COLUMNISTAS

Cuando la guerra entra al bolsillo

Compartí esta noticia !

Durante días -o semanas- miramos la guerra en Medio Oriente desde lo bélico: misiles, mapas, ofensivas, contraataques. Una lógica casi automática. Pero mientras la atención seguía puesta en lo militar, el conflicto empezó a correrse de eje.

No dejó de ser una guerra armada. Pero pasó a jugarse, cada vez más, en otro terreno: el económico. Un terreno en el que Irán encontró rápidamente herramientas para mostrar su poderío estratégico. 

Y ahí el impacto es mucho más amplio.

El punto de quiebre fue el estrecho de Ormuz. Por esa vía circula cerca del 20% del petróleo mundial. No hace falta que se cierre completamente: alcanza con que se vuelva inestable y peligroso para que el sistema global entre en tensión. Eso fue exactamente lo que pasó. En los últimos días una imagen sintetizó la actualidad de la guerra: un petrolero tailandés atacado mientras intentaba atravesar el estrecho. La economía mundial también recibe el impacto de los misiles reales.  

Surgen varias preguntas que aún no tienen respuesta: ¿Estados Unidos e Israel evaluaron este riesgo antes de aprobar el ataque? ¿Pensaron que Irán sería igual a Venezuela con un ataque e intervención rápida? 

En cuestión de semanas, el precio del crudo saltó entre 40% y 50%, mientras que el gas natural registró subas de hasta 60% en mercados internacionales. El combustible para aviación superó los USD 200 por barril equivalente, un nivel que no se veía desde crisis energéticas históricas.

Esos números, más que cualquier declaración política, explican el cambio de escenario.

Porque cuando la energía sube en esa magnitud, el conflicto deja de ser regional. Se vuelve global por definición.

Europa es uno de los primeros lugares donde ese impacto se hace visible. El aumento del gas importado ya está trasladándose a tarifas y costos industriales, en algunos casos con subas superiores al 30% interanual. Gobiernos como el de España volvieron a desplegar paquetes de ayuda por miles de millones de euros para amortiguar el golpe, en un contexto fiscal mucho más limitado que en crisis anteriores.

Asia, en cambio, enfrenta un problema más estructural. Países como Japón, Corea del Sur o India dependen en más de un 70% de importaciones energéticas, gran parte provenientes del Golfo. El encarecimiento del crudo y el gas no sólo impacta en precios: reduce márgenes industriales y compromete el crecimiento. Algunos análisis ya recortan proyecciones de expansión en la región en hasta 1 punto porcentual para este año. En países como Filipinas hay estaciones de servicio cerradas y se han viralizado imágenes de miles de personas yendo a sus trabajos caminando por rutas y autopistas. En Vietnam y Tailandia los ascensores se han apagado y se utilizan solo en casos de emergencia. Incluso Japón analiza reducir la velocidad máxima en sus autopistas buscando desalentar el uso de automóviles. 

Estados Unidos y las economías occidentales entran en otro tipo de tensión. La OCDE estima que este shock podría empujar la inflación global nuevamente hacia la zona del 4%, cuando el mundo todavía no terminó de digerir la ola inflacionaria post pandemia. El problema es conocido: si suben las tasas para contener precios, se enfría la economía; si no lo hacen, el riesgo es que la inflación se vuelva persistente.

América Latina aparece, como suele pasar, en una zona intermedia. El aumento de los combustibles —en algunos casos por encima del 20% en pocas semanas— se traduce rápidamente en inflación. En Argentina, por ejemplo, el impacto se filtra en transporte, logística y alimentos, amplificando tensiones que ya existían. Este fin de semana la nafta súper alcanzó los $2250 por litro en algunas regiones del país, Misiones entre ellas. 

Al mismo tiempo, algunos países exportadores de energía encuentran una mejora en sus ingresos externos. Pero incluso ahí el efecto no es lineal: mayores precios conviven con mayor volatilidad y menor previsibilidad.

El problema no se limita a la energía. La guerra también está reconfigurando la logística global. El costo de los fletes marítimos en rutas vinculadas al Golfo subió entre 25% y 40%, mientras que los seguros por riesgo de guerra se multiplicaron e incluso hay aseguradoras que no validan nuevas pólizas para embarcaciones en esas zonas. A eso se suman desvíos de rutas aéreas y demoras que impactan en cadenas de suministro sensibles.

