contable. Las provincias no administran recursos para acumularlos. Los utilizan para financiar hospitales, escuelas, rutas, seguridad, programas sociales, salarios públicos, infraestructura y servicios esenciales. Cuando los ingresos disminuyen de manera persistente, las alternativas disponibles son pocas: reducir gastos, postergar inversiones, incrementar la presión tributaria provincial o aumentar el endeudamiento, cuando ello resulta posible.

En mayor o menor medida, todas esas respuestas comenzaron a observarse durante los últimos dos años. Muchas jurisdicciones redujeron el ritmo de ejecución de obras públicas. Otras demoraron inversiones en infraestructura, equipamiento o mantenimiento. Algunas intensificaron la utilización de impuestos provinciales para compensar parcialmente la pérdida de recursos nacionales o, también, la toma de deuda. En varios casos también aparecieron crecientes dificultades para sostener los compromisos salariales con los trabajadores estatales.

Pero existe además un efecto menos visible y probablemente más importante: el impacto sobre la actividad económica. Cada peso que deja de ingresar a una provincia representa menor capacidad de gasto dentro de esa economía regional. Menos obra pública implica menor demanda para empresas constructoras, industrias proveedoras de materiales, transportistas y profesionales. Menores compras del Estado afectan directamente a cientos de pequeñas y medianas empresas que dependen de la contratación pública. Salarios públicos que pierden poder adquisitivo reducen el consumo en comercios y servicios locales. Todo ello termina repercutiendo sobre el empleo, la inversión y el nivel de actividad.

En definitiva, el ajuste nacional no concluye en el Ministerio de Economía. Se transmite hacia las provincias y desde allí al entramado productivo de cada región. Esto adquiere una relevancia aún mayor en el norte argentino, donde la dependencia de los recursos nacionales resulta significativamente superior a la observada en las jurisdicciones con mayor capacidad de recaudación propia. Para muchas provincias del NOA y del NEA, la coparticipación constituye el principal sostén de sus presupuestos. Cuando esos recursos pierden poder de compra y las transferencias discrecionales prácticamente desaparecen, el margen de maniobra fiscal se reduce de manera considerable.

Por supuesto, reconocer este fenómeno no implica desconocer la necesidad de ordenar las cuentas públicas. Tampoco supone defender los excesos del pasado ni cuestionar el objetivo de alcanzar un Estado fiscalmente sostenible. El verdadero debate pasa por la distribución del esfuerzo. Hasta ahora, buena parte del ajuste fue absorbido por las provincias. Mientras la Nación exhibe superávits crecientes, los gobiernos provinciales administran presupuestos cada vez más tensionados, con menos recursos para cumplir responsabilidades que siguen siendo esencialmente las mismas.

En ese contexto, celebrar únicamente el resultado fiscal nacional implica observar apenas una parte del problema. El equilibrio de un nivel del Estado no necesariamente refleja el equilibrio del sistema en su conjunto. Si el ordenamiento de las cuentas nacionales se consigue trasladando recursos y obligaciones hacia las provincias, entonces el costo simplemente cambia de lugar. 

Así, el balance global de la era Milei continúa siendo claramente desfavorable para las finanzas provinciales. Las provincias disponen hoy de menos recursos nacionales, cuentan con menor capacidad para impulsar políticas propias y enfrentan crecientes restricciones para sostener el nivel de actividad en sus economías. El superávit fiscal nacional podrá ser una condición necesaria para estabilizar la macroeconomía. Pero difícilmente alcance para garantizar el desarrollo si ese equilibrio se construye sobre unas provincias financieramente más débiles.

Compartí esta noticia !

Aprender: Misiones mejoró en Lengua, pero Matemática desnuda la herida más profunda de la primaria

Compartí esta noticia !

La foto de Aprender 2025 en Misiones tiene dos luces y una sombra larga. La luz más nítida aparece en Lengua, donde casi tres de cada cuatro alumnos de sexto grado alcanzaron niveles satisfactorios o avanzados. La sombra, en cambio, se proyecta sobre Matemática, donde más de la mitad de los estudiantes quedó en los niveles básico o por debajo del básico.

