Anticipandose a los vencimientos por USD 4.500 millones en julio, Caputo apunta a sumar reservas con deuda en pesos
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El Gobierno coloca deuda en pesos para sumar reservas: busca USD 1.000 millones y enfrenta vencimientos clave en julio
Con una emisión del Bonte 2030 exclusiva para inversores extranjeros, el equipo económico apunta a reforzar las reservas del BCRA y anticiparse al pago de USD 4.500 millones. El mercado reaccionó con suba de bonos y expectativas positivas.
Emisión estratégica para fortalecer reservas antes del vencimiento de julio
El Gobierno nacional lanza hoy una colocación inédita de deuda en pesos dirigida al mercado internacional. A través del Bonte 2030 —un título nominado en moneda local, pero que solo podrá ser suscripto en dólares— el Tesoro buscará captar USD 1.000 millones con el objetivo de fortalecer las reservas del Banco Central y afrontar vencimientos por USD 4.500 millones en julio.
La medida, que fue bien recibida por los mercados, forma parte de una estrategia diseñada por el ministro de Economía, Luis “Toto” Caputo, para mejorar el perfil financiero del país y evitar presiones cambiarias. La emisión se enmarca en la búsqueda de ingreso de divisas vía cuenta capital, dado que el tipo de cambio oficial —actualmente en torno a $1.170— se mantiene por encima del piso de la banda y no habilita al BCRA a intervenir comprando dólares.
La colocación fue anticipada con entusiasmo por los inversores: los bonos soberanos en dólares treparon hasta 1,5%, especialmente aquellos con vencimientos más largos, que se benefician directamente de una mejora en las expectativas de pago. Para el mercado, la diversificación de fuentes de financiamiento es una señal clara de que el Gobierno trabaja para evitar un escenario de estrés financiero en el segundo semestre.
“El fortalecimiento de reservas a través de la cuenta capital es una jugada clave. Si el Gobierno logra sumar dólares sin sacrificar tipo de cambio, mejora su posición ante los vencimientos y gana margen de maniobra fiscal y monetaria”, señalaron desde un banco de inversión local.
Bonte 2030: tasa estimada y efecto en la curva de rendimientos
El título Bonte 2030 será emitido en pesos, pero suscripto exclusivamente en dólares por inversores del exterior. Aunque la tasa aún no está definida —se licita este mismo martes—, las expectativas del mercado apuntan a un rendimiento entre el 20% y el 25% anual en pesos, significativamente inferior al que actualmente ofrecen las LECAP (alrededor del 40%).
Este diferencial se explica por la desaceleración de la inflación, que según el último Relevamiento de Expectativas de Mercado (REM) del BCRA, podría caer a un dígito anual hacia fines de 2025. De confirmarse ese sendero, el rendimiento real del bono se volvería atractivo, incluso con tasas nominales más bajas.
“Una tasa inferior al 20% sería una fuerte señal de confianza, mientras que una tasa por encima del 25% mostraría cautela pero no desconfianza”, explican desde la mesa de operaciones de una ALyC. En ambos casos, el resultado reflejará la expectativa del mercado sobre la marcha de la economía y la sostenibilidad del ajuste.
Más allá del resultado inmediato, el Gobierno busca que esta colocación sirva como puntapié para recuperar el acceso al financiamiento internacional en dólares. Hoy, con un riesgo país superior a los 650 puntos básicos, una emisión en moneda dura sería inviable: la tasa de colocación rondaría el 11% anual, algo insostenible.
Sin embargo, con emisiones como el Bonte 2030, se ensaya una estrategia de transición, donde los capitales externos ingresan en pesos, pero con un tipo de cambio estable y un horizonte de desinflación que los vuelve atractivos.
En paralelo, el equipo económico mantiene abierta la posibilidad de avanzar en un acuerdo de tipo repo con bancos internacionales, utilizando bonos como garantía para obtener financiamiento puente. Se trataría de una vía complementaria a la actual, y que también sumaría reservas al BCRA.
La licitación de hoy se perfila como un test decisivo para la credibilidad del programa económico y su capacidad para atraer capitales en medio de una coyuntura sensible. Si la operación es exitosa, no solo reforzará las reservas del Central, sino que también contribuirá a mejorar la percepción sobre la solvencia argentina, en momentos donde el cumplimiento de compromisos financieros está bajo la lupa.
Con vencimientos por USD 4.500 millones en apenas 45 días, el Gobierno necesita mostrar resultados concretos para sostener el clima de estabilidad que logró desde el inicio de la gestión Milei. El éxito o el fracaso de esta emisión puede marcar un antes y un después en ese camino.
