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Por ignorancia profunda, actitud acomodaticia o por cipayismo desvergonzado

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En varios artículos precedentes, fundamenté la preocupante realidad del profundo desconocimiento de Historia, Economía y Geopolítica, que lamentablemente caracteriza a la muy pobre formación que se les imparte a nuestras Fuerzas Armadas y Fuerzas de Seguridad.

Ese proceso de vaciamiento cultural lleva varias décadas de perpetración, claramente se acentuó a partir del muy nefasto “proceso” (1976-1983), y lamentablemente se hizo poco o nada para revertir esa preocupante realidad, en los sucesivos gobiernos civiles posteriores.

En parte, esa inacción para revertir las serias falencias en la formación de los uniformados, puede haber sido causada por cierto nivel de cerrazón mental de algunas “progresías”, que no entienden que la integración cultural del Pensamiento Nacional, necesariamente debe lograr la inserción de los uniformados, a los que debe dotarse de bien fundamentada Doctrina Nacional.

Por cierto, ese vaciamiento de contenidos esenciales, también se dio, en forma muy acentuada, en los sectores civiles, a partir de la muy nefasta reforma educativa implementada por Alfonsín y profundizada por Menem, al suprimirse o vaciarse de contenidos a materias básicas de primaria y secundaria, en particular Matemática, Lengua (antes Castellano), Historia y Geografía. Todo eso quitó conocimientos esenciales, valores y contenidos éticos a la amplia franja poblacional de menos de 40 años. Y eso se puede ver en las serias carencias de valores superiores -en particular el sano patriotismo- que adolece una amplia proporción de esa franja etaria.

Hubo épocas en las que la formación de los militares era mucho más amplia y bien fundamentada, pudiéndose nombrar a destacados uniformados, de sólida preparación y claro patriotismo, como lo atestiguan notables personalidades; entre las mismas destacaron Riccheri, Mosconi, Baldrich, Savio, Juan Pistarini, Juan Ignacio San Martín, Rodríguez Zía, Guglialmelli, varios altos oficiales de la Armada con formación en Energía Nuclear, entre otros; por no destacar también a Perón, Iniguez y varios más. Eran Señores Militares de Mentalidad Nacional, en las antípodas de los muy colonizados mentales milicos de mentes proceseras.

Hubo cambios acentuados, que en los hechos provocaron negativas consecuencias, desde el golpe de Estado pro oligárquico y anglófilo de 1955, acentuándose eso con otro gobierno pretoriano en 1962, y en cierta forma con el nuevo gobierno cívico militar de 1966, el cual puede considerarse el prolegómeno histórico del muy nefasto “proceso”, si bien el gobierno de Onganía y sucesores fue una rara mezcla de cipayos liberales con algunos patriotas nacionalistas.           

Seguramente, las positivas influencias patrióticas del Dr. Aldo Ferrer y del General Guglialmelli, impulsaron varias grandes obras de infraestructura, y fuertes apoyos al desarrollo industrial y tecnológico; entre ello el desarrollo tecnológico y la producción nacional de armamentos y de bienes vinculados (como camiones de usos militares); impidiendo el negativo accionar del establishment liberal (siempre antinacional), permanente integrante de gobiernos pretorianos y muchos de los civiles, desde 1955.

En la primera mitad del siglo XX, existían dos sectores de pensamiento, dentro de las FFAA; uno de ideas afines al liberalismo decimonónico, que se decía “profesionalista” (o conceptos similares), que supuestamente no se inmiscuía en pensamientos o discusiones políticas, pero que no les impidió involucrarse en el golpe de Estado de 1930 y en la subsecuente “década infame”, con el General Agustín P. Justo como figura principal de ese desmadre institucional y moral.

El otro sector era el nacionalista (sin zeta), que en forma algo elemental, se sentía parte de ideas de defensa de los Intereses Nacionales. Pero aun no se había incorporado un pensamiento doctrinario más elaborado y mejor fundamentado, como después lo haría a partir del perseverante y arduo accionar de los intelectuales de orientación claramente nacional, como lo fueron los nucleados en FORJA, quienes se opusieron al aquelarre y negociados descarados y alevosos de la década infame, de los personeros al servicio imperial británico y la oligarquía del campo.

Ese establishment subordinado a mandatos extranjeros, desde el fin de la Segunda Guerra Mundial, mutó de marioneta del Reino Unido, a depender gustosamente de los mandatos imperiales de EEUU. Federico Pinedo fue un claro caso de esa “reubicación” de la subordinación implícita (o explícita).

En el caso de las FFAA, esa subordinación explícita, se dio a partir del golpe de 1955, lo que se profundizaría después al priorizarse la doctrina de la seguridad nacional (con alineamiento total con EEUU y sus aliados / subordinados), dejándose de lado la patriótica Doctrina de la Defensa Nacional. Comenzó con ello el adoctrinamiento a los uniformados, dictado por la Escuela De Las Américas y similares, y según trascendidos más de un comentario afirma que para llegar a los más altos rangos de las FFAA, es requisito “implícito” el visto bueno de los poderes específicos del “Tío Sam”.