Y ahí aparece otro dato clave: no sólo se encarece el petróleo. También lo hacen los fertilizantes, los alimentos y determinados insumos industriales. Es un efecto en cascada.

Por eso, medir esta guerra únicamente en términos militares hace que el análisis quede corto. Hoy se mide en inflación, en costo energético, en puntos de crecimiento perdidos. Se mide en cuánto paga cada país por sostener su funcionamiento básico.

Y en ese terreno, la distancia geográfica deja de importar.

Porque esta es una guerra que ya se está pagando. En la nafta, en la luz, en el supermercado.

Escenarios a futuro: tres caminos posibles

Escenario de estabilización (poco probable en el corto plazo)

  • Reapertura de rutas energéticas
  • Baja gradual de precios
  • Recuperación económica

    Escenario de guerra prolongada (el más probable hoy)
  • Energía cara durante años
  • Inflación estructural
  • Crecimiento débil global

La propia dinámica actual sugiere que los efectos pueden durar “varios años” en el mercado energético. 

Escenario de escalada total (alto riesgo sistémico)

  • Bloqueo prolongado del comercio energético
  • Recesión global o estanflación
  • Fragmentación económica mundial

Algunos analistas ya describen esta crisis como el mayor shock energético de la historia moderna.

Incluso si el conflicto se detuviera hoy mismo, el mercado tardaría entre 6 y 9 meses en recuperarse. Pero hoy ese no parece ser el escenario central.

Lo más probable es una prolongación del conflicto con precios energéticos altos durante meses —o incluso años— y un impacto sostenido sobre la economía global. Algunos informes ya hablan de un shock que podría recortar entre 0,5 y 1 punto del crecimiento mundial si se mantiene en el tiempo.

El riesgo mayor, aunque todavía no es el escenario base, es una escalada más profunda. Ahí ya no estaríamos hablando sólo de inflación o desaceleración, sino de estanflación global: bajo crecimiento con alta inflación, una combinación especialmente difícil de manejar.

En paralelo, empieza a insinuarse algo más estructural. Un mundo donde la seguridad energética pesa más que la eficiencia económica. Donde las cadenas de suministro se acortan, se regionalizan o se encarecen. Donde la geopolítica vuelve a meterse de lleno en las decisiones económicas.

En definitiva, un mundo menos integrado.

La guerra en Medio Oriente no sólo está redefiniendo un equilibrio regional. Está mostrando que, en el escenario actual, el poder ya no se expresa únicamente en términos militares.

Se expresa en la capacidad de alterar precios, de interrumpir flujos, de tensionar economías enteras.

Y en ese tipo de guerra, los efectos no se ven en un mapa.

Se ven —todos los días— en los números y en el bolsillo. 

Compartí esta noticia !

Grietas productivas

Compartí esta noticia !

A simple vista y a cientos de kilómetros de distancia, parecen hechos sin conexión aparente, pero están intrínsecamente vinculados y representan nítidas formas de ver al país y la producción. Mientras Manuel Adorni ensayaba una defensa de su opulento estilo de vida desde que se convirtió en funcionario, reveló un paquete de reformas que el presidente Javier Milei estaba listo para enviar al Congreso, incluyendo la eliminación de la Ley de Tierras para permitir la compra extranjera. “Hoy los empresarios más importantes del mundo miran a la Argentina como una oportunidad histórica de inversión. Esa inversión es obra, trabajo, infraestructura y nuevas economías regionales”, sostuvo desde Casa Rosada.

La normativa actual, sancionada en 2011, establece que la titularidad extranjera no puede superar el 15% del total de tierras rurales, tanto a nivel nacional como provincial y municipal. Además, impone restricciones específicas sobre terrenos que incluyan o estén vinculados a grandes cuerpos de agua. Una flexibilización impactaría directamente en Misiones, una de las provincias con mayor proporción de tierras en manos de extranjeros. El nuevo enfoque propone concentrar controles únicamente en casos donde intervengan Estados extranjeros o entidades vinculadas, desplazando el esquema general de restricciones vigente hasta ahora.

