Banco Mundial recorta previsiones para el 70% de las economías: Argentina lidera la recuperación en América Latina

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La economía global enfrenta su década más lenta desde los años 60: América Latina resiste con señales mixtas

La última edición del informe Perspectivas Económicas Mundiales del Banco Mundial advierte que el crecimiento global proyectado para 2025 se desacelera a un 2,3%, marcando el ritmo más lento desde 2008 —sin considerar recesiones globales absolutas—. Las tensiones comerciales, la incertidumbre regulatoria y la contracción del comercio e inversión configuran un panorama desafiante, especialmente para los países en desarrollo. En este contexto, América Latina y el Caribe muestran un crecimiento plano, con excepciones como Argentina, que podría tener una recuperación destacada.

Desaceleración global: una tendencia de largo plazo

Según el Banco Mundial, casi el 70% de las economías del mundo vieron reducirse sus proyecciones de crecimiento en 2025. Aun sin recesión formal, si se cumplen estas estimaciones, la tasa media de crecimiento global de los primeros siete años de la década será la más baja desde 1960.

“La mayoría del mundo en desarrollo, salvo Asia, está dejando de desarrollarse”, sentenció Indermit Gill, economista en jefe del Banco Mundial. El crecimiento en países en desarrollo cayó del 6% en los 2000 al 5% en los 2010 y ahora al 3,8% en 2025, con una ligera mejora proyectada al 3,9% para 2026 y 2027.

Este deterioro económico se refleja también en una caída del comercio internacional —por debajo del 3% anual en la última década—, estancamiento de la inversión y aumento récord del endeudamiento global.

América Latina: entre restricciones externas y señales de resiliencia

El crecimiento de América Latina y el Caribe (ALC) se mantendrá estable en 2025, en torno al 2,3%, con una ligera mejora al 2,4% en 2026. Sin embargo, más de la mitad de las economías de la región sufrirán revisiones a la baja.

Entre los factores de riesgo se destacan:

  • Restricciones comerciales: nuevos aranceles de EE.UU. impactan en especial a México, cuyas exportaciones dependen en un 80% del mercado norteamericano.
  • Desaceleración de socios claves: una caída en el crecimiento de EE.UU. o China podría reducir aún más las exportaciones regionales, sobre todo de productos básicos.
  • Condiciones financieras más estrictas: complican la consolidación fiscal y la recuperación de la inversión.

Pese a este panorama, algunos países presentan perspectivas positivas. Argentina se destaca con un crecimiento proyectado del 5,5% en 2025 y del 4,5% en 2026, impulsado por la estabilización macroeconómica tras dos años recesivos. También muestran señales de recuperación Colombia, Ecuador y el Caribe (particularmente por el impulso petrolero en Guyana).

Competitividad y reformas: ejes para mitigar riesgos

El informe recomienda a las economías emergentes avanzar en:

  • Diversificación comercial: mediante acuerdos regionales y nuevas alianzas.
  • Fortalecimiento fiscal: priorizando gasto en hogares vulnerables y mejorando la recaudación.
  • Mejora del clima de negocios: para fomentar la inversión y el empleo productivo.

M. Ayhan Kose, economista jefe adjunto del Banco Mundial, subrayó: “Los mercados emergentes deben redoblar la integración comercial, promover reformas estructurales y construir resiliencia fiscal. Solo con una cooperación internacional renovada podrán sortear este ciclo de bajo crecimiento”.

El estancamiento global se consolida como un fenómeno estructural, no coyuntural. Si bien América Latina enfrenta condiciones adversas, el informe del Banco Mundial marca oportunidades claras para quienes logren estabilizarse, impulsar reformas y diversificar su inserción internacional.

En ese marco, países como Argentina podrían recuperar protagonismo si consolidan su proceso de estabilización y aprovechan el nuevo ciclo de precios de los commodities.

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