COLUMNISTAS

¿Por qué la agroecología es el camino?

Compartí esta noticia !

La evidencia agronómica y edafológica contemporánea converge en un diagnóstico incuestionable: la República Argentina ha transitado el punto de máxima capacidad productiva sustentable de sus suelos –el denominado peak soil– y se encuentra en la fase descendente de degradación acelerada. Este fenómeno no constituye una proyección teórica, sino una realidad cuantificada mediante métricas precisas de pérdida de masa, desestructuración y colapso bioquímico.

La erosión hídrica y eólica moviliza anualmente entre 1.000 y 2.000 millones de toneladas de horizonte superficial, equivalente a la desaparición de aproximadamente 240.000 hectáreas de capa arable por año. Este proceso opera a una velocidad que supera en órdenes de magnitud la capacidad pedogenética natural, que requiere entre doscientos y mil años para regenerar un centímetro de suelo fértil. La región pampeana, núcleo histórico de fertilidad, exhibe actualmente contenidos de materia orgánica por debajo del 2,5% en extensas áreas, umbral crítico en el que la actividad biótica edáfica –el metabolismo fundamental del suelo– entra en disfunción irreversible. Este agotamiento se correlaciona con un balance mineral profundamente negativo: la agricultura extractivista remueve anualmente 3,5 millones de toneladas de nitrógeno, fósforo y potasio, restituyendo menos del 45% mediante fertilización sintética, configurando así una minería de nutrientes que trata al suelo como substrato inerte y no como ecosistema.

Paralelamente, la compactación inducida por el tráfico de maquinaria pesada ha generado horizontes densificados –pisos de arado– que afectan al 60% de la superficie agrícola, reduciendo la porosidad, limitando la infiltración hídrica en más del 70% y estrangulando el desarrollo radical. Esta asfixia mecánica se agrava con procesos de acidificación generalizada, donde el 65% de los suelos de la región núcleo presentan pH inferiores a 6,0, induciendo la fijación de fósforo y la solubilización de aluminio tóxico.

La dimensión biológica del colapso resulta aún más elocuente: análisis comparativos de biomasa microbiana revelan reducciones superiores al 70% en suelos bajo régimen convencional respecto de sistemas agroecológicos. La drástica disminución de la diversidad fúngica –esencial en la formación de agregados estables y en el ciclo del carbono– junto al colapso de la mesofauna, desmantela la arquitectura biológica que sostiene la fertilidad a largo plazo.

Este conjunto de datos no describe una mera degradación, sino una transgresión de umbrales ecosistémicos irreversibles bajo el modelo extractivo vigente. La productividad presente se mantiene mediante subsidios energéticos masivos –fertilizantes de síntesis, agroquímicos, laboreo intensivo– que enmascaran el agotamiento del capital edáfico. El peak soil argentino constituye, por tanto, la contraparte terrestre del peak oil: el momento en que el costo energético y ecológico de continuar la explotación supera cualquier beneficio neto, revelando la falacia terminal de un modelo que confundió riqueza natural con renta minera. La agroecología emerge aquí no como alternativa ideológica, sino como la única disciplina científica capaz de revertir la entropía edáfica mediante la reconstrucción de los ciclos biogenéticos, reinstalando al suelo no como recurso, sino como sujeto metabólico de la producción futura.

La tierra que trabajas con tus manos, las semillas que guardas con devoción, el abono que elaboras con paciencia, no son solo actos de cultivo. Son actos de guerra silenciosa contra un sistema que se derrumba. Estamos en la década más decisiva de la historia humana, y la agroecología es nuestra trinchera, nuestra arma y nuestra profecía. Los datos, fríos e incontrastables, gritan la urgencia.

El agronegocio industrial devora el 12% de todo el petróleo que se consume en el planeta. Para producir una caloría de comida, gasta hasta diez calorías de energía fósil. Es un sistema termodinámicamente suicida, un dinosaurio que se alimenta de su propia cola. Mientras, cada hectárea bajo manejo agroecológico secuestra en el suelo entre 2 y 5 toneladas de CO2 al año, revirtiendo la crisis climática que el extractivismo provocó. No es una metáfora: tu huerta es una tecnología de geoingeniería popular y accesible.

El pico del petróleo convencional, el momento en que la mitad del recurso fácil se agotó, ocurrió en 2005. Desde entonces, la industria se arrastra hacia fuentes cada vez más desesperadas y destructivas: el fracking, que contamina acuíferos con más de 750 químicos tóxicos; las arenas bituminosas, que requieren arrasar bosques y usar tres barriles de agua limpia por cada barril de crudo extraído. Esta es la cruda realidad energética que sostiene el supermercado global. El modelo se sostiene externalizando la destrucción: el 92% de la deforestación en la Amazonía y el Gran Chaco tiene un solo destino: la ganadería industrial y la soja transgénica para forraje. Nuestra comida barata se paga con la sangre de los territorios.

Frente a esto, la agroecología no es un hobby. Es el proyecto político de soberanía más radical del siglo XXI. Cada policultivo rompe el monopolio de las corporaciones que controlan el 60% del mercado mundial de semillas. Cada biofábrica local de insumos le resta poder a las seis megacorporaciones que dominan el 75% del mercado de agrotóxicos. Cada cosecha consumida en circuitos cortos desmonta la lógica de un sistema alimentario que es responsable del 34% de las emisiones globales de gases de efecto invernadero.

Latinoamérica no es el patio trasero de nadie. Somos la reserva biocultural del planeta, custodios del 40% de la biodiversidad mundial y de innumerables saberes ancestrales. Cuando defendemos una huerta, defendemos un territorio. Cuando intercambiamos una semilla, tejemos una red de inteligencia colectiva indestructible. Cuando compostamos, estamos declarando que la muerte no es un desecho, sino el principio de un nuevo ciclo. Eso es política en su estado más puro: la gestión del poder sobre la vida misma.

