Los precios mayoristas subieron 2,1% en agosto, con el petróleo como principal motor
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La inflación mayorista volvió a superar el 2% en agosto, pero el dato general esconde una dinámica mucho más intensa en algunos de los precios que funcionan como punto de partida de las cadenas productivas. Petróleo, productos primarios e importados concentraron buena parte de la presión del mes, mientras que la industria manufacturera se movió a una velocidad sensiblemente menor.
El Índice de Precios Internos al por Mayor (IPIM) aumentó 2,1% en agosto, llegó a 19,1% en los primeros ocho meses del año y acumuló 29,8% interanual, según el informe difundido este miércoles por el INDEC. El Índice de Precios Internos Básicos al por Mayor (IPIB), que excluye impuestos, avanzó 2,3%, mientras que el Índice de Precios Básicos del Productor (IPP) también subió 2,3%.
La diferencia entre los tres indicadores importa. El IPIM es el índice de referencia para seguir los precios mayoristas dentro del mercado doméstico: contempla productos nacionales e importados e incluye determinados impuestos. El IPIB mantiene la misma cobertura, pero elimina ese componente impositivo. El IPP, en cambio, mide los precios percibidos por los productores locales, no incorpora importaciones y sí considera las exportaciones en su ponderación.
El petróleo explicó uno de cada tres puntos de la suba
El dato más significativo de agosto aparece cuando se desarma el 2,1% general. Petróleo crudo y gas aumentaron 8% en apenas un mes, muy por encima del promedio, y aportaron 0,71 puntos porcentuales al incremento del IPIM.
Es decir, prácticamente un tercio de toda la inflación mayorista de agosto estuvo explicado por petróleo crudo y gas. El cálculo surge de comparar los 0,71 puntos de incidencia de esa división con el incremento efectivo de 2,14 puntos registrado por el índice antes del redondeo.
No fue el único foco. Los productos agropecuarios aportaron otros 0,25 puntos; alimentos y bebidas, 0,17; productos refinados del petróleo, 0,14; y vehículos automotores, carrocerías y repuestos, 0,10. Esas cinco divisiones explicaron juntas alrededor de 64% del movimiento mensual del IPIM.
La composición permite leer el dato desde otro ángulo. Los productos nacionales aportaron 1,95 puntos sobre los 2,14 del índice, mientras los importados sumaron 0,19. Más del 90% de la variación de agosto se originó, por lo tanto, en precios de productos nacionales, aunque los bienes provenientes del exterior mostraron una variación mensual mayor.
Los productos primarios corrieron al 4,6%
La brecha entre las distintas etapas productivas también fue amplia. Los productos primarios aumentaron 4,6%, más del triple que los manufacturados, que avanzaron 1,3%. Dentro del primer grupo, petróleo crudo y gas encabezaron las subas con 8%; los productos agropecuarios avanzaron 2,2%; los pesqueros, 1,7%; y los minerales no metalíferos, 1,1%.
La diferencia es relevante porque muestra que la presión de agosto estuvo concentrada con mayor intensidad al comienzo de las cadenas de producción y no distribuida uniformemente entre los bienes industriales.
En el IPP, que permite observar con mayor precisión lo que ocurre con los precios recibidos por el productor local, el contraste resulta todavía más claro: los primarios subieron 4,6%, mientras manufacturas y energía eléctrica avanzaron 1,3%.
Eso no implica automáticamente que esas variaciones vayan a trasladarse en la misma magnitud a los precios finales. Entre el productor y el consumidor intervienen costos, márgenes, impuestos, demanda y decisiones comerciales. Sí señala dónde se concentró la presión mayorista durante agosto.
Importados: subieron más que los nacionales durante el mes
Otro dato que merece atención aparece en los bienes importados. Sus precios aumentaron 2,9% en el IPIM y 3% medidos sin impuestos mediante el IPIB, frente a variaciones de 2,1% y 2,2%, respectivamente, para los productos nacionales.
La aceleración mensual contrasta con lo ocurrido en períodos más largos. Los importados acumularon una suba de 11,6% entre enero y agosto, bastante por debajo del 19,6% de los productos nacionales. En la comparación interanual también quedaron rezagados: aumentaron 21,3%, contra 30,5% de los bienes nacionales.
