COLUMNISTAS

8M: cuando el reconocimiento no alcanza

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Cada 8 de marzo el mundo vuelve a hablar del liderazgo de las mujeres.

Se organizan actos, se escriben mensajes, se multiplican los gestos de reconocimiento. Y está bien que así sea. Durante siglos la voz de las mujeres estuvo ausente de muchos espacios de decisión y de poder. Recordarlo no es un ejercicio simbólico: es, sobre todo, un acto de justicia histórica.

Pero quienes hoy habitamos espacios de responsabilidad pública sabemos que el desafío no termina en la visibilidad.

El liderazgo femenino en la política sigue atravesando tensiones silenciosas. Muchas veces se celebra la presencia de mujeres en lugares de decisión, pero todavía cuesta aceptar plenamente su autoridad, su palabra y su capacidad de conducir.

En los discursos se habla de igualdad.
En la práctica, todavía hay inercias que pesan.

Las mujeres que participamos en política conocemos bien esa sensación: la de tener que demostrar más. La de sostener, muchas veces al mismo tiempo, responsabilidades institucionales, familiares y comunitarias, sin que ese esfuerzo cotidiano aparezca en ninguna estadística.

También conocemos otra dimensión menos visible: la tarea de sostener equipos, cuidar vínculos, ordenar tensiones y seguir adelante incluso cuando el cansancio se acumula.

Por eso el 8M no debería ser solo un día de reconocimiento.
Debería ser también un día de sinceridad.

Un día para decir que todavía queda camino por recorrer.
Un día para preguntarnos cómo construimos instituciones donde el liderazgo femenino no sea una excepción celebrada, sino una presencia natural.

Y también un día para reconocer algo que muchas veces queda fuera de los discursos: la fortaleza silenciosa de tantas mujeres que sostienen proyectos, comunidades y políticas públicas incluso cuando las condiciones no son fáciles.

Porque detrás de cada mujer que ocupa un lugar de responsabilidad hay casi siempre una historia de perseverancia.

De trabajo.

De convicción.

Tal vez por eso la pregunta sigue resonando con fuerza en este tiempo:
¿quién cuida a quienes cuidan? ¿quién sostiene a quienes sostienen?

El desafío del presente no es solo abrir puertas para las mujeres.

Es construir una cultura política donde su liderazgo sea plenamente reconocido, acompañado y respetado.

Ese es, quizás, uno de los verdaderos sentidos del 8 de marzo.

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Juegos de guerra

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Lo que pasó, Negro, es que es más difícil de lo que vos creés“. El ministro de Economía, Luis Caputo se justificó ante los empresarios reunidos en Córdoba, convocados por la Fundación Mediterránea. El reincidente intentaba explicar porqué, pese a los éxitos declamados, el riesgo país no cede y la Argentina sigue siendo sumamente frágil ante cualquier estornudo externo, como la guerra que acaba de estallar por el ataque de Estados Unidos e Israel a Irán. El auditorio se mostró comprensivo, pero lo cierto es que los datos no acompañan el optimismo de Caputo, quien prometió “un gran 2026” con inversiones nunca vistas que “van a generar cientos de miles de puestos de trabajo”.

“Ya hay inversiones aprobadas por 26.000 millones de dólares que son una muestra de confianza sobre lo que está pasando en Argentina”, deslizó. Después, en Mendoza, contó que hay otros 42.000 millones adicionales a aprobar mediante el RIGI. Sin embargo, esas inversiones por venir, se concentran en la minería y el petróleo, cuando el resto de la economía se derrumba sin encontrar el fondo del pozo. La industria argentina se convirtió en la segunda en el ámbito mundial, con mayor caída, con 7,9 por ciento en los últimos dos años, apenas por debajo de Hungría, que fue afectada por la guerra de Ucrania y una crisis energética. 

Caputo, en cambio, cree que la guerra en Irán jugará a favor de Argentina por la demanda eventual de petróleo, que hay en abundancia en Vaca Muerta. Puede ser. En el mediano plazo. En el corto, la guerra ya impacta en el valor del crudo y eso puede trasladarse al precio de los combustibles que podrían registrar aumentos superiores al 10% en los surtidores. Las naftas ya aumentaron 268,9% desde que asumió el gobierno libertario. 

Lejos del optimismo petrolero, Misiones ya siente los efectos de la guerra. La escalada obligó a paralizar cargamentos de yerba mate con destino a Siria. La naviera MSC -Mediterranean Shipping Company-, una de las principales operadoras del transporte marítimo mundial y una de las que opera en el puerto de Posadas, suspendió reservas de carga con destino a la región y aplicó recargos extraordinarios por combustible y riesgo de guerra.