No nos pidieron permiso para envenenar nuestros ríos, patentar nuestros patrimonios genéticos o calentar la atmósfera. Pero tampoco nos lo van a dar para construir el mundo nuevo. La audacia no es una opción, es un mandato biológico. Hay que ser tan audaces como la naturaleza que imitamos: invasivos como las raíces, resilientes como las semillas del monte, implacables como la vida que se abre paso entre el cemento. No estamos cultivando lechugas. Estamos cultivando el futuro, y el futuro será agroecológico, o no será. La tierra nos llama no solo a sembrar, sino a organizar, a luchar y a ganar. El movimiento está listo. Ahora es el tiempo de la cosecha política.

Compartí esta noticia !

Disciplina fiscal sin recortes: el modelo Misiones en un NEA en rojo

Compartí esta noticia !

En tiempos en los que el equilibrio fiscal está en la agenda central del debate de política económica, Misiones volvió a presentar un resultado que la jerarquiza, principalmente, dentro de la región del NEA. Días atrás, la Dirección Nacional de Asuntos Provinciales (DNAP) dependiente del ministerio de Economía de la Nación publicó las planillas de ejecución presupuestaria de las provincias que corresponden al 3° trimestre 2025, y su análisis dejó un par de cuestiones a analizar. 

En primer lugar, los ingresos evolucionaron de manera muy lenta. A nivel consolidado (es decir, considerando al total de las provincias y a CABA), apenas crecieron 2,7% entre enero y septiembre de 2025 respecto de igual período de 2024. Este débil desempeño se explicó, fundamentalmente, por una performance muy limitada de los ingresos tributarios de origen nacional (principalmente coparticipación), sumada a menores recursos derivados de rentas de la propiedad y a la caída de las regalías, entre otros factores. En contraste, el gasto público provincial consolidado “puso segunda” y aceleró hasta el +11,3%, una expansión cuatro veces superior a la de los ingresos. Como consecuencia, se produjo un marcado deterioro de los resultados fiscales: si bien las provincias lograron sostener de manera conjunta el superávit primario y financiero, estos se redujeron en un 79,2% y 97,6%, respectivamente, frente a los niveles registrados el año anterior.

¿Por qué decimos que Misiones se destacó en este contexto? Principalmente por la gestión de sus propias limitaciones. La provincia fue una de las únicas seis que registró una caída de sus ingresos totales, que en su caso fue del 0,2%. Esta baja respondió, en primer lugar, a una menor recaudación: los ingresos tributarios descendieron 0,8%, traccionados por los de origen provincial, que retrocedieron 4,8%. A ello se sumaron mermas en la recaudación no tributaria: los ingresos por regalías cayeron 14,9% y los provenientes de tasas y otros conceptos lo hicieron en 8,6%. También se registraron menores recursos por rentas de la propiedad (-71,2%) y por transferencias corrientes (-11,5%), al tiempo que disminuyeron los ingresos vinculados a la inversión financiera (-4,4%). Los únicos conceptos que mostraron incrementos fueron las Contribuciones a la Seguridad Social (12,8%) y las Transferencias de Capital (194,4%), aunque en este último caso cabe señalar que representan apenas el 0,1% de los ingresos totales.

La caída de los ingresos obligó, necesariamente, a un rediseño del gasto, que se reflejó con claridad en el período analizado. El gasto total provincial se incrementó apenas 0,5% en términos reales, lo que posicionó a Misiones como la provincia con la menor suba de erogaciones de todo el país. Este resultado, en una mirada superficial, podría dar lugar a lecturas simplistas en clave de “ajuste”, pero un análisis más fino muestra una dinámica diferente.

Los dos componentes más sensibles del gasto escaparon a la tendencia general y exhibieron aumentos significativos: el gasto en personal creció 14,2% y las prestaciones de la seguridad social lo hicieron en 23,2%. De este modo, la contención del gasto no se apoyó en recortes sobre áreas particularmente delicadas como la salarial o la previsional. Además, tampoco se descuidó el impulso al desarrollo: si bien se trata de volúmenes relativamente menores en comparación con otros motores del gasto, las transferencias de capital al sector privado crecieron 91,8% y al sector público 257%. A esto se sumó un aumento del 15,6% en la inversión financiera, destacándose que una porción relevante de este rubro se destinó al otorgamiento de créditos para la producción.

En sentido contrario, los mayores recortes se concentraron en los Servicios no Personales (un rubro usualmente asociado al denominado “gasto político”), que cayeron 3,0%, y en las Transferencias Corrientes, con una baja del 12,6%. El gasto en intereses de la deuda, por su parte, aumentó 42,7% debido a pagos a organismos internacionales y al Gobierno nacional, entre otros conceptos, aunque con la particularidad de que, pese a su crecimiento, la deuda mantiene un peso casi marginal dentro del gasto provincial (apenas 0,3%). En cuanto al gasto de capital, la inversión real directa se redujo 35%, aunque esta caída fue parcialmente compensada por el mayor dinamismo de las transferencias al sector privado y del crédito productivo, tal como se mencionó anteriormente.

Con ingresos cayendo 0,2% interanual y gastos creciendo solo 0,5%, el resultado fiscal de Misiones no se vio comprometido. La provincia registró un superávit primario superior a los 90 mil millones de pesos y un superávit financiero cercano a los 83 mil millones. Medidos como porcentaje de los ingresos totales, estos resultados representaron el 3,4% y el 3,1%, respectivamente. Si bien se trata de registros inferiores a los de 2024 (3,8% y 4,0% en aquel momento), distan de configurar un deterioro significativo, especialmente considerando el comportamiento de los ingresos y del gasto. Por el contrario, reflejan un desempeño sólido que permitió ordenar la gestión presupuestaria y llegar con mayor margen al último tramo del año, que suele ser el más exigente.