Otro punto central es la modificación de la ley de Manejo del Fuego. La propuesta elimina los artículos que impedían vender tierras afectadas por incendios durante 60 años en áreas protegidas y cambiar el uso de suelos agrícolas afectados por el fuego por 30 años. El Gobierno argumenta que esos plazos resultan “irrazonables” y que, en la práctica, no lograron los objetivos de restauración ambiental.

La política del Gobierno nacional sigue siendo la de abrir todo lo posible la economía. Sin embargo, los resultados son pobrísimos hasta ahora. Únicamente en Vaca Muerta y las actividades financieras no hay luces de alarma. El resto de la economía, sigue en declive imparable.

No deja de resultar paradójico que el Presidente pretenda embanderarse con el fallo a favor de la Argentina por la expropiación de YPF que hizo el ex ministro de Economía, Axel Kicillof, hoy gobernador de Buenos Aires. La justicia de Estados Unidos avaló la nacionalización de la petrolera que estaba en manos de Repsol y Argentina evitó pagar entre 16 y 18 mil millones de dólares. Gracias a la recuperación de YPF pudo explotar Vaca Muerta, hoy convertido en el activo económico más valioso del país. Pero toda la oposición se opuso a la recuperación de la empresa y el propio Milei quiere volver a privatizar la petrolera como vender Vaca Muerta.

Al mismo tiempo que el imputado Manuel Adorni defendía sus gastos exorbitantes ante los “apenas periodistas”, en Misiones un grupo de dirigentes y empresarios reclamaba a viva voz “que nos dejen producir”. En realidad se trató de un cúmulo de posiciones diversas, incluso antagónicas, productivas, fiscales y políticas. Con un denominador común: “Que nos dejen usar glifosato y hacer quemas para el rozado”, sintetizó Núñez, como vocero del grupo. Una demanda gravosa que no puede ser sinónimo de “producir”. No hace falta describir los efectos del glifosato, cuestionados en todo el mundo y que Misiones pretende erradicar. Pero el rozado es una práctica casi descartada por el daño ambiental y los riesgos de incendio que trae aparejados. 

La chacra atraviesa hoy problemas mucho más profundos que conseguir una autorización para un rozado, como la caída de la exportación en el té, el derrumbe en el mercado maderero -“una tormenta perfecta”, según la Apicofom- o los precios de miseria para la hoja verde de yerba mate. Temas que no fueron analizados en la cumbre “productiva”, pese a que había varios dirigentes de las principales cámaras empresarias.

Tampoco se habló de los mayores costos, que corroen la rentabilidad, como la energía -el costo mayorista de la energía eléctrica en Argentina registró un salto histórico durante 2024, con un incremento promedio del 525%, al que hay que sumar otro 20 por ciento en 2025- o los “microaumentos” de combustible, que acumulan ocho subas consecutivas en marzo, con la excusa de la guerra en Irán, pero que esconden incrementos que no tienen nada que ver con el ataque de Estados Unidos a Irán, sino con la decisión de liberar los precios: desde diciembre de 2023 la suba del gasoil, insumo esencial de la chacra, es de 280 por ciento. Trump no tiene nada que ver. Tampoco los impuestos locales. Por cada litro de gasoil, el 41,5 por ciento del precio corresponde a impuestos nacionalesque nunca bajaron a pesar de las promesas de Milei-, lo que equivale a 1043,55 pesos. El 3 por ciento se lo llevan impuestos provinciales y un 2,1 por ciento las tasas municipales.

El aumento del combustible incide directamente en los costos de la producción, pero no fue tema de análisis profundo. Tampoco se quejaron de que la Nación siga recaudando un impuesto a los combustibles pese a que decidió no hacer ninguna obra pública, destino específico del gravamen. Los transportistas están al borde de un paro. Los ruralistas hacen silencio

Otro tópico fue la propuesta de expandir la frontera agraria y volver a la carga con un proyecto diseñado durante el gobierno de Mauricio Macri por la corporación Maizar: plantar 400 mil hectáreas de maíz en Misiones “para exportar a Brasil”. Como durante la era Cambiemos, tampoco ahora hay ningún estudio de impacto ambiental que avale la iniciativa. Pero el combo glifosato+rozado no parece ser muy amigable con el medioambiente y con el cuidado de la biodiversidad que forma parte de la identidad de Misiones. Se trata de cambiar la matriz productiva de la provincia, aunque no hay ninguna garantía de que eso cambie la realidad de los productores. Para exportar en volumen hay que tener grandes extensiones de tierra, como ocurre con los pooles de soja o trigo de la Pampa húmeda. Pero Misiones es minifundista. Por eso la habilitación de la venta de tierras a extranjeros y la modificación de la ley de Manejo del Fuego, van de la mano para cambiar esa matriz. Todo tiene que ver con todo.