La medida responde al deterioro de la seguridad en rutas marítimas estratégicas como el Estrecho de Ormuz y Bab el-Mandeb, corredores clave para el tráfico internacional entre Asia, Europa y Medio Oriente. Los recargos de emergencia por combustible (Emergency Fuel Surcharge) y por riesgo de guerra, están vigentes para reservas confirmadas desde el 3 de marzo. Estos cargos pueden alcanzar hasta 2.000 dólares por contenedor de 20 pies y 3.000 dólares para contenedores de 40 pies, lo que encarece de forma significativa el comercio exterior.

El impacto potencial para Argentina se concentra en un producto muy específico: la yerba mate. Siria es históricamente el principal importador mundial, con una demanda sostenida que absorbe buena parte de las exportaciones argentinas destinadas a Medio Oriente. La paralización de reservas y las restricciones logísticas amenazan con interrumpir temporalmente los embarques hacia ese mercado, uno de los pilares del negocio exportador del sector. Están en juego más de 20 millones de kilos, de los cuáles, buena parte sale de Misiones. 

La guerra, entonces, en la que Argentina tomó partido por “el lado correcto”, se suma a los problemas que ya arrastra la industria. La exportación de té cayó 18,1 por ciento en el último año y suma un alerta a las economías regionales, que tienen a la yerba en rojo desde hace tiempo.  Desde el sector industrial advierten que el escenario puede agravarse si no se corrigen los costos internos.

Renso Klimiuk, empresario tealero y yerbatero, sostuvo que la caída de las exportaciones responde en gran medida al fuerte encarecimiento de los costos en dólares. “Hoy producir en Argentina se volvió extremadamente caro. El costo de la energía se triplicó y los combustibles aumentaron 300 por ciento. Es una locura el nivel de incremento de los costos que tuvimos”, afirmó.

Según explicó, la baja del dólar mayorista frente al aumento de los costos genera un escenario crítico para la competitividad internacional. “Se armó el combo perfecto: los costos en dólares suben y el tipo de cambio baja. Así se pierden mercados porque no podemos competir con los grandes países productores”, advirtió. El empresario anticipó un panorama complejo para el sector: “Si no cambia algo, este año va a ser peor”. “Los números van a ser más bajos“, coincidió otra empresaria del sector.

La industria tealera pidió a Caputo la vuelta de un “dólar exportador” para fortalecer las exportaciones, pero así como ante las súplicas de los productores de yerba, las respuestas de Nación han sido nulas. 

Lejos de atender las demandas de las economías regionales, el ministro de Economía insiste en que el modelo no se toca: “La forma de ganar competitividad es bajando impuestos, bajando regulaciones…”, sentenció.

El ministro evalúa los resultados de su segunda gestión como un éxito. “Se logró hacer todo esto con la economía también creciendo y logrando sacar a más de 11 millones de argentinos de la pobreza, esto es algo que nos debíamos todos como país y todavía hay un largo camino por recorrer”, afirmó. 

Más allá de lo inverosímil del relato, llama la atención que el ministro no se ponga de acuerdo con el Presidente a la hora de hablar de la pobreza: Milei dice que son 15 millones los argentinos que salieron de la pobreza, a razón de un millón por mes, según sus últimos discursos. 

Difícil de sostener el argumento de la baja de la pobreza en medio del derrumbe económico, más de 300 mil puestos de trabajo perdidos y una inflación que lejos está de ser contenida. Un análisis de los registros laborales oficiales muestra que solo dos provincias lograron aumentar el empleo asalariado privado registrado desde la asunción de Milei. Se trata de Neuquén y Río Negro, impulsadas por el dinamismo de la formación hidrocarburífera Vaca Muerta, mientras que las otras 22 jurisdicciones del país registraron caídas.

La inconsistencia es enorme, pero poco se cuestiona, porque hacerlo obliga a exponerse a la verborragia presidencial, como ocurrió durante la apertura de las sesiones ordinarias del Congreso. Por momentos en tono vulgar, el Presidente dedicó su mensaje a disparar contra la oposición, particularmente el kirchnerismo y la izquierda, espacios que al mismo tiempo considera un riesgo latente y cadáveres políticos. 

El Presidente está convencido de que va camino a la reelección -su discurso del domingo pareció ser el lanzamiento de campaña-, justamente por la escasa capacidad de reacción de la oposición. El peronismo no logra salir de su interna adolescente y su poder de fuego se limita a Buenos Aires, donde Axel Kicillof debe lidiar con los caprichos del camporismo residual. 