Dentro del NEA, Misiones fue la única provincia que cerró el período con resultados fiscales positivos, evidenciándose una brecha marcada respecto del resto de la región. Formosa, por ejemplo, registró la mayor suba de ingresos del NEA (y la tercera más alta del país), con un 6,3%, pero al mismo tiempo exhibió la mayor expansión del gasto de toda la Argentina (+33,4%), lo que derivó en un fuerte desequilibrio y un déficit financiero superior a los 24 mil millones de pesos (1,3% de sus ingresos). Chaco mostró un crecimiento de ingresos del 5,4%, pero expandió su gasto un 10,3% y finalizó el período con un déficit de 162 mil millones de pesos (5,5% de sus ingresos). Corrientes, por su parte, incrementó sus ingresos en 2,5%, pero elevó su gasto en 15,7%, generando un rojo fiscal cercano a los 70 mil millones (3,1% de sus ingresos).

En síntesis, Misiones enfrentó la peor situación en materia de ingresos dentro del NEA (siendo la única provincia con caídas), pero logró alinear el gasto a esa realidad y sostener resultados fiscales positivos. En contraste, Formosa, Chaco y Corrientes desaprovecharon un mayor crecimiento de sus recursos al expandir el gasto con mucha mayor intensidad, dejando sus cuentas públicas en un escenario de alto desequilibrio.

Este escenario refleja que al analizar las cuentas públicas no siempre se trata únicamente de cuánto crecen los ingresos o de cuanto cae el gasto, sino de cómo se administran. Aun partiendo de un escenario adverso en términos de recursos, la provincia logró preservar el equilibrio fiscal sin recortar salarios, jubilaciones ni herramientas de impulso productivo, priorizando una reasignación del gasto antes que un ajuste lineal. En un año marcado por la fragilidad de las finanzas subnacionales, Misiones mostró que la disciplina fiscal no es incompatible con sostener áreas sensibles ni con pensar el desarrollo, sino que depende, fundamentalmente, de decisiones de gestión.

Compartí esta noticia !

El pragmatismo y la levedad

Compartí esta noticia !

Misiones cerró 2023 con un techo inédito de 110,3 mil empleos privados registrados. Dos años después, el retroceso es evidente: el dato de octubre, el último oficial, marca que en Misiones solo hay 99.225 trabajadores en el sector privado formal. Es el menor volumen de empleo de los últimos 57 meses para la provincia y se perforó el piso de los cien mil empleos por primera vez desde febrero de 2021, en plena salida de la pandemia. Es decir, los números son peores que durante la pandemia. 

Se llegó a esa cifra luego de sufrir cinco caídas consecutivas en la comparación mensual: en octubre el descenso fue de 0,9%, equivalente a la pérdida de 884 empleos respecto a septiembre. Misiones fue una de las seis provincias con mayor descenso mensual. 

Entre junio y octubre, Misiones perdió unos 3.558 empleos en el sector privado formal, y desde que asumió Milei, cayeron 9.678 empleos, lo que representa una baja del 8,9%, la sexta más fuerte del país. 

El mismo panorama, con matices, se observa en el resto de las provincias y en el promedio país. Entre noviembre de 2023 y octubre de 2025 la cantidad de empleadores con trabajadores registrados, pasó de 512.357 a 492.223, con una contracción de 21.046 empresas. Se cerraron 30,45 empresas por día.

En el mismo período, el empleo registrado se redujo 2,77%, lo que representa una pérdida de 272.607 puestos de trabajo, al pasar de 9.857.173 en noviembre de 2023 a 9.584.566 en octubre de 2025. Son casi 400 trabajadores menos por día desde que asumió Javier Milei

Datos complejos para alguien que se jacta de ser especialista en generar riqueza con o sin dinero. Sin embargo, el Presidente y sus convencidos, deciden simplemente obviarlos. 

En contraste, el Presidente y su equipo económico empezaron el año celebrando el dato de la inflación como “el más bajo” de los últimos años. El índice de precios al consumidor aumentó 2,8% en diciembre, lo que arroja una suba de 31,5% para todo 2025 en Argentina, 86 puntos porcentuales menos que el año previo (117,8%) y el más bajo de los últimos ocho años. Datos correctos que no dicen todo: megadevaluación en diciembre de 2023, virtual congelamiento de salarios y una suba de tarifas que no termina nunca de acomodarse. Elementos que esconden la real dimensión del esfuerzo de los argentinos para sobrellevar el costo del ajuste, que muy poco fue asumido por “la casta”. 

También se omite reconocer que la inflación está lejos de estar knock out como celebró el Presidente en unos comics que lo tienen como protagonista. En mayo del año pasado se frenó el proceso de desinflación y desde entonces, no para de subir. El 2,8 por ciento de diciembre fue más alto que en noviembre. En el NEA el dato del último mes del año también fue impactante, con un alza del 3,4% y una aceleración por cuarto mes consecutivo. La región tuvo el mayor incremento de precios del país, aunque en términos interanuales, mostró un incremento del 28,8%, el más bajo desde el 2017.

En el NEA, la suba mensual de diciembre presentó una aceleración de un punto porcentual respecto al mes previo (2,4% en noviembre) y fue la primera vez desde abril pasado que supera el techo del 3% mensual, lo que equivale a la suba más fuerte desde agosto de 2024 en la región. Esta aceleración también se vio a nivel general nacional y en las regiones, pero en magnitudes inferiores al nordeste. 

