El Norte Grande le pasó la factura a Nación: sin gas, rutas rotas y energía impagable
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La Odisea esta vez no fue la protagonista del IMAX del Centro del Conocimiento, sino hacerle entender al Jefe de Gabinete de la Nación, Diego Santilli, los reclamos unificados de las diez provincias del Norte Grande. El funcionario nacional llegó con una premisa muy elevada: “El 90 por ciento de los planteos de los gobernadores está resuelto”, dijo antes de la cumbre. “El dato que tengo es que la yerba está exportando mucho”, evadió ante la consulta por la crisis de la producción yerbatera, que lleva 27 meses en rojo, según el semáforo de Coninagro.
Claramente, los mandatarios que iban entrando al hall del cine donde se realizó la cumbre, no pensaban lo mismo que el ex PRO.
La coincidencia en el planteo fue la energía y la necesidad de que la Nación vuelva a invertir en las rutas, fundamentales para la seguridad vial y bajar costos a la producción, además de exigir respaldo de la Nación para enfrentar las consecuencias del fenómeno El Niño, que amenaza las poblaciones costeras y la producción de toda la zona.
Aunque el gas natural es una problemática común -Osvaldo Jaldo, gobernador de Tucumán se quejó por el encarecimiento de las tarifas y el flujo más lento desde que dejó de ingresar gas de Bolivia-, el más enfático en el reclamo fue el anfitrión Hugo Passalacqua, quien pidió solucionar esa “deuda histórica” con Chaco, norte de Corriente y Misiones: “Misiones ni siquiera tiene acceso. Estamos como en el siglo XIX, quemando leña para poder producir”, cuestionó.

El planteo de Passalacqua terminó siendo uno de los ejes de la cumbre. No sólo la falta de gas, sino que la electricidad que consumen las industrias misioneras, del norte correntino y muchas de El Chaco, se ha vuelto impagable para muchas industrias de la región, que quedan fuera de competencia con constante alza de los costos.
La semana próxima -el 18- habrá una nueva reunión, esta vez en Buenos Aires, con representantes de Nación y ministros de Energía de las provincias para delinear un mecanismo de compensación energética diseñado especialmente para atender las demandas de la industria, además de los usuarios residenciales.
Nación necesita los votos para aprobar la disminución de los subsidios para las zonas frías y el ministro de Economía, Luis Caputo, había prometido atender la situación del norte, algo que nunca concretó. La posición de los gobernadores es hoy de un peso específico distinto, después de haber frenado la reforma de la ley de Tierras y la del Manejo del Fuego, por eso Santilli no tuvo más remedio que aceptar el reclamo.
El régimen de Zona Fría había sido creado en 2002 para subvencionar a usuarios residenciales emplazados en regiones donde la severidad climática es indiscutible, como la Patagonia, Malargüe y la Puna.
Sin embargo, en 2021 el esquema se amplió de manera significativa mediante la Ley 27.637, impulsada por Máximo Kirchner, incorporando grandes centros urbanos y regiones cuya pertinencia dentro del régimen siempre fue mucho más discutida desde el punto de vista técnico y fiscal, como gran parte de Buenos Aires, centro y sur de Córdoba, sur de Santa Fe, Mendoza y casi la totalidad de San Luis. Algunas de esas zonas se caracterizan por sus climas templados, importantes niveles de actividad económica y una media/alta densidad poblacional.
Esa ampliación elevó el alcance del régimen hasta abarcar a más de 4 millones de usuarios y convirtió al esquema en uno de los componentes más relevantes dentro de la masa de subsidios energéticos que financia el Estado nacional.
En la Cumbre del Norte Grande en Posadas, la infraestructura vial y logística ocuparon también un lugar central en la mesa. Misiones y Corrientes comparten una agenda marcada por el deterioro de las rutas nacionales y la necesidad de mejorar las condiciones de competitividad de una región alejada de los principales centros de consumo y de los puertos de exportación.
Uno de los reclamos apunta al estado de las rutas nacionales 12 y 14, dos corredores estratégicos para el transporte de cargas, el comercio y el turismo del NEA. Entre los mandatarios del Norte también comenzó a tomar fuerza la posibilidad de reclamar que parte de los recursos provenientes del Impuesto a los Combustibles Líquidos (ICL) llegue de manera automática a las provincias, con un mecanismo similar al de la coparticipación, para garantizar financiamiento destinado a infraestructura vial.

La otra demanda compartida por Misiones y Corrientes tiene como eje a la Hidrovía Paraná-Paraguay. Ambas provincias buscan que el corredor navegable incorpore formalmente el tramo del río Paraná comprendido entre Confluencia y Posadas, actualmente fuera del esquema central de la Hidrovía.
El planteo adquiere especial relevancia a partir de la reactivación de la infraestructura portuaria del NEA. Los puertos de Corrientes, Ituzaingó y Posadas comienzan a configurar un nuevo corredor logístico para la región, con particular importancia para el complejo foresto-industrial, que necesita reducir los costos de traslado de grandes volúmenes de carga hacia los puertos de Rosario y Buenos Aires y, desde allí, acceder a los mercados internacionales.