El “proceso” fue el más claro y patético ejemplo del vaciamiento cultural esencial, que se pudo constatar, con la crudeza de los hechos, en las FFAA.

Los uniformados fueron dóciles marionetas al servicio de personeros locales del Consenso de Washington, que a punta de bayonetas nos impuso las perversamente destructivas ideas – fuerza de la doctrina neoliberal, la cual nos endeudó brutalmente, condicionando el accionar de gobiernos posteriores; empobreció a la población; destruyó al Estado y comenzó el siniestro proceso de desindustrialización.

A medio siglo de comenzado ese brutal desmadre general, la mayoría de los militares no tienen ni idea del daño que perpetraron, bajo el triste rol de lacayos dóciles e ignorantes al servicio de la antipatria. Tampoco es muy conocido que el rol en los hechos antinacional de las violencias guerrilleras fue sutilmente alentado y provisto de armas y municiones, por el accionar sibilino de la “Rubia Albión”, de lo cual al menos dos cargamentos desembarcados de un navío y un avión comercial británicos, fueron descubiertos e interceptados por Fuerzas de Seguridad de Argentina. Sutil pero claro fue descripto el sugerido accionar británico, por Harry S. Ferns, que dijo que solo una guerra civil podría destruir los notables avances logrados por el peronismo. ¡Y la sumatoria de violencias y aberrantes acciones, que Argentina padeció, pueden parangonarse con una guerra civil, cuyos odios y dolores aun perduran!

Pero el siniestro “proceso” cívico militar que usurpó el poder formal, con torpeza propia de ignorantes en grados sumos y acentuado eso con profunda soberbia propia de mentes mediocres carentes de valores éticos superiores, demostró palmariamente la acentuada ignorancia en Geopolítica, Historia y Economía, que hizo a los milicos proceseros, incapaces de obrar con clara e inteligente Visión Nacional de los hechos y del contexto general; desnudándose esas alevosas carencias en los desmanejos que nos llevaron a librar y perder la Guerra Del Atlántico Sur.

Se creyeron “aliados” de EEUU, por el hecho de haber facilitado “mano de obra” para acciones de contrainsurgencia en Centroamérica, no tomando conciencia de haber operado como simples marionetas dóciles y descartables, usados por la mega potencia continental.

Supusieron que EEUU sería neutral, o incluso que diplomáticamente apoyaría el accionar argentino, en la recuperación de los territorios insulares usurpados por el agresivo accionar imperial del Reino Unido.

¡Realmente hay que ser muy brutos y necios, para desconocer la vieja y sólida alianza entre las dos grandes potencias anglosajonas, la cual opera casi sin fisuras, desde la represión brutal de los zulúes en 1879, perpetrada para mantener el dominio colonial británico en África Del Sur!

En esa masacre fueron esenciales las ametralladoras Gatling, suministradas por EEUU. Dos guerras mundiales, la Guerra de Corea, la Guerra Fría, y todos los conflictos en los que se involucraron en el siglo XX, mostraron a yanquis y británicos, codo a codo.

¡Pero nada de eso les enseñaron, a los militares proceseros de Argentina, formados en la Escuela de las Américas y cursos similares en Panamá y en el “gran país del norte”! Ese modelo cultural tan nefasto, evidentemente fue incorporado, excluyentemente, en los Institutos de (de)Formación de las FFAA y FFSS de nuestro país. Los desastrosos resultados de ese proceso de colonización cultural están a la vista.

Además, supusieron que el Reino Unido no reaccionaría ante el “atrevimiento” argentino, lo cual reafirma el desconocimiento profundo en Historia y Geopolítica, de los milicos proceseros.

A San Martín se le atribuye la frase “cuando la Patria está en riesgo, todo está permitido con tal de defenderla”. En aquella guerra, habrían existido propuestas de asistencias por parte de la Unión Soviética (con la cual el gobierno procesero mantenía fluidas relaciones comerciales), y otros países. Pero esa alternativa fue desdeñada públicamente por el entonces Ministro de Defensa, priorizándose la “adhesión al sistema”, como dijo con palabras diplomáticas.

Después de la guerra, las presiones de EEUU, operando para el Reino Unido, hicieron abortar el Proyecto Misilístico Cóndor, que nos hubiera posicionado positivamente para nuestra Defensa. Silencio oficial de las FFAA.

Ahora se compran aviones usados, de tecnologías vigentes pero superadas, y algunos transportes blindados de dudosa efectividad (en Ucrania habrían sido destrozados por la artillería antitanque y los drones rusos) y escasa cantidad, más un puñado de vehículos Unimog (que antes fabricábamos por centenares); y los comentarios de uniformados son exultantes de alegría, mientras la industria es destruida, con la complacencia del pensamiento anti industrial que exhiben muchos uniformados, cooptados por las ideas absurdas de la supuesta “grandeza argentina” del Centenario, que la Sociedad Rural alaba como el “gran objetivo” de volver a la economía totalmente primarizada, hoy necia e inviable.

En ese contexto de incoherencias y absurdos, el Ministro de Defensa, General Presti, parece operar a favor de los intereses geopolíticos británicos, al opinar en contra de condenar la masacre genocida que fue el hundimiento del Crucero General Belgrano, que operaba fuera de la Zona de Exclusión.

