Caputo recibe al FMI con superávit fiscal, pero persisten dudas sobre reservas y reformas
|
Getting your Trinity Audio player ready...
|
fCaputo recibe al FMI con superávit en mano, pero crecen las dudas sobre reservas y reformas estructurales. El ministro de Economía mostrará al organismo que se encamina a cumplir la meta fiscal de septiembre, aunque persisten interrogantes sobre la sostenibilidad del plan y la falta de reservas genuinas
El ministro de Economía, Luis Caputo, se prepara para recibir esta semana a Bikas Joshi, jefe de misión del Fondo Monetario Internacional (FMI), con un mensaje claro: la disciplina fiscal está en marcha. Según estimaciones privadas, el Gobierno ya acumula $6,9 billones de superávit primario en lo que va del año, lo que lo deja a tiro de la meta de $9,3 billones prevista para septiembre en el marco del acuerdo renovado con el organismo.
La visita de la delegación técnica del FMI llega en un momento sensible. Mientras el Ejecutivo celebra los avances en materia de orden fiscal, el mercado y el propio Fondo comienzan a manifestar inquietudes sobre la falta de acumulación de reservas internacionales genuinas y la fragilidad de algunos ingresos tributarios clave.
Meta fiscal cumplida: superávit primario al día
El Centro de Economía Política Argentina (CEPA) calcula que, con el ritmo actual, al Gobierno le bastaría con mantener un superávit mensual promedio de $600.000 millones hasta septiembre para alcanzar el objetivo pactado. En paralelo, el presidente Javier Milei continúa reforzando la consigna de “déficit cero”, instruyendo a sus ministros a identificar nuevos recortes presupuestarios ante la merma de recursos.
Este enfoque se ve reflejado en el borrador del Presupuesto 2025, que contiene una cláusula de ajuste automático en caso de caída de la recaudación, aunque el proyecto todavía no fue aprobado por el Congreso.
Los ingresos tributarios totales muestran señales mixtas. Según el Instituto Argentino de Análisis Fiscal (IARAF), la recaudación en los primeros cinco meses del año creció solo un 1% real interanual, afectada principalmente por la fuerte caída del Impuesto a las Ganancias en mayo, que venía subiendo 37% en términos reales hasta abril.
Entre los tributos con peor desempeño se destacan:
- Bienes Personales: -33,4%
- Derechos de exportación: -18,5%
- Ganancias: -2%
- Impuestos internos: -0,3%
Mientras que los de mejor performance fueron:
- Combustibles: +103,8%
- Seguridad Social: +28%
- Impuesto al Cheque: +13,5%
Este panorama obliga al Gobierno a profundizar la poda de gastos para sostener el equilibrio fiscal, dado que no cuenta con un colchón de ingresos extraordinarios.
Superávit, reservas y reformas: el menú de discusión con el FMI
Si bien el cumplimiento fiscal es un activo político que el Gobierno busca capitalizar frente al FMI y los mercados, no es suficiente para despejar todas las dudas. Según la consultora Quantum, dirigida por Daniel Marx, el superávit primario proyectado representa apenas el 2% del total de vencimientos anuales de deuda, lo que muestra sus limitaciones para cubrir las obligaciones financieras del país.
El organismo también monitorea con atención la evolución de la balanza de pagos, que volvió a terreno negativo pese al superávit comercial. La falta de acumulación de reservas genuinas por parte del Banco Central y la debilidad del tipo de cambio oficial ponen presión sobre el esquema cambiario vigente.
Además, la sustentabilidad del equilibrio fiscal aún depende más de la voluntad política de Milei que de reformas estructurales consolidadas. En ese sentido, el FMI podría reclamar avances concretos en materia de reforma del Estado, mejora en la eficiencia del gasto y un marco tributario que fortalezca los ingresos permanentes.
Con superávit en mano y motosierra en alto, el Gobierno llega a la reunión con el FMI en una posición fiscalmente sólida pero frágil en lo financiero y cambiario. La continuidad del respaldo del organismo dependerá no solo de los números de corto plazo, sino del grado de compromiso con reformas profundas que aseguren la sostenibilidad del modelo libertario en el tiempo.
Mientras tanto, el mercado observa con cautela y el FMI toma nota. El orden fiscal es necesario, pero no alcanza por sí solo para estabilizar una economía aún llena de desequilibrios estructurales.