Por eso, el reclamo no se limita a una modificación administrativa del trazado. Misiones y Corrientes buscarán impulsar obras de dragado y mejoras de navegabilidad en el Paraná, particularmente en el tramo comprendido entre Yacyretá y Confluencia, para consolidar una salida fluvial competitiva para la producción regional.
El gobernador de Corrientes, Juan Pablo Valdés, puso el foco en una de las principales coincidencias entre Corrientes y Misiones: el déficit de infraestructura que condiciona la competitividad del NEA. El mandatario sostuvo que el Norte necesita las mismas oportunidades de desarrollo que el centro y el sur del país y señaló especialmente la ausencia de una red de gas natural con capacidad para abastecer a la industria. “Acá en Misiones no tenemos problema de gas porque claramente no tenemos gas”, recordó que planteó Hugo Passalacqua durante la cumbre. Valdés advirtió que buena parte de la producción regional depende todavía de biomasa y leña para generar energía, una desventaja que impacta sobre los costos y puede convertirse incluso en una barrera para acceder a determinados mercados como el de Europa, tras el acuerdo con el Mercosur. Mencionó el caso del arroz correntino y extendió el problema a la cadena yerbatera que comparten Corrientes y Misiones. A ese déficit sumó la falta de infraestructura energética y el deterioro de las rutas nacionales como parte de una misma brecha estructural que el Norte Grande busca colocar en la agenda de la Nación.
Otro punto de fuerte coincidencia entre ambas provincias fue la Hidrovía Paraná-Paraguay. Valdés planteó la necesidad de mejorar la profundidad del canal navegable aguas arriba para reducir las limitaciones que hoy enfrentan los puertos del NEA. El objetivo, explicó, es alcanzar al menos entre 12 y 14 pies de calado, una profundidad que permitiría operar con otro tipo de embarcaciones, aumentar la capacidad de carga y ganar competitividad logística, aunque todavía se encuentre lejos de los 34 pies disponibles en otros sectores del sistema troncal. Corrientes viene trabajando esta agenda junto con Misiones y Chaco, en momentos en que las provincias buscan potenciar sus puertos y aprovechar el Paraná como alternativa al costoso transporte terrestre. Para Valdés, la discusión vuelve siempre al mismo punto: que las inversiones nacionales en infraestructura también lleguen al Norte y permitan achicar las asimetrías históricas con las regiones más desarrolladas del país.
La discusión de fondo atraviesa buena parte de la agenda del Norte Grande: cómo reducir el costo de la distancia. Para las provincias del NEA, mejores rutas y una Hidrovía plenamente operativa no son solamente obras de infraestructura, sino herramientas para bajar costos logísticos, atraer inversiones y darle competitividad a una producción que debe recorrer cientos -y en muchos casos más de mil- kilómetros antes de llegar a los principales mercados y puertos del país.
El gobernador de Catamarca, Raúl Jalil, destacó que la cumbre dejó avances concretos en tres ejes de la agenda regional. Por un lado, señaló que el Consejo Federal de Inversiones trabaja en el proyecto final de una nueva ley de cabotaje –que reserva el transporte de cargas y pasajeros entre puertos nacionales exclusivamente para barcos con bandera argentina, para incluir barcos de bandera extranjera–, una iniciativa que, según sostuvo, permitiría mejorar la eficiencia de distintos sectores de la economía y que ya se encuentra bajo análisis del Gobierno nacional. A esto sumó el impulso de la marca Norte Grande como herramienta para posicionar a las diez provincias en mercados externos: el planteo será trabajado con Cancillería y el jefe de Gabinete, Diego Santilli, se comprometió a coordinar las gestiones con el área de relaciones exteriores.
Menos contemplativo fue el tucumano Osvaldo Jaldo, quien, aunque valoró la presencia de Santilli en la cumbre, reclamó más respuestas de Nación. Jaldo puso el foco en la distancia que todavía existe entre los indicadores macroeconómicos y la realidad cotidiana de los hogares. “Hoy la Argentina no está bien. Hoy lo único que se hizo es mejorar algunas variables macroeconómicas, pero ese mejoramiento no llegó abajo, no llegó a la gente, no llegó a la microeconomía”, advirtió.
Para el mandatario tucumano, el deterioro se refleja especialmente en los ingresos y en el creciente peso de las deudas familiares: “Hoy los sueldos, si bien aquel que tiene la posibilidad de tener un empleo, no llega a fin de mes; y también el que tiene un empleo tiene un nivel de endeudamiento importante”.
En ese escenario, señaló como problemas centrales “los salarios bajos, las faltas de incrementos salariales y, ni qué hablar, los niveles de desocupación que tiene hoy la Argentina”.
Jaldo sostuvo que ese escenario obliga a mantener una agenda federal de reclamos y reivindicó al Norte Grande como herramienta de negociación colectiva con la Nación. “Hay problemas muy importantes por solucionar”, afirmó, antes de destacar la continuidad institucional alcanzada por el bloque: “Desde esta asamblea, que es la número 24 que llevamos los gobernadores del Norte, humildemente vamos haciendo nuestros planteos, vamos planteando nuestras necesidades”. El gobernador tucumano defendió además los resultados obtenidos a partir de esa estrategia conjunta: “Muchos problemas hemos solucionado en el ámbito de este tipo de asambleas”, aseguró, al remarcar el valor de sostener una voz común de las provincias del Norte frente al Gobierno nacional.