El propio hecho de incluir a las FFAA en el gabinete del destructivamente antinacional y genocida gobierno libertario (que reconoció operar para destruir al Estado), las hace cómplices del desguace nacional, mientras las FFSS operan como feroces instrumentos represivos del pueblo; todo eso implica involucrar a las instituciones armadas en el lesivo accionar que claramente opera a favor de la disolución nacional, tal como los hechos lo prueban en forma contundente.

Además, el verborrágico y dudosamente equilibrado presidente, nos involucra absurda e irracionalmente, en una guerra que no nos concierne. Y nos ubica como lacayos dóciles de EEUU, el RU e Israel.

La total ignorancia en Geopolítica, Economía e Historia, del grueso de los uniformados y muchos otros argentinos, opera para que no haya conciencia respecto a semejantes aberraciones en perpetración.

SIN ESTADO NO HAY NACIÓN, SIN NACIÓN NO HAY PATRIA. Y lo están haciendo todo con premeditación y alevosía.           

¡Reacciona, Pueblo Argentino, nos están destruyendo!

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Cayetana, la reina que no fue y la duquesa que fue demasiado

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Es realmente asombroso, permítame decirlo, cómo la historia a veces se concentra en una sola biografía, con una intensidad que desafía cualquier lógica. Hoy quiero rescatar a una mujer que fue, en sí misma, un archivo viviente de la nobleza europea, pero que sobre todo fue una mujer que decidió, en tiempos de silencios obligados, vivir como le dio la gana. Me refiero, claro, a María del Rosario Cayetana Fitz-James Stuart y de Silva.

La Duquesa de Alba no fue solo la decimoctava titular de su casa; fue, según el Libro Guinness de los récords, la persona con más títulos nobiliarios del mundo. Española. Cinco veces duquesa, dieciocho veces marquesa, veinte veces condesa. Una acumulación de honores que, sin embargo, no lograron sepultar a la mujer de carne y hueso que se escondía tras el protocolo.

Muchos se preguntan por esa leyenda de “la reina que no pudo ser”. Cayetana poseía el título de Duquesa de Berwick, lo que le otorgaba una legitimidad histórica que algunos estudiosos vinculan incluso con derechos sobre el trono de Escocia. Se decía, con ese aire de misterio que tanto nos gusta desentrañar, que si Escocia se independizaba, ella podría haber reclamado una corona. Pero ella prefirió su corona de flores en el pelo y el suelo de Sevilla.

Es inadmisible que nos quedemos solo con la caricatura de sus últimos años. Cayetana fue una mujer de una cultura refinadísima, amiga de Churchill, retratada por los grandes, y alguien que custodió con un celo admirable uno de los patrimonios históricos más importantes de España. Pero también fue la transgresora que se casó tres veces, la última desafiando a sus propios hijos y a las convenciones de una sociedad que todavía se escandaliza por el amor en la madurez.
Recuerdo aquellas imágenes de ella bailando descalza en su boda con Alfonso Díez. Había allí una lección de libertad que trasciende los linajes. Cayetana demostró que se puede tener todo —castillos, Goya, esmeraldas imperiales— y, aun así, conservar lo más valioso: la soberanía sobre el propio destino. Poseía los derechos de sangre de Cristóbal Colón . Y dono joyas invaluables históricas a la Virgen de la Macarena, para adornarla.

¿Fue “demasiado” duquesa? Quizás. Pero en un mundo de grises y de tibiezas, una personalidad tan arrolladora, tan “muy noble de corazón” como dijeron en su despedida, se agradece. Porque al final del día, lo que queda no son los pergaminos, sino la huella de una mujer que no permitió que el peso de su pasado le impidiera caminar hacia su propio futuro.

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Distintas versiones de la realidad

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Durante la guerra de Malvinas, la dictadura construyó un relato épico triunfalista que permitió exacerbar el nacionalismo y convencer a los argentinos de que todo iba bien. “Estamos ganando” se repetía en los medios de la época hasta días antes de la rendición en las islas y el recuento de víctimas que dejó 649 soldados argentinos caídos contra 255 británicos. 

El presidente Javier Milei está usando la misma lógica: “Estamos ganando”, cuando la evidencia demuestra lo contrario. 

“La Argentina está mucho, MUCHO mejor que en 2023. Con cualquier método que elijan, la tendencia es la misma. Negar la evidencia empírica apelando a anécdotas es, lisa y llanamente, ir contra cuatro siglos de progreso científico”, aseguró el Presidente. 

Para el libertario, “resulta insostenible que los zócalos televisivos insistan en que “todo está mal” cuando tenemos el nivel de pobreza más bajo de los últimos siete años”. Sin embargo, los datos en los que se basa son cuestionados por tener cimientos débiles. Una de las principales críticas es que cambió la metodología de calcular los ingresos, lo que modifica artificialmente, las condiciones de las familias. En la calle, la realidad marca que la principal preocupación es cómo llegar  a fin de mes, mientras crece la morosidad en tarjetas, créditos y hasta billeteras digitales. Es mucho más que anécdotas. 