Sin oposición real, Milei tiene allanado el camino, aún cuando los resultados de su gestión sean escasos. Ese escenario le permite darse lujos de “elegir” el lado correcto y exponer a la Argentina a una contienda innecesaria y lejana. 

Su alineamiento con Donald Trump es entusiasta y acrítico. Simplemente celebra acompañarlo. Este sábado fue partenaire de la Cumbre “Escudo de las Américas”, una especie de Consenso de Washington pero de la seguridad: el mandato de Trump es que los Ejércitos podrán intervenir en la lucha contra el narcotráfico y otros delitos. Todo bajo la supervisión de Estados Unidos. La ley argentina prohíbe expresamente la intervención militar en la seguridad interior. Nimiedades. 

“I’m not going to learn your damn language. I don’t have time” (“No voy a aprender su maldito idioma. No tengo tiempo”), dijo Trump para dejar claro quien impone las condiciones. El alineado auditorio de presidentes latinos celebró el “chiste”.

La iniciativa, presentada en el complejo Trump National Doral, implica el uso de fuerza letal y protocolos inéditos de cooperación en materia de defensa, según informó el mandatario norteamericano durante su discurso. Contra el narcotráfico y… contra China. 

La llamada Carta de Doral formaliza la estructura del bloque, que integran países como Argentina, El Salvador, Ecuador, Paraguay, Chile, Costa Rica, Panamá, Honduras, República Dominicana, Bolivia y Trinidad y Tobago. El acuerdo destaca la presencia de mandatarios alineados con la doctrina “América Primero”. Entre los firmantes figuran Milei, Nayib Bukele (El Salvador), Daniel Noboa (Ecuador), Santiago Peña (Paraguay) y José Antonio Kast, presidente electo de Chile. El final del acto, con Trump regalando lapiceras a los presidentes, es digno de una comedia. Control vs Kaos.

Lejos de las mieles palaciegas, la realidad argentina es menos rutilante. La industria no para de caer, la construcción no levanta y el consumo está planchado desde hace meses. Los gobernadores no hallan respuestas en el Gobierno nacional y la caída de coparticipación asfixia a las provincias. Misiones conserva músculo para poder sostener la gestión, aunque cada peso exige un esfuerzo de distribución. 

Por primera vez en más de dos décadas, la Provincia tomó un crédito internacional para poder concretar inversiones en infraestructura energética, largamente negociadas con la Nación -desde gestiones anteriores- y sin respuestas de la Nación.

El gobernador Hugo Passalacqua logró destrabar un crédito de 75 millones de dólares con la Corporación Andina de Fomento que servirá para concretar la extensión de la línea de 132 Kv desde San Isidro, hasta Alem y Oberá. Son 180 kilómetros de una “autopista” energética, como definió Matías Sebely, intendente de una de las ciudades beneficiadas. Las obras se pondrán en marcha a la brevedad.

También en breve se anunciarán obras en rutas provinciales, con financiamiento propio y se gestiona otro crédito internacional, con el Banco Interamericano de Desarrollo, para obras la ruta nacional 14 y accesos a distintas ciudades.

El panorama es claro: de la Nación no podrá esperarse más recursos para obras o infraestructura. A arreglarse con lo que hay. Por eso la premisa de Passalacqua es gestión y gestión. La exigencia a los ministros es constante, aunque algunos pueden exhibir más resultados que otros.

El plan de ajuste sigue en camino y en el día a día, una gestión de cercanía y servicios, aunque sean mínimos. Mirar mejor, entrega de títulos, pequeños respaldos a la microeconomía son herramientas clave contra la escasez.

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La situación laboral de las mujeres en Misiones: entre el deterioro reciente y una mejor posición regional

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En ocasión del 8 de marzo, jornada en la que se conmemora el Día Internacional de la Mujer, resulta oportuno observar cómo ha evolucionado la situación de las mujeres en el mercado de trabajo de Misiones en los últimos años, especialmente considerando los distintos episodios de crisis económica que atravesó el país en el período reciente. 

Los ciclos de inestabilidad macroeconómica suelen tener impactos diferenciados en el empleo según género, y en ese contexto analizar la dinámica laboral femenina permite dimensionar con mayor claridad los desafíos estructurales que persisten en materia de inserción laboral, participación económica y acceso al empleo.

Para ello, se toman los datos de la EPH Urbano de INDEC para Misiones, correspondientes a los años 2023, 2024 y 2025. La primera conclusión es evidente: existe un claro deterioro en la situación laboral de las mujeres. Si bien el mercado laboral en su conjunto presenta señales de fragilidad, en las mujeres los datos muestran una combinación de tres rasgos preocupantes: menor participación relativa en la actividad económica, crecimiento del desempleo y expansión sostenida de la inactividad. 