El operativo fue censal, aplicado el 12 de noviembre de 2025 a estudiantes de sexto grado de primaria en las 24 jurisdicciones del país. En Misiones participaron 1.117 escuelas, el 96,7% del total previsto, y 19.131 estudiantes, equivalentes al 75% de la matrícula considerada para la evaluación. A nivel nacional, la participación fue de 19.414 escuelas y 631.366 estudiantes.

La prueba tiene una particularidad histórica: evaluó a chicos que empezaron primer grado en 2020, el año en que la pandemia quebró la presencialidad escolar. Es decir, la cohorte que hoy llega al final de la primaria atravesó toda su alfabetización inicial en condiciones excepcionales. El informe oficial advierte que los resultados no permiten atribuir causalidad directa a la pandemia ni a políticas específicas, pero sí ofrecen una fotografía potente de los aprendizajes acumulados.

En la comparación con el país, Misiones queda cerca en Lengua, pero más lejos en Matemática. A nivel nacional, el 76,9% de los alumnos logró desempeño satisfactorio o avanzado en Lengua; en Misiones, el porcentaje fue 72,9%, apenas cuatro puntos menos. En Matemática, la distancia se agranda: el país alcanzó 55% en los dos niveles más altos; Misiones, 46,5%.

Aprender 2025 | Primaria
Misiones queda cerca en Lengua, pero rezagada en Matemática
Indicador Total país Misiones Brecha
Lengua: satisfactorio + avanzado 76,9% 72,9% -4,0 p.p.
Matemática: satisfactorio + avanzado 55,0% 46,5% -8,5 p.p.
Estudiantes participantes en Misiones 631.366 19.131 75% de participación provincial
Escuelas participantes en Misiones 19.414 1.117 96,7% de cobertura
Fuente: Aprender 2025, Secretaría de Educación de la Nación. Resultados preliminares para sexto grado de primaria.

La lectura fina muestra que el problema no está solo en cuántos llegan arriba, sino en cuántos quedan abajo. En Lengua, Misiones tiene 6% de estudiantes por debajo del nivel básico y 21,1% en básico. En Matemática, la base se ensancha: 24,9% está por debajo del nivel básico y 28,6% en básico. Dicho de otro modo: en Matemática, 53,5% de los alumnos misioneros no alcanza niveles satisfactorios.

La evolución histórica deja una señal alentadora en Lengua. Misiones llegó en 2025 a 72,9% en satisfactorio y avanzado, por encima de 2023, cuando había marcado 61,9%. También bajó fuerte el grupo de menor desempeño: de 13,3% en 2023 a 6% en 2025. En Matemática, la mejora existe, pero es más moderada: el nivel satisfactorio y avanzado pasó de 46,8% en 2023 a 46,5% en 2025, prácticamente estancado, aunque bajó el grupo por debajo del básico de 27,1% a 24,9%.

Para el ministro de Educación de Misiones, Ramiro Aranda, los resultados de Aprender 2025 representan una validación de la estrategia pedagógica desplegada en los últimos años, especialmente en el área de Lengua. El funcionario destacó que la evaluación alcanzó una participación del 96,7% de las escuelas de la provincia, un nivel que, a su juicio, otorga una alta representatividad estadística a los datos. Sobre esa base, puso el foco en la comparación con la edición 2023: el porcentaje de estudiantes ubicados en los niveles Satisfactorio y Avanzado pasó del 61,9% al 72,9%, una mejora de 11 puntos porcentuales. “Es una gran noticia”, resumió, al considerar que el crecimiento refleja una mejora real en los aprendizajes al finalizar la escuela primaria.

Aranda también resaltó otro indicador que calificó como “histórico”: la reducción de los estudiantes ubicados por debajo del nivel básico en Lengua, que descendieron del 13,3% registrado en 2023 al 6% en 2025, el valor más bajo desde que comenzaron las evaluaciones Aprender en la provincia. Aunque aclaró que el objetivo es que ningún alumno permanezca en ese nivel, consideró que el dato evidencia el impacto de una política educativa sostenida.

En ese sentido, atribuyó la mejora al Plan Provincial de Lengua, a las capacitaciones destinadas a docentes, directivos y supervisores, al fortalecimiento de las estrategias de promoción de la lectura y al acompañamiento de las familias en los procesos de aprendizaje. “Es un logro de toda la provincia, porque estos resultados sólo se consiguen con los chicos dentro del aula y con una comunidad educativa comprometida”, sostuvo.

