A media máquina: la industria sigue con 40% de capacidad ociosa
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La industria argentina mostró en abril una señal de recuperación, aunque todavía lejos de una dinámica expansiva sólida. Según el INDEC, la utilización de la capacidad instalada en la industria manufacturera alcanzó el 59,9%, apenas por encima del 58,6% registrado en abril de 2025. La mejora existe. Pero también revela el dato más incómodo: el aparato fabril sigue funcionando con alrededor del 40% de su capacidad ociosa.
El número permite una doble lectura. Por un lado, abril fue el mejor registro de 2026 y consolidó una mejora frente al piso de enero, cuando el indicador había caído al 53,6%. Luego subió a 54,6% en febrero, trepó a 59,8% en marzo y llegó a 59,9% en abril. La industria, en ese recorrido, dejó atrás el arranque más flojo del año.
Por otro lado, el nivel actual todavía se ubica por debajo de los momentos de mayor uso fabril observados en 2025, cuando septiembre y octubre habían marcado 61,1% y 61,0%, respectivamente. Es decir: hay rebote, pero no despegue.
La mejora interanual estuvo concentrada en pocos sectores de alto peso. Refinación del petróleo volvió a liderar el ranking, con 86,8% de utilización. Le siguieron industrias metálicas básicas, con 73,4%; sustancias y productos químicos, con 69,9%; papel y cartón, con 67,3%; y alimentos y bebidas, con 60,4%. Son los únicos bloques que se ubicaron por encima del promedio general.
El caso de químicos fue el principal motor positivo. El bloque pasó de 59,0% en abril de 2025 a 69,9% en abril de 2026. El salto tiene una explicación específica: un año atrás, el polo petroquímico de Bahía Blanca había sido afectado por las inundaciones de marzo de 2025, que interrumpieron el suministro de gas natural a plantas clave. La comparación, por lo tanto, combina recuperación operativa con una baja base estadística.
También hubo una mejora relevante en las industrias metálicas básicas. El uso de capacidad subió de 63,9% a 73,4% interanual. Según el informe, la producción de acero crudo aumentó 18,4%, un dato que ayuda a explicar el mayor aprovechamiento fabril.
En contraste, la foto de la industria liviana y de bienes durables sigue siendo débil. La metalmecánica excluida la industria automotriz cayó de 49,3% a 42,7% y fue la principal incidencia negativa. El deterioro se explica por menores niveles de producción de maquinaria agropecuaria y aparatos de uso doméstico. En el primer caso, la baja interanual fue de 29,7%; en el segundo, de 26,9%.
La industria automotriz también retrocedió con fuerza: pasó de 56,8% en abril de 2025 a 46,5% en abril de 2026. El dato confirma que el sector, sensible al crédito, al consumo y a las condiciones de exportación, todavía no logró recomponer un nivel alto de actividad.
Debajo del promedio general también quedaron edición e impresión, con 58,5%; minerales no metálicos, con 54,8%; tabaco, con 49,2%; caucho y plástico, con 42,4%; y textiles, también con 42,4%. Estos últimos dos bloques muestran una industria de consumo masivo con fuerte capacidad sin utilizar.
La señal de abril, entonces, no es lineal. Hay ramas que traccionan, sobre todo energía, química, acero y papel. Pero hay otras que siguen en zona de contracción o estancamiento. La mejora del promedio industrial se explica más por sectores intensivos, concentrados y con dinámica propia que por una recuperación extendida del entramado manufacturero.
El dato central es ese: la industria dejó de caer, pero no volvió a crecer con potencia. Abril mostró una fábrica algo más encendida, aunque todavía con demasiadas luces apagadas.