Esta combinación configura un escenario en el que las mujeres no solo enfrentan mayores dificultades para acceder al empleo, sino también mayores probabilidades de quedar fuera del mercado laboral.

En primer lugar, la participación de las mujeres en el mercado de trabajo continúa siendo considerablemente menor que la de los varones. En 2023 la población femenina económicamente activa en Misiones alcanzaba las 210.110 personas, lo que representaba el 40,7% del total de mujeres de la provincia. Sin embargo, en 2024 se produjo una caída significativa hasta 200.917 mujeres activas (38,4%), lo que implicó una retracción de más de dos puntos porcentuales en la tasa de actividad. Aunque en 2025 se observa una leve recuperación hasta 208.110 mujeres activas (39,2%), el nivel todavía permanece por debajo del registrado en 2023 (-1,5 puntos porcentuales), con dos mil mujeres menos en la población activa.  

Esta dinámica contrasta con la situación masculina. Los varones muestran niveles de actividad significativamente superiores: 54,5% en 2023, 53,0% en 2024 y 53,7% en 2025. Si bien también tuvieron caídas, fueron menores en términos relativos: -0,8 puntos de tasa de actividad. Así, la brecha de participación entre hombres y mujeres se amplió del 13,8% en 2023 a 14,6% en 2025.

El deterioro se vuelve aún más evidente al analizar la evolución del empleo. En 2023 la cantidad de mujeres ocupadas en Misiones ascendía a 200.922, equivalente a una tasa de empleo del 38,9%. En 2024 este número cayó a 192.289 (36,7% de tasa), lo que implicó una pérdida de más de 8.600 puestos ocupados entre las mujeres. En 2025 se registra una leve recuperación hasta 194.499 ocupadas (+2.210 en el último año), pero la tasa de empleo continúa reduciéndose en términos relativos: marca 36,6%. Es decir, incluso cuando el número absoluto de mujeres con empleo mejora ligeramente respecto al año anterior, la tasa sigue disminuyendo.

Este fenómeno refleja un proceso de debilitamiento del empleo femenino en el período reciente. La tasa de empleo cae en 2,3 puntos porcentuales entre 2023 y 2025, lo que indica que el crecimiento demográfico o el aumento de la población femenina no está siendo acompañado por una expansión proporcional del empleo. En otras palabras, el mercado laboral no está generando suficientes oportunidades laborales para absorber a la población femenina en edad de trabajar.

El indicador más alarmante aparece en la evolución de la desocupación femenina. En 2023 la provincia registraba 9.188 mujeres desocupadas, equivalentes a una tasa de desocupación del 4,4% en mujeres. En 2024 cayó levemente al 4,3% (por menos actividad), pero en 2025 se produjo un salto significativo: la cantidad de mujeres desocupadas asciende a 13.611, lo que eleva la tasa al 6,5%. Esto implica un aumento de más de dos puntos porcentuales en apenas un año. 

Cabe repasar brevemente este problema: entre 2023 y 2025, la población activa cayó en 1,5 puntos (-2 mil personas), la ocupada cayó en 2,3 puntos (-6.423 mujeres) y la población femenina desocupada creció en 2,2 puntos (+4.423 mujeres desocupadas).

La comparación con los varones vuelve a poner en evidencia que las mujeres, en procesos de crisis, sufren más los problemas en el mercado laboral. En 2025 la tasa de desempleo masculina alcanzó el 3,5%, prácticamente la mitad de la registrada entre las mujeres (6,5%). Aunque el desempleo masculino también muestra un aumento respecto a años previos, la magnitud del problema es claramente menor. Esto revela que las mujeres enfrentan mayores barreras de acceso al empleo, tanto en términos de oportunidades disponibles como de condiciones de inserción.

Otro elemento central del deterioro laboral femenino es el crecimiento sostenido de la inactividad de mujeres en edad de trabajar. En 2023 había 231.313 mujeres inactivas (44,8%) en Misiones y en 2025 se alcanzó las 247.089 mujeres (46,5%). En apenas dos años, la cantidad de mujeres fuera del mercado laboral creció en más de 15.000 personas. Este aumento de la inactividad es un fenómeno particularmente relevante porque refleja un proceso de expulsión o desincentivo hacia la participación laboral. Muchas mujeres dejan de buscar trabajo por falta de oportunidades, por dificultades para conciliar empleo y tareas de cuidado o por condiciones laborales precarias que no compensan los costos asociados a la inserción laboral. En contextos de debilidad económica, estas dinámicas tienden a profundizarse, reforzando la desigualdad de género en el acceso al empleo.