Milei pide paciencia, pero parece estar agotada. Mucho más después del escándalo de Manuel Adorni, el vocero devenido en Jefe de Gabinete y ahora viajero VIP con millonarias propiedades adquiridas en los últimos dos años, según confirmó la escribana Adriana Mónica Nechevenko, quien le ayudó a conseguir las jubiladas generosas para financiar sus hipotecas. 

No es el único escándalo, pero quizás el más tangible. Pero hay otros incluso más graves. La causa que investiga presuntas maniobras de corrupción en la Agencia Nacional de Discapacidad (ANDIS) sumó un nuevo capítulo y eleva la presión judicial sobre un entramado que ya aparece como uno de los expedientes más sensibles en materia de gasto público social. El juez federal Ariel Lijo deberá resolver en los próximos días el pedido de 29 nuevas indagatorias, formulado por los fiscales Franco Picardi y Sergio Rodríguez, a partir de un reciente hallazgo en la investigación que apunta a un esquema de desvío de fondos por más de 75.000 millones de pesos.

“Sabemos que estos últimos meses fueron duros. Y no es casualidad: es el costo de las bombas que dejaron los irresponsables psicópatas kirchneristas que intentaron hacer volar la economía por los aires el año pasado. Eso no sale gratis: implicó tasas más altas, menor actividad y más inflación. Pero los resultados ya están a la vista: la economía está empezando a levantar vuelo con fuerza. No nos van a psicopatear. Sabemos exactamente qué hay que hacer y lo estamos haciendo. MAGA VLLC!”, tuiteó. 

Pero sólo lo celebra el grupo duro. La última encuesta de Zuban & Córdoba revela que Javier Milei llega a este tramo de su gestión con una desaprobación del 65%, una aprobación del 33,9% y apenas 1,1% de indecisos

Es la consolidación de una tendencia. Desde octubre de 2025, cuando la desaprobación era de 62,8%, el rechazo nunca volvió a perforar el umbral alto y, tras una breve meseta en torno al 50%, volvió a escalar hasta tocar su máximo de la serie. En paralelo, la aprobación cayó desde 48,8% en diciembre de 2025 a 33,9% en abril de 2026

En apenas cuatro meses, el Gobierno perdió casi 15 puntos de respaldo y ganó más de 15 puntos de rechazo.Ese deterioro se vuelve todavía más relevante cuando se lo cruza con otra variable decisiva: la percepción sobre el rumbo del país. Allí el estudio muestra una fractura profunda. Solo el 28,3% considera que la Argentina va en la dirección correcta con el gobierno de Milei, mientras que el 63,6% cree que va en la dirección incorrecta y un 8,1% no sabe. 

La percepción de que la dirección es “incorrecta” sí se basa en datos que se pueden advertir a simple vista: a diario cierran empresas, se pierde empleo y los datos oficiales confirman el derrumbe constante de los principales indicadores. 

Industria, comercio y construcción -los tres grandes motores históricos del empleo- siguen en caída y muy por debajo de los niveles de 2023. No se trata de sectores marginales: juntos explican casi la mitad del empleo registrado. Cuando estos engranajes se frenan, lo que se resiente no es sólo la actividad, sino el tejido social y productivo en su conjunto.

Milei prefiere mirar únicamente la parte de las estadísticas que le conviene. El EMAE -ese termómetro que sintetiza el pulso de la economía- exhibe crecimiento. ¿La explicación? El impulso proviene de un puñado de sectores dinámicos: agro, minería, petróleo e intermediación financiera, actividades que en conjunto apenas concentran el 9,2% del empleo.

Ahí aparece la paradoja que define el momento actual: la economía crece, pero no necesariamente donde viven y trabajan la mayoría de los argentinos.

Para los sectores que hoy lideran la expansión, el escenario es promisorio. Hay rentabilidad, inversión y expectativas alineadas con un ciclo de mejora. Pero para quienes dependen de la industria, el comercio o la construcción -es decir, la mayoría- la percepción es otra: ingresos que no alcanzan, actividad retraída y un horizonte incierto.

La industria manufacturera tuvo en febrero uno de sus peores registros recientes. El Índice de Producción Industrial Manufacturero (IPI) mostró una contracción de 8,7% interanual, mientras que el acumulado del primer bimestre cayó 6,0% frente al mismo período de 2025. En la serie desestacionalizada, el descenso fue de 4,0% respecto de enero.

El deterioro fue además muy extendido. En febrero, 14 de las 16 divisiones manufactureras registraron caídas interanuales. Por incidencia en el índice general, retrocedieron alimentos y bebidas (-6,9%), maquinaria y equipo (-29,4%), vehículos automotores, carrocerías, remolques y autopartes (-24,6%), otros equipos, aparatos e instrumentos (-24,6%), prendas de vestir, cuero y calzado (-18,2%), productos de caucho y plástico (-15,7%), industrias metálicas básicas (-12,5%), productos textiles (-33,2%), muebles y otras manufactureras (-12,3%), productos minerales no metálicos (-7,2%), productos de metal (-5,7%), tabaco (-14,9%), otro equipo de transporte (-19,8%) y madera, papel, edición e impresión (-1,5%). Solo mostraron incidencias positivas refinación del petróleo, coque y combustible nuclear (19,7%) y sustancias y productos químicos (3,7%).  En textiles, donde la baja fue una de las más severas, la producción de tejidos y acabado cayó 47,0% y la de hilados de algodón 30,7%; según las empresas relevadas, pesaron la menor demanda interna y una mayor competencia de importados

La construcción también registró una caída de 1,3% respecto de enero y las expectativas empresarias no describen un escenario expansivo, sino más bien de cautela. Para el período marzo-mayo de 2026, el 69,3% de las firmas dedicadas principalmente a obras privadas cree que la actividad no cambiará.