El diagnóstico cambia cuando se observa Matemática. Allí, el ministro reconoció que los avances fueron más modestos y admitió que continúa siendo el principal desafío del sistema educativo misionero. Si bien destacó la reducción del porcentaje de alumnos ubicados por debajo del nivel básico, señaló que los resultados “nos ocupan” y justificó el lanzamiento este año del Plan Provincial de Matemática, una iniciativa que incorpora metodologías vinculadas al pensamiento lógico, como el ajedrez y el juego de Go, además de nuevas estrategias de enseñanza. “Queremos consolidar lo logrado en Lengua, pero también mejorar Matemática, porque comprender textos y desarrollar el razonamiento matemático son la base para que los chicos puedan avanzar en la ciencia, la tecnología y la innovación”, afirmó.

Misiones | Desempeño satisfactorio + avanzado
La desigualdad también rinde examen
Corte de análisis Lengua Matemática Lectura clave
Gestión estatal 69,1% 43,1% Mayor peso de los niveles bajos.
Gestión privada 87,3% 59,4% Ventaja marcada sobre la estatal.
Quintil socioeconómico más bajo 66,1% 43,1% La dificultad se concentra en Matemática.
Quintil socioeconómico más alto 85,4% 59,1% La ventaja social se traduce en aprendizaje.
Fuente: Aprender 2025, Secretaría de Educación de la Nación. Elaboración Economis sobre resultados preliminares de Misiones.

La diferencia por sector de gestión es contundente. En Lengua, las escuelas privadas alcanzan 87,3% de desempeño satisfactorio o avanzado; las estatales, 69,1%. En Matemática, la brecha también pesa: 59,4% en privadas contra 43,1% en estatales. Pero el dato más revelador aparece cuando se cruza gestión con nivel socioeconómico: incluso dentro de los mismos quintiles, el sector privado suele mostrar mejores desempeños, aunque la desigualdad social sigue siendo el factor ordenador del resultado.

El mapa socioeconómico es el corazón del informe. En Lengua, el desempeño satisfactorio o avanzado sube desde 66,1% en el quintil más bajo hasta 85,4% en el más alto. En Matemática, la escalera es más empinada: 43,1% en el quintil uno y 59,1% en el quintil cinco. La escuela enseña, pero no flota en el aire: aprende mejor quien llega con más capital cultural, más estabilidad familiar, más recursos y más tiempo disponible para estudiar.

La conclusión educativa y política es incómoda, pero necesaria: Misiones muestra una recuperación importante en Lengua, probablemente asociada al foco puesto en alfabetización, pero Matemática sigue siendo la deuda estructural. Allí no alcanza con celebrar mejoras parciales. Hay una frontera pedagógica más dura: comprensión de problemas, operaciones, fracciones, decimales, proporcionalidad, interpretación de gráficos y argumentación matemática.

Compartí esta noticia !

El pan de cada día: Petri cumple diez años con 150 empleos y un plan de expansión

Compartí esta noticia !

Hay empresarios que hablan de balances. Otros hablan de inversiones. Sergio Petri habla de disciplina. No es casual. Quien hoy conduce una empresa con cinco sucursales, 150 trabajadores y una marca consolidada en el mercado misionero comenzó muy lejos de ese presente. A los 16 años dejó San Vicente para ir a Buenos Aires a aprender el oficio de panadero. Décadas después, esa decisión se transformó en una empresa familiar que acaba de cumplir diez años y que hoy celebra el aniversario con el sorteo de un automóvil cero kilómetro, una apuesta comercial tan audaz como simbólica. El último logro fue la apertura de la sucursal Itaembé Guazú de Petri, que dejó atrás el concepto “panadería” para transformarse en un supermercado capaz de competir de igual a igual con marcas ya consolidadas. El enorme salón de ventas tiene de todo y con una estética moderna, muy iluminada y atractiva. Pero detrás de los salones se produce la verdadera magia de Petri: una enorme panadería, con decenas de trabajadores, harina, masas de distintos tipos, todo a un ritmo vertiginoso. En otro rincón del salón, el depósito palpita la logística de entrada y salida de mercaderías para abastecer a los distintos locales. 