En paralelo, la población total femenina en la provincia continúa creciendo. En 2023 Misiones contaba con 516.753 mujeres; en 2024 la cifra ascendió a 523.880 y en 2025 alcanzó las 531.230. Este aumento poblacional implica que el mercado laboral debería generar cada vez más puestos de trabajo para sostener los niveles de empleo. Sin embargo, los datos muestran que la creación de empleo femenino no acompaña este crecimiento, lo que contribuye al aumento relativo de la inactividad y del desempleo.

La combinación de menor actividad, menor ocupación relativa y mayor desempleo configura un escenario de deterioro estructural del mercado laboral femenino en la provincia. Mientras los varones mantienen tasas de participación superiores al 53% y niveles de desempleo relativamente bajos, las mujeres enfrentan mayores dificultades para ingresar al mercado laboral y, una vez dentro, mayores probabilidades de quedar desempleadas.

En términos socioeconómicos, esta situación tiene implicancias profundas. La menor inserción laboral femenina limita la autonomía económica de las mujeres, reduce los ingresos de los hogares y restringe el potencial de crecimiento de la economía provincial. Diversos estudios muestran que una mayor participación femenina en el mercado laboral contribuye a aumentar el producto, mejorar la distribución del ingreso y fortalecer la resiliencia económica de las familias. Por el contrario, mercados laborales con fuertes brechas de género tienden a reproducir desigualdades estructurales.

En el caso de Misiones, los datos recientes sugieren que el mercado laboral está atravesando una fase de mayor fragilidad que afecta especialmente a las mujeres. El salto del desempleo femenino al 6,5% en 2025, junto con el aumento sostenido de la inactividad, indica que el sistema productivo provincial está generando dificultades crecientes para integrar a la población femenina al empleo.

Aún en ese marco, Misiones sigue presentando un desempeño diferencial respecto al resto de la región del NEA. Si bien la inserción laboral de las mujeres continúa enfrentando múltiples desafíos estructurales, los indicadores comparados muestran que Misiones tiene mejores niveles de participación y empleo femenino que Chaco, Corrientes y Formosa. En primer lugar, la tasa de actividad femenina en Misiones alcanza el 39,2%, ubicándose claramente por encima del resto de las provincias del NEA. En Chaco este indicador se sitúa en 32,5%, en Corrientes en 31,8% y en Formosa en apenas 27,8%. La diferencia es significativa: Misiones presenta una participación femenina en el mercado de trabajo entre 6 y 11 puntos porcentuales mayor que sus pares regionales. Esto implica que, proporcionalmente, una mayor cantidad de mujeres en edad de trabajar participa activamente del mercado laboral, ya sea trabajando o buscando empleo.

Este mayor nivel de actividad refleja una estructura laboral relativamente más dinámica para las mujeres en la provincia. Mientras en otras jurisdicciones de la región la inactividad femenina continúa siendo muy elevada, en Misiones una proporción mayor de mujeres se encuentra integrada al circuito económico. En términos estructurales, esto sugiere una mayor incorporación femenina a la vida laboral, fenómeno que puede estar vinculado a características productivas específicas de la provincia, a una mayor presencia de actividades intensivas en empleo o a procesos sociolaborales que impulsan la participación económica de las mujeres.

Una tendencia similar se observa en la tasa de empleo. En Misiones el 36,6% de las mujeres se encuentra ocupada, lo que nuevamente posiciona a la provincia en el primer lugar dentro del NEA. Corrientes registra una tasa de empleo femenina de 30,5%, Chaco de 29,2% y Formosa de 26,7%. La brecha vuelve a ser significativa: la proporción de mujeres con empleo en Misiones supera en más de 6 puntos porcentuales a Corrientes, en más de 7 puntos a Chaco y en casi 10 puntos a Formosa. Este dato es particularmente relevante porque refleja la capacidad del mercado laboral para absorber la oferta de trabajo femenina. En otras palabras, no solo hay más mujeres participando en el mercado laboral en Misiones, sino que también una mayor proporción logra efectivamente acceder a un empleo. Esto refuerza la idea de que Misiones exhibe un mercado de trabajo relativamente más favorable para la inserción laboral de las mujeres en comparación con el resto del NEA.

Al observar la tasa de desocupación femenina, en Misiones este indicador alcanza el 6,5%, ubicándose por debajo de Chaco, donde la desocupación femenina asciende al 10,1%, pero por encima de Corrientes (4,3%) y Formosa (4,2%). Esto implica que, si bien Misiones presenta mejores niveles de participación y empleo, también registra una mayor proporción de mujeres que buscan trabajo y no logran conseguirlo en comparación con esas dos provincias. 