El encuentro en el hotel Julio César tuvo un detalle curioso. La mayoría de los asistentes desdeña la presencia “regulatoria” del Estado “que nos está asfixiando”. Pero la organización invitó a la secretaria de Agricultura de Santo Antônio do Sudoeste (del estado de Paraná), Julia Morais Paim, quien describió cómo el Estado interviene directamente en la planificación y productividad de la chacra, mediante incentivos económicos y técnicos. Algo así como el INTA que fue prácticamente desmantelado por este Gobierno. La evidente contradicción dejó incómodos a algunos

Con 452 mil toneladas, Paraná es líder en producción de yerba mate en Brasil, país al que destronó Argentina como principal exportador, pero el modelo tiene poco más de parecido. Paraná tiene mucho de soja y maíz en base a la deforestación. No es precisamente un estado “verde”, aunque comparta el Parque Nacional Iguazú

El encuentro en el Julio César fue organizado por los empresarios Alfredo Gruber, Gabriel Montiel y el diputado Miguel Núñez. Entre el público estaban referentes empresarios del sector forestal, yerbatero y ganadero. Productores de diferentes sectores de la provincia y legisladores como Cristian Castro del PAyS, Martín Arjol, del partido Libertario, Santiago Koch de la UCR, Elvani Goring del PAyS, Ramón Amarilla del partido Algo Nuevo por la Dignidad de los Trabajadores, Rosa Kurtz de la UCR. Además, estaban referentes del radicalismo Gustavo González, Ariel Pianesi, Walter Molina y el ex PRO, Jerónimo Lagier, promotor del plan Maizar en Misiones.

Como anfitrión se mostró el diputado Miguel Núñez, quien se ofrece como armador de un espacio que aspira a consolidar para 2027. Incluso sugirió nombres de empresarios para encabezar una eventual fórmula a la gobernación, aunque éstos negaron esa búsqueda. No los une el amor. el diputado Ramón Amarilla, encaramado a los votos conseguidos en 2025 y convencido de que puede sostener ese liderazgo en base a la repetición de latiguillos, también aspira a encabezar una fórmula opositora en 2027. 

Unas pocas horas después de la cumbre que anticipa posicionamientos opositores, un grupo de industriales yerbateros de Andresito, la principal zona productora de yerba mate de Misiones, mantuvo una reunión con el ministro de Hacienda, Adolfo Safrán, el Jefe de Gabinete, Carlos Sartori y el ministro del Agro, Facundo Sartori. “Si no se logra que el Gobierno de una mano con la financiación a través de los cheques diferidos, nosotros no vamos a poder pagar ni 300 pesos. Podremos 230 o 240 pesos”, explicó uno de los asistentes. La medida quedó en análisis y podría ser anunciada en breve. Para la Provincia es prioridad mantener el flujo económico en la yerba mate, una de las principales economías de Misiones afectada por la desregulación. 

El pedido de auxilio no es la única señal de que la desregulación rompió todo el mercado. La Federación de Asociaciones Rurales y Forestales de Misiones, que tiene entre sus filas a varios productores identificados con las ideas libertarias, confirmó su respaldo a que el Instituto Nacional de la Yerba Mate sugiera precios de referencia. El sirio Omar Kassab golpeó la mesa con una oferta de 350 pesos y una compra de 10 millones de kilos de hoja verde. La Cooperativa Las Tunas paga 380 a sus socios, pero está analizando bajar el valor porque la rentabilidad es escasa ante la competencia de marcas baratas, que surgieron con el desplome del precio de la materia prima. Esa misma competencia afecta a las grandes industrias, cuya rentabilidad también está afectada, aunque algunas compensan con el récord exportador. 

Los 350 pesos ofrecidos por el sirio “rompen el mercado”, aunque en la práctica no implica una compra demasiado relevante. Pero es un valor que se acerca a los precios de 2024. Pero ni siquiera cubren el costo de producción, estimado, para un yerbal de alto volumen de producción en 391,2 pesos, lo que, al cargar una rentabilidad mínima del 30 por ciento, daría un precio de 508,56 pesos. Ese valor está lejísimo de lo que puede ofrecer la industria con los costos actuales. Para el productor, el escenario ya es peor que en los 90, la última década desregulada. 