Agosto introdujo, por lo tanto, una señal diferente: los importados siguen mostrando una inflación mucho menor en la comparación acumulada e interanual, pero durante el último mes aumentaron más rápido que la producción nacional.
Su peso sobre el índice total continúa siendo acotado. La estructura del IPIM asigna 92,71% de la ponderación a productos nacionales y 7,29% a importados. Esa composición ayuda a explicar por qué una variación de 2,9% en estos últimos aportó solamente 0,19 puntos al resultado general.
Energía y combustibles, entre los mayores aumentos del año
La fotografía cambia nuevamente cuando el análisis se extiende desde enero.
El IPIM acumuló 19,1% en ocho meses, pero petróleo crudo y gas aumentaron 53,9%. La energía eléctrica avanzó 48,4% y los productos refinados del petróleo, 31,3%.
En el otro extremo aparecen ramas con variaciones mucho menores: otros medios de transporte acumularon 4,6%; vehículos automotores y repuestos, 5,8%; máquinas y equipos, 6,4%; productos metálicos básicos, 7,2%; equipos de radio y televisión, 7,1%; y productos metálicos excepto máquinas y equipos, 8,6%.
La dispersión es considerable. Mientras petróleo crudo y gas aumentaron casi 54% desde diciembre, los vehículos lo hicieron menos de 6%. No existe, en ese sentido, una única velocidad para los precios mayoristas.
También sobresale el comportamiento de los productos agropecuarios. Aunque en agosto aumentaron 2,2% en el IPIM y aportaron 0,25 puntos a la variación mensual, acumulan 12,6% en el año, casi siete puntos por debajo del índice general.
En doce meses, combustibles y energía superan el 48%
La comparación interanual refuerza esa heterogeneidad. El IPIM aumentó 29,8% respecto de agosto de 2025, prácticamente en línea con el IPP, que marcó 29,7%. Pero petróleo crudo y gas treparon 51,9%, los refinados del petróleo, 52,8%, y la energía eléctrica, 48,8%.
También quedaron por encima del promedio los productos pesqueros, con 49,3%; impresiones y reproducción de grabaciones, con 32,4%; minerales no metálicos, con 31,2%; tabaco, con 30,6%; y productos agropecuarios, con 29,6%.
Alimentos y bebidas, una división especialmente sensible por su vínculo con el consumo cotidiano, aumentaron 1,4% mensual, 14,4% en el acumulado del año y 26,7% interanual en el IPIM. En agosto aportaron 0,17 puntos a la variación general.
Madera subió 2,4% en agosto
Entre las actividades de interés para la estructura productiva del NEA aparece además madera y productos de madera, excepto muebles, que registró una suba mensual de 2,4%.
El sector acumula 12,5% desde diciembre y 19,7% interanual, niveles inferiores al promedio general del IPIM en ambas comparaciones. Papel y productos de papel, otra rama vinculada con la cadena forestoindustrial, aumentó 1,3% mensual, 13,3% acumulado y 20,9% interanual.
La estadística del INDEC no permite desagregar desde este informe el comportamiento específico de actividades regionales como la yerba mate, el té o cada componente de la industria forestal. Cualquier conclusión particular sobre esos sectores requeriría una fuente adicional.
Una inflación mayorista cada vez más marcada por los costos primarios
El cuadro de agosto deja así una señal que va más allá del 2,1% del índice general. La presión no estuvo repartida de manera pareja: se concentró en insumos primarios, petróleo y, en menor medida, productos importados.
Los productos primarios aportaron 0,98 puntos al IPIM, equivalentes a alrededor del 46% de la variación total del mes. Manufacturas y energía eléctrica explicaron otros 0,97 puntos. Dentro de ambos grupos, petróleo crudo y gas fue por amplio margen la división individual de mayor incidencia.
Al mismo tiempo, la película de los primeros ocho meses muestra una economía con velocidades muy distintas. Energía y combustibles acumulan incrementos que llegan al 48% y 54%, mientras buena parte de los bienes industriales permanece bastante por debajo del 19,1% general.
Esa dispersión es probablemente el dato más importante detrás del promedio. Agosto no mostró solamente una inflación mayorista de 2,1%: mostró una aceleración concentrada en precios que están en la base de numerosas cadenas productivas. La evolución de esos costos en los próximos meses será clave para determinar si el movimiento queda circunscripto a determinados sectores o termina extendiéndose hacia otros eslabones de la producción.