Esta aparente paradoja tiene una explicación vinculada justamente con la mayor participación laboral femenina. Cuando más mujeres deciden ingresar al mercado de trabajo, aumenta también la cantidad de personas que buscan empleo activamente, lo que puede elevar transitoriamente la tasa de desocupación. En contextos donde la participación es muy baja, como ocurre en otras provincias de la región, el desempleo puede aparecer artificialmente reducido porque muchas mujeres directamente permanecen fuera del mercado laboral.

Desde esta perspectiva, el desempeño de Misiones puede interpretarse como el resultado de un mercado laboral femenino más activo y dinámico. Una mayor proporción de mujeres participa de la economía y una mayor proporción logra emplearse, aunque también existe un segmento que enfrenta dificultades para insertarse laboralmente.

En síntesis, la comparación regional muestra que Misiones se destaca dentro del NEA por presentar los niveles más altos de actividad y empleo femenino, lo que indica una mayor integración de las mujeres al mercado laboral provincial. Aunque persisten desafíos importantes, particularmente en relación con el desempleo, los indicadores comparados sugieren que la provincia exhibe una estructura laboral relativamente más favorable para la participación económica de las mujeres que el resto de las jurisdicciones de la región.

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Problemas nuevos y viejas discusiones

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En los últimos meses, algunos observadores han manifestado su preocupación sobre la marcha de la economía. Sin embargo, los datos que acaban de publicarse sobre el estimador del PIB del mes de diciembre han sido mejores a los esperados. Además de que se corrigieron al alza los meses previos, se observó un aumento muy importante en el último mes del año que fue impulsado no sólo por una excelente cosecha fina y por la actividad minera (hidrocarburos) sino también por crecimientos interanuales de dos dígitos en pesca, la actividad financiera y electricidad, gas y agua.

Si se compara el promedio del año pasado con el de 2023, se observa que 8 de los 14 sectores han mejorado su nivel de actividad y el resto todavía se encuentra peor. Dentro de los sectores que todavía tienen problemas, revisten algunos que son trabajo intensivos (definidos como aquéllos que tienen un mayor porcentaje del empleo total que del PIB total). Este es el caso, por ejemplo, de la construcción y el comercio mayorista y minorista y de varias actividades de servicios, pero también tienen un nivel de actividad menor al registrado en el año 2023 algunos sectores capital intensivos, como la industria manufacturera. Del mismo modo, se observa que dentro de los que han mejorado la actividad en los últimos dos años, hay algunos capital intensivos (como el agro y la minería) y otros trabajo intensivos, como el sector de hoteles y restaurantes o las actividades inmobiliarias y financieras. En resumen, no parece haber un patrón muy claro que muestre con elocuencia que los sectores que se expanden son sólo aquellos que usan poca mano de obra.

Durante los últimos meses del año 2025, se observó una reducción de 2% real en los salarios privados formales y de 4% real en los públicos, mientras que los informales mejoraron 2% (aunque registraron caídas durante noviembre y diciembre). Esto puede haber afectado negativamente las decisiones de consumo de las familias y podría explicarse porque las paritarias se cierran para varios meses y la inflación proyectada resultó ser menor a la que finalmente se observó durante el último trimestre del año.

Sin embargo, los trabajadores arrastran una pérdida de ingresos mucho más significativa si se consideran los momentos recientes de mejores salarios reales. Por ejemplo, en el caso del trabajador privado registrado, los ingresos de diciembre de 2025 eran 18% menores que los de marzo de 2018 o 24% más bajos que los de noviembre de 2015. Sin embargo, esos niveles de ingresos probaron ser insostenibles para las cuentas externas de la Argentina. En aquellos años, el déficit externo alcanzó cerca del 3% del PIB en 2015 y casi 6% en 2018. Cuando se redujo el flujo de fondos externos, el tipo de cambio sufrió un salto abrupto y los salarios perdieron contra la inflación. En resumen, no hay magia posible. Los salarios reales en el largo plazo pueden crecer al mismo ritmo que la productividad. Si está se estanca, como ha ocurrido en la Argentina durante las últimas décadas, no hay espacio para mejoras sostenibles de ingresos.

En el frente externo aparecen varios puntos que han despertado interés, entre otros, la reducción de importaciones, la apreciación del tipo de cambio nominal, la acumulación de reservas y el uso de éstas para pagar deuda o fortalecer la posición de reservas netas del BCRA.