El Gobierno tomó nota de los pedidos de los industriales de Andresito y las medidas que se tomen alcanzarán a toda la cadena. En paralelo se seguirá insistiendo con el precio de referencia del INYM y con la promoción de marcas pequeñas, para que ganen porción del mercado. 

Pero aunque haya decisión política de acompañar las demandas productivas, lo cierto es que los recursos son escasos y las caídas son diarias. Entre enero y febrero, la provincia dejó de percibir alrededor de $ 30.000 millones de pesos por la caída en la coparticipación federal. Marzo, según las estimaciones preliminares, podría mostrar una contracción cercana al 10%, lo que implicaría otros $ 30.000 millones. De confirmarse este escenario, Misiones cerraría el primer trimestre con una pérdida de aproximadamente $ 60.000 millones

Por eso, la prioridad del gobernador Hugo Passalacqua es que se sostenga lo máximo posible la actividad económica en medio de la tormenta. Los datos son dramáticos, en cuanto a cierre de empresas y pérdida de empleo en los últimos dos años. Por eso la urgencia de fortalecer lo que se pueda con las herramientas a mano, como los Ahora, extendidos asta el 30 de junio de 2026.

En esa línea se enmarca la orden que Passalacqua le dio a la Agencia Tributaria de Misiones de eliminar regímenes de información y retención de Ingresos Brutos “que habían quedado obsoletos y que hoy solo generaban más burocracia”. La decisión, según el mandatario, se tomó “ en pos de un sistema tributario más ágil, moderno y al servicio de quienes producen y trabajan todos los días”.

La medida va en línea con otras medidas tomadas para aliviar la carga a las empresas de Misiones que están agobiadas por el derrumbe económico nacional, con menos ventas y actividad. Los trámites y retenciones de la ATM no sólo eran una carga burocrática, sino que quitaban efectivo del flujo de caja de las empresas. 

Según detalló el Gobernador, se eliminará la doble imposición en compras con tarjeta, dejando sin efecto la RG 91/90 y unificando el sistema con SIRTAC. Esta decisión impacta en operaciones de comerciantes de pago con tarjetas de crédito, que generaban una doble imposición con el SIRTAC

También se reducirá la carga administrativa, eliminando registros que ya no aportaban valor, como los de transporte, parque móvil y gas licuado (RG 23/00, 19/10 y 20/10). Finalmente, se dará alivio al sector farmacéutico, dejando sin efecto un régimen especial de percepción que generaba complejidad innecesaria (RG 29/00).Fuentes de la Agencia Tributaria señalaron que se trata del primer paso de una serie de medidas que apuntan al alivio burocrático y fiscal, en el marco de una reestructuración del sistema tributario que ya está en marcha. Se busca eliminar la dispersión en el sistema. “Esto es sólo el inicio. Se van a tomar un montón de medidas más en pos de ser no sólo más amistoso con el contribuyente, sino de alivio real”, explicaron en la ATM.

Compartí esta noticia !

Promesas autocumplidas

Compartí esta noticia !

En la superficie, la economía argentina empieza a mostrar señales que, leídas en clave estrictamente estadísticas, permiten hablar de cierta estabilización. Algunos indicadores nacionales del INDEC, como el Estimador Mensual de Actividad Económica (EMAE) o el propio Producto Interno Bruto (PIB) exhiben mejoras. Sin embargo, esa foto agregada esconde una dinámica mucho más compleja cuando se baja a la economía real y sobre todo, al territorio. 

En las provincias, y particularmente en Misiones, la economía no solo no repunta, sino que sigue mostrando señales claras de deterioro. Para esto, vale repasar los últimos datos que se fueron conociendo estas semanas para comprender que el crecimiento “como pedo de buzo”, parafraseando a Milei, de la economía nacional no es homogéneo ni alcanza a la gran mayoría de los argentinos.

En Misiones, el caso de la construcción es probablemente uno de los más elocuentes. En enero, el empleo en el sector cayó 6,5% mensual y 9,5% interanual. Pero más relevante aún es la perspectiva acumulada: desde la asunción de Javier Milei, se destruyeron 3.458 puestos de trabajo en la actividad, lo que equivale a un derrumbe del 44%. 

