El BCRA lanza el Cobro con Transferencia y redefine el pago de cuotas de préstamos
El BCRA lanza el Cobro con Transferencia para pagar cuotas de préstamos con tope del 30% del ingreso. Desde el 31 de agosto, bancos y financieras podrán debitar cuotas vía transferencias inmediatas con tope del 30% del ingreso
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El Banco Central de la República Argentina habilitó un nuevo instrumento para el sistema financiero: el Cobro con Transferencia (CCT), una modalidad que permitirá debitar cuotas de préstamos mediante transferencias inmediatas. El esquema deberá estar operativo a partir del 31 de agosto de 2026 y, en una segunda etapa, incluirá el cobro de servicios públicos.
El dato central no es solo tecnológico. El CCT fija reglas estrictas: las cuotas deberán ser fijas e iguales durante todo el contrato y no podrán superar el 30% del ingreso del deudor al momento de originarse el crédito. Además, el prestamista asumirá la responsabilidad ante eventuales fraudes.
La decisión combina impulso al crédito con límites prudenciales. La pregunta es si el nuevo mecanismo ampliará el acceso al financiamiento sin incrementar riesgos de sobreendeudamiento en un mercado todavía sensible.
Un diseño con reglas cerradas y foco en prevención de fraude
El CCT se apoya en el sistema de transferencias inmediatas y adopta mecanismos similares a experiencias internacionales como Pix automático en Brasil, AutoPay en India y PayTo en Australia. El BCRA tomó en cuenta propuestas presentadas por el ecosistema de pagos durante 2025.
El instrumento admite únicamente cuotas fijas e iguales. En la originación del crédito, la relación cuota/ingreso no podrá superar el 30%. La norma también establece un límite operativo: un intento inicial de cobro y hasta dos reintentos, a las 48 y 96 horas. Busca evitar prácticas reiterativas o abusivas.
El consentimiento del cliente será explícito y por única vez antes de cualquier débito. El prestamista deberá notificar electrónicamente el día hábil previo a cada impacto en cuenta. El usuario podrá revocar el consentimiento de manera inmediata tanto ante el prestamista como ante el proveedor de la cuenta.
La herramienta queda restringida a entidades financieras y proveedores no financieros de crédito habilitados por el BCRA. El esquema de remuneración fija un arancel mínimo del 0,6% a cargo del prestamista, con distribución proporcional entre participantes.
Un elemento central es la asignación de responsabilidad ante fraude al prestamista. La autoridad monetaria alinea incentivos: quien otorga el crédito asume el riesgo del mecanismo de cobro.
Entre sus principales características, el CCT:
- – Admite solamente el cobro de cuotas que sean fijas e iguales durante la extensión del contrato.
- – Limita la relación cuota/ingreso al 30% en la originación del crédito, para prevenir el sobreendeudamiento.
- – Establece topes en los intentos de cobro de cada cuota: un intento inicial y hasta dos reintentos (a las 48 y 96 horas), evitando prácticas abusivas.
- – Garantiza el consentimiento explícito y por única vez del cliente para debitar su cuenta previamente a la realización de los débitos de las cuotas.
- – Exige que los prestamistas notifiquen por medios electrónicos a sus clientes el día hábil previo a que el débito impacte en la cuenta.
- – Asegura la posibilidad de baja inmediata del consentimiento de las personas, tanto en el prestamista como en el proveedor de la cuenta a ser debitada.
- – Restringe el uso a entidades financieras y proveedores no financieros de crédito (PNFC) habilitados por el BCRA.
- – Define un esquema de remuneración con un arancel mínimo del 0,6% a pagar por los prestamistas y distribución proporcional entre los participantes, incentivando la competencia y la oferta del servicio.
- – Asigna la responsabilidad ante fraude al prestamista, alineando incentivos para un uso responsable del nuevo mecanismo de cobro.
Nueva figura institucional y competencia en pagos
El sistema incorpora la figura del “aceptador de CCT”, único autorizado para ofrecer este mecanismo. El diseño apunta a fomentar competencia e interoperabilidad dentro de las transferencias inmediatas.
Desde una lectura institucional, el BCRA avanza en la arquitectura de finanzas abiertas y digitalización de medios de pago. La iniciativa refuerza su rol regulador en un terreno donde conviven bancos tradicionales y proveedores no financieros.
En términos económicos, el instrumento podría reducir costos operativos y morosidad, al asegurar un canal directo y transparente de cobro. También puede ordenar la oferta crediticia, al imponer condiciones uniformes sobre relación cuota-ingreso y modalidad de débito.
Cómo funciona el cobro de cuotas por transferencia inmediata
El sistema establece una serie de condiciones para proteger al usuario: La cuota no podrá superar el 30% de los ingresos del cliente. Se podrán realizar hasta tres intentos de cobro por cada vencimiento. El consentimiento será único y podrá revocarse en cualquier momento. El cliente deberá recibir notificación previa antes de cada débito.
De esta manera, el BCRA busca reducir la morosidad y brindar mayor transparencia en el proceso de pago de créditos personales. El Banco Central estableció que la herramienta deberá estar disponible a partir del 31 de agosto de 2026.
Se espera que, además del cobro de préstamos, el mecanismo pueda ampliarse en el futuro a otros pagos recurrentes, como servicios o facturas.
Impacto en el sistema financiero y el crédito
El lanzamiento del CCT fortalece a los actores que operan con transferencias inmediatas y empuja a los prestamistas a ajustar procesos internos. La responsabilidad ante fraude y los límites de reintentos obligan a robustecer controles.
Al mismo tiempo, el tope del 30% en la relación cuota/ingreso introduce un estándar prudencial explícito en la originación. Esa regla puede moderar prácticas agresivas de otorgamiento de crédito.
El arancel mínimo del 0,6% genera un esquema de incentivos económicos para que los participantes adopten el sistema. Si la competencia se activa, el costo financiero podría redistribuirse en mejores condiciones para usuarios.
Expansión del crédito bajo nuevas reglas
El CCT se presenta como herramienta para expandir el crédito y modernizar cobros. Su efectividad dependerá de la adopción por parte de entidades financieras y proveedores no financieros, así como de la respuesta de los usuarios.
En los próximos meses será clave observar el nivel de adhesión antes del 31 de agosto y la incorporación posterior de servicios públicos al esquema. También cómo interactúa el instrumento con la evolución del crédito al consumo.
El BCRA movió una pieza relevante en el tablero financiero. El marco normativo ya está definido. Lo que resta es medir si el sistema lo convierte en una palanca de inclusión y eficiencia o si se mantiene como un canal más dentro de un mercado en transformación.