En contraste, la inflación de marzo se mantendrá por encima del 3 por ciento. En mayo se cumplirá un año completo de aceleración de los precios. 

Caída de actividad, pérdida de empleo y precios en alza. Un combo que el Presidente prefiere obviar. 

Adrián Núñez, el representante en Misiones de la Libertad Avanza, se refleja en Milei. Ante la realidad, negarla. “No hay ninguna crisis”, enfatizó el diputado libertario sobre la yerba mate, cuando el sector productivo está en la miseria, con precios por la materia prima más bajos que hace dos años, cuando comenzó la nueva era de desregulación. 

Insistió en que la desregulación llegó para quedarse y que los productores deben “adaptarse” a la nueva realidad. Esa nueva realidad no es desconocida. En los 90, la anterior década desregulada, produjo una enorme transferencia de recursos desde la producción a la industria. Ahora se estima que por la caída de precios, la chacra perdió 400 mil millones, en detrimento de los eslabones más altos de la cadena. Por productor, los cálculos marcan una pérdida anual de 32,7 millones de pesos. 

La disputa por la renta yerbatera es la clave de la nueva demanda de inconstitucionalidad del DNU 70/2023. Con el patrocinio del abogado Federico Padolsky, se presentaron el viernes en la Justicia federal de Misiones sendas demandas contra la desregulación. El eje es que el DNU avanzó sobre el espíritu de la ley sancionada en 2001. que respondió a la necesidad de corregir las profundas asimetrías estructurales existentes dentro de la cadena de valor de la yerba mate. En efecto, mientras los sectores Industrial y Comercial presentan elevados niveles de “concentración” económica, la Producción Primaria presenta una “gran dispersión”, ya que se encuentra conformada por miles de pequeños y medianos productores que desarrollan su actividad en condiciones de marcada vulnerabilidad frente a los restantes actores del mercado.

El texto de la demanda recuerda que las herramientas regulatorias previstas por la ley (particularmente aquellas vinculadas a la fijación de precios de la materia prima y a la regulación de nuevas plantaciones) constituyeron instrumentos esenciales para evitar situaciones de abuso de posición dominante y para garantizar condiciones mínimas de sustentabilidad económica para los productores primarios.

La nueva estrategia judicial ataca en particular, los artículos 164, 165, 166, 167 y 168 del decreto presidencial, que eliminaron o modificaron diversas facultades regulatorias del organismo, suprimiendo herramientas institucionales que durante más de veinte años habían constituido pilares fundamentales del sistema legal de la actividad. Las normas aquí cuestionadas, eliminaron “lisa y llanamente” las atribuciones vinculadas con la fijación del precio de la materia prima y con la regulación de nuevas plantaciones de yerba mate, alterando de manera sustancial el esquema institucional diseñado por el “Legislador”.

La supresión de dichas facultades regulatorias importa una profunda transformación del régimen legal que rige la actividad yerbatera, cambiando de facto la naturaleza jurídica del INYM. En los hechos, tales modificaciones dejan sin herramientas institucionales al organismo creado por el Congreso para intervenir en la actividad, debilitando significativamente su capacidad para cumplir las funciones para las cuales fue concebido.

La eliminación de los mecanismos institucionales de concertación sectorial agrava las asimetrías existentes dentro de la cadena productiva, exponiendo a los Productores Primarios a condiciones de negociación significativamente más desfavorables frente a los sectores industrial y comercial.

El artículo 99 inciso 3 de la Constitución establece que el Poder Ejecutivo nacional sólo puede dictar Decretos de Necesidad Y Urgencia cuando “circunstancias excepcionales hicieran imposible seguir los trámites ordinarios previstos para la sanción de las leyes”, exigencia que constituye una garantía fundamental del principio republicano de división de poderes y de gobierno (art. 1 CN).

La doctrina elaborada por la Corte Suprema de Justicia de la Nación ha señalado reiteradamente que el dictado de esos decretos constituye una facultad de carácter excepcional, cuya utilización sólo resulta constitucionalmente válida cuando se verifica una situación de urgencia real que impide el funcionamiento normal del proceso legislativo.

En el caso yerbatero, no se advierte a diciembre de 2023, la existencia de ninguna circunstancia extraordinaria que justificara la utilización de este mecanismo excepcional para modificar el “régimen institucional” de la actividad yerbatera, el cual había sido establecido por el Congreso de la Nación luego de un amplio proceso legislativo.