A esto se suma un deterioro en los ingresos, con una caída del salario real del 1,2% en enero y un nivel que se ubica 1,8% por debajo del registrado antes del cambio de gobierno. 

No se trata de un fenómeno aislado. El freno casi total de la obra pública nacional, combinado con fuertes restricciones de financiamiento hacia la provincia y las dificultades del sector privado para acceder (y sostener) al crédito, conforman un cóctel que explica buena parte de este desplome.

La contracción también se refleja en el entramado empresarial. En los últimos dos años, Misiones perdió 908 empresas del sector privado formal. El comercio aparece como el rubro más golpeado, en un contexto de consumo debilitado y pérdida de poder adquisitivo de los hogares. La industria, por su parte, enfrenta una doble presión: la debilidad de la demanda interna y una mayor competencia externa a partir de la apertura de importaciones. En ambos casos, el resultado es el mismo: cierre de unidades productivas, menor actividad y retroceso del tejido económico local.

En paralelo, el empleo formal privado muestra una caída significativa. En dos años, se destruyeron 10.152 puestos de trabajo registrados en la provincia, lo que representa una baja del 9,3%. El dato no es menor: Misiones exhibe hoy el menor volumen de empleo formal privado desde 2020, es decir, desde el momento más crítico de la pandemia. Esto demuestra que el mercado laboral formal nunca dejó atrás la fase contractiva que se inició a finales del 2023 y peor aún, se agrava cada vez más. 

Si se amplía la mirada al conjunto del mercado de trabajo, los indicadores tampoco ofrecen señales alentadoras. La tasa de actividad en el último trimestre de 2025 cayó respecto al mismo período de 2024 y se ubica muy por debajo del pico alcanzado en 2022 (46,4% actual frente a 50,9% en el segundo trimestre de ese año). La tasa de empleo sigue una trayectoria similar: actualmente es del 44,6%, retrocediendo frente a un año atrás y muy lejos del récord alcanzado por Posadas allá por 2022 cuando marcó 49,6%

En ese momento, Posadas llegó a tener la segunda mayor tasa de empleo del país, solo por detrás de la Ciudad de Buenos Aires. Ese hito hoy parece lejano.

El consumo, uno de los motores más relevantes de la actividad económica provincial, también evidencia un marcado deterioro. Las ventas de combustible promedian actualmente 37.120 metros cúbicos mensuales, muy por debajo de los 46.100 que se registraban en años previos. En esa línea, en febrero se observó una caída interanual del 10,4%, en un contexto donde ya no puede atribuirse el fenómeno a la menor demanda de países vecinos, dado que el efecto de las ventas fronterizas se diluyó durante 2024. En supermercados, la tendencia es aún más clara: Misiones acumula nueve meses consecutivos de caídas, y en enero las ventas se ubicaron 32% por debajo del nivel previo a la asunción de Milei. 

Dentro de estos, los productos de almacén, el rubro de mayor volumen de venta y que refiere a los productos más básicos de una canasta familiar, promedia en la era Milei una baja del 12%.

Finalmente, la situación fiscal agrega un nuevo frente de tensión. Entre enero y febrero, la provincia dejó de percibir alrededor de $ 30.000 millones de pesos por la caída en la coparticipación federal. Marzo, según las estimaciones preliminares, podría mostrar una contracción cercana al 10%, lo que implicaría otros $ 30.000 millones. De confirmarse este escenario, Misiones cerraría el primer trimestre con una pérdida de aproximadamente $ 60.000 millones

El trasfondo es claro: con una recaudación nacional que no logra repuntar, los recursos que se distribuyen a las provincias se reducen, afectando directamente su capacidad de gasto y de sostén de la actividad económica.

Todo este detalle choca directo con las declaraciones del gobierno nacional, que ven una luz que solo pueden observar ellos, porque los datos son claros y demuestran una situación muy precaria en toda la economía real. Funcionarios y referentes libertarios no solo omiten deliberadamente los problemas actuales sino que hasta parece que se burlan de los argentinos: caso concreto el de Federico Sturzenegger, que mediante un post de X dijo que no hay cierre de empresas utilizando un gráfico que demuestra efectivamente la caída de empresas. O se burlan, o son tontos. Seguramente es lo primero. 
El alejamiento que tiene el gobierno libertario de la realidad es tan grande que ya es preocupante y grave: no reconocer la crisis que existe impide que tomen medidas al respecto. O peor aún: están tan aferrados ideológicamente a su doctrina que entienden que más allá de los problemas, el Estado no debe intervenir. Un sálvese quien pueda. “Los voy a fundir a todos” dijo una vez Milei. Está cumpliendo su promesa.