La reducción de importaciones guarda alguna relación con el nivel de actividad que se había estancado hasta noviembre, pero también ha influido la normalización de un adelanto en las compras a la espera de una devaluación post elecciones que no ocurrió. Por ejemplo, las compras mensuales de insumos intermedios se habían disociado de la evolución de la producción industrial. Tarde o temprano se debía volver a cierta normalidad.

El tipo de cambio nominal se ha apreciado más que otras monedas, aún a pesar de que el BCRA compró muchos más dólares que lo proyectado a finales del año pasado. Hay cuestiones puntuales como la normalización de la demanda de divisas para atesoramiento, que volvió en noviembre y diciembre a los niveles del primer semestre (alrededor de US$ 1.500 millones por mes) comparado con algo más de US$ 5.000 millones durante los meses de julio a octubre, de incertidumbre electoral. Durante el mes de enero, hubo un rebote de alrededor de 50%, pero habrá que esperar a los próximos meses para poder estimar cuál es una demanda “normal” de divisas de las familias.

También se profundizó el financiamiento neto a empresas y provincias y ayudó la excelente cosecha fina. Pero hay un debate de mediano plazo. Por un lado, en la medida en que se concrete el shock previsto en las exportaciones de minería e hidrocarburos, en el mediano plazo habría un salto de ventas al exterior de alrededor de US$ 20.000 millones. Y si la economía continúa su proceso de normalización, la dolarización de ahorros debería ceder aún con la cuenta capital abierta (digamos unos US$ 10.000 millones menos). Esto sería bastante mayor a la normalización en los pagos al exterior de empresas todavía restringidos por el cepo y requeriría de un aumento equivalente en la demanda por importaciones de bienes y servicios o pagos netos de deuda al exterior para repetir valores históricos del tipo de cambio real. Obviamente que puede interceder el BCRA comprando divisas para terminar de resolver una debilidad del programa en curso, pero terminado el proceso de remonetización y alcanzada una inflación “normal”, el señoreaje sólo permitiría compras no esterilizadas por alrededor 0.5% de PIB al año. Un Tesoro con más sobrante de pesos que pueda cancelar deuda ayudaría. Si bien no es tarea fácil de lograr, sería positivo que se tratara de alcanzar un superávit primario de 2.5% del PIB como se acordó con el FMI en abril de 2025. Puesto de otra manera, el influjo de dólares es de los privados y el que debería cancelar deuda neta (o mejorar sus activos) es el gobierno. Esto requiere que el BCRA o el Tesoro tengan ingresos suficientes para poder completar esa tarea.

Algunos analistas plantearon alguna objeción al uso de las divisas compradas en el mercado para eventualmente reducir la deuda externa pública. En la medida en que el swap de monedas con Estados Unidos sea creíble, cancelar un pasivo no es muy diferente que acumular un activo líquido. Pero si se pierde esa opción, entonces parecería que un activo líquido da algunas opciones de manejo adicionales, al menos en el cortísimo plazo.

Finalmente, el conflicto en Medio Oriente plantea algunas oportunidades y desafíos que obviamente dependen de cuál sea su duración. El primer efecto sobre las exportaciones argentinas es positivo. Por cada US$ 10 que aumente el precio del petróleo en el mercado internacional, las exportaciones aumentarían en alrededor de US$ 3 millones por día. Al mismo tiempo, hay un efecto negativo sobre los subsidios que todavía paga el Tesoro Nacional porque aumentaría el costo marginal de la energía eléctrica que se produce con derivados del petróleo. También es de esperar que en un escenario de mayor incertidumbre global aumente el riesgo país y se fortalezca algo el dólar americano.

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IVA en baja, coparticipación en retroceso: el círculo que asfixia a las provincias

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La economía no levanta y las cuentas provinciales lo sufren. En los últimos meses, Misiones viene enfrentando un deterioro sostenido de sus recursos por coparticipación federal que ya no puede explicarse como un simple vaivén coyuntural. Los datos son contundentes: en febrero de 2026 la provincia recibió por envíos automáticos 172.603 millones de pesos, cifra que implicó una caída real interanual del 7,9% y del 9,7% respecto a enero

En términos concretos, esta baja interanual se traduce en una pérdida de 14.816 millones de pesos frente al mismo mes del año anterior. Enero ya había mostrado un comportamiento similar, con una merma interanual del 7,0% y casi 14.400 millones de pesos menos en términos reales. 

En apenas dos meses, la provincia resignó alrededor de 29 mil millones de pesos por la caída de la recaudación nacional.

¿Qué se esconde detrás de esto? El factor central es la contracción en la recaudación del IVA, uno de los principales componentes de la masa coparticipable. Cuando el IVA cae en términos reales, las provincias lo sienten de manera inmediata en sus transferencias automáticas. Y el IVA cae porque el consumo se enfría. Allí está el núcleo del problema. 