Detrás de la celebración por los diez años hay una historia mucho más profunda: la de una familia que decidió construir futuro en uno de los países más imprevisibles para emprender.

Una empresa familiar que cumple diez años en la Argentina ya es una novedad“, resume Petri con una mezcla de orgullo y alivio. No exagera. Las estadísticas muestran que menos de un tercio de las empresas familiares logra atravesar esa primera década de vida. Ellos lo hicieron. Y lo hicieron juntos.

“Somos cinco en la familia y los cinco estamos metidos en la empresa”, cuenta. Su esposa y sus tres hijos participan activamente del negocio, de las decisiones y también de las discusiones que inevitablemente aparecen cuando familia y trabajo conviven bajo el mismo techo. Pero lejos de verlo como un problema, Petri lo entiende como una fortaleza.

“Siempre buscamos consenso. Conversamos mucho. Yo aporto la experiencia y ellos traen una mirada más moderna. Esa combinación está dando buenos resultados”, confiesa en un reportaje concedido a Open1017.

Diez años alcanzan para atravesar varias Argentinas. Inflación, pandemia, cambios de reglas, caída del consumo, aumento de costos. Petri las vivió todas. Sin embargo, asegura que el momento actual tiene una dureza distinta.

“No quiero decir nada novedoso porque todos sabemos lo que está pasando. El consumo está en baja y nosotros no somos ajenos. Estamos sobreviviendo”.

No hay dramatismo en el tono. Hay realismo. Describe una ecuación que hoy atraviesa a buena parte de las pequeñas y medianas empresas: “Es una crisis mucho más dura que otras. Los costos fijos crecieron mucho más rápido que las ventas”.

“Los márgenes son muy finitos. El gasto fijo aumentó muchísimo y las ventas no acompañan. Queda muy poco margen para sostener el negocio”.

Aun así, evita instalarse en la queja. Prefiere mirar hacia adentro antes que observar a la competencia.

“Trato de enfocarme en lo nuestro. Creo que la situación es general, pero mi energía está puesta en seguir haciendo”.

Y ese “seguir haciendo” tiene un significado concreto: sostener 150 puestos de trabajo.

Cada decisión comercial, incluso el gran sorteo por el aniversario, responde también a ese objetivo.

“Todo esto busca generar más ventas. Si logramos vender más, también podemos cuidar el empleo”.

En toda la entrevista aparece una frase que probablemente explique mejor que cualquier análisis económico la mentalidad de un emprendedor.

Los emprendedores arrancamos todos los días menos diez“. Petri hace una pausa.

Después explica. “Todos los días tenemos compromisos: salarios, alquileres, proveedores, impuestos. Antes de empezar ya tenemos una mochila enorme. Entonces no queda otra que salir a comerse el mundo”.

No habla de motivación. Habla de disciplina. Y ahí aparece otra de las definiciones que funcionan casi como una filosofía empresarial.

Creo que la disciplina marca la diferencia. En los momentos buenos y en los malos. No se trata de esperar inspiración. Se trata de hacer todos los días lo que hay que hacer“.

Es una mirada que probablemente explique por qué, aun reconociendo la complejidad económica, nunca pensó en bajar los brazos.

“Sí, hubo momentos muy difíciles. Pero nunca dejamos de mirar para adelante.”

La historia personal de Sergio Petri comienza en una familia humilde de San Vicente. “Vengo de la colonia. De la chacra”.

A los 16 años emigró a Buenos Aires para aprender el oficio de panadero. Después volvió a Misiones, siguió trabajando en panaderías y, cuando la familia creció y las responsabilidades también, decidió dar el salto a emprender.

El primer local fue el inicio de un recorrido que hoy suma cinco sucursales y una marca ampliamente reconocida en el área metropolitana de Posadas.

Sin embargo, el sueño todavía no terminó.

“Nos gustaría llegar a toda la provincia.”

No será inmediato.

La coyuntura económica obliga a ser prudentes y hoy no proyectan nuevas aperturas. “Las ganas siempre están”.

Un auto para celebrar algo más importante

El aniversario número diez llegó acompañado por una decisión poco habitual: regalar un automóvil cero kilómetro. Petri reconoce que no fue una decisión sencilla.