Compartí esta noticia !

Una película de ladrones

Compartí esta noticia !

Hay algo en Manuel Adorni que remite inevitablemente a esas películas de robos donde todo parece haber salido perfecto… hasta que aparece “ese” personaje.

El golpe fue limpio, el plan impecable, nadie dejó huellas. El jefe de la banda, siempre calmo, da la orden clave: “Nadie gasta un peso durante un año. Desaparecemos. Nos enfriamos”. Silencio. Asentimientos. Profesionalismo.

El golpe fue limpio, dijimos:  Ajuste fiscal quirúrgico, licuación de ingresos, motosierra aplicada con precisión sobre jubilaciones, salarios y presupuesto público.

Pero, como en todo plan perfecto siempre hay una falla, sino, no habría película. Y entonces aparece él. El que no puede evitarlo. El que a la semana se muestra con un reloj nuevo y carisimo, un vuelo privado, unas vacaciones demasiado visibles, una casa en un country y un departamento de lujo. Es el que no entiende —o no le importa— que el problema no es lo que se hizo, sino lo rápido que se lo exhibe.

Ahí empieza el verdadero suspenso: no por el robo, sino por cuánto van a tardar en caer.

Porque en toda banda hay códigos. Hay silencios. Hay momentos para hablar… y momentos para no decir absolutamente nada. Pero siempre, siempre, aparece alguien que confunde micrófono con impunidad y vocería con stand up involuntario.

El problema ya no es el hecho. Es la vocación de relato.

Lo fascinante no es el desliz en sí, sino la insistencia. Como si cada declaración fuera una nueva compra innecesaria, una nueva luz encendida en medio de la noche, un “miren acá” cuando la consigna era exactamente la contraria.

Y así, lo que parecía un plan perfecto empieza a parecerse peligrosamente a esas historias donde no hace falta un gran detective: alcanza con esperar a que alguien hable de más.

Porque si algo enseñan esas películas, es que las caídas no siempre vienen de afuera.

A veces, vienen con conferencia de prensa.

Compartí esta noticia !

Eugenio Kasalaba: 80 años sembrando compromiso con la agricultura familiar

Compartí esta noticia !

En el marco de la celebración por sus 80 años, se reconoce la trayectoria de Eugenio Kasalaba, referente histórico del movimiento agrario en Misiones y uno de los impulsores fundamentales de las ferias francas, espacios que transformaron la forma de producir, comercializar y vincularse en el territorio.

A lo largo de su vida, Kasalaba ha sido un defensor incansable de la agricultura familiar, promoviendo un modelo basado en el arraigo, la producción local y el fortalecimiento de las comunidades rurales. Su compromiso se expresó no solo en sus palabras, sino principalmente en su accionar cotidiano, acompañando a productores y productoras en momentos clave.

Su mirada se sintetiza en una frase que atraviesa su recorrido y mantiene plena vigencia:

“Toda lucha se gana asegurando la comida.”

Esta idea refleja una convicción profunda: no hay desarrollo posible sin alimentos, ni justicia social sin acceso a la comida. En ese sentido, su legado trasciende generaciones y continúa siendo guía para las políticas públicas que promueven la soberanía alimentaria y el fortalecimiento de las economías regionales.

Desde la Secretaría de Agricultura Familiar se destaca especialmente su aporte a la construcción de una visión que reconoce el valor estratégico de las chacras, las ferias y las familias agricultoras en el desarrollo provincial.

Asimismo, se resalta su rol como formador y referente cercano, que ha sabido inspirar a nuevas generaciones a comprometerse con el territorio y con una forma de producir que pone en el centro a las personas.

A sus 80 años, Eugenio Kasalaba representa no solo una historia de lucha, sino también un presente activo y un horizonte que sigue marcando el camino.

Compartí esta noticia !

Categorías

Solverwp- WordPress Theme and Plugin