¿Dónde estuvieron las subas más alarmantes? Alimentos y Bebidas no alcohólicas, con 4,8%, fue el indicador más alto de los últimos 17 meses, con la carne como protagonista, con una escalada de 10,3%)

El Gobierno celebró el último dato de inflación como un hito político. “Es un logro extraordinario”, afirmó el ministro de Economía, Luis Caputo, quien atribuyó el resultado a un conjunto de factores que incluyen el reacomodamiento de precios relativos, la flotación cambiaria y una fuerte contracción de la demanda de dinero, fenómeno que explicó como consecuencia de una dolarización masiva de la ciudadanía, incentivada -según su lectura- por la oposición. El Presidente replicó el mensaje con entusiasmo y volvió a exaltar la figura de su ministro: “Toto, el más grande”.

Desde una perspectiva histórica, el dato tiene respaldo. Para encontrar una inflación anual menor a la actual hay que retroceder hasta 2017, durante el gobierno de Mauricio Macri, cuando el índice fue de 24,8%. Aquel año tuvo además un valor simbólico: fue el primero elaborado por un organismo estadístico normalizado, luego de casi una década en la que las cifras oficiales habían perdido credibilidad por la manipulación política. Sin embargo, esa tregua fue efímera. La inflación volvió a acelerarse hasta 47,7% en 2018 y 53,8% en 2019. Más tarde, la parálisis económica provocada por la pandemia permitió en 2020 una inflación más baja, del 36,1%, durante la gestión de Alberto Fernández. El alivio tampoco duró: el proceso derivó en una escalada que culminó en 2023 con una suba del 211,4%, la más alta del mundo.

Pero los números admiten más de una lectura. El informe del Instituto Nacional de Estadística y Censos, introduce matices que contrastan con el triunfalismo oficial. No solo confirma que la desaceleración se detuvo, sino que también aleja la promesa presidencial de una inflación convergiendo a cero hacia mitad de año. Desde la asunción de Javier Milei, el menor registro se alcanzó en mayo pasado, con 1,5%. A partir de allí, la inflación retomó un sendero de aceleración suave pero persistente.

El detalle de los rubros explica buena parte de esta dinámica. En los últimos meses, los alimentos -la categoría más sensible para los hogares de menores ingresos- volvieron a empujar el índice. 

A esto se sumó el impacto de las tarifas reguladas -educación, agua, electricidad, gas y combustibles-, afectadas por el recorte de subsidios aplicado por el Gobierno. 

El esquema antiinflacionario se apoyó básicamente en dos anclas: el tipo de cambio y los salarios. En 2025, según datos oficiales, los salarios del empleo formal crecieron casi un punto por debajo de la inflación. Al mismo tiempo, el dólar se mantuvo contenido mediante un régimen de bandas con un techo de actualización mensual del 1%. Tras meses de advertencias sobre los riesgos del atraso cambiario, el equipo económico decidió flexibilizar el esquema a partir de enero: desde ahora, el dólar oficial puede ajustarse como máximo al ritmo de la inflación. En febrero, ese límite será el porcentaje de diciembre.

Aun así, los economistas advierten que la inercia sigue presente. Incluso en un escenario de relativa calma, los precios locales suben en un mes lo que en países vecinos como Uruguay o Brasil aumenta en un semestre.

En ese contexto, la meta presidencial de una inflación tendiendo a cero hacia mitad de año aparece como poco realista. En el mejor de los casos, los especialistas proyectan un retorno a niveles inferiores al 2% mensual. El desafío inmediato es estabilizar la oferta y la demanda de dólares y reducir las expectativas de una nueva devaluación, que actúan como motor de remarcaciones. 

El presupuesto aprobado por el Congreso proyecta para 2026 una inflación anual del 10,1%, equivalente a un promedio mensual del 0,8%. Las estimaciones privadas, sin embargo, duplican esa cifra y la ubican en torno al 20%. Se trata de una inflación menor a la del año anterior, pero que ya no reproduce la velocidad de caída observada en los primeros dos años del Gobierno de Milei.

El enfriamiento de las expectativas también tiene razones políticas y financieras. Aunque el oficialismo revalidó su fuerza en las elecciones de medio término con el 40% de los votos, el mercado incorporó otros elementos al análisis: la flexibilización cambiaria y la fragilidad exhibida por el programa económico en 2025, cuando, en medio de tensiones financieras y electorales, el Gobierno recurrió primero a un rescate de 20.000 millones de dólares del Fondo Monetario Internacional y luego a un auxilio equivalente del Gobierno de Estados Unidos, cuando Donald Trump, que intervino de manera directa en el mercado cambiario local.

El relato del “logro extraordinario” choca con la experiencia cotidiana de los hogares. Durante 2025 no se verificó una baja generalizada de precios, sino una recomposición claramente regresiva. Los alquileres y gastos conexos encabezaron las subas, con un aumento acumulado del 70,3%, más del doble de la inflación general. La desregulación y la escasez de oferta transformaron el acceso a la vivienda en un privilegio: hoy, el 25% de los inquilinos destina entre el 60% y el 100% de su salario al alquiler.

La educación privada acumuló un incremento del 52,2%, profundizando el castigo sobre las familias que recurren a ella como refugio frente al deterioro del sistema público. Los servicios regulados y los alimentos, pilares del consumo popular, también crecieron por encima del promedio. La carne vacuna, por ejemplo, registra aumentos interanuales de entre el 60% y el 72%.

Nada de esto es casual. Es el resultado de una estrategia que primero contuvo artificialmente precios clave por motivos electorales y luego los liberó de forma abrupta. A la par, el ancla salarial terminó de cerrar el esquema. Mientras los precios de los bienes esenciales se dispararon, los ingresos se contrajeron con fuerza. Distintos informes señalan que el Salario Mínimo, Vital y Móvil perdió más del 30% de su poder de compra desde diciembre de 2023 hasta fines de 2025, cuando se ubicó en torno a los 322.000 pesos. Las estimaciones van del 31,4% al 35%. Los salarios públicos nacionales cayeron un 32,6% y gran parte de las paritarias privadas también cerraron a la baja, con pérdidas reales de hasta el 7% en el primer trimestre de 2025.