“La verdad es que no nos sobraba la plata para comprar un auto y sortearlo”.

Entonces, ¿por qué hacerlo?

Porque el premio simboliza otra cosa. Celebrar que una empresa familiar pudo consolidarse. Celebrar que siguen apostando por Misiones.

El sorteo se realizará el domingo 2 de agosto, en vivo, frente a la sucursal de Itaembé Guazú, con escribano público y transmisión abierta. Habrá diez premios, aunque todas las miradas estarán puestas en el automóvil.

La mecánica también refleja la obsesión de Petri por la transparencia: el cupón ganador será llamado telefónicamente hasta cinco veces en el mismo momento. Si nadie responde, se extraerá otro cupón.

“Queremos entregar el premio ese mismo día. Queremos que todo el mundo vea cómo se hace”.

Mientras muchos empresarios hablan de expansión, rentabilidad o inversiones, Sergio Petri vuelve una y otra vez sobre las personas. Habla de su familia, de sus empleados, de disciplina. Habla del oficio.

Quizá ahí esté la explicación de por qué una panadería terminó convirtiéndose en una empresa que da trabajo a 150 familias.

Porque detrás del pan nunca hubo solamente harina, levadura y hornos. Hubo una manera de entender el trabajo. Y una convicción que, después de diez años, sigue intacta.

Compartí esta noticia !

De un tren sin regreso a una marca propia: la historia de la yerba Familia Zaragoza

Compartí esta noticia !

En la industria yerbatera abundan por estos días los números en rojo. Productores que venden por debajo de los costos, molinos que ajustan márgenes y un mercado que atraviesa una de las crisis más profundas de los últimos años. Sin embargo, entre ese escenario de incertidumbre todavía aparecen historias que recuerdan que la economía también se mueve por decisiones personales, afectos y apuestas que desafían toda lógica.

La de Familia Zaragoza es una de ellas.

No comenzó en un yerbal ni en un secadero. Empezó mucho antes, arriba de un tren que salió desde Buenos Aires rumbo a Misiones.

En 2008, Carla Zaragoza tomó una decisión que, vista desde afuera, parecía una locura. Dejó atrás la seguridad -aunque fuera precaria- de la gran ciudad, tomó a sus dos hijos y viajó hacia un destino donde no tenía trabajo, contactos ni familiares que la esperaran.

Solo tenía una certeza: necesitaba empezar de nuevo. Oberá fue la ciudad que eligió para reconstruir su vida.

“Vinimos de vacaciones invitados por una amiga. A mí me fascinó desde el primer día y a mamá le dio la certeza de que era el lugar donde podíamos crecer”, recuerda Santiago Paz, uno de sus hijos y hoy uno de los impulsores de la marca.

Volvieron a Buenos Aires, acomodaron las cosas que tenían y, pocos meses después, emprendieron el viaje definitivo.

“Mi hermano era un bebé y yo tenía apenas siete años. Oberá nos conquistó por su tranquilidad, por la naturaleza, por los cerros y, sobre todo, por la calidad humana de su gente. Sentimos que ahí podíamos construir otra vida”.

Empezar desde cero

Como ocurre con la historia misma de Misiones y la de miles de familias que migran buscando oportunidades, los primeros años estuvieron lejos de cualquier comodidad. Había que sobrevivir.

Carla hacía artesanías, cosía ropa, recorría ferias y vendía productos de limpieza puerta a puerta. Cada ingreso servía para sostener la casa.

No existían horarios. Tampoco fines de semana. Solo trabajo.

Los años pasaron hasta que apareció un golpe inesperado.

A Carla le diagnosticaron una artritis degenerativa. La enfermedad comenzó a limitarle los movimientos y el esfuerzo físico que había sostenido durante tanto tiempo dejó de ser posible.

Fue entonces cuando sus hijos entendieron que era momento de devolverle una parte de todo lo que ella había hecho por ellos.

Un homenaje que terminó convirtiéndose en empresa

La yerba mate no fue el primer emprendimiento de la familia. Tampoco nació como un gran proyecto empresarial.

Surgió como una forma de darle a Carla una actividad que pudiera desarrollar sin exigir físicamente a un cuerpo castigado por la enfermedad.