No se trata de una mera formalidad retórica: la Constitución Nacional le exige expresamente al Poder Ejecutivo Nacional la explicación fundada de por qué la situación que pretende (des) regular no puede esperar el trámite ordinario de formación de las leyes.

En el DNU, todo el fundamento del Presidente se reduce a apenas dos párrafos, con los que pretende “reconfigurar” toda una economía regional que involucra a miles de productores, miles de trabajadores rurales, decenas de industrias, etc.

En esos dos párrafos Milei afirma, en esencia, que corresponde “modernizar” el Instituto Nacional de la Yerba Mate y “evitar” su intervención en un mercado que considera “competitivo”. Afirmación que realiza sin aportar “estudios técnicos”, ni “datos sectoriales”, ni “informes económicos”. Mucho menos un “análisis de mercado yerbatero argentino”, ni un solo “diagnóstico productivo”. 

La ausencia de motivación resulta todavía más evidente cuando se analizan los indicadores objetivos del sector al momento del dictado del decreto. Lejos de encontrarse en crisis, la actividad yerbatera mostraba indicadores de expansión sostenida, con: a) crecimiento del consumo total, 

b) aumento significativo de las exportaciones, 

c) estabilidad del mercado interno, 

d) expansión del valor agregado en la cadena productiva, 

e) garantía de calidad y trazabilidad del producto, entre otras mejoras que había logrado la existencia del INYM en el sector yerbatero argentino.

Esa descripción no proviene de una fuente aislada ni de un estudio privado, sino de la evaluación del Plan Estratégico para el Sector Yerbatero Argentino, elaborado con participación de organismos públicos, instituciones técnicas y universidades, del año 2022. Es decir, eran datos oficiales, que simplemente fueron desdeñados. 

La nueva estrategia judicial tiene respaldo explícito del gobernador Hugo Passalacqua. La Provincia sigue buscando herramientas para proteger a los pequeños productores y recuperar el equilibrio en la cadena. Por eso volvió a convocar a una reunión de la Mesa Yerbatera, el próximo 23 de abril, con el objetivo de acercar posiciones y mejorar el precio de la materia prima. Será una tarea titánica, ya que la industria no se mueve de los 250 pesos en promedio, aunque el costo está certificado en 391 pesos, lo que eleva el precio para garantizar una mínima rentabilidad, a 508 pesos. 

El gobernador entiende que más allá de que la situación de crisis de la producción primaria es consecuencia directa de una política nacional, no hay que desatender a los eslabones más vulnerables. No hay tiempo para la “adaptación” que marcan los libertarios, sino que las urgencias son del ahora. 

Por eso la Provincia pone en marcha sus propios anticuerpos a la crisis, con inversión y fondos propios. A diferencia de otras provincias, tiene obras viales en marcha, viviendas entregadas, aunque no en la proporción de otros años y puso en marcha una inédita obra energética que cambiará la matriz de la zona centro y sur: la línea de 132 kv entre Posadas, Alem y Oberá, con una inversión propia de 72 millones de dólares. 

En la oposición, ante la escasez de méritos propios que celebrar, la campaña está enfocada en insistir en temas que poco tienen que ver con el día a día. Una serie de fallos de la Corte Suprema pretendió ser utilizada en contra de la política fiscal misionera, como argumento para justificar la inédita caída de empresas. Pero la decisión suprema puso claridad en otras provincias, que cobraban impuestos más caros a las empresas extraterritoriales. En Misiones hay equidad tributaria y estabilidad fiscal, destacó el ministro de Hacienda, Adolfo Safrán. Y, por lejos, es la provincia con mayor cantidad de empresas de la región. Cabe hacerse la pregunta ¿si los impuestos locales no cambiaron, cómo hasta hace un par de años los comercios vendían bien y había empleo privado récord y ahora cierran diariamente por caída de ventas y costos exacerbados? Quizás la explicación no deba buscarse en Misiones, sino en el deterioro económico nacional. 

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Misiones en desventaja: evidencia demográfica y tributaria sobre el perjuicio del esquema de coparticipación

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Nuevamente, y bienvenido sea, se puso en el centro del debate la distribución de los recursos de origen nacional coparticipables. El anticipo financiero otorgado por la Nación a doce provincias, entre ellas Misiones, en el marco de una profunda crisis de ingresos de los subnacionales (producto de la caída de la recaudación nacional y, por ende, de la coparticipación) y el fuerte recorte de los envíos no automáticos, reactivó la discusión no sólo del financiamiento de las provincias, sino también sobre las profundas asimetrías del actual esquema de reparto. Un esquema que beneficia de manera significativa a ciertas jurisdicciones en detrimento de otras, como es el caso de Misiones.

El eje de la discusión es claro: Misiones es una provincia que recibe menos recursos de los que, bajo criterios razonables, debería percibir. Para sustentar esta afirmación, resulta clave analizar dos dimensiones: la demográfica y la económica. En ese marco, la posición relativa de Misiones dentro del NEA permite aportar evidencia concreta y robusta para fundamentar este diagnóstico.

Un primer aspecto clave para analizar la posición relativa de Misiones dentro del esquema de coparticipación es su peso demográfico en la región del NEA. Vamos primero al año 1989, el primer año de implementación plena de la, en ese entonces, nueva ley de coparticipación federal, sancionada en 1988.