El mecanismo es transparente: una devaluación inicial que licuó los ingresos, seguida por una contención salarial efectiva. En ese esquema, la desaceleración inflacionaria existe, pero su costo social también. Y es allí donde el “logro extraordinario” deja de ser una verdad indiscutible para convertirse en una afirmación profundamente discutible.

Los datos son demoledores para el relato libertario. Pasada ya la mitad del mandato, Milei no genera ni riqueza ni empleo. Y tampoco logra contener la inflación, que desde mayo del año pasado, entró en una tendencia alcista que no parece encontrar techo. Los convencidos eluden la discusión y apelan a la herencia recibida -como la resaca kirchnerista hacía con Macri- o prefieren hablar de otros temas menos comprometedores. Uno de los temas favoritos es buscar otros culpables. Los apuntados son los gobernadores o las provincias que “no hacen el ajuste” y gastan la “riqueza” de la Nación. O no se suman al festival desregulador.

Nuevamente, los datos contrastan con el relato. Las cuentas de las provincias están mucho más ordenadas que las de la Nación y algunas destacan por una administración austera y equilibrada. 

Las cuentas de Misiones estuvieron esta semana en debate, con las tácticas incendiarias del ex tenista Diego Hartfield, torpemente rebatidas por los interlocutores del oficialismo. El libertario tiene la ventaja de jugar sin presiones ni responsabilidad de gestión. En esas ligas, la ignorancia puede ser una virtud.

Misiones exhibe uno de los mejores resultados en materia de equilibrio económico, pese a que fue una de las únicas seis provincias que registró una caída de sus ingresos totales, que en su caso fue del 0,2%. Esta baja respondió, en primer lugar, a una menor recaudación: los ingresos tributarios descendieron 0,8%, traccionados por los de origen provincial, que retrocedieron 4,8%. 

Los únicos conceptos que mostraron incrementos fueron las Contribuciones a la Seguridad Social (12,8%) y las Transferencias de Capital (194,4%), aunque en este último caso cabe señalar que representan apenas el 0,1% de los ingresos totales.

La caída de los ingresos obligó, necesariamente, a un rediseño del gasto, que se reflejó con claridad en el período analizado. El gasto total provincial se incrementó apenas 0,5% en términos reales, lo que posicionó a Misiones como la provincia con la menor suba de erogaciones de todo el país. Este resultado, en una mirada superficial, podría dar lugar a lecturas simplistas en clave de “ajuste”, pero un análisis más fino muestra una dinámica diferente.

Los dos componentes más sensibles del gasto escaparon a la tendencia general y exhibieron aumentos significativos: el gasto en personal creció 14,2% y las prestaciones de la seguridad social lo hizo en 23,2%. 

La contención del gasto no se apoyó en recortes sobre áreas particularmente delicadas como la salarial o la previsional. Además, tampoco se descuidó el impulso al desarrollo: si bien se trata de volúmenes relativamente menores en comparación con otros motores del gasto, las transferencias de capital al sector privado crecieron 91,8% y al sector público 257%. A esto se sumó un aumento del 15,6% en la inversión financiera, destacándose que una porción relevante de este rubro se destinó al otorgamiento de créditos para la producción.

En sentido contrario, los mayores recortes se concentraron en los Servicios no Personales (un rubro usualmente asociado al denominado “gasto político”), que cayeron 3,0%, y en las Transferencias Corrientes, con una baja del 12,6%. El gasto en intereses de la deuda, por su parte, aumentó 42,7% debido a pagos a organismos internacionales y al Gobierno nacional, entre otros conceptos, aunque con la particularidad de que, pese a su crecimiento, la deuda mantiene un peso casi marginal dentro del gasto provincial (apenas 0,3%). En cuanto al gasto de capital, la inversión real directa se redujo 35%, aunque esta caída fue parcialmente compensada por el mayor dinamismo de las transferencias al sector privado y del crédito productivo.

Con ingresos cayendo 0,2% interanual y gastos creciendo solo 0,5%, el resultado fiscal de Misiones no se vio comprometido. La provincia registró un superávit primario superior a los 90 mil millones de pesos y un superávit financiero cercano a los 83 mil millones, destaca Alejandro Pegoraro en su columna de este domingo en Economis.

Misiones no gasta tanto y cuida el equilibrio, aún con menores ingresos. Prioriza sostener la actividad económica -es una obsesión de Hugo Passalacqua- y acelera cuando hay que acelerar. 

El Gobernador sorprendió con una de las decisiones fiscales más relevantes de los últimos años para el sector energético: la reducción drástica del Impuesto sobre los Ingresos Brutos a la venta mayorista de combustibles, que pasará a tributar 1%, cuando estaba alcanzada por una alícuota del 4,5%. La medida implica una baja superior al 75% de la carga impositiva y busca equiparar el tratamiento tributario del combustible al de la actividad industrial. Tendrá un fuerte impacto en los costos operativos de empresas y también en la logística.

Hasta ahora, la comercialización mayorista de combustibles estaba gravada como una actividad comercial, lo que generaba una distorsión impositiva en una cadena de valor estratégica para toda la economía. El nuevo esquema reconoce su rol productivo y logístico, y lo alinea al tratamiento que reciben las actividades industriales, reduciendo de manera significativa el costo fiscal que enfrentan los operadores del sector.

La resolución establece con claridad que la venta mayorista de combustibles para reventa comprendidos en la Ley Nacional 23.966 pasará a tributar una alícuota del 1%, mientras que la venta mayorista general de combustibles y lubricantes continuará gravada al 4,5% . De este modo, se diferencia explícitamente al eslabón que abastece al mercado interno y a las estaciones de servicio.