Santiago trabajaba desde hacía años en una empresa yerbatera y conocía el negocio. Vio una oportunidad.

“Queríamos que tuviera algo propio. Un proyecto que nadie pudiera quitarle”, cuenta.

Así nació Familia Zaragoza.

El nombre nunca estuvo en discusión.

“Hay personas que merecen ser homenajeadas en vida. Gracias a mi madre, Carla Zaragoza”, resumen Santiago y Damián, los fundadores de la marca.

Cada integrante encontró naturalmente su lugar. Carla atiende desde su casa a sus clientes por teléfono. Damián organiza el armado de los paquetes y los despachos desde Oberá. Santiago mantiene el vínculo con productores, coordina el trabajo con el molino y desarrolla la marca, además de comercializar en Puerto Iguazú.

Los tres viven en ciudades distintas, pero el emprendimiento funciona como una sola familia. Porque, en definitiva, eso es.

Elegir lanzar una nueva marca de yerba en 2026 parece ir a contramano del contexto.

La cadena yerbatera atraviesa una crisis de precios, rentabilidad y consumo que golpea a todos los eslabones. Sin embargo, los Zaragoza eligieron mirar el largo plazo.

Hace casi tres años comenzaron a desarrollar el proyecto y recién en enero de este año obtuvieron el Registro Nacional de Producto Alimenticio (RNPA), que les permitió comercializar oficialmente con marca propia.

El crecimiento fue deliberadamente lento.

Hoy venden en Oberá, Puerto Iguazú y Posadas, además de realizar envíos a todo el país mediante pedidos que llegan desde redes sociales y WhatsApp.

No buscan todavía ingresar a supermercados. Prefieren crecer despacio.

“Queremos cuidar la calidad y mantener el trato personal. Aunque el primer contacto sea por redes, del otro lado siempre estamos alguno de nosotros”.

La filosofía del barbacuá

Si el nombre homenajea a la familia, el producto también refleja su historia.

Eligieron elaborar una yerba barbacuá, un sistema tradicional que prácticamente desafía los tiempos industriales. Mientras un secado convencional puede completarse rápidamente mediante calor industrial, el método barbacuá requiere entre diez y dieciocho horas de secado lento utilizando calor de leña.

Después llega otra espera. La yerba reposa entre dieciocho y veinticuatro meses antes de llegar al consumidor. El tiempo termina haciendo su trabajo.

El resultado es una yerba de perfil ahumado, cuerpo intenso, sabor equilibrado y baja acidez.

Pero para Santiago existe una explicación mucho más simple. “Nos enamoró desde el primer mate. Tiene una personalidad única. Pero además sentimos que representa nuestra propia historia. El barbacuá necesita paciencia, dedicación y tiempo. Nuestra familia también se construyó así: paso a paso y a fuego lento”.

La comparación aparece una y otra vez durante la conversación. No parece casual. La historia de los Zaragoza tampoco tuvo atajos.

La materia prima proviene de productores locales y de un molino artesanal con el que trabajan de manera tercerizada. No poseen plantaciones propias por ahora.

“Elegimos este esquema porque nos permite seleccionar cuidadosamente la hoja verde y sostener el estándar de calidad que buscamos”, explica Santiago.

El sueño, sin embargo, ya tiene un próximo capítulo. Tener sus propios yerbales. También proyectan nuevas presentaciones y productos vinculados al universo matero.

Pero siempre bajo una condición. “No queremos crecer a cualquier costo. Si algún día perdemos la esencia, deja de tener sentido”.

En cada paquete de Familia Zaragoza hay hojas secadas lentamente con leña. Hay casi dos años de estacionamiento. Hay productores, molinos y un proceso artesanal que desafía la velocidad de estos tiempos. Pero también hay algo que no figura en ninguna etiqueta. Está la madre que decidió empezar de nuevo cuando todo parecía perdido. Están dos hijos que transformaron ese sacrificio en un proyecto propio. Y está la convicción de que incluso en una actividad golpeada por la crisis todavía existen oportunidades para quienes encuentran una identidad diferente.

Porque, al final, la verdadera materia prima de Familia Zaragoza nunca fue solamente la yerba. Fue la perseverancia.

Compartí esta noticia !

Categorías

Solverwp- WordPress Theme and Plugin