Cerró la fábrica de Whirlpool en Pilar y dejó a 220 trabajadores en la calle
La empresa comunicó la decisión este miércoles y a partir de ahora concentrará su operatoria en ventas y servicios, por lo que desvinculará a todo el personal abocado a la producción.
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La multinacional estadounidense Whirlpool decidió dejar de producir en la Argentina y cerró definitivamente su planta de lavarropas ubicada en el parque industrial de Fátima, del municipio bonaerense de Pilar, dejando a unos 220 trabajadores desempleados.
La empresa comunicó la decisión este miércoles y a partir de ahora concentrará su operatoria en ventas y servicios, por lo que desvinculará a todo el personal abocado a la producción y a otros sectores como ingeniería y control de calidad.
De esta manera, Whirlpool sostendrá su oficina comercial y de distribución en la Argentina, pero reestructurará su funcionamiento en el país. Es decir, seguirá abasteciendo el mercado con electrodomésticos y repuestos, pero la compañía pasará a importar lo destinado a la comercialización.
«Buscábamos un modelo de negocio operativo y competitivo que sea eficiente y mucho más ágil de lo que realmente fue. Es algo que no pudo lograrse en un contexto de fuerte desaceleración del consumo y aumento significativo de las importaciones», indicaron fuentes de la firma.
«La idea -agregaron en comunicación con distintos medios- es empezar el camino de la transición y organizarnos hacia una operación más comercial que de fabricación».
«La compañía reafirma que su continuidad en la Argentina no está en revisión: su presencia comercial y su portafolio de productos seguirán disponibles para los consumidores, bajo un esquema operativo alineado con las condiciones del entorno local y regional», completaron desde la firma.
El problema es que esta forma de continuar en el país prescinde de 220 trabajadores que ahora deberán buscar otro empleo a solo semanas de las fiestas de fin de año.
Ignacio Cabezas, uno de los trabajadores despedidos, habló en la mañana de este miércoles con FM Plaza y confirmó que la decisión de la empresa llegó sin ningún tipo de aviso previo.
«Nos acaban de desvincular a todos, incluido el personal de administración y recursos humanos, cierran completamente y nos trajeron un transporte para el que se quiera ir», apuntó en esas declaraciones radiales.
El trabajador también contó que, al momento de esgrimir explicaciones, la empresa marcó que hubo una abrupta caída en las ventas y una clara pérdida de competitividad de la marca en el mercado local, debido al boom de importaciones.
Cabezas explicó que un lavarropas de la marca Whirlpool con capacidad para siete kilos se comercializaba en un valor de entre 800 mil y 1 millón de pesos, pero «de una marca china puede conseguirse a mitad de precio».
La planta de lavarropas de Pilar se inauguró en octubre de 2020 y requirió una inversión de USD 52 millones. El objetivo era producir unos 300.000 productos por año y exportar el 70%, pero en la actualidad se estaban fabricando 150.000 y la distribución se dividía en 50% para el exterior y 50% para el mercado interno.