El propio texto oficial fundamenta la medida en la necesidad de “evitar distorsiones impositivas, fortalecer la competitividad del sector y promover condiciones equitativas que favorezcan la inversión y el sostenimiento de la actividad económica en la Provincia” . En términos prácticos, esto significa crear un entorno más favorable para que las empresas que importan, almacenan y distribuyen combustibles puedan operar con mayor previsibilidad y menores costos.

La política fiscal es una herramienta y no un dogma. No será la única medida. Passalacqua y el equipo económico trabajan constantemente sobre lo impositivo. “Acomodando lo que se pueda, con la máxima creatividad posible, realismo del contribuyente y sin dañar el equilibrio fiscal”, explica Passalacqua. 

La preocupación principal es cuidar el empleo, que en este escenario se convierte en una tarea titánica, ya que en paralelo, los recursos son cada vez más escasos. La situación amerita incluso refuerzos en áreas sensibles, como el ministerio de Trabajo, que enfrenta una demencial tensión entre quiebras, despidos -muchísimos-, y conciliaciones.

El equilibrio que sostiene Misiones adquiere otro cariz cuando se pone la caída de ingresos en la balanza. La recaudación de diciembre fue menor a la de enero de 2024 y con una inflación del 31 por ciento. Malabarismo.

Compartí esta noticia !

Urge nacionalizar las fuerzas armadas, segunda parte

Compartí esta noticia !

Fuerzas de defensa o tropas de ocupación al servicio de la antipatria.

Desde el centenario al golpe de estado de 1955.

Poco después de los fastuosos actos del centenario (en los cuales el centro y los lugares “paquetes” de buenos aires, fueron cuidadosamente “limpiados” de los muchos pobres en situación de calle); se fueron dando varios hechos políticos de importancia, que permitieron la participación popular mediante el voto secreto, con los que en 1916 Yrigoyen llegó al poder formal, venciendo a las fuerzas políticas ultra conservadoras.

Lo de la ocultada miseria generalizada coexistiendo con una minoría ahíta de riquezas, era la realidad socio económica de argentina en la época del centenario; y hasta hoy la oligarquía insiste en la falsedad de la “grandeza” que supuestamente caracterizaba a nuestro país a comienzos del siglo xx. Inclusive esa grosera mentira, se sigue enseñando, como supuesta “gran verdad” en los institutos militares, y en cátedras ultra conservadoras de las universidades.

En ese contexto, fue un hecho político notable el surgimiento de Yrigoyen, pues interrumpió el medio siglo largo de predominio absoluto del poder del ya consolidado establishment oligárquico, por esos años formado básicamente por los grandes terratenientes de la pampa húmeda, y los sectores vinculados a ese exclusivo bloque socio político. En ese medio siglo largo, las dos únicas excepciones de presidentes que evidenciaron una visión distinta, con algo o mucho de sentido de lo nacional, fueron la corta presidencia de Carlos Pellegrini, y los dos períodos de julio argentino roca.

En la segunda presidencia de roca, dentro de las profundas reformas de las FF.AA. en las que mucho de positivo tuvo el accionar de Riccheri, se implementó una cierta apertura social en los institutos de formación militar, y dentro de ese proceso se concretó el ingreso y posterior graduación del por entonces ignoto perón, sin antecedentes de “alcurnia vacuna” propia de los “apellidos relevantes”, oligárquicos, de mentalidad unitaria apátrida.

Por algo el notable historiador y polemista Jorge Abelardo Ramos, afirmó “sin un Roca no hubiera existido un Perón”. Esto, las progresías, de escasas lecturas y cerrados dogmatismos, lo ignoran o rechazan.

Pero la irrupción de Yrigoyen, marcó un hecho distinto, pues fue la primera vez después de pavón (claudicación de Urquiza, que dejó el poder político en manos de los unitarios mitristas), que el gobierno fue asumido por una fuerza que representó a los hasta entonces excluidos del poder formal.

No exento de bemoles e incluso algunos hechos problemáticos, con tintes negativos (como la fuerte represión en la Patagonia, y los hechos de violencia en la huelga de la empresa Yasena),

Pese a todo, los dos períodos de gobierno de Yrigoyen (el segundo trunco por un golpe de estado), quedaron en la historia como claros referentes del pensamiento nacional

A finales del primer período presidencial yrigoyenista (1922), fue creada YPF, primera empresa petrolera estatal del mundo, quebrando el duopolio de las dos petroleras anglosajonas, que incluso se atrevían a negar el combustible necesario para las fuerzas armadas.

El mérito por la muy correcta y patriótica conducción de YPF, cabe principalmente a Enrique Mosconi y a Alonso Baldrich, ambos con grados de oficiales ingenieros, graduados en el ejército argentino.

El golpe militar de 1930, tras bambalinas, tuvo evidente orientación liberal, o sea apátrida, y como lo definieron los historiadores revisionistas, fue un golpe con fuerte olor a petróleo, pues frenó el accionar de YPF, favoreciendo de hecho a las dos petroleras anglosajonas, que antes de 1922 eran el duopolio que manejaba el abastecimiento de combustibles.

Como sucedió y sigue sucediendo en la historia argentina, los poderes del establishment liberal, fueron muy vengativos contra Mosconi y Baldrich, con feroces procesos persecutorios.    

A Baldrich lo encarcelaron, sin haber perpetrado delito alguno, y a Mosconi lo difamaron, con la mala fe habitual de los personeros del liberalismo apátrida.

Ni Mosconi ni Baldrich fueron encontrados con grandes fortunas, menos aún dineros mal habidos.