Más allá de que el INDEC muestre una economía con crecimiento estadístico en determinados indicadores, la economía real, la que mueve el comercio, la industria y los servicios, sigue mostrando signos de estancamiento en amplios sectores.

Esta semana conocimos los datos del Estimador Mensual de Actividad Económica, que presentó un resultado positivo tanto en diciembre como para el acumulado del 2025, pero dicho resultado tiene una fuerte incidencia de sectores puntuales que no son los que generan más empleo ni los que movilizan el consumo masivo; es decir, el crecimiento económico medido por el EMAE no se traduce en una expansión homogénea hacia todos los sectores. Los rubros que más inciden en la recaudación del IVA siguen operando con demanda contenida, márgenes ajustados y baja capacidad de recuperación. 

En ese marco, el programa económico nacional termina impactando sobre la dinámica comercial y, por lo tanto, sobre la recaudación. 

De hecho, también se conocieron esta semana los datos de ventas en supermercados y autoservicios mayoristas y las ventas de combustible al público. En todos los casos el escenario es parecido: puede observarse, en el nivel general nacional, cierto repunte pero que está apoyado en pisos históricos. Es decir, la baja base de comparación sigue vigente, porque si miramos un poco más atrás en la comparación temporal, absolutamente todos los indicadores de consumo están por debajo de 2021, 2022 y 2023.

Misiones no es ajena a este esquema. Si bien es la provincia con mayor autonomía fiscal del NEA, continúa siendo fuertemente dependiente de los envíos nacionales. Cada punto de caída real en la coparticipación repercute directamente sobre la posibilidad de llevar adelante un presupuesto orientado al desarrollo. La pérdida acumulada en los primeros meses de 2026 no es menor: son miles de millones de pesos que dejan de ingresar en un contexto que ya presentaba restricciones.

El presente es complejo y el horizonte inmediato no resulta alentador. Dada la tendencia de la recaudación nacional y la falta de señales claras de recuperación sostenida del consumo, el primer semestre se perfila como muy exigente para las arcas provinciales. 

Esto obliga a reorganizar prioridades. Misiones cuenta con ventajas comparativas construidas a lo largo de los años, como un esquema fiscal ordenado y bajo nivel de endeudamiento. El contraste con Chaco, dentro de la región, es marcado en términos de déficit y carga de deuda. Sin embargo, una mejor posición relativa no elimina el problema central: cómo sostener servicios, inversión y políticas públicas con ingresos que, en términos reales, se reducen de manera sistemática.

A este cuadro se suma una limitación estructural. Las provincias no tienen herramientas para ir contra el ciclo económico general. No definen la política monetaria, no fijan el tipo de cambio, no determinan el esquema de retenciones ni la estructura de los principales impuestos que componen la masa coparticipable. Administran lo que reciben y optimizan sus propios tributos, pero no pueden revertir por sí solas una contracción del consumo a nivel nacional. Cuando la macro se enfría, las provincias pueden intentar paliar ese efecto, pero no poseen la solución de fondo.

Tampoco existe hoy un esquema de asistencia financiera nacional que amortigüe el impacto. Con una estrategia fiscal centrada en la reducción del gasto y la obsesión del superávit por el superávit mismo, no hay fondos compensatorios ni programas extraordinarios que permitan suavizar las pérdidas. En ese contexto, cada jurisdicción debe absorber el shock con recursos propios, lo que profundiza tensiones presupuestarias y obliga a postergar iniciativas.

El sector privado, por su parte, atraviesa un momento de extrema cautela. Con consumo débil, crédito limitado y costos financieros elevados, las empresas difícilmente puedan convertirse en el motor que reactive de manera contundente la economía. Sin inversión sostenida ni expansión del mercado interno, la recaudación tributaria seguirá condicionada. Pretender que el crecimiento surja espontáneamente en un escenario contractivo resulta más una expresión de deseo que una proyección fundada.

Por eso, la discusión de fondo es política y económica al mismo tiempo. La Nación debe asumir que el equilibrio macroeconómico es una condición necesaria, pero no suficiente. Sin dinamismo en la economía real, sin recuperación efectiva del poder de compra y sin expansión del consumo, la recaudación no se fortalecerá y las provincias continuarán bajo presión. El bienestar no se construye únicamente con indicadores agregados en verde, sino con actividad concreta en comercios, industrias y servicios. Si la estrategia nacional no logra traducir estabilidad en crecimiento tangible, las provincias seguirán reflejando, mes a mes, las consecuencias de una economía que todavía no despega.

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