En ese año, Misiones tenía 748.457 habitantes y concentraba el 28,3% de la población del NEA, siendo la tercera en la región en términos de tamaño, superada por Chaco con 785.423 habitantes (29,7% del total) y por Corrientes con 758.125 habitantes (28,7%); y quedando solamente por encima de Formosa que tenía 350.892 habitantes (13,3%). Ahora bien, en términos de participación de recursos de coparticipación, Misiones fue la provincia con el menor volumen de fondos captados ese año: sobre el total del NEA, participó de solo el 21,5%, quedando por debajo de Formosa (22,8%), Corrientes (24,5%) y Chaco (31,1%). 

Más de tres décadas después, ya en el año 2024, la estructura demográfica del NEA cambió significativamente, pero el esquema de distribución de recursos permaneció inalterado. Para ese año, Misiones pasó a ser la provincia más poblada del NEA, contando con 1.333.633 habitantes y explicando el 30,6% de la región, seguida luego por Chaco (27,6%), Corrientes (27,5%) y Formosa (14,3%). Este cambio de posición para el caso misionero se explica por haber sido la provincia, en la región, de mayor crecimiento poblacional relativo: la cantidad de habitantes creció en 78,2% respecto a 1989, por encima de las expansiones observadas en Formosa (+78,0%), Corrientes (+58,2%) y Chaco (+52,9%). No obstante, su participación en la distribución de los fondos coparticipables no varió: en ese año, Misiones captó el 21,3% de los fondos coparticipables totales que llegaron al NEA, quedando debajo de Formosa (23,0%), Corrientes (23,9%) y Chaco (31,8%). 

Es decir, aquí vemos un doble problema: entre 1989 y 2024, Misiones expandió su nivel de participación poblacional relativa en la región en unos 2,3 puntos (de 28,3% a 30,6%), pero su participación relativa en la recepción de transferencias nacionales cayó en -0,2 puntos (de 21,5% a 21,3%). Cuando Misiones era la segunda provincia menos poblada de la región, recibía el menor volumen de fondos; cuando pasó a ser la más poblada, continuó ocupando ese mismo lugar.

Este desacople se vuelve aún más evidente al analizar los recursos en términos per cápita. En 1989, Misiones ya recibía menos fondos nacionales por habitante que sus pares regionales: el monto per cápita quedaba 11% por debajo de Corrientes, 28% por debajo de Chaco y 56% por debajo de Formosa. Lejos de corregirse, estas brechas se profundizaron con el tiempo. En 2024, los recursos per cápita de Misiones se ubican 20% por debajo de Corrientes, 40% por debajo de Chaco y 57% por debajo de Formosa, consolidando una brecha estructural y creciente dentro de la región.

Sintetizando: entre 1989 y 2024, Misiones fue la provincia del NEA que más creció en términos poblacionales, pero la distribución de los recursos no se modificó, profundizando su desventaja relativa. En términos ilustrativos, si en 1989 Corrientes recibía $100 por habitante, Misiones percibía $89; en 2024, frente a $100 per cápita de Corrientes, Misiones captó apenas $80. La situación no solo no se corrigió, sino que se agravó.

A esta dinámica se suma un segundo elemento que refuerza el diagnóstico: el comportamiento de Misiones como aportante neto dentro de la región. Al analizar la distribución de los principales tributos coparticipables, se observa que la provincia no solo recibe menos en relación a su población, sino que además genera una proporción de recursos muy superior a la que luego le es redistribuida.

Para esto vamos a tomar los datos de 2003 y de 2024, dado que son el inicio y el final de la serie disponible de ARCA de imputación de impuestos nacionales por provincia. En 2003, Misiones concentraba el 43,6% de todo lo que se recaudaba por IVA en el NEA, liderando ampliamente en la región ya que el resto quedaba muy atrás: Chaco el 29,2%, Corrientes el 20,6% y Formosa el 6,6%. 

Si se amplía el análisis al conjunto de impuestos coparticipables (IVA, Ganancias, internos y otros), Misiones explicaba en ese año el 38,0% del total regional, superando a Chaco (31,9%), Corrientes (22,3%) y Formosa (7,8%). Sin embargo, en ese mismo año, Misiones recibió solo el 22,3% de las transferencias por coparticipación que llegaron al NEA, por debajo de Chaco (30,6%), Corrientes (24,3%) y Formosa (22,8%).

Lejos de revertirse, esta situación se mantuvo en el tiempo. En 2024, Misiones continuó liderando la recaudación de impuestos coparticipables en la región, explicando el 35,7% del total del NEA y superando en casi diez puntos porcentuales al segundo (Corrientes con 26,3%). No obstante, volvió a registrar el menor nivel de participación en la distribución de los recursos: captó apenas el 21,3% del total regional, incluso por debajo de su nivel de 2003.

En otras palabras: en el año 2023, Misiones recaudó 38 de cada 100 pesos del total del NEA por impuestos nacionales; pero al mismo tiempo, recibió solo 22 de cada 100 pesos que llegó a la región por coparticipación. Para el año 2024, recaudó 36 de cada 100 pesos de impuestos nacionales coparticipables, pero recibió solo 21 de cada 100 pesos que volvió a la región por ese esquema. 