El correcto y patriótico accionar de Mosconi y Baldrich, muestra que a comienzos del siglo xx el sector nacionalista de las FF.AA. tenía fuertes adherentes, los que seguramente sottovoce ya confrontaban ideológicamente con el siempre presente sector acomodaticio o servil de los uniformados de orientación liberal, o sea apátridas de hecho.

El más claro caso de militar de ideología liberal, de la llamada “década infame”, fue Agustín Pedro Justo, referente principal de ese muy oscuro período de nuestra historia, caracterizado por la desvergonzada corrupción y el pisoteo alevoso de todo vestigio de soberanía nacional.

O sea, que en los años ’30 del siglo XX, ya coexistían dentro de las FF.AA., un sector nacional y otro liberal.

En la década infame (1930-1943), los negociados perpetrados con descaro y alevosía, eran cosa corriente, y la sumisión a los dictados extranjeros era lo usual.

El notable patriota Lisandro De La Torre denunció en el senado, alevosos negociados y omisiones de impuestos en las exportaciones de carnes al reino unido, lo que dejaba en el ridículo a los personeros del establishment, en particular Luis Duhau y Federico Pinedo, que intentaban detener las andanadas de probadas acusaciones que desgranaba la fuerte verba de De La Torre.

En la última e incompleta sesión del senado, donde se exponía el caso, en julio de 1935, un mercenario intentó asesinar al fogoso acusador, pero se interpuso su gran amigo y compañero de bancada Enzo Bordabehere, quien recibió los disparos, falleciendo en consecuencia.

El escándalo producido, logró frenar las denuncias, no definiéndose quienes fueron los instigadores del atentado.

En 1939, posiblemente deprimido por tanta corruptela y traiciones, de la torre se quitó la vida.

Otro de los tantos casos de corruptelas alevosas, tuvo que ver con las concesiones de los servicios de electricidad, cuyas condiciones eran definidas por las autoridades municipales. Entre otras definiciones del caso, muchos eran llamados “los concejales chadistas”, por sus presuntas vinculaciones con cláusulas leoninas a favor de la empresa extranjera Chade, una de las prestadoras del servicio en el área metropolitana.

En los años ’40 del siglo XX, surgieron dos entidades que tendrían notable influencia en los profundos cambios que sobrevendrían en esa década.

En la semi clandestinidad, se creó y pasó a tener notable influencia intelectual el grupo FORJA (Fuerza Orientadora Radical de la Joven Argentina), inicialmente formada por militantes radicales identificados con el yrigoyenismo, opuestos al sector alvearista, sector este que pasó a consustanciarse con la oligarquía campera, o sea en las antípodas del radicalismo original.

Los cuadernillos y otros escritos de FORJA, tuvieron muy buena acogida en el sector nacionalista de las fuerzas armadas, dando consistencia doctrinaria a las profundas y crecientes inquietudes que se expandían entre los uniformados, básicamente dentro de la oficialidad.

Posiblemente las dos personalidades más relevantes que integraron FORJA o que desde fuera aportaron sus esclarecedores escritos, fueron Arturo Jauretche y Raúl Scalabrini Ortiz; cuyos escritos y libros siguen siendo materiales imprescindibles para entender la realidad político – económica argentina.

También vinculado con la intelectualidad de pensamiento nacional, cabe citar al notable historiador revisionista José María Rosa, cuyos fundamentados escritos destrozaron las falsificaciones históricas del mitrismo y sus sucesores academicistas.

A la vez, dentro de las FF.AA. principalmente en el ejército, cobró creciente relevancia el accionar de un grupo clandestino, autodenominado GOU., sigla que algunos historiadores discrepan respecto a su significado: grupo de oficiales unidos, o grupo obra de unidad.

El GOU. pasaría a acciones concretas, tomando el poder con el golpe de estado de 1943, el único del siglo que tuvo orientación claramente nacional.

En el accionar del GOU, así como en el gobierno formado en 1943, tuvo creciente importancia el accionar de perón, quien rápidamente pasó a ser figura central de ese gobierno pretoriano y de los profundos cambios que fue implementando.

En 1946 hubo elecciones, en cuyo proceso se verificó el desubicado y abusivo accionar del embajador de EE.UU., Spruille Braden, quien participó en los actos, a favor de la coalición variopinta, que enfrentó al naciente peronismo.

Notables resultan los testimonios gráficos que muestran al embajador, encabezando una manifestación, codo a codo con todo el arco opositor, incluido el partido comunista, radicales alvearistas, partidos ultra conservadores del riñón oligárquico, y otros.

Perón ganó esas elecciones por amplio margen, y en sus dos mandatos presidenciales consecutivos (el segundo interrumpido), profundizó el accionar que había caracterizado su fuerte influencia en el gobierno pretoriano del período 1943-1946.

Las acentuadas mejoras sociales, las nacionalizaciones de empresas estratégicas que estaban en manos extranjeras, los fuertes apoyos al desarrollo industrial, las creaciones de empresas y entes tecnológicos, y un decidido accionar independiente en política exterior, caracterizaron a esa década peronista.

Se estima, fundamentadamente, que la mayor parte de los uniformados sentían afinidad por el sector nacional del pensamiento, incluyendo a buena parte de las suboficialidad de la armada, rama de las FF.AA. que se caracteriza por su afinidad por el liberalismo extremo, por su identificación con el reino unido, y consecuentemente, con los fuertes lazos con la oligarquía campera tradicional.

Después vendrían algunos alzamientos militares, que culminarían en la “revolución fusiladora” de 1955 y todo lo que siguió.

En mérito a la brevedad, lo acontecido entre 1955 y el actual 2026, se intentará resumir en la tercera parte.

Compartí esta noticia !

Maduro Gate

Compartí esta noticia !

Pasado el tiempo y ya en fría la situación, los acontecimientos ocurridos en Venezuela apenas arrancado el año 2026 van dejando cada vez más tela para cortar. Desde un líder “entregado” hasta el futuro de la partición del mundo por parte de los hegemones. Venezuela parece ser la punta de lanza para ver cómo se delinea el tablero geopolítico en los próximos años. 

La historia se repite 

La captura de Maduro y su traslado hasta Estados Unidos tuvo por objetivo, en principio, que sea juzgado por narcoterrorismo, mientras se encontraba ejerciendo el poder político y público desde el ejecutivo. Pasada la primera audiencia del ex dictador con los magistrados de Manhattan, salió a la luz algo revelador. Tan inesperado como “inocente”, pero absolutamente confirmado por las autoridades del Departamento de Justicia de EEUU: el Cartel de los Soles no existe. Esa organización ilícita dedicada a manejar el narcotráfico en Venezuela es ficticia. Aclararon que es una denominación nacida en la década de los 90’s por parte de los medios venezolanos para referirse a políticos que puedan verse envueltos en relaciones con el narcotráfico, pero como tal, no es un Cartel de droga como lo fue el de Medellín o Sinaloa, por mostrar algunos ejemplos.  

Esta situación no habilita a pensar que no existan lazos de Maduro con otros grupos narcos, tal como el Tren de Aragua, sin embargo, nos retrotrae a una historia que ya se vivió. Estados Unidos volvió a implantar una idea en el imaginario colectivo internacional para validar una invasión u ocupación. 

En el año 2003, Washington tomó la drástica decisión de atacar e invadir Irak, en ese momento gobernada por Saddam Hussein. El pretexto del Tío Sam fue que el líder iraquí era portador de armas biológicas y químicas, además de encontrarse reactivando programas de desarrollo nuclear. Pese a los informes de la ONU que daban cuenta de que esto no estaba sucediendo en Irak, post invasión, se corroboró esa hipótesis: Irak no tenía programa nuclear ni armas biológicas, fue un simple relato que ideó EEUU para atacar Irak. Lógicamente que esto tuvo otro aval que es comparable al de Maduro Gate. Hussein era un sangriento dictador quien eliminó todo tipo de oposición política, fomentando un culto a la personalidad extremo y manejando con mano de hierro a Irak desde 1979 hasta 2003. Comparable al caso venezolano por el manejo autoritario y la situación dictatorial. Esto tuvo un visto bueno internacional en 2003 y lo está teniendo en 2026. Nadie llora a un dictador como Saddam Hussein o Nicolás Maduro. Más allá de eso, hay otra comparación. 

Petróleo, divino oro negro que distingue los destinos económicos de las naciones que lo tienen (y de las que no). Con Irak, el control petrolero y de la zona pasa a manos de EEUU, derribando a un líder histórico de Israel y Arabia Saudita. En Venezuela todo indica que será algo parecido. Trump ya avisó que piensa quedarse un buen tiempo y manejar las reservas petroleras de Venezuela para poder “financiar” la reconstrucción del país. 

En el bello arte de la geopolítica estadounidense, democracia y petróleo van de la mano, y al que no le gusta, se jode.

Las nuevas Venezuelas 

El paradigmático caso de la detención de Maduro y todo el revuelo que causó en el país, incluyendo la muerte de al menos 100 personas en el bombardeo a Caracas, viene con otra situación bajo el brazo. La estancia, corta o larga, de Estados Unidos en Venezuela habilita a teorizar acerca de los intereses en diversas partes del mundo. 

Trump fue claro con el “América para los americanos”. Pese a que no se refiere al continente, sino a su país, es conciso al dar a entender que sus zonas de influencia no son algo negociable en la era de la post globalización. Así como Rusia se planta en Ucrania y China se relame por avanzar en Taiwán, Trump hace lo propio con el continente americano. 

Hay zonas del mundo que deben seguir con cuidado el avance de los acontecimientos para poder entender los cambios geopolíticos que se pueden dar en esta fortificada regionalización mundial. El primero de ellos es Groenlandia. Lo dijo en innumerables ocasiones, para EEUU es fundamental contar con el territorio groenlandés. Más allá de las tierras raras con las que cuenta, el punto principal para EEUU al detentar a Groenlandia es el manejo de la ruta marítima del noroeste. Rusia ya maneja el porvenir económico del norte y el este, a EEUU le queda como obligación manejar la ruta del noroeste. El tema con Groenlandia es un conflicto interno en la OTAN. Tanto EEUU como Dinamarca son aliados en dicha organización y ese conflicto puede resquebrajar la unión que prolifera desde la Segunda Guerra Mundial. 

El otro punto que nos toca de cerca es Malvinas. No es una locura pensar que el trumpismo expansionista con esta nueva Doctrina Monroe del siglo XXI pose sus ojos sobre las islas argentinas arrebatadas y ocupadas por Reino Unido. Malvinas es fundamental para la extensión atlántica de Argentina, generando mayores espacios para la pesca y la expedición científica. Además de ello, es el habilitante primario para la extensión territorial argentina hacia la Antártida. Esa es la razón por la cual Reino Unido se aferra a las Malvinas y es la razón por la cual Trump podría interesarse en las mismas. A eso le podríamos sumar a Tierra del Fuego. En términos de intereses comerciales internacionales, así como Trump podría detentar la ruta del comercio marítimo del norte de América con una hipotética Groenlandia estadounidense, podría manejar la ruta del sur con el Canal de Beagle bajo el control hipotético de Tierra del Fuego. Sin lugar a dudas, se vienen tiempos donde habrá que prestar atención a cada paso que se de.  

Paralelamente a ello, habilita a choques de intereses con China que ya existen en la región, por ende Sudamérica pasa a tener un protagonismo en la repartija territorial mundial como no lo tiene desde hace siglos. 

Compartí esta noticia !

Categorías

Solverwp- WordPress Theme and Plugin