De este modo, al combinar la evidencia demográfica con la tributaria, se configura un cuadro consistente: Misiones no solo se encuentra subrepresentada en la distribución de recursos en relación con su población, sino que además presenta un claro desfasaje entre lo que aporta y lo que recibe dentro del esquema regional.

En definitiva, tanto la evidencia de largo plazo en términos demográficos como la disponible para el período reciente en materia de recaudación permiten concluir que la provincia ha enfrentado históricamente una doble desventaja relativa en el esquema de coparticipación dentro del NEA: recibe menos de lo que le correspondería por su peso poblacional y, al mismo tiempo, aporta más de lo que finalmente percibe.

Ahora bien, si el diagnóstico es claro, la solución no lo es tanto ya que el problema no es solo técnico, sino profundamente político. Modificar el régimen de coparticipación implica necesariamente alterar el reparto de recursos entre provincias, y eso supone que lo que una gana, otra lo pierde. En un esquema donde cada jurisdicción defiende su posición relativa, construir los consensos necesarios para una reforma se vuelve prácticamente inviable. 

Por eso, aun cuando las inequidades son evidentes y están ampliamente documentadas, el sistema permanece inalterado: no porque funcione bien, sino porque cambiarlo implica un costo político que pocos están dispuestos a asumir. En ese contexto, provincias como Misiones quedan atrapadas en un esquema que reproduce y profundiza su desventaja relativa en el tiempo.

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El fin del silencio: por qué ya no podemos estar solos con nuestros pensamientos

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Alguien espera. En una fila, en un consultorio, en un semáforo. Son apenas segundos. Tal vez un minuto. Y casi sin darse cuenta, hace un gesto automático: saca el teléfono.

No porque tenga algo urgente. No porque alguien le haya escrito. Simplemente porque ese pequeño vacío —ese instante sin estímulo— se volvió incómodo.

O algo más que incómodo: intolerable.

Durante mucho tiempo, el silencio fue parte de la vida. No como algo buscado, sino como algo inevitable. Había momentos muertos. Tiempos sin contenido. Espacios donde no pasaba nada.

Y en esos espacios, pasaban cosas. Aparecían ideas. Recuerdos. Preguntas.

Hoy, el usuario promedio pasa más de 6 horas y media por día frente a pantallas, y revisa su teléfono más de 140 veces diarias.

Esperar ya no es esperar, es scrollear. Viajar ya no es viajar, es consumir contenido.
Estar solo ya no es estar solo, es estar conectado.

El silencio dejó de ser un estado natural para convertirse en algo que evitamos activamente. No se trata solo de usar el celular. Se trata de lo que dejamos de hacer cuando lo usamos. Dejamos de aburrirnos. Y el aburrimiento, aunque suene extraño, tenía una función.

El psicólogo Timothy D. Wilson, que estudió justamente cómo reaccionamos al silencio, lo resumió así: “La gente prefiere hacer casi cualquier cosa antes que quedarse sola con sus pensamientos.”

En su experimento, muchos participantes eligieron aplicarse pequeñas descargas eléctricas antes que soportar unos minutos de introspección.

No era dolor físico lo que evitaban. Era el silencio.

Dejamos también de pensar sin dirección, sin objetivo, sin respuesta inmediata.

La socióloga Sherry Turkle, que lleva años estudiando la relación entre tecnología y vínculos, advierte “estamos perdiendo la capacidad de estar solos, y con ella, la capacidad de estar realmente con otros.”

Un informe reciente de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos señala que las personas con mayor exposición a pantallas tienden a reportar niveles más bajos de bienestar subjetivo y mayores indicadores de ansiedad y soledad.

En ese contexto, no sorprende que cada vez más personas busquen en la tecnología algo más que información.

El psicólogo social Nicholas Epley lo plantea de forma directa al afirmar “nuestra mente está diseñada para encontrar significado en la interacción humana. Cuando reemplazamos eso, algo se pierde.”

Hablar con una inteligencia artificial, escribir lo que nos pasa y recibir una devolución inmediata, puede ser útil. Incluso sentirse como un alivio.

Pero también es otra forma de evitar el silencio. Otra forma de no quedarse a solas con lo que aparece cuando no hay nada más.

No se trata de idealizar el pasado ni de demonizar la tecnología. Pero sí de entender el cambio. Estamos reemplazando algo que siempre estuvo ahí -el silencio- por algo que nunca se apaga.

Y en ese reemplazo, algo se pierde.

Tal vez la capacidad de procesar. Tal vez la capacidad de esperar. Tal vez, simplemente, la capacidad de escucharnos.

Tal vez el problema no es que estemos siempre conectados.

Tal vez es que ya no sabemos qué hacer cuando no lo estamos.


Esta columna forma parte de una serie sobre cómo cambian nuestras vidas en un mundo cada vez más mediado por la tecnología. En la siguiente entrega nos enfocaremos en la delegación permanente y en todas las cosas en las que ya dejamos de pensar.

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